{"id":22430,"date":"2016-04-04T15:50:21","date_gmt":"2016-04-04T20:50:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-pueden-y-lo-que-no-pueden-hacer-los-colaboradorespor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:50:21","modified_gmt":"2016-04-04T20:50:21","slug":"lo-que-pueden-y-lo-que-no-pueden-hacer-los-colaboradorespor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-pueden-y-lo-que-no-pueden-hacer-los-colaboradorespor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Lo Que Pueden y Lo Que No Pueden Hacer los Colaboradores\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<i>\u00abDec\u00eda adem\u00e1s: As\u00ed es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de d\u00eda, y la semilla brota y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, despu\u00e9s grano lleno en la espiga; y cuando el fruto est\u00e1 maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.\u00bb Marcos 4: 26-29.<\/i>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El domingo pasado, nuestro tema vers\u00f3 sobre los colaboradores en la labranza de Dios y sobre su gran Se\u00f1or; y luego procuramos mostrar en qu\u00e9 medida es necesaria la intervenci\u00f3n humana en la obra del Evangelio. Vimos tambi\u00e9n c\u00f3mo dependen enteramente de Dios todos los santos resultados, pues ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Tenemos un tema muy parecido esta ma\u00f1ana, excepto que profundiza un poco m\u00e1s, y muestra m\u00e1s plenamente hasta d\u00f3nde puede llegar un colaborador, y d\u00f3nde debe detenerse; d\u00f3nde puede entrar un hombre con santa diligencia, y en d\u00f3nde ninguna obra humana debe inmiscuirse de ninguna manera. En esta ocasi\u00f3n, nuestro tema ser\u00e1 principalmente la medida y el l\u00edmite de la mediaci\u00f3n humana en el reino de la gracia. Si somos ense\u00f1ados por el Esp\u00edritu de Dios, encontraremos que esta Escritura est\u00e1 llena de instrucci\u00f3n sobre el tema.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es notable que la par\u00e1bola que tenemos delante de nosotros, es exclusiva de Marcos. Ning\u00fan otro evangelista la ha registrado, pero no la consideramos menos importante por eso. Si nos hubiera sido narrada cuatro veces, nos habr\u00eda encantado o\u00edr la repetici\u00f3n, y le habr\u00edamos concedido una atenci\u00f3n cu\u00e1druple; pero como nos es narrada una sola vez, prestaremos una mayor atenci\u00f3n a una voz que habla de una vez por todas. Nos alegra que el Esp\u00edritu Santo haya conducido a Marcos a conservar esta perla, dentro de las muchas cosas excelentes que dijo nuestro Se\u00f1or, pero que se han perdido. Juan nos informa que si se hubiera preservado un registro de todas las cosas que hizo Jes\u00fas, se habr\u00eda constituido una biblioteca tan grande, que ni aun en el mundo hubieran cabido todos los libros que se habr\u00edan podido escribir. Muchas de las cosas que Jes\u00fas dijo anduvieron circulando, sin duda, por un tiempo, y se fueron olvidando gradualmente, y tenemos que agradecer al Esp\u00edritu de Dios, por perpetuar este s\u00edmil, por mano de Su siervo Marcos. Preservada en el \u00e1mbar de la inspiraci\u00f3n, esta instrucci\u00f3n excelente es invaluable.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Aqu\u00ed encontramos una lecci\u00f3n para los que plantan: para los jornaleros en la labranza de Dios. Es una par\u00e1bola para todos los que est\u00e1n involucrados en el reino de Dios. Es de poco valor para los que est\u00e1n en el reino de las tinieblas, pues a ellos no se les pide que siembren la buena semilla: \u00abPero al malo dijo Dios: \u00bfqu\u00e9 tienes t\u00fa que hablar de mis leyes?\u00bb Mas todos los que son s\u00fabditos leales del Rey Jes\u00fas, todos los que son comisionados a esparcir la semilla para el Labrador Real, estar\u00e1n contentos de saber c\u00f3mo avanza el reino, contentos de saber c\u00f3mo se est\u00e1 preparando la cosecha para \u00c9l, a quien sirven. Escuchen, entonces, ustedes que siembran junto a todas las aguas; ustedes que, con santa diligencia, buscan llenar los graneros de su Dios, escuchen, y que el Esp\u00edritu de Dios hable a sus o\u00eddos en la medida su capacidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I.<\/b> Primero, aprenderemos de nuestro texto, LO QUE PODEMOS HACER Y LO QUE NO PODEMOS HACER. Que esto nos sirva como primer encabezado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abAs\u00ed es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra\u00bb: esto puede hacerlo el obrero que tiene la gracia. \u00abY la semilla brota y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo\u00bb: esto es lo que no puede hacer, pues pertenece a un poder superior. El hombre no puede hacer que la semilla brote ni crezca; \u00e9l est\u00e1 fuera del huerto en ese respecto, y puede irse a casa \u00aby duerme y se levanta, de noche y de d\u00eda.\u00bb Una vez que la semilla es sembrada, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 la jurisdicci\u00f3n humana. Est\u00e1 bajo el cuidado divino. Sin embargo, pronto el obrero entra otra vez en acci\u00f3n: \u00abCuando el fruto est\u00e1 maduro, en seguida se mete la hoz.\u00bb A su tiempo segaremos, y es tanto nuestro deber como nuestro privilegio hacerlo. Pueden ver, entonces, que hay un lugar para el jornalero al principio, y aunque no hay espacio para \u00e9l en la etapa intermedia, otra oportunidad le es brindada m\u00e1s adelante, cuando lo que sembr\u00f3, efectivamente ha producido un fruto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Noten, entonces, que <i>nosotros podemos sembrar<\/i>. Cualquier hombre que haya recibido el conocimiento de la gracia de Dios en su coraz\u00f3n, puede ense\u00f1ar a otros. Incluyo bajo el t\u00e9rmino \u00abhombre\u00bb a todos los que conocen al Se\u00f1or, sean varones o mujeres. No todos podemos ense\u00f1ar de igual manera, pues no todos recibimos los mismos dones; a uno le es dado un talento, y a otro, diez. Tampoco tenemos todos las mismas oportunidades, pues uno vive en la oscuridad, y otro tiene una influencia de gran alcance. Sin embargo, no hay en la familia de Dios una mano infantil, que no pueda echar su propia semillita al suelo. No hay ning\u00fan hombre en medio de nosotros que necesite quedarse en la plaza desocupado, pues le est\u00e1 aguardando un trabajo adaptado a su fuerza. No hay una mujer salva que no tenga su santa tarea. Que la haga y gane la palabra de aprobaci\u00f3n. \u00abEsta ha hecho lo que pod\u00eda.\u00bb Algo del servicio sagrado est\u00e1 al alcance de la capacidad de cualquiera, ya sea de la madre de familia, de la ni\u00f1era con el beb\u00e9, del muchacho en la escuela, del obrero en su banco de trabajo, o de la enfermera junto al lecho del enfermo. Aquellos con el menor rango de oportunidades, pueden, sin embargo, hacer algo por Cristo y por Su causa. La preciosa semilla de la palabra de Dios es peque\u00f1a como un grano de mostaza, y puede ser transportada por la mano m\u00e1s d\u00e9bil, al lugar donde se multiplicar\u00e1 a ciento por uno.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">No necesitamos altercar nunca con Dios porque no podamos hacerlo todo, porque solamente nos permita hacer esta \u00fanica cosa, pues plantar la buena semilla es una obra que requerir\u00e1 de todo nuestro talento, de nuestra fortaleza, de nuestro amor, de nuestro cuidado. La siembra de la santa semilla puede muy bien ser adoptada como nuestra ocupaci\u00f3n m\u00e1s sublime, y no es un prop\u00f3sito inferior para la vida m\u00e1s noble que pueda ser llevada. Necesitar\u00e1n de la ense\u00f1anza celestial para poder seleccionar cuidadosamente el trigo, y protegerlo de la ciza\u00f1a del error. Debemos incluso tamizar nuestros propios pensamientos y opiniones, pues podr\u00edan no ser conformes a la mente de Dios. Los hombres no son salvados por nuestra palabra, sino por la palabra de Dios. Estamos obligados a conocer el Evangelio, y a ense\u00f1arlo completo. Debemos exponer a diferentes personas, con discreci\u00f3n, esa parte de la palabra de Dios que ata\u00f1a m\u00e1s a sus conciencias; pues mucho depender\u00e1 que la palabra sea <i>a tiempo<\/i>, y no una frase casual lanzada al azar. Tendremos una tarea suficiente si examinamos cuidadosamente el saco de las semillas, no vaya a ser que sembremos ciza\u00f1a juntamente con el trigo, o arrojemos insensiblemente la buena semilla, en lugares en los que servir\u00e1 de alimento a los p\u00e1jaros perversos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Habiendo seleccionado la semilla, tendremos bastante trabajo si salimos y la esparcimos abundantemente por todas partes, pues cada d\u00eda trae su oportunidad, y toda compa\u00f1\u00eda depara una ocasi\u00f3n. \u00abPor la ma\u00f1ana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano.\u00bb \u00abDichosos vosotros los que sembr\u00e1is junto a todas las aguas.\u00bb Imiten al sembrador de la par\u00e1bola, que no era tan ahorrativo como para arrojar la semilla s\u00f3lo donde, de conformidad a su juicio, hab\u00eda buena tierra, sino que, sintiendo que ten\u00eda otra ocupaci\u00f3n para su criterio, adem\u00e1s de seleccionar el suelo, arrojaba la semilla a diestra y siniestra conforme avanzaba, y no dejaba de echarla incluso en pedregales y entre espinos. Ustedes, queridos compa\u00f1eros jornaleros, tendr\u00e1n suficiente quehacer si en todo momento, y en todo lugar, conforme lo sugieran la prudencia y el celo, esparcen abundantemente la palabra viva del Dios vivo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, los sembradores sabios descubren oportunidades favorables para sembrar, y se aprovechan de ellas con regocijo. Hay momentos en los que, claramente, ser\u00e1 un desperdicio sembrar, pues el terreno no puede recibir la semilla, ya que no tiene la condici\u00f3n apropiada. Despu\u00e9s de un aguacero, o antes de un aguacero, o en el momento preciso que alguien que haya estudiado agricultura sabr\u00e1 identificar, entonces es cuando hay que estar activo y sembrando. De tal manera que, aunque debamos trabajar siempre para Dios, hay ocasiones en las que estar\u00edamos echando perlas a los cerdos, si habl\u00e1ramos de las cosas santas. Y hay otros momentos en los que, si fu\u00e9semos indolentes, constituir\u00eda un vergonzoso desperdicio de las ocasiones propicias. Los que son holgazanes cuando es tiempo de arar y de sembrar, son verdaderamente holgazanes, pues no s\u00f3lo desperdician el d\u00eda, sino que malgastan el a\u00f1o. Si ustedes miran con atenci\u00f3n a las almas, y usan las horas de feliz oportunidad, y los momentos de sagrado ablandamiento, no se quejar\u00e1n de un reducido espacio asignado para su obra. Aun si no eres llamado a regar o a cosechar nunca, tu oficio es lo suficientemente amplio si cumples con la obra de sembrar.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por poco que parezca ense\u00f1ar la sencilla verdad del Evangelio, es algo esencial. \u00bfC\u00f3mo oir\u00e1n los hombres sin un maestro? La labranza no produce nunca una cosecha sin una siembra. La mala hierba crece sin nuestra ayuda, mas no as\u00ed el trigo o la cebada. El coraz\u00f3n humano es tan depravado, que naturalmente producir\u00e1 el mal en abundancia, y Satan\u00e1s no desaprovechar\u00e1 la ocasi\u00f3n para sembrar la mala semilla; pero si el alma del hombre va a producir fruto para Dios, la semilla de la verdad debe ser arrojada en ella desde afuera.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Siervos de Dios, la semilla de la palabra no es como el vilano del cardo, que es arrastrado por cualquier viento, ni como ciertas semillas, que son transportadas en el aire por sus propios paraca\u00eddas, aqu\u00ed, y all\u00e1, y acull\u00e1, mas el trigo del reino necesita de una mano humana para que pueda ser sembrado, y sin tal intermediaci\u00f3n, no entrar\u00e1 en el coraz\u00f3n de los hombres, ni tampoco producir\u00e1 fruto para la gloria de Dios. La predicaci\u00f3n del Evangelio es una necesidad de cada \u00e9poca. Que Dios nos conceda que nuestro pa\u00eds no sea nunca privado del Evangelio. Aun si el Se\u00f1or nos enviara una carest\u00eda de pan y de agua, que no nos env\u00ede nunca una carest\u00eda de la palabra de Dios. La fe es por el o\u00edr, y, \u00bfc\u00f3mo oir\u00e1n sin haber qui\u00e9n les predique? Esparzan ustedes, esparzan ustedes, entonces, la semilla del reino, pues esto es esencial para la cosecha. La difusi\u00f3n del Evangelio no es algo que ustedes puedan hacer o no, conforme les plazca, sino que es un deber perentoriamente necesario, y si lo descuidan, es bajo su propio riesgo. Ustedes pueden sembrar la semilla, y la semilla tiene que ser sembrada.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La semilla debe ser sembrada a menudo, pues los tiempos son tales, que no basta con una siembra. Siembren una y otra vez, pues muchos son los enemigos del trigo, y si no repitieran su siembra, puede ser que nunca vean una cosecha. La semilla debe ser sembrada en todas partes, tambi\u00e9n, pues no existen determinados rincones del mundo que podamos darnos el lujo de descuidar, en la espera de que sean productivos por s\u00ed mismos. No pueden descuidar a las personas ricas e inteligentes bajo la premisa de que, en verdad, el Evangelio ser\u00e1 descubierto de alguna manera en medio de ellos, pues no es as\u00ed: el orgullo de la vida los conduce lejos de Dios. No pueden descuidar a los pobres e ignorantes, diciendo: \u00abciertamente, ellos por s\u00ed solos sentir\u00e1n su necesidad de Cristo.\u00bb No es as\u00ed: se hundir\u00e1n de degradaci\u00f3n en degradaci\u00f3n, a menos que ustedes los levanten con el Evangelio. Ninguna tribu de hombres, ninguna constituci\u00f3n peculiar de la mente humana, pueden ser descuidadas por nosotros. Tenemos que predicar la palabra por todas partes, a tiempo y fuera de tiempo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">He escuchado que el Capit\u00e1n Cook, el celebrado circunnavegador, fue en ciertos aspectos, un admirable ejemplo para nosotros. Dondequiera que desembarcaba, a cualquier parte del orbe terr\u00e1queo que iba, tomaba con \u00e9l un peque\u00f1o paquete de diversas semillas inglesas, y se le observaba a menudo, esparciendo las semillas en los lugares apropiados. Dejaba su barco y deambulaba por la costa. No le dec\u00eda nada a nadie, pero reposadamente esparc\u00eda las semillas inglesas dondequiera que iba, de tal forma que cubri\u00f3 al mundo de flores y de hierbas procedentes de su tierra natal. Im\u00edtenlo dondequiera que vayan; siembren la semilla espiritual en cada lugar que pise su pie. Algunos de ustedes estar\u00e1n muy pronto junto al mar, o escalando las monta\u00f1as de Suiza, o en otras regiones de la tierra, en busca de variedad y belleza; porten con ustedes las simientes celestiales, y no se satisfagan a menos que dejen caer, en cada lugar, un grano o dos que puedan producir fruto para su Dios. Esto es lo que pueden hacer; pongan inter\u00e9s en hacerlo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Consideremos, ahora, lo que ustedes no pueden hacer. <i>Ustedes no pueden, una vez que la semilla ha salido de sus manos, hacer que produzca vida<\/i>. Estoy seguro que no pueden hacer que crezca, pues ustedes no saben c\u00f3mo crece. El texto dice: \u00abY la semilla brota y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo.\u00bb Eso que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del alcance de nuestro conocimiento, est\u00e1 ciertamente m\u00e1s all\u00e1 del alcance de nuestro poder. \u00bfPueden hacer que una semilla germine? Podr\u00e1n colocarla bajo circunstancias de humedad y calor que causen que se hinche y d\u00e9 paso a un brote, pero la germinaci\u00f3n misma, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de ustedes. \u00bfC\u00f3mo se lleva a cabo? No lo sabemos. Despu\u00e9s que el embri\u00f3n ha brotado, \u00bfpueden hacerlo crecer m\u00e1s, y que desarrolle su vida hasta tener hojas y tallo? No; eso, tambi\u00e9n, est\u00e1 fuera de su poder. Y cuando a la hoja de hierba verde le sigue la espiga, \u00bfpueden hacer que madure? Madurar\u00e1; pero, \u00bfpueden lograrlo ustedes? Saben que no pueden; no pueden intervenir en el proceso real, aunque puedan promover las condiciones bajo las cuales se produce. La vida es un misterio. El crecimiento es un misterio. La maduraci\u00f3n es un misterio. Y estos tres misterios son como fuentes selladas contra toda intrusi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo llega a suceder que haya dentro de la semilla madura las preparaciones para otra siembra y para otro crecimiento? \u00bfCu\u00e1l es este principio vital, esta secreta energ\u00eda reproductora? \u00bfSabes algo acerca de todo esto? El fil\u00f3sofo afirma que puede explicar la vida y el crecimiento, y de inmediato, de conformidad al proceso ordinario de la filosof\u00eda, te embaucar\u00e1 con t\u00e9rminos que son menos entendibles que la pl\u00e1tica ordinaria de los infantes; y, luego dir\u00e1: \u00ab\u00a1All\u00ed est\u00e1 todo el asunto! Est\u00e1 lo m\u00e1s claro posible.\u00bb \u00c9l encubre su ignorancia con una jerga enrevesada, que luego llama sabidur\u00eda. Hasta este d\u00eda sigue siendo verdad, en lo relativo al crecimiento de las semillas m\u00e1s comunes: \u00abCrece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo.\u00bb El cient\u00edfico habla acerca de las combinaciones qu\u00edmicas y las permutaciones f\u00edsicas, y procede a citar analog\u00edas de esto y de aquello; pero, aun as\u00ed, el crecimiento de la simiente sigue siendo un secreto, pues crece \u00absin que \u00e9l sepa c\u00f3mo.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ciertamente, esto es v\u00e1lido en relaci\u00f3n al brote y al progreso de la palabra de Dios en el coraz\u00f3n. Entra en el alma y se arraiga sin que t\u00fa sepas c\u00f3mo. Naturalmente los hombres odian la palabra, pero entra y cambia el coraz\u00f3n, de tal forma que terminan am\u00e1ndola, aunque no sabemos c\u00f3mo. Su naturaleza entera es renovada, de tal forma que en lugar de producir pecado, genera arrepentimiento, fe y amor, pero no sabemos c\u00f3mo. C\u00f3mo es que el Esp\u00edritu de Dios trata con la mente del hombre, c\u00f3mo crea el nuevo coraz\u00f3n y el esp\u00edritu recto, c\u00f3mo somos engendrados de nuevo a una esperanza viva, c\u00f3mo nacemos del Esp\u00edritu, no podemos decirlo. El Esp\u00edritu Santo entra en nosotros; no o\u00edmos Su voz, no vemos Su luz, no sentimos Su roce; sin embargo, \u00c9l obra una obra eficaz en nosotros, que no nos toma mucho tiempo percibir. Sabemos que la obra del Esp\u00edritu es una nueva creaci\u00f3n, una resurrecci\u00f3n de los muertos; pero todas estas palabras son \u00fanicamente fundas que cubren nuestra total ignorancia sobre el modo de Su operaci\u00f3n, en el que no tenemos ninguna ingerencia. No sabemos c\u00f3mo ejecuta Sus milagros de amor, y, no sabiendo c\u00f3mo obra, podemos estar muy seguros que no podemos quitarle la obra de Sus manos. No podemos crear, no podemos revivir, no podemos transformar, no podemos regenerar, no podemos salvar.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Habi\u00e9ndose manifestado esta obra de Dios en el crecimiento de la semilla, \u00bfqu\u00e9 sigue? Nosotros podemos cosechar las espigas maduras. Despu\u00e9s de un tiempo, Dios el Esp\u00edritu Santo usa nuevamente a Sus siervos. Tan pronto como la simiente viva ha producido, primero que nada, toda la hierba del pensamiento, y luego la verde espiga de la convicci\u00f3n de pecado, y luego la fe, que es como grano lleno en la espiga, entonces el obrero cristiano regresa para prestar un servicio adicional, pues \u00e9l puede segar. \u00abCuando el fruto est\u00e1 maduro, en seguida se mete la hoz.\u00bb Esta no es la siega del \u00faltimo gran d\u00eda, pues esa no viene dentro del alcance de esta par\u00e1bola, relacionada evidentemente a un sembrador y a un segador humanos. El tipo de siega que tiene en mente el Salvador aqu\u00ed, es la que mencion\u00f3 cuando dijo a Sus disc\u00edpulos: \u00abAlzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya est\u00e1n blancos para la siega.\u00bb Despu\u00e9s que estuvo sembrando la semilla en los corazones de los samaritanos, y que la semilla brot\u00f3, de tal manera que evidenciaron fe en \u00c9l, el Se\u00f1or Jes\u00fas clam\u00f3: \u00abMirad los campos, porque ya est\u00e1n blancos para la siega.\u00bb El ap\u00f3stol dijo: \u00abUno es el que siembra, y otro es el que siega.\u00bb Nuestro Se\u00f1or dijo a los disc\u00edpulos: \u00abYo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis.\u00bb \u00bfAcaso no hay una promesa: \u00abA su tiempo segaremos, si no desmayamos\u00bb?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Los obreros cristianos comienzan su labor de cosecha observando, cuidadosamente, para detectar cu\u00e1ndo evidencian los hombres se\u00f1ales de fe en Cristo. Est\u00e1n \u00e1vidos de ver la hierba y encantados de detectar la espiga que madura. Con frecuencia esperan que los hombres sean creyentes, pero anhelan estar seguros de ello: y cuando juzgan que finalmente el fruto de la fe ha brotado, comienzan a animar, a congratular, y a consolar. Ellos saben que el joven creyente necesita ser alojado en el granero del compa\u00f1erismo cristiano, para que pueda ser salvado de mil peligros. Ning\u00fan granjero sabio deja el fruto del campo expuesto imprudentemente al granizo que puede aplastarlo, o al moho que puede destruirlo, o a los p\u00e1jaros que pueden robarlo. Evidentemente, ning\u00fan creyente debe quedar fuera del granero de la santa comuni\u00f3n, sino que tiene que ser llevado al medio de la iglesia con todo el gozo que acompa\u00f1a a las espigas, cuando son tra\u00eddas a casa. El obrero de Cristo vigila cuidadosamente, y cuando discierne que su tiempo ha llegado, comienza de inmediato a meter a los convertidos, para que puedan ser cuidados por la hermandad, separados del mundo, resguardados de la tentaci\u00f3n, y atesorados para el Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es diligente para hacerlo de inmediato, porque el texto dice: \u00abEn seguida se mete la hoz.\u00bb No espera durante meses en una fr\u00eda sospecha; no teme alentar demasiado pronto cuando la fe est\u00e1 realmente presente. Viene de inmediato con la palabra de la promesa y la sonrisa del amor fraternal, y pregunta al nuevo creyente: \u00ab\u00bfhas confesado tu fe? \u00bfNo ha llegado el momento de una confesi\u00f3n abierta? \u00bfNo le ha ordenado Jes\u00fas al creyente que sea bautizado? Si le amas, guarda Sus mandamientos.\u00bb No descansa hasta haber introducido al convertido a la comuni\u00f3n de los fieles. Pues nuestro trabajo, hermanos, no est\u00e1 concluido sino a medias cuando los hombres son hechos disc\u00edpulos y bautizados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, tenemos que alentar, instruir, fortalecer, consolar y socorrer en todos los momentos de dificultad y de peligro. \u00bfQu\u00e9 dijo el Salvador? \u00abPor tanto, id, y haced disc\u00edpulos a todas las naciones, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo; ense\u00f1\u00e1ndoles que guarden todas las cosas que os he mandado.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El segador es el hombre que re\u00fane a los convertidos, y desempe\u00f1a un honorable y \u00fatil oficio. Si yo predico el Evangelio hoy, y algunos son convertidos, yo ser\u00e9 el sembrador; pero si yendo de camino a casa, a sus respectivas aldeas de donde provienen, ustedes entraron aqu\u00ed como extra\u00f1os, luego ser\u00e1n recibidos en sus iglesias por sus propios pastores, y ellos estar\u00e1n segando lo que yo he sembrado. Yo no envidio a mi hermano ministro por su \u00e9xito en reunir a los convertidos, sino que me regocijo con \u00e9l. El sembrador y el segador pueden muy bien regocijarse juntos, pues nuestra obra es una, y trabajamos para un Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Observen, entonces, la esfera de la mediaci\u00f3n. Nosotros podemos introducir a los hombres a la verdad, pero el Se\u00f1or mismo tiene que bendecir esa verdad; la vida y el crecimiento de la palabra dentro del alma, son \u00fanicamente la operaci\u00f3n de Dios. Cuando la obra m\u00edstica del crecimiento est\u00e9 hecha, podemos introducir a los salvos a la iglesia. Traerlos a la comuni\u00f3n de los fieles es nuestro trabajo, y no debemos dejar de hacerlo. Que Cristo sea formado en los hombres, la esperanza de gloria, no es obra nuestra, sino que sigue siendo de Dios; pero cuando Jes\u00fas es formado en ellos, discernir la imagen del Salvador y decir: \u00abentra, bendito del Se\u00f1or, \u00bfpor qu\u00e9 te quedas fuera?\u00bb, es nuestro deber y deleite. Crear la vida divina es de Dios, y alimentarla, nos corresponde a nosotros. Hacer que la vida escondida crezca en secreto es la obra del Se\u00f1or; ver el levantamiento y el perfeccionamiento de esa vida, y regocijarse en eso, es la obra de los fieles, seg\u00fan est\u00e1 escrito, \u00abCuando el fruto est\u00e1 maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta, entonces, es nuestra primera lecci\u00f3n; vemos lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II. <\/b>Nuestro segundo encabezado es semejante al primero, y consiste en LO QUE PODEMOS SABER Y LO QUE NO PODEMOS SABER.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Primero,<i>lo que podemos saber.<\/i> Podemos saber que, cuando hemos sembrado la buena semilla de la palabra, crecer\u00e1; pues Dios ha prometido que as\u00ed ser\u00e1. No cada grano en cada lugar; pues algunos granos ir\u00e1n a los p\u00e1jaros, y otros al gusano, y algunos ser\u00e1n quemados por el sol; pero como regla general, la palabra de Dios no regresar\u00e1 a \u00c9l vac\u00eda, sino que prosperar\u00e1 en aquello para lo que la envi\u00f3. Esto sabemos. Y podemos saber que la semilla, una vez que ha echado ra\u00edces, contin\u00faa creciendo; que no es un sue\u00f1o o un cuadro que desaparecer\u00e1, sino un elemento de fuerza y de energ\u00eda, que pasar\u00e1 de ser una hoja de hierba, a grano en la espiga, y con la bendici\u00f3n de Dios, se convertir\u00e1 en una salvaci\u00f3n real, y ser\u00e1 como \u00abgrano lleno en la espiga.\u00bb Con la ayuda y la bendici\u00f3n de Dios, nuestro trabajo de ense\u00f1anza, no s\u00f3lo conducir\u00e1 a los hombres al pensamiento y convicci\u00f3n de pecado, sino a la conversi\u00f3n y a la vida eterna.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n podemos saber, ya que somos informados al respecto, que la raz\u00f3n para esto es, primordialmente, porque hay vida en la palabra. En la propia palabra de Dios hay vida, pues est\u00e1 escrito: \u00abLa palabra de Dios es viva y eficaz.\u00bb Es \u00absimiente incorruptible que vive y permanece para siempre.\u00bb La semillas vivas, crecen por naturaleza, y la raz\u00f3n por la cual la palabra de Dios crece en los corazones de los hombres, es por ser la palabra viva del Dios vivo, y donde est\u00e1 la palabra de un rey, hay poder. Sabemos esto, porque las Escrituras nos lo ense\u00f1an. \u00bfNo est\u00e1 escrito: \u00abEl, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad\u00bb?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, la tierra, que es aqu\u00ed un tipo del hombre, \u00abde suyo lleva fruto.\u00bb Debemos tener cuidado con lo que decimos al explicar esto, pues los corazones humanos no producen fe por s\u00ed solos; son como una dura roca sobre la cual perece la semilla. Pero quiere decir esto: que como la tierra es llevada a recibir y abrazar la semilla, con la bendici\u00f3n del roc\u00edo y la lluvia, y por la obra secreta de Dios en ella, as\u00ed el coraz\u00f3n del hombre es preparado para recibir y envolver dentro de s\u00ed el Evangelio de Jesucristo. Hay algo af\u00edn en la tierra con relaci\u00f3n a la semilla que es sembrada en ella, de tal manera que la semilla es adoptada y alimentada por el suelo. Lo mismo sucede con el coraz\u00f3n del hombre cuando Dios lo hace honesto y buena tierra. El coraz\u00f3n despierto del hombre necesita exactamente lo que la palabra de Dios provee. Movida por una divina influencia, el alma abraza la verdad, y es abrazada por ella, y as\u00ed, la verdad vive en el coraz\u00f3n, siendo revivido por ella. El amor del hombre acepta el amor de Dios; la fe del hombre, obrada en \u00e9l por el Esp\u00edritu de Dios, cree la verdad de Dios; la esperanza del hombre, obrada en \u00e9l por el Esp\u00edritu de Dios, se aferra a las cosas reveladas, y as\u00ed la simiente celestial crece en el suelo del alma.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida no sale de quienes predican la palabra, sino que es colocada por el Esp\u00edritu Santo, dentro de la palabra que ustedes predican. La vida no est\u00e1 en su mano, sino en el hombre mismo que es conducido a asirse de la verdad por el Esp\u00edritu de Dios. La salvaci\u00f3n no proviene de la autoridad personal del predicador, sino que viene a trav\u00e9s de la convicci\u00f3n personal, de la fe personal y del amor personal del oyente. T\u00fa, el sembrador, eres ense\u00f1ado de esta manera por la par\u00e1bola, que la vida espiritual y el crecimiento son de Dios, y provienen de la semilla y del suelo, mucho m\u00e1s que de ti. En lo que se refiere a la verdad, su poder intr\u00ednseco es el mismo, independientemente de qui\u00e9n la predique. No es porque tal y tal te\u00f3logo, a quien Dios ha bendecido, declare el Evangelio, que por eso viva en los corazones de los hombres. Oh, no; es por causa de la verdad misma, y por causa de los corazones mismos que reciben la verdad, por la obra secreta del bendito Esp\u00edritu de Dios. Hasta aqu\u00ed lo que podemos saber, y \u00bfacaso no es suficiente para todos los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, hay <i>un algo que no podemos saber<\/i>: un secreto que no podemos atisbar. Repito lo que he dicho antes, que no pueden mirar al interior de los hombres, y ver exactamente c\u00f3mo la verdad se apodera del coraz\u00f3n, o c\u00f3mo el coraz\u00f3n se apodera de la verdad. Muchos han observado sus propios sentimientos hasta quedarse ciegos de desaliento, y otros han vigilado los sentimientos de los j\u00f3venes hasta hacerles m\u00e1s da\u00f1o que bien, por su estricta supervisi\u00f3n. En la obra de Dios hay m\u00e1s espacio para la fe que para la visi\u00f3n. La semilla celestial crece secretamente. Debes enterrarla fuera de la vista, o no habr\u00e1 ninguna cosecha. Aun si conservaras la semilla sobre la tierra, y llegara a brotar, no podr\u00edas descubrir c\u00f3mo crece; aunque observaras microsc\u00f3picamente su hinchaz\u00f3n y su estallido, no podr\u00edas ver la fuerza vital interna que mueve a la semilla. No podr\u00edas atisbar detr\u00e1s del velo que oculta la obra secreta de Dios en los misterios de la vida y del crecimiento naturales; y en cuanto a la vida divina en el hombre, debe estar escondida para siempre de todas las miradas de los mortales. Podr\u00e1s ver el resultado de ella, y ser\u00e1s capaz de conocer algo acerca de la forma de su desarrollo; pero el <i>modus operandi<\/i> (modo de operar) real, el misterio secreto y m\u00e1s \u00edntimo del nuevo nacimiento, no ser\u00e1 posible ser percibido. No conoces el camino del Esp\u00edritu. Su trabajo es obrado en secreto, y t\u00fa no sabes de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abExpl\u00edcame el nuevo nacimiento,\u00bb pide alguien. Mi respuesta es: \u00abexperimenta el nuevo nacimiento, y sabr\u00e1s lo que es.\u00bb Hay secretos en los que no podemos adentrarnos, pues su luz es demasiado radiante para que los ojos de los mortales la puedan aguantar. Oh, hombre, t\u00fa no puedes volverte omnisciente, pues t\u00fa eres una criatura, y no el Creador. Para ti siempre debe haber una regi\u00f3n no s\u00f3lo desconocida sino incognoscible. Tu conocimiento llegar\u00e1 hasta cierto punto, pero no m\u00e1s all\u00e1; y puedes dar gracias a Dios que as\u00ed sea, pues de esta manera \u00c9l deja espacio para la fe, y da un motivo para la oraci\u00f3n. Clama poderosamente al Gran Obrero para que haga lo que t\u00fa no puedes intentar poner por obra, para que as\u00ed, cuando veas la salvaci\u00f3n de los hombres, le des toda la gloria para siempre.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III.<\/b> En tercer lugar, nuestro texto nos dice QU\u00c9 PODEMOS ESPERAR SI TRABAJAMOS PARA DIOS, Y QU\u00c9 NO PODEMOS ESPERAR. De conformidad a esta par\u00e1bola, debemos esperar ver fruto. El labrador echa su semilla en el suelo, y la semilla brota y crece, y \u00e9l puede esperar la cosecha. Yo quisiera decir una palabra que reanimara las expectativas de los obreros cristianos, pues me temo que muchos trabajan sin fe. Si tienen un huerto o un campo, y siembran all\u00ed la semilla, se sorprender\u00edan grandemente y se doler\u00edan mucho si no brotara del todo; pero muchas personas cristianas se contentan con seguir trabajando y no cuentan con un resultado ni siquiera como para esperarlo expectantemente. Esta es una forma lamentable de trabajar: levantar cubetas vac\u00edas todo el a\u00f1o. Ciertamente yo debo ver el resultado de mi labor y alegrarme, pues de lo contrario, si no lo veo, mi coraz\u00f3n se quebrantar\u00eda si yo fuera un verdadero siervo del grandioso Se\u00f1or. Debemos esperar resultados: si esper\u00e1ramos m\u00e1s resultados, ver\u00edamos m\u00e1s, pero la falta de expectativas ha sido una gran fuente de fracasos para los obreros de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero no podemos esperar que toda semilla que sembremos, brote al momento en que la sembremos. Algunas veces, gloria sea a Dios, s\u00f3lo tenemos que predicar la palabra, y al instante los hombres son convertidos: el segador rebasa al sembrador, en tales instancias, pero no siempre sucede as\u00ed. Algunos sembradores han sido diligentes por a\u00f1os, trabajando ciertas parcelas de terreno, y aparentemente, todo ha sido en vano, hasta que por fin la cosecha ha llegado, una cosecha que, hablando humanamente, nunca se hubiera obtenido si no hubieran perseverado hasta el fin. Este mundo, creo yo, va a ser convertido a Cristo; pero no hoy, ni ma\u00f1ana, talvez tampoco durante mucho tiempo; pero la siembra de los siglos no se est\u00e1 perdiendo, est\u00e1 toda trabajando hacia el gran ultim\u00e1tum. Una cosecha de setas puede ser producida pronto, pero un bosque de robles no recompensar\u00e1 al que lo sembr\u00f3, antes que varias generaciones de sus hijos se hayan convertido en polvo. Es nuestro deber sembrar, y esperar una cosecha r\u00e1pida; pero a\u00fan as\u00ed debemos recordar que \u00abEl labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y tard\u00eda,\u00bb y nosotros debemos hacerlo tambi\u00e9n. Debemos esperar resultados, pero no debemos desanimarnos si no los vemos hoy ni ma\u00f1ana.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n debemos esperar ver que la semilla crezca, pero no siempre a nuestra manera. Casi todos nosotros somos como ni\u00f1os, pues todav\u00eda no hay muchos padres, y como ni\u00f1os tenemos la propensi\u00f3n a ser impacientes. Su hijito sembr\u00f3 mostaza y berros ayer en su jardincito. Esta tarde el se\u00f1or Juanito estar\u00e1 removiendo la tierra para ver si la semilla est\u00e1 creciendo. No hay ninguna posibilidad que su mostaza y su berro lleguen a concretarse en algo, pues no los dejar\u00e1 tranquilos lo suficiente, para que crezcan. Lo mismo sucede con los obreros precipitados; ellos quieren ver el resultado del Evangelio directamente, pues de lo contrario abandonar\u00e1n la labor, y desconfiar\u00e1n de la bendita palabra. Aunque la gente haya recibido la palabra en sus mentes y est\u00e9 consider\u00e1ndola, ciertos predicadores tienen tanta prisa, que no permitir\u00e1n ning\u00fan tiempo para la consideraci\u00f3n, ning\u00fan espacio para la evaluaci\u00f3n del costo, ninguna oportunidad para que los hombres consideren sus caminos y se vuelvan al Se\u00f1or con pleno prop\u00f3sito de coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Todas las otras semillas se toman su tiempo para crecer, pero la semilla de la palabra debe crecer delante de los ojos del predicador como magia, o pensar\u00e1 que no se ha logrado nada. Tales buenos hermanos est\u00e1n tan \u00e1vidos de producir hierba y espigas al instante y en el mism\u00edsimo lugar, que tuestan su semilla sobre el fuego del fanatismo, y la semilla no vive del todo. Hacen creer a los hombres que son convertidos, y de esta forma les impiden eficazmente llegar a un conocimiento salvador de la verdad. Estoy solemnemente convencido que a algunos hombres se les impide ser salvos cuando se les dice que ya son salvos, y cuando se les infla con una creencia de perfecci\u00f3n, cuando ni siquiera tienen un coraz\u00f3n quebrantado. Tal vez si se les ensa\u00f1ara a esa personas a buscar algo m\u00e1s profundo, no se habr\u00edan quedado satisfechas al recibir la semilla sobre un terreno pedregoso; pero ahora, por estar contentas con el brote de la semilla sembrada sobre rocas sin el debido quebrantamiento, muestran un r\u00e1pido desarrollo, e igualmente un r\u00e1pido declive y ca\u00edda. Esperemos con fe que la semilla crezca; pero estemos atentos a ver su avance seg\u00fan la manera del predicador: primero, segundo, tercero; primero la hierba, luego la espiga y despu\u00e9s grano lleno en la espiga.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">T\u00fa tienes prisa, hermano m\u00edo, pero ser\u00eda mejor mostrar la paciencia de los principios, que el ardor de la pasi\u00f3n. Que todos los hombres tengan prisa por ser salvados, pero que aquellos que est\u00e1n predicando la verdad, se contenten con ver a los hombres convictos de pecado, liberados de la confianza en s\u00ed mismos, iluminados para ver la gracia de Dios, y as\u00ed, conducidos con paso firme a la fe. Algunos de los mejores cristianos no conocen el punto exacto en el cual fueron convertidos; se trat\u00f3 de un proceso gradual, de la hierba verde al grano maduro, y no pueden decir con exactitud cuando se form\u00f3 en ellos el fruto real de la fe. Algunas de las mentes m\u00e1s atentas, no son sacudidas de repente a la religi\u00f3n, sino que son llevadas gradualmente a la luz, de la misma forma que el mediod\u00eda es alcanzado por grados. Con muchas personas no sucede nada al principio sino un poco de hierba, y no puedes saber si no es m\u00e1s que hierba y hierba solamente; su sentimiento es semejante a una emoci\u00f3n natural causada por el miedo al infierno, y esto podr\u00eda no llevar a nada eficaz. Luego sigue un poco de fe, formada de tal manera que parece la espiga de la fe, y sin embargo podr\u00eda ser solo una idea: con tales personas pasa tiempo antes de que muestren la espiga desarrollada de la fe cierta en Jes\u00fas. El crecimiento es a menudo, si no generalmente, gradual, y, \u00bfquerr\u00edamos alterar el m\u00e9todo de obrar de Dios? Podemos esperar que la semilla crezca, pero no todo terreno es igualmente f\u00e9rtil y r\u00e1pido, y no debemos exigir de Dios, que obre uniformemente al mismo ritmo de velocidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n podemos esperar ver que la semilla madure. Nuestra obra conducir\u00e1 a una fe real, por la gracia de Dios, a aquellos en los que \u00c9l ha obrado por Su palabra y Su Esp\u00edritu, pero no debemos esperarla perfecta en los inicios. Cu\u00e1ntos errores se han cometido en esta \u00e1rea. Aqu\u00ed est\u00e1 un joven impresionado, y alg\u00fan buen hermano experimentado habla con ese joven y le hace preguntas profundas. Menea su experimentada cabeza, y frunce su ce\u00f1o. Sale a los campos de cultivo para ver c\u00f3mo est\u00e1n prosperando las cosechas, y aunque es temprano en el a\u00f1o, lamenta que no pueda ver una espiga de trigo; ciertamente, no percibe nada sino pura hierba. \u00abNo puedo ver trazas de trigo,\u00bb afirma. No, hermano, por supuesto que no puedes; pues no estar\u00e1s satisfecho con la hoja de hierba como una evidencia de vida, sino que debes insistir en verlo todo plenamente crecido al instante. Si hubieras buscado la hoja de hierba, la habr\u00edas encontrado, y te habr\u00eda llenado de \u00e1nimo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En cuanto a m\u00ed, me alegra percibir incluso un d\u00e9bil deseo, un l\u00e1nguido anhelo, cierto grado de desasosiego, o alguna medida de hartura del pecado, o una sed de misericordia. \u00bfNo ser\u00eda tambi\u00e9n sabio de tu parte, permitir que la cosas comenzaran por el principio, y quedarte satisfecho con que sean peque\u00f1as al inicio? Mira la hierba del deseo, y luego vigila por m\u00e1s. Pronto ver\u00e1s algo m\u00e1s que el deseo; pues habr\u00e1 convicci\u00f3n y determinaci\u00f3n, y despu\u00e9s de eso una d\u00e9bil fe, peque\u00f1a como una semilla de mostaza, pero destinada a crecer. No desprecies el d\u00eda de las cosas peque\u00f1as. No examines al beb\u00e9 reci\u00e9n nacido sobre el calvinismo en sus diferentes matices, para ver si tiene sana doctrina seg\u00fan tu idea de sana doctrina; las probabilidades son diez contra una que estar\u00eda lejos de tener sana doctrina, y t\u00fa s\u00f3lo preocupar\u00edas a ese pobre coraz\u00f3n, haci\u00e9ndole preguntas dif\u00edciles. H\u00e1blale acerca de su condici\u00f3n de pecador, y de Cristo un Salvador, y de esta forma lo regar\u00e1s, de tal forma que su gracia en la espiga se convertir\u00e1 en grano lleno. Podr\u00eda ser que no haya mucho en \u00e9l que parezca trigo todav\u00eda, pero pronto dir\u00e1s: \u00ab\u00a1trigo!, ah, eso es, si s\u00e9 lo que es el trigo. Este hombre es una verdadera espiga de trigo, y con gusto la colocar\u00e9 en medio de las gavillas de mi Se\u00f1or.\u00bb Si aplastaras la hierba, \u00bfde d\u00f3nde provendr\u00e1n las espigas? Si cortaras las verdes espigas, \u00bfd\u00f3nde encontrar\u00edas las espigas maduras? Esperen la gracia en sus convertidos, pero no busquen ver gloria en ellos todav\u00eda. Es suficiente que vean que el cielo ha comenzado: no esperen verlo completo en ellos aqu\u00ed abajo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esperen, entonces, hermanos (pues pueden esperarlo), ver una cosecha, pero no esperen descubrir que toda semilla brote. \u00abEso,\u00bb dir\u00e1 alguno, \u00abes una palabra que desalienta.\u00bb Puede ser, pero es una palabra verdadera. Hay un viejo proverbio mundano que dice: \u00abBienaventurados son aquellos que no esperan nada, pues nunca se desilusionar\u00e1n.\u00bb Yo no creo en ese proverbio, mas creo en una forma moderada del mismo: \u00abBienaventurados aquellos que no esperan lo irrazonable, pues no lo obtendr\u00e1n.\u00bb Si ustedes, j\u00f3venes, que comienzan a trabajar para Dios, esperan que cada palabra que pronuncien ser\u00e1 \u00fatil para todos los que la escuchan, no suceder\u00e1 as\u00ed, y se desalentar\u00e1n; por tanto, yo elevar\u00eda sus expectativas tan alto como la verdad lo permita, y no m\u00e1s. Yo quisiera que ustedes subieran a la parte m\u00e1s alta de la escalera, pero si los animara a subir m\u00e1s alto, pronto estar\u00edan descendiendo por el otro lado, bajo la creencia que siguen ascendiendo. No me gusta ver nunca a un hombre que espere algo que no obtendr\u00e1.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, yo s\u00e9 que parte de nuestra semilla caer\u00e1 entre espinos, y parte en pedregales, pero no pierdo la esperanza cuando eso sucede. Cuando predico el Evangelio, no espero que cada persona que lo oye, lo recibir\u00e1, porque yo s\u00e9 que ser\u00e1 para estos olor de vida para vida, y para aquellos, olor de muerte para muerte. Yo recojo la red, arrastr\u00e1ndola con todas mis fuerzas; pero yo s\u00e9 que cuando viene a la costa, contendr\u00e1 algunas cosas extra\u00f1as que no son peces, que tendr\u00e1n que ser desechadas, y me alegro de todo coraz\u00f3n porque tambi\u00e9n habr\u00e1 en la red un estupendo n\u00famero de buenos peces. Los resultados de nuestro ministerio en estos d\u00edas ser\u00e1n una mezcla, lo mismo que lo fueron cuando Pablo predicaba, y algunos cre\u00edan y algunos no cre\u00edan; tenemos que estar preparados para eso, y sin embargo, les pido que dejen que sus expectativas sean muy grandes, pues podr\u00e1n obtener fruto al sesenta o al ciento por uno de la semilla, si Dios est\u00e1 con ustedes, y eso les retribuir\u00e1 abundantemente, aun si los cuervos y los gusanos se comieran su porci\u00f3n del grano.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>IV. <\/b>El \u00faltimo encabezado es este, A CU\u00c1L SUE\u00d1O SE PUEDEN ENTREGAR LOS JORNALEROS Y A CU\u00c1L NO; pues se dice de este sembrador que duerme y se levanta, de noche y de d\u00eda, y la semilla brota y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. Se afirma que el oficio del agricultor es bueno, porque contin\u00faa su din\u00e1mica mientras \u00e9l est\u00e1 en la cama y duerme; y ciertamente nuestro oficio es bueno tambi\u00e9n, cuando servimos a nuestro Se\u00f1or, sembrando la buena semilla, pues est\u00e1 creciendo incluso mientras dormimos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, \u00bfc\u00f3mo puede dormirse l\u00edcitamente un buen jornalero de Cristo? Yo respondo, primero, que puede dormirse con la tranquilidad nacida de la confianza. Ustedes temen que el reino de Dios no venga, \u00bfno es cierto? \u00bfQui\u00e9n les pidi\u00f3 que temblaran por el arca del Se\u00f1or? \u00bfTienen miedo que los prop\u00f3sitos del infinito Jehov\u00e1 fallen? \u00a1Deber\u00eda darles verg\u00fcenza! Su ansiedad deshonra a su Dios. Ustedes le degradan al sospechar que pueda fallar. \u00bfSer\u00e1 derrotada la Omnipotencia? Mejor du\u00e9rmanse, en vez de hacer el papel de Uza. Descansen pacientemente, la voluntad de Dios se cumplir\u00e1, y Su reino vendr\u00e1, y Sus escogidos ser\u00e1n salvos, y Cristo ver\u00e1 el fruto de la aflicci\u00f3n de Su alma. Duerman el dulce sue\u00f1o que Dios da a Sus amados, el sue\u00f1o de la perfecta confianza, como el que durmi\u00f3 Jes\u00fas en la popa del barco cuando era sacudido por la tempestad. La causa de Dios nunca ha estado en peligro, y nunca lo estar\u00e1; la semilla sembrada est\u00e1 asegurada por la Omnipotencia, y debe producir su cosecha. En paciencia mantengan su alma, y esperen que llegue la cosecha, pues la voluntad de Jehov\u00e1 ser\u00e1 prosperada en las manos de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n duerman ese sue\u00f1o que conduce a un feliz despertar de gozosa expectaci\u00f3n. Lev\u00e1ntense por la ma\u00f1ana y sientan que el Se\u00f1or est\u00e1 gobernando todas las cosas, para el cumplimiento de Su propio prop\u00f3sito. B\u00fasquenlo. Si no duermen, ciertamente no se despertar\u00e1n refrescados por la ma\u00f1ana, y listos para trabajar m\u00e1s. Si fuera posible que estuvieran levantados toda la noche y comieran el pan de la vigilancia, no ser\u00edan aptos se presentarse a los servicios que su Se\u00f1or establece para la ma\u00f1ana; por tanto, tomen su descanso y est\u00e9n tranquilos, y trabajen con calma y dignidad; pues el asunto est\u00e1 seguro en las manos del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Toma tu descanso, porque t\u00fa has puesto el trabajo en las manos de Dios. Despu\u00e9s de que hayas predicado la palabra, acude a Dios en oraci\u00f3n, y conf\u00edala en la mano de Dios, y luego no te angusties acerca de eso. No puede estar en mejores manos: d\u00e9jala all\u00ed.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero no duermas el sue\u00f1o del descuido. El granjero siembra su semilla, pero no por eso la olvida. Tiene que reparar sus cercas para mantener alejado al ganado; tiene que ahuyentar a los p\u00e1jaros, quitar maleza o prevenir inundaciones. Aunque no est\u00e9 sentado para vigilar el crecimiento, tiene muchas otras cosas que hacer. Nunca duerme el sue\u00f1o de la indiferencia o incluso de la inacci\u00f3n; pues cada estaci\u00f3n le hace sus propios requerimientos. Ha sembrado un campo, pero tiene que sembrar otro. Ha sembrado, pero tambi\u00e9n tiene que cosechar; y una vez completada la cosecha, tiene algo m\u00e1s que hacer. Nunca termina de trabajar, pues en una parte u otra de la labranza se requiere de su trabajo. Su sue\u00f1o no es sino un interludio que le da fortaleza para continuar en sus ocupaciones. Considera que la par\u00e1bola nos ense\u00f1a que no tenemos que entrometernos en el dominio de Dios; pero en lo referente a la obra secreta de la verdad en la mente de un hombre, debemos tomar nuestro descanso, y proseguir nuestro camino, sirviendo a nuestro d\u00eda y a nuestra generaci\u00f3n de conformidad a la voluntad de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Amados hermanos y hermanas, yo quiero llegar hoy a este punto. \u00abSe\u00f1or, esta es tu obra. Se\u00f1or, T\u00fa puedes hacer tu propia obra. Se\u00f1or, haz Tu obra, te rogamos y te imploramos que la lleves a cabo. Se\u00f1or, ay\u00fadanos a hacer nuestra obra, tanto al principio del cap\u00edtulo como al final del cap\u00edtulo, confiando que T\u00fa no fallar\u00e1s en la mitad del cap\u00edtulo, sino que T\u00fa har\u00e1s Tu obra. Ay\u00fadanos a tener fe en Ti, y a hacer nuestra labor, con la confianza que T\u00fa est\u00e1s con nosotros, y que somos colaboradores juntamente Contigo.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Arriba, hermanos, vayamos al monte, a la cima del Carmelo en este d\u00eda, vayamos all\u00e1 arriba y pidamos que Dios env\u00ede una gran lluvia celestial por Su Esp\u00edritu. Arriba, El\u00edas; pon tu rostro entre tus rodillas, y clama hasta que tengas la certeza que la nube, aunque muy peque\u00f1a al principio, como la palma de la mano de un hombre, cubrir\u00e1 toda la tierra y regar\u00e1 la tierra con bendiciones. Vayamos arriba y pidamos que Dios elimine todas las dudas que, como langostas, devoran a la iglesia el d\u00eda de hoy, y que erradique todo amor al pecado y todo rechazo de Cristo, para que a esta hora, en esta misma hora, Dios se glorifique a S\u00ed mismo por la d\u00e9bil mano de Su sembrador, mientras esparce la semilla. Ruego sus oraciones, mis queridos y fieles amigos, en esta tarde y en esta noche, para que la palabra del Se\u00f1or sea divinamente victoriosa. Yo me hago atr\u00e1s, para que Dios trabaje, y luego paso al frente para que Dios trabaje por mi medio, y a \u00c9l sea la alabanza por siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDec\u00eda adem\u00e1s: As\u00ed es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de d\u00eda, y la semilla brota y crece sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, despu\u00e9s grano lleno en la espiga; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-pueden-y-lo-que-no-pueden-hacer-los-colaboradorespor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLo Que Pueden y Lo Que No Pueden Hacer los Colaboradores<br \/>\nPor Charles H. 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