{"id":2206,"date":"2015-12-01T00:40:51","date_gmt":"2015-12-01T05:40:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-y-el-trono-de-la-gracia\/"},"modified":"2015-12-01T00:40:51","modified_gmt":"2015-12-01T05:40:51","slug":"cristo-y-el-trono-de-la-gracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-y-el-trono-de-la-gracia\/","title":{"rendered":"Cristo y el trono de la gracia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por H. C. Hewlett<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubrir la ense\u00f1anza concerniente a nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas en Hebreos es de lo m\u00e1s estimulante. En el primer cap\u00edtulo vemos la majestad esencial de su persona. Ya sea en la eternidad, la creaci\u00f3n, en la redenci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n. Esa visi\u00f3n nos lleva a postrarnos ante sus pies en adoraci\u00f3n y nuestros corazones exclaman: \u00ab\u00a1Cuan grande es El!\u00bb, como ese himno ya folcl\u00f3rico entre nosotros. En el segundo cap\u00edtulo se muestra su humillaci\u00f3n para tomar nuestra carne y nuestra sangre. Nuestra mirada se eleva para contemplar al que ha sido coronado con gloria y honor y es, sin embargo, nuestro pariente cercano.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer cap\u00edtulo declara su fidelidad. En medio del desprecio y el rechazo fue fiel a la confianza que Dios deposit\u00f3 en El como su Ap\u00f3stol. En el grandioso cielo, en su condici\u00f3n de Sumo Sacerdote, sigue siendo fiel a Dios y a su pueblo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo cuatro escuchamos de su compasi\u00f3n para con sus seguidores que padecen aflicci\u00f3n aqu\u00ed en la Tierra; una empat\u00eda verdadera y experimental; El tambi\u00e9n fue probado. Tenemos la certeza de que cualquiera sea el lugar o la circunstancia en que andemos, sus propios santos pies ya anduvieron por all\u00ed.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAcerqu\u00e9monos, pues, (por todas estas cosas) confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.\u00bb (He. 4.16). Es la presencia de Cristo en el trono la que le da a \u00e9ste el car\u00e1cter distintivo de ser el lugar desde donde la gracia es ministrada. El est\u00e1 all\u00ed como el que obtuvo redenci\u00f3n eterna para nosotros mediante su propio sacrificio por los pecados, hecho una vez para siempre. Esto no significa que el trono aparece por debajo del requerimiento de la justicia, sino que esa justicia ya fue satisfecha en la cruz. La gracia puede ser prodigada sobre los necesitados y quien se acerca con humildad en cuenta gracia para toda circunstancia.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos acercamos y nos encontramos con el rostro de uno que es Salvador. Est\u00e1 radiante con la majestad de la Deidad, y sin embargo, es el rostro de nuestro pariente cercano. Sobre ese rostro se dibuja una grande y santa tranquilidad que aquieta nuestro atribulado coraz\u00f3n y nos invita a confiar en su permanente fidelidad. Y todav\u00eda m\u00e1s, ese rostro suspira sobre nosotros con el ardor del pleno conocimiento y de la ilimitada compasi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sent\u00f3 a la diestra del trono de la Majestad en los cielos\u00bb (He. 8.1). Su presencia echa afuera el temor y nos da la bienvenida. Aunque tienen sobre sus espaldas el cuidado de todo un universo, mantiene un inter\u00e9s sumo por cada detalle de nuestro camino, por m\u00ednimo que sea. El es el \u00abautor y el consumador de la fe\u00bb, el \u00fanico del cual podemos recibir fortaleza para correr con paciencia la can-era que tenemos por delante.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Con qu\u00e9 profunda animaci\u00f3n habr\u00e1n recibido la Esp\u00edtala a los Hebreos aquellos a quienes me escrita! Exist\u00eda el peligro de que pudieran \u00abcansarse y desmayar en sus mentes\u00bb. En d\u00edas anteriores hab\u00edan debido soportar una gran lucha de aflicciones, y sobrellevado con gozo el despojo de sus bienes. Ahora estaban abatidos por la continua opresi\u00f3n y necesitaban recordar de aquellos que hab\u00edan triunfado en la vida de fe. Por encima de todo, necesitaban el socorro de Aquel que, habiendo sufrido, habiendo sido probado, estaba capacitado para socorrerlos en su aflicci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0093Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario\u00bb (Jr. 17.12). As\u00ed escribi\u00f3 el profeta en el d\u00eda de extrema perplejidad, cuando la desolaci\u00f3n del cercano cautiverio cubri\u00f3 con tristeza los corazones de los piadosos. El trono de Dios fue entonces su recurso. Siempre ha sido as\u00ed y as\u00ed debe ser tambi\u00e9n con nosotros.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abBajo la sombra de su Tronotus santos siempre han descansado,tu brazo eterno es poderoso,defensa cierta les ha dado\u00bb. ,<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro consuelo puede ser mayor aun, ya que sobre ese trono vemos a aqu\u00e9l en cuya persona, sendero, pasi\u00f3n y triunfo, se ha revelado enteramente el coraz\u00f3n de Dios. Por su gracia hemos llegado a conocerlo y a amarlo. Nadie es tan precioso para nosotros como nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas. El es quien empu\u00f1a el cetro del omnipotente poder.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAcerqu\u00e9monos, pues, confiadamente\u00bb. No, por supuesto, con descaro sino con plena confianza en su intercesi\u00f3n y en su grada. Es nuestro Sumo Sacerdote. All\u00ed donde el Crucificado est\u00e1 sentado en su trono, exhibiendo en su cuerpo de gloria las marcas de su sufrimiento, no puede haber desenga\u00f1o para aquellos que esperan en El. Los vasos de misericordia (Ro. 9.23) que form\u00f3 el \u00abDios que es rico en misericordia\u00bb no deben estar vac\u00edos cuando una provisi\u00f3n as\u00ed ha sido dada para ellos. Las cosas presentes y las por venir nos arrojan con temor sobre nuestro Se\u00f1or, pero su gracia est\u00e1 disponible para ayudarnos en tiempo de necesidad. Cualquier cosa que pudiera aparejamos el futuro, no podr\u00e1 agotar sus recursos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcemos nuestro coraz\u00f3n. El trono est\u00e1 ocupado por el Hijo de Dios quien nos ama y se dio a s\u00ed mismo por nosotros. Nadie puede apartamos del trono porque nadie puede apartamos de Jes\u00fas. Nuestra debilidad es su preocupaci\u00f3n; nuestro socorro es su deleite. Con todo, no comprenderemos cuan incesante ha sido su ministerio en el cielo y cuan tierna su compasi\u00f3n, hasta que lo veamos cara a cara.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apuntes PastoralesVolumen VI \u0096 N\u00famero 3<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por H. C. Hewlett Descubrir la ense\u00f1anza concerniente a nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas en Hebreos es de lo m\u00e1s estimulante. En el primer cap\u00edtulo vemos la majestad esencial de su persona. Ya sea en la eternidad, la creaci\u00f3n, en la redenci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n. Esa visi\u00f3n nos lleva a postrarnos ante sus pies en adoraci\u00f3n y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-y-el-trono-de-la-gracia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCristo y el trono de la gracia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2206","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}