{"id":22313,"date":"2016-04-04T15:44:53","date_gmt":"2016-04-04T20:44:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confesion-y-absolucionpor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:44:53","modified_gmt":"2016-04-04T20:44:53","slug":"confesion-y-absolucionpor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confesion-y-absolucionpor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Confesi\u00f3n y Absoluci\u00f3n\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u201cMas el publicano, estando lejos, no quer\u00eda ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Lucas 18: 13.<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">La mayor\u00eda de los h\u00e9roes de las historias de nuestro Salvador han sido elegidos para ilustrar rasgos de car\u00e1cter enteramente diferentes de su reputaci\u00f3n general. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00edan de un escritor de moral de nuestra \u00e9poca, si en una obra de ficci\u00f3n, se empe\u00f1ase en exponer ante nosotros la compasiva virtud de la benevolencia mediante el ejemplo de un cipayo? Y, sin embargo, Jesucristo nos ha dado uno de los mejores ejemplos sobre la caridad, en el caso de un samaritano. Para los jud\u00edos, un samaritano era proverbial por su amarga animosidad en contra de su naci\u00f3n, como lo es para nosotros el cipayo por su crueldad traicionera, y es igualmente objeto de menosprecio y de odio; pero Jesucristo, sin embargo, eligi\u00f3 a Su h\u00e9roe de entre los samaritanos, para que no hubiera nada adventicio que le adornara, y m\u00e1s bien todo el engalanamiento le fuera atribuido a la gracia de la caridad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed, tambi\u00e9n, en la presente instancia, nuestro Salvador, estando deseoso de explicarnos la necesidad de la humildad en la oraci\u00f3n, no seleccion\u00f3 a alg\u00fan santo distinguido que fuera famoso por su humildad, sino que eligi\u00f3 a un publicano, que probablemente era uno de los m\u00e1s extorsionadores de su clase, pues da la impresi\u00f3n que el fariseo sugiere eso; y no dudo de que hubiera lanzado una mirada de soslayo a este publicano, cuando coment\u00f3, con autocomplacencia: \u201cDios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, ad\u00falteros, ni aun como este publicano.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, con el objeto de que pudi\u00e9ramos ver que no hab\u00eda nada en la persona que le predispusiera, y para que pudiera sobresalir la aceptaci\u00f3n de la oraci\u00f3n, al ser colocada incluso bajo una luz m\u00e1s resplandeciente contra el negro fondo del car\u00e1cter del publicano, nuestro Se\u00f1or seleccion\u00f3 a este hombre para que fuera la norma y el modelo de alguien que ofrece una oraci\u00f3n aceptable a Dios. Noten eso, y no se sorprender\u00e1n al encontrar esa misma caracter\u00edstica exhibida, muy frecuentemente, en las par\u00e1bolas de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En lo tocante a este publicano, sabemos muy poco sobre su previa carrera, pero podr\u00edamos hacer algunas conjeturas cercanas a la verdad, sin incurrir en un serio error. Sin duda era un jud\u00edo, que pudo haber sido educado piadosamente y entrenado religiosamente, pero, tal vez, como Lev\u00ed, huy\u00f3 de sus padres y, no encontrando otro oficio que fuera exactamente el apropiado para su gusto depravado, se convirti\u00f3 en un miembro de esa clase corrompida que cobraba los impuestos romanos, y, avergonzado de ser conocido como Lev\u00ed por m\u00e1s tiempo, cambi\u00f3 su nombre al de Mateo, para que nadie reconociera, en la casta degradada de publicano, al hombre cuyos padres tem\u00edan a Dios, y se arrodillaban delante de Jehov\u00e1.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pudiera ser que este publicano hubiera abandonado los caminos de sus padres entreg\u00e1ndose a la lascivia, y luego hubiera descubierto que la indigna ocupaci\u00f3n de publicano era sumamente af\u00edn a su esp\u00edritu depravado. No podr\u00edamos decir cu\u00e1ntas veces tritur\u00f3 el rostro de los pobres, o cu\u00e1ntas maldiciones fueron derramadas sobre su cabeza cuando arrebat\u00f3 la herencia de la viuda, y rob\u00f3 al hu\u00e9rfano desamparado y desvalido. El gobierno romano le daba al publicano un poder mucho mayor del que deb\u00eda poseer, y nunca era tardo en usar esa ventaja para su propio enriquecimiento. Posiblemente la mitad de todo lo que pose\u00eda era un robo, si no es que m\u00e1s, pues Zaqueo pareciera sugerir algo as\u00ed en su propio caso, cuando dice: \u201cHe aqu\u00ed, Se\u00f1or, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">No era algo com\u00fan que este publicano turbara el templo; los sacerdotes raramente le ve\u00edan venir con alg\u00fan sacrificio; habr\u00eda sido una abominaci\u00f3n, y por eso no lo tra\u00eda. Pero sucedi\u00f3 que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or se encontr\u00f3 con el publicano, y lo llev\u00f3 a considerar sus caminos, y su peculiar negrura: estaba lleno de turbaci\u00f3n, pero la guardaba para s\u00ed, dej\u00e1ndola encerrada en su pecho; a duras penas pod\u00eda descansar por la noche, y le era dif\u00edcil dedicarse a sus negocios durante el d\u00eda, pues d\u00eda y noche la mano de Dios se hab\u00eda agravado sobre \u00e9l. Por fin, incapaz de soportar m\u00e1s su abatimiento, pens\u00f3 en aquella casa de Dios en Sion, y en el sacrificio que se ofrec\u00eda diariamente all\u00ed. \u201c\u00bfA qui\u00e9n acudir\u00e9, o ad\u00f3nde ir\u00e9\u201d, -se preguntaba- \u201csino a Dios? \u00bfY d\u00f3nde puedo esperar encontrar misericordia, sino all\u00ed donde es ofrecido el sacrificio?\u201d Dicho y hecho. Fue; sus pies desacostumbrados se orientaron al santuario, pero al llegar tiene verg\u00fcenza de entrar. Aquel fariseo, santo como parec\u00eda ser, sube desvergonzadamente al atrio de los jud\u00edos; se acerca lo m\u00e1s que puede a los propios recintos en los que s\u00f3lo el sacerdocio pod\u00eda estar; y ora con un lenguaje jactancioso. Pero en cuanto al publicano, elige para s\u00ed alg\u00fan rinc\u00f3n apartado donde no sea visto ni o\u00eddo, y ahora se dispone a orar, no con sus manos alzadas como aquel fariseo que est\u00e1 all\u00e1, no con los ojos vueltos al cielo con una mirada santurrona de hipocres\u00eda, sino fijando sus ojos en el suelo; l\u00e1grimas c\u00e1lidas se escurren de ellos, y no se atreve a levantarlos al cielo. Por fin, sus ahogados sentimientos encuentran una expresi\u00f3n; aunque esa expresi\u00f3n era un gemido, era una breve oraci\u00f3n que toda ella deb\u00eda caber en el \u00e1mbito de un suspiro: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Est\u00e1 hecho; \u00e9l es o\u00eddo; el \u00e1ngel de la misericordia registra su perd\u00f3n; su conciencia queda en paz; desciende a su casa, a diferencia del fariseo, como un hombre dichoso y justificado que se goza por la justificaci\u00f3n que el Se\u00f1or le hab\u00eda otorgado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, mi oficio esta ma\u00f1ana ser\u00e1 invitarlos, exhortarlos e implorarles que hagan lo que hizo el publicano, para que reciban lo que \u00e9l obtuvo. Hay dos cosas en particular sobre las que procurar\u00e9 hablar solemnemente y con denuedo: la primera es <i>la confesi\u00f3n<\/i>; la segunda es <i>la absoluci\u00f3n<\/i>.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. <\/b>Hermanos, hemos de imitar al publicano, ante todo, en su CONFESI\u00d3N. Ha habido mucha agitaci\u00f3n p\u00fablica durante las \u00faltimas semanas y meses en torno al confesionario. En cuanto a ese tema, es tal vez una misericordia que el signo exterior y visible del Papado en la Iglesia de Inglaterra haya revelado a sus amigos sinceros el mal interno y espiritual que hab\u00eda estado asechando durante tanto tiempo all\u00ed. No necesitamos imaginarnos que el confesionario, o el clericalismo, del cual es simplemente un v\u00e1stago, sean una novedad en la Iglesia de Inglaterra: han estado ya por mucho tiempo all\u00ed; pero ahora nos congratulamos ante la perspectiva de que la propia Iglesia de Inglaterra se ver\u00e1 forzada a descubrir sus propios males; y nosotros esperamos que Dios le d\u00e9 gracia y vigor para cortar el c\u00e1ncer de su pecho antes de que cese de ser una iglesia protestante, y Dios la deseche como algo aborrecible.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta ma\u00f1ana, sin embargo, no tengo nada que ver con el confesionario. Las mujeres necias pueden seguir confes\u00e1ndose tanto como quieran, y los necios esposos pueden confiar sus mujeres, si les place, a confesores como esos. Que quienes sean necios lo manifiesten; que quienes no tengan ning\u00fan entendimiento hagan al respecto lo que les parezca; pero en cuanto a m\u00ed, tendr\u00e9 el m\u00e1ximo cuidado para que ni yo ni los m\u00edos tengamos algo que ver con tales cosas. Dejando eso, sin embargo, llegamos a asuntos personales, procurando aprender a actuar rectamente, incluso de los errores de otros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten la confesi\u00f3n del publicano; <i>\u00bfante qui\u00e9n fue presentada? <\/i>\u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d \u00bfPens\u00f3 alguna vez el publicano en acudir a un sacerdote para pedirle misericordia y confesar sus pecados? Tal vez el pensamiento atravesara su mente, pero su pecado constitu\u00eda un peso demasiado grande sobre su conciencia para que fuera aliviado de una manera como esa, as\u00ed que pronto desech\u00f3 esa idea. \u201cNo\u201d, -dijo- \u201csiento que mi pecado es de tal car\u00e1cter que nadie, sino Dios, puede quitarlo; y aunque fuera correcto que fuera e hiciera una confesi\u00f3n ante mi semejante, pienso que ser\u00eda totalmente in\u00fatil en mi caso, pues mi enfermedad es de tal naturaleza que nadie, sino un M\u00e9dico Todopoderoso, podr\u00eda suprimirla.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed que dirige su confesi\u00f3n y su oraci\u00f3n a un lugar, y s\u00f3lo a un lugar: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Y ustedes notar\u00e1n que esta confesi\u00f3n a Dios fue <i>secreta<\/i>: todo lo que pueden o\u00edr de su confesi\u00f3n es una \u00fanica palabra: \u201cpecador\u201d. \u00bfUstedes suponen que eso fue todo lo que confes\u00f3? No, amados, yo creo que mucho antes de esto, el publicano hab\u00eda hecho una confesi\u00f3n de todos sus pecados, privadamente, de rodillas en su propio hogar delante de Dios. Pero ahora, en la casa de Dios, todo lo que tiene que decir para que lo oiga el hombre es: \u201csoy un pecador\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y yo te aconsejo que si alguna vez hicieras una confesi\u00f3n ante un hombre, que sea una confesi\u00f3n general, pero nunca debe ser una confesi\u00f3n espec\u00edfica. T\u00fa debes confesar ante tus semejantes que has sido un pecador, pero decirle a cualquier hombre en qu\u00e9 sentido has sido un pecador, no ser\u00eda sino pecar otra vez y ayudar a que tus semejantes transgredan. Cu\u00e1n inmunda ha de ser el alma de ese sacerdote que presta su o\u00eddo para que se convierta en una alcantarilla que ha de albergar la inmundicia de los corazones de otras personas. No puedo imaginar ni siquiera que el diablo sea m\u00e1s depravado que el hombre que gasta su tiempo, sentado en un confesionario, con su o\u00eddo contra los labios de hombres y mujeres que, si confesaran verazmente, le har\u00edan un adepto de todos los vicios, y le instruir\u00edan en iniquidades que, de otra manera, no habr\u00eda conocido jam\u00e1s. Oh, yo te exhorto que nunca contamines a tu pr\u00f3jimo; guarda tu pecado para ti mismo, y para tu Dios; \u00c9l no puede ser contaminado por tu iniquidad; haz una clara y plena confesi\u00f3n de tu pecado delante de \u00c9l; pero, ante tu pr\u00f3jimo, no le agregues nada a la confesi\u00f3n general: \u201c\u00a1soy un pecador!\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta confesi\u00f3n que hizo delante de Dios, fue <i>espont\u00e1nea<\/i>. No se le hizo ninguna pregunta a este hombre en lo tocante a si era un pecador o no; o en cuanto a si hab\u00eda quebrantado el s\u00e9ptimo mandamiento, o el octavo, o el noveno, o el d\u00e9cimo; no, su coraz\u00f3n estaba lleno de penitencia, y se derramaba en este susurro: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos dicen que algunas personas no pueden nunca hacer una plena confesi\u00f3n, a menos que un sacerdote les ayude, haci\u00e9ndoles preguntas. Mis queridos amigos, la propia excelencia de la penitencia se pierde, y su encanto desaparece, si se hiciera alguna pregunta: la confesi\u00f3n no es verdadera ni real a menos que sea espont\u00e1nea. El hombre que necesita que alguien le diga cu\u00e1les son sus pecados, no podr\u00eda haber sentido el peso del pecado. \u00bfPueden imaginarse a alg\u00fan hombre cargado con un peso a su espalda, quien, antes de que gimiera bajo ese peso, necesitara que se le dijera que llevaba un peso all\u00ed? Ciertamente no. El hombre gime bajo el peso, y no necesita que se le diga: \u201call\u00ed est\u00e1 sobre tu espalda\u201d; \u00e9l sabe que all\u00ed est\u00e1. Y si, mediante las preguntas de un sacerdote, pudiera obtenerse una plena y exhaustiva confesi\u00f3n de alg\u00fan hombre o de alguna mujer, ser\u00eda totalmente in\u00fatil, totalmente vana delante de Dios, porque no ser\u00eda espont\u00e1nea.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Debemos confesar nuestros pecados porque no podemos evitar confesarlos; tienen que salir porque no podemos guardarlos adentro; es como un fuego en los huesos, que pareciera como si fuera a derretir nuestro propio \u00e1nimo, a menos que di\u00e9ramos salida al gemido de nuestra confesi\u00f3n delante del trono de Dios. Miren al publicano; no pueden o\u00edr la plena confesi\u00f3n humilde que hace; todo lo que pueden o\u00edr es su simple reconocimiento de que es un pecador; pero eso brota espont\u00e1neamente de sus labios; Dios mismo no tiene que hacerle la pregunta, sino que el publicano viene delante del trono, y libremente se entrega en manos de la Justicia Todopoderosa, confesando ser un rebelde y un pecador. Esto es lo primero que debemos notar de su confesi\u00f3n: que hizo la confesi\u00f3n a Dios, secreta y espont\u00e1neamente; y todo lo que dijo abiertamente fue que era \u201cun pecador\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s: <i>\u00bfqu\u00e9 confes\u00f3?<\/i> Confes\u00f3, seg\u00fan nos informa nuestro texto, que era un pecador. Ahora, \u00a1cu\u00e1n apropiada es esta oraci\u00f3n para nosotros! Pues, \u00bfhay acaso alg\u00fan labio aqu\u00ed presente para el que esta confesi\u00f3n no sea adecuada: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador?\u201d \u00bfAcaso dices: \u201cesa oraci\u00f3n le vendr\u00eda bien a la ramera, cuando, despu\u00e9s de una vida de pecado, la corrupci\u00f3n est\u00e1 en sus huesos, y est\u00e1 muriendo en la desesperaci\u00f3n: esa oraci\u00f3n se adecua a sus labios?\u201d Ay, pero, amigo m\u00edo, le vendr\u00eda bien a tus labios y a los m\u00edos tambi\u00e9n. Si conocieras tu coraz\u00f3n, -y yo conozco el m\u00edo- la oraci\u00f3n que ser\u00eda apropiada para ella ser\u00eda apropiada para nosotros tambi\u00e9n. T\u00fa nunca has cometido los pecados que el fariseo repudi\u00f3; tampoco has sido extorsionador, ni has sido injusto, ni has sido un ad\u00faltero; tampoco has sido ni siquiera como el publicano; pero, sin embargo, la palabra \u201cpecador\u201d todav\u00eda se aplica a ti; y sentir\u00edas que as\u00ed es, si estuvieras en la condici\u00f3n apropiada. Recuerda cu\u00e1nto has pecado t\u00fa en contra de la luz. Es verdad que la ramera ha pecado m\u00e1s abiertamente que t\u00fa, pero \u00bften\u00eda ella la luz que t\u00fa has recibido? \u00bfCrees que recibi\u00f3 una educaci\u00f3n y un entrenamiento tan tempranos como los que t\u00fa has recibido? \u00bfExperiment\u00f3 ella alguna vez los remordimientos de conciencia y las guardas de la providencia como los que han vigilado tu carrera? Esto he de confesar en cuanto a m\u00ed: siento, y deber\u00eda sentir una peculiar atrocidad en mi propio pecado, pues peco contra la luz, contra la conciencia, y peor todav\u00eda, contra el amor recibido de Dios, y contra la misericordia prometida por Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pasa al frente, t\u00fa, que eres el mayor de los santos, y responde a esta pregunta: \u00bfno es apropiada esta oraci\u00f3n para ti? Oigo que respondes, sin un momento de vacilaci\u00f3n: \u201cS\u00ed, ahora se adecua a m\u00ed; y hasta que muera, mis tr\u00e9mulos labios han de repetir la petici\u00f3n con frecuencia: \u2018Dios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador\u2019.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Varones y hermanos, les imploro que usen esta oraci\u00f3n hoy, pues es apropiada para todos ustedes. Comerciante, \u00bfno tienes ning\u00fan pecado en tus negocios que debas confesar? Mujer, \u00bfno tienes pecados hogare\u00f1os que debas reconocer? Hijo de muchas oraciones, \u00bfno tienes ninguna ofensa contra el padre o la madre que debas confesar? \u00bfHemos amado al Se\u00f1or nuestro Dios con todo nuestro coraz\u00f3n, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza; y ha amado cada uno de nosotros a nuestro pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo? Oh, cerremos nuestros labios en lo tocante a cualquier jactancia, y cuando los abramos, estas son las primeras palabras que han de brotar de ellos: \u201cHe pecado, oh Se\u00f1or; he quebrantado tus mandamientos; Se\u00f1or, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, observen esto: \u00bfno es algo extra\u00f1o que el Esp\u00edritu Santo ense\u00f1e a un hombre a argumentar su condici\u00f3n de pecador delante del trono de Dios? Uno pensar\u00eda que cuando nos presentamos delante de Dios, deber\u00edamos hablar un poco de nuestras virtudes. \u00bfQui\u00e9n supondr\u00eda que cuando un hombre est\u00e1 pidiendo misericordia, deba decir de s\u00ed mismo: \u201csoy un pecador\u201d? Vamos, seguramente la raz\u00f3n le impulsar\u00eda a decir: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, puesto que hay algo bueno en m\u00ed: Se\u00f1or, yo no soy peor que mis vecinos: Se\u00f1or, s\u00e9 propicio a m\u00ed; intentar\u00e9 ser mejor.\u201d \u00bfNo es contra la raz\u00f3n, y no est\u00e1 maravillosamente por encima de la raz\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo le ense\u00f1e a un hombre a argumentar ante el trono de la gracia, aquello que pareciera ir en contra de su s\u00faplica: el hecho de que \u00e9l es un pecador? Y, sin embargo, amados hermanos, si ustedes y yo queremos ser o\u00eddos, hemos de venir a Cristo como pecadores. No intentemos hacernos mejores de lo que somos. Cuando llegamos ante el trono de Dios, no pretendamos, ni por un momento, recoger alguna de las falsas joyas de nuestras pretendidas virtudes; los harapos son los vestidos de los pecadores. La confesi\u00f3n es la \u00fanica m\u00fasica que debe brotar de nuestros labios: \u201cDios, s\u00e9 propicio a M\u00cd, pecador\u201d, es el \u00fanico car\u00e1cter en el que puedo orar a Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, \u00bfacaso no hay muchos aqu\u00ed presentes que sienten que son pecadores, y est\u00e1n gimiendo, suspirando y lamentando porque el peso del pecado est\u00e1 en su conciencia? Hermano, me alegra que te sientas pecador, pues t\u00fa tienes la llave del reino en tus manos. Tu sentido de tu condici\u00f3n pecadora es tu \u00fanico t\u00edtulo para la misericordia. Ven, te lo suplico, tal como est\u00e1s: tu desnudez es tu \u00fanico reclamo al derecho de tener acceso al guardarropa del cielo; tu hambre es tu \u00fanico reclamo al derecho de entrar en los graneros del cielo; tu pobreza es tu \u00fanico reclamo al derecho para las eternas riquezas del cielo. Ven tal como est\u00e1s, sin nada propio, excepto tu pecaminosidad, y argumenta esto delante del trono: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Esto es lo que aquel hombre confes\u00f3, que era un pecador, y lo argument\u00f3, haciendo que el peso de su confesi\u00f3n fuera el contenido de su s\u00faplica delante de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, <i>\u00bfc\u00f3mo se presenta?<\/i> \u00bfCu\u00e1l es la postura que asume? Lo primero que quisiera que notaran es su ubicaci\u00f3n: \u201cestando lejos\u201d. \u00bfPara qu\u00e9 hizo eso? \u00bfAcaso no fue porque se sent\u00eda como un hombre separado? Hemos hecho con frecuencia confesiones generales en el templo, pero nunca una confesi\u00f3n fue aceptada a menos que fuera particular, personal y de coraz\u00f3n. All\u00ed estaba la gente congregada para el acostumbrado servicio de adoraci\u00f3n; se unen en un salmo de alabanza, pero el pobre publicano se qued\u00f3 lejos de ellos. En seguida, se unen en el orden de la oraci\u00f3n, pero \u00e9l no pod\u00eda acercarse a ellos. No, \u00e9l hab\u00eda llegado all\u00ed solo, y deb\u00eda permanecer solo. A semejanza del ciervo herido que busca las m\u00e1s profundas ca\u00f1adas del bosque para desangrarse y morir solo, en profunda soledad, as\u00ed parec\u00eda que este pobre publicano sent\u00eda que necesitaba estar solo. Ustedes observan que no dice nada acerca de otras personas en su oraci\u00f3n. \u201cDios, s\u00e9 propicio a <i>m\u00ed<\/i>\u201d, como si no hubiese otro pecador en todo el mundo. F\u00edjate en esto, persona que me escuchas: debes sentirte solitario y aislado, para que puedas elevar aceptablemente esta oraci\u00f3n. \u00bfTe ha seleccionado alguna vez el Se\u00f1or en una congregaci\u00f3n? \u00bfTe ha parecido, en esta vasta sala, como si una gran pared negra te circundara, y t\u00fa estuvieras encerrado all\u00ed con el predicador y con tu Dios; como si cada saeta salida del arco del predicador estuviera apuntada hacia <i>ti<\/i>, y cada amenaza fuera para <i>ti<\/i>, y cada solemne reproche fuera una censura para <i>ti<\/i>? Si has sentido eso, voy a felicitarte. Nadie elev\u00f3 jam\u00e1s esta oraci\u00f3n rectamente a menos que la orara solo; a menos que dijera: \u201cDios, s\u00e9 propicio a <i>m\u00ed<\/i>\u201d, como un pecador solitario y aislado. \u201cEl publicano, estando lejos.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten lo que sigue. \u201cNo quer\u00eda ni aun alzar los ojos al cielo\u201d. Eso era porque no se atrev\u00eda, no porque no quisiera; lo habr\u00eda hecho si se hubiera atrevido. Cu\u00e1n notable es que ese arrepentimiento quite todo el atrevimiento de los hombres. Hemos visto algunos individuos que eran muy atrevidos antes de ser tocados por la gracia soberana, y que posteriormente se volvieron los hombres m\u00e1s tr\u00e9mulos y escrupulosos, poseedores de la m\u00e1s tierna conciencia que se pudiera imaginar. Hombres que eran descuidados, que alardeaban y desafiaban a Dios, se volvieron tan humildes como unos ni\u00f1itos, temerosos incluso de alzar sus ojos al cielo, aunque una vez lanzaron sus blasfemias y sus maldiciones en esa direcci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no se atrev\u00eda a alzar sus ojos al cielo? Era porque estaba abatido en su \u201cesp\u00edritu\u201d, tan oprimido y cargado, que no pod\u00eda mirar a lo alto. \u00bfEs ese tu caso, amigo m\u00edo, esta ma\u00f1ana? \u00bfTienes miedo de orar? \u00bfSientes como si no pudieras esperar que Dios tenga misericordia de ti; como si el menor destello de esperanza fuera la mayor luz que podr\u00edas soportar; como si tus ojos estuvieran tan acostumbrados a las tinieblas de la duda y de la desesperaci\u00f3n, que incluso un rayo robado pareciera ser demasiado para tu d\u00e9bil y pobre visi\u00f3n? \u00a1Ah!, bien, no temas, pues ser\u00e1 una bienaventuranza para ti; t\u00fa est\u00e1s solamente siguiendo al publicano en su triste experiencia ahora, y el Se\u00f1or, que te ayuda a seguirle en la confesi\u00f3n, te ayudar\u00e1 a regocijarte con \u00e9l en la absoluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten qu\u00e9 otra cosa hizo. Se golpeaba el pecho. Era un buen te\u00f3logo; era un real doctor en teolog\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 se golpeaba el pecho? Porque sab\u00eda d\u00f3nde se albergaba la maldad: en su pecho. No se golpeaba la frente, como lo hacen algunos hombres cuando est\u00e1n perplejos, como si el error estuviera en su entendimiento. Muchas personas culpan a su entendimiento y, en cambio, no culpan a su coraz\u00f3n, y dicen: \u201cBien, he cometido un error; ciertamente he estado actuando mal, pero, en el fondo, soy un hombre de buen coraz\u00f3n.\u201d Este hombre sab\u00eda d\u00f3nde se albergaba la maldad, y golpe\u00f3 el lugar debido.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cAqu\u00ed, en mi coraz\u00f3n, se alberga la maldad.\u201d <\/p>\n<p align=\"justify\">Se golpeaba el pecho como si estuviera enojado consigo mismo. Pareciera decir: \u201c\u00a1Oh!, que pudiera golpearte m\u00e1s duro a ti, mi ingrato coraz\u00f3n, porque has amado m\u00e1s al pecado que a Dios.\u201d No hizo penitencia, y, sin embargo, era un tipo de penitencia ejercida sobre s\u00ed mismo cuando se golpeaba el pecho una y otra vez, y clamaba: \u201c\u00a1Ay! \u00a1Ay! Ay de m\u00ed, que haya pecado jam\u00e1s contra mi Dios: \u2018Dios, s\u00e9 propicio a un pecador\u2019.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, \u00bfpuedes venir a Dios de esta manera, querido amigo m\u00edo? Oh, acerqu\u00e9monos todos a Dios de esta manera. T\u00fa tienes suficiente, hermano m\u00edo, para hacer que te quedes solo, pues ha habido pecados en los que t\u00fa y yo, cada uno de nosotros, hemos incurrido en una culpa solitaria. Hay iniquidades conocidas solamente por nosotros, que nunca le dijimos a la pareja de nuestro propio pecho, ni a nuestros propios padres o hermanos, ni siquiera al amigo a quien le ped\u00edamos el dulce consejo. Si hemos pecado solos, de esta manera, retir\u00e9monos a nuestros aposentos, y confes\u00e9monos solitariamente, el esposo aparte, y la esposa aparte, el padre aparte, y el hijo aparte. Cada uno de nosotros ha de lamentarse individualmente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Varones y hermanos, dejen de acusarse unos a otros. Desistan de las ri\u00f1as provocadas por su inclinaci\u00f3n a censurar, y por las calumnias provocadas por su envidia. Cens\u00farense a ustedes mismos y no a su pr\u00f3jimo. Rasguen sus propios corazones y no la reputaci\u00f3n de sus vecinos. Vamos, que cada individuo considere ahora su propio caso y no el caso de otro; que cada uno clame: \u201cDios, s\u00e9 propicio a <i>m\u00ed<\/i>, estando solo aqu\u00ed, pecador.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfY no tienes una buena raz\u00f3n para bajar tu mirada? \u00bfNo pareciera, a veces, que es demasiado para nosotros mirar jam\u00e1s al cielo otra vez? Hemos blasfemado contra Dios, algunos de nosotros, e incluso hemos imprecado maldiciones sobre nuestros miembros y sobre nuestros ojos; y cuando esas cosas regresan a nuestra memoria, muy bien podemos estar avergonzados de mirar a lo alto. O si hemos sido preservados del crimen de una blasfemia abierta, \u00a1con cu\u00e1nta frecuencia hemos olvidado a Dios, ustedes y yo! \u00a1Cu\u00e1n a menudo hemos descuidado la oraci\u00f3n! \u00a1C\u00f3mo hemos quebrantado Sus d\u00edas domingo y hemos dejado de leer la Biblia! Ciertamente estas cosas, cuando atraviesan nuestra memoria, podr\u00edan constre\u00f1irnos a sentir que no podemos ni siquiera levantar nuestra vista al cielo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y en cuanto a golpear nuestro pecho, \u00bfqui\u00e9n hay entre nosotros que no deba hacerlo? Debemos enojarnos contra nosotros mismos ya que hemos provocado a Dios a enojarse con nosotros. Tenemos que tener ira contra los pecados que han acarreado la ruina sobre nuestras almas; debemos sacar a rastras a esos traidores, y ejecutarlos de inmediato en una muerte sumaria; bien que lo merecen; han sido nuestra ruina; seamos nosotros su destrucci\u00f3n. Se golpeaba el pecho y dec\u00eda: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay otro distintivo m\u00e1s en la oraci\u00f3n de este hombre, que no deben pasar por alto. <i>\u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00eda para esperar que Dios tuviera alguna misericordia para con \u00e9l?<\/i> El idioma griego nos explica m\u00e1s de lo que lo hace el ingl\u00e9s; y la palabra original aqu\u00ed podr\u00eda ser traducida: \u201cDios s\u00e9 propiciado en cuanto a m\u00ed, pecador.\u201d En la palabra griega hay una clara referencia a la doctrina de la expiaci\u00f3n. No es la oraci\u00f3n de un \u2018unitariano\u2019: \u201cDios, s\u00e9 misericordioso para m\u00ed\u201d, es m\u00e1s que eso: es la oraci\u00f3n del cristiano: \u201cDios, s\u00e9 propiciado en cuanto a m\u00ed, pecador.\u201d Hay, repito, una clara apelaci\u00f3n a la expiaci\u00f3n y al propiciatorio en esta breve oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Amigo, si queremos venir ante Dios con nuestras confesiones, hemos de tener cuidado de argumentar la sangre de Cristo. No hay esperanza para un pobre pecador aparte de la cruz de Jes\u00fas. Podr\u00edamos clamar: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed\u201d, pero la oraci\u00f3n no puede ser respondida nunca, aparte de la v\u00edctima ofrecida, el Cordero inmolado desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo. Cuando t\u00fa tienes el ojo puesto en el propiciatorio, aseg\u00farate de poner tambi\u00e9n tu ojo en la cruz. Recuerda que la cruz es, despu\u00e9s de todo, el propiciatorio; que la misericordia no fue nunca entronizada hasta que colg\u00f3 de la cruz, coronada de espinas. Si t\u00fa quieres encontrar perd\u00f3n, has de ir al tenebroso Getseman\u00ed, y has de mirar a tu Redentor sudando, en profunda angustia, gotas de sangre. Si t\u00fa quieres tener paz de conciencia, acude a Gabata, el Enlosado, y has de ver la espalda del Salvador inundada por una corriente de sangre. Si t\u00fa quieres tener el \u00faltimo y el mejor descanso para tu conciencia, v\u00e9 al G\u00f3lgota; mira a la v\u00edctima inmolada colgando de la cruz, con manos y pies y costado todos traspasados, con cada herida abierta y en extremo dolor. No puede haber ninguna esperanza de misericordia aparte de la v\u00edctima ofrecida: el propio Jesucristo, el Hijo de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh, vengan; todos y cada uno de nosotros hemos de acercarnos al propiciatorio, y argumentar la sangre. Cada uno de nosotros debe ir y decir: \u201cPadre, he pecado; s\u00e9 propicio a m\u00ed, por medio de Tu Hijo.\u201d Vamos, borracho, dame tu mano; iremos juntos. Ramera, t\u00fa tambi\u00e9n dame tu mano; y acerqu\u00e9monos de igual manera al trono. Y ustedes, cristianos profesantes, vengan ustedes tambi\u00e9n, no se averg\u00fcencen de quienes les acompa\u00f1an. Vayamos ante Su presencia con muchas l\u00e1grimas, sin que ninguno de nosotros acuse a su pr\u00f3jimo, sino cada uno acus\u00e1ndose a s\u00ed mismo, y argumentemos la sangre de Jesucristo que habla paz y perd\u00f3n para cada conciencia turbada.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hombre despreocupado, te dir\u00e9 unas palabras antes de concluir este punto. T\u00fa dices: \u201cBien, esa es una buena oraci\u00f3n, en verdad, para un hombre que est\u00e1 al borde de la muerte. Cuando un pobre individuo sufre del c\u00f3lera, y ve a la negra muerte mir\u00e1ndole en el rostro, o cuando est\u00e1 aterrorizado y estupefacto en el tiempo de la tormenta, o cuando se descubre en medio de una terrible confusi\u00f3n y alarma debido a una peligrosa cat\u00e1strofe o un inesperado accidente, mientras est\u00e1 acerc\u00e1ndose a las puertas de la muerte, lo correcto es que diga: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ah, amigo, entonces la oraci\u00f3n ha de ser apropiada para ti, si eres un moribundo; ha de ser apropiada para ti, pues t\u00fa desconoces cu\u00e1n cerca est\u00e1s del borde de la tumba. Oh, si s\u00f3lo entendieras la fragilidad de la vida y lo resbaladizo de ese pobre sost\u00e9n en el que est\u00e1s descansando, dir\u00edas: \u201c\u00a1Ay de <i>mi <\/i>alma!\u201d Si la oraci\u00f3n es apropiada para m\u00ed al morir, ha de ser apropiada para m\u00ed ahora, pues me estoy muriendo, incluso en este d\u00eda, y no s\u00e9 cuando he de exhalar mi \u00faltimo suspiro.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cOh\u201d, -dice alguien- \u201cyo pienso que es apropiada para un hombre que ha sido un pecador muy grande.\u201d Correcto, amigo m\u00edo, y por tanto, si te conocieras a ti mismo, ser\u00eda apropiada para ti. Est\u00e1s en lo correcto al decir que no se adecua a nadie excepto a los grandes pecadores; y si t\u00fa no sientes ser un gran pecador, yo s\u00e9 que nunca musitar\u00e1s esa oraci\u00f3n. Pero hay algunas personas aqu\u00ed hoy que sienten que son lo que t\u00fa deber\u00edas sentir y saber que eres. Esas personas, constre\u00f1idas por la gracia, usar\u00e1n la oraci\u00f3n esta ma\u00f1ana con un \u00e9nfasis, derramando una l\u00e1grima sobre cada letra, y exhalando un suspiro sobre cada s\u00edlaba, conforme claman: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Pero observa, amigo m\u00edo; t\u00fa podr\u00edas sonre\u00edr despreciativamente ante el hombre que hace esta confesi\u00f3n, pero \u00e9l saldr\u00e1 justificado de esta casa, mientras que t\u00fa te alejar\u00e1s estando todav\u00eda en tus pecados, sin ninguna esperanza, sin un rayo de dicha que alegre tu esp\u00edritu contumaz.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II. <\/b>Habiendo descrito brevemente esta confesi\u00f3n, voy a notar, con mayor brevedad todav\u00eda, la ABSOLUCI\u00d3N que Dios dio. Yo creo, en verdad, que la absoluci\u00f3n proveniente de los labios de un hombre es poco menos que una blasfemia. Hay, en el Libro de Oraci\u00f3n de la Iglesia de Inglaterra, una absoluci\u00f3n que es esencialmente una copia de la absoluci\u00f3n de la iglesia de Roma, que yo pensar\u00eda que es casi un extracto literal del misal romano. No dudo cuando digo que nunca se imprimi\u00f3 nada m\u00e1s blasfemo en la calle Holywell, que la absoluci\u00f3n que debe pronunciar un cl\u00e9rigo junto al lecho de un moribundo; es positivamente espantoso pensar que alguien que se llame a s\u00ed mismo cristiano, descanse tranquilamente en una iglesia hasta que hubieren hecho lo m\u00e1s que pudieran para revisar y reformar completamente ese libro -sumamente excelente-, y despojarlo de todo vestigio de catolicismo romano.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero la absoluci\u00f3n existe, amigos m\u00edos, y el publicano la recibi\u00f3. \u201c\u00c9ste descendi\u00f3 a su casa justificado antes que el otro.\u201d El otro no tuvo ninguna paz revelada a su coraz\u00f3n; este pobre hombre la tuvo toda, y descendi\u00f3 a su casa justificado. No dice que regres\u00f3 a su casa habiendo tranquilizado su mente; eso es verdad, pero es m\u00e1s: descendi\u00f3 a su casa \u201cjustificado\u201d. \u00bfQu\u00e9 quiere decir eso? Resulta que la palabra griega usada aqu\u00ed es la misma palabra que el ap\u00f3stol Pablo emplea siempre, para exponer la grandiosa doctrina de la justicia de Jesucristo: la propia justicia que es de Dios por la fe. El hecho es que, en el momento en que el hombre elev\u00f3 esa oraci\u00f3n, todo pecado que cometi\u00f3 jam\u00e1s fue borrado del libro de Dios, as\u00ed que no permaneci\u00f3 en el registro en contra suya; y es m\u00e1s, en el instante en que la oraci\u00f3n fue o\u00edda en el cielo, el hombre fue considerado como un hombre justo. Todo lo que Cristo hizo por \u00e9l, fue colocado sobre sus hombros para que fuera el manto de su belleza, y en ese instante, toda la culpa que hubo cometido jam\u00e1s fue lavada enteramente y desapareci\u00f3 para siempre. Cuando un pecador cree en Cristo, sus pecados, positivamente, dejan de existir, y lo que es m\u00e1s maravilloso todav\u00eda, <i>todos <\/i>ellos cesan de ser, como afirma Kent en esas l\u00edneas muy conocidas:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cAqu\u00ed hay perd\u00f3n para transgresiones pasadas,<br \/> Sin importar cu\u00e1n negro sea su aspecto,<br \/> Y, oh alma m\u00eda, mira esto con asombro:<br \/> Para pecados venideros hay tambi\u00e9n perd\u00f3n.\u201d <\/p>\n<p align=\"justify\">Todos son arrastrados sin dejar rastro en un solitario instante; los cr\u00edmenes de muchos a\u00f1os; extorsiones, adulterios o incluso asesinatos, todos son limpiados en un instante; pues ustedes observar\u00e1n que la absoluci\u00f3n fue otorgada instant\u00e1neamente. Dios no le dijo al hombre: \u201cAhora debes ir y realizar algunas buenas obras, y luego te dar\u00e9 la absoluci\u00f3n.\u201d \u00c9l no dijo como dice el Papa: \u201cahora debes achicharrarte por un tiempo en las llamas del Purgatorio, y luego te dejar\u00e9 salir.\u201d No, \u00c9l le justific\u00f3 all\u00ed mismo y en ese instante; el perd\u00f3n le fue otorgado tan pronto como el pecado fue confesado. \u201cAnda, hijo m\u00edo, en paz; no tengo ning\u00fan cargo contra ti; t\u00fa eres un pecador en tu propia estimaci\u00f3n, pero no en la m\u00eda; he borrado todos tus pecados, y los he arrojado en lo profundo del mar, y no ser\u00e1n mencionados nunca jam\u00e1s en tu contra.\u201d \u00bfPueden imaginar cu\u00e1n feliz era el publicano, cuando todo fue cambiado en un instante? Si pudieran revertir la figura usada por Milton, le parec\u00eda a \u00e9l mismo que era un sapo despreciable, pero el toque de la misericordia del Padre le hizo trepar a una brillantez y a un deleite ang\u00e9licos; y sali\u00f3 de aquella casa con su mirada hacia lo alto, sin estar temeroso ya m\u00e1s. En vez del gemido que hab\u00eda en su coraz\u00f3n, ten\u00eda un c\u00e1ntico en sus labios. Ya no camin\u00f3 nunca m\u00e1s solo; busc\u00f3 a los piadosos y les dijo: \u201cVengan y oigan, ustedes, que temen a Dios, y les dir\u00e9 lo que ha hecho por mi alma.\u201d No se golpeaba el pecho, sino que regres\u00f3 a casa y tom\u00f3 su arpa y rasg\u00f3 las cuerdas, y alab\u00f3 a su Dios. No habr\u00edas sabido que se trataba del mismo hombre si le hubieras visto al salir; y todo eso fue realizado en un minuto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPero\u201d, -dir\u00e1 alguien- \u201c\u00bfcrees que \u00e9l sab\u00eda con seguridad que todos sus pecados fueron perdonados? \u00bfPuede un hombre saber eso?\u201d Puede, ciertamente. Y hay algunos aqu\u00ed presentes que podr\u00edan dar testimonio de que esto es cierto. Ellos tambi\u00e9n lo han sabido. El perd\u00f3n que es sellado en el cielo es resellado en nuestra propia conciencia. La misericordia que es registrada arriba, es llevada a derramar su luz en las tinieblas de nuestros corazones. S\u00ed, un hombre puede saber en la tierra que sus pecados son perdonados, y puede estar seguro de que es un hombre perdonado as\u00ed como est\u00e1 seguro de su propia existencia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, ahora, oigo una exclamaci\u00f3n de alguien que pregunta: \u201c\u00bfY puedo ser perdonado yo esta ma\u00f1ana? \u00bfY podr\u00eda saber que he sido perdonado? \u00bfPodr\u00eda ser perdonado de tal manera que todo sea olvidado: yo, que he sido un borracho, un blasfemo, y no s\u00e9 cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s? \u00bfPueden ser lavadas todas mis transgresiones? \u00bfPuedo estar seguro del cielo, y todo eso, en un instante?\u201d S\u00ed, amigo m\u00edo, si t\u00fa crees en el Se\u00f1or Jesucristo, si te quedas donde est\u00e1s ahora y musitas esta oraci\u00f3n: \u201c\u00a1Se\u00f1or, ten misericordia! Dios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador, por medio de la sangre de Cristo.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo te digo, amigo, que Dios no ha rechazado nunca esa oraci\u00f3n; si brot\u00f3 de unos labios honestos, \u00c9l nunca cerr\u00f3 las puertas de la misericordia a esa oraci\u00f3n. Es una letan\u00eda solemne que ser\u00e1 usada en tanto que el tiempo dure, y atravesar\u00e1 los o\u00eddos de Dios en tanto que exista un pecador que la use. Vamos, no tengas miedo, te lo imploro, usa esa oraci\u00f3n antes de que abandones este Sal\u00f3n. Qu\u00e9date donde est\u00e1s; procura imaginarte que est\u00e1s completamente solo, y si sientes que eres culpable, haz que ascienda esa oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh, cu\u00e1n maravilloso ser\u00eda si de los miles de corazones que est\u00e1n aqu\u00ed presentes, igual n\u00famero de oraciones ascendieran hasta Dios! Seguramente ni los propios \u00e1ngeles tuvieron un d\u00eda as\u00ed en el Para\u00edso, como el que tendr\u00edan hoy, si cada uno de nosotros pudiera hacer esa confesi\u00f3n sinceramente. Algunas personas la est\u00e1n haciendo; s\u00e9 que la est\u00e1n haciendo; Dios les est\u00e1 ayudando. Y, t\u00fa, pecador, \u00bfacaso te quedas lejos? T\u00fa, que tienes suma necesidad de venir, \u00bfacaso reh\u00fasas unirte a nosotros? Ven, hermano, ven. Dices que t\u00fa eres demasiado vil. No, hermano, t\u00fa no puedes ser demasiado vil para decir: \u201cDios s\u00e9 propicio a m\u00ed.\u201d Tal vez no seas m\u00e1s vil de lo que somos nosotros; de cualquier manera, podemos decirte esto: nosotros sentimos que somos m\u00e1s viles que t\u00fa, y queremos que musites la misma oraci\u00f3n que nosotros hemos musitado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cAh!, -dice alguien- \u201cno puedo hacerlo; mi coraz\u00f3n no se doblegar\u00eda a eso; no puedo.\u201d Pero, amigo, si Dios est\u00e1 listo para tener misericordia contigo, el tuyo debe ser entonces un coraz\u00f3n muy duro, si no est\u00e1 listo a recibir Su misericordia. \u00a1Esp\u00edritu de Dios, sopla sobre el coraz\u00f3n duro, y derr\u00edtelo ahora! Ayuda al hombre que siente que la indiferencia se est\u00e1 apoderando de \u00e9l; ay\u00fadale a que se despoje de ella a partir de esta hora.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">T\u00fa est\u00e1s luchando contra ella; t\u00fa dices: \u201cQuisiera poder orar pidiendo regresar a ser un muchacho o un ni\u00f1o otra vez, y entonces podr\u00eda hacerlo; pero me he endurecido, y he envejecido en el pecado, y la oraci\u00f3n ser\u00eda una hipocres\u00eda en m\u00ed. No, hermano, no lo ser\u00eda. Si s\u00f3lo clamaras con tu coraz\u00f3n, te imploro que la digas. Muchos hombres piensan que son hip\u00f3critas cuando no lo son, y tienen miedo de no ser sinceros, cuando su propio miedo es una prueba de su sinceridad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPero\u201d, -dir\u00e1 alguno- \u201cyo no tengo en mi car\u00e1cter ning\u00fan rasgo que redima en absoluto.\u201d Me alegra que pienses eso; aun as\u00ed puedes utilizar la oraci\u00f3n: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed.\u201d \u201cPero ser\u00e1 una oraci\u00f3n in\u00fatil\u201d, dice alguien. Hermano m\u00edo, yo te aseguro, no en mi propio nombre, sino en el nombre de Dios, mi Padre y tu Padre, que no ser\u00e1 una oraci\u00f3n in\u00fatil. Tan cierto como Dios es, aquel que viene a Cristo no ser\u00e1 echado fuera de ninguna manera. Ven conmigo ahora, te lo imploro; no te demores m\u00e1s; las entra\u00f1as de Dios est\u00e1n anhel\u00e1ndote. T\u00fa eres Su hijo, y \u00c9l no renunciar\u00e1 a ti. T\u00fa has huido de \u00c9l todos estos a\u00f1os, pero \u00c9l no te ha olvidado nunca; t\u00fa has resistido todas Sus advertencias hasta ahora, y \u00c9l ya casi est\u00e1 cansado, pero aun as\u00ed, \u00c9l ha dicho en lo tocante a ti: \u201c\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 yo hacerte como Adma, o ponerte como Zeboim? Mi coraz\u00f3n se conmueve dentro de m\u00ed, se inflama toda mi compasi\u00f3n.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cVen pecador humillado, en cuyo pecho<br \/> Giran mil pensamientos;<br \/> Ven, oprimido por tu culpa y tu miedo,<br \/> Y haz esta \u00faltima resoluci\u00f3n: <br \/> Vendr\u00e9 a Jes\u00fas; aunque mi pecado<br \/> Se ha elevado como una monta\u00f1a,<br \/> Conozco Sus atrios; entrar\u00e9 all\u00ed<br \/> No importa qui\u00e9n se oponga. <br \/> Postrado me quedar\u00e9 ante Su rostro,<br \/> Y all\u00ed mis pecados confesar\u00e9;<br \/> Le dir\u00e9 que soy un infeliz arruinado,<br \/> Sin Su gracia soberana.\u201d <\/p>\n<p align=\"justify\">Regresen a sus hogares: que cada uno de nosotros, el predicador, los di\u00e1conos, la gente, ustedes que pertenecen a la iglesia, y ustedes que son del mundo, cada uno de ustedes, regrese a casa, y antes de que alimenten sus cuerpos, derramen sus corazones delante de Dios, y que este clamor \u00fanico ascienda de todos nuestros labios: \u201cDios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tengo que hacer una pausa. T\u00e9nganme paciencia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tengo que retenerlos unos instantes. Usemos esta oraci\u00f3n como propia <i>ahora<\/i>. \u00a1Oh, que pudiera subir delante del Se\u00f1or en este momento como la s\u00faplica sincera de cada coraz\u00f3n presente en esta asamblea! Voy a repetirla, no como un texto, sino como una oraci\u00f3n, como mi propia oraci\u00f3n; como su propia oraci\u00f3n. \u00bfPodr\u00eda cada uno de ustedes adoptarla personalmente para s\u00ed? Que cada uno, repito, que desee ofrecer la oraci\u00f3n y pueda integrarse a ella, exprese a su conclusi\u00f3n, un audible \u201cAm\u00e9n\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oremos\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cDIOS, S\u00c9 PROPICIO A M\u00cd, PECADOR.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">(<i>Y la gente dijo, efectivamente, con profunda solemnidad:<\/i> \u201cAM\u00c9N\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">P. S. El predicador espera que quien lea esto se sienta constre\u00f1ido muy solemnemente a hacer lo mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMas el publicano, estando lejos, no quer\u00eda ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, s\u00e9 propicio a m\u00ed, pecador.\u201d Lucas 18: 13. La mayor\u00eda de los h\u00e9roes de las historias de nuestro Salvador han sido elegidos para ilustrar rasgos de car\u00e1cter enteramente diferentes de su reputaci\u00f3n general. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/confesion-y-absolucionpor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConfesi\u00f3n y Absoluci\u00f3n<br \/>\nPor Charles H. 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