{"id":22425,"date":"2016-04-04T15:50:07","date_gmt":"2016-04-04T20:50:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siervos-inutilespor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:50:07","modified_gmt":"2016-04-04T20:50:07","slug":"siervos-inutilespor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siervos-inutilespor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Siervos In\u00fatiles\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<i>\u201cY al siervo in\u00fatil echadle en las tinieblas de afuera; all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes\u201d. Mateo 25: 30.<br \/> \u201cAs\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando hay\u00e1is hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos in\u00fatiles somos, pues lo que deb\u00edamos hacer, hicimos\u201d. Lucas 17: 10.<br \/> \u201cY su se\u00f1or le dijo: Bien, buen siervo y fiel\u201d. Mateo 25: 21.<\/i>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay un estrecho margen entre la indiferencia y la m\u00f3rbida sensibilidad. Algunas personas no parecen sentir ninguna santa ansiedad: esconden el talento de su Se\u00f1or en la tierra, lo dejan all\u00ed, y se quedan complacidas y sinti\u00e9ndose a sus anchas sin experimentar la m\u00e1s m\u00ednima compunci\u00f3n. Otros profesan estar tan ansiosos de actuar correctamente que llegan a la conclusi\u00f3n de que nunca podr\u00e1n lograrlo, y experimentan un horror de Dios y ven Su servicio como un trabajo fatigoso, y a \u00c9l mismo lo consideran un patrono duro, aunque tal vez nunca lo digan.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre estas dos l\u00edneas hay un sendero, estrecho como el filo de una navaja, que s\u00f3lo podemos recorrer con la ayuda de la gracia; est\u00e1 libre de negligencia y de esclavitud a la vez, y consiste en un sentido de responsabilidad asumido valientemente con la ayuda del Esp\u00edritu Santo. El camino correcto transita usualmente entre dos extremos: es el angosto canal que corre entre la roca y el remolino. Hay una v\u00eda sagrada que circula entre la autoestima y el des\u00e1nimo, una pista muy dif\u00edcil de encontrar y muy dif\u00edcil de seguir. Cuando est\u00e1s consciente de que has hecho las cosas bien y de que est\u00e1s sirviendo a Dios con todas tus fuerzas, est\u00e1s expuesto a grandes peligros, pues podr\u00edas llegar a pensar que eres una persona merecedora, digna de contarse entre los pr\u00edncipes de Israel. Dif\u00edcilmente podr\u00eda exagerarse el peligro de caer en el engreimiento: una cabeza mareada provoca pronto una ca\u00edda.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, por otro lado, igualmente ha de ser temido ese sentido de indignidad que paraliza todo esfuerzo y que te hace sentir que eres incapaz de hacer algo grande o bueno. Bajo este impulso, los hombres han evadido el servicio de Dios y se han refugiado en una vida de soledad; sintieron que no pod\u00edan combatir valientemente en la batalla de la vida, y entonces huyeron del campo antes de que la batalla comenzara, y se convirtieron en monjes o eremitas, como si fuese posible cumplir con la perfecta voluntad de Dios sin hacer nada en absoluto, y desempe\u00f1ar los deberes que les corresponden en la vida, llevando un modo de existencia antinatural.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Bienaventurado es el hombre que encuentra el estrecho y angosto sendero que corre entre los elevados pensamientos acerca de \u2018yo\u2019 y los duros pensamientos acerca de Dios, entre el pundonor y la t\u00edmida hu\u00edda de todo esfuerzo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es mi deseo que el Esp\u00edritu de Dios gu\u00ede nuestras mentes hacia el dorado punto medio donde nuestras gracias se mezclan, y los vicios que contienden, igualmente naturales para nuestros malvados corazones, son todos excluidos. Que el Esp\u00edritu de Dios bendiga nuestros tres textos y los tres temas sugeridos por ellos, para que seamos enderezados, y luego, por la misericordia infinita, seamos guardados rectos hasta el gran d\u00eda de la rendici\u00f3n de cuentas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Leamos Mateo 25: 30.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cY al siervo in\u00fatil echadle en las tinieblas de afuera; all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En este primer texto, tenemos EL VEREDICTO DE LA JUSTICIA contra el hombre que no us\u00f3 su talento. Ese hombre es descrito aqu\u00ed como un \u201csiervo in\u00fatil\u201d porque era holgaz\u00e1n, inepto y despreciable. No le gener\u00f3 a su se\u00f1or ning\u00fan inter\u00e9s por su dinero ni le prest\u00f3 ning\u00fan servicio sincero. No respondi\u00f3 fielmente a la confianza depositada en \u00e9l como lo hicieron sus consiervos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten, primero, que <i>esta persona in\u00fatil era un siervo.<\/i> Nunca neg\u00f3 que fuera un siervo; de hecho, debido a su condici\u00f3n de siervo entr\u00f3 en posesi\u00f3n de su \u00fanico talento, y nunca puso reparos a esa posesi\u00f3n. Si hubiese sido capaz de recibir m\u00e1s, no hay ninguna raz\u00f3n por la que no deber\u00eda haber recibido dos talentos, o hasta cinco, pues la Escritura nos dice que el se\u00f1or le dio a cada uno conforme a su capacidad. Reconoci\u00f3 la autoridad de su se\u00f1or incluso en el acto de enterrar el talento y al comparecer ante \u00e9l para rendirle cuentas. Esto hace que el tema nos lleve a ustedes y a m\u00ed a escudri\u00f1ar m\u00e1s nuestros corazones pues nosotros tambi\u00e9n profesamos ser siervos, siervos del Se\u00f1or nuestro Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El juicio ha de comenzar por la casa de Dios, esto es, por quienes est\u00e1n en la casa del Se\u00f1or como hijos y siervos. Por lo tanto, miremos bien nuestras salidas. Si el juicio comienza primero por nosotros, \u201c\u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?\u201d \u201cY: si el justo con dificultad se salva, \u00bfen d\u00f3nde aparecer\u00e1 el imp\u00edo y el pecador?\u201d Si nuestro texto trata del juicio de los siervos, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el juicio de los enemigos? Este hombre reconoci\u00f3, incluso hasta el final, que era un siervo, y aunque fue lo bastante impudente e impertinente para expresar la m\u00e1s perversa y calumniosa opini\u00f3n acerca de su se\u00f1or, no neg\u00f3 su propia posici\u00f3n como siervo, ni el hecho de que el talento era de su se\u00f1or, pues dijo: \u201cAqu\u00ed tienes lo que es tuyo\u201d. Al hablar as\u00ed fue m\u00e1s all\u00e1 de lo que hacen algunos cristianos profesantes, pues viven como si el cristianismo consistiera en comer grosuras y en beber vino dulce nada m\u00e1s y no en servir en absolutamente nada; como si la religi\u00f3n constara de muchos privilegios mas no de preceptos, y como si, cuando los hombres son salvados, se convirtieran en holgazanes para quienes es un asunto de honor magnificar la gracia inmerecida y hacerlo qued\u00e1ndose todo el d\u00eda en la plaza desocupados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ay, conozco a algunos que nunca mueven una mano por Cristo y, sin embargo, lo llaman Maestro y Se\u00f1or. Les ir\u00e1 muy mal en Su venida. Muchos de nosotros reconocemos que somos siervos, que todo lo que tenemos le pertenece a nuestro Se\u00f1or, y que estamos obligados a vivir para \u00c9l. Hasta aqu\u00ed todo est\u00e1 bien; pero pudi\u00e9ramos llegar tan lejos como eso, y, sin embargo, ser considerados siervos in\u00fatiles y ser echados en las tinieblas de afuera, donde ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes. Pongamos mucho cuidado a \u00e9sto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque este hombre era un siervo, <i>pensaba mal de su se\u00f1or<\/i> y le desagradaba estar a su servicio, pues le dijo: \u201cSe\u00f1or, te conoc\u00eda que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste\u201d. Ciertos profesantes que han entrado a hurtadillas en la iglesia piensan lo mismo: no se atreven a decir que lamentan haberse unido a la iglesia, y, sin embargo, act\u00faan de tal manera que todos pueden concluir que si \u00e9so pudiera revertirse, no har\u00edan lo mismo otra vez. No encuentran placer en el servicio de Dios, pero contin\u00faan cumpliendo con su rutina como un asunto de h\u00e1bito o de una severa obligaci\u00f3n. Adoptan el esp\u00edritu del hermano mayor, y dicen: \u201cHe aqu\u00ed, tantos a\u00f1os te sirvo, no habi\u00e9ndote desobedecido jam\u00e1s, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos\u201d. Se sientan en el lado sombreado de la piedad, y nunca toman el sol que resplandece a plenitud en la piedad. Olvidan que el padre le dijo al hijo mayor: \u201cHijo, t\u00fa siempre est\u00e1s conmigo, y todas mis cosas son tuyas\u201d. Pod\u00eda haber tenido tantos festejos, tantos corderos y cabritos como lo hubiera deseado, y no se le habr\u00eda negado nada bueno. La presencia de su padre debi\u00f3 haber sido su gozo y su deleite, y ser algo muy superior a todas las juergas con sus amigos; y habr\u00eda sido as\u00ed si hubiera tenido el apropiado estado de coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El hombre que escondi\u00f3 su talento hab\u00eda llevado el esp\u00edritu malo y petulante mucho m\u00e1s lejos que el hermano mayor, pero los g\u00e9rmenes eran los mismos, y debemos asegurarnos de aplastarlos al comienzo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este siervo in\u00fatil miraba a su se\u00f1or como alguien que segaba donde nunca hab\u00eda sembrado, y que sol\u00eda recoger donde nunca hab\u00eda esparcido; quer\u00eda decir que era una persona dura, exigente e injusta, a quien era dif\u00edcil agradar. Juzgaba que su se\u00f1or era alguien que esperaba m\u00e1s de sus siervos de lo que ten\u00eda el derecho de esperar, y ten\u00eda tal odio contra su injusta conducta que resolvi\u00f3 decirle en su cara lo que pensaba de \u00e9l.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este esp\u00edritu puede introducirse f\u00e1cilmente en las mentes de las personas que profesan; me temo que es el esp\u00edritu que cobija a muchas personas incluso ahora, pues no est\u00e1n contentas con Cristo. Si necesitan experimentar placer van fuera de la iglesia para obtenerlo. Sus gozos no est\u00e1n dentro del c\u00edrculo del cual Cristo es el centro. Su religi\u00f3n constituye su labor, mas no su deleite; su Dios es su terror, mas no su gozo. No se deleitan en el Se\u00f1or, y por tanto, \u00c9l no les concede el deseo de su coraz\u00f3n y por consiguiente su descontento crece m\u00e1s y m\u00e1s. No podr\u00edan llamarlo: \u201cDios de mi alegr\u00eda y de mi gozo\u201d, y entonces resulta que \u00c9l es un terror para esas personas. La devoci\u00f3n es un mon\u00f3tono compromiso para ellas; desear\u00edan poder escapar de ese compromiso con una conciencia tranquila. No llegan al punto de decirle eso a su \u2018yo\u2019 secreto, pero puedes leer entre l\u00edneas estas palabras: \u201c\u00a1Oh, qu\u00e9 fastidio es esto!\u201d No ha de sorprender que las cosas lleguen al punto de que una persona que profesa se convierta en un siervo in\u00fatil, pues, \u00bfqui\u00e9n puede hacer bien un trabajo que detesta? El servicio forzado no es deseable. Dios no necesita que unos esclavos honren Su trono. Un siervo que no est\u00e9 contento con su situaci\u00f3n ser\u00eda mejor que se fuera; si no est\u00e1 contento con su Se\u00f1or ser\u00eda bueno que encontrara otro, pues su relaci\u00f3n mutua ser\u00e1 desagradable e in\u00fatil. Cuando se llega al punto de que ustedes y yo estemos descontentos con nuestro Dios, e insatisfechos con Su trabajo, ser\u00eda mejor que busc\u00e1ramos a otro se\u00f1or, si nos fuera posible, pues ciertamente seremos in\u00fatiles para el Se\u00f1or Jes\u00fas debido a nuestra falta de amor por \u00c9l.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A continuaci\u00f3n, noten que aunque este hombre no estaba haciendo nada por su se\u00f1or, <i>no se consideraba un siervo in\u00fatil.<\/i> No mostraba ning\u00fan sentimiento de indignidad, ninguna humillaci\u00f3n, ninguna contrici\u00f3n. Estaba tan endurecido como un metal y le dijo descaradamente: \u201cAqu\u00ed tienes lo que es tuyo\u201d. Se present\u00f3 ante su se\u00f1or sin presentar disculpas ni excusas. No se identific\u00f3 con aquellos que, despu\u00e9s de haber hecho todo lo que se les hab\u00eda ordenado, dijeron luego: \u201cSiervos in\u00fatiles somos\u201d, pues sent\u00eda que hab\u00eda tratado con su Se\u00f1or como lo merec\u00eda la justicia del caso; ciertamente, en lugar de reconocer cualquier falta recurri\u00f3 a acusar a su se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo mismo sucede con los falsos profesantes. No tienen la menor idea de que son hip\u00f3critas, y ese pensamiento no se cruza por sus mentes. No tienen ninguna noci\u00f3n de que son infieles. Si llegaras a suger\u00edrselo, ver\u00edas c\u00f3mo se defienden. Si no viven como deber\u00edan hacerlo, exigen que se apiaden de ellos antes de que se les culpe; la culpa la tiene la Providencia; la culpa la tienen las circunstancias; la culpa es de alguien m\u00e1s y no de ellos. No han hecho nada, y sin embargo se sienten m\u00e1s tranquilos que quienes han hecho todo lo que deb\u00edan hacer. Se han tomado la molestia de cavar en la tierra y enterrar su talento y, pr\u00e1cticamente, preguntan: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quieres? \u00bfEs tan exigente Dios como para esperar que yo le traiga m\u00e1s de lo que \u00c9l me dio? Soy tan agradecido y devoto como Dios me hace; \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s habr\u00eda de requerir? No vemos que se incline en el polvo con un sentido de imperfecci\u00f3n, sino que le echa arrogantemente toda la culpa a Dios; y \u00a1hace eso, tambi\u00e9n, bajo la pretensi\u00f3n de honrar Su gracia soberana! \u00a1Caramba! Que los hombres sean capaces de torturar la verdad para convertirla en una falsedad tan presuntuosa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">F\u00edjense bien que el veredicto final de la justicia podr\u00eda resultar muy opuesto al veredicto que pronunciamos sobre nosotros mismos. Quien orgullosamente se considera \u00fatil ser\u00e1 encontrado in\u00fatil, y quien modestamente se juzga in\u00fatil podr\u00eda llegar a o\u00edr al final que su Se\u00f1or le dice: \u201cBien, buen siervo y fiel\u201d. Debido a los defectos de nuestra conciencia somos tan poco capaces de formarnos un recto juicio sobre nosotros, que frecuentemente nos consideramos ricos y nos hemos enriquecido y que no tenemos necesidad de nada, cuando, en verdad, estamos desnudos, y somos pobres y miserables. Tal era el caso de este siervo infiel: se hab\u00eda envuelto en la noci\u00f3n altiva de que \u00e9l era m\u00e1s justo que su se\u00f1or, y esgrim\u00eda un argumento que \u00e9l pensaba que le exonerar\u00eda de toda culpa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Deber\u00edamos escudri\u00f1ar mucho nuestro coraz\u00f3n cuando notamos <i>lo<\/i> <i>que hizo este siervo in\u00fatil, o, m\u00e1s bien, lo que no hizo.<\/i> Deposit\u00f3 cuidadosamente su capital donde nadie fuera capaz de encontrarlo y robarlo; y all\u00ed termin\u00f3 su servicio. Debemos observar que no gast\u00f3 el talento en algo para \u00e9l mismo, ni lo us\u00f3 en negocios para su propio beneficio. No era un ladr\u00f3n, ni se hab\u00eda apropiado indebidamente de dineros puestos bajo su cargo. En \u00e9sto sobrepasa a muchos que profesan ser siervos de Dios y, sin embargo, viven \u00fanicamente para ellos mismos. El escaso talento que tienen lo usan en sus propios negocios y nunca en los asuntos del Se\u00f1or. Tienen el poder de obtener dinero, pero su dinero no es ganado para Cristo; nunca se les ocurre una idea de tal naturaleza. Todos sus esfuerzos est\u00e1n encaminados a fines ego\u00edstas, o \u2013usando otras palabras que expresan lo mismo- <i>para<\/i> sus familias.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por all\u00e1 tenemos a un hombre que tiene el don de un discurso elocuente, y lo usa, no para Cristo, sino para s\u00ed mismo, para ganar popularidad y poder alcanzar una respetable posici\u00f3n; el \u00fanico prop\u00f3sito y el objetivo de su m\u00e1s denodada perorata es llevar m\u00e1s grano a su propio molino, y mayores ganancias para su propio peculio. Puede verse por doquier entre los profesantes de la religi\u00f3n, que viven para ellos mismos: no son ad\u00falteros ni borrachos; est\u00e1n muy lejos de serlo; tampoco son ladrones ni derrochadores; son personas decentes, ordenadas y apacibles; pero a\u00fan as\u00ed, comienzan y terminan con su \u2018ego\u2019. \u00bfQu\u00e9 es esto sino ser un siervo in\u00fatil? \u00bfDe qu\u00e9 me servir\u00eda un siervo que trabajara duro para s\u00ed mismo y no hiciera nada para m\u00ed? Un cristiano profesante podr\u00eda trabajar duramente hasta volverse un hombre rico, un regidor en la ciudad de Londres, un alcalde, un miembro del Parlamento, un millonario; pero, \u00bfqu\u00e9 probar\u00eda eso? Pues bien, probar\u00eda que pod\u00eda trabajar y que en efecto trabaj\u00f3 bien para su propio provecho; y si hizo todo eso mientras hac\u00eda poco o nada por Cristo, su propio \u00e9xito lo condena todav\u00eda m\u00e1s; si hubiera trabajado para su Se\u00f1or como trabaj\u00f3 para su propio inter\u00e9s, \u00bfqu\u00e9 no habr\u00eda podido lograr? El siervo in\u00fatil de la par\u00e1bola no era tan malo como eso; y sin embargo, fue echado en las tinieblas de afuera. Entonces, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00e1 con algunos de ustedes?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, el siervo malvado no fue y malgast\u00f3 su talento: no lo gast\u00f3 en complacencias ego\u00edstas ni en perversidades, como lo hizo el hijo pr\u00f3digo, que gast\u00f3 sus posesiones en una vida desenfrenada. Oh, no; era un hombre mucho mejor que eso. No desperdiciar\u00eda ni medio centavo; estaba completamente a favor del ahorro y de evitar riesgos. El talento estaba tal como lo hab\u00eda recibido; s\u00f3lo lo hab\u00eda envuelto en un pa\u00f1uelo y lo hab\u00eda escondido en la tierra; de hecho lo hab\u00eda depositado en un banco, pero era un banco que no pagaba intereses. Nunca toc\u00f3 un centavo de eso para gastarlo en juergas o en parrandas, y por eso no pod\u00eda ser acusado de ser un derrochador del dinero de su se\u00f1or; y en todo eso fue superior a aquellos que rinden su fortaleza al pecado, y que usan sus habilidades para gratificar las culpables pasiones suyas y de otros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Me aflige agregar que algunos individuos que se llaman a s\u00ed mismos: siervos de Cristo, disponen su fuerza para socavar el evangelio que profesan ense\u00f1ar; hablan contra el santo nombre por el cual son llamados, y usan as\u00ed su talento en contra de su Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este hombre no hizo eso; ten\u00eda un coraz\u00f3n lo suficientemente malo para cualquier cosa, pero nunca se hab\u00eda convertido abiertamente en un traidor tan vil. Nunca emple\u00f3 el conocimiento para presentar dudas innecesarias, o para resistir a las claras doctrinas de la palabra de Dios; \u00e9sto ha sido reservado para los te\u00f3logos de estos \u00faltimos d\u00edas, d\u00edas que producen monstruos desconocidos para \u00e9pocas de menor educaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El talento de este hombre no hab\u00eda sido desperdiciado en su mano: estaba tal como lo hab\u00eda recibido, y por tanto, consideraba que hab\u00eda sido fiel. \u00a1Ah!, pero quedarnos exactamente donde estamos no es lo que Cristo llama fidelidad. Si piensas que tienes gracia y s\u00f3lo guardas la que tienes, sin obtener m\u00e1s, equivaldr\u00eda a esconder tu talento en la tierra y convertirlo en algo est\u00e9ril. No basta con retener; es preciso avanzar. El capital podr\u00eda estar all\u00ed, pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el inter\u00e9s? Estar viviendo sin objetivo ni prop\u00f3sito m\u00e1s all\u00e1 del objetivo de mantener tu posici\u00f3n equivale a ser un siervo malo y negligente, ya condenado. Mientras meditamos sobre este tema, que cada uno se diga a s\u00ed mismo: \u201c\u00bfSoy yo, Se\u00f1or?\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Su se\u00f1or llam\u00f3 a este siervo: \u201cmalo\u201d. \u00bfEs entonces algo malo ser in\u00fatil? Seguramente \u2018maldad\u2019 querr\u00e1 decir alguna acci\u00f3n positiva. No. No hacer lo recto es ser malo; no vivir para Cristo es ser malo; no ser \u00fatil en el mundo es ser malo; no dar gloria al nombre del Se\u00f1or es ser malo; ser negligente es ser malo. Es claro que hay muchas personas malas en el mundo a quienes no les gustar\u00eda ser llamadas as\u00ed. \u201cMalo y negligente\u201d son las dos palabras que fueron juntadas por el Se\u00f1or Jes\u00fas, cuyo discurso es siempre sabio.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Un maestro le pregunt\u00f3 a uno de sus estudiantes: \u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo, Juan?\u201d Fue llamado y crey\u00f3 salir bien librado al responder: \u201cNo estaba haciendo nada, se\u00f1or\u201d; pero su maestro le dijo: \u201c\u00c9sa es precisamente la raz\u00f3n por la que te llam\u00e9, pues deb\u00edas haber estado estudiando la lecci\u00f3n que te asign\u00e9\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Al final, no ser\u00e1 ninguna excusa que clames: \u201c\u00a1No estaba haciendo nada, se\u00f1or!\u201d \u00bfNo se les orden\u00f3, a los que hab\u00edan sido puestos a la izquierda, que se apartaran con una maldici\u00f3n contra ellos porque no hab\u00edan hecho nada? \u00bfAcaso no est\u00e1 escrito: \u201cMaldecid a Meroz, dijo el \u00e1ngel de Jehov\u00e1; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron al socorro de Jehov\u00e1, al socorro de Jehov\u00e1 contra los fuertes\u201d? El que no hace nada es un \u201cSiervo malo y negligente\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>Este hombre fue condenado a ser echado en las tinieblas de afuera.<\/i> Noten \u00e9sto: fue condenado a ser <i>como era,<\/i> pues el infierno, bajo cierta luz, puede ser descrito seg\u00fan el dicho del grandioso Capit\u00e1n: \u201ccomo eras\u201d. \u201cEl que es injusto, sea injusto todav\u00eda; y el que es inmundo, sea inmundo todav\u00eda\u201d. En el otro mundo hay una permanencia del car\u00e1cter: la permanente santidad es el cielo; el mal continuo es el infierno. Este hombre estaba fuera de la familia de su se\u00f1or. Consideraba a su patr\u00f3n como un se\u00f1or severo, y as\u00ed demostraba que no sent\u00eda ning\u00fan amor por \u00e9l, y que realmente no era un miembro de la casa. Estaba afuera en el coraz\u00f3n, y entonces su se\u00f1or le dijo: \u201cPermanece afuera\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s de eso, \u00e9l estaba en las tinieblas. Ten\u00eda conceptos equivocados sobre su patr\u00f3n, pues su se\u00f1or no era un hombre austero ni severo, no recog\u00eda donde no hab\u00eda esparcido ni segaba donde no hab\u00eda sembrado. Por tanto, su se\u00f1or le dijo: \u201cT\u00fa est\u00e1s deliberadamente en las tinieblas; permanece all\u00ed en las tinieblas de afuera\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este hombre era envidioso: no pod\u00eda tolerar la prosperidad de su se\u00f1or; cruj\u00eda sus dientes al pensar en eso. Fue sentenciado a que continuara en ese estado mental, y as\u00ed a crujir sus dientes por siempre. Esta es una terrible idea del castigo eterno, esta permanencia de car\u00e1cter en un esp\u00edritu inmortal: \u201cEl que es injusto, sea injusto todav\u00eda\u201d. Al mismo tiempo que el car\u00e1cter del imp\u00edo ser\u00e1 permanente, tambi\u00e9n ser\u00e1 desarrollado m\u00e1s y m\u00e1s siguiendo el sentido de su naturaleza: los puntos malos se tornar\u00e1n peores, y, sin nada que lo restrinja, lo malo ser\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s vil. En el mundo venidero, donde no hay obst\u00e1culos provenientes de la existencia de una iglesia y un Evangelio, el hombre progresar\u00e1 hacia una m\u00e1s espantosa madurez de enemistad contra Dios y a un grado m\u00e1s horrible de una consiguiente miseria. La aflicci\u00f3n est\u00e1 vinculada con la condici\u00f3n pecaminosa; al permanecer en su pecaminosidad, un hombre necesariamente ha de permanecer en la desgracia, pues el malvado es semejante al mar encrespado que no puede descansar, cuyas aguas arrojan lodo y suciedad. \u00a1Qu\u00e9 ser\u00e1 estar para siempre fuera de la familia de Dios! \u00a1No ser nunca hijo de Dios! \u00a1Estar por siempre en medio de tinieblas! \u00a1No ver nunca la luz del santo conocimiento, y la pureza y la esperanza! \u00a1Crujir para siempre los dientes con un doloroso desprecio y aborrecimiento hacia Dios, y que odiarlo sea el infierno! Que nos conceda la gracia de ser conducidos a amarlo, pues amarlo es el cielo. El siervo in\u00fatil ten\u00eda que recibir una terrible paga cuando su se\u00f1or hizo cuentas con \u00e9l, pero \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda decir que no la ten\u00eda bien ganada? Ten\u00eda la debida recompensa por sus actos. \u00a1Oh Dios nuestro, conc\u00e9denos que \u00e9sa no sea la suerte de ninguno de nosotros!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Debo solicitar ahora su atenci\u00f3n al segundo texto:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cAs\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando hay\u00e1is hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos in\u00fatiles somos, pues lo que deb\u00edamos hacer, hicimos\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este es EL VEREDICTO DEL RECONOCIMIENTO DE LA PROPIA BAJEZA, salido del coraz\u00f3n de los siervos que han cumplido laboriosamente el trabajo completo del d\u00eda. Esta es una parte de una par\u00e1bola que se propone censurar todas las ideas de la importancia de la persona y del m\u00e9rito humano.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando un siervo ha estado arando o alimentando al ganado, su se\u00f1or no le dice: \u201cSi\u00e9ntate, y yo te servir\u00e9, pues estoy profundamente endeudado contigo\u201d. No, su se\u00f1or le ordena que prepare la cena y que le sirva. Sus servicios son obligatorios y, por tanto, su se\u00f1or no le alaba como si fuera un portento y un h\u00e9roe. Si persevera desde el amanecer hasta el ocaso, no hace sino cumplir con su deber, y no espera de ninguna manera que su trabajo sea altamente admirado o recompensado con una paga extra y con humildes gracias. Nosotros tampoco hemos de jactarnos por nuestros servicios, sino que hemos de tener una baja opini\u00f3n de ellos, confesando que somos siervos in\u00fatiles.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cualquier dolor que pudiera haber sido causado por la primera parte del discurso, yo conf\u00edo que \u00fanicamente nos preparar\u00e1 para adentrarnos m\u00e1s profundamente en el esp\u00edritu de nuestro segundo texto. Estos dos textos est\u00e1n grabados en mi coraz\u00f3n como con una pluma de hierro, por una herida inmisericorde infligida cuando yo estaba muy d\u00e9bil para soportarla. Cuando estaba sumamente enfermo en el sur de Francia, y profundamente deprimido en esp\u00edritu \u2013tan profundamente deprimido y tan enfermo e indispuesto que escasamente sab\u00eda c\u00f3mo vivir- una de esas personas maliciosas que com\u00fanmente cazan a los hombres p\u00fablicos, y especialmente a los ministros, me envi\u00f3 an\u00f3nimamente una carta, dirigida abiertamente a <i>\u201cEse siervo in\u00fatil llamado C. H. Spurgeon\u201d.<\/i> Esta carta conten\u00eda trozos dirigidos a los enemigos del Se\u00f1or Jes\u00fas, con pasajes marcados y subrayados y con notas con las que los aplicaba a mi persona. \u00a1Cu\u00e1ntos \u2018Rabsaces\u2019 me han escrito en su d\u00eda! Ordinariamente leo las cartas con la paciencia que llega con el uso, y pasan a avivar el fuego. No busco ninguna exenci\u00f3n para esta molestia, ni la siento usualmente dif\u00edcil de sobrellevar, pero en la hora en que mi \u00e1nimo estaba deprimido, y yo sent\u00eda un gran dolor, esta carta injuriosa me her\u00eda en lo m\u00e1s vivo. Me daba vueltas en la cama y me preguntaba: \u00bfsoy, entonces, un siervo in\u00fatil? Me aflig\u00eda grandemente, y no pod\u00eda levantar mi cabeza, o encontrar descanso. Revisaba mi vida, y ve\u00eda sus debilidades e imperfecciones, pero no sab\u00eda c\u00f3mo expresar mi caso hasta que este segundo texto vino en mi ayuda, y respondi\u00f3 como el veredicto de mi coraz\u00f3n herido. Me dije: \u201cEspero no ser un siervo in\u00fatil en el sentido en que esta persona pretende llamarme as\u00ed; pero seguramente lo soy en otro sentido\u201d. Me confi\u00e9 a mi Se\u00f1or y Maestro una vez m\u00e1s, con un sentido m\u00e1s profundo del significado del texto de lo que hab\u00eda sentido antes: Su sacrificio expiatorio me revivi\u00f3, y en humilde fe encontr\u00e9 el descanso.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A prop\u00f3sito, me asombra que alg\u00fan ser humano encuentre placer en tratar de infligir dolor sobre quienes est\u00e1n enfermos y deprimidos; sin embargo, hay personas que se deleitan en hacerlo. En verdad, aunque no hubiera esp\u00edritus malignos all\u00e1 abajo, hay algunos aqu\u00ed arriba, y los siervos del Se\u00f1or Jes\u00fas reciben dolorosas pruebas de su actividad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, si han sentido alg\u00fan dolor por causa del primer texto, perm\u00edtanme conducirlos al punto que llegu\u00e9 personalmente cuando pude dar gracias a Dios por fin por esa carta, y sentir que era una saludable medicina para mi esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9sto que es puesto en nuestras bocas como una confesi\u00f3n de que somos siervos in\u00fatiles, tiene el prop\u00f3sito de reprendernos cuando pensamos que somos alguien y que hemos hecho algo digno de alabanza. Nuestro texto tiene el prop\u00f3sito de censurarnos si pensamos que hemos hecho lo suficiente, que hemos soportado la carga y el calor del d\u00eda por largo tiempo, y que nos han conservado en nuestro puesto m\u00e1s all\u00e1 de nuestro propio turno. Si concluimos que hemos logrado una excelente jornada de siega, y que deber\u00edan invitarnos a ir a casa para descansar, el texto nos censura. Si sinti\u00e9ramos una ambici\u00f3n desordenada de confort, y dese\u00e1ramos que el Se\u00f1or nos diera alguna recompensa inmediata e impactante por lo que hemos hecho, el texto nos hace avergonzarnos. Es un esp\u00edritu altivo que no tiene nada de infantil ni de servicial y ha de ser reprimido con una mano firme.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En primer lugar, <i>\u00bfde qu\u00e9 manera habr\u00edamos podido traer provecho<\/i> <i>a Dios?<\/i> Elifaz lo ha dicho muy bien: \u201c\u00bfTraer\u00e1 el hombre provecho a Dios? Al contrario, para s\u00ed mismo es provechoso el hombre sabio. \u00bfTiene contentamiento el Omnipotente en que t\u00fa seas justificado, o provecho de que t\u00fa hagas perfectos tus caminos?\u201d Si le hemos dado a Dios de nuestras riquezas, \u00bfes acaso nuestro deudor? \u00bfDe qu\u00e9 manera lo hemos enriquecido a \u00c9l, a quien le pertenecen toda la plata y el oro? Si hemos entregado nuestras vidas a Su causa con la devoci\u00f3n de los m\u00e1rtires y de los misioneros, \u00bfqu\u00e9 es eso para \u00c9l, cuya gloria llena los cielos y la tierra? \u00bfC\u00f3mo podemos imaginar que lleguemos a hacer que el Eterno est\u00e9 en deuda con nosotros? El esp\u00edritu recto dice con David: \u201cOh alma m\u00eda, dijiste a Jehov\u00e1: T\u00fa eres mi Se\u00f1or; no hay para m\u00ed bien fuera de ti. Para los santos que est\u00e1n en la tierra, y para los \u00edntegros, es toda mi complacencia\u201d. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda un hombre poner a su Hacedor bajo obligaci\u00f3n para con \u00e9l? No hemos de desvariar tan blasfemamente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Amados hermanos, debemos recordar que <i>cualquiera que hubiere<\/i> <i>sido el servicio que fuimos capaces de prestar, ha sido un asunto de<\/i> <i>deuda.<\/i> Espero que nuestra moralidad no haya ca\u00eddo tan bajo que recibamos cr\u00e9dito para nosotros mismos por pagar nuestras deudas. No encuentro que los hombres de negocios se enorgullezcan y digan: \u201cEsta ma\u00f1ana le pagu\u00e9 mil libras a Fulano de Tal\u201d. \u201cBien, \u00bfse las diste?\u201d \u201cOh, no; todo se lo deb\u00eda\u201d. \u00bfEs eso algo grande? \u00bfHemos ca\u00eddo a un nivel tan bajo de moral espiritual que pensamos que hemos hecho un gran trato cuando le damos a Dios lo que le es debido? \u201c\u00c9l nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos\u201d. Jesucristo nos ha comprado: \u201cNo somos nuestros\u201d, pues \u201chemos sido comprados por precio\u201d. Hemos entrado tambi\u00e9n en un pacto con \u00c9l, y nos hemos entregado a \u00c9l voluntariamente. \u00bfNo fuimos bautizados en Su nombre y en Su muerte? Cualquier cosa que hagamos es s\u00f3lo aquello que \u00c9l tiene el derecho de reclamar de nuestras manos por nuestra creaci\u00f3n, redenci\u00f3n y nuestra profesada entrega a \u00c9l. Cuando hayamos perseverado en la dura tarea de arar hasta que no quede ning\u00fan campo sin arar, cuando hayamos cumplido la tarea m\u00e1s placentera de alimentar a las ovejas y cuando hayamos terminado de poner la mesa de la comuni\u00f3n para nuestro Se\u00f1or: cuando hayamos hecho todo eso no habr\u00edamos hecho m\u00e1s de lo que era nuestro deber haber hecho. \u00bfPor qu\u00e9 nos jactamos, entonces, o por qu\u00e9 clamamos pidiendo que seamos dados de baja, o esperamos que se nos d\u00e9 las gracias?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s de esto, est\u00e1 esta triste reflexi\u00f3n, ay, <i>que en todo lo que<\/i> <i>hemos hecho, hemos sido in\u00fatiles, debido a que hemos sido<\/i> <i>imperfectos.<\/i> Al arar ha habido obst\u00e1culos, al alimentar el ganado ha habido rudezas y olvidos, en la preparaci\u00f3n de la mesa las viandas han sido indignas de un Se\u00f1or como el que servimos. C\u00f3mo le debe parecer nuestro trabajo a \u00c9l, de quien leemos: \u201cHe aqu\u00ed, en sus siervos no conf\u00eda, y not\u00f3 necedad en sus \u00e1ngeles\u201d. \u00bfPuede alguno de ustedes mirar en retrospectiva el servicio prestado a su Se\u00f1or con satisfacci\u00f3n? Si puedes, no podr\u00eda decir que te envidio, pues no me identifico contigo en el m\u00e1s m\u00ednimo grado, antes bien, tiemblo por tu seguridad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En cuanto a m\u00ed, me veo forzado a decir con solemne veracidad que no estoy contento con nada de lo que he hecho jam\u00e1s. He deseado a medias vivir mi vida de nuevo, pero ahora lamento que mi altivo coraz\u00f3n me permitiera desear eso, ya que las probabilidades son de que lo har\u00eda peor la segunda vez. Yo reconozco con profunda gratitud todo lo que la gracia ha hecho por m\u00ed, pero pido perd\u00f3n por todo aquello que he hecho por m\u00ed mismo. Le pido a Dios que perdone mis oraciones, pues han estado llenas de faltas; le suplico incluso que perdone esta confesi\u00f3n, pues no es tan humilde como deber\u00eda serlo; le imploro que lave mis l\u00e1grimas y que purgue mis devociones, y que me bautice en un verdadero entierro con mi Salvador, para que sea completamente olvidado en m\u00ed, y s\u00f3lo sea recordado en \u00c9l. Ah, Se\u00f1or, T\u00fa sabes cu\u00e1nto nos quedamos cortos de la humildad que deber\u00edamos sentir. Perd\u00f3nanos por \u00e9sto. Todos nosotros somos siervos in\u00fatiles, y si nos juzgaras por la ley, deber\u00edamos ser echados fuera.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, nosotros no podemos congratularnos en absoluto, incluso si hemos gozado de \u00e9xito en la obra de nuestro Se\u00f1or, ya que <i>estamos endeudados con la abundante gracia de<\/i> <i>nuestro Se\u00f1or por<\/i> <i>todo lo que hemos hecho.<\/i> Si hubi\u00e9ramos cumplido con todo nuestro deber, no habr\u00edamos hecho nada si Su gracia no nos hubiera capacitado para hacerlo. Si nuestro celo no conoce respiro, es \u00c9l quien mantiene ardiendo la llama. Si fluyen nuestras l\u00e1grimas de arrepentimiento, es \u00c9l quien golpea la roca y saca agua de ella. Si hay alguna virtud, si hay alguna alabanza, si hay alguna fe, si hay alg\u00fan ardor, si hay alguna semejanza a Cristo, nosotros somos el producto de Su trabajo, creados por \u00c9l, y por tanto, no nos atrevemos a recibir ni una sola part\u00edcula de alabanza para nosotros mismos. \u00a1De lo recibido de Tus manos te damos, grandioso Dios! Todo lo que hasta este momento ha sido digno de Tu aceptaci\u00f3n, era Tuyo de antemano. De aqu\u00ed que los mejores sean todav\u00eda siervos in\u00fatiles.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si tenemos una causa especial por la que lamentarnos debido a alg\u00fan error evidente, ser\u00edamos sabios si vamos con un esp\u00edritu humillado y confesamos la falta, y luego proseguimos haciendo la obra con un esp\u00edritu esperanzado y perseverante cada d\u00eda. Siempre que est\u00e9s angustiado porque no puedes hacer lo que quisieras, siempre que veas las deficiencias de tu propio servicio, y te condenes por ello, lo mejor es ir y hacer algo m\u00e1s en la fortaleza del Se\u00f1or. Si no has servido bien a Jes\u00fas hasta este momento, anda y hazlo mejor. Si cometes un error garrafal no se lo digas a todo el mundo, agregando que nunca lo intentar\u00e1s de nuevo, antes bien haz dos cosas buenas para compensar la falla. Di: \u201cMi bendito Se\u00f1or y Maestro no ser\u00e1 m\u00e1s un perdedor por mi culpa en la medida que pueda evitarlo. No me angustiar\u00e9 tanto por el pasado como por enmendar el presente y despertar al futuro\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hermanos, procuren ser m\u00e1s \u00fatiles, y pidan m\u00e1s gracia. El oficio del siervo no es esconderse en un rinc\u00f3n del campo y llorar, sino seguir arando; no es balar con las ovejas, sino alimentarlas, y as\u00ed demostrar su amor a Jes\u00fas. No has de ponerte de pie en la cabecera de la mesa para decir: \u201cNo he preparado la mesa para mi Se\u00f1or tan bien como podr\u00eda haberlo deseado\u201d. No, anda y prep\u00e1rala mejor. Ten valor; no est\u00e1s sirviendo a un severo Se\u00f1or despu\u00e9s de todo; y, aunque t\u00fa, muy apropiadamente, te llamas un siervo in\u00fatil, ten buen \u00e1nimo, pues, en breve, un veredicto m\u00e1s moderado ser\u00e1 pronunciado en cuanto a ti. T\u00fa no eres tu propio juez ni para bien ni para mal; otro juez est\u00e1 a la puerta, y cuando venga tendr\u00e1 una mejor opini\u00f3n de ti de la que t\u00fa mismo tienes gracias a la conciencia de tu humillaci\u00f3n; te juzgar\u00e1 por la regla de la gracia y no por la de la ley, y acabar\u00e1 con todo ese terror que viene de un esp\u00edritu legal y que revolotea sobre ti con alas de vampiro.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed los he conducido al tercer texto:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cY su se\u00f1or le dijo: Bien, buen siervo y fiel\u201d. Mateo 25: 21.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">No voy a tratar de predicar acerca de esa palabra alentadora, mas s\u00f3lo dir\u00e9 una palabra o dos al respecto. Es un texto demasiado grande para ser tratado al final de un serm\u00f3n. Encontramos al Se\u00f1or dici\u00e9ndoles a quienes hab\u00edan usado sus talentos diligentemente: \u201cBien, buen siervo y fiel\u201d. Este es EL VEREDICTO DE LA GRACIA. Bienaventurado es el hombre que se reconozca ser un siervo infiel; y bienaventurado es el hombre a quien su Se\u00f1or le diga: \u201cBuen siervo y fiel\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Observen aqu\u00ed que la expresi\u00f3n: \u201cBien\u201d del Se\u00f1or es <i>dada a la<\/i> <i>fidelidad.<\/i> No es: \u201cBien, buen siervo y brillante\u201d; pues, tal vez, el hombre nunca brill\u00f3 del todo ante los ojos de quienes aprecian el resplandor y el brillo. No es: \u201cBien, gran siervo y distinguido\u201d, pues es posible que nunca fuera conocido m\u00e1s all\u00e1 de su aldea nativa. \u00c9l concienzudamente hizo lo mejor que pudo \u201csobre poco\u201d, y nunca desperdici\u00f3 ninguna oportunidad de hacer el bien, y as\u00ed demostr\u00f3 que era fiel.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La misma alabanza le fue dada al hombre con dos talentos que la que recibi\u00f3 su consiervo que ten\u00eda cinco talentos. Sus esferas de acci\u00f3n eran muy diferentes; pero su recompensa fue la misma. \u201cBien, buen siervo y fiel\u201d, es lo que fue ganado y disfrutado por cada uno de ellos. \u00bfNo es muy dulce pensar que aunque yo pueda tener s\u00f3lo un talento, no por eso ser\u00e9 privado de la alabanza de mi Se\u00f1or? \u00c9l fijar\u00e1 Sus ojos sobre mi fidelidad, y no sobre el n\u00famero de mis talentos. Podr\u00eda haber cometido muchos errores, y haber confesado mis faltas con gran dolor; pero \u00c9l me encomiar\u00e1 como encomi\u00f3 a la mujer de quien dijo: \u201cEsta ha hecho lo que pod\u00eda\u201d. Es mejor ser fiel en la escuela de p\u00e1rvulos que ser infiel en una clase noble de j\u00f3venes. Es mejor ser fiel en un caser\u00edo sobre cuarenta o sesenta personas, que ser infiel en una parroquia de una gran ciudad, con miles de personas pereciendo en consecuencia. Es mejor ser fiel en una reuni\u00f3n de una peque\u00f1a casa, y hablar de Cristo crucificado a cincuenta aldeanos, que ser infiel en un gran edificio donde se congregan miles de personas. Yo ruego que ustedes sean fieles en entregar todo lo que son y todo lo que tienen para Dios. En tanto que vivan, por muchas faltas que tengan, no sean tibios ni indecisos, sino sean fieles en intenci\u00f3n y en deseo. Este es el punto de la alabanza del Juez: la fidelidad del siervo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este veredicto fue <i>dado por la gracia soberana.<\/i> La recompensa no fue de acuerdo al trabajo, pues el siervo hab\u00eda sido \u201cfiel sobre poco\u201d, pero \u201cfue puesto sobre mucho\u201d. El veredicto mismo no es conforme a la regla de las obras, sino conforme a la ley de la gracia. Nuestras buenas obras son evidencias de gracia en nosotros; nuestra fidelidad como siervos, por tanto, ser\u00e1 la evidencia de que tenemos un esp\u00edritu amoroso hacia nuestro Se\u00f1or, evidencia, por tanto, de que nuestro coraz\u00f3n ha sido cambiado, y que hemos sido conducidos a amar a Aquel por quien antes no sent\u00edamos ning\u00fan afecto. Nuestras obras son la prueba de nuestro amor, y por eso quedan como evidencia de la gracia de Dios. Dios nos da gracia primero, y luego nos recompensa por ello. \u00c9l obra en nosotros, y luego considera el fruto como obra nuestra. Nosotros nos ocupamos en nuestra salvaci\u00f3n, porque \u201cDios es el que en nosotros produce as\u00ed el querer como el hacer, por su buena voluntad\u201d. Si \u00c9l dice alguna vez: \u201cBien\u201d, tanto a ustedes como a m\u00ed, ser\u00e1 por causa de Su propia gracia abundante, y no por causa de nuestros m\u00e9ritos. Y, en verdad, all\u00ed es donde todos tenemos que ir y donde nos debemos quedar; pues la idea de que tenemos alg\u00fan m\u00e9rito personal pronto nos llevar\u00e1 a encontrar fallas en nuestro Se\u00f1or, y en Su servicio, como alguien duro y severo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Algunas veces he admirado c\u00f3mo algunos hombres que han negado la doctrina de la salvaci\u00f3n por gracia, como un asunto de teolog\u00eda, la han admitido en sus devociones. Han entrado en controversias en su contra, y, sin embargo, inconscientemente, han cre\u00eddo en ella. Un caso extremo es el del Cardenal Belarmino, que era uno de los enemigos m\u00e1s inveterados de la Reforma, y un renombrado antagonista de la ense\u00f1anza de Mart\u00edn Lutero. Voy a citar de una de sus obras <i>(Inst. De Justificatione, Lib. v., c. 1).<\/i> Dice, en resumen: \u201cSobre la base de la naturaleza incierta de nuestras propias obras y del peligro de la vanagloria, el camino m\u00e1s seguro es poner nuestra confianza total en la misericordia y en la gracia de Dios\u201d. Has dicho lo correcto, oh Cardenal; y puesto que el curso m\u00e1s seguro es \u00e9se, el mismo que nosotros elegir\u00edamos, pondremos toda nuestra confianza en la misericordia y la gracia de Dios. Se reporta, y yo creo que sobre la base de una excelente autoridad, que este gran hombre, que toda su vida hab\u00eda estado proclamando la salvaci\u00f3n por obras, al morir, pronunci\u00f3 una oraci\u00f3n en lat\u00edn, cuya traducci\u00f3n ser\u00eda algo as\u00ed como: \u201cYo imploro a Dios, que no valora nuestros m\u00e9ritos, antes bien que gratuitamente perdona nuestras ofensas, que se digne recibirme entre Sus santos y Sus elegidos\u201d. \u00bfSa\u00fal tambi\u00e9n entre los profetas?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfAcaso ora Belarmino al final como un calvinista? Un caso como \u00e9ste lo hace a uno esperar que muchos otros pudieran ser salvados en una iglesia ap\u00f3stata. Gracias a Dios, muchos de ellos son mucho mejores que su credo, y creen en sus corazones aquello que niegan como te\u00f3logos pol\u00e9micos. Sea como sea, yo s\u00e9 que si soy salvado o recompensado, ha de ser s\u00f3lo por gracia, pues no puedo tener ninguna otra esperanza. En cuanto a quienes han hecho mucho por la iglesia, sabemos que renunciar\u00e1n a toda alabanza diciendo: \u201cSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?\u201d Todos los fieles siervos del Se\u00f1or cantar\u00e1n: <i>\u201cNon nobis domine\u201d.<\/i> No a nosotros. No a nosotros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por \u00faltimo, hermanos, con qu\u00e9 infinito deleite Jes\u00fas llenar\u00e1 nuestros corazones si, por medio de la gracia divina, somos lo suficientemente dichosos de o\u00edrle decir: \u201cBien, buen siervo y fiel\u201d. Oh, si perseveramos hasta el fin a pesar de las tentaciones de Satan\u00e1s, y de la debilidad de nuestra naturaleza, y de todos los enredos del mundo, y conservamos nuestros vestidos sin ser manchados por el mundo, predicando a Cristo seg\u00fan la medida de nuestra habilidad, y ganando almas para \u00c9l, \u00a1cu\u00e1n grande honor ser\u00e1! Qu\u00e9 bienaventuranza ser\u00e1 para \u00e9l que se diga: \u201cBien\u201d. La m\u00fasica de esta palabra contendr\u00e1 el cielo para nosotros. Cu\u00e1n diferente ser\u00e1 del veredicto de nuestros semejantes, que siempre est\u00e1n encontrando fallas en \u00e9sto y en lo otro, aunque hagamos nuestro mejor esfuerzo. Nunca pudimos agradarles, pero hemos agradado al Se\u00f1or. Los hombres siempre estaban malinterpretando nuestras palabras y juzgando mal nuestros motivos, pero \u00c9l lo endereza todo diciendo: \u201c\u00a1Bien!\u201d Poco importar\u00e1 entonces lo que todos los dem\u00e1s hayan dicho: ni las palabras lisonjeras de amigos ni las severas condenaciones de los enemigos tendr\u00e1n peso alguno para nosotros cuando \u00c9l diga: \u201c\u00a1Bien!\u201d No sin orgullo hemos de recibir ese elogio, pues consideraremos incluso entonces que hemos sido siervos in\u00fatiles; pero, oh, c\u00f3mo le amaremos por establecer tal valoraci\u00f3n sobre los vasos de agua fr\u00eda que les dimos a Sus disc\u00edpulos, y el pobre servicio imperfecto que procuramos rendirle. \u00a1Qu\u00e9 condescendencia designar como \u2018bien hecho\u2019 aquello que sentimos que fue muy mal hecho!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo les ruego a los siervos de Dios aqu\u00ed presentes que comenzaron esta ma\u00f1ana a escudri\u00f1arse, y que luego prosiguieron a confesar sus imperfecciones, que ahora concluyan regocij\u00e1ndose en el hecho de que, si somos creyentes en Cristo Jes\u00fas y estamos consagrados realmente a \u00c9l, hemos de concluir esta vida y comenzar la vida venidera con ese bendito veredicto de \u201c\u00a1Bien!\u201d Aseg\u00farense, empero, de ser de aqu\u00e9llos que est\u00e1n haciendo todo y que son fieles. Oigo a algunas personas hablar contra la justicia propia, a quienes yo les dir\u00eda: \u201cNo necesitas decir mucho acerca de ese asunto, pues no te concierne, pues no tienes ninguna justicia de la que debas estar orgulloso\u201d. Oigo a ciertas personas hablar en contra de la salvaci\u00f3n por buenas obras que no corren ning\u00fan peligro de caer en ese error, ya que las buenas obras y sus vidas han roto relaciones desde hace tiempo. Lo que realmente admiro es ver a un hombre como Pablo, que vivi\u00f3 para Jes\u00fas, y que estaba dispuesto a morir por \u00c9l, pero que no obstante al final de su vida dijo: \u201cPero cuantas cosas eran para m\u00ed ganancia, las he estimado como p\u00e9rdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como p\u00e9rdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en \u00e9l, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Sigan adelante, hermanos, y no piensen en descansar mientras no haya terminado su d\u00eda laboral. Sirvan a Dios con todas sus fuerzas. Hagan m\u00e1s que los fariseos que esperan ser salvados por su celo. Hagan m\u00e1s de lo que sus hermanos esperan de ustedes, y luego, cuando hayan hecho todo, p\u00f3nganlo a los pies de su Redentor con esta confesi\u00f3n: \u201cSiervo in\u00fatil soy\u201d. Es a quienes mezclan la fidelidad con la humildad y el ardor con la conciencia de su propia indignidad que Jes\u00fas les dir\u00e1: \u201cBien, buen siervo y fiel\u2026 entra en el gozo de tu se\u00f1or\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Porci\u00f3n de la Escritura le\u00edda antes del Serm\u00f3n: Mateo 25: 14-46.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cY al siervo in\u00fatil echadle en las tinieblas de afuera; all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes\u201d. Mateo 25: 30. \u201cAs\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando hay\u00e1is hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos in\u00fatiles somos, pues lo que deb\u00edamos hacer, hicimos\u201d. Lucas 17: 10. \u201cY su se\u00f1or le dijo: Bien, buen &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siervos-inutilespor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSiervos In\u00fatiles<br \/>\nPor Charles H. 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