{"id":22411,"date":"2016-04-04T15:49:26","date_gmt":"2016-04-04T20:49:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-siete-estornudospor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:49:26","modified_gmt":"2016-04-04T20:49:26","slug":"los-siete-estornudospor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-siete-estornudospor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Los Siete Estornudos\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<i>\u00abEl ni\u00f1o estornud\u00f3 siete veces.\u00bb 2 Reyes 4: 35<\/i>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El ni\u00f1o estaba muerto. Aunque era el don especial de la promesa divina, y, por tanto, era doblemente apreciado por sus padres, el peque\u00f1o ni\u00f1o no estaba exento de los riesgos comunes de la vida. \u00c9l se encontraba en el campo de la siega al calor del d\u00eda, y la insolaci\u00f3n lo hiri\u00f3. El padre le orden\u00f3 a uno de sus j\u00f3venes criados que lo llevara a casa, pero muri\u00f3 sentado en las rodillas de su madre. La valerosa mujer estaba transida de dolor, pero, llena de energ\u00eda y de esp\u00edritu, cabalg\u00f3 en busca de Eliseo, el hombre de Dios, para hablarle de su dolor, para echarle en cara la bendici\u00f3n de corta vida que hab\u00eda recibido a trav\u00e9s de las oraciones de Eliseo. Ella se cobij\u00f3 en el profeta en la hora de su amarga aflicci\u00f3n, y \u00e9l se apiad\u00f3 de su dolor maternal de todo coraz\u00f3n. Eliseo se apresur\u00f3 al aposento donde el ni\u00f1o se encontraba tendido sobre una cama, y all\u00ed, solo, ejercit\u00f3 el poder sagrado de la oraci\u00f3n: una y otra vez luch\u00f3, y al fin prevaleci\u00f3, as\u00ed que en el caso de la feliz sunamita fue cierto que \u00ablas mujeres recibieron sus muertos mediante resurrecci\u00f3n\u00bb. Tal es el poder de la fe cuando usa el arma de la oraci\u00f3n confiada: aun las puertas del sepulcro no pueden prevalecer contra ella.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El modo de operaci\u00f3n del profeta cuando se tendi\u00f3 sobre el ni\u00f1o y puso su boca sobre la boca del muchacho, \u00aby sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas\u00bb, est\u00e1 lleno de instrucci\u00f3n. La vida espiritual es el don de Dios, pero si los muertos han de ser resucitados por nuestro medio, debemos entrar en una identificaci\u00f3n de coraz\u00f3n con ellos; debemos crear un contacto espiritual, e identificarnos en gran medida con aquellos a quienes queremos bendecir. El Esp\u00edritu Santo obra por medio de aquellos que sienten que dar\u00edan sus vidas por el bien de otros, y quisieran impartirles no solamente sus bienes y sus instrucciones, sino darse tambi\u00e9n ellos mismos para que de todos modos salven a algunos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La primera clara evidencia de que el ni\u00f1o hab\u00eda sido restaurado a la vida fueron sus estornudos. Sin duda, eso regocij\u00f3 grandemente el coraz\u00f3n del profeta. Tambi\u00e9n nosotros, que buscamos el bien de otros, nos exultamos grandemente cuando nos vemos favorecidos de ver se\u00f1ales de gracia en aquellos por cuyo bien laboramos. En todas las reuniones evangel\u00edsticas la gente entregada deber\u00eda estar muy atenta buscando a las personas convictas de pecado, o con una conciencia despierta, o que de cualquier otra manera hubiesen experimentado el poder del Esp\u00edritu dador de vida. Ser\u00eda bueno que estas personas vigilaran con ojos instruidos para que no buscaran lo que nunca podr\u00edan encontrar, ni pasaran por alto aquello que les deber\u00eda dar una convincente evidencia. Podemos discernir m\u00e1s f\u00e1cilmente las se\u00f1ales de la vida natural que las se\u00f1ales de la vida espiritual; requerimos de pr\u00e1ctica y experiencia en referencia a este asunto m\u00e1s misterioso, pues de otra manera podr\u00edamos causarnos gran dolor a nosotros mismos y a aquellos a quienes queremos favorecer. Posiblemente podamos recibir instrucci\u00f3n de las se\u00f1ales de vida que bastaron al profeta: el ni\u00f1o estornud\u00f3 siete veces.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta evidencia de vida era muy <i>simple<\/i>. Nada est\u00e1 m\u00e1s exento de artificio que un estornudo. Est\u00e1 muy lejos de ser artificial porque es un reflejo involuntario. Como regla, estornudamos, no porque lo queramos, sino porque tenemos que hacerlo. Ninguna instrucci\u00f3n, educaci\u00f3n, talento, o saber, son necesarios para un estornudo, ni tampoco para una serie de siete estornudos; es tanto el acto de un ni\u00f1o, o de un ignorante campesino, como lo es de un fil\u00f3sofo o de un te\u00f3logo. Eliseo no pidi\u00f3 ninguna evidencia adicional de vida. No exigi\u00f3 que el ni\u00f1o repitiera un salmo, o caminara un kil\u00f3metro, o se subiera a un \u00e1rbol; sab\u00eda que estaba vivo, aunque el acto de la vida reci\u00e9n otorgada fuera del tipo m\u00e1s elemental. De igual manera debemos sentirnos agradecidos cuando vemos el primer gemido de turbaci\u00f3n o contemplamos la primera l\u00e1grima de arrepentimiento. La perspectiva de buenos resultados es un valioso elemento en el \u00e9xito de aquellos que tienen que tratar con pecadores que buscan. No debemos esperar mucho de quienes tienen inquietudes y preguntan; no debemos quedarnos satisfechos si no hay se\u00f1ales de <i>vida<\/i>; pero el m\u00e1s leve signo vital deber\u00eda darnos \u00e1nimos y conducirnos a animar <i>a esas personas<\/i>. Debemos esperar muy poco conocimiento de parte de los buscadores; Eliseo no le pidi\u00f3 al ni\u00f1o que recitara el catecismo. Muy poca fuerza ser\u00e1 encontrada en ellos; Eliseo no le pidi\u00f3 al ni\u00f1o que moviera la mesa, o el banquito, o el candelero que se encontraban en el aposento. No, el estornudo evidenci\u00f3 la vida, aunque fuese de manera inarticulada, la expresi\u00f3n indocta de una incipiente vitalidad. El arrepentimiento del pecado, el deseo de santidad, la confianza infantil en Jes\u00fas, la oraci\u00f3n llena de l\u00e1grimas, el caminar cuidadoso, el deleite en la palabra de Dios y la intensa desconfianza en uno mismo, est\u00e1n entre las se\u00f1ales b\u00e1sicas de vida, son los estornudos de quienes se acaban de levantar de los muertos. Tales muestras han de ser vistas en todos los que viven en Sion, ya sean viejos o j\u00f3venes, y por esto no son pruebas de <i>crecimiento<\/i>, sino de vida, y nosotros debemos tratar con la vida inicialmente; el crecimiento es una consideraci\u00f3n posterior.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Eliseo no dej\u00f3 al ni\u00f1o tendido sobre la cama hasta que se hubo desarrollado para llegar a ser un hombre, sino que tan pronto lo escuch\u00f3 estornudar, le dijo a la madre: \u00abToma tu hijo\u00bb; y nosotros quisi\u00e9ramos decirle a cada iglesia en cuyo seno hubiere nacido un alma para Dios: \u00abToma tu hijo\u00bb. Reciban al convertido, aunque sea d\u00e9bil en la fe. Carguen a la oveja en su pecho, abr\u00edguenla y alim\u00e9ntenla hasta que la vida se ci\u00f1a con fortaleza varonil.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta evidencia de vida fue <i>desagradable en s\u00ed misma<\/i>. Para el ni\u00f1o no fue un placer estornudar. Ciertamente la mayor\u00eda de nosotros preferir\u00eda no tener que estornudar siete veces. Muchas de las se\u00f1ales de nueva vida no son de ninguna manera agradables. Los regenerados no son felices de inmediato; por otro lado, a menudo sienten gran amargura por sus pecados, y penosa angustia porque traspasaron a su Salvador. La vida divina no viene al mundo sin dolores. Cuando un hombre ha estado a punto de ahogarse, y ha sido reanimado mediante masajes, los primeros movimientos de la sangre dentro de las venas, producen hormigueo y otras sensaciones que son intensamente dolorosas. El pecado ocasiona un entumecimiento en el alma, y va acompa\u00f1ado de una ausencia de sensaci\u00f3n; esto cambia cuando la vida llega con su mirada de fe, pues el primer resultado es que los hombres miran a Aquel a quien traspasaron, y se duelen por \u00c9l. Algunos consideran que las emociones agradables son los signos m\u00e1s claros de gracia, pero no lo son. \u00abSoy tan feliz\u00bb, es con frecuencia una se\u00f1al mucho menos cierta que \u00abestoy muy afligido porque he pecado\u00bb. No tenemos muy alta opini\u00f3n del himno \u00abFeliz el d\u00eda\u00bb, a menos que haya sido precedido del f\u00fanebre lamento:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<i>\u00ab\u00a1Oh, que me fuera quitada mi carga de pecado!\u00bb<\/i>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, un estornudo no es algo muy musical para quienes lo oyen, y, de igual manera, los primeros signos de gracia no son en s\u00ed mismos placenteros para quienes est\u00e1n observando a las almas. Nuestra mentes pueden dolerse grandemente al ver la aflicci\u00f3n y el desaliento de un coraz\u00f3n compungido, y sin embargo, eso que vemos, podr\u00eda ser nada menos que una se\u00f1al cierta de vida renovada. No podemos deleitarnos en quebrantamientos de coraz\u00f3n y en convulsiones de alma, considerados aisladamente; por el contrario, nuestro empe\u00f1o sincero es aplicar el b\u00e1lsamo del Evangelio y quitar tales dolores; y sin embargo se cuentan dentro de los signos m\u00e1s seguros de la vida de Dios en el alma, en sus etapas iniciales, y debemos estar agradecidos siempre que las veamos. Eso que los mundanos condenan como melancol\u00eda es a menudo para nosotros una se\u00f1al esperanzadora de meditaci\u00f3n profunda; y esa desesperanza en el yo que el ignorante deplora, es causa de congratulaci\u00f3n entre aquellos que oran por las conversiones. Nos deleitamos en las aflicciones de los penitentes por causa de sus resultados, pues de lo contrario no nos deleitamos en el sufrimiento humano, sino todo lo contrario.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abEl ni\u00f1o estornud\u00f3 siete veces\u00bb; las evidencias de vida fueron muy <i>mon\u00f3tonas<\/i>. Una y otra vez se le vino un estornudo y nada m\u00e1s. Ning\u00fan c\u00e1ntico, ninguna nota musical, ni siquiera una dulce palabra, sino un estornudo, y otro estornudo, y otro estornudo, siete veces. Sin embargo, los ruidos no molestaron al profeta, que estaba sumamente contento al escuchar los sonidos de vida que en este caso eran muy particulares en cuanto a su car\u00e1cter musical. El ni\u00f1o vivi\u00f3, y eso le bast\u00f3. Muchas veces la conversaci\u00f3n de los que inquieren es muy molesta; repiten el mismo relato melanc\u00f3lico una y otra vez. Habi\u00e9ndoseles respondido infinidad de veces, vuelven a hacer las mismas preguntas y a repetir las mismas dudas. Si uno estuviese buscando inter\u00e9s y variedad, no los buscar\u00eda en las dolorosas repeticiones de las personas que est\u00e1n bajo convicci\u00f3n de pecado: aunque mientras estemos vigilando a las almas de los hombres no nos cansemos, sin embargo, en s\u00ed mismas, las expresiones de los que se acaban de despertar se cuentan con frecuencia entre las comunicaciones m\u00e1s tediosas. A menudo son dif\u00edciles de entender, y son enmara\u00f1adas, confusas e incluso absurdas; a menudo delatan una ignorancia culpable y una obstinaci\u00f3n pecaminosa, combinadas con orgullo, incredulidad y obstinaci\u00f3n; y, sin embargo, en ellas, hay un algo secreto que da muestras de un despertar a una vida m\u00e1s elevada; y por eso gustosamente les prestamos o\u00eddos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Despu\u00e9s de d\u00edas de exhortaci\u00f3n y consolaci\u00f3n, los encontramos dando tumbos en el pantano del desaliento, atrapados firmemente en el lodo, del cual est\u00e1n medio renuentes a salir; debemos prestarles repetidamente el mismo auxilio, y mostrarles los escalones por en\u00e9sima vez. Es mejor que nuestro servicio sea mon\u00f3tono a que un alma perezca. El pobre ni\u00f1o puede estornudar siete veces si quiere, y le oiremos con mucho gusto, pues es un deleite saber que vive; y nuestro pobre vecino puede repetir su dolorosa historia hasta setenta veces siete, si all\u00ed podemos descubrir trazas de la obra del Esp\u00edritu en su alma. No nos desanimemos porque al principio obtengamos muy poco material interesante proveniente de los j\u00f3venes convertidos. No los estamos examinando para el ministerio, sino que s\u00f3lo estamos buscando las evidencias de vida espiritual; aplicarles las pruebas que fueran lo suficientemente id\u00f3neas para un doctor en teolog\u00eda ser\u00eda a la vez cruel y rid\u00edculo. En los predicadores del Evangelio esperamos variedad, y desear\u00edamos tener m\u00e1s de ella, pero del beb\u00e9 en la gracia nos contentamos con o\u00edr un grito, y un grito no es un tema para variaciones musicales, como no lo es un estornudo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo el sonido que penetr\u00f3 en el o\u00eddo del profeta fue una se\u00f1al <i>segura <\/i>de vida, y no debemos contentarnos con ning\u00fan signo dudoso o simplemente esperanzador. Necesitamos evidencias <i>de vida,<\/i> y debemos obtenerlas. Anhelamos ver que nuestros amigos son real y verdaderamente salvos. Solamente demu\u00e9strennos que han pasado de muerte a vida, y nos regocijamos aun con la m\u00e1s \u00ednfima forma de esa prueba, pero menos que esto no nos deja tranquilos. Simples resoluciones de reforma, o incluso la reforma misma, no pondr\u00e1n fin a nuestra ansiedad. Ninguna pl\u00e1tica sutil, o alguna emoci\u00f3n expresada, o una excitaci\u00f3n notable ser\u00e1n capaces de satisfacernos: necesitamos que sean convertidos, que nazcan de nuevo de lo alto, que sean hechas nuevas criaturas en Cristo Jes\u00fas. El ni\u00f1o pudo haber sido lavado y vestido con sus mejores vestidos, pero esto no habr\u00eda cumplido el deseo del profeta; el muchacho podr\u00eda haber sido ataviado con una guirnalda de flores, y sus tiernas mejillas podr\u00edan haber sido maquilladas imitando un sonrosado tinte, pero el santo hombre habr\u00eda permanecido insatisfecho: \u00e9l deb\u00eda tener un signo de vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Independientemente de cu\u00e1n simple sea, debe ser de cierto un <i>signo vital<\/i>, pues de lo contrario ser\u00eda en vano. Nada pod\u00eda ser m\u00e1s concluyente que un estornudo. Recordamos un caso en el que un espectador amoroso se imagin\u00f3 que un cad\u00e1ver mov\u00eda su brazo, pero era s\u00f3lo la imaginaci\u00f3n secundando el deseo nacido del afecto; sin embargo, en un estornudo no hay lugar para la equivocaci\u00f3n, mucho menos en siete estornudos; el profeta pudo llamar a la madre sin temor a equivocarse, para entregarle a su cuidado a su hijo vivo. De la misma manera nosotros pedimos se\u00f1ales indisputables de gracia, y mientras no las veamos, seguiremos orando y vigilando y sintiendo una dolorosa ansiedad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hasta aqu\u00ed nos hemos adherido al texto, y como nuestro espacio es limitado, s\u00f3lo podemos agregar estos pocos preceptos. Que los que viven en Dios, crean que \u00c9l puede resucitar a los que est\u00e1n muertos espiritualmente. Que los imp\u00edos sean su ocupaci\u00f3n diaria. Que los lleven donde las almas son revividas, es decir, bajo el sonido del Evangelio; y que luego sabiamente y en continua oraci\u00f3n, vigilen los resultados. Mientras m\u00e1s vigilantes haya en una congregaci\u00f3n, mucho mejor; ser\u00e1n los mejores aliados del predicador, y acrecentar\u00e1n grandemente el fruto de sus labores. \u00bfQu\u00e9 dices t\u00fa, querido amigo en Cristo, al respecto? \u00bfPuedes intentar este servicio? Requiere de gracias m\u00e1s que de dones, de afecto m\u00e1s que de talento. Lev\u00e1ntate para prestar este deleitable servicio, y vigila hasta que veas los signos de la vitalidad espiritual. No importa cu\u00e1n inadvertidos pasen para otros, que no se escapen de tu ojo, ni de tu o\u00eddo ni de tu coraz\u00f3n. Debes estar listo para cuidar al reci\u00e9n nacido, aunque no se pueda decir nada m\u00e1s de \u00e9l, excepto \u00abel ni\u00f1o estornud\u00f3 siete veces\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl ni\u00f1o estornud\u00f3 siete veces.\u00bb 2 Reyes 4: 35 El ni\u00f1o estaba muerto. Aunque era el don especial de la promesa divina, y, por tanto, era doblemente apreciado por sus padres, el peque\u00f1o ni\u00f1o no estaba exento de los riesgos comunes de la vida. \u00c9l se encontraba en el campo de la siega al calor &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-siete-estornudospor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos Siete Estornudos<br \/>\nPor Charles H. Spurgeon\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-22411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}