{"id":22473,"date":"2016-04-04T15:52:29","date_gmt":"2016-04-04T20:52:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/numero-dos-mil-o-salud-por-las-heridas-de-jesuspor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:52:29","modified_gmt":"2016-04-04T20:52:29","slug":"numero-dos-mil-o-salud-por-las-heridas-de-jesuspor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/numero-dos-mil-o-salud-por-las-heridas-de-jesuspor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"N\u00famero Dos Mil, o, Salud por las Heridas de Jes\u00fas\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abPor su llaga fuimos nosotros curados.\u00bb Isa\u00edas 53: 5<br \/> \u00abPor sus heridas hemos sido sanados.\u00bb Isa\u00edas 53: 5<br \/> (La Biblia de las Am\u00e9ricas)<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Una noche asist\u00ed a Exeter Hall para escuchar a nuestro amado y finado hermano, el se\u00f1or Mackay, de Hull, que dictaba una conferencia en la que coment\u00f3 acerca de una persona que experimentaba una profunda preocupaci\u00f3n por su alma, y que sent\u00eda que no podr\u00eda descansar nunca hasta no haber encontrado la salvaci\u00f3n. As\u00ed que, tomando la Biblia en su mano, se dijo: \u00abLa vida eterna debe ser encontrada en alguna parte de esta Palabra de Dios; y si se encuentra aqu\u00ed, la encontrar\u00e9, pues leer\u00e9 el Libro de principio a fin, rog\u00e1ndole a Dios en cada una de sus p\u00e1ginas, por si pudiera contener alg\u00fan mensaje salvador para m\u00ed.\u00bb Nos dijo que el \u00e1vido buscador ley\u00f3 todo G\u00e9nesis, \u00c9xodo, Lev\u00edtico, etc\u00e9tera; y aunque Cristo est\u00e1 all\u00ed de manera muy evidente, no pudo encontrarlo en los tipos y s\u00edmbolos. Tampoco las historias sagradas le proporcionaron consuelo, y ni siquiera el Libro de Job lo hizo. Recorri\u00f3 los Salmos, pero no encontr\u00f3 a su Salvador all\u00ed; lo mismo sucedi\u00f3 con los otros libros, hasta que lleg\u00f3 a Isa\u00edas. Ley\u00f3 a este profeta casi hasta el fin, y, entonces, en el cap\u00edtulo cincuenta y tres, estas palabras captaron su encantada atenci\u00f3n: \u00ab<i>Por su llaga fuimos nosotros curados<\/i>.\u00bb \u00abAhora la he encontrado\u00bb, dice. \u00abAqu\u00ed est\u00e1 la curaci\u00f3n que necesito para mi alma enferma de pecado, y ahora veo c\u00f3mo la puedo recibir por medio de los sufrimientos del Se\u00f1or Jesucristo. \u00a1Bendito sea Su nombre; he sido curado!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue bueno que el buscador fuera lo suficientemente sabio para escudri\u00f1ar el volumen sagrado; fue mucho mejor todav\u00eda que ese volumen contuviera esa palabra dadora de vida, y que el Esp\u00edritu Santo la revelara al coraz\u00f3n del buscador.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo me dije: \u00abEse texto me vendr\u00e1 muy bien, y tal vez, una voz que provenga de Dios hable otra vez por medio de \u00e9l a alg\u00fan otro pecador despierto.\u00bb \u00a1Que Aquel que por medio de estas palabras habl\u00f3 al tesorero de la reina de los et\u00edopes, quien tambi\u00e9n qued\u00f3 impresionado por esas mismas palabras cuando escudri\u00f1aba la Escritura, hable as\u00ed mismo a muchos que oigan o lean este serm\u00f3n! Oremos para que as\u00ed suceda. Dios es muy clemente y oir\u00e1 nuestras oraciones.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El objeto de mi discurso es muy sencillo: quiero abordar el texto y llegar al coraz\u00f3n de ustedes. \u00a1Que el Esp\u00edritu Santo me d\u00e9 poder para lograr ambas cosas para la gloria de Dios!\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I.<\/b> Con la intenci\u00f3n de llegar al pleno significado del texto, quisiera comentar, primero, que DIOS, EN INFINITA MISERICORDIA, CONSIDERA AQU\u00cd AL PECADO COMO UNA ENFERMEDAD. \u00abPor su llaga\u00bb, -esto es, la llaga del Se\u00f1or Jes\u00fas- \u00abfuimos nosotros curados\u00bb. Por medio de los sufrimientos de nuestro Se\u00f1or, el pecado es perdonado y somos liberados del poder del mal: esto es visto como la curaci\u00f3n de una afecci\u00f3n mortal.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En esta vida presente, el Se\u00f1or trata al pecado como una enfermedad. Si lo tratase de inmediato como pecado, y nos convocara a Su tribunal para que respondi\u00e9semos por \u00e9l, nos hundir\u00edamos de inmediato m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la esperanza, pues no podr\u00edamos responder a Sus acusaciones, ni defendernos de Su justicia. En gran misericordia nos mira con piedad, y por el momento trata nuestras perversas costumbres como si fuesen males que deben ser curados en vez de rebeliones que deben ser castigadas. Es muy clemente de Su parte que act\u00fae as\u00ed, pues, aunque el pecado sea una enfermedad, es algo mucho m\u00e1s grave que eso.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si nuestras iniquidades fuesen el resultado de una enfermedad inevitable, podr\u00edamos reclamar piedad, m\u00e1s bien que censura; pero nosotros pecamos voluntariamente, elegimos el mal, transgredimos en el coraz\u00f3n, y, por tanto, llevamos una responsabilidad moral que convierte al pecado en un mal infinito. Nuestro pecado es nuestro crimen m\u00e1s bien que nuestra calamidad; sin embargo, Dios lo mira de otra manera por un tiempo. Para poder tratar con nosotros sobre un terreno esperanzador, \u00c9l mira a la enfermedad del pecado, y no mira todav\u00eda a la perversi\u00f3n del pecado. Y esto no carece de raz\u00f3n, pues los hombres que se entregan a vicios escandalosos son frecuentemente juzgados caritativamente por sus semejantes, pues los consideran no s\u00f3lo enteramente malvados, sino parcialmente locos. Las propensiones al mal est\u00e1n usualmente asociadas con un mayor o menor grado de un desorden mental; tal vez, tambi\u00e9n, con una enfermedad f\u00edsica. De todas maneras, el pecado es una afecci\u00f3n espiritual de la peor clase.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El pecado es una enfermedad <i>pues no es esencial a la condici\u00f3n humana<\/i>, ni es una parte integral de la naturaleza humana seg\u00fan fue creada por Dios. El hombre nunca fue m\u00e1s plena y verdaderamente hombre de lo que fue antes de la ca\u00edda; y Aquel que es llamado especialmente \u00abel Hijo del hombre\u00bb no hizo pecado, ni se hall\u00f3 enga\u00f1o en su boca; sin embargo, \u00c9l era perfectamente hombre.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El pecado es anormal; es un tipo de crecimiento canceroso que no deber\u00eda estar dentro del alma. El pecado trastorna la condici\u00f3n humana: el pecado deshumaniza al hombre. El pecado es tristemente destructivo para el hombre; le despoja de su corona, de la luz de su mente y del gozo de su coraz\u00f3n. Podr\u00edamos mencionar muchas enfermedades atroces que son destructoras de nuestra raza, pero la mayor de todas ellas es el pecado: el pecado, en verdad, es el huevo fatal del cual han salido todas las otras enfermedades. Es el origen y la fuente de todas las afecciones mortales.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es una enfermedad porque <i>trastorna todo el sistema del hombre<\/i>. Coloca a las facultades inferiores en un lugar m\u00e1s elevado, pues hace que el cuerpo gobierne al alma. El hombre debe montar en el caballo; pero, en el pecador, el caballo monta en el hombre. La mente debe mantener bajo control los instintos y las inclinaciones animales; pero, en muchos hombres, lo animal aplasta a lo mental y a lo espiritual.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por ejemplo, cu\u00e1ntas personas viven como si comer y beber fueran los objetivos m\u00e1s importantes de la existencia: \u00a1viven para comer, en vez de que coman para vivir! Las facultades son desquiciadas por el pecado, y en consecuencia, act\u00faan caprichosa e irregularmente; no puedes contar con que cualquiera de ellas guarde su lugar. El equilibrio de las fuerzas vitales es gravemente turbado. De la misma manera que una enfermedad del cuerpo es llamada un desorden, as\u00ed el pecado es el desorden del alma. La naturaleza est\u00e1 descoyuntada, descompuesta, y el hombre ya no es m\u00e1s un hombre: est\u00e1 muerto por causa del pecado, tal como fue advertido en tiempos antiguos: \u00abEl d\u00eda que de \u00e9l comieres, ciertamente morir\u00e1s.\u00bb El hombre est\u00e1 da\u00f1ado, magullado, enfermo, paralizado, contaminado, podrido por la enfermedad, justo en la proporci\u00f3n en la que el pecado hubiere mostrado su verdadero car\u00e1cter.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>El pecado, como la enfermedad, opera para debilitar al hombre<\/i>. La energ\u00eda moral es averiada al grado que ya casi no existe en algunos hombres. La conciencia labora dentro de una fatal consunci\u00f3n, y es gradualmente arruinada por un declive; el entendimiento ha sido lisiado por el mal, y la voluntad est\u00e1 debilitada para hacer el bien, aunque se mantiene vigorosa para el mal. El principio de integridad y la resoluci\u00f3n para practicar la virtud, en los que radica realmente la verdadera fortaleza del hombre, son socavados y minados por la maldad. El pecado es como un flujo secreto de sangre, que despoja a las partes vitales de su esencial nutrimento. \u00a1Cu\u00e1n cercano a la muerte est\u00e1 incluso el poder de discernir entre el bien y el mal en algunos hombres! El ap\u00f3stol nos dice que cuando \u00e9ramos d\u00e9biles, Cristo a su tiempo muri\u00f3 por los imp\u00edos; y esta debilidad es el resultado directo de la enfermedad del pecado, que ha debilitado nuestra condici\u00f3n humana total.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>El pecado es una enfermedad que, en algunos casos, causa dolor y angustia extremos, pero que en otras ocasiones apaga la sensibilidad.<\/i> Frecuentemente sucede que, entre m\u00e1s pecador sea un hombre, menos consciente est\u00e1 de su condici\u00f3n. Se comentaba acerca de un cierto notorio criminal, que muchas personas lo cre\u00edan inocente porque, cuando fue acusado de asesinato, no evidenci\u00f3 la menor emoci\u00f3n. En ese calamitoso autocontrol hab\u00eda, a mi entender, una prueba presuntiva de su gran familiaridad con el crimen: si una persona inocente fuera acusada de una gran ofensa, la simple acusaci\u00f3n le horrorizar\u00eda. Es \u00fanicamente al sopesar todas las circunstancias, y al distinguir entre el pecado y la verg\u00fcenza, que se podr\u00eda recobrar. El que puede cometer el acto vergonzoso no se sonroja cuando es acusado por ese acto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre m\u00e1s profundamente se hunda un hombre en el pecado, menos reconocer\u00e1 que sea pecado. Igual que un hombre que consume opio, el pecador adquiere el poder de consumir mayores y mayores dosis de pecado, hasta el punto de que aquella dosis que matar\u00eda a otros cien hombres tiene tan s\u00f3lo un ligero efecto en \u00e9l. Un hombre que miente con facilidad, dif\u00edcilmente est\u00e1 consciente de la degradaci\u00f3n moral involucrada en ser un mentiroso, aunque podr\u00eda considerar como algo vergonzoso ser llamado as\u00ed. Uno de los peores puntos de esta enfermedad del pecado, es que sume al entendimiento en un estupor y causa una par\u00e1lisis de la conciencia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Muy pronto, el pecado causar\u00e1 seguramente dolor, igual que otras enfermedades de las que la carne es heredera; y cuando llega su despertar, \u00a1c\u00f3mo se sobresalta! La conciencia despertar\u00e1 un d\u00eda, y llenar\u00e1 de alarma y turbaci\u00f3n al alma culpable, si no en este mundo, ciertamente en el mundo venidero. Entonces se ver\u00e1 qu\u00e9 cosa tan terrible es ofender en contra de la ley del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>El pecado es una enfermedad que contamina al hombre<\/i>. Ciertas enfermedades vuelven a un hombre horriblemente impuro. Dios es el mejor juez de la pureza, pues \u00c9l es tres veces santo, y no puede soportar el pecado. El Se\u00f1or aparta de S\u00ed el pecado con aborrecimiento, y prepara un lugar en el que los inmundos terminales ser\u00e1n encerrados solos. \u00c9l no morar\u00e1 con esos individuos aqu\u00ed, y tampoco ellos podr\u00e1n morar con \u00c9l en el cielo. As\u00ed como los hombres deben apartar a los leprosos y aislarlos, as\u00ed la justicia debe dejar fuera del mundo celestial todo aquello que corrompa. Oh mi querido lector, \u00bfse ver\u00e1 forzado el Se\u00f1or a echarte de Su presencia debido a tu persistencia en la maldad?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y esta enfermedad, que es tan corruptora, es, a la vez, <i>sumamente perniciosa <\/i>para nosotros, por el hecho de que impide los goces y las ocupaciones m\u00e1s excelsos de la vida. Los hombres existen en el pecado, pero no viven verdaderamente: como dice la Escritura, los tales est\u00e1n muertos aunque vivan. Mientras continuemos en el pecado, no podremos servir a Dios en la tierra, ni podemos esperar gozar de \u00c9l para siempre all\u00e1 arriba. Somos incapaces de tener comuni\u00f3n con los esp\u00edritus perfectos, y con el propio Dios; y la p\u00e9rdida de esta comuni\u00f3n es el mayor de todos los males. El pecado nos priva de la vista, del o\u00eddo, del tacto y del gusto espirituales, y, as\u00ed, nos priva de esos goces que convierten en vida a la existencia. Trae sobre nosotros verdadera muerte, de tal forma que existimos en ruinas, privados de todo lo que pueda llamarse vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>Esta enfermedad es fatal<\/i>. \u00bfAcaso no est\u00e1 escrito: \u00abEl alma que pecare, esa morir\u00e1\u00bb? \u00abEl pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.\u00bb No hay esperanza de vida eterna para nadie a menos que el pecado sea quitado. Esta enfermedad nunca se agota como para ser su propia destructora. Los hombres malvados se tornan peores y peores. En otro mundo, as\u00ed como en este presente estado, sin duda el car\u00e1cter proseguir\u00e1 desarroll\u00e1ndose y madurando, y, as\u00ed, el pecador se volver\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s corrupto como resultado de su muerte espiritual.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh, amigos m\u00edos, si ustedes rechazan a Cristo, el pecado ser\u00e1 la muerte de su paz, de su goce, de sus expectativas, de sus esperanzas, y, de esta manera, ser\u00e1 la muerte de todo lo que vale la pena tener! En el caso de otras enfermedades, la naturaleza puede vencer a la dolencia, y ustedes podr\u00edan ser restaurados; pero, en este caso, aparte de la intervenci\u00f3n divina, nada est\u00e1 delante de ustedes sino la muerte eterna.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios, por tanto, trata al pecado como una enfermedad, porque es una enfermedad; y quiero que sientan que as\u00ed es, pues entonces agradecer\u00e1n al Se\u00f1or por tratar de esta manera con ustedes. Muchos hemos sentido que el pecado es una enfermedad, y que hemos sido sanados de ella. \u00a1Oh, que otros pudieran ver cu\u00e1n grandemente maligno es pecar contra el Se\u00f1or! Se trata de una enfermedad contagiosa, contaminante, incurable y mortal.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez alguien diga: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mencionas estos puntos? Nos sumen en pensamientos desagradables.\u00bb Lo hago por la misma raz\u00f3n dada por el ingeniero que construy\u00f3 el gran Puente Tubular Menai (1). Cuando estaba siendo construido, algunos colegas ingenieros le comentaron: \u00abT\u00fa concibes todo tipo de dificultades.\u00bb \u00abS\u00ed\u00bb, -respondi\u00f3 \u00e9l- \u00ablas concibo para resolverlas.\u00bb De igual manera nosotros nos extendemos en el tema del triste estado del hombre por naturaleza, para poder recomendar mejor el glorioso remedio del que tan dulcemente habla nuestro texto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II.<\/b> Dios trata al pecado como una enfermedad, y \u00c9L DECLARA AQU\u00cd EL REMEDIO QUE HA PROVISTO: \u00abPor sus heridas hemos sido sanados.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Les ruego solemnemente que me acompa\u00f1en con sus meditaciones, durante unos cuantos minutos, mientras les presento las heridas del Se\u00f1or Jes\u00fas. Dios resolvi\u00f3 restaurarnos, y, por ello, envi\u00f3 a Su Unig\u00e9nito Hijo, \u00abDios verdadero de Dios verdadero\u00bb, para que descendiera a este mundo y asumiera nuestra naturaleza, para consumar nuestra redenci\u00f3n. \u00c9l vivi\u00f3 como un hombre entre los hombres; y, en el tiempo se\u00f1alado, despu\u00e9s de treinta o m\u00e1s a\u00f1os de servicio, lleg\u00f3 el momento en el que deb\u00eda hacernos el mayor servicio de todos, es decir, ponerse en nuestro lugar, y soportar el castigo de nuestra paz. \u00c9l fue a Getseman\u00ed, y all\u00ed, con el primer sorbo de nuestra amarga copa, sud\u00f3 grandes gotas de sangre. Fue al pretorio de Pilato, y al tribunal de Herodes, y all\u00ed bebi\u00f3 m\u00e1s sorbos de dolor y de escarnio en nuestro lugar y posici\u00f3n. Por \u00faltimo, lo llevaron a la cruz, y lo clavaron all\u00ed para que muriera, para que muriera en lugar nuestro: \u00abel justo por los injustos, para llevarnos a Dios.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La palabra \u00abheridas\u00bb es usada para declarar Sus sufrimientos, tanto del cuerpo como del alma. Todo Cristo fue hecho un sacrificio por nosotros: Su humanidad entera sufri\u00f3. En cuanto a Su cuerpo, comparti\u00f3 con Su mente un dolor que nunca podr\u00eda ser descrito. En el principio de Su pasi\u00f3n, cuando \u00c9l enf\u00e1ticamente sufri\u00f3 en nuestro lugar, se encontraba en agon\u00eda, y de Su estructura corporal destil\u00f3 tan copiosamente un sudor sangriento, que ca\u00eda hasta el suelo. Es muy raro que un hombre sude sangre. Ha habido uno o dos casos de eso, y han sido seguidos por una muerte casi instant\u00e1nea; pero nuestro Salvador vivi\u00f3, vivi\u00f3 despu\u00e9s de una agon\u00eda que, para cualquier otro, habr\u00eda demostrado ser fatal.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Antes de que pudiera limpiar de Su frente esas terribles gotas de color p\u00farpura, lo llevaron apresuradamente a la casa del sumo sacerdote. En plena noche lo ataron y se lo llevaron. En seguida lo condujeron a Pilato y a Herodes. Estos lo hicieron azotar, y sus soldados le escupieron en el rostro, y le abofetearon, y pusieron sobre Su cabeza una corona de espinas. La flagelaci\u00f3n es una de las m\u00e1s terribles torturas que la malicia puede infligir. Es una eterna ignominia para los ingleses que hubieran permitido que \u00abel l\u00e1tigo de muchos ramales\u00bb fuera usado sobre el soldado; pero para el romano, la crueldad era tan natural que convirti\u00f3 a sus castigos comunes en experiencias peor que brutales. Se dice que el azote romano era fabricado con los tendones de los novillos, que eran retorcidos para formar nudos, y en estos nudos eran insertadas astillas de huesos, y fragmentos de huesos de la cadera de las ovejas; de tal forma que cada vez que el l\u00e1tigo ca\u00eda sobre la espalda desnuda, \u00absobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos\u00bb. Nuestro Salvador fue destinado a soportar el fiero dolor del l\u00e1tigo romano, y esto no como el <i>finis <\/i>(el t\u00e9rmino) de Su castigo, sino como algo preliminar a la crucifixi\u00f3n. A esto a\u00f1adieron las bofetadas y adem\u00e1s le arrancaron el cabello: no le escatimaron ninguna forma de dolor.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A pesar de todo Su desfallecimiento como resultado de la p\u00e9rdida de sangre y del ayuno, lo obligaron a llevar Su cruz hasta que otro fue forzado a llevarla, tratando de prevenir, en su crueldad, que la v\u00edctima muriera en el camino. Le desnudaron, lo derribaron, y le clavaron al madero. Traspasaron Sus manos y Sus pies. Izaron el madero con Su cuerpo clavado a \u00e9l y luego lo hundieron violentamente en su base en el suelo, de tal forma que todos Sus miembros fueron dislocados seg\u00fan el lamento del Salmo veintid\u00f3s: \u00abHe sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron\u00bb. Pendi\u00f3 bajo el sol ardiente hasta que la fiebre disolvi\u00f3 Su fuerza, y dijo: \u00abMi coraz\u00f3n fue como cera, derriti\u00e9ndose en medio de mis entra\u00f1as. Como un tiesto se sec\u00f3 mi vigor, y mi lengua se peg\u00f3 a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">All\u00ed colg\u00f3, como un espect\u00e1culo ante Dios y los hombres. El peso de Su cuerpo fue sostenido primero por Sus pies, hasta que los clavos rompieron los tiernos nervios: y luego el doloroso peso comenz\u00f3 a arrastrar Sus manos, rasgando esas sensibles partes de Su estructura corporal. \u00a1Sabemos c\u00f3mo una herida muy peque\u00f1a en la mano ha producido t\u00e9tano! \u00a1Cu\u00e1n terrible habr\u00e1 sido el tormento causado por eso hierro que rasgaba las partes delicadas de las manos y de los pies! Ahora todo tipo de dolores corporales se centraban en Su torturado esqueleto. Todo ese tiempo Sus enemigos se agruparon a Su alrededor, se\u00f1al\u00e1ndole con escarnio, sacando sus lenguas en son de burla, haciendo guasa de Sus oraciones, y deleit\u00e1ndose en Sus sufrimientos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l clam\u00f3: \u00abTengo sed\u00bb, y entonces le dieron vinagre mezclado con hiel. Despu\u00e9s de un tiempo dijo: \u00abConsumado es\u00bb. \u00c9l hab\u00eda soportado el dolor designado hasta su l\u00edmite, haciendo una completa vindicaci\u00f3n a la justicia divina: entonces, y s\u00f3lo hasta entonces, entreg\u00f3 el esp\u00edritu. Los santos hombres del pasado se han explayado muy amorosamente en los sufrimientos corporales de nuestro Se\u00f1or, y no tengo ninguna vacilaci\u00f3n en hacer lo mismo, confiando en que los tr\u00e9mulos pecadores puedan ver la salvaci\u00f3n en estas dolorosas \u00abheridas\u00bb del Redentor.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">No es f\u00e1cil describir los sufrimientos corporales de nuestro Se\u00f1or: reconozco que he fallado en el intento. Pero los sufrimientos de Su alma, que fueron el alma de Sus sufrimientos, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda concebir cu\u00e1les fueron siquiera, y mucho menos expresarlos? En el propio inicio les dije que sud\u00f3 grandes gotas de sangre. Ese fue Su coraz\u00f3n que estaba expulsando sus flujos vitales a la superficie, a trav\u00e9s de la terrible depresi\u00f3n de esp\u00edritu que le hab\u00eda pose\u00eddo. Dijo: \u00abMi alma est\u00e1 muy triste, hasta la muerte.\u00bb La traici\u00f3n de Judas, y la deserci\u00f3n de los doce, afligieron a nuestro Se\u00f1or; pero el peso de nuestro pecado fue la presi\u00f3n real de Su coraz\u00f3n. Nuestra culpa fue el lagar que exprimi\u00f3 de \u00c9l el jugo de Su vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ning\u00fan lenguaje puede expresar jam\u00e1s Su agon\u00eda ante la expectativa de Su pasi\u00f3n; entonces, cu\u00e1n poco podemos concebir la pasi\u00f3n misma. Cuando estaba clavado en la cruz, soport\u00f3 lo que ning\u00fan m\u00e1rtir hubiera podido soportar jam\u00e1s; pues los m\u00e1rtires, al morir, han sido sostenidos de tal manera por Dios, que se han regocijado en medio de su dolor; pero nuestro Redentor fue abandonado por Su Padre, hasta el punto de clamar: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\u00bb Ese fue el m\u00e1s amargo clamor de todos, la mayor profundidad de Su insondable dolor. Sin embargo, era necesario que fuera desamparado, porque Dios ha de volver Su espalda al pecado, y, consecuentemente, hubo de dar la espalda a Aquel que fue hecho pecado por nosotros. El alma del grandioso Sustituto experiment\u00f3 un horror de sufrimiento en lugar de aquel horror del infierno en el que los pecadores habr\u00edan sido sumergidos si \u00c9l no les hubiera quitado el pecado, cargando con \u00e9l, y no hubiera sido hecho maldici\u00f3n por ellos. Est\u00e1 escrito: \u00abMaldito todo el que es colgado en un madero\u00bb; pero \u00bfqui\u00e9n sabe lo que significa esa maldici\u00f3n?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El remedio por los pecados suyos y los m\u00edos es encontrado en los sufrimientos sustitutivos del Se\u00f1or Jes\u00fas, y \u00fanicamente en ellos. Estas \u00abheridas\u00bb del Se\u00f1or Jesucristo fueron sufridas por nosotros. Ustedes preguntan: \u00ab\u00bfhay algo que debamos hacer para quitar la culpa del pecado?\u00bb Yo les respondo: no tienen que hacer absolutamente nada. Por las heridas de Jes\u00fas somos sanados. \u00c9l ha soportado todas esas heridas, y no queda ninguna para que la soportemos nosotros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abPero \u00bfno debemos creer en \u00c9l?\u00bb Ay, ciertamente. Si yo digo de un cierto ung\u00fcento que sana, no niego que necesiten unas vendas con las que puedan aplicarlo a la herida. La fe es el lino que sostiene el emplasto de la reconciliaci\u00f3n de Cristo contra la llaga de nuestro pecado. El lino no sana; esa es la obra del ung\u00fcento. De igual manera, la fe no sana; esa es la obra de la expiaci\u00f3n de Cristo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfAcaso replica alg\u00fan interesado: \u00abpero seguramente he de hacer algo, o sufrir algo\u00bb? Yo respondo: No debes poner nada junto a Jesucristo, pues lo deshonrar\u00edas grandemente. S\u00f3lo debes confiar en las heridas de Jes\u00fas y en nada m\u00e1s, para tu salvaci\u00f3n; pues el texto no dice: \u00abSus heridas ayudan a sanarnos\u00bb, sino, \u00abPor sus heridas hemos sido sanados.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abPero debemos arrepentirnos\u00bb, clama otro. Debemos arrepentirnos, en verdad, pues el arrepentimiento es el primer signo de curaci\u00f3n; pero las heridas de Jes\u00fas nos sanan, y no nuestro arrepentimiento. Estas heridas, cuando son aplicadas al coraz\u00f3n, obran arrepentimiento en nosotros: odiamos el pecado porque caus\u00f3 que Jes\u00fas sufriera.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando ustedes conf\u00edan inteligentemente que Jes\u00fas sufri\u00f3 por ustedes, entonces descubren el hecho de que Dios nunca los castigar\u00e1 por la misma ofensa por la que muri\u00f3 Jes\u00fas. Su justicia no le permitir\u00e1 ver que la deuda deba ser pagada, primero, por la Fianza, y, luego, otra vez, por el deudor. La justicia no puede exigir una recompensa dos veces: si mi Fianza sangrante ha llevado mi culpa, entonces no puedo llevarla yo. Al aceptar que Cristo sufri\u00f3 por m\u00ed, he aceptado una completa exoneraci\u00f3n de la responsabilidad judicial. He sido condenado en Cristo, y, por tanto, no hay ahora ninguna condenaci\u00f3n posterior para m\u00ed. Este es el fundamento de la seguridad del pecador que cree en Jes\u00fas: \u00e9l vive porque Jes\u00fas muri\u00f3 en su lugar, y posici\u00f3n y sitio; y es aceptable delante de Dios porque Jes\u00fas es aceptado. La persona por quien Jes\u00fas es un Sustituto aceptado debe quedar libre; nadie puede tocarle; es inocente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh mi querido lector, \u00bftendr\u00e1s a Jesucristo para que sea tu Sustituto? Si es as\u00ed, quedas libre. \u00abEl que en \u00e9l cree, no es condenado\u00bb. As\u00ed \u00abpor sus heridas hemos sido sanados.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>III.<\/b> He tratado de presentar ante ustedes la enfermedad y el remedio. Ahora deseo notar el hecho de que ESTE REMEDIO ES EFECTIVO DE INMEDIATO DONDEQUIERA QUE SE APLIQUE. Las heridas de Jes\u00fas sanan efectivamente a los hombres: nos han sanado a muchos de nosotros. No pareciera que pudiera efectuar un remedio tan grande, pero el hecho es innegable. Con frecuencia oigo que la gente dice: \u00absi t\u00fa predicas que la fe en Jesucristo salva a los hombres, ser\u00e1n descuidados acerca de vivir santamente\u00bb. Yo soy tan buen testigo sobre este punto como cualquier otra persona, pues vivo cada d\u00eda en medio de hombres que conf\u00edan en las heridas de Jes\u00fas para su salvaci\u00f3n, y no he visto ning\u00fan efecto pernicioso derivado de esa confianza; m\u00e1s bien, he visto exactamente lo contrario. Doy testimonio de que he visto que los peores hombres se convierten en los mejores hombres cuando creen en el Se\u00f1or Jesucristo. Estas heridas sanan de manera sorprendente las enfermedades morales de aquellos que parec\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de todo remedio.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>El car\u00e1cter es sanado<\/i>. He visto que el borracho se vuelve sobrio, que la ramera se vuelve casta, que el hombre col\u00e9rico se vuelve gentil, que el avaro se vuelve liberal, y que el mentiroso se vuelve sincero, simplemente al confiar en los sufrimientos de Jes\u00fas. Si no los hiciera en efecto hombres buenos, no har\u00eda nada por ellos, pues los hombres han de ser juzgados, despu\u00e9s de todo, por sus frutos; y si los frutos no son cambiados, el \u00e1rbol no ha sido cambiado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El car\u00e1cter lo es todo: si el car\u00e1cter no es rectificado, el hombre no es salvado. Pero nosotros decimos esto sin miedo de contradecirnos: que el sacrificio expiatorio, aplicado al coraz\u00f3n, sana la enfermedad del pecado. Si dudas de esto, int\u00e9ntalo. El que cree en Jes\u00fas es santificado as\u00ed como tambi\u00e9n justificado; por fe, se convierte a partir de ese momento, en un hombre completamente cambiado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>La conciencia es sanada de su remordimiento<\/i>. El pecado aplast\u00f3 el alma del hombre; estaba ex\u00e1nime y abatido, pero en el momento en que crey\u00f3 en Jes\u00fas salt\u00f3 a la luz. Con frecuencia pueden ver un cambio en el simple aspecto del rostro del hombre; la nube se disipa de su semblante cuando la culpa desaparece de la conciencia. Much\u00edsimas veces, cuando he estado hablando con quienes est\u00e1n encorvados por el peso del pecado, mostraban el aspecto de personas que llenaban los requisitos para un asilo de ancianos gracias al dolor interno; pero cuando entendieron el pensamiento, \u00abCristo sufri\u00f3 por m\u00ed; y si conf\u00edo en \u00c9l, tengo la se\u00f1al de que lo hizo por m\u00ed y quedo limpio\u00bb, sus rostros fueron iluminados como si hubiesen tenido un vislumbre del cielo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La gratitud por tan grande misericordia causa un cambio de pensamiento hacia Dios, y de esta manera <i>sana el juicio<\/i>, y por este medio, los afectos son orientados en la direcci\u00f3n correcta, y <i>el coraz\u00f3n es sanado<\/i>. Ahora ya no se ama m\u00e1s al pecado; se ama a Dios, y se desea la santidad. <i>El hombre es sanado integralmente<\/i>, y la vida entera es cambiada. Muchos de ustedes saben cu\u00e1n felices los ha hecho la fe en Jes\u00fas, c\u00f3mo los problemas de la vida pierden su peso, y el temor de la muerte cesa de causar servidumbre. Ustedes se regocijan en el Se\u00f1or, pues el bendito remedio de las heridas de Jes\u00fas es aplicado a su alma por la fe en \u00c9l.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El hecho de que \u00abpor sus heridas hemos sido sanados\u00bb es un asunto evidente. Me tomar\u00e9 la libertad de dar mi propio testimonio. Si fuera necesario, podr\u00eda llamar a miles de personas, mis conocidos cotidianos, que podr\u00edan decir que con las heridas de Cristo han sido sanados; pero no por eso he de dejar de ofrecer mi testimonio personal. Si hubiese sufrido de una terrible enfermedad, y un m\u00e9dico me hubiese dado un remedio que me sanara, no estar\u00eda avergonzado de contarles al respecto; por eso quiero citar mi propio caso, como un argumento para que ustedes busquen a mi m\u00e9dico:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hace a\u00f1os, cuando era joven, la carga de mi pecado era sumamente pesada para m\u00ed. No hab\u00eda ca\u00eddo en vicios degradantes, y no habr\u00eda sido considerado por nadie como un transgresor especial; pero yo s\u00ed me consideraba as\u00ed, y ten\u00eda buenas razones para hacerlo. Mi conciencia era sensible porque estaba iluminada; y yo juzgaba que, habiendo tenido un padre piadoso, y una madre llena de oraci\u00f3n, y habiendo sido educado en los caminos de la piedad, yo hab\u00eda pecado contra mucha luz, y, consecuentemente, hab\u00eda un mayor grado de culpa en mi pecado que en el de otras personas que eran mis compa\u00f1eros juveniles, pues no hab\u00edan disfrutado de mis ventajas. No pod\u00eda gozar de las diversiones de la juventud porque sent\u00eda que hab\u00eda violentado mi conciencia. Buscaba mi aposento, y all\u00ed me quedaba solo, le\u00eda mi Biblia, y oraba pidiendo perd\u00f3n; pero la paz no me llegaba. Le\u00eda una y otra vez algunos libros como <i>Una llamado a los inconversos, <\/i>de Baxter, y<i>Origen y progreso<\/i>, de Doddridge. Me despertaba temprano en la ma\u00f1ana y le\u00eda los m\u00e1s densos libros religiosos que pod\u00eda encontrar, deseando ser liberado de mi carga de pecado. No siempre era as\u00ed de torpe, pero en algunos momentos el abatimiento de mi alma era muy grande. Las palabras del profeta llor\u00f3n y de Job eran de la naturaleza que se adecuaba a mi lamentable caso. Yo habr\u00eda escogido la muerte en lugar de la vida. Trataba de hacer lo mejor que pod\u00eda, y comportarme correctamente; pero en mi propio juicio me volv\u00eda peor y peor. Me sent\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s deprimido. Asist\u00eda a todo lugar de adoraci\u00f3n a mi alcance, pero no o\u00eda nada que me proporcionara un consuelo duradero, hasta que un d\u00eda o\u00ed hablar a un simple predicador del Evangelio, sobre el texto \u00abMirad a m\u00ed, y sed salvos, todos los t\u00e9rminos de la tierra\u00bb. Cuando me dijo que todo lo que ten\u00eda que hacer era \u00abmirar\u00bb a Jes\u00fas, a Jes\u00fas crucificado, dif\u00edcilmente pod\u00eda creerlo. El predicador prosigui\u00f3 y dijo: \u00ab\u00a1Miren, miren, miren!\u00bb Agreg\u00f3: \u00abAll\u00e1 est\u00e1 un jovencito, bajo la galer\u00eda ubicada a la izquierda, que est\u00e1 muy abatido: \u00e9l no gozar\u00e1 de ninguna paz mientras no mire a Jes\u00fas\u00bb; y, luego, clam\u00f3: \u00ab\u00a1Mira! \u00a1Mira! \u00a1Joven, mira!\u00bb Y yo en efecto mir\u00e9; y en ese instante me vino el alivio, y sent\u00ed un goce tan desbordante que hubiera podido ponerme de pie y gritar: \u00ab\u00a1Aleluya! \u00a1Gloria sea a Dios porque he sido liberado de la carga de mi pecado!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchos d\u00edas han pasado desde entonces; pero mi fe me ha sostenido y me ha forzado a declarar la historia de la gracia inmerecida y del amor agonizante. En verdad puedo decir:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abDesde que por la fe vi el torrente<br \/> Que generaban Tus sangrantes heridas,<br \/> El amor redentor ha sido mi tema,<br \/> Y lo ser\u00e1 hasta que muera.\u00bb<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Yo espero poder incorporarme en mi cama, en mis \u00faltimas horas, y dar testimonio de las heridas que me sanaron. Espero que algunos j\u00f3venes, s\u00ed, y tambi\u00e9n ancianos que me preceden, quieran de inmediato probar este remedio; es bueno para todas las personalidades, y para todas las edades. \u00abPor sus heridas hemos sido sanados\u00bb. Miles y miles de nosotros hemos probado y comprobado este remedio. Hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto. \u00a1Que Dios conceda que los hombres reciban nuestro testimonio por medio del poder del Esp\u00edritu Santo!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Necesito una conversaci\u00f3n de unos cuantos minutos con aquellos que no hubieren probado este maravilloso &#8216;c\u00faralo todo&#8217;. Tratemos esto cuerpo a cuerpo. Amigo, t\u00fa tienes necesidad, por naturaleza, de la salud del alma, igual que cualquiera de nosotros, y una raz\u00f3n por la que no te importa conocer el remedio es porque no crees que est\u00e9s enfermo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo me encontr\u00e9 a un vendedor callejero un d\u00eda, cuando me dispon\u00eda a salir: vend\u00eda bastones. Me sigui\u00f3 y me ofreci\u00f3 un bast\u00f3n. Le mostr\u00e9 el m\u00edo -un bast\u00f3n mucho mejor que cualquiera de los que \u00e9l vend\u00eda- y se march\u00f3 al instante. Pudo ver que yo distaba de ser un probable comprador.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">He pensado a menudo en eso cuando he estado predicando: yo les muestro a los hombres la justicia del Se\u00f1or Jes\u00fas, pero ellos me muestran la suya propia, y toda esperanza de tratar con ellos se esfuma. A menos que yo pueda demostrarles que su justicia es despreciable, no buscar\u00e1n la justicia que es de Dios por la fe. \u00a1Oh que el Se\u00f1or quiera mostrarles sus enfermedades, y entonces quieran ustedes el remedio!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pudiera ser que a ustedes no les importe o\u00edr acerca del Se\u00f1or Jesucristo. \u00a1Ah, mi queridos amigos, ustedes tendr\u00e1n que o\u00edr de \u00c9l uno de estos d\u00edas, ya sea para su salvaci\u00f3n o para su condenaci\u00f3n! El Se\u00f1or tiene la llave de su coraz\u00f3n, y yo conf\u00edo que les d\u00e9 una mejor mente; y cuando esto suceda, su memoria recordar\u00e1 mi sencillo discurso, y ustedes dir\u00e1n: \u00abefectivamente lo recuerdo. S\u00ed, yo o\u00ed al predicador cuando declaraba que hay salud en las heridas de Cristo.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo les ruego que no pospongan la b\u00fasqueda del Se\u00f1or; eso ser\u00eda una gran presunci\u00f3n de parte suya, y una triste provocaci\u00f3n a \u00c9l. Pero, si la hubieren pospuesto, no dejen que el demonio les diga que es demasiado tarde. Nunca es demasiado tarde mientras haya vida. He le\u00eddo en algunos libros que muy pocas personas son convertidas despu\u00e9s de haber cumplido los cuarenta a\u00f1os de edad. Mi convicci\u00f3n solemne es que tal afirmaci\u00f3n contiene muy poca verdad. He visto a tantas personas convertidas a una determinada edad como a cualquier otra, en proporci\u00f3n al n\u00famero de personas vivas a esa edad. Cualquier primer domingo del mes podr\u00edan ver la diestra de la hermandad extendida a un grupo de treinta hasta ochenta personas que fueron tra\u00eddas durante el mes; y si hicieran un an\u00e1lisis de ellas, se encontrar\u00eda que hay una selecci\u00f3n que representa a cada edad, desde la ni\u00f1ez hasta la ancianidad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La preciosa sangre de Jes\u00fas tiene poder para sanar al pecado largamente enraizado. Vuelve nuevos a los viejos corazones. Si tuvieran mil a\u00f1os de edad, yo los exhorto a creer en Jes\u00fas, con la seguridad de que Sus heridas los sanar\u00e1n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Has perdido casi todo tu cabello, viejo amigo, y han surgido arrugas en tu frente; pero \u00a1apres\u00farate a venir! \u00a1Te est\u00e1s pudriendo en el pecado, pero esta medicina puede curar a los casos desesperados! \u00a1Pobre pensionado, ya viejo y tambaleante, pon tu confianza en Jes\u00fas, pues con Sus heridas el viejo y el moribundo son sanados!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, mis queridos lectores, ustedes, en este momento, han sido sanados o no. Han sido sanados por gracia, o todav\u00eda sufren de su natural enfermedad. \u00bfSer\u00edan tan amables para con ustedes mismos como para investigar cu\u00e1l de las dos opciones es la aplicable? Muchos dicen: \u00abnosotros sabemos lo que somos\u00bb; pero algunas personas que son m\u00e1s precavidas, replican: \u00abno lo sabemos con certeza\u00bb. Amigo, tienes que saberlo, es preciso que lo sepas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Supongan que le preguntara a alguien: \u00ab\u00bfest\u00e1s en bancarrota o no?\u00bb, y que me respondiera: \u00abrealmente no tengo tiempo de revisar mis libros, y, por tanto, no estoy seguro.\u00bb Yo sospechar\u00eda que no podr\u00eda pagar sus cuentas con exactitud: \u00bfno sospechar\u00edas t\u00fa lo mismo? Siempre que un hombre tenga miedo de revisar sus libros, sospecho que hay algo de lo que tiene miedo. As\u00ed, siempre que una persona dice: \u00abno conozco mi condici\u00f3n, y no me importa pensar mucho al respecto de ella\u00bb, podr\u00edan concluir con buena certeza que las cosas no marchan bien con \u00e9l. <i>Ustedes deber\u00edan saber si han sido salvados o no<\/i>.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abYo espero ser salvo\u00bb, -dice alguien- \u00abpero desconozco la fecha de mi conversi\u00f3n\u00bb. Eso no importa para nada. Es algo placentero que una persona conozca la fecha de su cumplea\u00f1os; pero cuando las personas no est\u00e1n seguras de la fecha exacta de sus cumplea\u00f1os, no por eso infieren que no est\u00e1n vivas. Si una persona no sabe cu\u00e1ndo fue convertida, esa no es prueba de que no sea convertido.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El punto es este: \u00bfconf\u00edas en Jesucristo? \u00bfTe ha convertido esa confianza en un hombre nuevo? \u00bfTe ha hecho sentir tu confianza en Cristo que has sido perdonado? \u00bfTe ha hecho eso amar a Dios porque te ha perdonado, y se ha convertido ese amor en la principal motivaci\u00f3n de tu ser, de tal forma que, debido a ese amor a Dios, te deleitas en obedecerle? Entonces eres un hombre que ha sido sanado. Si no crees en Jes\u00fas, ten la certeza de que todav\u00eda no has sido sanado, y yo oro para que mires a mi texto hasta que seas conducido a decir por gracia: \u00abhe sido sanado, pues he confiado en las heridas de Jes\u00fas.\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Supongan, por un momento, que no hubieran sido sanados; entonces, perm\u00edtanme hacerles la pregunta. \u00ab<i>\u00bfPor qu\u00e9 no lo son?<\/i>\u00bb Ustedes conocen el Evangelio: \u00bfpor qu\u00e9 no han sido sanados por Cristo?\u00bb \u00abNo lo s\u00e9\u00bb, dice alguien. Vamos, mi querido amigo, yo te suplico que no descanses hasta que lo sepas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abNo puedo establecerlo\u00bb, dice alguien. El otro d\u00eda una jovencita estaba pegando un bot\u00f3n en el abrigo de su padre. Estaba sentada de espaldas a una ventana, y dijo: \u00abpadre, no puedo ver porque estoy dependiendo de mi propia luz.\u00bb \u00c9l le respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Ah, hija m\u00eda, all\u00ed es donde has estado toda tu vida!\u00bb Esta es la posici\u00f3n de algunos de ustedes espiritualmente. Ustedes est\u00e1n bajo su propia luz: piensan demasiado en ustedes mismos. Hay una luz abundante en el Sol de Justicia, pero ustedes se quedan a oscuras al interponer el yo en el camino de ese Sol. \u00a1Oh, que el yo fuera quitado!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Le\u00ed una historia conmovedora el otro d\u00eda, relativa a c\u00f3mo encuentra uno la paz. Un joven hab\u00eda estado durante un tiempo bajo un sentido de pecado, anhelando encontrar misericordia; pero no pod\u00eda alcanzarla. Era un telegrafista, y estando en la oficina una ma\u00f1ana, ten\u00eda que recibir y transmitir un telegrama. Para su gran sorpresa descifr\u00f3 estas palabras: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.\u00bb Un hombre que se iba de vacaciones estaba telegrafiando un mensaje en respuesta a una carta de un amigo que experimentaba turbaci\u00f3n de alma. El mensaje estaba destinado a otra persona, pero el telegrafista recibi\u00f3 la vida eterna, conforme esas palabras se adentraron fulgurantes en su alma.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh queridos amigos, salgan de su propia luz, y de inmediato vean esto: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb! No puedo telegrafiarles las palabras a ustedes, pero quiero ponerlas delante de ustedes tan sencilla y tan claramente que todo aquel que se encuentre en turbaci\u00f3n de alma pueda saber que est\u00e1n destinadas a \u00e9l. All\u00ed radica su esperanza, no en ustedes, sino en el Cordero de Dios. Cont\u00e9mplenlo; y al contemplarlo, su pecado ser\u00e1 quitado, y por Sus heridas ser\u00e1n sanados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Querido amigo, si has sido sanado, esta es mi \u00faltima palabra para ti; entonces, <i>ap\u00e1rtate de las compa\u00f1\u00edas enfermas<\/i>. Sep\u00e1rate de los compa\u00f1eros que te han infectado con el pecado. Sal de en medio de ellos, y ap\u00e1rtate, y no toques lo inmundo. Si has sido sanado, alaba al Sanador, y reconoce lo que \u00c9l ha hecho por ti. Hubo diez leprosos curados, pero \u00fanicamente uno regres\u00f3 para alabar a la mano sanadora. No debes contarte entre los nueve ingratos. Si has encontrado a Cristo, confiesa Su nombre. Confi\u00e9salo en la propia forma que \u00c9l ha establecido. \u00abEl que creyere y fuere bautizado, ser\u00e1 salvo\u00bb. Cuando lo hubieres confesado as\u00ed, habla por \u00c9l. Divulga lo que Jes\u00fas ha hecho por tu alma, y ded\u00edcate al santo prop\u00f3sito de proclamar ampliamente el mensaje por medio del cual fuiste sanado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Me encontr\u00e9 esta semana con algo que me agrad\u00f3: c\u00f3mo un hombre, habiendo sido sanado, puede ser el medio de bendici\u00f3n para otro. Hace muchos a\u00f1os, prediqu\u00e9 un serm\u00f3n en Exeter Hall, que fue impreso y titulado: \u00abSalvaci\u00f3n Perpetua\u00bb. Un amigo, que no vive muy lejos de este lugar, se encontraba de viaje en la ciudad de Para, en Brasil. Estando all\u00e1 se enter\u00f3 acerca de un ciudadano ingl\u00e9s que se encontraba en prisi\u00f3n porque, en estado de ebriedad, hab\u00eda cometido un asesinato, por lo cual fue sentenciado a prisi\u00f3n perpetua. Nuestro amigo fue a verle, y le encontr\u00f3 profundamente penitente, pero tranquilamente sosegado y feliz en el Se\u00f1or. El preso hab\u00eda sentido la terrible herida de la culpa en su alma por el derramamiento de sangre, pero hab\u00eda sido sanada, y sent\u00eda la bienaventuranza del perd\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Aqu\u00ed est\u00e1 la historia de la conversi\u00f3n de ese pobre hombre, narrada por \u00e9l mismo, en mi posesi\u00f3n: \u00abUn joven que acababa de completar su contrato en unas obras de gasoductos, iba de regreso a Inglaterra, pero antes de hacerlo, solicit\u00f3 verme, y trajo consigo un paquete de libros. Cuando lo abr\u00ed, comprob\u00e9 que se trataba de algunas novelas; pero, como yo sab\u00eda leer, agradec\u00eda cualquier cosa. Despu\u00e9s de haber le\u00eddo varios de esos libros, encontr\u00e9 en uno de ellos un serm\u00f3n (el n\u00famero 84), predicado por C. H. Spurgeon, en Exeter Hall, el 8 de Junio de 1856, basado en el texto, \u00abPor lo cual puede tambi\u00e9n salvar perpetuamente\u2026\u00bb (Hebreos 7: 25). En su discurso, el se\u00f1or Spurgeon se refer\u00eda a Palmer, quien se encontraba entonces sentenciado a muerte en la c\u00e1rcel de Stafford, y para enfatizar el texto para sus oyentes, el predicador dec\u00eda que aunque Palmer hubiera cometido muchos cr\u00edmenes m\u00e1s, si se arrepent\u00eda y buscaba el amor perdonador de Dios en Cristo, incluso Palmer podr\u00eda ser perdonado. Entonces pens\u00e9 que si Palmer pod\u00eda ser perdonado, yo tambi\u00e9n podr\u00eda serlo. Busqu\u00e9, y bendito sea Dios, encontr\u00e9. Soy perdonado, soy libre; soy un pecador salvado por la gracia. \u00a1Aunque soy un asesino, no he pecado todav\u00eda &#8216;m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite&#8217;, bendito sea Su santo nombre!\u00bb\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Me hizo muy feliz pensar que un pobre asesino condenado pudiera ser convertido de esta manera. \u00a1Ciertamente hay esperanza para cada oyente y para cada lector de este serm\u00f3n, sin importar cu\u00e1n culpable pudiera ser!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Si conoces a Cristo, h\u00e1blales a otros de \u00c9l. T\u00fa no sabes cu\u00e1nto bien est\u00e1 contenido en dar a conocer a Jes\u00fas, aunque todo lo que puedas hacer sea dar un folleto, o repetir un vers\u00edculo. El doctor Valpy, autor de una gran cantidad de libros escolares, escribi\u00f3, como su confesi\u00f3n de fe, estas l\u00edneas muy sencillas:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abEn paz he de entregar mi aliento,<br \/> Y he de ver Tu salvaci\u00f3n;<br \/> Mis pecados merecen la muerte eterna,<br \/> Pero Jes\u00fas muri\u00f3 por m\u00ed.\u00bb<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Valpy est\u00e1 muerto y ha partido; pero le entreg\u00f3 esas l\u00edneas al apreciado anciano, el doctor Marsh, Rector de Beckenham, quien las coloc\u00f3 sobre la repisa de la chimenea de su estudio. El Conde de Roden entr\u00f3 en una ocasi\u00f3n y las ley\u00f3. \u00ab\u00bfMe podr\u00eda proporcionar una copia de esas l\u00edneas?\u00bb, pregunt\u00f3 el buen conde. \u00abCon mucho gusto\u00bb, respondi\u00f3 el doctor Marsh, y procedi\u00f3 a copiarlas. Lord Roden las llev\u00f3 consigo a casa, y las coloc\u00f3 sobre su repisa. El general Taylor, un h\u00e9roe de Waterloo, entr\u00f3 una vez a esa habitaci\u00f3n, y advirti\u00f3 las l\u00edneas. Las ley\u00f3 una y otra vez, mientras compart\u00eda con el conde Roden, hasta que su se\u00f1or\u00eda coment\u00f3: \u00abPienso, amigo Taylor, que ya se sabe de memoria esas l\u00edneas\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abEn efecto, me las s\u00e9 de memoria; en verdad, mi propio coraz\u00f3n ha captado su significado.\u00bb Fue llevado a Cristo por medio de esa humilde rima. El general Taylor a su vez entreg\u00f3 esas l\u00edneas a un oficial del ej\u00e9rcito, que era enviado a la guerra de Crimea. El oficial fue gravemente herido y regres\u00f3 a casa para morir; y cuando el doctor Marsh fue a visitarlo, esa pobre alma le dijo en su debilidad: \u00abbuen se\u00f1or, \u00bfconoce esta estrofa que el general Taylor me proporcion\u00f3? Esa estrofa me llev\u00f3 a mi Salvador, y muero en paz.\u00bb Para sorpresa del doctor Marsh, repiti\u00f3 las l\u00edneas:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u00abEn paz he de entregar mi aliento,<br \/> Y he de ver Tu salvaci\u00f3n;<br \/> Mis pecados merecen la muerte eterna,<br \/> Pero Jes\u00fas muri\u00f3 por m\u00ed.\u00bb<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00f3lo piensen en el bien que pueden hacer cuatro simples l\u00edneas. Tengan \u00e1nimo todos ustedes que conocen el poder sanador de las heridas de Jes\u00fas. Divulguen esta verdad por todos los medios. No se preocupen por la sencillez del lenguaje. Procl\u00e1menla: procl\u00e1menla por doquier, y de todas las maneras, incluso si no pudieren hacerlo de cualquier otra manera, excepto copiando una estrofa de un himnario. Proclamen que por las heridas de Jes\u00fas somos sanados. \u00a1Que Dios les bendiga, queridos amigos! Oren por m\u00ed para que este serm\u00f3n, que ostenta el n\u00famero DOS MIL, sea muy fruct\u00edfero.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Porci\u00f3n de la Escritura le\u00edda antes del serm\u00f3n: Isa\u00edas 53.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPor su llaga fuimos nosotros curados.\u00bb Isa\u00edas 53: 5 \u00abPor sus heridas hemos sido sanados.\u00bb Isa\u00edas 53: 5 (La Biblia de las Am\u00e9ricas) Una noche asist\u00ed a Exeter Hall para escuchar a nuestro amado y finado hermano, el se\u00f1or Mackay, de Hull, que dictaba una conferencia en la que coment\u00f3 acerca de una persona que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/numero-dos-mil-o-salud-por-las-heridas-de-jesuspor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abN\u00famero Dos Mil, o, Salud por las Heridas de Jes\u00fas<br \/>\nPor Charles H. 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