{"id":2167,"date":"2015-12-01T00:39:17","date_gmt":"2015-12-01T05:39:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-honesta-alabanza\/"},"modified":"2015-12-01T00:39:17","modified_gmt":"2015-12-01T05:39:17","slug":"la-honesta-alabanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-honesta-alabanza\/","title":{"rendered":"La honesta alabanza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. W. Tozer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El lugar perdido del temor de Dios.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: left;\">Muchas iglesias cristianas ha llegado al peligroso momento profetizado hace mucho tiempo: &quot;Somos ricos y nos hemos enriquecido, y de ninguna cosa tenemos necesidad&quot; (Ap. 3.17). Con mucho esfuerzo, nada es olvidado en nuestras iglesias, excepto lo m&aacute;s importante: la genuina y sacrificial ofrenda de nosotros mismos y de nuestra adoraci&oacute;n al Dios y Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo.<br \/>\nEstamos avanzando. Construimos enormes edificios y grandes congregaciones. Alardeamos de elevadas normas y hablamos mucho sobre avivamientos.<br \/>\nPero tengo una pregunta y no es simplemente ret&oacute;rica: &iquest;Qu&eacute; le ha sucedido a nuestra adoraci&oacute;n? &iquest;Inclinas silenciosamente tu cabeza cuando entras en la normal iglesia evang&eacute;lica? No me sorprende si tu respuesta es &quot;No&quot;. Somos una generaci&oacute;n que r&aacute;pidamente ha perdido todo sentido de lo divino y sagrado en nuestra adoraci&oacute;n.<br \/>\nMuchos de los que nos hemos criado en iglesias, no pensamos ya m&aacute;s en t&eacute;rminos de reverencia, lo cual parece evidenciar el hecho de que dudamos de que la presencia de Dios est&eacute; all&iacute;. En demasiadas iglesias puedes sentir que &quot;no pasa nada&quot;, y esta es mi evaluaci&oacute;n: que el haber perdido la conciencia de Dios en nuestro medio es una p&eacute;rdida demasiado terrible que jam&aacute;s ser&aacute; valorada.<br \/>\n<b> <\/b>EL EFECTO DEL SECULARISMO<br \/>\nSiento que mucha de la culpa por esta p&eacute;rdida en nuestras iglesias se debe a la creciente aceptaci&oacute;n del secularismo del mundo, que parece ser m&aacute;s interesante que cualquier hambre o sed de satisfacer la vida espiritual que agrada a Dios. Tenemos maneras tan dulces y a&uacute;n secularizadas de hablar a la gente del Reino de Dios en nuestros d&iacute;as, que muy pronto no contraharemos hombres y mujeres deseosos de encontrar a Dios a trav&eacute;s de la crisis del encuentro. Cuando los traemos a nuestras iglesias no tienen idea de lo que significa amar y adorar y agradecer a Dios porque en el camino que les hicimos recorrer no hubo un encuentro personal, no hubo una crisis personal, no hubo necesidad de arrepentimiento; solamente un vers&iacute;culo b&iacute;blico con la promesa del perd&oacute;n.<br \/>\nNo venimos a Dios para ser adoradores habituados, sino cristianos sellados con su muerte. Fuimos tra&iacute;dos a Dios, a la fe, y a la salvaci&oacute;n por lo cual debemos alabar y adorarle.<br \/>\nMi mente vuelve una y otra vez a la necesidad de una adoraci&oacute;n sincera entre nosotros si Dios es quien dice que es y si somos el pueblo creyente que proclamamos ser. Actualmente, algunas creencias b&aacute;sicas sobre la persona y la naturaleza de Dios han cambiado tanto que hay quienes encuentran f&aacute;cil jactarse de los beneficios de Dios sin tener ning&uacute;n deseo o pensamiento de conocer el verdadero significado de la adoraci&oacute;n.<br \/>\nNo parece estar reconocido que el supremo deseo de Dios para cada uno de sus creyentes es el de amarlo y adorarlo de tal manera que estemos continuamente en su presencia, en esp&iacute;ritu y en verdad. Esto es adoraci&oacute;n tambi&eacute;n.<br \/>\n EL RESULTADO DE LA SALVACI&Oacute;N<br \/>\nAlgo maravilloso y milagroso, y un cambio de vida ocurre en el alma humana cuando Jesucristo es invitado a tomar su leg&iacute;timo lugar. Eso es exactamente lo que Dios anticip&oacute; cuando forj&oacute; el plan de salvaci&oacute;n. El har&iacute;a adoradores de rebeldes y restaurar&iacute;a hombres y mujeres al lugar de adoradores, lo cual era conocido por nuestros primeros padres cuando fueron creados.<br \/>\nSi reconocemos este resultado como una bendita realidad en nuestras propias vidas y experiencia, entonces es evidente que no estamos esperando el domingo para que entonces &quot;vayamos a la iglesia y adoremos&quot;. La verdadera alabanza a Dios debe ser una constante y consistente actitud interna, un estado en la mente del creyente. Este ser&aacute; siempre un sustentador y bendito conocimiento de amor y adoraci&oacute;n, sujeto en esta vida a niveles de perfecci&oacute;n e intensidad.<br \/>\nTan pronto como Dios env&iacute;a al Esp&iacute;ritu de su Hijo dentro de un coraz&oacute;n, decimos: &quot;Abba&quot;. Y estamos adorando.<br \/>\nContrariamente a lo que es dicho y practicado en las iglesias, la verdadera adoraci&oacute;n a Dios no es algo que nosotros hacemos con la esperanza de parecer religiosos. Las Escrituras nos relatan claramente que, habiendo sido hechos a la imagen de Dios, tenemos la capacidad de conocerlo y el instinto de que deber&iacute;amos adorarlo. En el mismo momento en que el Esp&iacute;ritu de Dios nos vivifica con su vida, en regeneraci&oacute;n, nuestro ser completo siente su afinidad con Dios y salta en gozoso reconocimiento.<br \/>\nEsa respuesta en nuestro ser, una respuesta de perd&oacute;n y regeneraci&oacute;n, inicia el milagro del celestial nacimiento, sin el cual no podemos ver el Reino de Dios.<br \/>\nS&iacute;, Dios desea y se place en comunicarse con nosotros a trav&eacute;s de las avenidas de nuestras mentes, nuestra voluntad y nuestras emociones. El continuo y libre intercambio de amor y pensamiento entre Dios y el alma redimida de un hombre o una mujer es el palpitante coraz&oacute;n de la religi&oacute;n del Nuevo Testamento.<br \/>\n<b> <\/b>LA ESCUELA DEL ESP&Iacute;RITU<br \/>\nCuan agradecidos deber&iacute;amos estar al descubrir que es el deseo de Dios el guiar cada coraz&oacute;n deseoso a profundidades y elevadas alturas en el divino conocimiento y comuni&oacute;n.<br \/>\nTan pronto como Dios env&iacute;a al Esp&iacute;ritu de su Hijo dentro de un coraz&oacute;n, decimos: &quot;Abba&quot;. Y estamos adorando, aunque es probable que no totalmente en el sentido del Nuevo Testamento. Pero Dios desea llevarnos a profundidades en El. Tenemos mucho que aprender en la escuela del Esp&iacute;ritu. El quiere guiarnos en nuestro amor a El, quien nos am&oacute; primero. El quiere cultivar en nosotros la adoraci&oacute;n y la admiraci&oacute;n de la cual El es digno. Quiere revelamos, a cada uno, el bendito elemento de la fascinaci&oacute;n espiritual en la verdadera alabanza.<br \/>\nDesea ense&ntilde;amos la maravilla de ser llenos, con una excitaci&oacute;n moral en nuestra adoraci&oacute;n, as&iacute; estaremos extasiados con el conocimiento de qui&eacute;n es Dios y anonadados ante la inconcebible elevaci&oacute;n, magnitud y esplendor del todopoderoso Dios.<br \/>\nNo hay sustituto humano para esta clase de adoraci&oacute;n y para esta clase de respuesta dada por el Esp&iacute;ritu de Dios, quien es nuestro Creador y Redentor y Se&ntilde;or.<br \/>\nTal vez nunca has comprendido esto antes pero todos estos elementos, en nuestra percepci&oacute;n y conciencia de la divina presencia, completan lo que la Biblia llama temor a Dios.<br \/>\nEl temor a Dios es esa &quot;asombrosa reverencia&quot; de la cual Federico Faber escribi&oacute;. Podr&iacute;a decir que &eacute;ste nos eleva de un nivel b&aacute;sico (el terror del culpable ante el santo Dios) a un fascinante rapto de la adoraci&oacute;n santa. Hay muy pocas cosas no calificadas en nuestras vidas. Pero considero que el temor reverencial a Dios, mezclado con amor, fascinaci&oacute;n, asombro, admiraci&oacute;n y devoci&oacute;n es el estado m&aacute;s gozoso y la emoci&oacute;n m&aacute;s purificadera que el alma humana pueda conocer.<br \/>\nEstoy completamente consciente en mi interior de que no podr&iacute;a existir mucho m&aacute;s como un cristiano sin la conciencia interna de la presencia y cercan&iacute;a de Dios. Puedo mantenerme &iacute;ntegro, s&oacute;lo si mantengo el temor de Dios en mi alma y me deleito en el fascinante rapto de la adoraci&oacute;n.<br \/>\nEl ha estado dici&eacute;ndome: &quot;Quiero habitar en tus pensamientos. Haz de tu mente un santuario en el cual pueda vivir&quot;. Puedo perder comuni&oacute;n con Dios, perder el sentido entusiasta de su presencia y perder la bendici&oacute;n de una victoria espiritual por estar pensando mal. He encontrado que Dios no habitar&aacute; en un rencoroso, contaminado pensamiento. No habitar&aacute; en lujurioso y ambicioso prop&oacute;sito. No habitar&aacute; en orgullosos y autosuficientes pensamientos.<br \/>\nPrefiero adorar a Dios antes que hacer cualquier cosa que sepa en este extenso mundo.<br \/>\nDios nos pide que hagamos un santuario de nuestros pensamientos en los cuales El pueda habitar. El atesora nuestros puros y amorosos pensamientos, nuestras sumisas, caritativas y bondadosas ideas, probablemente son como los de Dios.<br \/>\nPodr&aacute;s adorar y Dios te aceptar&aacute;. El estar&aacute; oliendo el incienso de tu elevada intenci&oacute;n aun cuando la zozobra de la vida sea intensa y la actividad te rodee.<br \/>\n DIOS NOS AYUDA<br \/>\nSi Dios sabe que tu intenci&oacute;n es adorarlo con cada parte de tu ser; El ha prometido ayudarte. De su lado est&aacute;n el amor y la gracia, las promesas y la expiaci&oacute;n, la constante ayuda y la presencia del Esp&iacute;ritu Santo. De nuestro lado est&aacute; la determinaci&oacute;n, la b&uacute;squeda, el consentimiento y la creencia, as&iacute; que nuestro coraz&oacute;n se convertir&aacute; en habitaci&oacute;n, santuario, altar, en el cual podr&aacute; existir un constante e inquebrantable compa&ntilde;erismo; comuni&oacute;n con nuestra alabanza elev&aacute;ndose a Dios todo el tiempo.<br \/>\nPrefiero adorar a Dios antes que hacer cualquier cosa que sepa en este extenso mundo. Ni intentar&iacute;a siquiera contarte cu&aacute;ntos viejos himnarios tengo apilados en mi escritorio. No puedo cantar realmente, pero Dios escucha mientras le canto los viejos himnos franceses, en lat&iacute;n y griegos en su traducci&oacute;n. El escucha cuando canto los hermosos salmos y algunas simples canciones m&aacute;s modernas.<br \/>\nLa hermosa porci&oacute;n de la adoraci&oacute;n es la que te prepara y capacita a cero en las cosas importantes que deben ser hechas por Dios. Podemos decir tambi&eacute;n que dondequiera que la Iglesia ha salido del letargo, se ha despertado del sue&ntilde;o y entrado en la marea de un avivamiento espiritual, los adoradores siempre han estado detr&aacute;s del cambio.<br \/>\nSi nos entregamos al llamado divino de adorarlo, cada uno estar&aacute; haciendo mucho m&aacute;s de lo que hace ahora. Y lo que hace tendr&aacute; significado. Tendr&aacute; la calidad de eterno; ser&aacute; oro, plata y piedras preciosas, no heno, madera y hojarasca.<br \/>\nDeseo que podamos volver a adorar otra vez de tal manera que cuando la gente entre en la iglesia pueda sentir, instant&aacute;neamente, que est&aacute; entre gente santa, gente de Dios, y que pueda salir testificando: &quot;Dios est&aacute; en este lugar; de verdad&quot;.<\/p>\n<p><b> <\/b>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2005, Apuntes Pastorales. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. W. Tozer El lugar perdido del temor de Dios. Muchas iglesias cristianas ha llegado al peligroso momento profetizado hace mucho tiempo: &quot;Somos ricos y nos hemos enriquecido, y de ninguna cosa tenemos necesidad&quot; (Ap. 3.17). 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