{"id":2229,"date":"2015-12-01T00:41:24","date_gmt":"2015-12-01T05:41:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-fases-del-caracter-ministerial\/"},"modified":"2015-12-01T00:41:24","modified_gmt":"2015-12-01T05:41:24","slug":"tres-fases-del-caracter-ministerial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-fases-del-caracter-ministerial\/","title":{"rendered":"Tres fases del car\u00e1cter ministerial"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Carmelo Terranova<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cuando recuperemos la centralidad de la Palabra de Dios en nuestros ministerios, tendremos un mensaje impregnado del amor de Dios, de la constancia de Jes\u00fas y del fuego del Esp\u00edritu Santo. Cuando la Biblia no ocupa el centro de la teolog\u00eda, tendremos una predicaci\u00f3n para-b\u00edblica, para-eclesi\u00e1stica y finalmente, paranoica.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00bfQUE ES, REALMENTE, ORAR?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jes\u00fas entra a la historia, elige un grupo de hombres diversos y comienza a ministrar con ellos. Aquella gente lo ve hacer milagros como nadie era capaz de hacerlos, ense\u00f1ar como nadie ense\u00f1\u00f3 jam\u00e1s; lo ven predicar como ning\u00fan hombre de todos los conocidos hab\u00eda podido hacerlo, pero nunca dijeron: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a predicar\u00bb, \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a hacer milagros\u00bb o \u00abSe\u00f1or, queremos saber c\u00f3mo ense\u00f1ar\u00bb. Hicieron una sola petici\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el misterio de la vida de Jes\u00fas, lo asombroso de su ministerio estaba encerrado en una vida envuelta en permanente oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Contemplar<\/P><br \/>\n<P align=justify>Orar no es s\u00f3lo monologar, sino contemplar a Dios en la hermosura de su santidad. Orar es contemplar. No es cu\u00e1nto decimos sino cu\u00e1nto escuchamos. En su presencia, dice el salmista, \u00abHay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre\u00bb. Es en esta contemplaci\u00f3n donde descubrimos el secreto de los gigantes de la historia de la iglesia, de los hombres de la Biblia, de los titanes de Dios. Estamos acostumbrados a hablar mucho y as\u00ed medimos a la oraci\u00f3n, entonces perdemos el sentido m\u00edstico de arrobamiento, de enamoramiento, de contemplar al Se\u00f1or en su gloria.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay en el coraz\u00f3n de Dios la necesidad de ver hombres y mujeres que est\u00e9n diciendo: \u00abSe\u00f1or, yo te amo con todo el coraz\u00f3n\u00bb. Orar profundamente es amar profundamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ser contemplado<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero algo m\u00e1s acontece: la oraci\u00f3n nos descubre a nosotros mismos. Cuando oramos en el Esp\u00edritu somos desnudados en el Esp\u00edritu. Y algo comienza a acontecer en nuestras vidas. Cuanto m\u00e1s cerca estamos del Se\u00f1or, m\u00e1s real se hace nuestra condici\u00f3n delante de El. All\u00ed se ven las faltas de nuestra vida como tambi\u00e9n las marcas benditas de la misericordia y la obra de Jesucristo. Ac\u00e9rquese a Dios, abra su coraz\u00f3n en forma plena y va a descubrir algo del cielo en su vida y algo del infierno en su naturaleza.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nuestro pueblo debe aprender a contemplar la belleza de Jesucristo en vez de correr a Dios con una lista de pedidos, y eso lo debe aprender de su pastor. Debe ver en \u00e9l los frutos de conocer as\u00ed a Dios. Debemos orar de tal manera que El se meta en nuestras vidas y algo celestial ocurra en nuestros corazones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Batallar<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ahora s\u00ed: orar es pelear con Dios, una lucha a brazo partido. Es una pelea espiritual sobre el campo de batalla, ese mundo invisible y hostil del que nos habla Efesios 6 y que termina diciendo: \u00aborando en todo tiempo, con toda s\u00faplica delante de Dios\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>S\u00ed, colega. Es pelear, pelear con Dios; reclamar, insistir, gemir y llorar. Es una pelea celestial. Los hombres de Dios no eran meramente m\u00edsticos sino peleadores ardientes en oraci\u00f3n. Es Abraham que pelea por Sodoma y Gomorra, es Mois\u00e9s que pelea por su pueblo, es Jacob que dice: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa no me bendices no te voy a dejar ir\u00bb, o Pablo peleando por las naciones. Es una lucha espiritual que no se gana con discursos, literatura ni estrategia. Se ganar\u00e1 con hombres y mujeres que aprendan el secreto de pelear con Dios, despu\u00e9s de ese tiempo de arrobamiento y quietud.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es en este momento en que el hombre de Dios debe ministrar en oraci\u00f3n. Es aqu\u00ed cuando el pastor recorre su vida, su familia y su congregaci\u00f3n; mira su ministerio y presenta a su gente o sus asuntos en esta batalla espiritual. All\u00ed clama con Dios y batalla con El por estas cosas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Acaba de pasar un tiempo contemplando a Dios y a \u00e9l mismo delante de Dios. Ahora, con la imagen gloriosa y omnipotente de Dios y la fr\u00e1gil imagen de s\u00ed mismo, batalla por su trabajo y se pone de acuerdo con Dios en qu\u00e9 es necesario que ocurra en el ministerio. El clama a Dios y Dios le muestra cosas, porque aqu\u00ed tambi\u00e9n es necesario escuchar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>LA PALABRA<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero hay algo m\u00e1s todav\u00eda. No solamente hace falta que recuperemos el valor de la oraci\u00f3n verdadera y profunda, sino que debemos recuperar una vez m\u00e1s el lugar de las Escrituras. Hay dos peligros que acechan desde hace un buen tiempo a las Escrituras: el menoscabo de los humanistas y el subjetivismo de las emociones. El primero cuestiona la autoridad de la Revelaci\u00f3n de Dios; le pone sombras, sospechas, dudas, la reinterpreta a cada rato. Cuando se ha perdido la confianza en la autoridad absoluta de la Palabra de Dios, entonces ya no hay ni autoridad ni Palabra. Es s\u00f3lo el eco remoto de ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas aprendidas sin el poder que Dios confiri\u00f3 a las Escrituras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El segundo peligro es vivir del subjetivismo. El \u00abDios me ha dicho\u00bb est\u00e1 desplazando al \u00abDios dice\u00bb de la Palabra de Dios. Cu\u00eddese, hermano, de vivir de una teolog\u00eda epitelial, sensorial y epid\u00e9rmica. Creo en los sentimientos y en las emociones, s\u00e9 lo que es llorar delante de Dios y sentir la angustia de la vida, pero \u00abla\u00bb Palabra es m\u00e1s importante que \u00abmi\u00bb palabra. Y lo que Dios \u00abha\u00bb dicho tiene m\u00e1s valor que lo que \u00abme ha\u00bb dicho a m\u00ed en particular. No s\u00e9 donde radica el mayor peligro, si en un fr\u00edo humanismo o un ardiente y emocionado sentimentalismo. Ambos son peligrosos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando recuperemos la centralidad de la Palabra de Dios en nuestras vidas y ministerios, tendremos un mensaje impregnado del amor de Dios, de la constancia y la pasi\u00f3n de Jesucristo y del fuego santo del Esp\u00edritu Santo. Cuando la Biblia no ocupa el centro de la teolog\u00eda, pues tendremos una predicaci\u00f3n para b\u00edblica, para eclesi\u00e1stica y, finalmente, paranoica. Ya est\u00e1 ocurriendo en nuestro mundo moderno. La Biblia, aunque fue escrita en el pasado, no viene del ayer sino del futuro de la eternidad de Dios. No fue escrita por un grupo de caminantes del desierto ni antiguos escritores. La Biblia fue escrita, revelada y cuidada por el Dios eterno del eterno presente. Ella es m\u00e1s nueva que el peri\u00f3dico de la semana que viene. Nos llega del futuro, del ma\u00f1ana, no del ayer. Rechace, hermano querido, toda ense\u00f1anza que coloca la Biblia en el pasado archivado de historias perdidas. Ella es la ardiente, apasionada y viva Palabra del Verbo de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jes\u00fas asegura que los cielos y la tierra pasar\u00e1n pero que sus palabras no pasar\u00e1n. Ella permanece para siempre. Y nuestro mundo, agotado con palabras humanas, precisa hombres y mujeres que digan: \u00abEsto dice la Palabra de Dios\u00bb. Es el libro, es la herramienta que va a cambiar la historia del presente y del futuro. Agradezco tanta literatura que hay en nuestro mundo ahora. \u00a1C\u00f3mo el mundo hispano se est\u00e1 enriqueciendo con tantos buenos libros!, pero cu\u00eddese. Es bueno escuchar lo que dicen los hombres de Dios pero es m\u00e1s importante lo que dice Dios de los hombres. Hay pastores (y muchos) que por un libro, por una nueva idea, reestructuran todo su ministerio sin mirar cu\u00e1ntas verdades b\u00edblicas que se oponen a esa idea quedan olvidadas por la genialidad aparente de lo novedoso. La Palabra de Dios es nuestro mensaje. Ser hombres de la Palabra, hombres prof\u00e9ticos de profec\u00eda b\u00edblica, hombres encendidos en las Escrituras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abSED SANTOS&#8230;\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Varias veces he sostenido que vivimos de modas. Modas teol\u00f3gicas, modas lit\u00fargicas, tem\u00e1ticas, ritualistas,&#8230; modas que pasan. Si son buenas, enfatizan verdades olvidadas, si son malas distraen y perturban. Pero la santidad no es una moda, es un modo de vivir. Ser santo no es ocasional sino permanente. La mayor necesidad del mundo moderno no es solamente levantar iglesias, realizar m\u00e1s campa\u00f1as, cubrir nuevos campos misioneros, imprimir nuevos libros o emprender grandes empresas evangel\u00edsticas. Lea bien: la mayor necesidad del mundo moderno es producir hombres y mujeres que se parezcan a Jesucristo. Es la mayor y urgente necesidad. La tarea fundamental de un hombre de Dios es producir hombres de Dios. La tarea suya, colega, hade ser la de formar santos para la obra del ministerio,&#8230; y los santos cuestan trabajo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ser santo es ser semejante a Jesucristo. La santidad es hermosa, atrayente, risue\u00f1a y contagiosa. El santurr\u00f3n compite con la verdadera santidad, b\u00edblica y envidiable. El santurr\u00f3n es una imitaci\u00f3n, no es genuino. Tarde o temprano, el rencor, la tentaci\u00f3n o el legalismo lo pondr\u00e1n en evidencia. En cambio, el hombre de Dios ha de tener una vida tan exuberante, tan perfumada con el aroma de Dios y tan atrayente que si bien marca una diferencia con los dem\u00e1s, es tambi\u00e9n envidiado por los dem\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Santidad es tambi\u00e9n pureza en la motivaci\u00f3n del ministerio, transparencia en las relaciones ministeriales, lealtad en la vida personal y familiar, honestidad en el manejo de las finanzas, limpieza en el mundo de los pensamientos, ternura para con los pecadores, pasi\u00f3n por agradar a Dios. \u00a1C\u00f3mo quisiera agregar pensamientos! Ser santo es tener respeto y dignidad para con los dem\u00e1s. Santidad pr\u00e1ctica, santidad practicada. Tenemos evangelistas brillantes, escritores punzantes, cantantes excitantes. Precisamos tambi\u00e9n santos radiantes. Es la mayor necesidad del mundo moderno. Perm\u00edtame ponerlo en tono comercial: La mercader\u00eda que m\u00e1s necesita el mundo es hombres y mujeres que se parezcan a Jesucristo. Necesitamos un buen caudal de santos para exportar; exportarlos al mundo. Santos de verdad. \u00a1Radiantes, transparentes, bendecidos y con los pies en la tierra!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hemos inventado una hermosa excusa: cuando alguien importante dentro de la iglesia comete un pecado p\u00fablico, cuando hay esc\u00e1ndalos entre los evangelistas y l\u00edderes decimos: \u00abHermano, mira a Cristo y no a los hombres\u00bb. \u00a1Mentira! La gente ve a los hombres y no a Cristo. \u00a1A ti te ven! Y eres t\u00fa la prueba del mensaje, la evidencia de tu fe. \u00a1Eres t\u00fa!<\/P><br \/>\n<P align=justify>COMO LLEGAR<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfC\u00f3mo llegar a ser hombres de oraci\u00f3n, de Palabra y de santidad? No tiene que ir muy lejos. Camine con los hombres de la Biblia y de la historia. Encontrar\u00e1 en ellos rasgos comunes que nos asombran por su pertinencia y actualidad. Primero, el sentido abrumador de nuestras miseria, fragilidad y necesidad, pero tambi\u00e9n la apasionante convicci\u00f3n de que somos llamados a ser santos, la \u00e9lite de Dios, la aristocracia de los cielos y los herederos de la eternidad. Partamos de la Palabra para aprender a orar y terminemos con la Palabra para llegar a ser santos. Trabaje en su vida de oraci\u00f3n y esfu\u00e9rcese para desarrollarla y fortalecerla. Estudie la Palabra de Dios y l\u00e9ala; medite en ella. Viva santamente, recuerde la santidad y lealtad a Dios en cada decisi\u00f3n a tomar, en cada tentaci\u00f3n, en cada oportunidad para decidir. \u00bfSer\u00e1 el resumen de su vida como la de un santo hombre de Dios?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apuntes Pastorales, Volumen VI \u0096 N\u00famero 3. Todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carmelo Terranova Cuando recuperemos la centralidad de la Palabra de Dios en nuestros ministerios, tendremos un mensaje impregnado del amor de Dios, de la constancia de Jes\u00fas y del fuego del Esp\u00edritu Santo. Cuando la Biblia no ocupa el centro de la teolog\u00eda, tendremos una predicaci\u00f3n para-b\u00edblica, para-eclesi\u00e1stica y finalmente, paranoica. \u00bfQUE ES, REALMENTE, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-fases-del-caracter-ministerial\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTres fases del car\u00e1cter ministerial\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2229","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2229"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2229\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}