{"id":22540,"date":"2016-04-04T15:55:56","date_gmt":"2016-04-04T20:55:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arar-en-una-penapor-charles-h-spurgeon\/"},"modified":"2016-04-04T15:55:56","modified_gmt":"2016-04-04T20:55:56","slug":"arar-en-una-penapor-charles-h-spurgeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arar-en-una-penapor-charles-h-spurgeon\/","title":{"rendered":"Arar en una Pe\u00f1a\nPor Charles H. Spurgeon"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u201c\u00bfCorrer\u00e1n los caballos por las pe\u00f1as? \u00bfArar\u00e1n en ellas con bueyes?\u201d <\/i>Am\u00f3s 6: 12 <\/p>\n<p align=\"justify\">Estas dos preguntas, evidentemente, son expresiones proverbiales orientales. Los proverbios han sido usados siempre por los hombres m\u00e1s sabios. Salom\u00f3n, no solamente compuso y escribi\u00f3 una gran cantidad de ellos, sino que compil\u00f3 una considerable colecci\u00f3n de proverbios compuestos por otros. Nosotros encontramos en los escritos de tales pensadores notables como S\u00f3crates, Plinio, y Arist\u00f3teles, una abundancia de breves y medulosas sentencias, muchas de las cuales podr\u00edan ser usadas como proverbios. Los proverbios contienen una gran fuerza porque son sabidur\u00eda condensada. Generalmente son sumamente convincentes; es casi imposible poder refutarlos o disputarlos alguna vez. Los proverbios son portadores de la verdad igual que una flecha es a menudo portadora de la muerte para la persona a la que va dirigida, pues los proverbios impactan, se clavan, penetran y hieren.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas hizo uso de los proverbios con mucha frecuencia, y no fue el \u00fanico en hacerlo. Los profetas de anta\u00f1o los empleaban constantemente; y aqu\u00ed, en nuestro texto, vemos que Am\u00f3s, -quien, por su ocupaci\u00f3n como un boyero y recolector de higos silvestres, probablemente estaba m\u00e1s familiarizado con su uso que otros profetas- junta dos proverbios que eran usados com\u00fanmente para expresar que los hombres, por regla general, no contin\u00faan laborando en vano ni gastan su fortaleza de balde.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Los sabios no env\u00edan sus caballos a correr por las pe\u00f1as; y tampoco mandan sus bueyes a arar all\u00ed donde toda su faena ser\u00eda desperdiciada: \u201c\u00bfCorrer\u00e1n los caballos por las pe\u00f1as? \u00bfArar\u00e1n en ellas con bueyes?\u201d La respuesta impl\u00edcita es, \u201cciertamente no\u201d, y quiere decir que, si algo no puede hacerse, o no vale la pena que se haga aunque pudiera hacerse, ser\u00e1 conveniente que no intentemos hacerlo. Nuestro texto puede tener dos implicaciones: una, en cuanto a los hombres, y, otra, en cuanto a Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>I. <\/b>Primero, CON RELACI\u00d3N A LOS HOMBRES. Usualmente los hombres no son tan insensatos como para tratar de arar en la pe\u00f1a; sin embargo, algunos son tan necios como eso en los asuntos espirituales y morales.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Quiero darles tres o cuatro ilustraciones de este hecho. La primera es que <i>muchas personas han tratado de encontrar el camino de la seguridad y del placer en la senda del pecado<\/i>. Mucha gente ha buscado enriquecerse por medio de la injusticia; posiblemente hayan tenido \u00e9xito hasta cierto punto, pero, como regla general, es bastante notorio que las riquezas mal habidas son generalmente mal gastadas, y traen una maldici\u00f3n sobre sus poseedores. Algunos han pensado que, si se entregaran a sus pasiones, tendr\u00edan un gran goce. Aunque sus padres les advirtieron que tal pecado ser\u00eda igual a la autodestrucci\u00f3n, y tornar\u00eda su vida entera en algo triste, no creyeron que as\u00ed ser\u00eda, y han intentado arar esta dura pe\u00f1a del pecado y de encontrar un placer duradero en ella.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay cientos y miles de hombres que est\u00e1n siguiendo la senda que no es buena, y ellos saben que no es buena, y, sin embargo, contin\u00faan insensatamente en ella, porque la conciben como la senda del placer, y tampoco pueden sacar de su mente esa falsa noci\u00f3n, hagan lo que hagan. Por el contrario, te dan la espalda y te tildan de \u201cpuritano\u201dporque objetas su estilo de vida. Posiblemente te insulten y te llamen hip\u00f3crita porque les se\u00f1alas los males de la senda por donde caminan. Sin embargo, si pensaran seriamente, percibir\u00edan que la senda del pecado no puede conducir a la felicidad. Es absolutamente inconcebible que Dios, que hizo el universo entero, hubiere dispuesto que la estaci\u00f3n terminal del pecado fuera el cielo, o que hubiera determinado que la senda del mal condujera al gozo y la paz. El Juez de toda la tierra no habr\u00eda podido otorgar un premio a la maldad; a largo plazo, se demostrar\u00e1 que el pecado acarrea aflicci\u00f3n, y que el sendero del bien es el sendero de la paz.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, muchas personas no quieren ver que as\u00ed deba ser, y contin\u00faan, incluso hasta el amargo final de su vida, arando en esa pe\u00f1a, quebrando el arado, agotando a los bueyes, y muriendo una muerte de miserable desilusi\u00f3n, la cual no habr\u00edan tenido que soportar jam\u00e1s, si no hubiesen sido necios redomados, pues no habr\u00edan intentado nunca una tarea tan desesperada como esa, de tratar de encontrar alg\u00fan placer verdadero en las sendas del pecado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Vivir en pecado y esperar recibir felicidad al hacerlo, es igual que sembrar sal en el oc\u00e9ano, y esperar segar del mar una cosecha de gavillas de oro; es igual que esparcir tizones y esperar recoger de ellos los arroyos refrescantes que fluyen del manantial. \u00a1Oh hijos de los hombres, pongan un alto a ese acto de locura que ser\u00e1 siempre arar en esta pe\u00f1a!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Otros est\u00e1n intentando otra tarea igualmente absurda. Est\u00e1n <i>esperando encontrar un gozo real en ocupaciones que son laudables en s\u00ed mismas, pero que son enteramente de este mundo<\/i>. \u00bfLeyeron alguna vez el libro \u201cEl Espejismo de la Vida\u201d? Es un libro que, en verdad, vale la pena que todos lo lean. El autor presenta, en un conjunto de cuadros, la vida del hombre de placer, la vida del cortesano, la vida del fil\u00f3sofo, la vida del estadista, la vida del guerrero, y as\u00ed sucesivamente. Se trata de una selecci\u00f3n objetiva de hechos tomados de las vidas de tales hombres, con el objeto de mostrar que, aunque cada uno de ellos fue eminente en su propia l\u00ednea de cosas, y aparentemente fue exitoso en esa l\u00ednea, sin embargo, todos ellos fallaron en encontrar la joya preciosa de una s\u00f3lida satisfacci\u00f3n. La mayor\u00eda de ellos vivi\u00f3 en una suerte de fastidio perpetuo, y cuando, por fin, murieron, y sus ojos fueron abiertos, descubrieron que sus hermosos sue\u00f1os, todos ellos, se hab\u00edan desvanecido, y cuando contemplaron la realidad, era en verdad funesta.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ha habido hombres, -tal vez algunos de ustedes los hayan conocidoque han tenido m\u00e1s riquezas de las que ustedes y yo podr\u00edamos calcular; sin embargo, se consideraban pobres, y lo eran en verdad, pues eran incapaces de gozar de las riquezas que hab\u00edan amasado.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ha habido hombres que han sido coronados de laurel, y que han recibido todo tipo de honores que fueron acumulados sobre ellos; sin embargo, cuando alg\u00fan amigo les ha deseado un feliz a\u00f1o nuevo, han respondido: \u201centonces tendr\u00eda que ser un a\u00f1o muy diferente de cualquier a\u00f1o que hubi\u00e9remos experimentado jam\u00e1s.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Las cumbres del mundo, a semejanza de las cimas de las monta\u00f1as, son inertes y llenas de g\u00e9lidos peligros, y son fr\u00edas por el descontento. Muchos intentan escalarlas, y unos cuantos llegan a la cumbre, pero otros perecen en las profundas hendeduras. Sin embargo, quienes alcanzan la cima envidian con frecuencia a quienes se encuentran en el valle, y los que est\u00e1n en el valle envidian a quienes se encuentran en la cumbre, pues, debajo de esa luna, no puede encontrarse contentamiento en las cosas terrenales, ya sea en la caba\u00f1a del campesino o en el palacio del monarca. El hombre, cuyo brazo no es lo suficientemente largo para asir lo que se encuentra en la regi\u00f3n que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas, tendr\u00e1 que vivir y morir sin alcanzar la satisfacci\u00f3n perfecta.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hombre, no es aqu\u00ed abajo que Dios ha colocado aquello que necesitas. El sustento para tu alma ha de venir del cielo. Lo que puede satisfacer tu esp\u00edritu inmortal ha de ser divino, igual que el Creador que te hizo. S\u00f3lo Dios puede satisfacer los anhelos de tu alma. Cesa, entonces, de trabajar duro, y de esforzarte, y desgastarte, y resoplar, y de perder tu tiempo y fortaleza buscando la felicidad en estas burbujas de la tierra. \u201cBuscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os ser\u00e1n a\u00f1adidas\u201d, en la medida que las necesiten; pero en cuanto a buscarlas, no ares m\u00e1s en esa pe\u00f1a, pues no te producir\u00e1 ning\u00fan retorno a pesar de todo tu ardua faena.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hombres de otro tipo est\u00e1n satisfechos porque las cosas de este mundo no son suficientes para volver a un individuo perfectamente feliz, as\u00ed que <i>tienen pensamientos religiosos de una cierta forma<\/i>. Creen que son muy buenos, y hasta excelentes, y tienen la intenci\u00f3n de hacerse todav\u00eda mejores, y as\u00ed conseguir una perfecta paz sintiendo que son lo que deben ser, y que han hecho lo que deb\u00edan hacer.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo recuerdo cuando araba en esa dura pe\u00f1a, y albergaba la esperanza de obtener una cosecha muy especial all\u00ed; pero me despert\u00e9 una ma\u00f1ana para descubrir que la pe\u00f1a no producir\u00eda ni siquiera el musgo o el liquen del consuelo para m\u00ed; no hab\u00eda nada en su superficie que pudiera traerme alg\u00fan contentamiento. La justicia propia es una gran patra\u00f1a. El hombre que obtiene el mayor consuelo de ella, simplemente obtiene ese consuelo porque es un ignorante; si se conociera a s\u00ed mismo y conociera la ley de Dios, y conociera las demandas de la inflexible justicia, arrojar\u00eda su justicia propia en el muladar m\u00e1s cercano, que se ve como hermoso lino, pero que realmente, a los ojos de Dios, no es otra cosa sino trapos de inmundicia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh, se\u00f1ores, ustedes no pueden encontrar su camino al cielo por sus propias obras, pues el \u00fanico camino al cielo por medio de las obras es guardar perfectamente la ley de Dios, y ustedes ya han quebrantado esa ley. Ustedes deben presentar en las puertas de la gloria este jarr\u00f3n sin par, entero y sin tacha, si quieren ser salvados por obras, pero ya lo han quebrado en mil pedazos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan 5 esperar restablecerlo? Eso es imposible; la esperanza de salvaci\u00f3n mediante una vida perfecta ha cesado, y cada uno de ustedes ha de sentir que su vida ya ha sido imperfecta.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>Algunos esperan alcanzar la perfecta paz por el camino de las ceremonias<\/i>. Mucha gente nos dice que estamos viviendo en una \u00e9poca muy ilustrada, pero yo estoy inclinado a pensar que Carlile estaba inusualmente cerca del blanco cuando dijo que \u201cel Reino Unido cuenta con alrededor de treinta millones de personas, <i>mayormente necios<\/i>\u201d, pues, en efecto, pareciera como si la gente, en estos d\u00edas, fuera en gran medida necia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por ejemplo, un hombre dice que si venimos y le confesamos nuestros pecados, \u00e9l puede perdonarnos en el nombre de Dios; y que puede, al rociar unas cuantas gotas de agua sobre un ni\u00f1o, y farfullar ciertas palabras, transformar a un heredero de la ira en un heredero del cielo; y que, si nos aproximamos a lo que \u00e9l llama \u2018un altar\u2019, \u00e9l nos dar\u00e1 el propio cuerpo y la sangre de Cristo para que lo comamos y la bebamos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Bien, cuando yo era joven, pensaba que cualquiera que hablara de esa manera, deber\u00eda ser tratado como los gitanos, que eran metidos en prisi\u00f3n por recibir monedas de plata de sirvientes necios y por pretender que les dir\u00edan su suerte; y, en a\u00f1os posteriores, me ha sorprendido algunas veces que no se hubiere puesto en vigor una ley contra estos caballeros; pues, ciertamente, la impostura que buscan vendernos con enga\u00f1o es mucho m\u00e1s terrible que aquella de los gitanos que adivinaban la suerte. El as\u00ed llamado \u201csacerdote\u201d no tiene ning\u00fan poder para perdonar pecados, o para cambiar la naturaleza del beb\u00e9 que roc\u00eda, o para ofrecer el sacrificio de la misa. No hay nada m\u00e1s en \u00e9l de lo que hay en cualquier otra persona; y aunque hable tan alto como pueda, sus pretensiones son completamente vanas e in\u00fatiles. Si conf\u00edas en \u00e9l, el resultado para ti ser\u00e1 el mismo que ha sido para decenas de miles de personas antes de ti, pues descubrir\u00e1s que todas las ceremonias que los hombres han inventado, s\u00ed, y todos los ritos que el propio Dios ha dado, no pueden traer salud a un alma enferma, o acallar el tumulto de una conciencia despierta, o conducir al alma a un estado de reconciliaci\u00f3n consciente con el Alt\u00edsimo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Oh, se\u00f1ores, ustedes pueden ser rociados, y confirmados, y sumergidos, y pueden ir a la mesa de la comuni\u00f3n, y no s\u00e9 cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s; s\u00ed, podr\u00edan viajar a lo largo de siete mil leguas de ceremonialismo, pero estar\u00e1n exactamente tan inquietos al final, como lo estaban al comienzo. Ese no es el camino de la paz, ni Dios har\u00e1 que lo sea. Es arar en una pe\u00f1a, y no hay ninguna posibilidad de que provenga alg\u00fan fruto de all\u00ed.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Algunos est\u00e1n intentando la igualmente imposible tarea de <i>ser salvados por Jesucristo cuando se hubieren preparado para \u00c9l<\/i>. En otras palabras, hablan acerca de ser salvados por Cristo; pero, en lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n, no creen que Cristo pueda salvarlos antes de que hubieren alcanzado un est\u00e1ndar de excelencia. Ahora, nosotros sabemos por las Escrituras que Jesucristo vino al mundo para salvar a Su pueblo de sus pecados, y lo har\u00e1 de principio a fin o no lo har\u00e1 en absoluto. \u00c9l ser\u00e1 el Alfa y la Omega, la A y la Z del alfabeto de la salvaci\u00f3n, o de lo contrario no tendr\u00e1 nada que ver con ello; sin embargo, miles de oyentes del Evangelio est\u00e1n diciendo constantemente: \u201cnosotros creeremos en Jes\u00fas cuando sintamos m\u00e1s nuestros pecados, cuando sintamos m\u00e1s arrepentimiento; cuando hayamos hecho esto y sentido aquello y experimentado lo otro\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ah, se\u00f1ores, este plan de introducir a Cristo al final de la obra, despu\u00e9s de que hubieren completado su primera parte por cuenta propia, es un error sumamente necio, y es tambi\u00e9n un error fatal. Es como poner a los bueyes a que aren una pe\u00f1a. Perm\u00edtanme preguntarles: \u00bfSon ustedes algo mejores de lo que sol\u00edan ser? Ustedes han estado intentando prepararse para Cristo, durante un largo tiempo. \u00bfEst\u00e1n de alguna manera m\u00e1s preparados de lo que estaban al principio? \u00bfAcaso nunca les ha parecido que las l\u00edneas de Hart son verdaderas?\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u201cSi te esperas hasta que seas mejor,<br \/>Nunca vendr\u00e1s en absoluto.\u201d<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">De esta manera les he mostrado c\u00f3mo puede ser aplicado el texto en relaci\u00f3n a los hombres.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>II. <\/b>Ahora, en segundo lugar, quiero mostrarles c\u00f3mo pueden ser aplicados estos proverbios CON RELACI\u00d3N A DIOS: \u201c\u00bfCorrer\u00e1n los caballos por las pe\u00f1as? \u00bfArar\u00e1n en ellas con bueyes?\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios no siempre contin\u00faa haciendo aquello que, despu\u00e9s de un cierto per\u00edodo, resulta ser infruct\u00edfero. Queridos amigos, hay algunos de ustedes (y pido a Dios que nos conceda que no quede nadie entre ustedes para quien esto siga siendo v\u00e1lido), pero en el presente es cierto que <i>hay algunos de ustedes para quienes el Evangelio ha venido en vano<\/i>. Hasta este momento, en lo que respecta a ustedes, el arado del Evangelio s\u00f3lo ha recorrido una pe\u00f1a; la verdad que ha sido predicada a sus o\u00eddos no ha entrado en su coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Oh, cu\u00e1ntos vienen y nos escuchan predicar solamente para poder compararnos con otros predicadores! Hacen una cierta cr\u00edtica de nuestros modos, y de nuestros gestos, y de los temas sobre los que predicamos. Desconocemos qu\u00e9 dicen, y no nos importa lo que digan; pero el punto que realmente nos concierne es que no logramos que el arado del Evangelio penetre en ellos, no podemos hacerles sentir, y arrepentirse, y creer.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Un gran maestro del arte de la predicaci\u00f3n dijo una vez, cuando su congregaci\u00f3n le felicit\u00f3 por haber predicado un excelente discurso: \u201che aqu\u00ed otro serm\u00f3n desperdiciado.\u201d No quer\u00eda que sus oyentes alabaran su discurso, sino que quer\u00eda que sintieran el poder de la verdad que les hab\u00eda predicado, e igual cosa queremos nosotros. Pero hay algunos oyentes en quienes no sabemos c\u00f3mo hacer penetrar la verdad. Podemos expresarla, primero de una manera, y luego de otra; algunas veces lo hacemos pat\u00e9ticamente; y, otras veces, podemos hacer uso de un poco de humor; podemos denunciar o atraer; pero nos encontramos igualmente anulados de cualquier manera que intentemos alcanzarlos. No podemos insertar el arado all\u00ed donde queremos que penetre; y si alguna vez pareciera causar una peque\u00f1a impresi\u00f3n, s\u00f3lo produce un ligero rasgu\u00f1o superficial. Algunos de ustedes han experimentado una buena cantidad de esos rasgu\u00f1os. Han pensado: \u201ccuando salga de este lugar, ir\u00e9 a casa y orar\u00e9\u201d, pero no han hecho eso; o, si han orado, su seriedad se ha desvanecido pronto, y la impresi\u00f3n causada en ustedes durante el servicio se ha extinguido en esa oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Y lo peor de todo es que, en algunos,<i>el trato de Dios con ustedes en la predicaci\u00f3n del Evangelio, ha desarrollado la dureza de sus corazones<\/i>. Ha hecho que otros se den cuenta de cu\u00e1n duros son, y, es verdad decirlo, los ha endurecido realmente. Arar no endurece las pe\u00f1as, pero la predicaci\u00f3n s\u00ed endurece a los pecadores, cuando el Evangelio no alcanza sus corazones; y, de todos los hombres de corazones endurecidos, los m\u00e1s empedernidos son aquellos que han sido endurecidos al fuego del Evangelio. Si quieren encontrar un coraz\u00f3n que sea tan duro como el acero, tienen que buscar uno que haya pasado a trav\u00e9s del horno del amor divino, y haya sido hecho consciente de la redenci\u00f3n que es en Cristo Jes\u00fas, pero que ha rechazado la verdad que le ha sido dada a conocer.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este endurecimiento del coraz\u00f3n no es culpa de las rejas de los arados que han sido utilizados; y, <i>con algunos de ustedes, Dios ha usado una gran cantidad de rejas de arado<\/i>. Hay un hombre aqu\u00ed, que sol\u00eda ser arado por Dios cuando era un ni\u00f1o, y las rejas de los arados que emple\u00f3 en aquel entonces, fueron las l\u00e1grimas de su madre. No puede olvidarlas; incluso ahora, cuando las traigo a su memoria, siente como si no pudiera evitar llorar igual que lo hac\u00eda cuando era un ni\u00f1o.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Ah, amigo m\u00edo, esa madre tuya est\u00e1 en el cielo ahora; pero, si pudiera mirar hacia abajo, a su hijo, y pudiera derramar l\u00e1grimas en el cielo, cu\u00e1ntos motivos tendr\u00eda de llorar por ti! Ella oraba por ti cuando anidabas en su pecho, y te llev\u00f3 a la casa de Dios desde tus d\u00edas m\u00e1s tempranos. Puedes recordar su especial mirada cuando sol\u00eda hablarte de Jes\u00fas cuando eras un ni\u00f1o muy peque\u00f1o, y tal vez recuerdes su petici\u00f3n de moribunda de que la siguieras al cielo; pero esa reja de arado \u2013una de las mejores que Dios ha dado- no ha penetrado hasta este momento en tu coraz\u00f3n de piedra, y permaneces siendo tan duro como siempre lo fuiste.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde aquel tiempo, Dios te ha probado con las rejas del arado de la enfermedad en tu persona. No siempre has sido el hombre tan robusto que ahora eres. Hubo un tiempo en el que permanec\u00edas muy cerca de las puertas de la muerte, y temblabas ante la perspectiva que ten\u00edas por delante. \u00bfRecuerdas cuando la fiebre se apoder\u00f3 de ti, o cuando pensaste que el c\u00f3lera te hab\u00eda reclamado como su v\u00edctima? Temblaste entonces, e hiciste muchos votos, que finalmente resultaron ser mentiras; y t\u00fa hiciste una profesi\u00f3n de arrepentimiento, pero era una mera profesi\u00f3n; y aunque pareci\u00f3, s\u00f3lo por un breve tiempo, que fuiste tocado, y quienes te rodeaban y hab\u00edan orado por ti, ten\u00edan la esperanza de que al fin la reja del arado hubiera penetrado en ti, descubrieron que te levantaste del lecho de la enfermedad siendo peor de lo que antes eras.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde entonces Dios ha usado otra filosa reja de arado en ti: la conversi\u00f3n de algunos seres queridos que son muy allegados a ti. No estuviste satisfecho para nada cuando tu esposa regres\u00f3 a casa siendo una mujer convertida, y no pudiste evitar sentir esa insatisfacci\u00f3n; y cuando tu hermana te escribi\u00f3 para contarte que se regocijaba en Cristo como su Salvador, no pudiste derramar el rid\u00edculo contra la carta, y, conforme la le\u00edas, hizo brotar l\u00e1grimas de tus ojos. R\u00e1pidamente las limpiaste, y dijiste que no eras tan necio como para preocuparte acerca de un asunto tan absurdo, y, sin embargo, no te result\u00f3 f\u00e1cil olvidar la emoci\u00f3n que la noticia te provoc\u00f3. Posiblemente tu propio reto\u00f1o amado, a quien quieres mucho, ha hecho una profesi\u00f3n de fe en el Se\u00f1or Jesucristo, y, sin embargo, t\u00fa no sabes nada, en la pr\u00e1ctica, acerca de una fe como esa. Esta es una reja de arado muy filosa, y nadie puede pensar con ligereza acerca de ella, excepto quienes no est\u00e1n conscientes de su operaci\u00f3n. Tener parientes y amigos convertidos, y que t\u00fa mismo quedes fuera del c\u00edrculo feliz de bendici\u00f3n, deber\u00eda conducirte a pensar seriamente sobre este asunto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Otra reja de arado ha atravesado tu rocoso coraz\u00f3n debido al hecho que algunos de tus viejos compa\u00f1eros est\u00e1n muertos. Uno fue enterrado esta semana, \u00bfno es cierto? Sol\u00edas beber y fumar con \u00e9l, pero ya no habr\u00e1 m\u00e1s pipas ni cerveza para ustedes dos, el domingo por la noche. T\u00fa sabes muy bien que muri\u00f3 sin el temor de Dios en su coraz\u00f3n, y tambi\u00e9n sabes que est\u00e1s viviendo en la misma triste y peligrosa condici\u00f3n. Te caus\u00f3 un seria impresi\u00f3n cuando alguien te dijo: \u201ctu amigo Tom\u00e1s est\u00e1 muerto.\u201d Tambi\u00e9n has visto que varios de tus amigos de negocios han muerto. Estaba el caso de aquel empleado que estaba en la oficina contigo hace poco tiempo; ya se fue; y t\u00fa fuiste llamado para ocupar su lugar. La muerte ha llegado repetidas veces terriblemente cerca de ti. Has sido como un soldado en el campo de batalla, que vio segadas las filas a sus flancos, aunque ha seguido viviendo. El arado de Dios ha estado trabajando en ti; ha estado tratando de tocar tu endurecido coraz\u00f3n, mediante estos impactantes tratos providenciales, sin que ceda todav\u00eda. \u00bfPiensas que Dios tiene la intenci\u00f3n de continuar ar\u00e1ndote en vano? Si piensas eso, est\u00e1s sorprendentemente equivocado, pues los bueyes no van a arar siempre sobre esa pe\u00f1a; y cuando se d\u00e9 la coyuntura de que ni el amor pueda derretirte, ni los terrores puedan someterte, Dios dir\u00e1: \u201cEfra\u00edn es dado a \u00eddolos; d\u00e9jalo\u201d; y cuando Dios diga eso, tu condenaci\u00f3n ser\u00e1 sellada. \u00a1Que Dios nos conceda que no tenga nunca que decir eso en relaci\u00f3n a ninguno de los que componen mi audiencia! De esta manera les he mostrado que han sido como un trozo de roca de granito, inc\u00f3lumes ante todas las diferentes rejas de arado que han sido probadas en ustedes.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay otro pensamiento que no han de olvidar, y es que <i>han cansado los trabajadores<\/i>. Siento piedad por los pobres bueyes que tienen que arar la pe\u00f1a; persisten en trabajar con perseverancia pero toda su ardua faena es desperdiciada. La labor m\u00e1s ardua es la que no produce resultados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Recuerdo haber visitado una prisi\u00f3n militar, en donde castigan a los hombres haci\u00e9ndolos transportar balas de ca\u00f1\u00f3n de un extremo del patio al otro, y luego las regresan otra vez. Una pr\u00e1ctica muy absurda. El sargento que me acompa\u00f1aba me dijo: \u201ccuando les permit\u00edamos llevar las balas desde este extremo del patio para que formaran una pir\u00e1mide al otro extremo, hab\u00eda algo de diversi\u00f3n en la tarea, as\u00ed que se estableci\u00f3 la regla de que el preso tiene llevar la bala desde este extremo del patio, y debe traerla de regreso otra vez, y su tarea parece ser tan completamente infruct\u00edfera que se torna en un doble castigo para \u00e9l\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es, en verdad, una gran prueba que un hombre tenga que trabajar por nada y sentir que todo lo que est\u00e1 haciendo sea en vano. Hay algunos entre nosotros que hemos tenido que ver con ustedes, personas inconversas, y algunas veces hemos sentido que hemos sido usados muy duramente, que somos como bueyes que tenemos que arar pe\u00f1as tan duras como son ustedes.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La primera parte de mi texto dice: \u201c\u00bfCorrer\u00e1n los caballos por las pe\u00f1as?\u201d Recuerdo haber pasado sobre un lugar liso y rocoso en los Alpes, que es llamado \u2018el lugar del infierno\u2019, porque es muy resbaloso. Bien, no se podr\u00eda esperar que los caballos corriesen sobre rocas como aquellas, y no es sorprendente que algunas veces trompiquen; y si el predicador trompica ocasionalmente, no ha de sorprendernos, ya que tiene que recorrer pe\u00f1as como esas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">George Herbert afirma que los pecados de los oyentes hacen que el predicador tropiece algunas veces, y as\u00ed es. A menudo hay en el oyente algo que hace que el predicador hable mal. Recuerdo haber estado suplicando aqu\u00ed una noche con toda mi alma, y haber dicho: \u201csi algunos de los que me est\u00e1n escuchando, no tienen la intenci\u00f3n de aceptar a Cristo como su Salvador, no han de seguir sentados en este lugar, ni han de o\u00edr el Evangelio, sino deben irse, y permitir que quienes lo acepten, ocupen sus lugares.\u201d No cre\u00ed que alguno de mis oyentes me tomar\u00eda la palabra; pero hubo uno, por quien nunca he cesado de lamentar, y por quien todav\u00eda oro, que dice que nunca regresar\u00e1 aqu\u00ed, pues es uno de aquellos que no recibir\u00e1 nunca a Cristo; y, aunque le gustar\u00eda o\u00edrme predicar todav\u00eda, no ocupar\u00e1 nunca el lugar de otra persona. Fue un error de parte m\u00eda decir lo que dije, pero no pienso que me habr\u00eda tropezado de esa manera si la pe\u00f1a no hubiera sido tan dura y lisa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es muy dif\u00edcil que un caballo tenga que correr sobre una pe\u00f1a como esa, y es dif\u00edcil que los bueyes se mantengan arando all\u00ed. Yo he estado arando de esta manera en algunos de ustedes por m\u00e1s de veinte a\u00f1os y no he logrado nada. Gracias a Dios, no hay muchos de su tipo, aunque queda todav\u00eda un remanente de los antiguos asistentes a la Capilla de Park Street, que \u201cpor poco fueron persuadidos\u201d entonces, y \u201cpor poco son persuadidos\u201d todav\u00eda; y yo \u201cpor poco soy persuadido\u201d de que nunca podr\u00e9 hacerles alg\u00fan bien. Me parece que no hay nada que pueda decir que alcance jam\u00e1s sus corazones, o de lo contrario, seguramente, ya los habr\u00eda alcanzado anteriormente. Me alegro siempre que oigo que alg\u00fan otro predicador les atrae, y que lo est\u00e1n escuchando con inter\u00e9s, pues, siempre y cuando sean salvos, no me preocupa c\u00f3mo se lleve a cabo. Aun as\u00ed, es duro para nosotros tener que predicarles a algunos de ustedes durante veinte a\u00f1os y hacer ese trabajo en vano. Si alguien me ense\u00f1ara c\u00f3mo predicar mejor, gustosamente ir\u00eda a la escuela de nuevo, para aprender c\u00f3mo alcanzar algunos de sus corazones. Si me ense\u00f1aran a predicar en un estilo tan corriente que me hiciera perder mi reputaci\u00f3n, pero que fuera de bendici\u00f3n para salvaci\u00f3n de sus almas, gustosamente lanzar\u00eda mi reputaci\u00f3n a los vientos; o, si pudiera aprender el arte de la oratoria, ir\u00eda y me sentar\u00eda a los pies de Cicer\u00f3n o Dem\u00f3stenes, si s\u00f3lo pudiera alcanzar sus corazones superfinos, que necesitan unas preciosas palabras antes de ser tocados. Pero me temo que el destino de los bueyes es continuar arando, y arando, y arando, y agotarse por la ardua labor y, sin embargo, no ver ning\u00fan resultado en absoluto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Otra cosa que quiero que recuerden, -ustedes, que siguen siendo inconversos a pesar de todo este esfuerzo- es que, <i>si la misma ardua labor que ha sido desperdiciada en ustedes, hubiere sido usada en alguna otra parte, habr\u00eda sido provechosa<\/i>. Cristo dijo una cosa muy sorprendente en relaci\u00f3n a Betsaida y Coraz\u00edn, que no entiendo plenamente, pero que creo absolutamente: \u201cSi en Tiro y en Sid\u00f3n se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.\u201d Es algo muy extraordinario que Dios env\u00ede el Evangelio a personas que no obtienen ning\u00fan bien de \u00e9l, y que no lo env\u00ede a gente que recibir\u00eda un bien de \u00e9l. Hay gente, posiblemente incluso aqu\u00ed en Londres, y ciertamente en otras partes de la tierra, que habr\u00eda sido convertida si hubiera escuchado el Evangelio tanto como ustedes lo han hecho; sin embargo, ustedes lo han escuchado y no han sido convertidos. Ese mismo esfuerzo de cavar alrededor y de abonar, que hubiera hecho que otros \u00e1rboles produjeran mucho fruto, ha sido usado en vano en ustedes, pues no han producido ning\u00fan fruto; y han estado all\u00ed, y han ocupado un pedazo de tierra, que hubiera podido ser ocupado por un \u00e1rbol mejor. Ustedes han inutilizado la tierra y, \u00bfcreen que Dios les permitir\u00e1 hacer eso siempre? Ustedes, que viven en el campo y tienen un gran huerto, \u00bftienen un \u00e1rbol que no haya dado ning\u00fan fruto durante muchos a\u00f1os? Estoy seguro de que si as\u00ed fuera, tendr\u00edan la intenci\u00f3n de cortarlo en breve; y Dios tiene el prop\u00f3sito de cortar a algunos de ustedes, y antes de que pase mucho tiempo, podr\u00eda hacerlo. Tiemblo incluso cuando les hablo as\u00ed, pues yo pudiera ser un profeta anunciando anticipadamente la destrucci\u00f3n de sus almas. \u00a1Que Dios, en Su infinita misericordia, nos conceda que se arrepientan antes de que el hacha del juicio caiga sobre ustedes!\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cualquier hombre en sus cinco sentidos, una vez que descubre que la roca no se quebrar\u00e1, renuncia a ararla. El antiguo proverbio pregunta: \u201c\u00bfArar\u00e1 alguien con bueyes <i>all\u00ed<\/i>?\u201d y Dios, aunque es infinitamente misericordioso, es igualmente sabio, y si alg\u00fan coraz\u00f3n permanece todav\u00eda endurecido a pesar del uso de instrumentos que son bendecidos en otras partes, podr\u00eda decir justamente: \u201che acabado con \u00e9l; lo entrego a su natural condici\u00f3n pe\u00f1ascosa, y continuar\u00e1 siendo as\u00ed para siempre.\u201d Ese es el final del asunto, y se trata de un terrible final; no s\u00e9 nada m\u00e1s que pudiera agregar al respecto. He predicado el Evangelio miles de veces, y no tengo otra cosa que predicar, sino el Evangelio; pero esta gente no quiere aceptarlo, as\u00ed que, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda decirles?\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d\u00eda vino a verme un hombre, y me pidi\u00f3 que orara por \u00e9l. \u00c9l es uno a quien he explicado el Evangelio muchas veces, y despu\u00e9s de haberlo hecho una vez m\u00e1s, me pidi\u00f3: \u201c\u00bfse\u00f1or, puede orar por m\u00ed?\u201d Yo le respond\u00ed: \u201cno, no lo har\u00e9\u201d. \u00c9l me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 no?\u201d. Yo repliqu\u00e9: \u201c\u00bfquieres que le pida a Dios que te salve aparte del Evangelio? Te he predicado el Evangelio repetidamente; \u00bflo aceptar\u00e1s? Si no lo aceptas, no le pedir\u00e9 a Dios que te salve; \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda hacerlo? No puedes esperar que \u00c9l te salve si no quieres aceptar el Evangelio. Si lo aceptas, eso te salvar\u00e1. Si no quieres aceptarlo, est\u00e1s perdido, y de nada sirve que ore por ti.\u201d\n<\/p>\n<p align=\"justify\">All\u00ed tuve que dejar el asunto en cuanto a ese hombre, pero perm\u00edtanme decir esto a la gente de Dios: ustedes ven que <i>nosotros<\/i> no podemos hacer nada con esta pe\u00f1a. Los bueyes est\u00e1n sumamente cansados por su in\u00fatil labor, as\u00ed que oremos a Dios para que convierta esa pe\u00f1a en buen terreno propicio. Requiere que se obre un milagro, y \u00fanicamente Dios puede obrarlo. Unamos nuestras oraciones y clamemos a Dios: \u00a1oh Se\u00f1or, tu cambiaste nuestros corazones de piedra en terreno propicio, donde la buena semilla puede penetrar, y germinar y crecer; cambia estas pe\u00f1as, te suplicamos! Aqu\u00ed tenemos un motivo para nuestras reuniones de oraci\u00f3n, y para nuestra intercesi\u00f3n privada. No podemos hacer nada con estos corazones de piedra; as\u00ed que volv\u00e1monos a Dios, que puede hacerlo todo. Luego puedo agregar que, si le piden a Dios que cambie estos corazones de piedra, yo proseguir\u00e9 predic\u00e1ndoles. El buey cansado seguir\u00e1 arando de nuevo, aunque la labor que ha encontrado durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os haya sido muy dura. Si le piden a Dios que haga desmenuzable la roca, y la rompa, yo la arar\u00e9 otra vez, y no me sorprender\u00eda que la reja del arado se hunda por fin en algunos pedazos, para que todav\u00eda haya una cosecha de oro para la honra y gloria de Dios.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">D\u00e9jenme poner el arado un minuto m\u00e1s. El mejor arado que conozco para quebrar las pe\u00f1as, es el que me quebrant\u00f3. Si no eso no puede hacerlo, no conozco ning\u00fan otro que lo haga. Cuando Cristo muri\u00f3 en la cruz, entre otras cosas maravillosas que ocurrieron, leemos que \u201clas rocas se partieron y se abrieron los sepulcros.\u201d \u00a1Ah, fue un Cristo agonizante el que parti\u00f3 las rocas! Pecador, escucha una vez m\u00e1s esto:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u201cLa vieja, vieja historia<br \/>De Jes\u00fas y de Su amor.\u201d<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">T\u00fa has agraviado y ofendido a tu Dios, y tu Dios es justo, y ha de castigarte por tu maldad; pero, para no castigarte, ha asumido tu naturaleza, y ha venido a este mundo para sufrir en el lugar del pecador, y soportar en Su propio cuerpo en el madero lo que correspond\u00eda al pecado. Por puro amor hacia quienes eran sus enemigos, por amor a esos corazones que son tan duros que no quieren amarle, por amor a quienes tal vez le han rechazado y despreciado durante cincuenta a\u00f1os, por amor, por causa del puro amor, muri\u00f3 en el madero, \u201cel Justo por los injustos, para llevarnos a Dios.\u201d Y ahora, si t\u00fa conf\u00edas en \u00c9l, recibir\u00e1s de inmediato el perd\u00f3n de todos tus pecados. Si conf\u00edas en \u00c9l, ser\u00e1s:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i>\u201cEstrechado en el pecho del grandioso Padre,<br \/>De una vez por todas confesado hijo.\u201d<\/i> <\/p>\n<p align=\"justify\">Ser\u00e1s limpiado en un instante, y aceptado y salvado para siempre, si conf\u00edas en el Redentor encarnado, moribundo, resucitado y glorificado. \u00a1Que Dios nos conceda que este arado de la cruz te toque a ti! La ley y los terrores, lo s\u00e9 demasiado bien, no afectan a algunos hombres; pero el amor todopoderoso, \u00bfno afectar\u00e1 a los hombres? Que Dios nos conceda que as\u00ed sea, y a \u00c9l sea toda la gloria por siempre y para siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfCorrer\u00e1n los caballos por las pe\u00f1as? \u00bfArar\u00e1n en ellas con bueyes?\u201d Am\u00f3s 6: 12 Estas dos preguntas, evidentemente, son expresiones proverbiales orientales. Los proverbios han sido usados siempre por los hombres m\u00e1s sabios. Salom\u00f3n, no solamente compuso y escribi\u00f3 una gran cantidad de ellos, sino que compil\u00f3 una considerable colecci\u00f3n de proverbios compuestos por otros. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arar-en-una-penapor-charles-h-spurgeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abArar en una Pe\u00f1a<br \/>\nPor Charles H. 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