{"id":22332,"date":"2016-04-04T15:45:46","date_gmt":"2016-04-04T20:45:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-resurreccion-espiritual-efesios-21por-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:45:46","modified_gmt":"2016-04-04T20:45:46","slug":"la-resurreccion-espiritual-efesios-21por-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-resurreccion-espiritual-efesios-21por-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"La Resurrecci\u00f3n Espiritual &#8211; Efesios 2:1\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abY \u00e9l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.\u00bb Efesios 2: 1.<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Ser\u00eda natural que esperaran que, en el d\u00eda conocido usualmente como el domingo de Pascua de Resurrecci\u00f3n, eligiera el tema de la resurrecci\u00f3n. Pero no lo har\u00e9; pues aunque he le\u00eddo porciones que se refieren a ese glorioso tema, mi mente es asediada por un asunto que no es la resurrecci\u00f3n de Cristo, aunque en alguna medida est\u00e1 vinculado con ella: la resurrecci\u00f3n en esta vida del hombre perdido y arruinado por medio del Esp\u00edritu de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Podr\u00e1n observar que el ap\u00f3stol habla aqu\u00ed de la iglesia de \u00c9feso, y, ciertamente, de todos aquellos que fueron elegidos en Cristo Jes\u00fas, aceptados en \u00c9l, y redimidos con Su sangre; y dice de ellos: \u00abY \u00e9l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Qu\u00e9 visi\u00f3n tan sobrecogedora nos presenta un cad\u00e1ver! Cuando anoche trataba de captar este pensamiento, me subyug\u00f3 por completo. El pensamiento de que pronto mi cuerpo ser\u00e1 un carnaval para los gusanos, es abrumador. Dentro y fuera de estas cuencas que recogen el brillo de mis ojos, se arrastrar\u00e1n cosas inmundas, toda la prole de la repugnancia. Cuando este cuerpo quede inerte en la muerte quieta, fr\u00eda, abyecta y pasiva, y se vuelva entonces una cosa malsana y nauseabunda, desechado incluso por quienes me amaron, dir\u00e1n: \u00abSepultar\u00e9 mi muerto de delante de m\u00ed.\u00bb Tal vez ustedes apenas puedan hacerse a la idea de que una cosa as\u00ed les ocurra, en el momento en que se las comento. Es algo extra\u00f1o que ustedes, que han caminado hoy hasta este lugar, sean llevados a la tumba. Que los ojos con que ahora me contemplan sean sumidos en una oscuridad eterna. Que las lenguas que hace unos momentos articulaban el canto, pronto sean un inerte bulto de arcilla. Y que su fornida y s\u00f3lida estructura corporal, aqu\u00ed presente en este lugar, pronto sea incapaz de mover un s\u00f3lo m\u00fasculo, y se convierta en algo repugnante, hermano del gusano y hermana de la corrupci\u00f3n. Dif\u00edcilmente podr\u00edan aceptar la idea. La muerte realiza una obra muy terrible en nosotros, actuando como un v\u00e1ndalo sobre este tejido mortal, rasgando en pedazos de tal manera esta hermosa estructura que Dios ha edificado, que no podemos soportar contemplar su obra destructora.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, en la medida de lo posible, esfu\u00e9rcense por comprender la condici\u00f3n de un cad\u00e1ver, y cuando lo hayan logrado, por favor entiendan que esa es la met\u00e1fora empleada en mi texto, para explicar la condici\u00f3n del alma de ustedes por naturaleza. As\u00ed como el cuerpo est\u00e1 muerto, inerte, inh\u00e1bil, insensible, a punto de corromperse y pudrirse, as\u00ed somos nosotros si no somos resucitados por la gracia divina: muertos en nuestros delitos y pecados, cargando a la muerte por dentro, susceptibles de progresar a peores estados de pecado y de maldad, hasta que todos nosotros, dejados de la gracia de Dios, nos convertimos en seres repugnantes, putrefactos por el pecado y la maldad, igual que un cad\u00e1ver en su proceso de descomposici\u00f3n natural.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entiendan que la doctrina de la Santa Escritura afirma que el hombre, por naturaleza, desde la ca\u00edda, est\u00e1 muerto. Es un ser corrompido y arruinado. En un sentido espiritual, est\u00e1 completa y totalmente muerto. Y si alguno de nosotros recibe la vida espiritual, tiene que ser por la obra vivificadora del Esp\u00edritu de Dios, que nos es otorgada soberanamente a trav\u00e9s de la buena voluntad de Dios el Padre, y no por m\u00e9ritos propios, sino enteramente por Su propia gracia abundante e infinita.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, en este d\u00eda, espero no resultarles tedioso; voy a procurar que el tema sea interesante en la medida de lo posible, y tambi\u00e9n tratar\u00e9 de ser breve. La doctrina general del d\u00eda de hoy es que todo hombre que nace en este mundo, est\u00e1 muerto espiritualmente, y que la vida espiritual tiene que serle dada por el Esp\u00edritu Santo, y no puede ser obtenida de ninguna otra fuente. Voy a ilustrar esa doctrina general de una manera m\u00e1s bien singular. Ustedes recordar\u00e1n que nuestro Salvador resucit\u00f3 a tres muertos. Se nos informa que durante Su vida resucit\u00f3 por lo menos a tres personas. La primera fue una jovencita, <i>la hija de Jairo<\/i>, quien, estando muerta en su lecho, resucit\u00f3 a vida por las \u00fanicas palabras que pronunci\u00f3 Cristo: \u00abTalita cumi.\u00bb El segundo caso fue <i>el hijo de la viuda<\/i>, que iba en su f\u00e9retro y era llevado a su tumba. Jes\u00fas lo resucit\u00f3 a vida diciendo: \u00abJoven, a ti te digo, lev\u00e1ntate.\u00bb El tercer caso, y el m\u00e1s memorable, fue el de <i>L\u00e1zaro<\/i>, que ya no estaba en su cama, ni en su ata\u00fad, sino en su tumba, ay, y en estado de descomposici\u00f3n. Pero, no obstante eso, el Se\u00f1or Jesucristo, con la voz de Su omnipotencia, clamando: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, ven fuera!\u00bb lo sac\u00f3 de la tumba.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Voy a usar estos tres casos como ejemplos <i>de los diferentes estados de los hombres,<\/i> aunque todos est\u00e9n completamente muertos. En segundo lugar, como ilustraciones de <i>los diferentes medios de gracia usados para resucitarlos<\/i>, aunque, despu\u00e9s de todo, la misma mediaci\u00f3n es empleada. Y, en tercer lugar, como ilustraciones de l<i>a experiencia posterior de los hombres resucitados<\/i>; pues, aunque en un mayor grado es la misma, existen algunos puntos de diferencia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. <\/b>Entonces dar\u00e9 comienzo indicando, primero que nada, LA CONDICI\u00d3N DE LOS HOMBRES POR NATURALEZA. Los hombres, por naturaleza, est\u00e1n muertos todos. All\u00ed est\u00e1 la hija de Jairo. Yace en su cama. Da la impresi\u00f3n de que est\u00e1 viva. Su madre apenas acaba de besar su frente. Su mano est\u00e1 sostenida por la de su padre amante, que no puede concebir que est\u00e9 muerta. Pero est\u00e1 muerta, tan muerta que ya no podr\u00eda estarlo m\u00e1s. En seguida viene el caso del joven llevado en su f\u00e9retro. Est\u00e1 m\u00e1s que muerto. Ha comenzado a descomponerse. Los signos de la putrefacci\u00f3n son visibles en su rostro, y est\u00e1 siendo llevado a su tumba. Sin embargo, aunque haya m\u00e1s manifestaciones de la muerte en \u00e9l, no est\u00e1 m\u00e1s muerto que la ni\u00f1a. Est\u00e1 completamente muerto. Los dos est\u00e1n muertos y la muerte realmente no reconoce grados. El tercer caso va todav\u00eda m\u00e1s lejos en su manifestaci\u00f3n de la muerte, pues es el caso del cual Marta, usando palabras fuertes, dijo: \u00abSe\u00f1or, hiede ya, porque es de cuatro d\u00edas.\u00bb Y sin embargo, f\u00edjense, la hija de Jairo estaba tan muerta como L\u00e1zaro, aunque la manifestaci\u00f3n de la muerte no era tan completa en su caso. Todos estaban igualmente muertos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo cuento en mi congregaci\u00f3n con algunas benditas personas que son hermosas cuando se las mira. Quiero decir, hermosas en su car\u00e1cter, as\u00ed como en su apariencia exterior. Est\u00e1n dotadas de todo lo que es bueno y agradable. Pero, f\u00edjense en esto, si no son regeneradas, todav\u00eda est\u00e1n muertas. Aquella muchacha, muerta en su habitaci\u00f3n sobre su lecho, mostraba pocas se\u00f1ales de su muerte. El ojo amoroso no hab\u00eda cerrado a\u00fan sus p\u00e1rpados. Sus ojos todav\u00eda destellaban luz. Parec\u00eda un lirio reci\u00e9n cortado. Era tan bella como la vida misma. El gusano no hab\u00eda comenzado a carcomer sus mejillas, y el rubor no se hab\u00eda desvanecido todav\u00eda de su rostro. Casi parec\u00eda estar viva. Y lo mismo sucede con algunos de los que me acompa\u00f1an aqu\u00ed. Tienen todo lo que el coraz\u00f3n podr\u00eda anhelar, excepto la cosa que es necesaria. No les falta nada, excepto el amor al Salvador. Todav\u00eda no est\u00e1n unidos a \u00c9l mediante una fe viva. \u00a1Ah, lamento decirlo, ustedes est\u00e1n muertos! \u00a1Est\u00e1n muertos! Est\u00e1n muertos como el peor de los hombres, aunque su muerte no sea tan aparente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tengo ante mi presencia, tambi\u00e9n, a algunos j\u00f3venes que han alcanzado una mayor edad que esa bella damita, que muri\u00f3 en su ni\u00f1ez. Ustedes poseen muchas cualidades hermosas, pero ya comenzaron a entregarse a h\u00e1bitos perniciosos. Todav\u00eda no se han convertido en pecadores sin esperanza. Todav\u00eda no se han vuelto nocivos a los ojos de los dem\u00e1s. Apenas est\u00e1n comenzando a pecar. Son como el joven que era transportado en su ata\u00fad. Todav\u00eda no se han convertido en borrachos reconocidos. Todav\u00eda no han comenzado a maldecir y blasfemar contra Dios. Todav\u00eda son aceptado por la buena sociedad. Todav\u00eda no los han proscrito. Pero est\u00e1n muertos, totalmente muertos, tan muertos como el peor caso, el de L\u00e1zaro. Pero me atrevo a decir que nos encontramos aqu\u00ed con caracteres que tambi\u00e9n son ilustraciones de ese caso. All\u00ed est\u00e1 L\u00e1zaro en su tumba, descompuesto y putrefacto. Y as\u00ed hay algunos hombres que no est\u00e1n m\u00e1s muertos que otros, pero su muerte se ha vuelto m\u00e1s aparente. Su car\u00e1cter se ha tornado abominable. Sus actos claman contra ellos. Est\u00e1n proscritos de la sociedad decente que rueda la piedra para tapar la boca de su tumba. Los hombres sienten que no pueden mantener relaciones con ellos, pues han abandonado tan completamente todo sentido de rectitud, que dicen: \u00ab\u00a1Ap\u00e1rtenlos de nuestra vista, no podemos aguantarlos!\u00bb Sin embargo, estos p\u00fatridos individuos pueden vivir. Estos hombres que estamos describiendo no est\u00e1n m\u00e1s muertos que la joven en su lecho, aunque la muerte se ha revelado m\u00e1s plenamente en su corrupci\u00f3n. Jesucristo tiene que resucitar tanto a unos como a otros, y llevarlos a todos al conocimiento y al amor de Su nombre.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>1.<\/b> Ahora, entonces, estoy a punto de entrar en las minucias de la diferencia de estos tres casos. Voy a tomar el caso de la muchacha. Est\u00e1 aqu\u00ed con nosotros el d\u00eda de hoy. Tengo muchos ejemplos de ella presentes delante de m\u00ed. Al menos yo creo que as\u00ed es. Ahora, \u00bfme permitir\u00edan se\u00f1alar todas las diferencias? Aqu\u00ed est\u00e1 la muchacha. M\u00edrenla. Pueden soportar el espect\u00e1culo. Est\u00e1 muerta, pero, \u00a1oh!, <i>la belleza todav\u00eda permanece all\u00ed<\/i>; es bella y encantadora, aunque la vida la ha abandonado. En el caso del joven, no hay belleza. El gusano ha comenzado a roerlo. Su honor se ha desvanecido. En el tercer caso, hay una absoluta putrefacci\u00f3n. Pero en ella, hay belleza en sus mejillas todav\u00eda. \u00bfAcaso no es hermosa? \u00bfAcaso no es encantadora? \u00bfNo la amar\u00edan todos? \u00bfNo deber\u00eda ser admirada, e incluso imitada? \u00bfNo es la ni\u00f1a m\u00e1s bella entre las bellas? Ay, lo es. Pero Dios el Esp\u00edritu todav\u00eda no la ha mirado. Ella todav\u00eda no ha doblado su rodilla ante Jes\u00fas clamando misericordia. Lo tiene todo excepto la religi\u00f3n verdadera. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima por ella! \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que una persona tan bella est\u00e9 muerta! \u00a1Ay, hermana m\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que t\u00fa, la benevolente, la amable, despu\u00e9s de todo, est\u00e9s muerta todav\u00eda en tus delitos y pecados! Como Jes\u00fas llor\u00f3 por causa de aquel joven que hab\u00eda cumplido todos los mandamientos, pero una cosa le faltaba, as\u00ed lloro yo por ti en este d\u00eda. \u00a1Ay!, t\u00fa, criatura llena de hermosura, de car\u00e1cter amable y bondadosa en tu comportamiento, \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00edas de permanecer muerta? Pues est\u00e1s muerta, a menos que tengas fe en Cristo. Tu excelencia, tu virtud, y tu bondad, no te servir\u00e1n de nada. Est\u00e1s muerta y muerta te quedar\u00e1s, a menos que \u00c9l te resucite.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten, tambi\u00e9n, que en el caso de esta muchacha que les hemos presentado, la hija de Jairo,<i>todav\u00eda es inundada de caricias<\/i>. Ha estado muerta s\u00f3lo un momento o dos, y la madre acaricia todav\u00eda sus mejillas con sus besos. \u00bfAcaso no le llueven l\u00e1grimas, como si quisiesen sembrar otra vez las simientes de la vida en esa tierra inerte, que se muestra lo suficientemente f\u00e9rtil para generar la vida con el auxilio de una l\u00e1grima vivificante? Ay, pero esas l\u00e1grimas saladas son l\u00e1grimas est\u00e9riles. Ella no vive, aunque reciba las caricias. No sucede as\u00ed con el joven. \u00c9l fue colocado en el f\u00e9retro. Nadie lo tocar\u00e1 m\u00e1s, pues de lo contrario ser\u00eda inmundo. Y en cuanto a L\u00e1zaro, est\u00e1 enterrado con una piedra en la entrada. Pero esta muchacha todav\u00eda es acariciada. Lo mismo sucede con muchos de ustedes. El ministro ha orado a menudo por ustedes. Son admitidos en la congregaci\u00f3n de los santos, comparten con ellos como pueblo de Dios, oyen lo mismo que ellos oyen, y cantan lo mismo que ellos cantan. \u00a1Ay de ustedes! \u00a1Ay de ustedes, porque todav\u00eda est\u00e1n muertos! \u00a1Oh, me duele el coraz\u00f3n cuando pienso que algunos de ustedes son todo lo que el coraz\u00f3n podr\u00eda anhelar, excepto una cosa espec\u00edfica: la \u00fanica cosa que puede salvarlos. Ustedes son acariciados por nosotros, recibidos en la compa\u00f1\u00eda y el trato de los vivos de Sion, siendo aprobados y aceptados. \u00a1Ay, pero todav\u00eda permanecen sin vida! \u00a1Oh!, en su caso, si son salvados, tendr\u00e1n que unirse con los peores individuos para decir: \u00abhe sido resucitado por la gracia divina. De lo contrario, no habr\u00eda vivido jam\u00e1s.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, ahora, \u00bfpueden volver a ver a esta muchacha? Noten que <i>todav\u00eda no la han envuelto en su mortaja<\/i>. Lleva sus propias vestiduras. Tal como se acost\u00f3 cuando se sinti\u00f3 enferma, as\u00ed yace en su lecho. A\u00fan no la cubren con la s\u00e1bana y el sudario. Lleva todav\u00eda su ropa de dormir. A\u00fan no la entregan a la muerte. No sucede lo mismo con aquel joven: a \u00e9l ya le cubre su mortaja. Tampoco ocurre lo mismo con L\u00e1zaro: tiene atadas sus manos y sus pies con vendas. Pero la muchacha no tiene una mortaja que la cubra. As\u00ed sucede con la persona joven de quien queremos hablar el d\u00eda de hoy. Ella no tiene malos h\u00e1bitos todav\u00eda. No ha llegado a\u00fan hasta ese punto. Aquel joven, all\u00e1, ha comenzado a tener malos h\u00e1bitos. Y aquel pecador de cabellos grises que est\u00e1 all\u00ed, tiene atadas las manos y los pies con sus malos h\u00e1bitos. Pero la jovencita es hasta el momento semejante a los vivos, y se comporta igual que cualquier cristiano. Sus h\u00e1bitos son tersos, y buenos y gentiles. Parece que el mal no abunda en ella. \u00a1Ay!, \u00a1Ay!, pero que est\u00e9s muerta, a pesar de tu hermoso vestido. \u00a1Ay!, t\u00fa que te has colocado la guirnalda de la benevolencia en tu frente, que te has ce\u00f1ido con las blancas vestiduras de la pureza exterior, si no has nacido de nuevo, est\u00e1s muerta todav\u00eda. Tu belleza se desvanecer\u00e1 como una mariposa, y en el d\u00eda del juicio ser\u00e1s separada de los justos, a menos que Dios te haga vivir. \u00a1Oh!, yo quisiera llorar por esos j\u00f3venes que dar\u00edan la impresi\u00f3n de haber sido liberados de formar cualquier tipo de h\u00e1bitos que los pudieran conducir al descarr\u00edo, pero que todav\u00eda no han nacido de nuevo y no son salvos. \u00a1Oh!, quiera Dios, j\u00f3venes varones y mujeres, que sean resucitados por el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y podr\u00e1n observar, adem\u00e1s, que la muerte de esta ni\u00f1a fue <i>una muerte confinada a su aposento<\/i>. No sucedi\u00f3 lo mismo con el joven. \u00c9l fue llevado a las puertas de la ciudad, y mucha gente lo vio. Tampoco sucedi\u00f3 as\u00ed con L\u00e1zaro. Los jud\u00edos vinieron a llorar a su tumba. Pero la muerte de esta muchacha est\u00e1 en su rec\u00e1mara. Ay, lo mismo sucede con la jovencita o el jovencito que quiero describir ahora. Su pecado es todav\u00eda algo secreto, guardado por \u00e9l: hasta el momento la iniquidad no se ha manifestado; \u00fanicamente su concepci\u00f3n est\u00e1 en su coraz\u00f3n. S\u00f3lo se encuentra el embri\u00f3n de la concupiscencia, que no se ha convertido en un acto. El joven no ha vaciado todav\u00eda la copa intoxicante, aunque ha o\u00eddo algunos susurros sobre su dulzura. Todav\u00eda no ha corrido a los caminos de la maldad, aunque ha tenido tentaciones que se han precipitado contra \u00e9l. Hasta el momento ha guardado su pecado en su habitaci\u00f3n, y casi no se ha manifestado. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima, hermano m\u00edo!, \u00a1qu\u00e9 l\u00e1stima, hermana m\u00eda!, que ustedes que en su comportamiento externo son tan buenos, oculten pecados en el cuarto de su coraz\u00f3n, y muerte en la clandestinidad de su ser, que es una muerte tan real como la del pecador descarado, aunque no sea plenamente manifiesta. Quiera Dios que puedas decir: \u00abY \u00c9l me ha dado la vida, pues con todo y mi belleza y con todo y mi excelencia, yo estaba por naturaleza muerto en mis delitos y pecados.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Vamos, perm\u00edtanme que insista en este asunto. Hay algunas personas en mi congregaci\u00f3n a las que miro con temor. \u00a1Oh!, mi queridos amigos, mi muy amados amigos, cu\u00e1ntos hay en medio de ustedes, lo repito, que son todo lo que el coraz\u00f3n pudiera anhelar, excepto por una cosa: que ustedes no aman a mi Se\u00f1or. \u00a1Oh!, ustedes, j\u00f3venes, que vienen a la casa del Se\u00f1or, y que son tan buenos en lo exterior; \u00a1ay de ustedes!, porque carecen de la ra\u00edz que importa. \u00a1Oh, hijas de Sion, que siempre est\u00e1n en la casa de oraci\u00f3n, oh, pero que todav\u00eda est\u00e1n sin la gracia en su coraz\u00f3n! Tengan mucho cuidado, se los suplico, ustedes que son las m\u00e1s hermosas, las m\u00e1s j\u00f3venes, las m\u00e1s rectas, y las m\u00e1s honestas; cuando los muertos sean separados de los vivos, a menos que sean regeneradas, tendr\u00e1n que ir con los muertos; y aunque sean sumamente hermosas y buenas, ser\u00e1n arrojadas fuera, a menos que vivan.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>2.<\/b> De esta manera he concluido con el primer caso. Ahora nos referiremos al joven, que ocupa el segundo lugar. No est\u00e1 m\u00e1s muerto que el otro caso, pero <i>su estado es m\u00e1s avanzado. <\/i>Vengan ahora y detengamos el f\u00e9retro. \u00a1No pueden mirarlo! Sus mejillas est\u00e1n hundidas y hay un vac\u00edo all\u00ed. No es como el caso de la jovencita, cuyas mejillas estaban todav\u00eda bien formadas y sonrosadas. Y los ojos, \u00a1oh, cu\u00e1nta negrura hay all\u00ed! M\u00edrenlo: pueden ver que muy pronto irrumpir\u00e1n las roeduras del gusano. La corrupci\u00f3n ha comenzado su obra. Lo mismo sucede con algunos j\u00f3venes aqu\u00ed presentes. No son lo que fueron en su ni\u00f1ez, cuando sus h\u00e1bitos eran decentes y correctos. Tal vez han sido seducidos ya hacia la casa de la mujer extra\u00f1a. Han sido tentados a desviarse del sendero de la rectitud. Su corrupci\u00f3n est\u00e1 comenzando a brotar. Ahora desde\u00f1an mantenerse bajo la tutela materna. Desprecian perversamente las reglas que rigen la moral. Seg\u00fan ellos, son libres, y ser\u00e1n libres. Vivir\u00e1n una vida alegre y feliz. Y as\u00ed contin\u00faan con su diversi\u00f3n ruidosa aunque perversa, y evidencian en ellos las se\u00f1ales de la muerte. Han llegado m\u00e1s lejos que la muchacha. Ella era todav\u00eda hermosa y gentil. Pero aqu\u00ed hay algo que es el reflejo de la obra de la muerte. La muchacha era acariciada, pero al joven nadie lo toca. Yac\u00eda en el f\u00e9retro, y aunque unos hombres lo cargaban en sus hombros, se retra\u00edan de \u00e9l. Est\u00e1 muerto y se sabe que est\u00e1 muerto. Joven, t\u00fa has llegado tan lejos como eso; sabes que los hombres buenos te rehuyen. No fue sino ayer que las l\u00e1grimas abundantes y continuas de tu madre se derramaban cuando advert\u00eda a tu hermano menor que evitara caer en tu pecado. Tu propia hermana, cuando te bes\u00f3 esta misma ma\u00f1ana, or\u00f3 a Dios para que te regenere en esta casa de oraci\u00f3n. Pero t\u00fa sabes que \u00faltimamente se ha avergonzado de ti. Tu conversaci\u00f3n se ha vuelto tan profana e imp\u00eda, que ella misma dif\u00edcilmente te soporta. Hay hogares en los que antes eras bienvenido; en los que antes doblabas tu rodilla en oraci\u00f3n con ellos, al momento de la oraci\u00f3n familiar; y tu nombre era mencionado tambi\u00e9n; pero ahora prefieres no visitarlos, pues cuando vas, te tratan con reserva. El buen hombre de la casa siente que no puede permitir que su hijo salga contigo, pues lo contaminar\u00edas; ya no se sienta junto a ti, como sol\u00eda hacerlo, para hablar de las mejores cosas; permite que te sientes en la habitaci\u00f3n con ellos por pura cortes\u00eda, pero se queda lejos de ti; siente que no tienes un esp\u00edritu af\u00edn con el suyo. Tratan de mantenerse alejados de ti, aunque no te evitan por completo; todav\u00eda eres recibido por el pueblo de Dios, pero hay una frialdad que manifiesta que entienden que no tienes vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y noten tambi\u00e9n, que este joven, aunque llevado a su tumba, no era como la muchacha. Ella todav\u00eda vest\u00eda las ropas de la vida, pero <i>\u00e9l yac\u00eda envuelto con la mortaja encerada de la muerte<\/i>. Muchos de ustedes han comenzado a formar malos h\u00e1bitos; ustedes saben que el diablo est\u00e1 apretando la tuerca en su dedo. Antes era una tuerca de la que pod\u00edan zafarse de vez en cuando. Afirmaban que pod\u00edan dominar sus placeres: ahora sus placeres los controlan a ustedes. Sus h\u00e1bitos no son recomendables ahora. Ustedes saben que no lo son. Ustedes permanecen convictos mientras yo les hablo en este d\u00eda. Ustedes saben que sus caminos son malos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah, joven, t\u00fa que no has ido tan lejos como el libertino descarado y el profano sin remedio, ten cuidado pues t\u00fa est\u00e1s muerto! A menos que el Esp\u00edritu te d\u00e9 vida, ser\u00e1s arrojado al valle de la Gehena, para ser alimento de ese gusano que nunca muere, sino que come almas por toda la eternidad. Y, \u00a1ah!, joven, yo lloro, yo lloro por ti. No has llegado tan lejos como para que rueden la piedra para tapar tu salida. Todav\u00eda no te has vuelto aborrecible. Todav\u00eda no eres un borracho que se tambalea, ni eres el blasfemo infiel. Hay mucha maldad en ti, pero todav\u00eda no has rebasado los l\u00edmites. Ten mucho cuidado. Seguir\u00e1s progresando en el mal. No se puede detener al pecado. Cuando el gusano est\u00e1 all\u00ed, no puedes poner tu dedo en \u00e9l y decir: \u00abdetente, no comas m\u00e1s.\u00bb No, \u00e9l continuar\u00e1 hasta que est\u00e9s completamente arruinado. Que Dios te salve ahora, antes de que llegues a esa consumaci\u00f3n por la que el infierno suspira, y que \u00fanicamente el cielo puede evitar.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Una observaci\u00f3n m\u00e1s relativa a este joven. La muerte de la muchacha estaba en su habitaci\u00f3n; <i>la muerte del joven estaba a las puertas de la ciudad.<\/i> En el primer caso que describ\u00ed, el pecado era secreto. Pero, joven, tu pecado no lo es. Has llegado tan lejos que tu h\u00e1bitos son abiertamente perversos. Te has atrevido a pecar delante de la faz del sol de Dios. T\u00fa no eres como otros, que tienen la apariencia de buenos. T\u00fa sales y dices abiertamente: \u00abyo no soy ning\u00fan hip\u00f3crita. Me atrevo a hacer lo malo. No profeso ser justo. Yo s\u00e9 que soy un maleante incorregible. Me he descarriado, y no me averg\u00fcenzo de pecar en la calle.\u00bb \u00a1Ah, joven, joven! Tal vez tu padre est\u00e9 diciendo ahora: \u00ab\u00a1que yo hubiese muerto por \u00e9l, que lo hubiese visto enterrado en su tumba antes de que hubiera llegado tan lejos en la maldad! \u00a1Cuando lo vi por primera vez, y mis ojos se alegraron al ver a mi hijo, que al minuto siguiente lo hubiese visto golpeado por la enfermedad y la muerte! \u00a1Oh, que su esp\u00edritu infantil hubiese sido llamado al cielo, y que no hubiera vivido para que no llevara de esta manera en aflicci\u00f3n mis cabellos grises a la tumba!\u00bb Tu diversi\u00f3n a las puertas de la ciudad causa miseria en la casa de tu padre. Tu desenfreno descarado delante del mundo, causa agon\u00eda en el coraz\u00f3n de tu madre. Yo te suplico: detente. \u00a1Oh, Se\u00f1or Jes\u00fas, toca el f\u00e9retro ahora! Det\u00e9n a alg\u00fan joven en sus h\u00e1bitos depravados, y dile: \u00abLev\u00e1ntate\u00bb! Entonces se unir\u00e1 a nosotros confesando que los que viven han sido resucitados por Jes\u00fas, por medio del Esp\u00edritu, aunque estuvieron muertos en delitos y pecados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>3.<\/b> Ahora llegamos al tercer caso y el \u00faltimo: L\u00c1ZARO MUERTO Y ENTERRADO. \u00a1Ah!, queridos amigos, no puedo llevarlos para que vean a L\u00e1zaro en su tumba. Al\u00e9jense, oh, al\u00e9jense de \u00e9l. \u00bfAd\u00f3nde huiremos para evitar la pestilencia de ese cad\u00e1ver maloliente? Ah, \u00bfad\u00f3nde huiremos? No hay ninguna belleza all\u00ed. No nos atrevemos a mirarlo. Ni siquiera permanece un vestigio de vida. \u00a1Oh, qu\u00e9 horrible espect\u00e1culo! No voy a procurar describirlo. No tendr\u00eda palabras y ustedes quedar\u00edan demasiado horrorizados. Tampoco me atrever\u00eda a describir el car\u00e1cter de algunas personas que est\u00e1n aqu\u00ed presentes. Me dar\u00eda verg\u00fcenza decir las cosas que algunos de ustedes han hecho. Mis mejillas se sonrojar\u00edan al comentar los actos tenebrosos que practican habitualmente algunos de los imp\u00edos de este mundo. Ah, el \u00faltimo grado de la muerte, la \u00faltima etapa de la corrupci\u00f3n, oh, cu\u00e1n terrible. Pero el \u00faltimo grado del pecado, \u00a1es mucho m\u00e1s terrible! Algunos escritores parecen tener una aptitud para enlodarse en este charco lodoso y extraer esta arcilla fangosa. Yo confieso que no tengo ninguna aptitud. No podr\u00eda describirles las concupiscencias y los vicios de un pecador empedernido. No puedo decirles cu\u00e1l es el libertinaje, las lujurias degradantes, los diab\u00f3licos pecados bestiales que cometen los hombres imp\u00edos, cuando la muerte espiritual ha completado su obra perfecta en ellos, y el pecado se ha manifestado en toda su temible perversi\u00f3n. Es posible que haya algunos aqu\u00ed presentes. Ellos no son cristianos. No son como la muchacha, que todav\u00eda era acariciada, ni siquiera como el joven, que era llevado en la procesi\u00f3n f\u00fanebre: no, han llegado tan lejos que la gente decente los evita. Su propia esposa, cuando llegan a su casa, corre escaleras arriba para apartarse de su camino. Son despreciados. Alguien as\u00ed es la ramera, a quien la gente le voltea la cara en la propia calle. Alguien as\u00ed es el libertino, a quien le cedemos amplio espacio para no tocarlo. \u00c9l es un hombre que ha llegado demasiado lejos. La piedra ha cubierto su entrada. Nadie le llama respetable. Habita, tal vez, en una calle sucia en un barrio bajo. No sabe ad\u00f3nde ir. Aun cuando se encuentra en este lugar, siente que si su vecino supiera cu\u00e1l es su culpa se apartar\u00eda de \u00e9l, y permanecer\u00eda lejos de \u00e9l. Pues ha llegado a la \u00faltima etapa. No da se\u00f1ales de vida. Est\u00e1 totalmente podrido. Y f\u00edjense en esto: en el caso de la muchacha, el pecado estaba en el aposento, era secreto. En el siguiente caso, estaba en las calles, era p\u00fablico. Pero en este caso, es secreto de nuevo. Est\u00e1 en la tumba. Pues pueden observar que los hombres, cuando han avanzado s\u00f3lo una parte del camino de la maldad, lo hacen abiertamente. Pero cuando se han entregado plenamente a ella, su concupiscencia se vuelve tan degradante que est\u00e1n obligados a hacerlo en secreto. Son puestos en la tumba, para que todo est\u00e9 escondido. Su impudencia es tal que s\u00f3lo puede ser perpetrada a la medianoche, un acto que s\u00f3lo puede hacerse cuando le cubre la mortaja de las sorprendidas cortinas de la oscuridad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfContamos aqu\u00ed con algunas de esas personas? No puedo decir que contemos con muchas, pero todav\u00eda tenemos algunas. \u00a1Ah!, siendo visitado constantemente por penitentes, he tenido que sonrojarme a veces por esta ciudad de Londres. Hay comerciantes cuyo prestigio es elevado y notorio. Hay algunos que poseen distinguidas mansiones, que en la bolsa de valores gozan de buena reputaci\u00f3n y son considerados honorables, y todo mundo trata con ellos y son bien recibidos por la sociedad. Pero, \u00a1ah!, hay algunos comerciantes de Londres que practican lujurias que son abominables. Yo tengo en mi iglesia y en mi congregaci\u00f3n (y me atrevo a decir lo que los hombres se atreven a hacer), hay en mi congregaci\u00f3n mujeres cuya ruina y destrucci\u00f3n ha sido obrada por algunos de los hombres m\u00e1s respetados en una sociedad respetable. Pocos se atrever\u00edan a hacer una intr\u00e9pida afirmaci\u00f3n como esa. Pero si ustedes hacen descaradamente esa cosa, yo debo comentarla. El embajador de Dios no debe lavarse la boca de antemano; \u00e9l debe censurar valerosamente, de la misma manera que los hombres pecan descaradamente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah!, hay algunas personas que despiden un terrible hedor para la nariz del Todopoderoso; hay algunos cuyo car\u00e1cter es repugnante m\u00e1s all\u00e1 de toda repugnancia. Deben ser ocultados en la tumba de la clandestinidad, pues los hombres quieren proscribirlos de la sociedad, y se encargar\u00edan de eliminarlos de la existencia si lo supiesen todo. Y sin embargo (y ahora viene una bendita mediaci\u00f3n), sin embargo, este \u00faltimo caso puede ser salvado al igual que el primero, y con la misma facilidad. El hediondo L\u00e1zaro puede salir de su tumba, igual que la muchacha dormida puede levantarse de su cama. El \u00faltimo, el m\u00e1s corrompido, el m\u00e1s desesperadamente abominable, puede ser revivido todav\u00eda; puede integrarse a la exclamaci\u00f3n: \u00abY \u00e9l me dio vida a m\u00ed, cuando estaba muerto en mis delitos y pecados.\u00bb Conf\u00edo en que ustedes entender\u00e1n lo que deseo transmitir: que la muerte es la misma en todos los casos, pero su manifestaci\u00f3n es diferente, y que la vida debe proceder de Dios y de Dios \u00fanicamente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II.<\/b> Y ahora prosigo a otro punto: LA RESURRECCI\u00d3N. Todas estas tres personas fueron resucitadas, y todas ellas fueron resucitadas por el mismo ser: esto es, por Jes\u00fas. Pero todas ellas fueron resucitadas de una manera diferente. Noten, en primer lugar, a la joven muchacha en su cama. Cuando fue revivida, se nos informa: \u00abMas \u00e9l, tom\u00e1ndola de la mano, clam\u00f3 diciendo: Muchacha, lev\u00e1ntate.\u00bb Era todav\u00eda un silbo apacible y delicado. Su coraz\u00f3n recibi\u00f3 otra vez su pulso, y ella vivi\u00f3. Fue un delicado contacto de la mano (no una demostraci\u00f3n abierta), y la voz apacible fue o\u00edda: \u00abLev\u00e1ntate.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, usualmente cuando Dios convierte a los j\u00f3venes en la primera etapa del pecado, antes de que hayan formado malos h\u00e1bitos, lo hace de una manera delicada; no por los terrores de la ley, la tempestad, el fuego y el humo, sino que lo hace como con Lidia, \u00aby el Se\u00f1or abri\u00f3 el coraz\u00f3n de ella\u00bb para que estuviese atenta a la palabra. Sobre tales, \u00abcae como el delicado roc\u00edo del cielo abajo en la tierra.\u00bb Con los pecadores endurecidos la gracia desciende en aguaceros que repiquetean sobre ellos; pero en j\u00f3venes convertidos a menudo viene con delicadeza. S\u00f3lo se manifiesta el dulce aliento del Esp\u00edritu. Ellos tal vez dif\u00edcilmente piensen que se trate de una conversi\u00f3n verdadera; pero lo es, si han recibido la vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora analicen el siguiente caso. Cristo no hizo con el joven, lo mismo que hab\u00eda hecho con la hija de Jairo. No; lo primero que hizo, fue que puso Su mano, no sobre \u00e9l, f\u00edjense, <i>sino sobre el f\u00e9retro<\/i>, \u00aby los que lo llevaban se detuvieron.\u00bb Y despu\u00e9s de eso, sin tocar al joven, dijo en una voz m\u00e1s alta: \u00ab\u00a1Joven, a ti te digo, lev\u00e1ntate!\u00bb Noten la diferencia: la nueva vida de la joven muchacha le fue dada secretamente. La vida del joven le fue dada m\u00e1s p\u00fablicamente. El milagro fue realizado en una de las calles de la ciudad. La vida de la muchacha le fue dada delicadamente por un contacto; pero en el caso del joven deb\u00eda hacerse, no por medio del contacto f\u00edsico, sino tocando el f\u00e9retro. Cristo quita al joven sus instrumentos de placer. \u00c9l ordena a sus compa\u00f1eros, que por el mal ejemplo est\u00e1n llev\u00e1ndolo en su f\u00e9retro a su tumba, que se detengan, y entonces hay una reforma parcial moment\u00e1nea, y despu\u00e9s de eso viene la poderosa voz de mando: \u00ab\u00a1Joven, a ti te digo, lev\u00e1ntate!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero ahora viene el peor caso. Y, por favor, a su mejor conveniencia, cuando est\u00e9n en casa, analicen cu\u00e1les preparaciones realiz\u00f3 Cristo para tratar el caso de L\u00e1zaro. Cuando resucit\u00f3 a la muchacha, subi\u00f3 a la habitaci\u00f3n, sonriendo, y diciendo: \u00abNo est\u00e1 muerta, sino que duerme.\u00bb Cuando resucit\u00f3 al joven, le dijo a la madre: \u00abNo llores.\u00bb No fue as\u00ed cuando vino al \u00faltimo caso. Hab\u00eda algo m\u00e1s terrible involucrado en ello: y era que<i>un hombre se estaba descomponiendo en su tumba. <\/i>Fue precisamente en esa ocasi\u00f3n que leemos: \u00abJes\u00fas llor\u00f3;\u00bb y despu\u00e9s que hubo llorado se dice que \u00abse estremeci\u00f3 en esp\u00edritu;\u00bb y luego dijo: \u00abQuitad la piedra;\u00bb y luego vino la oraci\u00f3n: \u00abYo sab\u00eda que siempre me oyes.\u00bb Y ustedes notar\u00e1n que luego vino lo que no est\u00e1 expresado plenamente en ninguno de los otros casos. Est\u00e1 escrito, \u00abJes\u00fas clam\u00f3 a gran voz: \u00a1L\u00e1zaro, ven fuera!\u00bb No est\u00e1 escrito que Jes\u00fas haya clamado a gran voz a ninguno de los otros resucitados. Les habl\u00f3; fue Su palabra la que salv\u00f3 a todos ellos; pero en el caso de L\u00e1zaro, \u00c9l clam\u00f3 a gran voz.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, tenemos tal vez aqu\u00ed con nosotros a algunos de los \u00faltimos personajes: a los peores de los peores. \u00a1Ah, pecador, que el Se\u00f1or te resucite! Pero es una obra que hace que el Salvador llore. Yo creo que cuando \u00c9l viene para llamar a algunos de ustedes para que salgan de su muerte en el pecado, para llamar a aquellos que han llegado a la m\u00e1xima extremidad de culpa, viene llorando y suspirando por ustedes. Hay una piedra all\u00ed que hay que quitar: sus malos h\u00e1bitos depravados; y cuando esa piedra es quitada, un silbo apacible y delicado no bastar\u00e1; tiene que ser una voz potente y aplastante, como la voz del Se\u00f1or, que quebranta los cedros del L\u00edbano: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, ven fuera!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">John Bunyan fue uno de esos seres en descomposici\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1n poderosos medios se utilizaron en su caso! Sue\u00f1os terribles, convulsiones horrendas, pavorosas sacudidas a un lado y al otro. Todo tuvo que ser empleado para volverlo a la vida. Y sin embargo, algunos de ustedes piensan, cuando Dios los est\u00e1 aterrando con los truenos del Sina\u00ed, que \u00c9l realmente no los ama. No es as\u00ed: estaban tan muertos que se necesitaba de una voz potente para abrir sus o\u00eddos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III.<\/b> Este es un tema interesante: quisiera poder explayarme al respecto, pero mi voz me est\u00e1 fallando. Por tanto, perm\u00edtanme ir al tercer punto muy brevemente. LA EXPERIENCIA POSTERIOR DE ESTAS TRES PERSONAS FUE DIFERENTE. Al menos podemos entender esto bas\u00e1ndonos en los mandamientos de Cristo. Tan pronto como la muchacha resucit\u00f3, Cristo dijo: \u00abDenle de comer;\u00bb tan pronto como el joven resucit\u00f3 \u00ablo dio a su madre;\u00bb tan pronto como L\u00e1zaro vivi\u00f3, \u00c9l dijo: \u00abDesatadle, y dejadle ir.\u00bb Yo creo que hay algo en esto. Cuando los j\u00f3venes que todav\u00eda no han adquirido malos h\u00e1bitos son convertidos, cuando son salvados antes que se hubieran vuelto detestables a los ojos del mundo, la orden es: \u00ab<i>Denle de comer.<\/i>\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Los j\u00f3venes necesitan instrucci\u00f3n. Necesitan edificaci\u00f3n en la fe. Generalmente carecen de conocimiento. No tienen la profunda experiencia del hombre mayor. No saben tanto acerca del pecado, ni tampoco saben mucho acerca de la salvaci\u00f3n, como lo sabe el hombre mayor que ha sido un pecador culpable. Necesitan ser alimentados. As\u00ed que nuestro oficio como ministros, cuando recibimos a las j\u00f3venes ovejas, es recordar el mandato: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb Cu\u00eddalos. Dales mucho alimento. Los j\u00f3venes buscan a un ministro que instruya. Buscan libros instructivos. Escudri\u00f1an las Escrituras, y buscan ser instruidos. Ese es su principal oficio. \u00abDenle de comer.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El siguiente caso fue diferente. Entreg\u00f3 al joven a su madre. \u00a1Ah!, eso es exactamente lo que har\u00e1 contigo, joven, si te da la vida. En el momento en que seas convertido, te entregar\u00e1 otra vez a tu madre. T\u00fa estabas con ella cuando te sentaste en su regazo cuando eras un beb\u00e9. Y all\u00ed es donde deber\u00e1s ir otra vez. Oh, s\u00ed; la gracia teje otra vez los lazos que desat\u00f3 el pecado. En el momento en que un joven se vuelve abandonado, desecha la tierna influencia de una hermana y las c\u00e1lidas relaciones de una madre: pero si es convertido, una de las primeras cosas que har\u00e1 ser\u00e1 buscar a la madre, y a la hermana, y descubrir\u00e1 un encanto en su compa\u00f1\u00eda que no hab\u00eda conocido antes. Ustedes que se han entregado al pecado, que esta sea su ocupaci\u00f3n, si Dios los ha salvado. Busquen buenas compa\u00f1\u00edas. As\u00ed como Cristo entreg\u00f3 al joven a su madre, busquen a su madre, la iglesia. Esfu\u00e9rcense en la medida de lo posible, para que sean encontrados en la compa\u00f1\u00eda de los justos, pues, as\u00ed como eran llevados antes a su tumba por malos compa\u00f1eros, necesitan ser conducidos al cielo por buenos compa\u00f1eros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y luego sigue el caso de L\u00e1zaro. \u00ab<i>Desatadle, y dejadle ir<\/i>.\u00bb No s\u00e9 por qu\u00e9 L\u00e1zaro no fue desatado nunca. He estado revisando todos los libros que tengo acerca de las pr\u00e1cticas y costumbres del Oriente, y no he podido encontrar la clave para entender la diferencia entre el joven y L\u00e1zaro. El joven, tan pronto como Cristo habl\u00f3, \u00abse incorpor\u00f3 el que hab\u00eda muerto, y comenz\u00f3 a hablar.\u00bb Pero L\u00e1zaro, con sus vendas, acostado en el nicho de su tumba, no pod\u00eda hacer otra cosa que arrastrarse fuera del hueco que fue abierto en la pared, para luego recostarse contra \u00e9l. No pod\u00eda hablar. Su rostro estaba envuelto en un sudario. \u00bfPor qu\u00e9 no sucedi\u00f3 lo mismo con el joven? Yo estoy inclinado a pensar que la diferencia radica en sus respectivas riquezas. El joven era el hijo de una viuda. Muy probablemente estaba envuelto \u00fanicamente en unas ropas comunes, y no estaba vendado ajustadamente como L\u00e1zaro. L\u00e1zaro pertenec\u00eda a una familia rica. Muy probablemente lo vendaron con mayor cuidado. Si fue as\u00ed, o no, yo no lo s\u00e9. Lo que quiero sugerir es esto: cuando un hombre se ha adentrado grandemente en el pecado, Cristo hace esto con \u00e9l: corta sus malos h\u00e1bitos. Muy probablemente la experiencia del viejo pecador no ser\u00e1 la experiencia de alimentarse. No ser\u00e1 la experiencia de caminar con los santos. Lo m\u00e1s que podr\u00e1 hacer ser\u00e1 quitarse sus vendas, deshacerse de sus viejos h\u00e1bitos. Tal vez hasta su muerte tendr\u00e1 que estar rasgando, pedazo tras pedazo, la mortaja encerada en la que ha estado envuelto. All\u00ed est\u00e1 su borrachera. \u00a1Oh, qu\u00e9 lucha tendr\u00e1 con ella! All\u00ed est\u00e1 su concupiscencia. \u00a1Qu\u00e9 combate tendr\u00e1 contra ella, por muchos meses! All\u00ed est\u00e1 su h\u00e1bito de blasfemar. \u00a1Cu\u00e1n a menudo vendr\u00e1 un juramente a su boca, y tendr\u00e1 un trabajo muy duro para volv\u00e9rselo a tragar! All\u00ed est\u00e1 su b\u00fasqueda de placeres: ya ha renunciado a ella. Pero cu\u00e1n a menudo lo buscar\u00e1n sus compa\u00f1eros para convencerlo que vaya con ellos. Su vida en lo sucesivo siempre ser\u00e1 un desatar y un dejar ir. Pues lo necesitar\u00e1 hasta que suba para estar con Dios por toda la eternidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora, queridos amigos, debo concluir haci\u00e9ndoles esta pregunta: <i>\u00bfhan sido resucitados? <\/i>Debo advertirles que, buenos, malos o indiferentes, si no han sido revividos, est\u00e1n muertos en el pecado, y ser\u00e1n echados fuera al final. Debo pedirles, sin embargo, a quienes se han adentrado m\u00e1s profundamente en el pecado, que no desesperen. Cristo puede darles la vida como nadie puede. \u00a1Oh, que les diera vida, y los condujera a creer! \u00a1Oh, que clamara ahora a gran voz a algunos: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, ven fuera!\u00bb y convirtiera a algunas rameras en mujeres virtuosas, y algunos borrachos en hombres sobrios. \u00a1Oh, que bendijera la palabra, especialmente para los j\u00f3venes y los afables y los bondadosos, convirti\u00e9ndolos ahora en herederos de Dios y en hijos de Cristo!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora s\u00f3lo tengo que decir algo a aquellos que han sido resucitados. Y luego les dir\u00e9 adi\u00f3s el d\u00eda de hoy, y \u00a1que Dios les bendiga! Mis queridos amigos, ustedes que han sido resucitados, perm\u00edtanme aconsejarles que se cuiden del demonio. Con toda seguridad los perseguir\u00e1. Mantengan sus mentes siempre ocupadas, y as\u00ed escapar\u00e1n de \u00e9l. Oh, est\u00e9n conscientes de sus artima\u00f1as. \u00abSobre toda cosa guardada, guarda tu coraz\u00f3n; porque de \u00e9l mana la vida.\u00bb El Se\u00f1or les bendiga, por amor de Jes\u00fas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abY \u00e9l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.\u00bb Efesios 2: 1. Ser\u00eda natural que esperaran que, en el d\u00eda conocido usualmente como el domingo de Pascua de Resurrecci\u00f3n, eligiera el tema de la resurrecci\u00f3n. Pero no lo har\u00e9; pues aunque he le\u00eddo porciones que se refieren a ese &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-resurreccion-espiritual-efesios-21por-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Resurrecci\u00f3n Espiritual &#8211; Efesios 2:1<br \/>\nPor Charles H. Spurgeon\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22332","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22332\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}