{"id":2166,"date":"2015-12-01T00:39:16","date_gmt":"2015-12-01T05:39:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-madurez-prenda-preciada\/"},"modified":"2015-12-01T00:39:16","modified_gmt":"2015-12-01T05:39:16","slug":"la-madurez-prenda-preciada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-madurez-prenda-preciada\/","title":{"rendered":"La madurez: prenda preciada&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cuando es consultado, el consejo del maduro suele ser el m\u00e1s dif\u00edcil de ser asimilado sentimentalmente, recordemos que viene de un coraz\u00f3n en el que los instintos y sentimientos est\u00e1n en segundo lugar. El consejo del inmaduro, en cambio, es tentador y f\u00e1cil de echar a andar&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Cuando el historiador nos lo presenta, no podemos resistir el asombro. Siendo seleccionado especialmente para esa tarea por el mismo Creador del Universo, ungido como rey por un gran profeta y poseedor de imponentes cualidades personales, este hombre trae consigo toda la promesa de ser un poderoso instrumento en la vida del pueblo de Dios. Pocos hombres han comenzado sus carreras con credenciales tan impecables o han suscitado tanta esperanza en aquellos que les rodean. Con justificada expectativa esperamos ver el desarrollo de esta impresionante figura.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero cuando la Biblia nos hace part\u00edcipes de una nueva escena en esta misma vida, nos sobreviene la desaz\u00f3n. Con un sentimiento de desilusi\u00f3n, seguimos la historia en el tiempo, esperanzados en un resarcimiento. Pero en las escenas que siguen vemos una inquietante tendencia que se agudiza marcadamente con los a\u00f1os.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por momentos lo vemos orgulloso, suficientemente seguro de s\u00ed mismo como para intentar mejorar la inmejorable ley de Dios. La auto confianza no le permite reconocer sus errores y r\u00e1pidamente se evade de responsabilidad por el pecado. En otras situaciones no es m\u00e1s que un ni\u00f1o malcriado y caprichoso, consumido por la ira, los celos, el temor. En otras escenas lo vemos quebrantado, llorando desconsoladamente y exhibiendo arrepentimiento de corta duraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El tr\u00e1gico desenlace de esta vida forma una de las p\u00e1ginas m\u00e1s negras en la historia del pueblo de Dios. \u00bfEl hombre?: Sa\u00fal. \u00bfSu problema?: nunca lleg\u00f3 a madurar como persona, ni c\u00f3mo siervo de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La falta de madurez no es un problema que ha quedado enterrado en el triste ejemplo del rey Sa\u00fal. Como la sabidur\u00eda, presentada con tanta hermosura en las p\u00e1ginas de Proverbios, la madurez es una prenda preciosa que todos los hombres desean tener pero que pocos alcanzan. Y de todos los problemas que afectan a la iglesia, ninguno parece ser tan agudo como la casi universal falta de madurez en sus miembros. En nuestras congregaciones hay una abundancia de miembros que nunca han llegado m\u00e1s all\u00e1 de los primeros pasos de la vida cristiana.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos entender que tal situaci\u00f3n no es aceptable en el Reino del cual la iglesia es parte. Durante su ministerio terrenal el Se\u00f1or exhort\u00f3 a sus disc\u00edpulos a que \u00absed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos es perfecto\u00bb (Mt. 5.48). Pablo resumi\u00f3 su ministerio diciendo: \u00aba quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y ense\u00f1ando a todo hombre en toda sabidur\u00eda, a fin de presentar perfecto en Cristo Jes\u00fas a todo hombre\u00bb (Col. 1.28).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En Efesios 4.11-16 se nos dice que la raz\u00f3n por la cual se capacita y los santos hacen la obra del ministerio, es para la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo, \u00bb hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un var\u00f3n perfecto&#8230;\u00bb El autor de Hebreos (5.12;6.1), as\u00ed como Pedro (5:10) y el ap\u00f3stol Juan (Un.4.17) tambi\u00e9n aportan su ense\u00f1anza en esa direcci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De modo que una iglesia donde un alto porcentaje de miembros no hayan alcanzado esa perfecci\u00f3n, es una iglesia que no ha conocido la plenitud de vida que Cristo ha entregado a su cuerpo; su promedio hablar\u00e1 de una iglesia ni\u00f1a o adolescente, pero no de una comunidad adulta, aunque tenga m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de existencia. En tal congregaci\u00f3n se ver\u00e1 poca evidencia de vidas radicalmente transformadas por el poder que oper\u00f3 en Cristo cuando fue resucitado de entre los muertos. Cuando persiste esta situaci\u00f3n por mucho tiempo, tanto el pastor como la congregaci\u00f3n deben entender qu\u00e9 es, para la iglesia, un serio llamado de atenci\u00f3n. Corresponde hacer preguntas que ayuden a clarificar la situaci\u00f3n: \u00ab\u00bfPorqu\u00e9 es que se nos hace tan dif\u00edcil lograr la madurez? \u00bfQu\u00e9 cosas est\u00e1n impidiendo el crecimiento de la congregaci\u00f3n?\u00bb Y, fundamentalmente, \u00ab\u00bfqu\u00e9 pasos debemos tomar?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Evidentemente, gran parte de las respuestas se encuentra en una correcta comprensi\u00f3n del concepto de madurez o perfecci\u00f3n presentada en la Palabra. El t\u00e9rmino es un tanto vago en la sociedad; sabemos identificar r\u00e1pidamente las consecuencias de actos inmaduros, pero tenemos m\u00e1s dificultad en detectar la falta de madurez, tomando \u00e9sta como virtud.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tambi\u00e9n est\u00e1 la frecuente confusi\u00f3n de los elementos que contribuyen a la madurez, con la madurez en s\u00ed. El tiempo caminado con Cristo es un elemento importante en la madurez. Sin embargo, el tener muchos a\u00f1os de convertido no equivale a tener madurez espiritual. De la misma manera es indispensable un conocimiento de la Palabra de Dios. Pero el conocimiento extenso de las Escrituras no garantiza perfecci\u00f3n espiritual. Del mismo modo sucede con la experiencia ministerial, pero el haber avanzado grandemente en el uso del don recibido del Se\u00f1or no convierte a las personas en maduras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La madurez no se consigue con una correcta mezcla de los ingredientes necesarios. No consiste en no decir malas palabras, diezmar con regularidad, no fumar ni emborracharse, etc. En realidad, estas cosas nunca pueden en s\u00ed producir la madurez, porque la madurez es, ante todas las cosas, un estado del coraz\u00f3n, de la vida espiritual. Es un cambio interno que se manifiesta en un estilo de vida externo. Por eso, el intentar imitar algunas de las formas no va a producir transformaci\u00f3n de largo alcance, y con el tiempo va a dejar en evidencia el verdadero estado de la persona.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>EL LUGAR DE DIOS<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Una caracter\u00edstica que resalta en la relaci\u00f3n vertical es que el maduro es una persona que \u00abpor el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal\u00bb (He. 5.14). Ning\u00fan elemento es tan importante para el cristiano, porque el discernimiento de lo correcto le permite afrontar con confianza las m\u00faltiples situaciones diarias que se le presentan donde debe elegir entre el bien y el mal, y donde no siempre es clara la definici\u00f3n. El h\u00e1bito de buscar poner por obra las verdades que el Se\u00f1or le va revelando, es lo que m\u00e1s lo ha ayudado a ejercitar este discernimiento. El inmaduro no lo posee y, por lo tanto, vive en una constante incertidumbre. A menudo se pregunta: \u00ab\u00bfDebo hacer esto o debo hacer aquello?\u00bb No est\u00e1 acostumbrado a hacer lo correcto delante de Dios (He. 5.13 ) y por esto le cuesta discernir la voluntad del Omnipotente. Se mueve m\u00e1s por prueba y error que por gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En segundo lugar, el maduro vive su experiencia cristiana en forma personal. El no solo tiene conocimiento de las verdades de la persona y obra de Dios, sino que tambi\u00e9n las ha comprobado en la vida diaria. As\u00ed como el ap\u00f3stol Juan pudo dar testimonio de \u00ablo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos\u00bb (Un. 1.1), el maduro tambi\u00e9n tienen amplio testimonio de haber gustado los poderes del siglo venidero (He. 6.5). El inmaduro no puede testificar de lo mismo. Su cristianismo es meramente intelectual, donde otros experimentan lo que \u00e9l s\u00f3lo cree. Sabe mucho acerca de Dios, pero poco por descubrimiento personal. Cuando necesita ejemplificar la vida victoriosa debe usar c\u00f3mo ejemplo la vida de otros, porque carece de experiencias propias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En una tercer \u00e1rea, el maduro es una persona que ha aprendido el verdadero sentido de la oraci\u00f3n. Su vida de oraci\u00f3n se caracteriza por conversaciones de Dios, tiempo en el cual simplemente se deleita en estar en la presencia de su Creador. Tiene presente que Dios ya tiene conocimiento de sus necesidades (Mt. 6.8). El inmaduro, en cambio, solamente ve la oraci\u00f3n como un medio de conseguir lo que necesita. Cuando llega a la presencia de Dios no puede alabarlo sin tambi\u00e9n pedirle algo. Su vida de oraci\u00f3n es un constante hablar, y es para pedir a Dios lo que le hace falta.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>CONSIGO MISMO<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La persona madura crece constantemente en un conocimiento progresivo de s\u00ed mismo. Con el pasar del tiempo, conoce con mayor claridad cu\u00e1les son sus \u00e1reas d\u00e9biles y cu\u00e1les las fuertes. Reconoce donde necesita trabajar m\u00e1s en su vida, y cada vez conf\u00eda menos en sus propias habilidades para correr la carrera que tiene por delante. Cuando piensa en s\u00ed mismo lo hace con \u00abbuen juicio\u00bb, no distorsionando la realidad ni escondi\u00e9ndola (Ro. 12.3); constantemente examina su propia vida (2 Co.13.5). El inmaduro no tiene este mismo conocimiento, por lo que su vida gira en un constante circulo vicioso. Lucha por a\u00f1os con los mismos problemas y h\u00e1bitos, sin lograr tener victoria en ellos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por su parte, el primero a aprendido del costo de trae aparejado el no resolver los problemas y permanecer en el pecado, mientras que el segundo, en su naturaleza camal puede rechazar la confesi\u00f3n y la sanidad del alma que de ella viene.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>LO QUE CREE<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El maduro posee convicciones s\u00f3lidas y bien fundadas en cuanto a lo que cree. Son s\u00f3lidas porque provienen de un conocimiento intelectual de la Palabra de Dios, el cual ha sido comprobado y aprobado en la realidad de su propia vida. Su teor\u00eda esta respaldada por un caminar diario donde ha comprobado la veracidad de lo que conoce en teor\u00eda. En cambio, el inmaduro tiene convicciones que rara vez han sido sometidos a prueba en la escuela de la vida. En este \u00faltimo, esto produce dos resultados: primeramente es sacudido por las olas y \u00abllevados por doquiera de todo viento de doctrina\u00bb (Ef. 4.14). Y en segundo lugar, siempre se los encuentra discutiendo acaloradamente acerca de sus teor\u00edas. Se han entregado con pasi\u00f3n a las palabrer\u00edas vac\u00edas y atrevidas, controversias necias, genealog\u00edas y sucesiones, contiendas y discusiones acerca de la Biblia y la doctrina, las que son sin provecho y sin valor ( II Ti. 2.16; Tito 3.9). Su escasa experiencia de la vida cristiana no les ha ense\u00f1ado que Dios es mucho m\u00e1s grande que los hombres y que no puede ser limitado a afirmaciones radicales.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>LA ORIENTACI\u00d3N Y LOS SENTIMIENTOS<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El hombre maduro tambi\u00e9n tiene una clara comprensi\u00f3n del prop\u00f3sito de Dios para su vida. Sabe en qu\u00e9 direcci\u00f3n debe estar movi\u00e9ndose, tiene metas a largo al canee y trabaja para lograrlas. Sabe esperar para el cumplimiento de estos planes y no se distrae en el camino. Desea llegar al fin de la meta y decir, como lo dijeron el Se\u00f1or y Pablo en sus respectivos ministerios: \u00abHe cumplido con mi tarea\u00bb (Jn. 17.4; II Ti. 4.7). El inmaduro no tiene metas claras, por lo que siempre esta cambiando de direcci\u00f3n. Un d\u00eda quiere lograr una cosa, al d\u00eda siguiente se mueve en direcci\u00f3n opuesta. Adem\u00e1s, busca en todas las cosas resultados instant\u00e1neos. No puede esperar para los resultados y se desanima cuando no se producen inmediatamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La persona madura sabe tambi\u00e9n vivir independientemente de sus emociones; mejor dicho, ha aprendido a que sus emociones dependan de su cabeza y no al rev\u00e9s. No se deja dominar por ellas sino que \u00e9l es due\u00f1o de todas las situaciones sentimentales, sujet\u00e1ndolas a la obediencia de lo correcto a los ojos de Dios. Su vida cristiana no depende de su estado emocional sino del compromiso que ha asumido con el Se\u00f1or. Y aunque sus emociones, a veces, se rebelen contra esta sumisi\u00f3n, \u00e9l las vuelve a sujetar a la fe. En su vida se evidencia el fruto del Esp\u00edritu (Ga. 5.22-23). Pero el inmaduro vive sujeto a sus emociones. Por esta raz\u00f3n es buen cristiano \u00abde a ratos\u00bb, porque con frecuencia sus emociones lo desaniman. Vive en un constante vaiv\u00e9n, preocup\u00e1ndose por todo, sujeto a la hipersensibilidad y necesitando con regularidad experiencias emocionales que lo levanten de su estado ap\u00e1tico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una \u00faltima caracter\u00edstica del hombre maduro que quiero resaltar es que su lenguaje es el de la alabanza y gratitud. Esta persona, por haber superado el estar sujeto a cosas terrenales, vive \u00abcantando y alabando al Se\u00f1or en vuestros corazones, dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Ef. 5:22). Ha aprendido que no merece siquiera la vida, y sabe que todo lo que tiene y vive es por la gracia de Dios; nada m\u00e1s que por eso. Lo opuesto ocurre en la vida del inmaduro: su lenguaje es el de las quejas. Vive quej\u00e1ndose por lo que tiene, por lo que recibe y por lo que lo rodea. Aunque est\u00e9 agradecido por estas cosas, siempre encuentra un elemento que despierta su insatisfacci\u00f3n.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>LOS DEM\u00c1S<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En cuanto a quienes lo rodean, el maduro est\u00e1 pensando en qu\u00e9 debe dar. La persona madura tiene c\u00f3mo primer inter\u00e9s el compartir con otros lo que tiene, aun cuando tenga poco. Ha comprendido el principio de Jesucristo, que es m\u00e1s bienaventurado dar que recibir (Le. 6.38, He. 20.35) y vive para dar de su tiempo, dinero, amistad, recursos, etc. Con el inmaduro ocurre exactamente lo opuesto. El vive pendiente de lo que va a recibir, y su participaci\u00f3n en actividades cristianas, mayormente, tiene como meta el salir personalmente beneficiado. Frecuentemente sus quejas giran alrededor de que \u00e9l no est\u00e1 recibiendo nada y que por eso no puede dar. No ha comprendido que no recibir\u00e1 mientras no comience a dar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La persona madura tambi\u00e9n conoce sus dones y responsabilidades para con el ministerio, como tambi\u00e9n sus responsabilidades familiares, a las que cumple con fidelidad y competencia (I Co. 12.1). No permite que otras actividades lo distraigan de lo que debe hacer y administra sabiamente su tiempo, en el cumplimiento de estas responsabilidades. El inmaduro es doblemente irresponsable; primeramente por que no cumple lo que ha prometido, y en segundo lugar porque no cumple lo que deber\u00eda estar haciendo primariamente (Stgo. 4.17). Su vida es una inconstancia permanente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s, la persona madura est\u00e1 abierta al di\u00e1logo con otras personas, dispuesto a recibir cr\u00edticas aun cuando sean injustas. El sabe que en toda cr\u00edtica hay algo que se puede rescatar, y aplica el principio de examinar todas las cosas y retener lo bueno (I Ts. 5.21). Tiene un coraz\u00f3n deseoso de aprender y mejorar en su vida cristiana; no teme a las cr\u00edticas ni a las exhortaciones. La integridad de su persona no depende de su propia defensa sino de Dios (I Co. 4.4-5). Pero el inmaduro ve toda cr\u00edtica como un ataque contra su persona y r\u00e1pidamente se ofende. Nadie puede se\u00f1alarle un error o una debilidad porque su reacci\u00f3n es la de salir a su propia defensa para reivindicarse. No tiene deseos de aprender de otros hombres. Todo lo que aprende debe ser por revelaci\u00f3n directa de Dios o por propia intuici\u00f3n personal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por \u00faltimo, la persona madura sabe relacionarse correctamente con otros. Tiene una actitud de humildad, considerando a los dem\u00e1s como dignos de m\u00e1s honor que si mismo, y por eso no tiene dificultad de entablar y establecer relaciones con aquellos que le rodean (Flp. 2.3-4). El inmaduro lucha constantemente en esta \u00e1rea, logrando solamente relacionarse con aquellos que piensan y se comportan de igual manera que \u00e9l. Pero aun en estas relaciones, experimenta dificultad en hacer de ellas algo duradero y saludable. Como en las otras \u00e1reas de su vida, sus amistades est\u00e1n sujetas a sus fluctuantes emociones; m\u00e1s aun, si busca amigos como \u00e9l, estos peligros se multiplican.<\/P><B><\/B><B><br \/>\n<P align=justify>LA FILOSOF\u00cdA DE LA VIDA<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>No quiero hablar en extenso de la diferencia entre sabidur\u00eda y conocimiento sobre la cual todos ya conocemos, s\u00f3lo se\u00f1alar que quien ha comenzado a gustar la madurez es porque ha empezado a ser sabio, con esa sabidur\u00eda que le ha ense\u00f1ado el valor inapreciable de ser justo, sencillo y misericordioso, de esperar los tiempos de Dios y ver que el camino de los malos termina antes que el de los justos, incluso ha aprendido a callar muchas veces porque sabe que las apariencias enga\u00f1an y que no todos los malos realmente lo son, como as\u00ed tambi\u00e9n que no todas las ovejas son tales.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando es consultado, el consejo del maduro suele ser el m\u00e1s dif\u00edcil de ser asimilado sentimentalmente, recordemos que viene de un coraz\u00f3n en el que los instintos y sentimientos est\u00e1n en segundo lugar. El consejo del inmaduro, en cambio, es tentador y f\u00e1cil de echar a andar por venir de una mente camal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Comenzamos nuestro estudio con el triste ejemplo de un hombre que nunca madur\u00f3. Durante cuarenta a\u00f1os Israel fue sujeta a todos sus caprichos, la mayor\u00eda de ellos dedicados a cumplir con metas completamente ajenas a la necesidad del pueblo. Mucho antes de la muerte de Sa\u00fal, Dios ya estaba formando un nuevo hombre para ocupar su puesto y cumplir con el ministerio que le hab\u00eda sido originalmente encomendado a \u00e9l. Este segundo hombre no llegaba al trono con las imponentes cualidades de su predecesor, no era m\u00e1s que un pastor de ovejas. Pero el Se\u00f1or hab\u00eda visto su coraz\u00f3n (ISa. 16.7) y hab\u00eda encontrado all\u00ed los deseos ardientes de agradar en todas las cosas a Jehov\u00e1. Todav\u00eda quedaban muchos tiempos de extremada dureza por delante, tiempos de vida en el desierto, de pecado y de derrota. Pero cuando todo hubo acabado. Dios mismo dio testimonio de \u00e9l diciendo que hab\u00eda andado: \u00aben integridad de coraz\u00f3n y en equidad, haciendo todas las cosas que yo&#8230; he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos\u00bb (IRe. 9.4 ).<\/P><br \/>\n<P align=justify>David fue un hombre maleable en las manos de Dios, dispuesto a aprender a ser siervo cualquiera fuera el precio; un hombre que lleg\u00f3 a ser maduro. Su ejemplo perdura a trav\u00e9s de los tiempos como uno de los gigantes de la fe.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios puede hacer mucho con personas maduras. \u00abPor tanto, dejando de lado las ense\u00f1azas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez!&#8230;\u00bb (He. 6.1 BLA).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apuntes Pastorales, Volumen V, N\u00famero 3. Todos los derechos reservados. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Cuando es consultado, el consejo del maduro suele ser el m\u00e1s dif\u00edcil de ser asimilado sentimentalmente, recordemos que viene de un coraz\u00f3n en el que los instintos y sentimientos est\u00e1n en segundo lugar. 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