{"id":2247,"date":"2015-12-01T00:41:49","date_gmt":"2015-12-01T05:41:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ofrenda-de-la-viuda\/"},"modified":"2015-12-01T00:41:49","modified_gmt":"2015-12-01T05:41:49","slug":"la-ofrenda-de-la-viuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ofrenda-de-la-viuda\/","title":{"rendered":"La ofrenda de la viuda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Lo que determina el valor de lo que uno hace es el amor con que lo hace. El amor da valor a nuestros actos. El acto m\u00e1s peque\u00f1o, m\u00e1s insignificante y m\u00e1s rutinario, hecho por amor a Dios o al pr\u00f3jimo, tiene un valor inmenso. La acci\u00f3n m\u00e1s heroica hecha por amor de la gloria pero sin verdadero amor, vale muy poco cuando&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    &iquest;Porqu&eacute; ech&oacute; ella m&aacute;s que todos? Jes&uacute;s lo dice: porque dio todo lo que ten&iacute;a, lo cual le demand&oacute; un gran sacrificio, un sacrificio que s&oacute;lo quien ama sin reservas puede hacer. (Nota 2) Lo que determina el valor de lo que uno hace es el amor con que lo hace. El amor da valor a nuestros actos. El acto m&aacute;s peque&ntilde;o, m&aacute;s insignificante y m&aacute;s rutinario, hecho por amor a Dios o al pr&oacute;jimo, tiene un valor inmenso.<br \/>\nLa acci&oacute;n m&aacute;s heroica hecha por amor de la gloria pero sin verdadero amor, vale muy poco en comparaci&oacute;n. El que tiene todo dando de lo que le sobra, da con indiferencia porque no le cuesta dar. Aquel a quien le cuesta dar porque le falta aun lo indispensable, s&oacute;lo puede dar u obligado o por amor. Hay pues aqu&iacute; una regla: el amor da valor a nuestras acciones; la indiferencia quita valor a&uacute;n a nuestras mejores acciones. (Nota 3).<br \/>\nEsta es la misma doctrina que enuncia Pablo en 1Cor 13: &quot;si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve.&quot; (vers.3). En otro lugar volver&aacute; Pablo sobre el tema cuando dice que &quot;Dios ama al dador alegre&quot; (&quot;2Cor 9:7); esto es, a quien, aunque le cueste separarse de su &uacute;nica moneda, le alegra devolver a Dios una parte de lo mucho que ha recibido de &Eacute;l &iexcl;C&oacute;mo pudi&eacute;ramos dar nosotros de lo nuestro con el desprendimiento y amor&nbsp; que mostr&oacute; esta viuda! (Nota 4). La pobreza, da libertad en lo espiritual, pero la quita en lo material. Escojamos el dominio en que queremos ser libres. Es una gran verdad que las posesiones nos impiden amar a Dios; Atan nuestro coraz&oacute;n. En cambio el que no tiene nada puede amar a Dios con todo su coraz&oacute;n, porque su coraz&oacute;n est&aacute; libre y no est&aacute; apegado a lo que posee. Ese es el motivo por el cual Francisco de As&iacute;s valoraba tanto a la &quot;hermana pobreza&quot; y la exig&iacute;a de sus seguidores. No por la pobreza misma, sino porque ella libera el coraz&oacute;n del hombre. (Nota 5).<br \/>\n&iexcl;Cu&aacute;n cierta es la frase de Jes&uacute;s: &quot;Donde est&aacute; tu tesoro est&aacute; tu coraz&oacute;n&quot;! (Lc 12:34). No hemos comprendido toda su profundidad. El que tiene un gran tesoro tiene su coraz&oacute;n acaparado totalmente por &eacute;l, al punto que no puede amar otra cosa que no sea su dinero. El dinero se vuelve como un agujero negro que absorbe todas sus energ&iacute;as y las atrae a su n&uacute;cleo en un remolino voraz. En cambio el que tiene poco, tiene poco de qu&eacute; preocuparse &quot;Dulce es el sue&ntilde;o del trabajador,-dice el Eclesiast&eacute;s- coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia&quot;. (5:12). El que va ligero de equipaje, y esa es una buena imagen de la ausencia de posesiones, viaja m&aacute;s libremente y puede moverse con m&aacute;s libertad.<br \/>\nEl que lleva mucho equipaje tiene mucho en qu&eacute; pensar y mucho que cuidar y por eso camina dificultosamente. Sin embargo, se dice, que la pobreza es una carga pesada y que quita libertad al que la sufre. Y es cierto. &iexcl;Qu&eacute; limitado est&aacute; el pobre en sus deseos y en la satisfacci&oacute;n de sus necesidades! En cambio el rico todo lo puede. Se da lujos sin pensar que con lo que malgasta salvar&iacute;a a muchos de la miseria. Decide, manda e impone sus caprichos porque con su dinero compra las voluntades. Pero todo depende del color del cristal con que se mire, seg&uacute;n reza el dicho. El dinero da libertad en lo material, pero la quita en lo espiritual. La pobreza es al rev&eacute;s, da libertad en lo espiritual, pero la quita en lo material. Escojamos el dominio en que queremos ser libres.<br \/>\nLa mayor&iacute;a de los hombres escoger&aacute; un sano t&eacute;rmino medio: &quot;\u0085no me des pobreza ni riqueza; mant&eacute;nme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga &iquest;Qui&eacute;n es el Se&ntilde;or? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios&quot; (Pr.30:8,9). O como dice el ap&oacute;stol: &quot;As&iacute; que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.&quot; (1&ordf; Tm.6:8). Pero hay quienes niegan esta doctrina, que es la m&aacute;s b&iacute;blica de todas las referentes al dinero, y predican lo contrario (Nota 6).<br \/>\n&iexcl;Ella encierra tanta verdad en lo que se refiere a la eficacia de la predicaci&oacute;n! Jes&uacute;s la tuvo en cuenta cuando mand&oacute; a los doce a predicar de dos en dos: &quot;no tom&eacute;is nada para el camino, ni bord&oacute;n, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llev&eacute;is dos t&uacute;nicas.&quot; (Lc.9:3, v&eacute;ase tambi&eacute;n Mt.10:9,10). Juan Bautista, Jes&uacute;s, Pablo &iquest;llevaban puestos vestidos costosos y se desplazaban en carruajes? Si as&iacute; fuera &iquest;qui&eacute;n los hubiera escuchado? &iquest;Se puede predicar a Cristo llevando un anillo de oro engastado con brillantes en el dedo?<br \/>\nSe ha criticado la &eacute;poca en que los prelados eclesi&aacute;sticos llevaban al pecho cruces con piedras preciosas, y viv&iacute;an en palacios ostentosos; tiempos en que la iglesia ya no pod&iacute;a decir como Pedro: &quot;oro y plata no tengo&quot; porque de ambas cosas estaban repletas sus arcas. Pero tampoco pod&iacute;a decir: &quot;lev&aacute;ntate y anda&quot;, porque carec&iacute;a del poder para sanar enfermos (Hch.3:6). Aunque no se daba cuenta, era pobre de solemnidad en lo espiritual: &quot;Porque t&uacute; dices yo soy rico, y me he enriquecido,, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que t&uacute; eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.&quot; (Ap.3:17).<br \/>\nAhora los que criticaban con buen motivo a esa iglesia del pasado quieren imitarla. Anhelan poseer sus defectos como si fueran virtudes. El amor da valor a nuestras acciones; la indiferencia quita valor a&uacute;n a nuestras mejores acciones. Este pasaje nos muestra tambi&eacute;n c&oacute;mo Dios observa todos los acontecimientos humanos; penetra en el coraz&oacute;n del pobre y del rico &quot;y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz&oacute;n&quot; (Hb 4:12). Nuestros actos m&aacute;s triviales pueden tener para &Eacute;l gran importancia, y los que consideramos relevantes, ninguna.<br \/>\nLo que el pobre hace desde su miseria, y que nadie nota, puede ser para Dios de mucha mayor trascendencia que el acontecimiento que destacan los titulares de los diarios. La posici&oacute;n actual que ocupa el hombre en la sociedad y en el mundo es incierto indicio de la que ocupar&aacute; en la otra vida. O, m&aacute;s bien, nos permite adivinar cu&aacute;l ser&aacute;, en contraste con la presente, porque &quot;los &uacute;ltimos ser&aacute;n los primeros y los primeros, &uacute;ltimos&quot; (Lc 13:30)<br \/>\nTambi&eacute;n cabe preguntarse &iquest;por qu&eacute; se fij&oacute; Jes&uacute;s en la viuda? No s&oacute;lo por su desprendimiento, creo yo, sino tambi&eacute;n porque padec&iacute;a necesidad. Todo el que sufre o pasa hambre atrae la mirada de Dios mucho m&aacute;s que el que est&aacute; satisfecho. Pero entonces se preguntar&aacute; &iquest;por qu&eacute; Dios no acude a solucionar sus angustias y permite que contin&uacute;e su miseria? Nosotros no podemos comprender c&oacute;mo Dios act&uacute;a. Su tiempo y su perspectiva es muy distinta y mucho m&aacute;s vasta que la nuestra (Is 55:8,9).<br \/>\nPero en su momento todo dar&aacute; su fruto. Los hechos ocultos aparecer&aacute;n en todo su esplendor ignoto, y las que parec&iacute;an proezas gloriosas las dispersar&aacute; el viento como hojarasca. El pobre y el rico cosechar&aacute;n lo que sembraron (&quot;Los que sembraron con l&aacute;grimas con regocijo segar&aacute;n&quot;, Sal 126:5). Mirar&aacute;n atr&aacute;s y ver&aacute;n c&oacute;mo su vida fue un suspiro que pas&oacute; raudo como el viento. Y que lo que sufrieron o gozaron es poco comparado con lo que ahora les espera, porque la verdadera vida reci&eacute;n empieza (Nota 7).<br \/>\nNotas al pie<br \/>\n(2) En el pasaje paralelo, Mr 12:41-44, se dice que antes de hablarles de la viuda, Jes&uacute;s llam&oacute; a s&iacute; a sus disc&iacute;pulos, que posiblemente se hab&iacute;an dispersado por el atrio donde se desarrolla el episodio. Si los llama es porque tiene algo importante que ense&ntilde;arles.<br \/>\n(3) A todos nos agrada m&aacute;s el servicio que nos brindan con cari&ntilde;o que el servicio hecho con frialdad. Por eso algunas tiendas ense&ntilde;an a sus empleados a sonre&iacute;r a sus clientes y a estar atentos a sus deseos.<br \/>\n(4) A muchos extranjeros que viajan por los pueblos de nuestra sierra les choca la pobreza en que vive la gente, pero les llama tambi&eacute;n mucho la atenci&oacute;n lo generosos que son al mismo tiempo. Se desviven por atender con lo poco que tienen a su hu&eacute;sped que lo tiene todo. Su grandeza de alma (porque la generosidad es grandeza) brota de su pobreza. En cambio hay muchos ricos que cuanto m&aacute;s tienen m&aacute;s taca&ntilde;os son. Su dinero ha invadido su coraz&oacute;n y lo ha petrificado. Su riqueza los empobrece.<br \/>\n(5) Hace unos d&iacute;as regresaba de la Feria del Libro llevando unos preciosos libros que hab&iacute;a comprado a buen precio, y me hab&iacute;a propuesto ponerme a orar al llegar a casa. Al trasponer la puerta sent&iacute; como si el Se&ntilde;or me dijera: Ahora no me puedes amar porque tienes el coraz&oacute;n ocupado por tus libros. Y es verdad: El apego que tenemos por las cosas nos impide allegarnos a Dios. Por eso Dios a veces nos quita las cosas; es decir, permite que nos las roben o que se pierdan, para que pensemos m&aacute;s en &Eacute;l.<br \/>\n(6) Soy conciente, sin embargo, que en nuestro pa&iacute;s hay una cultura de la pobreza que limita las iniciativas y oprime a la gente, y que es bueno ense&ntilde;ar a la gente que con la ayuda de Dios es posible superarla y alcanzar una sana prosperidad as&iacute; como prospera su alma (3Jn 2).<br \/>\n(7) &iexcl;Qu&eacute; contraste entre esta viuda y la viuda que presenta sus demandas al juez! (Lc 18:1-8). Mientras que la primera va humilde a depositar su ofrenda, la otra insiste tercamente en sus derechos hasta obtener lo que desea. No que estuviera mal lo que ella hizo. Al contrario, Jes&uacute;s la pone como ejemplo de perseverancia en la oraci&oacute;n. Pero la viuda pobre nos atrae m&aacute;s porque era humilde. Notemos tambi&eacute;n que, al desprenderse de todo que ten&iacute;a para su sustento, ella hace un gran acto de fe en Dios confiando en que &Eacute;l puede proveer lo necesario &iquest;Podemos imaginar el gozo y la paz que sinti&oacute; ella cuando retornaba a su hogar? No hay nadie de quien Dios se agrade que no experimente un reflejo del gozo que proporciona a su Se&ntilde;or.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Jos\u00e9 Belaunde M. naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Para m\u00e1s informaci\u00f3n puede escribir al hno. Jos\u00e9 a jbelaun@terra.com.pe . Si desea recibir estos art\u00edculos por correo electr\u00f3nico solic\u00edtelos a: jbelaun@lavidaylapalabra.com. P\u00e1gina web: www.lavidaylapalabra.com<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde Lo que determina el valor de lo que uno hace es el amor con que lo hace. El amor da valor a nuestros actos. El acto m\u00e1s peque\u00f1o, m\u00e1s insignificante y m\u00e1s rutinario, hecho por amor a Dios o al pr\u00f3jimo, tiene un valor inmenso. 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