{"id":22412,"date":"2016-04-04T15:49:28","date_gmt":"2016-04-04T20:49:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-corzos-y-las-ciervaspor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:49:28","modified_gmt":"2016-04-04T20:49:28","slug":"los-corzos-y-las-ciervaspor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-corzos-y-las-ciervaspor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Los Corzos y las Ciervas\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abPor los corzos y por las ciervas del campo.\u00bb Cantares 2: 7.<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">La esposa se encontraba en el pleno goce de la comuni\u00f3n con su Amado. Su regocijo era tan grande que casi la abrumaba, y, sin embargo, el miedo pisaba tan de cerca los talones del gozo, que le llenaba de espanto que su dicha tuviera un fin. Ella tem\u00eda que otros alteraran a su Se\u00f1or, pues si le causaran pena, ella se doler\u00eda tambi\u00e9n, y si \u00c9l partiera, el banquete de su deleite habr\u00eda terminado. Ella estaba temerosa incluso de sus amigas, las doncellas de Jerusal\u00e9n; sab\u00eda que las mejores de las doncellas podr\u00edan interrumpir la comuni\u00f3n al igual que las peores, y, por lo tanto, conjur\u00f3 incluso a las doncellas de Jerusal\u00e9n a que no pecaran en contra del Rey de Sion. Si despertaran a su Amado y quebrantaran su sagrada paz, ella no encontrar\u00eda recompensa en la compa\u00f1\u00eda de las doncellas, sino que m\u00e1s bien las habr\u00eda visto con aversi\u00f3n, por haberla despojado de su primordial deleite.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La impetraci\u00f3n que us\u00f3 es un bello esp\u00e9cimen de poes\u00eda oriental; ella las exhorta, no como lo har\u00edamos prosaicamente nosotros, por todo lo que es sagrado y verdadero, sino \u00abpor los corzos y por las ciervas del campo\u00bb. En la medida en que entendamos lo que quiso decir, procuraremos beneficiarnos de ello durante nuestra breve meditaci\u00f3n. Toca uno de los puntos m\u00e1s misteriosos de la vida secreta del creyente, y necesitaremos en gran medida de la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, mientras nos esforzamos por entender su significado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abLos corzos y las ciervas del campo\u00bb son criaturas de gran BELLEZA. \u00bfQui\u00e9n puede contemplarlos, cuando corretean entre los helechos, sin sentir una profunda admiraci\u00f3n? Ahora, puesto que nada puede ser m\u00e1s codiciable que la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, la esposa exhorta a las doncellas de Jerusal\u00e9n, por todos los m\u00e1s hermosos objetos de la naturaleza, que se repriman de turbarle. Nadie pretender\u00eda ahuyentar a una gacela, sino que querr\u00eda deleitarse vi\u00e9ndola, y, sin embargo, su agraciada elegancia no puede compararse nunca con esa belleza de la santidad, con esa donosura de la gracia que se descubren en la comuni\u00f3n con Jes\u00fas. Es hermosa desde dos perspectivas; por un lado, que nuestro amado Se\u00f1or se revele a nosotros, es un encantador despliegue de Su condescendencia, y, por el otro, que el creyente entre en comuni\u00f3n con su Se\u00f1or, es una fascinante manifestaci\u00f3n de cada admirable virtud. El que perturbara tal relaci\u00f3n mutua tendr\u00eda que estar despose\u00eddo de gusto espiritual, y ciego a todo lo que es m\u00e1s digno de admiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed como uno se deleita cuando ve a un ciervo pardo rojizo en el claro del bosque, y lo considera el m\u00e1s hermoso ornamento de la escena, as\u00ed los hombres cuyos ojos han sido abiertos, se regocijan en los santos cuya elevada comuni\u00f3n con el cielo los convierte en seres de un molde superior al de los mortales comunes. Un alma en conversaci\u00f3n con su Dios es la admiraci\u00f3n de los \u00e1ngeles. \u00bfAcaso hubo alguna vez una escena m\u00e1s conmovedora que la de Jes\u00fas a la mesa con el disc\u00edpulo amado reclinado sobre Su pecho? Mar\u00eda sentada a los pies del Maestro, \u00bfno es un cuadro digno del arte m\u00e1s inspirado? No hagan nada, entonces, oh ustedes que se gozan en las cosas hermosas, para estropear la comuni\u00f3n en la que mora la belleza m\u00e1s extraordinaria. Ni por afanes mundanos, ni por el pecado, ni por insignificancias, hagan el m\u00e1s leve bullicio que pudiese interrumpir el descanso del Amado. Su reposada presencia es el cielo en la tierra, y el mejor gusto anticipado del cielo arriba; en ella encontramos todo lo que es puro, y amable, y de buena \u00edndole. Es buena y \u00fanicamente buena. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9, oh hijas de Jerusal\u00e9n despertar\u00edan a nuestro Amado, y ser\u00edan la causa de que Su excelencia adorable se esconda de nosotros? M\u00e1s bien, \u00fananse con nosotros para preservar un gozo tan hermoso, una bienaventuranza tan donosa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El siguiente pensamiento sugerido \u00abpor los corzos y por las ciervas del campo\u00bb es el de TIERNA INOCENCIA. Estas apacibles criaturas son tan inofensivas, tan indefensas, tan t\u00edmidas, que quien les hiciese da\u00f1o o les causara un susto, tendr\u00eda que ser un individuo sin alma. Entonces, la esposa suplica a sus amigas por todo lo que es tierno que no despierten a su Amado. \u00c9l es tan bueno, tan amable, tan santo, tan inofensivo, tan inmaculado, que los m\u00e1s indiferentes deber\u00edan de avergonzarse de interrumpir Su descanso. No hay nada en \u00c9l que provoque a ofensas, y hay todo para inhibirlas. \u00c9l es var\u00f3n de dolores, experimentado en quebranto; dio Su cuerpo a los heridores, y Sus mejillas a los que le mesaban la barba; no escondi\u00f3 Su rostro de injurias y esputos. Cuando le maldijeron no respondi\u00f3 con maldici\u00f3n, y en Sus agon\u00edas de muerte or\u00f3 por Sus enemigos. \u00bfQui\u00e9n, entonces, podr\u00eda encontrar una causa de ofensa en \u00c9l? \u00bfAcaso Sus heridas no detienen los golpes que ser\u00edan provocados si hubiese sido de otro car\u00e1cter? \u00bfQui\u00e9n desear\u00eda vejar al Cordero de Dios? \u00a1V\u00e1yanse a otra parte, ustedes cazadores! \u00abEl ciervo de la ma\u00f1ana\u00bb ha sudado ya grandes gotas de sangre que han rodado hasta el suelo. Cuando los perros lo cercaron y la asamblea de los perversos lo rode\u00f3, \u00c9l sinti\u00f3 la plenitud del dolor, y, \u00bfle afligir\u00e1n ustedes una vez m\u00e1s?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En la comuni\u00f3n con Jes\u00fas hay una ternura que deber\u00eda desarmar toda oposici\u00f3n e incluso comandar una deferencia respetuosa. Un alma en comuni\u00f3n con el Hijo de Dios no provoca enemistad. El mundo se podr\u00e1 levantar en contra de un celo proselitista, o de una controversia desafiante, o de un ceremonialismo ostentoso, pues estos tienen prominencia y poder, y son presa para los esp\u00edritus marciales: pero la comuni\u00f3n es quieta, discreta, recatada, inofensiva. Los santos que abundan en esa comuni\u00f3n son de un esp\u00edritu tierno, temerosos de ofender, no oponen resistencia, y son pacientes; en verdad ser\u00eda un derroche de crueldad desear privarlos de su desinteresada felicidad que no despoja a ning\u00fan coraz\u00f3n de una gota de placer, y no le produce l\u00e1grimas a ning\u00fan ojo. M\u00e1s bien, incluso aquellos que son m\u00e1s indiferentes a la religi\u00f3n, deber\u00edan respetar a aquellos que encuentran su deleite en esa comuni\u00f3n. Aunque a los mundanos no les importe nada el amor que domina al extasiado esp\u00edritu del creyente, debe hollar con reverente cuidado cuando pasa junto al aposento de la devoci\u00f3n, o cuando oye una nota extraviada del himno de la gratitud contemplativa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hombres rudos han hecho una pausa cuando s\u00fabitamente se han topado con una hermosa gacela pastando en alg\u00fan lugar solitario: encantados por el espect\u00e1culo de tan tierna hermosura, no se han atrevido a mover un pie para no alarmar al apacible corzo; y alg\u00fan sentimiento semejante puede muy bien impedir las duras cr\u00edticas o la risa vulgar cuando incluso el infiel contempla al coraz\u00f3n sincero conversando con su Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En cuanto a aquellos de nosotros que conocemos la beatitud de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, nos corresponde ser doblemente celosos de nuestras palabras y de nuestras obras, para que en ning\u00fan caso ofendamos a alguno de los peque\u00f1itos del Redentor, y causemos que pierda, ni siquiera por una hora, su deleite en el Se\u00f1or. Cu\u00e1n a menudo los cristianos son descuidados en esto; hasta que ante el espect\u00e1culo de algunos profesantes, los m\u00e1s espirituales pueden alarmarse y clamar en angustia: \u00abYo os conjuro, oh doncellas de Jerusal\u00e9n, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despert\u00e9is ni hag\u00e1is velar al amor, hasta que quiera.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Con toda seguridad, un tercer pensamiento se alojaba en la mente de la ansiosa esposa; ella ten\u00eda la intenci\u00f3n de conjurar y persuadir a sus amigas al silencio, por todo aquello que describe al AMOR. Los lirios y las gacelas han sido siempre sagrados para el amor. El poeta de los Cantares hab\u00eda usado en otra parte el s\u00edmbolo del texto, para explicar el amor matrimonial. \u00abComo cierva amada y graciosa gacela\u00bb (Proverbios 5: 19.) Si hubo alguna vez verdadero amor en todo este mundo ego\u00edsta, es primero el amor de Jes\u00fas, y luego el amor de Su pueblo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En cuanto a Su amor, excede el amor de las mujeres; las muchas aguas no pueden apagarlo, ni lo ahogan los r\u00edos; en cuanto al amor de la iglesia, quien mejor lo conoce afirma: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n hermosos son tus amores, hermana, esposa m\u00eda! \u00a1Cu\u00e1nto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ung\u00fcentos que todas las especias arom\u00e1ticas!\u00bb Por tanto, si el amor puede solicitar inmunidad frente a la guerra, y pedir que se respete su quietud, la esposa us\u00f3 un buen argumento cuando suplic\u00f3: \u00abpor los corzos y por las ciervas del campo,\u00bb que no fuera invadido el reposo de amor de su real Esposo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si t\u00fa amas, o eres amado, o deseas ser amado, ten una consideraci\u00f3n reverente hacia aquellos que tienen comuni\u00f3n con Jes\u00fas, pues sus almas reciben su abundancia de amor, y ahuyentarles de su bienaventuranza constituir\u00eda una barbarie inexcusable.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh ustedes, que tienen corazones que sienten por otros, no causen la mayor de las amarguras privando al alma santificada del m\u00e1s dulce de los deleites. No se acerquen aqu\u00ed con un relato ocioso, o con una pl\u00e1tica desconsiderada, o con un j\u00fabilo vac\u00edo: el lugar en que est\u00e1n, tierra santa es, pues, en verdad, Dios est\u00e1 en el lugar donde un coraz\u00f3n enamorado del todo Codiciable se deleita en el Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh que todos los creyentes estuvieran tan ansiosos de retener el goce del divino amor, que advirtieran para que se fuera cualquier intruso, quienquiera que este fuera. Las doncellas de Jerusal\u00e9n eran bienvenidas para que visitaran a la esposa en momentos oportunos, e incluso ella en otra ocasi\u00f3n les pidi\u00f3 que llevaran un mensaje a su Amado de su parte, y les dio una descripci\u00f3n de Sus encantos sobresalientes, pero cuando su Se\u00f1or estaba con ella en el banquete, s\u00f3lo les ped\u00eda que no se interpusieran entre ella y el brillo del sol de Su presencia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tampoco nos sorprende su temor celoso, pues hemos dado un sorbo de esas dulzuras que ella hab\u00eda probado, y preferir\u00edamos perder todo lo dem\u00e1s, que perder el regalo del amor divino. Es un gozo que no puede ser imaginado por aquellos que no han participado nunca de \u00e9l; es tal gozo que no puede ser igualado nunca incluso en el para\u00edso arriba, si en aquel lugar hubiera cualquier otro gozo diferente al que brota del amor divino. Entonces, que nadie nos prive de su disfrute permanente. Por las santidades del amor verdadero, que toda mente amistosa nos ayude a preservar la consagrada quietud tan esencial para la comuni\u00f3n con nuestro Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, sobre la misma superficie de la figura yace la idea de una <i>delicada sensibilidad<\/i>. Los corzos y las ciervas del campo se alejan pronto, si ocurre cualquier cosa que los inquiete. En este respecto describen gr\u00e1ficamente la prontitud con la que el Amado se aleja cuando es vejado por el pecado. Por esta cualidad entre muchas, \u00c9l es como un corzo o como un cervatillo, que aunque \u00ab\u00e9l viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados,\u00bb tambi\u00e9n pronto se aleja y se va. Ah, entonces Su esposa deplora Su ausencia, diciendo: \u00abLo busqu\u00e9, y no lo hall\u00e9; lo llam\u00e9, y no me respondi\u00f3.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El Se\u00f1or nuestro Dios es un Dios celoso. En proporci\u00f3n al fuego del amor es el calor de los celos, y por tanto, nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas no tolerar\u00e1 un afecto err\u00e1tico en aquellos grandemente amados a los que se manifiesta. Se necesita constante vigilancia para mantener una constante comuni\u00f3n. Por esto la esposa ruega e implora a los que se acercan a ella, que no hagan sombra a su Se\u00f1or. Ellos podr\u00edan hacer esto inadvertidamente, y por esto, ella les previene; podr\u00edan hacerlo en un descuido insensible, y por esto, ella los \u00abconjura\u00bb. Quiere que hablen quedamente y que se muevan delicadamente, para que no le estorben. \u00bfAcaso no deb\u00edamos sentir una ansiedad semejante para que nada en nuestras familias, o en ninguna de nuestras relaciones o conexiones sea tolerado por nosotros como para que nos envuelva el mal, y entristezcamos a nuestro Se\u00f1or? \u00bfNo deber\u00edamos vigilar especialmente cada pensamiento de nuestra mente, cada deseo de nuestro coraz\u00f3n, cada palabra de nuestra lengua y cada obra de nuestra mano, para que nada de esto le d\u00e9 sombra, y quebrante nuestra embelesada relaci\u00f3n?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si queremos ser m\u00e1s favorecidos que otros, debemos estar m\u00e1s en guardia que los dem\u00e1s. El que se vuelve \u00abun var\u00f3n muy amado\u00bb debe guardar su coraz\u00f3n con una diligencia siete veces mayor, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandar\u00e1. Los reyes pueden soportar de sus s\u00fabditos comunes un comportamiento que no puede ser aceptable si viene de sus favoritos; eso que puede causar una ligera pena cuando proviene de un enemigo, herir\u00eda profundamente si viniera de un amigo. Por tanto, la esposa favorecida puede usar muy bien en su s\u00faplica el nombre del m\u00e1s tiernamente susceptible de los favoritos del amor, y suplicar \u00abPor los corzos y por las ciervas del campo.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Querido amigo, \u00bfsabes lo que significa una relaci\u00f3n con Jes\u00fas? Si es as\u00ed, siempre que te encuentres disfrut\u00e1ndola, imita a la esposa. S\u00e9 celoso de ti mismo y de todo lo que te rodea, para que el Bienamado no sea vejado. Que tu meta sea el mantenimiento de una comuni\u00f3n que dure toda la vida. Recuerda c\u00f3mo Enoc camin\u00f3 con Dios durante siglos: nuestras vidas son un soplo comparadas con la suya, entonces \u00bfpor qu\u00e9 no nos levantamos siempre desde el desierto apoy\u00e1ndonos en nuestro Amado? El Esp\u00edritu Santo tiene poder omnipotente. Pidamos y recibamos para que nuestro gozo sea cumplido.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si no entienden este precioso secreto, que el Se\u00f1or se los revele ahora. Primero deben recibir al Se\u00f1or Jes\u00fas como su Salvador, pues de lo contrario no lo podr\u00edan conocer como su Esposo. La fe debe confiar en \u00c9l antes de que el amor pueda abrazarlo. Deben ser llevados adonde deben ser lavados, pues de lo contrario no pueden ser conducidos al banquete. Deseen con ansia al Redentor as\u00ed como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, y cuando hubieren bebido del agua de vida entonces ser\u00e1n como una cierva suelta: entonces, de igual manera, sus pies ser\u00e1n como las extremidades de las ciervas, y ser\u00e1n colocados en sus lugares altos. Cuando esto sea apropiado por ustedes por experiencia, entender\u00e1n el texto, y tambi\u00e9n musitar\u00e1n la oraci\u00f3n de otro vers\u00edculo del mismo Libro de los Cantares: \u00abApres\u00farate, amado m\u00edo, y s\u00e9 semejante al corzo, o al cervatillo, sobre las monta\u00f1as de los aromas.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPor los corzos y por las ciervas del campo.\u00bb Cantares 2: 7. La esposa se encontraba en el pleno goce de la comuni\u00f3n con su Amado. 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