{"id":22305,"date":"2016-04-04T15:44:29","date_gmt":"2016-04-04T20:44:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-parabola-del-sembradorpor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:44:29","modified_gmt":"2016-04-04T20:44:29","slug":"la-parabola-del-sembradorpor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-parabola-del-sembradorpor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"La Par\u00e1bola del Sembrador\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\u00abJunt\u00e1ndose una gran multitud, y los que de cada ciudad ven\u00edan a \u00e9l, les dijo por par\u00e1bola: el sembrador sali\u00f3 a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cay\u00f3 junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cay\u00f3 sobre la piedra; y nacida, se sec\u00f3, porque no ten\u00eda humedad. Otra parte cay\u00f3 entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cay\u00f3 en buena tierra, y naci\u00f3 y llev\u00f3 fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, dec\u00eda a gran voz: El que tiene o\u00eddos para o\u00edr, oiga.\u00bb Lucas 8: 4-8.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En nuestro pa\u00eds, cuando un sembrador sale con su semilla, entra a un campo cercado y comienza de inmediato, con debido orden y precisi\u00f3n, a esparcir la semilla de su canasta a lo largo de cada camell\u00f3n y cada surco; pero en el Oriente, el campo de cultivo, que est\u00e1 muy cercano a la aldea, es una vasta planicie desprovista de cercas. Es cierto que el terreno est\u00e1 dividido en diferentes propiedades, pero no hay vallados, no hay divisiones, excepto los lindes antiguos, o tal vez, en raras ocasiones, un simple muro de piedras que se utiliza para dividir un campo de otro. A lo largo de estas tierras comunales y completamente abiertas, hay veredas, las m\u00e1s frecuentadas de las cuales se llaman calzadas. No deben imaginarse que estas calzadas sean en el menor grado como nuestros caminos macadamizados, sino son simplemente veredas frecuentadas, que quedan tolerablemente apisonadas. Por aqu\u00ed y por all\u00e1 hay atajos, sobre los cuales pueden andar los viajeros que deseen evitar el camino p\u00fablico buscando un poco m\u00e1s de seguridad, cuando el camino principal est\u00e1 infestado de ladrones, y el apresurado peat\u00f3n puede encontrar un atajo a trav\u00e9s de la planicie, y abre as\u00ed un nuevo camino para otros que viajen en la misma direcci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando el sembrador sale en la ma\u00f1ana para sembrar la semilla, encuentra, tal vez, un peque\u00f1o espacio de terreno escarbado con un primitivo arado oriental; comienza a esparcir su semilla all\u00ed m\u00e1s abundantemente por supuesto, pero resulta que un sendero atraviesa el propio centro de ese campo, y a menos que est\u00e9 anuente a dejar una importante \u00e1rea sin sembrar, tiene que arrojar un pu\u00f1ado de semillas sobre el sendero; y por all\u00e1, hay una roca que aflora justo en el centro de la tierra arada, y la semilla cae sobre ella; y all\u00e1 tambi\u00e9n, protegido por la negligente labranza del oriente, hay un rinc\u00f3n lleno de ra\u00edces de ortigas y cardos, y el sembrador siembra su semilla all\u00ed tambi\u00e9n; el trigo y las ortigas nacen juntamente, y seg\u00fan sabemos por la par\u00e1bola, los espinos son m\u00e1s fuertes y ahogan a la semilla, de tal manera que no produce fruto para perfecci\u00f3n. El recuerdo de que la Biblia fue escrita en el Oriente, y de que sus met\u00e1foras y alusiones nos deben ser explicadas enteramente, \u00fanicamente por viajeros orientales, nos ayudar\u00eda a menudo a entender un pasaje mucho mejor de lo que podr\u00eda hacerlo un lector ingl\u00e9s com\u00fan.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, el predicador del Evangelio es como el sembrador. \u00c9l no produce su semilla; su Se\u00f1or le da su semilla. No ser\u00eda posible que el hombre produjera la m\u00e1s peque\u00f1a semilla que haya germinado jam\u00e1s sobre la tierra, y mucho menos esa semilla celestial de vida eterna. El ministro va a su Se\u00f1or en secreto, y le pide que le ense\u00f1e Su verdad, y as\u00ed llena su cesta con la buena semilla del reino. Lo que el ministro tiene que hacer, es salir, en el nombre de su Se\u00f1or y esparcir la verdad preciosa. Si supiera d\u00f3nde pudiera encontrarse el mejor suelo, tal vez se limitar\u00eda a aquel que ha sido preparado por el arado de la convicci\u00f3n. Pero como no conoce los corazones de los hombres, su oficio consiste en predicar el Evangelio a toda criatura; y tiene que echar un pu\u00f1ado en ese coraz\u00f3n duro all\u00e1, y otro pu\u00f1ado en este coraz\u00f3n crecido en exceso, que est\u00e1 lleno de afanes y riquezas y placeres de este mundo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l tiene que confiar el destino de la semilla al cuidado del Se\u00f1or que se la dio, pues entiende muy bien que no es responsable de la cosecha; \u00e9l es \u00fanicamente responsable del cuidado, de la fidelidad y de la integridad con los que esparce la semilla, a diestra y siniestra con ambas manos. Qu\u00e9 importa que ninguna espiga alegre jam\u00e1s a las gavillas; aunque no se vea nunca una sola hoja brotando entre los surcos, el hombre ser\u00e1 aceptado y recompensado por su Se\u00f1or, si s\u00f3lo ha sembrado la buena semilla, y la ha sembrado con mano cuidadosa. \u00a1Ay! \u00a1Ay! -si no fuera por este hecho, que no somos responsables de nuestro \u00e9xito-, con qu\u00e9 agon\u00eda desesperanzadora debemos recordar que demasiado a menudo laboramos en vano, y gastamos nuestra fuerza sin obtener nada. El viejo clamor de Isa\u00edas debe ser todav\u00eda nuestro clamor, \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha cre\u00eddo a nuestro anuncio? \u00bfY sobre qui\u00e9n se ha manifestado el brazo de Jehov\u00e1?\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero una semilla de cada cuatro, encuentra un terreno lleno de esperanzas. Tres de las cuatro porciones, esparcidas en lugares malos, no producen ning\u00fan buen efecto, sino que se pierden, y no se volver\u00e1n a ver, excepto cuando se levanten en el juicio en contra de nuestros oyentes carentes de la gracia, para condenarlos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Perm\u00edtanme observar aqu\u00ed que la medida de nuestro deber no est\u00e1 limitada por el car\u00e1cter de nuestros oyentes, sino por el mandamiento de Dios. Estamos obligados a predicar el Evangelio, ya sea que los hombres oigan o que se abstengan de o\u00edr. Los corazones de los hombres son lo que son. No soy liberado de mi obligaci\u00f3n de sembrar la semilla sobre la piedra al igual que en el surco, en la calzada al igual que en el campo arado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta ma\u00f1ana mi plan ser\u00e1 muy simplemente, dirigirme a las cuatro clases de oyentes que han de ser encontrados en mi congregaci\u00f3n. En primer lugar, tenemos a aquellos que est\u00e1n representados por la ubicaci\u00f3n <i>junto al camino, <\/i>los <i>meros<\/i> oyentes; luego tenemos a aquellos representados por <i>oyentes de terrenos de pedregales<\/i>, aquellos en quienes es producida una impresi\u00f3n transitoria, tan transitoria, sin embargo, que nunca llega a ning\u00fan bien duradero. Luego siguen aquellos en quienes <i>se produce una impresi\u00f3n grande y buena<\/i>, pero los afanes de esta vida, y el enga\u00f1o de las riquezas y los placeres de este mundo ahogan la semilla; y, por \u00faltimo, esa peque\u00f1a clase -Dios se agrade en multiplicarla en grado sumo-, esa peque\u00f1a clase de <i>oyentes de buena tierra<\/i>, en quienes la Palabra hace dar fruto, en algunos a treinta, en algunos a sesenta, y en algunos ciento por uno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. <\/b>En primer lugar, entonces, voy a dirigirme a aquellos corazones que son semejante a la ubicaci\u00f3n JUNTO AL CAMINO: \u00abUna parte cay\u00f3 junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.\u00bb Hay muchos de ustedes que no vinieron aqu\u00ed esta ma\u00f1ana para recibir una bendici\u00f3n. No ten\u00edan la intenci\u00f3n de adorar a Dios, o ser afectados por algo que pudieran o\u00edr. Son semejantes a una calzada que nunca estuvo dise\u00f1ada para que fuera un campo de cultivo. Si un solo grano de la verdad cayera en su coraz\u00f3n y creciera, ser\u00eda un milagro, una maravilla tan grandiosa como si el grano creciera en un \u00e1rea junto al camino hollado y apisonado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ustedes son los oyentes que est\u00e1n junto al camino. Si la simiente, sin embargo, es esparcida con destreza, parte de ella caer\u00e1 sobre ustedes y permanecer\u00e1 por un rato en sus pensamientos. Es verdad que no la entender\u00e1n, mas sin embargo, si es colocada delante de ustedes en un estilo interesante, se alojar\u00e1 por un breve tiempo. Mientras no los atraiga un entretenimiento m\u00e1s simp\u00e1tico, hablar\u00e1n de las palabras que oyeron pronunciar al ministro de la verdad. Pero incluso este tenue beneficio es breve, pues en muy poco tiempo olvidar\u00e1n qu\u00e9 tipo de personas son.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Quiera Dios que pudiera tener esperanza de que mis palabras se demoraran en ustedes, pero no podemos esperarlo, pues el suelo de su coraz\u00f3n est\u00e1 tan apisonado por el tr\u00e1fico continuo, que no hay esperanza que la semilla encuentre un asidero duradero y vivo para sus ra\u00edces. Hay demasiado tr\u00e1fico en sus almas que no permite que la buena semilla permanezca sin ser aplastada. El pie de Satan\u00e1s est\u00e1 pasando siempre sobre su coraz\u00f3n, con su manada de blasfemias, lascivias, mentiras, y vanidades. Luego ruedan por su coraz\u00f3n los carros del orgullo, y los pies de las riquezas insaciables lo huellan, hasta que se vuelve duro y diamantino. \u00a1Ay de la buena semilla!, pues no encuentra un momento de respiro; las muchedumbres pasan y vuelven a pasar; de hecho, su alma es un Bolsa de Valores, a trav\u00e9s de la cual continuamente atraviesan los ocupados pies de los mercaderes, que convierten a las almas de los hombres en una mercanc\u00eda. Ustedes est\u00e1n comprando y vendiendo, pero poco piensan en que est\u00e1n vendiendo la verdad, y en que est\u00e1n comprando la destrucci\u00f3n de su alma; est\u00e1n ocupados aqu\u00ed y all\u00e1 acerca de este cuerpo, la c\u00e1scara de su humanidad, pero son negligentes en cuanto a esa cosa preciosa interna: su alma.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Dices que no tienes tiempo de pensar en la religi\u00f3n. No, el camino de tu coraz\u00f3n es una v\u00eda p\u00fablica tan congestionada, que no hay espacio para que este trigo brote. Si comenzara a germinar, alg\u00fan rudo pie aplastar\u00eda la verde brizna de hierba antes de que alcanzara algo parecido a la madurez. Ha habido ciertos momentos contigo cuando la semilla ha permanecido lo suficiente para comenzar a germinar, pero justo entonces hab\u00eda un lugar de diversi\u00f3n abierto, y entraste all\u00ed, y como con un tal\u00f3n de hierro, la chispa de vida que estaba en la semilla fue aplastada; hab\u00eda ca\u00eddo en el lugar incorrecto; hab\u00eda demasiado tr\u00e1fico all\u00ed para que tuviera la posibilidad de crecer.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante la peste de Londres, cuando los hombres eran llevados a su hogar permanente en grandes multitudes, la hierba crec\u00eda en las calles; pero el trigo no crec\u00eda en Cornhill, independientemente de cu\u00e1n excelente fuera la semilla que sembraras all\u00ed. Rebusca en el mundo, y no podr\u00edas comprar una semilla de trigo que floreciera donde continuamente transita tal cantidad de tr\u00e1fico. Tu coraz\u00f3n es igual que una v\u00eda p\u00fablica congestionada; pues hay tantos pensamientos, y afanes, y pecados; tanto orgullo, vanidad, maldad y pensamientos rebeldes en contra de Dios, continuamente transitando por ella, que la verdad es semejante a la semilla arrojada sobre la calzada; no puede crecer porque es aplastada; y si permaneciera por un momento, las aves del cielo vendr\u00edan y se la llevar\u00edan.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ay, pero es un pensamiento muy triste, que si esparcieras semilla en la calzada, no es s\u00f3lo el pie de un mal hombre el que impedir\u00eda su crecimiento, sino que incluso el pie de un santo podr\u00eda ayudar a destruir su vida. \u00a1Ay!, los corazones de los hombres pueden ser endurecidos, no meramente por el pecado, sino por la propia predicaci\u00f3n del Evangelio. Existe tal cosa como el endurecimiento para con el Evangelio; es posible escuchar sermones hasta llegar al punto que tu coraz\u00f3n se torna muerto y endurecido e indiferente. Como el perro del herrero que est\u00e1 echado y duerme mientras las chispas vuelan alrededor de su hocico, as\u00ed yacer\u00e1s y dormir\u00e1s bajo el martillo de la ley, mientras las chispas de la condenaci\u00f3n vuelan a tu alrededor, sin que te espanten ni te asombren nunca. Ya has escuchado todo eso antes; te contamos una historia trillada cuando te advertimos de la ira venidera.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Los hombres que trabajan en las gigantescas calderas en las f\u00e1bricas de Southwark, cuando entran por primera vez para sostener el martillo, quedan con sus o\u00eddos aturdidos por los golpes; luego no pueden o\u00edr ning\u00fan sonido; pero gradualmente, seg\u00fan me informan, se acostumbran tanto a ese terrible ruido, que podr\u00edan dormir en medio de la caldera mientras los otros trabajadores estuvieran aporreando y golpeando ese aparato, aunque sus reverberaciones son como el trueno m\u00e1s potente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed sucede con ustedes; un ministro tras otro ha hollado en la calzada de su alma, hasta que se ha tornado tan dura que, a menos que Dios mismo se agrade partirla en dos con un terremoto, o con una conmoci\u00f3n del coraz\u00f3n, no habr\u00e1 nunca espacio para que la semilla del cielo se aloje all\u00ed. Su alma se ha vuelto como un camino asendereado, por el cual circula mucho tr\u00e1fico.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hemos observado esta dura franja junto al camino y ahora vamos a describir qu\u00e9 sucede con la palabra cuando cae sobre este coraz\u00f3n. No crece; habr\u00eda crecido si hubiese ca\u00eddo sobre un buen suelo, pero est\u00e1 en el lugar equivocado, y permanece tan seca como cuando fue arrojada por la mano del sembrador. Su vida yace dormida, el germen de vida en el Evangelio se esconde, y se queda en la superficie del coraz\u00f3n, pero no entra nunca en \u00e9l. Como la nieve, que cae algunas veces en nuestras calles y no se queda all\u00ed ni un instante, sino que cae sobre el h\u00famedo pavimento y se disuelve y se evapora, lo mismo sucede con el hombre. La palabra no tiene tiempo de revivir a las almas de los oyentes casuales de ella. Se queda all\u00ed un instante, pero no comienza nunca a echar ra\u00edces, o a tener el menor efecto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, nosotros preguntamos, \u00bfpor qu\u00e9 los hombres vienen a o\u00edr si la palabra nunca es vuelta \u00fatil para ellos, y no entra nunca en el coraz\u00f3n? Eso me ha desconcertado a menudo; hay algunos de nuestros oyentes que no se ausentar\u00edan un domingo por nada del mundo, y que parecen deleitarse mucho al venir con nosotros para adorar, pero la l\u00e1grima no ruede nunca por su mejilla; su alma no parece elevarse nunca al cielo en las alas de alabanza, y tampoco se unen verdaderamente a nuestras confesiones de pecado. \u00bfPiensan en alg\u00fan momento acerca de la ira venidera o acerca del estado futuro de sus almas? Su coraz\u00f3n es de hierro; es como si el ministro predicase a un mont\u00f3n de piedras en vez de predicarles a ellos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 trae a estos pecadores insensibles aqu\u00ed? \u00bfHablamos a frentes de bronce y corazones de acero? De verdad tenemos las mismas esperanzas de convertir a leones y leopardos como de convertir a estos ind\u00f3mitos corazones inconmovibles. \u00a1Oh sentimiento!, t\u00fa has huido a las bestias brutas y los hombres han perdido la raz\u00f3n. Yo supongo que estos hombres vienen a menudo porque es respetable hacerlo, y adem\u00e1s, porque incluso les ayuda a endurecerse; si permanecieran alejados, la conciencia les remorder\u00eda y habr\u00eda un poco de vida en ellos; pero asisten para poder lisonjearse con el convencimiento de que, despu\u00e9s de todo, est\u00e1n bien. No son irreligiosos, no ellos; no son desconsiderados con la casa de Dios ni con su siervo; ellos asisten para poder endurecerse, y ser m\u00e1s y m\u00e1s embrutecidos en su estado de pecado y de insensibilidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh mis lectores!, su caso puede hacer llorar a los \u00e1ngeles; tener el sol del Evangelio brillando sobre sus rostros, y sin embargo tener ojos invidentes que no ven nunca esa luz. La m\u00fasica del cielo resuena dulcemente, pero sus o\u00eddos son sordos, y ni el m\u00e1s d\u00e9bil acento alcanza jam\u00e1s su pobre esp\u00edritu; el ministro es para ustedes alguien que toca un fino instrumento, pero toca ante una estatua que no tiene o\u00eddos para o\u00edr. Pueden captar el giro de una frase, y pueden encontrarle el sentido a una met\u00e1fora, pero el significado oculto, est\u00e1 totalmente perdido para ustedes. Est\u00e1n sentados en el banquete de bodas, pero no comen de los exquisitos bocadillos, y no beben de sus vinos; oyen las campanas del cielo tocando a j\u00fabilo por los esp\u00edritus rescatados, pero ustedes mismos permanecen secuestrados, sin Dios, y sin Cristo. Est\u00e1n parados a la puerta de la senda estrecha, en la propia puerta, pero no entran por ella; est\u00e1n cerca de la casa de misericordia, y la puerta est\u00e1 entreabierta; se paran y a veces miran hacia adentro, pero no dan nunca el paso final y decisivo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque hagamos lo que podamos para exhortarlos, aunque argumentemos con ustedes y oremos por ustedes, y nos lamentemos por ustedes, todav\u00eda permanecen justo tan endurecidos, tan descuidados, y tan incautos como siempre lo han sido. \u00a1Oh, que Dios tenga misericordia de ustedes!, y los saque de este estado pernicioso, para que todav\u00eda puedan ser salvos. Oh Esp\u00edritu Santo, rompe esta endurecida calzada, y cond\u00facela a producir abundante fruto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, todav\u00eda no hemos completado el cuadro. El pasaje nos dice que las aves del cielo la comieron. \u00bfHay alg\u00fan hombre aqu\u00ed, esta ma\u00f1ana, que sea uno de estos oyentes de junto al camino? Tal vez no ten\u00eda la intenci\u00f3n de entrar, pero vio a una gran multitud junto al Strand, y pens\u00f3 que entrar\u00eda y pasar\u00eda la hora, y que tal vez oir\u00eda algo que no olvidar\u00eda de inmediato; pero cuando salga y vaya a casa, algunos viejos compa\u00f1eros le propondr\u00e1n que vayan de excursi\u00f3n esta tarde. \u00c9l acepta y esa pobre semilla que hab\u00eda ca\u00eddo en lugar poco propicio ser\u00e1 devorada por las aves del cielo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay suficientes malignos listos siempre a comerse esta buena semilla. Est\u00e1 el diablo mismo, ese pr\u00edncipe del aire, listo en cualquier momento a arrebatar un buen pensamiento, o a sofocar una santa resoluci\u00f3n. Y luego, el diablo no est\u00e1 solo: tiene legiones de ayudantes. Puede usar a la propia esposa de un hombre, a los propios hijos, puede poner contra ti ese trabajo tuyo, y cualquiera de ellos puede comer la buena semilla. Puede haber un cliente esperando a la puerta, y aunque no tienes deseos de atenderle hoy, tienes miedo de perderlo, y lo atiendes, y entonces la buena semilla se va, y todo su buen efecto es eliminado. Oh, es una tristeza agravada que la semilla celestial se vuelva alimento del diablo; que el grano de Dios alimente a los p\u00e1jaros del diablo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Perm\u00edtanme dirigirme otra vez personalmente a ustedes, esta ma\u00f1ana. \u00a1Oh, mis lectores, si han o\u00eddo el Evangelio desde su juventud, cu\u00e1ntas carretadas de sermones han desperdiciado! En sus d\u00edas de juventud, oyeron al doctor Fulano de tal, y \u00a1c\u00f3mo sol\u00eda ese querido doctor orar por sus oyentes, hasta que sus ojos enrojec\u00edan por las l\u00e1grimas! \u00bfRecuerdan todos esos domingos cuando se dec\u00edan a ustedes mismos: \u00abquiero ir a mi aposento y caer de rodillas y orar\u00bb? Pero no lo hicieron; las aves del cielo comieron la semilla, y ustedes prosiguieron pecando al igual que lo hac\u00edan antes. Desde entonces, por un extra\u00f1o impulso, muy raramente se ausentan de la casa de Dios; pero ahora las chispas del Evangelio caen en sus almas como si cayesen en un oc\u00e9ano, en el que son apagadas para siempre. La ley puede tronar delante de ustedes, y aunque no la miran con desprecio, no les afecta nunca. Jesucristo puede ser alzado delante de ustedes; sus amadas heridas pueden ser exhibidas; la sangre derramada puede fluir delante de sus propios ojos, y pueden ser invitados con todo denuedo a mirarlo a \u00c9l y vivir; pero ahora se ha vuelto asunto de perfecta indiferencia para ustedes. No han dicho tanto con palabras: \u00absi he de perderme, me perder\u00e9, y si he de salvarme, ser\u00e9 salvo\u00bb; no han llegado al punto de decir eso, pero han llegado a pensar eso, y ahora podemos hacer lo que queramos con ustedes, y lo que queramos por ustedes, pero no podemos penetrar sus esp\u00edritus empedernidos, y no podemos arrojar ning\u00fan pensamiento santo en sus corazones endurecidos. \u00bfQu\u00e9 har\u00e9 por ustedes? \u00bfMe parar\u00e9 aqu\u00ed y derramar\u00e9 una lluvia de l\u00e1grimas sobre esta endurecida calzada? \u00a1Ay!, mis l\u00e1grimas no la traspasar\u00edan; est\u00e1 demasiado endurecida para eso. \u00bfPasar\u00e9 sobre ella el arado del Evangelio? \u00a1Ay!, el acero se romper\u00eda, pero la reja del arado no entrar\u00eda. \u00bfQu\u00e9 har\u00e9? Oh Dios, T\u00fa sabes c\u00f3mo hacer a\u00f1icos el pedernal. T\u00fa puedes derretir el apisonado coraz\u00f3n de piedra con la preciosa sangre de Jes\u00fas. Hazlo ahora, te suplicamos, para la alabanza y gloria de Su gracia, que la buena semilla viva todav\u00eda, y produzca esa cosecha celestial, deseada vivamente por el alma de Tu siervo, sin la cual \u00e9l no puede vivir, pero con la cual se regocijar\u00e1 con gozo indecible y pleno de gloria.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II.<\/b> Voy a dirigirme ahora a la segunda clase de oyentes. \u00abOtra parte cay\u00f3 sobre LA PIEDRA; y nacida, se sec\u00f3, porque no ten\u00eda humedad.\u00bb Ustedes pueden imaginarse f\u00e1cilmente ese trozo de roca aflorando en el centro del campo. Por alg\u00fan desgarro de la naturaleza, ha sido removida hacia arriba en el medio de la planicie, y, por supuesto, la semilla cae all\u00ed como cae por todas partes.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tenemos oyentes que nos causan m\u00e1s placer y sin embargo m\u00e1s dolor subsiguiente de lo que muchos de ustedes creer\u00edan. Nadie sino aquellos que aman las almas de los hombres pueden decir cu\u00e1ntas esperanzas, cu\u00e1nto gozo, y cu\u00e1ntas expectativas arrojadas al suelo nos han tra\u00eddo estos pedregales. Tenemos una clase de oyentes cuyos corazones internamente son sumamente duros, pero externamente son aparentemente los m\u00e1s suaves y los m\u00e1s impresionables de los hombres. Mientras otros hombres no ven nada en el serm\u00f3n, estos individuos lloran. No se trata sino de un discurso ordinario para la mayor\u00eda de nuestros oyentes, pero estos hombres son afectados hasta las l\u00e1grimas. Ya sea que prediques los terrores de la ley o el amor del Calvario, son de igual manera conmovidos en sus almas, y se producen aparentemente las impresiones m\u00e1s v\u00edvidas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo tengo a algunos de esos oyentes aqu\u00ed esta ma\u00f1ana. Han decidido, y decidido, y sin embargo, lo han pospuesto. No son los tenaces enemigos de Dios quienes se recubren de acero, sino que lo que parecen tener sus pechos desnudos, y los abren, y le dicen al ministro: \u00abcorta aqu\u00ed; aqu\u00ed hay un pecho desnudo para ti. Apunta tus flechas hacia ac\u00e1. Encontrar\u00e1n un lugar listo donde podr\u00e1n alojarse.\u00bb Regocijados de coraz\u00f3n, arrojamos all\u00ed nuestras flechas, y dan la impresi\u00f3n de penetrar; pero ay, llevan por debajo de la carne una secreta armadura que detiene cada dardo, y aunque vibra all\u00ed por un momentito, se cae, y no se completa ninguna obra. Leemos acerca de este personaje bajo este lenguaje: \u00abParte cay\u00f3 en pedregales, donde no hab\u00eda mucha tierra; y brot\u00f3 pronto, porque no ten\u00eda profundidad de tierra.\u00bb O como lo explica otro pasaje: \u00abEstos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han o\u00eddo la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen ra\u00edz en s\u00ed, sino que son de corta duraci\u00f3n, porque cuando viene la tribulaci\u00f3n o la persecuci\u00f3n por causa de la palabra, luego tropiezan.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh!, \u00bfacaso no tenemos decenas de miles de nuestros oyentes que reciben la palabra con gozo? No tienen profundas convicciones, es verdad, no tienen alarmas terribles, sino que saltan a Cristo s\u00fabitamente, y profesan una fe en \u00c9l instant\u00e1nea, y esa fe tiene tambi\u00e9n toda la apariencia de ser genuina. Cuando la vemos, la semilla en realidad ha brotado. Hay un tipo de vida en ella, hay una brizna de hierba verde y real. Damos gracias a Dios y nos ponemos de rodillas, y aplaudimos: decimos que hay un pecador que ha sido tra\u00eddo de regreso, que hay un alma nacida para Dios, que hay un heredero del cielo. Pero nuestro gozo es prematuro: brotaron de s\u00fabito, y recibieron la palabra con gozo, porque no ten\u00edan profundidad de tierra, y por esa misma causa que apresur\u00f3 la recepci\u00f3n de la simiente; pero tambi\u00e9n, pronto, cuando el sol se elev\u00f3 con su ardiente calor, se marchitaron.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cada d\u00eda vemos a estos hombres en la semana. Vienen a menudo para unirse a la Iglesia; nos cuentan una historia de c\u00f3mo nos escucharon predicar en tal y tal ocasi\u00f3n, y, \u00a1oh, la palabra fue tan bendecida para ellos, que nunca se sintieron tan felices en su vida! \u00abOh se\u00f1or, pens\u00e9 que deb\u00eda saltar de mi asiento cuando escuch\u00e9 acerca de un Cristo precioso, y cre\u00ed en \u00c9l all\u00ed mismo en ese momento; estoy seguro que lo hice.\u00bb Les preguntamos si sintieron jam\u00e1s su necesidad de un Salvador. Responden: \u00abs\u00ed\u00bb -pero quieren decir-: \u00abno\u00bb. Nosotros les cuestionamos respecto a si alguna vez fueron convictos de pecado. Bien, ellos piensan que s\u00ed, pero no lo saben; pero una cosa s\u00ed saben, que sienten un gran placer en la religi\u00f3n. Les preguntamos, \u00ab\u00bfpiensan que persistir\u00e1n?\u00bb Oh, tienen confianza que lo har\u00e1n. Odian las cosas que una vez amaron, est\u00e1n seguros que eso es as\u00ed. Todo se ha vuelto nuevo para ellos. Y todo esto se ha dado de s\u00fabito. Les preguntamos cu\u00e1ndo comenz\u00f3 la buena obra. Descubrimos que comenz\u00f3 cuando termin\u00f3, es decir, no hubo un trabajo previo, no se ar\u00f3 el suelo, pero de pronto pasaron de muerte a vida y salieron de la condenaci\u00f3n a la gracia, como un hombre que est\u00e1 al borde de un r\u00edo podr\u00eda saltar a la corriente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A pesar de ello, estamos muy agradecidos por estos hombres. No podemos negar que parece haber toda apariencia de gracia. Tal vez los recibimos en la Iglesia; pero en una semana o dos ya no asisten a un lugar de adoraci\u00f3n, con la regularidad con que sol\u00edan hacerlo. Los reprendemos con suavidad, y dicen: bien, se enfrentan a tal oposici\u00f3n por la religi\u00f3n, que se contentan con ceder un poco. En otra semana los habremos perdido por completo. La raz\u00f3n se debe a que se han re\u00eddo de ellos, has sido expuestos a una peque\u00f1a oposici\u00f3n, y se han vuelto atr\u00e1s. Ellos son los se\u00f1ores Flexibles; ir\u00e1n al cielo con Cristiano, pues el cielo es un pa\u00eds que vale la pena. As\u00ed que caminan del brazo, charlando juntos muy dulcemente acerca del mundo venidero. Pero pronto se encuentran con una ci\u00e9nega -el Pantano del Desaliento- y dentro cae el pobre Cristiano, y el se\u00f1or Flexible se hunde all\u00ed tambi\u00e9n. \u00ab\u00a1Oh! -dice \u00e9l-, yo no acept\u00e9 acompa\u00f1arte para esto; yo no acept\u00e9 acompa\u00f1arte para que mi boca se llenara de lodo; si logro salir de aqu\u00ed, y regresar, te puedes quedar t\u00fa solo con el valioso pa\u00eds.\u00bb As\u00ed que el pobre hombre trepa hacia fuera como puede, y sale por el mismo lado que apuntaba hacia su casa; y hacia all\u00e1 regresa, muy contento de pensar que ha escapado de la triste necesidad de ser un cristiano.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, \u00bfcu\u00e1les creen ustedes que son los sentimientos del ministro? Siente que se precipit\u00f3 al considerar que hab\u00eda tenido \u00e9xito. \u00c9l es como el labrador que ve su campo todo verde y floreciente, y durante la noche una helada marchita cada tallo, y el pobre finquero se lamenta porque sus esperadas ganancias se han disipado. Lo mismo sucede con el ministro; se retira a su aposento, y se postra delante de Dios, rostro en tierra, y clama: \u00abOh, he sido enga\u00f1ado; este hombre ha vuelto a su v\u00f3mito, como el perro; ha vuelto a revolcarse en el cieno, como la puerca lavada.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ustedes recordar\u00e1n aquel viejo cuadro de Orfeo, que ten\u00eda tal habilidad con la lira, que los antiguos dec\u00edan que hac\u00eda bailar a su alrededor a los propios robles y a las piedras. Es una ficci\u00f3n po\u00e9tica, y sin embargo le ha ocurrido a veces al ministro, que no s\u00f3lo ha visto regocijarse a los piadosos, sino que los propios robles y la rocas han danzado en su lugares; pero, \u00a1ay!, han seguido siendo robles y piedras. Enmudece la lira, y el roble regresa al lugar de sus ra\u00edces, y la piedra de desploma m\u00e1s pesadamente en la tierra.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El pecador que, como Sa\u00fal, estaba entre los profetas, regresa a planear perversiones en contra del Dios Alt\u00edsimo. El que cant\u00f3 ayer, y or\u00f3 anteayer en la reuni\u00f3n de oraci\u00f3n, va a la taberna para maldecir; se arrastra por las calles de la ciudad la noche del mismo domingo de su recepci\u00f3n en el seno de la Iglesia visible en la tierra.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo conoc\u00ed a un hombre que me caus\u00f3 muchas l\u00e1grimas amargas. En una cierta aldea, \u00e9l era el cabecilla de todo lo que era malo; era un individuo alto, gallardo, grande; un hombre que pod\u00eda beber m\u00e1s abundantemente que, tal vez, cualquier otro hombre en kil\u00f3metros a la redonda. \u00c9l era el terror del vecindario: un hombre que maldec\u00eda y juraba, y no conoc\u00eda el miedo. Entr\u00f3 un d\u00eda para o\u00edr la Palabra de Dios, y llor\u00f3. Toda la parroquia estaba asombrada. All\u00ed estaba el viejo Fulano de tal, llorando, y se rumor\u00f3 que el viejo Tom qued\u00f3 impresionado; comenz\u00f3 a asistir con regularidad a la capilla, y manifiestamente era un hombre cambiado. La cantina perdi\u00f3 a un excelente cliente; ya no era visto en la bolera, ni pod\u00eda ser detectado entre las filas de borrachos que eran tan comunes en el vecindario. Al fin se decidi\u00f3 a dar un paso al frente en la reuni\u00f3n de oraci\u00f3n; habl\u00f3 acerca de lo que hab\u00eda experimentado, de lo que hab\u00eda sentido y conocido. Le escuch\u00e9 orar; era un lenguaje rudo y \u00e1spero, pero conten\u00eda una sinceridad apasionada. Yo lo consider\u00e9 como una deslumbrante joya de la corona del Redentor. Se sostuvo seis, no, nueve meses persever\u00f3 en nuestro medio. Si se requer\u00eda realizar un trabajo pesado, \u00e9l lo hac\u00eda. Si se requer\u00eda mantener una escuela dominical, a unos seis o siete kil\u00f3metros de distancia, \u00e9l caminaba hasta all\u00e1. Sin importar el riesgo, \u00e9l sal\u00eda para ayudar en la obra del Se\u00f1or; si pod\u00eda ayudar al m\u00e1s insignificante miembro de la Iglesia de Cristo, se regocijaba grandemente. As\u00ed prosigui\u00f3; Pero al fin, la risa a la que estaba expuesto, las mofas y escarnios de sus antiguos compa\u00f1eros, que al principio enfrent\u00f3 como un hombre, se volvieron demasiado grandes para \u00e9l. Comenz\u00f3 a pensar que hab\u00eda sido quiz\u00e1s demasiado fan\u00e1tico, demasiado dedicado. Entraba furtivamente al lugar de adoraci\u00f3n, en vez de hacerlo osadamente; gradualmente abandon\u00f3 el servicio nocturno en medio de la semana, y por \u00faltimo abandon\u00f3 el servicio dominical; y fue advertido a menudo, y a menudo fue reprendido, pero regres\u00f3 a sus viejos h\u00e1bitos; y aunque no volvi\u00f3 a ser el monstruo de pecado que hab\u00eda sido antes, cualesquiera pensamientos de Dios o de piedad que hubo conocido jam\u00e1s, parecieron desvanecerse. Pudo hacer otra vez el juramente del blasfemo; otra vez pudo actuar perversamente junto a los profanos; y \u00e9l -de quien nos hab\u00edamos jactado a menudo, y de quien dec\u00edamos en nuestras reuniones: \u00ab\u00a1oh, cu\u00e1nto debe ser glorificado Dios por esto!, \u00bfqu\u00e9 no puede hacer la gracia?\u00bb- para confusi\u00f3n de todos nosotros, estaba borracho algunas veces en nuestras calles, y entonces nos fue echado en cara: \u00abeste es uno de sus cristianos, \u00bfno es cierto? Es uno de sus convertidos que volvi\u00f3 a sus h\u00e1bitos, y ha vuelto a ser tan malo como antes.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si es malo ser como el oyente de junto al camino, no puedo creer que sea mucho mejor ser como la roca. Y sin embargo, esta segunda clase de oyentes, ciertamente nos da m\u00e1s gozo que la primera clase. Hay un tipo de personas que siempre se acercan a un nuevo ministro; y he pensado a menudo, que es por un acto de la amabilidad de Dios en la Providencia que env\u00eda siempre a algunas de estas personas al principio, cuando el ministro es joven, y s\u00f3lo tiene a pocas personas que est\u00e1n junto a \u00e9l: una clase de personas que se conmueven f\u00e1cilmente, y si predica con denuedo ellos lo sienten, y lo aman, y se re\u00fanen a su lado. Pero el tiempo, que prueba todas las cosas, los prueba. Parecen estar hechos de un metal bueno y verdadero, pero al ser colocados en el fuego, son probados, y revisados, y son consumidos en el horno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Al mirarlos a ustedes, veo a uno o dos que pertenecen a ese tipo. No conozco a la mayor\u00eda de ustedes, pero s\u00ed veo a algunos de quienes debo decir: \u00abustedes encuadran exactamente con las personas descritas aqu\u00ed.\u00bb Los he mirado cuando he estado predicando, y a menudo he pensado: \u00abAll\u00ed, ese hombre saldr\u00e1 del mundo uno de estos d\u00edas, estoy seguro que lo har\u00e1.\u00bb He dado gracias a Dios por \u00e9l. \u00a1Ah!, pero durante estos siete a\u00f1os les hemos predicado a ustedes, y siguen siendo lo mismo que eran. Bien, puede haber otros siete a\u00f1os, \u00bfqui\u00e9n lo podr\u00eda decir? Y, \u00bfacaso esos siete a\u00f1os han de ser de esfuerzos in\u00fatiles? \u00bfHabr\u00e1n de ser siete a\u00f1os de advertencias rechazadas y de invitaciones rehusadas? \u00bfPodr\u00eda ser as\u00ed, y habr\u00edan de ser llevados a su tumba al final, y estar\u00e9 al pie de ese sepulcro abierto, y pensar\u00e9: \u00abaqu\u00ed yace una esperanza marchita, una flor que se sec\u00f3 siendo capullo, un hombre en quien la gracia parec\u00eda abrirse paso, pero en quien no rein\u00f3 nunca; que dio algunos esperanzadores espasmos de vida, pero luego todos se desvanecieron en la frialdad y la languidez de la muerte eterna\u00bb? \u00a1Que Dios los salve! \u00a1Oh, que trate con ustedes eficazmente, y que ustedes puedan ser tra\u00eddos al redil, s\u00ed, ustedes, para que Jes\u00fas reciba toda la gloria!\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III.<\/b> Tendr\u00e9 que tratar brevemente con la tercera clase, y que el Esp\u00edritu de Dios me ayude para dirigirme fielmente a ustedes. \u00abOtra parte cay\u00f3 entre ESPINOS, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.\u00bb Ahora se trataba de tierra buena. Los primeros dos caracteres eran malos; el espacio junto al camino no era el lugar apropiado, y la roca no era una situaci\u00f3n propicia para el crecimiento de cualquier planta; pero este es un buen terreno, pues all\u00ed crecen espinos. Un terreno en el que crecen cardos, ciertamente puede producir tambi\u00e9n trigo. Dondequiera que brote el cardo y prospere, all\u00ed podr\u00eda prosperar tambi\u00e9n el trigo. Se trataba de un terreno rico, bueno y f\u00e9rtil; no era sorprendente, por tanto, que el labrador sembrara abundantemente all\u00ed, y echara pu\u00f1ado tras pu\u00f1ado en ese rinc\u00f3n del campo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Vean cu\u00e1n feliz se pone cuando visita ese lugar en un mes o dos. La semilla ha brotado. Es cierto que hay una plantita sospechosa por all\u00ed, que tiene aproximadamente el mismo tama\u00f1o del trigo. \u00ab\u00a1Oh!\u00bb -piensa-, \u00abeso no es importante, el trigo crecer\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pido que esa plantita; cuando crezca ahogar\u00e1 a esos pocos espinos que desafortunadamente se han mezclado con \u00e9l.\u00bb \u00a1Ay, se\u00f1or labrador, usted no entiende la fuerza del mal, pues no so\u00f1ar\u00eda de esa manera! Regresa, y la semilla ha crecido; hay incluso trigo en la espiga, pero los cardos, los espinos, y las zarzas se han enredado los unos con los otros, y el pobre trigo con dificultad recibe un rayo de sol. Est\u00e1 tan afestonado con zarzas por todos lados, que con los pringues de las zarzas y la ausencia de luz solar, muestra una tonalidad amarillenta y marchita. Pero todav\u00eda vive; persevera en el crecimiento, y da la impresi\u00f3n que producir\u00e1 un poco de fruto, pero no llega nunca a nada. El segador no llena nunca su brazo con \u00e9l. Hay la se\u00f1al de fruto, pero no se materializa; no lleva fruto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, nosotros contamos abundantemente con esta clase entre nosotros. Tenemos a las damas y a los caballeros que vienen a o\u00edr la palabra, y tambi\u00e9n entienden lo que oyen. No son hombres y mujeres ignorantes ni ciegos, que desechen lo que han o\u00eddo. No estamos echando perlas delante de los cerdos cuando les predicamos, sino que recuerdan y atesoran las palabras de verdad; se las llevan a casa; reflexionan sobre ellas; vienen, regresan y vuelven otra vez. Llegan hasta el punto de hacer una profesi\u00f3n de religi\u00f3n. El trigo parece crecer y florecer, y que pronto llegar\u00e1 a la madurez. No tengan prisa; estos hombres y mujeres tienen mucho que cuidar; tienen los cuidados de una gran empresa; su establecimiento emplea muchos cientos de manos; no se dejen enga\u00f1ar por su piedad: no tienen tiempo para ella. Ellos les dir\u00e1n que tienen que vivir; que no pueden descuidar este mundo; que de todas maneras tienen que cuidar el presente, y en cuanto al futuro, piensan que podr\u00e1n cuidar de \u00e9l muy pronto. Contin\u00faan asistiendo, y esa pobre y peque\u00f1a brizna esmirriada contin\u00faa creciendo; y ahora se han vuelto ricos, y pueden asistir al lugar de adoraci\u00f3n en su carruaje, y tienen todo lo que el coraz\u00f3n puede anhelar. \u00a1Ah!, ahora crecer\u00e1 la semilla, \u00bfno es cierto? Ahora no tienen afanes; ya vendieron su tienda, y viven en el campo; ya no tienen que preguntarse: \u00ab\u00bfde d\u00f3nde saldr\u00e1 el dinero para pagar el siguiente recibo?\u00bb; o, \u00ab\u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n proveer para una familia que va en aumento?\u00bb No, ahora tienen demasiado, en lugar de demasiado poco, pues tienen sus <i>riquezas<\/i>.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abBien, pero\u00bb -dir\u00e1 alguno- \u00abellos podr\u00edan gastar sus riquezas para la obra de Dios; podr\u00edan ser talentos que podr\u00edan poner al inter\u00e9s.\u00bb \u00a1Oh!, no, no es eso; sus riquezas son enga\u00f1osas. Ahora tienen que atender a mucha gente, ahora deben ser respetables, ahora deben pensar en la posibilidad de volverse miembros del parlamento, ahora tienen que tener todo el enga\u00f1o que las riquezas pueden posiblemente conferir. S\u00ed, pero comienzan a gastar sus riquezas, as\u00ed que seguramente superaron esa dificultad. Dan con largueza para la causa de Cristo; son pr\u00f3digos en la causa de la caridad, y cosas semejantes; ahora esa brizna peque\u00f1ita crecer\u00e1, \u00bfno es cierto? No, por lo pronto contemplen los cardos del placer. Su liberalidad hacia otros implica liberalidad hacia ellos mismos; se placen con lo que tienen, y tienen raz\u00f3n en hacerlo; pero al mismo tiempo, estos placeres se vuelven tan altos y tan grandes que ahogan al trigo, y las buenas semillas de la verdad evang\u00e9lica no pueden crecer porque tienen este placer, esa fiesta musical, ese baile y esa tertulia; as\u00ed que no pueden atender a las cosas de Dios, porque los placeres de este mundo ahogan la semilla.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Conozco a varios tremebundos espec\u00edmenes de esta clase. No ser\u00eda justo contar la historia para que fuese conocida otra vez, pero podr\u00eda contar much\u00edsimas historias. S\u00e9 de uno que ocupa un alto lugar en los c\u00edrculos de la corte, que a menudo me ha confesado que desear\u00eda ser pobre, pues piensa que entonces podr\u00eda entrar en el reino del cielo. \u00c9l tiene una alta posici\u00f3n, pero lo ha dicho, y lo ha mencionado con se\u00f1ales en su rostro que mostraban que lo que dec\u00eda era verdad: \u00ab\u00a1Ah!, se\u00f1or, estos pol\u00edticos, estos pol\u00edticos, quisiera deshacerme de ellos, est\u00e1n carcomiendo la vida de mi coraz\u00f3n; no puedo servir a Dios como quisiera. \u00danicamente deseo retirarme al alg\u00fan lugar apartado para buscar a mi Salvador.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e9 de uno, tambi\u00e9n, tal vez sobrecargado de riquezas, siempre amable y noble con ellas, tambi\u00e9n; ese hombre me ha dicho, cuando hemos caminado juntos y he le\u00eddo sus verdaderos pensamientos: \u00ab\u00a1Ah!, se\u00f1or, es una cosa terrible ser rico, pues uno encuentra que no es f\u00e1cil aferrarse al Salvador con toda esta tierra que me rodea.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah!, mis queridos lectores, no pedir\u00e9 por ustedes que Dios los ponga en el lecho de la enfermedad, que les quite todas sus riquezas, que los conduzca a la mendicidad, que les quite todos sus consuelos; no pedir\u00e9 eso; oh, pero si \u00c9l lo hiciera, y ustedes salvaran su alma, ser\u00eda la mayor negociaci\u00f3n que podr\u00edan hacer jam\u00e1s.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si el rey pudiera quitarse su diadema para que fuera salvado; si aquellos m\u00e1s poderosos entre los poderosos que ahora expresan esta queja: que los espinos ahogan la semilla, pudieran renunciar a todas sus riquezas y ser proscritos de todos sus placeres; si todo su lujo se tornara en pobreza, y que todos aquellos que viven suntuosamente cada d\u00eda pudiesen tomar el lugar de L\u00e1zaro en el muladar, y que los perros les lamieran sus llagas, ser\u00eda un cambio feliz para ellos si sus almas pudieran ser salvadas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">F\u00edjense bien, yo creo que un hombre puede ser rico y honrado, y sentir mucho placer en las misericordias de Dios, y luego ir al cielo despu\u00e9s de la muerte; pero ser\u00e1 un trabajo dif\u00edcil con \u00e9l: \u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.\u00bb Algunos de esos camellos pasan por el ojo de la aguja; Dios hace que algunos ricos entren en el reino del cielo, pero su lucha es dura, y desesperada la trifulca que tiene que enfrentar siempre contra su carne orgullosa, para mantenerla humilde y sometida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Calma, joven amigo, calma! No te apresures a subir all\u00ed. Es un lugar que trastornar\u00e1 tu cabeza. No le pidas a Dios que te haga popular; los que gozan de popularidad, la odian, y desear\u00edan deshacerse de ella. No le pidas que te haga famoso y rico; los ricos y los famosos a menudo se contemplan, y desear\u00edan regresar a la quietud que una vez gozaron. Clama con Agur: \u00abNo me des pobreza ni riquezas.\u00bb Que Dios me permita caminar por el punto medio de oro, y que siempre tenga en mi coraz\u00f3n esa buena semilla, que producir\u00e1 fruto a ciento por uno para Su propia gloria.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>IV.<\/b> Ahora concluyo con el \u00faltimo car\u00e1cter, es decir, la BUENA TIERRA. De los de buena tierra, como podr\u00e1n observar, tenemos uno de cada cuatro. \u00a1Ah!, quiera Dios que hubiera uno de cada cuatro de nosotros aqu\u00ed, con un coraz\u00f3n bien preparado para recibir la Palabra. El suelo era bueno; no que era bueno por naturaleza, pero hab\u00eda sido hecho bueno por gracia. Dios lo hab\u00eda arado; lo hab\u00eda removido con el arado de la convicci\u00f3n, y all\u00ed estaba en el camell\u00f3n y en el surco como debe ser. Y cuando el Evangelio fue predicado, el coraz\u00f3n lo recibi\u00f3, pues el hombre dijo: \u00abEse es justo el Cristo que necesito. \u00a1Misericordia!\u00bb, -dijo \u00e9l- \u00abeso es precisamente lo que pecador necesitado requiere. \u00a1Un refugio! Que Dios me ayude a volar a \u00e9l, pues necesito un refugio urgentemente.\u00bb De tal forma que la predicaci\u00f3n del Evangelio fue LA cosa que dar\u00eda consuelo a este terreno turbado y arado. La semilla cay\u00f3; brot\u00f3. En algunos casos produjo un fervor de amor, un largor de coraz\u00f3n, una devoci\u00f3n de prop\u00f3sito, como semilla que produjo a ciento por uno. El hombre se volvi\u00f3 un poderoso siervo de Dios, y gast\u00f3 lo suyo y aun \u00e9l mismo se gast\u00f3. Tom\u00f3 su lugar en la vanguardia del ej\u00e9rcito de Cristo, y estuvo en el lugar m\u00e1s intenso de la batalla, e hizo actos de osad\u00eda que pocos pueden alcanzar: la semilla produjo a ciento por uno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cay\u00f3 en otro coraz\u00f3n de car\u00e1cter semejante: el hombre no pudo hacer lo m\u00e1ximo, aunque hizo mucho. Se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo a Dios, tal como era, y en su negocio ten\u00eda una palabra que decir en cuanto al negocio del mundo venidero. En su diario caminar, adorn\u00f3 quietamente la doctrina de Dios su Salvador; produjo a sesenta por uno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Luego cay\u00f3 en otro, cuyas habilidades y talentos no eran sino peque\u00f1os; no pod\u00eda ser una estrella, pero ser\u00eda una luci\u00e9rnaga; no pod\u00eda actuar como el m\u00e1s grande, pero estaba contento con hacer algo, aunque fuese lo m\u00e1s insignificante. La semilla hab\u00eda producido en \u00e9l a diez o tal vez a veinte por uno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfCu\u00e1ntos de esos tengo yo en esa vasta congregaci\u00f3n hoy? Vine aqu\u00ed con mi alma ardiendo toda para predicarles; pero una s\u00fabita oscuridad y pesadez de alma me ha pose\u00eddo, y mientras les he estado predicando, he predicado en mi propio esp\u00edritu contra viento y marea. Pero, \u00bfpuedo esperar que independientemente de la torpeza con la que eche la semilla, caiga en alg\u00fan buen lugar, en alg\u00fan terreno propicio? \u00bfHay alguien que ore dentro de s\u00ed: \u00aboh Se\u00f1or, s\u00e1lvame; Dios s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador\u00bb? La semilla ha ca\u00eddo en el lugar correcto. Alma, tu oraci\u00f3n ser\u00e1 escuchada; Dios nunca hace que un hombre anhele la misericordia sin que tenga la intenci\u00f3n de otorg\u00e1rsela.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfY acaso otro susurra: \u00ab\u00a1oh!, que pudiese ser salvo?\u00bb Alma, \u00abCree en el Se\u00f1or Jesucristo, y t\u00fa, incluso t\u00fa, ser\u00e1s salva.\u00bb \u00bfHas sido acaso el primero de los pecadores? Conf\u00eda en Cristo, y tus enormes pecados desaparecer\u00e1n como la piedra de molino que se hunde bajo las aguas. \u00bfNo hay ning\u00fan hombre aqu\u00ed que conf\u00ede ahora en el Salvador? \u00bfPodr\u00eda ser posible que el Esp\u00edritu estuviese enteramente ausente? \u00bfSer\u00eda posible que no se estuviese moviendo en un alma? \u00bfQue no est\u00e9 engendrando la vida en un esp\u00edritu? Vamos a orar para que descienda ahora, para que aunque la semilla est\u00e9 esparcida inapropiadamente, el Dios protector vigile sobre ella, y la fortalezca y la nutra, hasta llegar a una cosecha eterna.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cu\u00e1n solemne pensamiento es este: pensar en estas grandiosas reuniones dominicales durante todos estos a\u00f1os, yendo y viniendo, yendo y viniendo, y \u00a1tantas personas todav\u00eda no son salvas! Yo supongo que es mi porci\u00f3n predicar a m\u00e1s de uno o dos millones de preciosos esp\u00edritus inmortales cada a\u00f1o, y \u00a1cu\u00e1ntos de estos millones oyen con o\u00eddos sordos, y no son conmovidos en sus almas, sino que contin\u00faan como eran, muertos en delitos y pecados! Ese pensamiento me causa v\u00e9rtigos a veces; \u00bfpasar\u00e1n ante mis ojos estas congregaciones en la eternidad, y si no he sido fiel, ser\u00e9 escupido por cada boca de cada hombre a quien he enga\u00f1ado? \u00bfAcaso cada ojo de los millones a quienes he predicado lanzar\u00e1 condenaciones ardientes sobre m\u00ed por toda la eternidad? Deben hacerlo, <i>deben hacerlo<\/i>, si no he buscado su bienestar, y si no les he predicado el Evangelio de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Les imploro, les suplico, si su sangre debe caer en alguna parte, al menos presten atenci\u00f3n a lo que digo ahora, o perm\u00edtanme esperar que aceptar\u00e1n que he tratado de serles fiel, para que su sangre no sea encontrada en mis vestidos. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 esa sangre habr\u00eda de ser esparcida en cualquier lado? \u00bfAcaso no hay esperanza? \u00bfNo hay salvaci\u00f3n? Mientras dure la vida, \u00bfno hay todav\u00eda una puerta de escape?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Huye, querido lector, huye! Te suplico que huyas, te imploro por el Dios vivo, por el tiempo, por la eternidad, por el cielo, por el infierno, huye, huye hacia Jes\u00fas, antes de que la Muerte te alcance, pues te est\u00e1 buscando; ese jinete-esqueleto montando su caballo amarillo, y antes de que la condenaci\u00f3n te alcance, huye, huye adonde est\u00e1 \u00c9l, cuyos brazos abiertos est\u00e1n listos para recibirte ahora. Conf\u00eda en Jes\u00fas y ser\u00e1s salvo: \u00abEl que creyere en el Se\u00f1or Jes\u00fas, y fuere bautizado, ser\u00e1 salvo; mas el que no creyere, ser\u00e1 condenado.\u00bb \u00bfAcaso soy un fan\u00e1tico o un entusiasta al pedirte, al suplicarte que pienses en estas cosas? \u00abFan\u00e1tico\u00bb el d\u00eda del juicio s\u00f3lo querr\u00e1 decir un hombre de buena fe. Un \u00abentusiasta\u00bb s\u00f3lo significar\u00e1 uno que quer\u00eda decir lo que expresaba. Oh, cree en el Se\u00f1or Jesucristo, para que no arda la ira de Dios y Su pronta justicia te alcance, incluso mientras est\u00e1s aqu\u00ed ahora:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<i>\u00abVengan, almas culpables, y huyan lejos,<br \/> Hacia Cristo para que sane sus heridas;<br \/> Este es el d\u00eda del Evangelio de bienvenida,<br \/> En el que la gracia inmerecida abunda.\u00bb<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abJunt\u00e1ndose una gran multitud, y los que de cada ciudad ven\u00edan a \u00e9l, les dijo por par\u00e1bola: el sembrador sali\u00f3 a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cay\u00f3 junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. 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