{"id":22318,"date":"2016-04-04T15:45:06","date_gmt":"2016-04-04T20:45:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-responsabilidad-humanapor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:45:06","modified_gmt":"2016-04-04T20:45:06","slug":"la-responsabilidad-humanapor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-responsabilidad-humanapor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"La Responsabilidad Humana\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abSi yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendr\u00edan pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb &#8212; Juan 15:22<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">El pecado caracter\u00edstico de los jud\u00edos, el pecado que agrav\u00f3 sus iniquidades anteriores por sobre todas las cosas, fue su rechazo de Jesucristo como Mes\u00edas. \u00c9l hab\u00eda sido descrito con toda claridad en los libros de los profetas, y aquellos que lo esperaban, tales como Sime\u00f3n y Ana, tan pronto lo vieron aun en Su condici\u00f3n de beb\u00e9, se regocijaron de contemplarlo, y entendieron que Dios hab\u00eda enviado Su salvaci\u00f3n. Pero debido a que Jesucristo no respond\u00eda a las expectativas de esa generaci\u00f3n perversa; debido a que \u00c9l no vino ataviado con pompa ni vestido con poder; debido a que no ten\u00eda los arreglos de un pr\u00edncipe ni los honores de un rey, ellos cerraron sus ojos respecto a \u00c9l; \u00c9l era \u00abcomo ra\u00edz de tierra seca,\u00bb \u00c9l fue \u00abDespreciado y desechado entre los hombres.\u00bb Y su pecado no se detuvo all\u00ed. No contentos con negar Su condici\u00f3n de Mes\u00edas, los jud\u00edos estaban sumamente inflamados en su ira contra \u00c9l; lo cazaron durante toda Su vida, buscando Su sangre; y no se calmaron hasta que su malignidad diab\u00f3lica hubo sido enteramente saciada al pie de la cruz, viendo los estertores agonizantes y las cruentas agon\u00edas de su Mes\u00edas crucificado. Aunque sobre la propia cruz estaban escritas las palabras: \u00abJES\u00daS NAZARENO, REY DE LOS JUD\u00cdOS,\u00bb ellos no conocieron a su rey, el Hijo eterno de Dios; y puesto que no lo conocieron, lo crucificaron, \u00abporque si lo hubieran conocido, nunca habr\u00edan crucificado al Se\u00f1or de gloria.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, el pecado de los jud\u00edos es repetido cada d\u00eda por los gentiles; eso que aquellos hicieron una vez, muchos hacen cada d\u00eda. \u00bfAcaso no hay muchas personas aqu\u00ed presentes el d\u00eda de hoy, escuchando mi voz, que olvidan al Mes\u00edas? Ustedes no se meter\u00edan en el problema de negarlo; ustedes no se degradar\u00edan, en el que es llamado un pa\u00eds cristiano, poni\u00e9ndose de pie para blasfemar Su nombre. Tal vez ustedes sostienen una doctrina sana relativa a \u00c9l, y creen que \u00c9l es el Hijo de Dios, as\u00ed como el Hijo de Mar\u00eda; pero a\u00fan as\u00ed no cumplen lo que \u00c9l pide, y no le dan ning\u00fan honor, y no lo aceptan como digno de su confianza. \u00c9l no es su Redentor; ustedes no esperan Su segunda venida, ni est\u00e1n esperando ser salvos por medio de Su sangre; es m\u00e1s, peor a\u00fan, ustedes lo est\u00e1n crucificando hoy; pues, \u00bfacaso no saben que los que hacen a un lado el Evangelio de Cristo, ciertamente crucifican de nuevo al Se\u00f1or y abren ampliamente Sus heridas? Cuantas veces oigan la predicaci\u00f3n de la Palabra y la rechacen, cuantas veces sean prevenidos pero ahoguen la voz de su conciencia, cuantas veces sean conducidos a temblar, pero sin embargo digan: \u00abesta vez, sigue tu camino, cuando sea el momento oportuno, te buscar\u00e9,\u00bb todas esas veces, ustedes toman el martillo y los clavos, y una vez m\u00e1s traspasan la mano, y le sacan la sangre del costado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y hay otras formas por medio de las cuales ustedes lo hieren a trav\u00e9s de Sus miembros. Las veces que desprecian a Sus ministros, o arrojan piedras de tropiezo en el camino de Sus siervos, o se constituyen en un impedimento para el Evangelio por su mal ejemplo, o mediante palabras duras buscan desviar del camino de la verdad al que busca, todas esas veces ustedes cometen esa gran iniquidad que trajo la maldici\u00f3n sobre los jud\u00edos, que los ha condenado a andar errantes por la tierra, hasta el d\u00eda de la segunda venida cuando \u00c9l venga y sea reconocido, aun por los propios jud\u00edos, como Rey de los jud\u00edos; a quien esperan con ansiosa expectaci\u00f3n, tanto jud\u00edos como gentiles, al Mes\u00edas, al Pr\u00edncipe que vino una vez a sufrir, pero que vendr\u00e1 otra vez a reinar.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y hoy me voy a esforzar por mostrar el paralelo existente entre el caso de ustedes y el de los jud\u00edos; y no lo voy a hacer con frases estudiadas, sino de manera incidental, conforme Dios me ayude; apelando a la conciencia de ustedes, y haci\u00e9ndolos sentir que al rechazar a Cristo, cometen el mismo pecado e incurren en la misma condenaci\u00f3n. Vamos a reflexionar, primero que nada, en <i>la excelencia del ministerio, puesto que Cristo viene en \u00e9l y habla a los hombres<\/i>: \u00abSi yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado.\u00bb Notaremos, en segundo lugar,<i>el agravamiento del pecado originado por el rechazo del mensaje de Cristo:<\/i> \u00abni les hubiera hablado, no tendr\u00edan pecado.\u00bb En tercer lugar,<i>la muerte de todas las excusas, motivada por la predicaci\u00f3n de la Palabra<\/i>: \u00abpero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb Y luego, en \u00faltimo lugar, anunciaremos breve pero solemnemente \u00ab<i>la condenaci\u00f3n terriblemente agravada de quienes rechazando as\u00ed al Salvador, incrementan su culpa al despreciarlo<\/i>.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. <\/b>En primer lugar, entonces, debemos decir hoy y decirlo con toda verdad, que EN LA PREDICACI\u00d3N DEL EVANGELIO, EL SE\u00d1OR JESUCRISTO VIENE A LA CONCIENCIA DEL HOMBRE Y EL SALVADOR LE HABLA, POR MEDIO DE NOSOTROS. Cuando Israel, en los viejos tiempos, despreci\u00f3 a Mois\u00e9s y murmur\u00f3 en su contra, Mois\u00e9s dijo con mansedumbre: \u00abVuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehov\u00e1.\u00bb Y verdaderamente el ministro puede decir lo mismo, con el apoyo de las Escrituras: el que nos desprecia a nosotros, no nos desprecia a nosotros, sino a Quien nos envi\u00f3; el que rechaza el mensaje, no rechaza lo que nosotros decimos, sino que rechaza el mensaje del Dios eterno. El ministro es solamente un hombre; no tiene ning\u00fan poder sacerdotal, pero es un hombre que ha sido llamado de entre los dem\u00e1s hombres, y ha sido dotado por el Esp\u00edritu Santo, para hablar a sus semejantes; y cuando predica la verdad con poder enviado desde el cielo, Dios lo reconoce llam\u00e1ndolo Su embajador, y lo coloca en la elevada y responsable posici\u00f3n de atalaya sobre los muros de Sion, y \u00c9l ordena a todos los hombres que tengan mucho cuidado pues, un mensaje fiel, fielmente predicado, cuando es despreciado y pisoteado, equivale a una rebeli\u00f3n contra Dios, y a un pecado y a una iniquidad contra el Alt\u00edsimo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo que yo pueda decir como hombre, es algo sin importancia; pero si hablo como el embajador del Se\u00f1or, tengan cuidado de no restarle importancia al mensaje. Es la Palabra de Dios enviada desde el cielo, la que nosotros predicamos con el poder del Esp\u00edritu Santo, suplic\u00e1ndoles con todo denuedo que crean en ella, y que la recuerden. Si la hacen a un lado, ponen en peligro sus propias almas, pues no somos nosotros los que hablamos, sino el Esp\u00edritu del Se\u00f1or nuestro Dios el que habla en nosotros. \u00a1Qu\u00e9 solemnidad otorga \u00e9sto al ministerio del Evangelio! Oh, ustedes, hijos de los hombres, el ministerio no es predicaci\u00f3n de hombres, sino que es Dios el que habla por medio de los hombres.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Todos aquellos que han sido verdaderamente llamados y enviados como siervos de Dios, no son los autores de su mensaje; sino que primero lo escuchan del Maestro, y luego lo predican al pueblo; y siempre tienen ante sus ojos estas solemnes palabras: \u00absi t\u00fa no le amonestares ni le hablares, para que el imp\u00edo sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el imp\u00edo morir\u00e1 por su maldad, pero su sangre demandar\u00e9 de tu mano.\u00bb \u00a1Oh!, que pudieran ver hoy ante sus ojos, escritas con letras de fuego, las palabras del profeta: \u00ab\u00a1Tierra, tierra, tierra! Oye palabra de Jehov\u00e1.\u00bb Pues en la medida que nuestro ministerio es verdadero y sin contaminaci\u00f3n de error, es la Palabra de Dios, y tiene el mismo derecho y exigencia de que le creas, como si el propio Dios la dijera desde la cima del Sina\u00ed, en vez de hablarla por medio del humilde ministerio de la Palabra de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora reflexionemos un momento en esta doctrina, y hag\u00e1monos esta solemne pregunta. \u00bfAcaso todos nosotros no hemos pecado gravemente contra Dios, por el descuido con que hemos tratado los medios de la gracia? \u00bfCu\u00e1n a menudo no has asistido a la casa de Dios, cuando Dios mismo estaba hablando all\u00ed? \u00bfCu\u00e1l habr\u00eda sido la condenaci\u00f3n de Israel, si, cuando fue convocado en aquel sagrado d\u00eda para o\u00edr la Palabra de Dios desde la cima del monte, hubiera vagado lejos por el desierto, en vez de asistir para escuchar la Palabra? Y sin embargo eso es lo que t\u00fa has hecho. Has buscado tu propio placer, y has escuchado el canto de sirena de la tentaci\u00f3n; has cerrado tus o\u00eddos para no escuchar la voz del Alt\u00edsimo; y cuando \u00c9l mismo ha estado hablando en Su propia casa, te has vuelto y has seguido caminos torcidos, y no le has dado consideraci\u00f3n alguna a la voz del Se\u00f1or tu Dios. Y cuando has asistido a la casa de Dios, \u00a1cu\u00e1n a menudo has participado con ojos de descuido, con un o\u00eddo desatento! Has escuchado como si no hubieras o\u00eddo. Las palabras han penetrado en tu o\u00eddo, pero el hombre escondido en tu coraz\u00f3n ha sido sordo, y has sido como una v\u00edbora sorda; por muy sabios que fueran nuestros encantamientos, ustedes no han querido escucharnos ni mirarnos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n el propio Dios ha hablado a veces a sus conciencias, para que ustedes escucharan. Han estado de pie en el pasillo, y sus rodillas han chocado entre s\u00ed, se han sentado en la banca que les corresponde, y mientras alg\u00fan poderoso Boanerges ha tronado la palabra, ustedes han escuchado la predicaci\u00f3n, como con voz de \u00e1ngel, \u00ab<i>Prep\u00e1rate para venir al encuentro de tu Dios; Meditad bien sobre vuestros caminos; Ordena tu casa, porque morir\u00e1s, y no vivir\u00e1s<\/i>.\u00bb Y sin embargo, han salido de la casa de Dios, y han olvidado qu\u00e9 clase de hombres eran. Ustedes han apagado al Esp\u00edritu, han despreciado al Esp\u00edritu de gracia; han puesto muy lejos de ustedes las agitaciones de su conciencia; han suprimido esas oraciones infantiles que comenzaban a clamar en su coraz\u00f3n; han ahogado esos deseos reci\u00e9n nacidos que apenas estaban brotando; han apartado de ustedes todo aquello que era bueno y sagrado; han regresado otra vez a sus propios caminos, y se han desviado una vez m\u00e1s en las monta\u00f1as del pecado, y en el valle de la iniquidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah!, amigos m\u00edos, s\u00f3lo piensen, entonces, por un momento, que <i>en todo \u00e9sto ustedes han despreciado a Dios<\/i>. Yo tengo la certeza que, si el Esp\u00edritu Santo aplicara simplemente esta \u00fanica solemne verdad a sus conciencias el d\u00eda de hoy, este Sal\u00f3n de M\u00fasica se convertir\u00eda en una casa de dolor, y este lugar se volver\u00eda un Boquim, un lugar de llanto y lamentaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh, haber despreciado a Dios, haber pisoteado al Hijo del Hombre, haber pasado lejos de Su cruz, haber rechazado los arrullos de Su amor y las advertencias de Su gracia! \u00a1Cu\u00e1n solemne! \u00bfHan pensado en \u00e9sto alguna vez antes? Ustedes pensaron que se trataba simplemente de despreciar a un hombre; \u00bfpensar\u00e1n ahora que se trata de despreciar a Cristo? Pues Cristo les ha hablado a ustedes.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah!, Dios es mi testigo que a menudo Cristo ha llorado con estos ojos, y les ha hablado con estos labios. Yo no he buscado otra cosa que ganar sus almas. Algunas veces con palabras \u00e1speras me he empe\u00f1ado en conducirlos a la cruz, y otras veces con acentos de llanto he intentado llevarlos con l\u00e1grimas a mi Redentor; y estoy seguro que no era yo el que hablaba en esos momentos, sino que Jes\u00fas hablaba a trav\u00e9s m\u00edo, y en tanto que ustedes oyeron y lloraron, pero luego se fueron y olvidaron, deben recordar que Cristo fue el que les habl\u00f3 a ustedes. Fue \u00c9l quien dijo: \u00abMirad a m\u00ed, y sed salvos, todos los t\u00e9rminos de la tierra;\u00bb fue \u00c9l quien dijo: \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is trabajados y cargados;\u00bb fue \u00c9l quien les advirti\u00f3 que si descuidan esta grandiosa salvaci\u00f3n, ustedes deben perecer; y habiendo desechado la advertencia y habiendo rechazado la invitaci\u00f3n, no nos han despreciado a nosotros, sino que han despreciado a nuestro Se\u00f1or; y, ay de ustedes, a menos que se arrepientan, pues es una cosa terrible haber despreciado la voz de Aquel que habla desde el cielo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II.<\/b> Y ahora nos dirigimos al segundo punto, es decir, que EL RECHAZO DEL EVANGELIO AGRAVA EL PECADO DE LOS HOMBRES. Ahora, no permitan que sea yo malentendido. He o\u00eddo de algunas personas que, habiendo ido a la casa de Dios, se han llenado de un sentido de pecado, y al fin han sido conducidas casi a la desesperaci\u00f3n, pues Satan\u00e1s los ha tentado para que abandonen la casa de Dios; pues les dice: \u00abentre m\u00e1s vayas, mayor ser\u00e1 tu condenaci\u00f3n.\u00bb Ahora, yo creo que esto es un error; no aumentamos nuestra condenaci\u00f3n por ir a la casa de Dios; es mucho m\u00e1s probable que la incrementemos por no ir; pues al no ir a la casa de Dios, hay un doble rechazo de Cristo; lo est\u00e1n rechazando con la mente externa as\u00ed como con el esp\u00edritu interno; ustedes desde\u00f1an esperar junto al estanque de Betesda; ustedes son peores que aquel que yac\u00eda junto al estanque sin poder entrar. Ustedes no quieren estar all\u00ed, y por lo tanto, descuidando el o\u00edr la Palabra de Dios, ciertamente incurren en una terrible condenaci\u00f3n; pero si suben a la casa de Dios, buscando sinceramente una bendici\u00f3n; si no obtienen consuelo; si no encuentran gracia en los medios, a\u00fan as\u00ed, si van all\u00e1 busc\u00e1ndola con devoci\u00f3n, su condenacion no es aumentada por eso. Su pecado no es agravado simplemente por o\u00edr el Evangelio, sino por el rechazo voluntario y perverso de ese Evangelio, cuando es o\u00eddo. El hombre que oye el sonido del Evangelio, y despu\u00e9s de o\u00edrlo, da la vuelta con una carcajada, o que, despu\u00e9s de o\u00edrlo una y otra vez, y de ser afectado visiblemente, permite que los cuidados y los placeres de esta vida malvada, entren y ahoguen la semilla: ese hombre ciertamente aumenta su culpa en una medida pavorosa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora vamos a comentar simplemente por qu\u00e9, en un sentido doble, hace \u00e9sto. En primer lugar, porque <i>\u00e9l adquiere un nuevo pecado que no hab\u00eda tenido antes<\/i>, y adem\u00e1s de eso, agrava todos sus dem\u00e1s pecados. Tr\u00e1inganme aqu\u00ed un hotentote o un hombre de Kamchatka, un fiero salvaje que nunca haya o\u00eddo la Palabra. Ese hombre podr\u00eda tener todos los pecados registrados en el cat\u00e1logo de la culpa, excepto uno; ese pecado estoy seguro que no lo tiene. \u00c9l no ha pecado rechazando el Evangelio cuando se le predica. Pero t\u00fa, cuando escuchas el Evangelio, tienes una oportunidad de cometer un nuevo pecado; y si lo has rechazado, has agregado una nueva iniquidad a todas las dem\u00e1s que cuelgan de tu cuello.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A menudo he sido censurado por ciertos hombres que se han desviado de la verdad, por predicar la doctrina de que los hombres cometen un pecado si rechazan el Evangelio de Cristo. No me importan los t\u00edtulos oprobiosos: yo s\u00e9 que tengo el apoyo de la Palabra de Dios al predicar as\u00ed, y no creo que alguien pueda ser fiel a las almas de los hombres y limpio de su sangre, a menos que d\u00e9 un testimonio frecuente y solemne sobre este tema vital. \u00abY cuando \u00e9l venga, convencer\u00e1 al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en m\u00ed.\u00bb \u00abY esta es la condenaci\u00f3n: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz.\u00bb \u00abPero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha cre\u00eddo en el nombre del unig\u00e9nito Hijo de Dios.\u00bb \u00abSi yo no hubiese hecho entre ellos obras que ning\u00fan otro ha hecho, no tendr\u00edan pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mi y a mi Padre.\u00bb \u00ab\u00a1Ay de ti, Coraz\u00edn! \u00a1Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sid\u00f3n se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el d\u00eda del juicio, ser\u00e1 m\u00e1s tolerable el castigo para Tiro y para Sid\u00f3n, que para vosotras.\u00bb \u00abSi yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendr\u00edan pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb \u00abPor tanto, es necesario que con m\u00e1s diligencia atendamos a las cosas que hemos o\u00eddo, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los \u00e1ngeles fue firme, y toda transgesi\u00f3n y desobediencia recibi\u00f3 justa retribuci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvaci\u00f3n tan grande?\u00bb \u00abEl que viola la ley de Mois\u00e9s, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. \u00bfCu\u00e1nto mayor castigo pens\u00e1is que merecer\u00e1 el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciera afrenta al Esp\u00edritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: M\u00eda es la venganza, yo dar\u00e9 el pago, dice el Se\u00f1or. Y otra vez: El Se\u00f1or juzgar\u00e1 a su pueblo. \u00a1Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ustedes ven que he estado citando diferentes pasajes de la Escritura, y si ellos no quieren decir que la incredulidad es un pecado, y <i>el <\/i>pecado, que, por sobre todos los dem\u00e1s, condena las almas de los hombres, entonces no quieren decir nada, sino que ser\u00edan letra muerta en la Palabra de Dios. Ahora, el adulterio y el asesinato, y el robo, y la mentira, todos estos son pecados mortales y pecados que condenan; pero el arrepentimiento puede limpiarlos a todos, por medio de la sangre de Cristo. Pero rechazar a Cristo destruye sin esperanzas al hombre. El asesino, el ladr\u00f3n, el borracho, pueden todav\u00eda entrar al reino de los cielos, si, arrepinti\u00e9ndose de sus pecados, se aferran a la cruz de Cristo; pero con estos pecados, un hombre est\u00e1 inevitablemente perdido, si no cree en el Se\u00f1or Jesucristo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora, mis lectores, \u00bfconsiderar\u00e1n por un momento qu\u00e9 terrible pecado es \u00e9ste, que ustedes agregan a todos sus otros pecados? Todo lo dem\u00e1s se esconde en las entra\u00f1as de este pecado: el rechazo de Cristo. Hay asesinato en esto; pues si el hombre que est\u00e1 en el pat\u00edbulo rechaza el perd\u00f3n, \u00bfno se est\u00e1 asesinando a s\u00ed mismo? Hay orgullo en esto; pues est\u00e1n rechazando a Cristo, debido a que sus orgullosos corazones los han conducido a que se alejen. Hay rebeli\u00f3n en esto; pues nos rebelamos contra Dios cuando rechazamos a Cristo. Hay alta traici\u00f3n en esto; pues est\u00e1n rechazando a un rey; ustedes se alejan de \u00c9l, que es rey coronado de la tierra, y por lo tanto incurren en la m\u00e1s pesada de las culpas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh!, pensar que el Se\u00f1or Jes\u00fas haya descendido del cielo; pensar por un momento que haya sido clavado en la cruz; que all\u00ed haya tenido que morir en medio de agon\u00edas extremas, y que desde esa cruz te mire hoy, diciendo: \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is trabajados y cargados;\u00bb y que a pesar de eso te alejes de \u00c9l, es la pu\u00f1alada m\u00e1s cobarde. \u00bfQu\u00e9 puede ser m\u00e1s brutal, qu\u00e9 puede ser m\u00e1s diab\u00f3lico, que alejarte de \u00c9l, que dio Su vida por ti? \u00a1Oh, que fueras sabio, que entendieras esto, que consideraras tu fin \u00faltimo!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero adem\u00e1s, no solamente agregamos un nuevo pecado al cat\u00e1logo de culpas, sino que <i>agravamos todas las dem\u00e1s culpas.<\/i> No puedes pecar tan barato como otras personas, t\u00fa, que has o\u00eddo el Evangelio. Cuando los hombres sin instrucci\u00f3n y que son ignorantes pecan, su conciencia no les redarguye; y no hay tanta culpa en el pecado del ignorante, como la hay en quien tiene instrucci\u00f3n. \u00bfRobaste antes? Eso fue lo suficientemente malo; pero si oyes el Evangelio y contin\u00faas siendo un ladr\u00f3n, entonces eres verdaderamente un ladr\u00f3n. \u00bfMent\u00edas antes de o\u00edr el Evangelio? El mentiroso tendr\u00e1 su porci\u00f3n en el lago; pero si mientes despu\u00e9s de o\u00edrlo: entonces parece que el fuego de Tofet se encender\u00e1 siete veces con m\u00e1s furia. Quien peca en la ignorancia tiene una peque\u00f1a excusa; pero el que peca contra la luz y el conocimiento, peca presuntuosamente; y bajo la ley no hab\u00eda expiaci\u00f3n para esto, pues los pecados de presunci\u00f3n estaban fuera del palio de la expiaci\u00f3n legal, aunque, bendito sea Dios, Cristo ha hecho la expiaci\u00f3n inclusive para estos pecados, y el que cree ser\u00e1 salvo a pesar de su culpa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh!, yo les suplico, recuerden que el pecado de incredulidad ennegrece cualquier otro pecado. Es como Jeroboam. Se dice de \u00e9l que pec\u00f3 e hizo pecar a Israel. As\u00ed la incredulidad es un pecado en s\u00ed misma y conduce a todos los dem\u00e1s pecados. La incredulidad es la lima con la que se afila el hacha, y la reja del arado, y la espada que utilizan en la rebeli\u00f3n contra el Alt\u00edsimo. Sus pecados se tornan sumamente graves, entre m\u00e1s incr\u00e9dulos sean en relaci\u00f3n a Cristo, entre m\u00e1s sepan de \u00c9l, y entre m\u00e1s tiempo lo rechacen. Esta es la verdad de Dios; pero una verdad de la que se habla con repugnancia, y con muchos gemidos de nuestro esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh, tener que predicarles un mensaje as\u00ed, quiero decir, <i>a ustedes<\/i>, pues si hay un pueblo bajo el cielo a quien se aplica mi texto, es a ustedes. Si hay una raza de hombres en el mundo que tienen que responder m\u00e1s que los dem\u00e1s, son ustedes. Sin duda hay otros que est\u00e1n en una base de igualdad con ustedes, que est\u00e1n bajo un ministerio fiel y entregado; pero como Dios juzgar\u00e1 entre ustedes y yo en el gran d\u00eda, yo he sido fiel a las almas de ustedes al m\u00e1ximo de mi poder. Nunca he buscado desde este p\u00falpito engrandecer mi propia sabidur\u00eda por medio de un lenguaje pomposo ni utilizando palabras t\u00e9cnicas. Les he hablado con toda sencillez; y ni una sola palabra ha salido de estos labios, hasta donde yo s\u00e9, que alguien no pudiera entender. Ustedes han recibido un Evangelio sencillo. No les he predicado desde este p\u00falpito <i>con frialdad<\/i>. Pude haber dicho al subir las escaleras: \u00abLa carga de Se\u00f1or era sobre m\u00ed;\u00bb porque mi coraz\u00f3n vino hasta aqu\u00ed muy oprimido, y mi alma ard\u00eda en mi interior, y aun si he predicado d\u00e9bilmente, y mis palabras puedan haber sido torpes y mi lenguaje inapropiado, nunca me ha faltado <i>coraz\u00f3n<\/i>. Mi alma entera les ha hablado; y si hubiera podido revolver el cielo y la tierra para encontrar el lenguaje que pudiera haberlos ganado para el Salvador, lo habr\u00eda hecho. No he evitado reprenderlos; nunca he presentado las cosas demasiado favorablemente. Le he dicho a esta \u00e9poca sus iniquidades, y a ustedes sus pecados. No he suavizado la Biblia para adecuarla a los gustos carnales de los hombres. Yo he dicho <i>condenado <\/i>all\u00ed donde Dios dice condenado, y no he tratado de endulzarlo diciendo \u00abculpable.\u00bb No he presentado las cosas demasiado favorablemente, ni me he esforzado por cubrir o esconder la verdad, sino que en relaci\u00f3n a la conciencia de cada hombre, delante de Dios, me he esforzado por recomendar sinceramente y con poder el Evangelio, con un ministerio sencillo, franco, denodado y honesto. No me he guardado las gloriosas doctrinas de la gracia, aunque por predicarlas, los enemigos de la cruz me han llamado un antinomiano; ni he tenido temor de predicar la solemne responsabilidad del hombre, aunque otra tribu me ha denigrado como arminiano. Y al decir esto, no lo digo para gloriarme, sino que lo digo para censurarlos, si ustedes han rechazado el Evangelio, pues habr\u00e1n pecado m\u00e1s gravemente que cualquiera; al desechar a Cristo, una doble medida de furia de la ira de Dios caer\u00e1 sobre ustedes. El pecado, entonces, es agravado al rechazar a Cristo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III.<\/b> Y ahora, en tercer lugar, LA PREDICACI\u00d3N DEL EVANGELIO DE CRISTO ELIMINA TODA EXCUSA DE QUIENES LO OYEN Y LO RECHAZAN. \u00abPero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb Una excusa es una cubierta muy pobre para el pecado, cuando hay un ojo que todo lo ve y que traspasa esa cubierta. En el gran d\u00eda de la tempestad de la ira de Dios, una excusa ser\u00e1 un refugio muy pobre; pero aun as\u00ed, al hombre le gustan las excusas. En los d\u00edas fr\u00edos y lluviosos, los vemos muy bien abrigados, y aunque no tengan albergue o refugio, se sienten confortados con sus abrigos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo mismo ocurre con ustedes; juntos buscar\u00e1n, si pueden, una excusa para su pecado, y cuando la conciencia les remuerde, buscan sanar la herida con una excusa. Y aun en el d\u00eda del juicio, aunque una capa sea un pobre abrigo, ser\u00e1 mejor que nada. \u00abPero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb El viajero ha sido dejado en la lluvia sin su cobertura, expuesto a la tempestad sin la prenda que una vez le sirvi\u00f3 de abrigo. \u00abPero ahora no tienen excusa por su pecado,\u00bb descubiertos, detectados, y desenmascarados, han quedado sin excusas, sin una capa que cubra su iniquidad. Y ahora, perm\u00edtanme simplemente observar c\u00f3mo la predicaci\u00f3n del Evangelio, cuando se lleva a cabo fielmente, suprime todas las excusas del pecado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En primer lugar, un hombre puede levantarse y decir: \u00abyo no sab\u00eda que estaba haciendo mal cuando comet\u00ed tal y tal iniquidad.\u00bb Ahora, t\u00fa no puedes decir eso. Dios te ha dicho solemnemente por medio de Su ley lo que es malo. All\u00ed est\u00e1n los diez mandamientos; y all\u00ed est\u00e1 el comentario de nuestro Se\u00f1or que ha explicado el mandamiento, y nos ha dicho que la antigua ley \u00abNo cometer\u00e1s adulterio,\u00bb prohibe tambi\u00e9n todos los pecados de miradas lascivas y ojos de malicia. Si el cipayo hace iniquidad, hay excusa para ella. No dudo que su conciencia le dice que est\u00e1 haciendo mal, pero sus libros sagrados ense\u00f1an que est\u00e1 haciendo bien, y por tanto tiene esa excusa. Si el musulm\u00e1n se entrega a la lujuria, no dudo que su conciencia le remuerda, pero sus libros sagrados le dan libertad. Ustedes profesan creer en sus Biblias, y las guardan en sus casas, y tienen a quienes las predican en todas sus calles; y por tanto, cuando pecan, pecan con la proclamaci\u00f3n de la ley grabada sobre la propia pared, ante sus ojos; ustedes verdaderamente violan una ley muy conocida que ha descendido del cielo y venido a ustedes.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, podr\u00edan decir, \u00abcuando pequ\u00e9 yo no sab\u00eda cu\u00e1n grande ser\u00eda mi castigo.\u00bb De esto tambi\u00e9n, por el Evangelio, ustedes no tienen ninguna excusa; pues \u00bfno les dijo Jesucristo, y no les dice \u00c9l cada d\u00eda, que quienes no lo reciban ser\u00e1n arrojados a las tinieblas exteriores, donde habr\u00e1 llanto y crujir de dientes? \u00bfAcaso no ha dicho \u00c9l, \u00abE ir\u00e1n \u00e9stos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna?\u00bb \u00bfNo declara \u00c9l mismo que el malvado arder\u00e1 con un fuego que nunca acaba? \u00bfNo les ha hablado de un lugar donde el gusano nunca muere y donde el fuego no se apaga? Y los ministros del Evangelio no han evitado decirles esto, tampoco. Ustedes han pecado, aunque sab\u00edan que se perder\u00edan al hacerlo. Han tomado la poci\u00f3n llena de veneno, sabiendo que no era inofensiva: ustedes sab\u00edan que cada gota en esa copa estaba ardiendo con la condenaci\u00f3n, y a pesar de eso han tomado la copa y la han vaciado hasta el fondo. Ustedes han destru\u00eddo sus propias almas, estando sus ojos bien abiertos; han ido al cepo como insensatos, como un buey al matadero, y como oveja han lamido el cuchillo del carnicero. En esto, entonces, no tienen ninguna excusa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero algunos de ustedes podr\u00e1n decir, \u00abAh, yo o\u00ed el Evangelio, es verdad, y yo sab\u00eda que estaba haciendo mal, pero yo no sab\u00eda qu\u00e9 hacer para ser salvo.\u00bb \u00bfHay alguien entre ustedes que pueda blandir una excusa como \u00e9sta? Me parece que no tendr\u00edan el atrevimiento de hacerlo. \u00abCree y vivir\u00e1s,\u00bb es predicado cada d\u00eda a sus o\u00eddos. Muchos de ustedes han estado oyendo el Evangelio estos \u00faltimos diez, veinte, treinta, cuarenta o cincuenta a\u00f1os, y no se atrever\u00edan a decir: \u00abyo no sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba el Evangelio.\u00bb Desde su m\u00e1s temprana ni\u00f1ez, muchos de ustedes lo han escuchado. El nombre de Jes\u00fas estuvo mezclado con sus canciones de cuna. Ustedes bebieron de un santo Evangelio conjuntamente con la leche materna, y sin embargo, a pesar de todo eso, nunca han buscado a Cristo. Los hombres dicen: \u00abSaber es poder,\u00bb \u00a1Ay!, el conocimiento, cuando no se usa, es ira, ira, IRA en sumo grado, contra el hombre que sabe, y que sin embargo hace eso que sabe que est\u00e1 mal.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Me parece que oigo a alguien que dice, \u00abCierto, yo escuch\u00e9 la predicaci\u00f3n del Evangelio, pero nunca tuve ante m\u00ed el testimonio de un buen ejemplo.\u00bb Algunos de ustedes podr\u00edan decir eso, y ser\u00eda parcialmente cierto; pero hay otros, sobre quienes yo podr\u00eda decir que esta afirmaci\u00f3n es una excusa mentirosa. \u00a1Ah!, hombre; te ha gustado hablar de las inconsistencias de los cristianos. Has dicho: \u00abno viven como debieran;\u00bb y, ay, hay mucho de verdad en lo que has dicho. Pero conociste a una mujer cristiana, cuyo car\u00e1cter te ve\u00edas forzado a admirar; \u00bfno la recuerdas? Fue la madre que te trajo al mundo. Esa ha sido la \u00fanica dificultad contigo hasta el d\u00eda de hoy. T\u00fa pudiste haber rechazado el Evangelio muy f\u00e1cilmente, pero el ejemplo de tu madre estaba ante ti, y no te pod\u00edas sobreponer a eso. \u00bfNo recuerdas entre los primeros albores de tu recuerdo, c\u00f3mo abr\u00edas tus ojitos en la ma\u00f1ana, y ve\u00edas el rostro amoroso de una madre que te miraba, y descubr\u00edas una l\u00e1grima en sus ojos, y la o\u00edas decir, \u00ab\u00a1Dios, bendice al ni\u00f1o, para que un d\u00eda pueda clamar al bendito Redentor!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">T\u00fa recuerdas c\u00f3mo tu padre te censuraba a menudo; <i>ella <\/i>en cambio, tu madre, te censuraba muy poco, y a menudo te hablaba con tonos de amor. Recuerda aquel peque\u00f1o aposento alto, donde te llev\u00f3 aparte un d\u00eda, y poniendo sus brazos alrededor de tu cuello, te dedic\u00f3 a Dios, y or\u00f3 para que el Se\u00f1or te salvara en tu ni\u00f1ez. Recuerda la carta que te dio, y tu libro en el que escribi\u00f3 tu nombre cuando abandonaste el techo paterno para irte lejos, y la tristeza con la que te escribi\u00f3 cuando supo que hab\u00edas comenzado a hundirte en las diversiones y a mezclarte con los imp\u00edos: recuerda aquella mirada llena de tristeza con la que apret\u00f3 tu mano la \u00faltima vez que te separaste de ella. Recuerda c\u00f3mo te dijo: \u00abHar\u00e1s descender mis canas con dolor al sepulcro, si andas en caminos de iniquidad.\u00bb Bien, t\u00fa sab\u00edas que lo que ella dijo no era falso; hab\u00eda realidad en ello.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">T\u00fa pod\u00edas re\u00edrte del ministro, pod\u00edas decir que era <i>su problema<\/i>, pero no te pod\u00edas burlar de ella; ella era una cristiana, no pod\u00eda haber ninguna equivocaci\u00f3n. Cu\u00e1n a menudo tuvo que aguantar tu mal car\u00e1cter, y soportar tus modales toscos, pues ella pose\u00eda un esp\u00edritu dulce, casi demasiado bueno para la tierra; y t\u00fa recuerdas eso. T\u00fa no estabas presente cuando ella agonizaba, y no pudiste llegar a tiempo; pero ella le dijo a una amiga cuando mor\u00eda, \u00abs\u00f3lo hay una cosa que quiero, y luego puedo morir feliz; oh, que yo pudiera ver a mis hijos caminando en la verdad.\u00bb Entiendo que ese ejemplo te deja sin excusa alguna para tu impiedad, y si cometes iniquidad despu\u00e9s de eso, cu\u00e1n terrible ser\u00e1 el peso de tu calamidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero otras personas no pueden decir que tuvieron una madre as\u00ed; su primera escuela fue la calle, y el primer ejemplo que tuvieron fue el de una padre blasfemo. Recuerda, amigo m\u00edo, que hay un ejemplo perfecto: Cristo; acerca de quien has le\u00eddo, aunque no lo hayas visto. Jesucristo, el hombre de Nazaret, fue un hombre perfecto; en \u00c9l no hubo pecado, ni hubo enga\u00f1o en Su boca. Y si nunca has visto nada que valga la pena en un cristiano, puedes verlo en Cristo; y al expresar una excusa como \u00e9sta, recuerda que has aventurado una mentira, pues el ejemplo de Cristo, las obras de Cristo, as\u00ed como las palabras de Cristo, te dejan sin ninguna excusa para tu pecado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ah, y me parece que oigo que se presenta una excusa m\u00e1s, y es \u00e9sta: \u00abBien, yo ciertamente tuve muchas ventajas, pero nunca tomaron posesi\u00f3n de mi conciencia de tal forma que las sintiera.\u00bb Ahora, hay muy pocos aqu\u00ed presentes que puedan afirmar eso. Algunos de ustedes dir\u00e1n: \u00abS\u00ed, yo o\u00ed al ministro, pero nunca caus\u00f3 una impresi\u00f3n en m\u00ed. Ah, j\u00f3venes y jovencitas, todos ustedes aqu\u00ed presentes el d\u00eda de hoy, yo ser\u00e9 un testigo contra ustedes el d\u00eda del juicio, de que esto no es verdad. Pues, a\u00fan ahora mismo, sus conciencias han sido tocadas; \u00bfacaso no vi algunas tiernas l\u00e1grimas de arrepentimiento (yo conf\u00edo que hayan sido eso) fluyendo en estos mismos instantes? No, no siempre se han conmovido por el Evangelio; han envejecido ahora, y es m\u00e1s dif\u00edcil conmoverlos, pero no siempre fue as\u00ed. Hubo una \u00e9poca en su juventud, cuando eran muy susceptibles de ser impresionados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Recuerden que los pecados de su juventud ser\u00e1n la causa de que sus huesos se pudran, y todav\u00eda han perseverado en rechazar el Evangelio. Su viejo coraz\u00f3n se ha endurecido, y todav\u00eda no tienen excusa; una vez sintieron, ay, y aun ahora no pueden evitar sentir. Yo s\u00e9 que hay algunos de ustedes que escasamente se pueden mantener quietos en sus asientos al pensar en sus iniquidades; y casi han hecho un voto, algunos de ustedes, que hoy buscar\u00e1n a Dios, y que la primera cosa que har\u00e1n, ser\u00e1 ir a su rec\u00e1mara y cerrar la puerta y buscar al Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ah, pero recuerden la historia de aquella persona, que le hizo una observaci\u00f3n a un ministro, acerca de cu\u00e1n maravilloso era ver llorar a tanta gente. \u00abNo,\u00bb respondi\u00f3 el ministro, \u00abyo te dir\u00e9 de algo m\u00e1s maravilloso a\u00fan, que tantos se olvidar\u00e1n de todo lo que lloraron cuando atraviesen la puerta.\u00bb Y ustedes har\u00e1n eso. A\u00fan as\u00ed, cuando lo hayan hecho, recordar\u00e1n que no han estado sin el forcejeo del Esp\u00edritu de Dios. Recordar\u00e1n que el d\u00eda de hoy, Dios ha puesto un obst\u00e1culo, por decirlo as\u00ed, en su camino, cav\u00f3 una zanja en su sendero, y coloc\u00f3 una se\u00f1al, y dijo: \u00ab\u00a1Tengan mucho cuidado! \u00a1Cuidado, cuidado, cuidado! Se est\u00e1n precipitando locamente hacia los caminos de la iniquidad! Y yo he venido ante ustedes el d\u00eda de hoy, y en el nombre de Dios les he dicho: \u00abAlto, alto, alto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, &#8216;consideren sus caminos, \u00bfpor qu\u00e9 morir\u00e9is? Volveos, volveos de vuestros malos caminos; \u00bfpor qu\u00e9 morir\u00e9is, oh casa de Israel?'\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora, \u00a1si quieren desechar esto, que as\u00ed sea; si quieren apagar estas chispas, si quieren extinguir esta antorcha que arde por primera vez, que as\u00ed sea! La sangre de ustedes sea sobre sus cabezas; sus iniquidades est\u00e1n a su propia puerta.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>IV.<\/b> Pero ahora tengo una cosa m\u00e1s que hacer. Y es un trabajo tremendo; pues tengo que ponerme, por decirlo as\u00ed, EL NEGRO BIRRETE Y PRONUNCIAR LA SENTENCIA DE CONDENACI\u00d3N. Pues para quienes viven y mueren rechazando a Cristo, hay la m\u00e1s terrible condenaci\u00f3n. Perecer\u00e1n con una destrucci\u00f3n total. Hay diferentes grados de castigo; pero el grado m\u00e1s elevado de castigo es dado al hombre que rechaza a Cristo. Me atrevo a decir que ustedes han le\u00eddo ese pasaje, que el mentiroso y el fornicario y los borrachos tendr\u00e1n su porci\u00f3n (\u00bfcon qui\u00e9n suponen que ser\u00e1?), con <i>los incr\u00e9dulos<\/i>; como si el infierno fue hecho en primer lugar para los incr\u00e9dulos; como si el abismo hubiera sido cavado no para los fornicarios, ni para los maldicientes, ni para los borrachos, sino para los hombres que desprecian a Cristo, pues ese es el pecado n\u00famero uno, el vicio cardinal, y los hombres son condenados por eso. Otras iniquidades lo seguir\u00e1n despu\u00e9s, pero \u00e9ste las precede en el juicio.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Imaginen por un momento que el tiempo ha transcurrido, y que el d\u00eda del juicio ha llegado. Estamos todos reunidos, tanto los vivos como los muertos. El sonido de la trompeta resuena sumamente fuerte y prolongado. Todos estamos atentos, en espera de algo maravilloso. La bolsa cesa todas sus operaciones; la tienda ha sido abandonada por su due\u00f1o; las calles se llenan de gente. Todos los hombres est\u00e1n quietos; sienten que el \u00faltimo gran d\u00eda de negocios ha llegado, y que ahora deben ajustar sus cuentas para siempre. Una solemne quietud llena el aire: no se escucha ning\u00fan sonido. Todo, todo es silencio. De pronto una gran nube blanca surca el cielo con pompa solemne, y luego \u00a1escuchen!, el doble clamor de la tierra sobresaltada. En esa nube se sienta alguien como el Hijo del Hombre. Todo ojo mira, y al fin se escucha un grito un\u00e1nime: \u00ab\u00a1Es \u00c9l! \u00a1Es \u00c9l! Y despu\u00e9s de eso oyes por un lado gritos de \u00abAleluya, Aleluya, Aleluya, Bienvenido, Bienvenido, Bienvenido, Hijo de Dios.\u00bb Pero mezclado con eso hay un sonido bajo profundo, compuesto de llanto y de lamentos de los hombres que lo han perseguido, y que lo han rechazado. \u00a1Escuchen! Me parece que puedo interpretar el soneto; creo que puedo o\u00edr las palabras conforme llegan con toda claridad, cada una de ellas, ta\u00f1endo con los dobles de muerte. \u00bfQu\u00e9 dicen? Dicen, \u00aba los montes y a las pe\u00f1as: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que est\u00e1 sentado sobre el trono.\u00bb Y \u00bfse contar\u00e1n ustedes entre el n\u00famero de quienes le dicen a las rocas \u00abEscondednos\u00bb?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Mi lector impenitente, yo supongo por un momento que te has ido de este mundo, y que has muerto impenitente, y que est\u00e1s en medio de los que est\u00e1n llorando, y lamentando, y rechinando los dientes. \u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1nto no ser\u00e1 entonces tu terror! Mejillas p\u00e1lidas y rodillas entrechocando no son nada en comparaci\u00f3n con el horror de tu coraz\u00f3n, cuando est\u00e9s borracho, pero no con vino, y cuando te tambalees hacia un lado y al otro, con la intoxicaci\u00f3n del aturdimiento, y caer\u00e1s, y rodar\u00e1s en el polvo embargado de horror y desmayo. Pues \u00c9l viene all\u00e1, y all\u00ed est\u00e1, con ojo fiero como dardo de fuego; y ahora ha llegado el momento de la gran divisi\u00f3n. Se escucha la voz, \u00abJunten a mis escogidos de los cuatro vientos del cielo, a mis elegidos en quienes mi alma se deleita.\u00bb \u00c9stos son reunidos a Su diestra, y se quedan all\u00ed. Y luego dice, \u00abRecoged primero la ciza\u00f1a, y atadla en manojos para quemarla.\u00bb Y ustedes est\u00e1n reunidos, y est\u00e1n colocados a Su siniestra, atados en un manojo. Todo lo que se necesita es encender la pira. \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 la antorcha que la encienda? La ciza\u00f1a debe quemarse: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la llama? La llama sale de Su boca, y est\u00e1 compuesta de palabras como \u00e9stas: \u00abApartaos de m\u00ed, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus \u00e1ngeles.\u00bb \u00bfTe est\u00e1s demorando? \u00ab\u00a1<i>Ap\u00e1rtate<\/i>!\u00bb \u00bfBuscas una bendici\u00f3n? \u00ab<i>T\u00fa eres maldito<\/i>.\u00bb Yo te maldigo con una maldici\u00f3n. \u00bfBuscas escapar? <i>Es un fuego eterno<\/i>. \u00bfTe detienes y suplicas? No, \u00ab<i>Por cuanto llam\u00e9 y no quisisteis o\u00edr, extend\u00ed mi mano, y no hubo quien atendiese. Tambi\u00e9n yo me reir\u00e9 en vuestra calamidad, y me burlar\u00e9 cuando os viniere lo que tem\u00e9is<\/i>.\u00bb \u00abAp\u00e1rtate, te lo repito otra vez; \u00a1ap\u00e1rtate para siempre!\u00bb Y eres echado de Su presencia. Y, \u00bfcu\u00e1l es tus reflexi\u00f3n? Pues bien, es \u00e9sta: \u00ab\u00a1Oh!, \u00a1que no hubiera nacido nunca! \u00a1Oh!, \u00a1que nunca hubiera escuchado la predicaci\u00f3n del Evangelio, para no haber cometido nunca el pecado de rechazarlo!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este ser\u00e1 el remordimiento del gusano de tu conciencia: \u00abSupe cosas mejores, pero no las hice.\u00bb Como sembr\u00e9 vientos, es normal que ahora coseche tempestades; fui prevenido y no quise detenerme; fui arrullado, pero no quise ser invitado. Ahora veo que me he causado la muerte. \u00a1Oh!, el pensamiento m\u00e1s terrible de todos los pensamientos. \u00a1Estoy perdido, perdido, perdido! Y este es el horror de los horrores: me he causado mi propia perdici\u00f3n; yo he rechazado el Evangelio de Cristo; me he destru\u00eddo a m\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfOcurrir\u00e1 esto mismo contigo, apreciado lector? \u00bfOcurrir\u00e1 esto mismo contigo? \u00a1Yo ruego que no suceda eso! Oh, que el Esp\u00edritu Santo te constri\u00f1a ahora a venir a Jes\u00fas, pues yo s\u00e9 que eres demasiado vil para ceder, a menos que \u00c9l te fuerce a hacerlo. Tengo esperanzas acerca de ti. Me parece que te oigo decir: \u00ab\u00bfqu\u00e9 debo hacer para ser salvo?\u00bb D\u00e9jame decirte el camino de salvaci\u00f3n y luego me despido. Si quieres ser salvo, \u00abCree en el Se\u00f1or Jesucristo, y ser\u00e1s salvo;\u00bb pues la Escritura dice, \u00abEl que creyere y fuere bautizado, ser\u00e1 salvo; mas el que no creyere, ser\u00e1 condenado.\u00bb \u00a1All\u00ed est\u00e1 \u00c9l colgado, agonizando en Su cruz! M\u00edralo y vive.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abConf\u00eda en \u00c9l, conf\u00eda en \u00c9l plenamente,<br \/> Y que ninguna otra confianza se entrometa;<br \/> Nadie sino Jes\u00fas<br \/> Puede hacerles bien a los pecadores desvalidos.\u00bb<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque seas perverso, inmundo, depravado, degradado, a\u00fan as\u00ed est\u00e1s invitado a venir a Cristo. \u00c9l recoge lo que Satan\u00e1s desprecia; la hez, la escoria, la basura, el desperdicio, los desechos de este mundo, est\u00e1n invitados ahora a venir a Cristo. Vengan a \u00c9l ahora, y obtengan misericordia. Pero si endurecen sus corazones,\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abEl Se\u00f1or vestido de enojo,<br \/> Levantar\u00e1 Su mano y jurar\u00e1,<br \/> &#8216;T\u00fa que despreciaste Mi descanso prometido,<br \/> No tendr\u00e1s porci\u00f3n all\u00ed.'\u00bb<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendr\u00edan pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.\u00bb &#8212; Juan 15:22 El pecado caracter\u00edstico de los jud\u00edos, el pecado que agrav\u00f3 sus iniquidades anteriores por sobre todas las cosas, fue su rechazo de Jesucristo como Mes\u00edas. \u00c9l hab\u00eda sido descrito con toda claridad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-responsabilidad-humanapor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Responsabilidad Humana<br \/>\nPor Charles H. Spurgeon\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}