{"id":2261,"date":"2015-12-01T00:42:16","date_gmt":"2015-12-01T05:42:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/igualdad-y-confianza-entre-mujeres-y-hombres\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:16","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:16","slug":"igualdad-y-confianza-entre-mujeres-y-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/igualdad-y-confianza-entre-mujeres-y-hombres\/","title":{"rendered":"Igualdad y Confianza entre Mujeres y Hombres"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Catalina F. de Padilla<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Segunda parte de: de la rivalidad y opresi\u00f3n a la igualdad y confianza. Mujeres y hombres en el nuevo pacto deben relacionarse bas\u00e1ndose en la igualdad y confianza. La rivalidad y opresi\u00f3n son evidencias de la naturaleza pecaminosa y de la falta de madurez espiritual, para fomentar una relaci\u00f3n sana y seg\u00fan la voluntad de Dios estas deben ser eliminadas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify>Diez tareas para que la iglesia viva esa realidad<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La rivalidad y opresi\u00f3n son evidencias de la naturaleza pecaminosa y de la falta de madurez espiritual. En la primera parte de este trabajo, publicada en la edici\u00f3n de julio \u0096 septiembre, se formula una \u00abperspectiva cristiana\u00bb sobre la relaci\u00f3n hombre-mujer. Para ello hice una rese\u00f1a b\u00edblica de las condiciones de esa relaci\u00f3n en la comunidad del Esp\u00edritu, en el plan de Dios y bajo el r\u00e9gimen del pecado. Estas tres condiciones las resumimos a continuaci\u00f3n:<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>La nueva comunidad del Esp\u00edritu<\/B> \u0097la iglesia\u0097 se forma con base en dos realidades: El seguimiento de Jes\u00fas por parte de sus disc\u00edpulos y la presencia del Esp\u00edritu Santo de manera nueva en sus vidas. Cada uno de estos elementos apunta a una nueva relaci\u00f3n hombre-mujer en esta nueva comunidad, que es su caracter\u00edstica distintiva.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>1. Los seguidores de Jes\u00fas aprendieron una nueva relaci\u00f3n entre los sexos, distinta de la com\u00fan en la sociedad jud\u00eda y un nuevo estilo de vida modelado por la vida y muerte de su Maestro: el servicio. Eso los prepar\u00f3 para la formaci\u00f3n de la nueva comunidad. Ellos vieron a Jes\u00fas tratar a las mujeres con dignidad e igualdad. <\/P><br \/>\n<P align=justify>2. Es por la presencia del Esp\u00edritu que hombres y mujeres por igual experimentan la misma reconciliaci\u00f3n con Dios y ejercen los mismos dones en su servicio. Adem\u00e1s forman parte de un solo cuerpo donde juntos reflejan la imagen de Dios. <\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Seg\u00fan el plan de Dios<\/B>, la nueva relaci\u00f3n hombre-mujer es la misma establecida por \u00c9l en la creaci\u00f3n pero restaurada ahora en Jesucristo y en su Iglesia, como se\u00f1al del Reino de Dios. De G\u00e9nesis 1 y 2 surge el cuadro de la creaci\u00f3n de la humanidad (el Hombre) en dos sexos distintos. Entre ellos existe una relaci\u00f3n de igualdad, complementariedad y mutualidad, y ambos tienen la responsabilidad de obedecer a Dios. Es este cuadro que debe ser restaurado en la vida y en la vivencia de la Iglesia y la familia cristiana.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Esta relaci\u00f3n bajo el r\u00e9gimen del pecado<\/B> se quebr\u00f3 igual que la relaci\u00f3n \u00edntima entre el Creador y sus criaturas. Esta fractura degener\u00f3 la relaci\u00f3n de mutualidad y confianza entre el hombre y la mujer, y la convirti\u00f3 en rivalidad y opresi\u00f3n. Las condiciones de la relaci\u00f3n hombre-mujer bajo el poder del pecado hacen clara la necesidad de restauraci\u00f3n de la igualdad y la mutualidad de esa relaci\u00f3n seg\u00fan el plan de Dios. En la redenci\u00f3n que hay en Jesucristo, el r\u00e9gimen de pecado, el viejo modo de ver y actuar deben ser deshechos y una renovaci\u00f3n de mente y pr\u00e1cticas debe prevalecer. <\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfCuales son las implicaciones de estas verdades para la iglesia? Avancemos un paso m\u00e1s para determinarlas. Por eso les ofrezco a continuaci\u00f3n diez tareas exeg\u00e9ticas y hermen\u00e9uticas para que la iglesia evang\u00e9lica en Am\u00e9rica Latina pueda romper la esclavitud cultural del pecado y desarrollar en su pr\u00e1ctica la realidad de la igualdad y la unidad hombre-mujer en Cristo.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>1.<\/B> <B>Fomentemos<\/B> el estudio de la ense\u00f1anza b\u00edblica sobre la perspectiva cristiana de la relaci\u00f3n hombre-mujer. Pero que este sea siempre en grupos de hombres y mujeres juntos. Reconozcamos que la iglesia, compuesta de personas de ambos sexos, es la comunidad que puede interpretar, comprender, actualizar y vivir la Palabra, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo. La \u00abcomunidad hermen\u00e9utica\u00bb necesita el aporte de los dos sexos. De esta forma, con sus caracter\u00edsticas y dones diferentes, juntos hombres y mujeres podr\u00e1n descubrir la voluntad de Dios, arrepentirse del pecado de machismo y construir relaciones nuevas.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>2.<\/B> <B>Reconozcamos<\/B> la autoridad de la revelaci\u00f3n b\u00edblica. Tambi\u00e9n reconozcamos la falibilidad de nuestras interpretaciones y aplicaciones, f\u00e1cilmente condicionadas por nuestra cultura humana bajo la influencia del pecado. Tomemos conciencia de que vivimos bajo G\u00e9nesis 3, no G\u00e9nesis 1. Enfaticemos la importancia del trabajo serio de ex\u00e9gesis del texto b\u00edblico antes de hacer las aplicaciones a nuestra situaci\u00f3n. Pero que este siempre sea con el inter\u00e9s de entender el significado de un texto en su contexto, de acuerdo con la intenci\u00f3n del autor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En una peque\u00f1a iglesia en un barrio pobre, escena de mucha violencia familiar, escuchamos un serm\u00f3n sobre el programa de Dios para la familia \u0097basado en las palabras de Dios a la mujer, en G\u00e9nesis 3.16: \u00ab&#8230;\u00e9l se ense\u00f1orear\u00e1 de ti\u00bb. La idea central era que el ejercicio de la autoridad por parte del esposo sobre la esposa es la voluntad de Dios. <\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfEs una interpretaci\u00f3n leg\u00edtima? Un estudio m\u00e1s cuidadoso indica que en este vers\u00edculo Dios describe lo que \u00e9l sabe ser\u00e1n las consecuencias de la presencia del pecado en la relaci\u00f3n hombre-mujer. Es una descripci\u00f3n de lo que vendr\u00e1; no es una expresi\u00f3n de la voluntad de Dios.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>3.<\/B> <B>Aprovechemos<\/B> la riqueza de versiones de la Biblia a nuestra disposici\u00f3n. Nunca dependamos \u00fanicamente de una sola traducci\u00f3n, limit\u00e1ndonos a la interpretaci\u00f3n de los traductores de esa versi\u00f3n. Reconozcamos que la mayor\u00eda de las traducciones (con la excepci\u00f3n de las sectarias) representan un esfuerzo honesto por entender el sentido del texto b\u00edblico en su contexto y expresar ese sentido en t\u00e9rminos que comuniquen la verdad al lector moderno. El uso de varias versiones nos abre un panorama amplio de significados y nos protege del dogmatismo no b\u00edblico basado en unos pocos t\u00e9rminos que pueden tener otros significados. Adem\u00e1s, las versiones modernas son la traducci\u00f3n del texto basado en manuscritos mucho m\u00e1s antiguos y de mayor valor que los usados, por ejemplo, en la versi\u00f3n de Reina y Valera.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>4.<\/B> <B>Reconozcamos<\/B> que las presuposiciones culturales acerca de la mujer han influido en la traducci\u00f3n de la Biblia. Por eso, en el futuro, ser\u00e1 importante incluir a m\u00e1s mujeres en equipos de traducci\u00f3n b\u00edblica para evitar traducciones (aun inconscientemente) \u00abmachistas\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00b7 Como lo hace la mayor\u00eda de los idiomas, el griego y el espa\u00f1ol emplean las formas gramaticales masculinas con significado inclusivo, y el g\u00e9nero gramatical a veces no corresponde al sexo: \u00abhermanos\u00bb incluye a las hermanas tambi\u00e9n; una \u00abpersona\u00bb o un \u00abindividuo\u00bb puede ser hombre o mujer; \u00abalguno\u00bb traduce un pronombre que puede ser masculino o femenino, etc\u00e9tera.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 La inclusi\u00f3n de las palabras \u00abse\u00f1al de\u00bb en 1 Corintios 11.10 representa la convicci\u00f3n de algunos traductores de que Pablo simplemente no puede haber dicho lo que su texto dice: que \u00abla mujer debe tener autoridad (poder, potestad) sobre la (su) cabeza\u00bb. Por eso muchas versiones han invertido el sentido claro de las palabras, agregando dos palabras que simplemente no aparecen en el texto original.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 La traducci\u00f3n \u00absilencio\u00bb en 1 Timoteo 2.11 y 12 (\u00abla mujer aprenda en silencio&#8230;\u00bb) muestra que algunos traductores han escogido una acepci\u00f3n de la palabra cuando se aplica a las mujeres, pero en otros contextos traducen con otros t\u00e9rminos (\u00abreposadamente\u00bb, 1 Ti 2.2; \u00abtranquilidad\u00bb, 1 Ts 4.11; \u00absosegadamente\u00bb, 2 Ts 3.12). La traducci\u00f3n por palabras que expresan ideas de calma, tranquilidad y paz expresan mejor el sentido del t\u00e9rmino en todos estos contextos y en Hechos 11.18 y 21.14. Adem\u00e1s, por el peso dado a la palabra \u00absilencio\u00bb, muchas veces se pierde la fuerza del mandato principal: \u00abQue aprenda la mujer&#8230;\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 La descripci\u00f3n de Febe (Ro 16.1\u00962), \u00abella ha ayudado&#8230;\u00bb no hace justicia a la fuerza de la palabra con que Pablo se refiere a ella: l\u00edder, benefactora, protectora.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 Ser\u00eda \u00fatil de alguna manera mostrar la distinci\u00f3n, en t\u00e9rminos generales, entre las dos palabras griegas normalmente traducidas \u00abhombre\u00bb: anthropos, \u00abhombre\u00bb gen\u00e9rico, \u00abpersona\u00bb, ser humano sin distinci\u00f3n de sexo; y aner, persona de sexo masculino.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 La cuesti\u00f3n de \u00ablenguaje inclusivo\u00bb es muy dif\u00edcil en espa\u00f1ol y otros idiomas que utilizan la forma masculina en sentido gen\u00e9rico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo: el pronombre rec\u00edproco allelous, que normalmente se traduce \u00abunos a otros\u00bb, incluye a hombres y mujeres. \u00a1No tendr\u00eda sentido, a cuenta de usar lenguaje inclusivo, traducirlo, cada vez que aparece, en las siguientes formas: \u00abunos a otros\u00bb, \u00abunas a otras\u00bb, \u00abunos a otras\u00bb y \u00abunas a otros\u00bb!<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>5.<\/B> <B>Busquemos<\/B> respuestas a la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre-mujer en el contexto amplio del plan total de Dios: la Creaci\u00f3n, la Ca\u00edda, la redenci\u00f3n en Cristo, la Iglesia (ver Primera parte, en la edici\u00f3n de Mujer L\u00edder julio \u0096 septiembre.). No insistamos en basar la doctrina y la pr\u00e1ctica de la iglesia en dos o tres vers\u00edculos aislados.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00b7 Fijar l\u00edmites al ministerio de las mujeres en la iglesia bas\u00e1ndose en dos vers\u00edculos: \u00ablas mujeres&#8230; se callen&#8230;\u00bb (1Co 14.34) y \u00abla mujer&#8230; en silencio&#8230;\u00bb (1 Ti 2.11\u009612) pasa por alto pasajes en los cuales es impl\u00edcita la participaci\u00f3n femenina en el ministerio:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>o En los evangelios, los relatos de la participaci\u00f3n de las mujeres en el ministerio de Jes\u00fas (Lc 8.1\u00963; 24.1\u009610, 22, etc.), aunque los ap\u00f3stoles eran todos hombres, sin duda por razones de la cultura de la \u00e9poca y sus ra\u00edces en el Antiguo Testamento.<\/P><br \/>\n<P align=justify>o La importancia de la mujer en las par\u00e1bolas de Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>o En la iglesia primitiva, desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, a lo largo del relato de Hechos, las mujeres est\u00e1n al lado de los hombres: a veces ministrando juntos (Hch 18.26), a veces sufriendo persecuci\u00f3n juntos (8.3, 9.2).<\/P><br \/>\n<P align=justify>o 1 Corintios 11, donde Pablo da por sentado que las mujeres participan en la reuni\u00f3n con profec\u00eda y oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>o Las listas de saludos en las ep\u00edstolas, especialmente las de Pablo, en las cuales se mencionan a las mujeres con la misma descripci\u00f3n que a los hombres: \u00abcolaboradoras\u00bb y \u00abcolaboradores\u00bb, compa\u00f1eros de trabajo (Ro 16; 1 Co 16.16; Fil 2.25 y 4.3; etc.).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 Interpretemos los pasajes que hablan de la sumisi\u00f3n de la esposa a su marido a la luz de pasajes como 1 Corintios 7, en que Pablo habla claramente de la igualdad de derechos de los dos c\u00f3nyuges en el matrimonio y la igualdad de responsabilidades de los dos en la conducci\u00f3n de la familia.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>6.<\/B> <B>Aprendamos<\/B> a estudiar el texto b\u00edblico como lo escribi\u00f3 el autor, siguiendo su argumento expresado en oraciones, p\u00e1rrafos, etc\u00e9tera. Leamos la Biblia como se lee otra literatura, siguiendo las leyes y normas de la comunicaci\u00f3n escrita: el uso de construcciones gramaticales, recursos literarios, im\u00e1genes, vocabulario, etc\u00e9tera. Evitemos apelar a vers\u00edculos aislados de su contexto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Se habla mucho de la sumisi\u00f3n de la esposa en la interpretaci\u00f3n de Efesios 5, sin tomar en cuenta que las palabras del vers\u00edculo 22 (dirigidas a las esposas) tienen sentido solo en un contexto de sumisi\u00f3n mutua en la comunidad cristiana (\u00absom\u00e9tanse unos a otros\u00bb, v. 5.21), y que esta relaci\u00f3n es una de las consecuencias de ser \u00abllenos del Esp\u00edritu Santo\u00bb (v. 5.18). Muchas veces tampoco se toma en cuenta el resto del p\u00e1rrafo, el cual muestra que la responsabilidad del esposo en su manera de vivir la sumisi\u00f3n mutua es mucho mayor. \u00c9l debe ejercer el amor-entrega siguiendo el ejemplo de Cristo.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>7.<\/B> <B>Estudiemos<\/B> el vocabulario, aprovechando el trabajo de eruditos en ling\u00fc\u00edstica, etc\u00e9tera, para no derivar nuestra doctrina y nuestra pr\u00e1ctica del sentido parcial de unas palabras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00b7 Para otra connotaci\u00f3n de \u00absilencio\u00bb en 1 Ti 2.11 y 12, ver tarea 4, arriba.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 El t\u00e9rmino traducido \u00abejercer autoridad\u00bb o \u00abejercer dominio\u00bb en la prohibici\u00f3n de 1 Timoteo 2.12 es una palabra que no se usa en otro lugar en el Nuevo Testamento. Con esa restricci\u00f3n del uso es casi imposible afirmar el sentido exacto que ten\u00eda para Pablo. No es la misma palabra que se usa normalmente para expresar la autoridad leg\u00edtima, como la del gobernante (Ro 13). De hecho, el Nuevo Testamento no prescribe tampoco ninguna jerarqu\u00eda de autoridad masculina en la iglesia; al contrario, Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles advierten contra todo autoritarismo. El liderazgo es responsabilidad de los miembros maduros de la comunidad, en cuya vida la iglesia reconoce los dones apropiados y un ejemplo digno de imitar (Cf. 1 P 5.1\u00964; Mr 10.43\u009645; 1 Co 12; etc\u00e9tera).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 Tengamos cuidado de no dar al uso figurativo de la palabra \u00abcabeza\u00bb una interpretaci\u00f3n normal en castellano (y otros idiomas como el hebreo y el ingl\u00e9s) \u0097la idea de que \u00abcabeza\u00bb significa \u00abjefe\u00bb, \u00abel que manda\u00bb. Esa idea es muy rara en el griego. La figura de \u00abcabeza\u00bb en Efesios 5 habla de la unidad de los esposos bajo la figura de la unidad cabeza-cuerpo. A esta idea apuntan las palabras de Pablo y la cita de G\u00e9nesis 2.24. La manera de hacer efectiva esta uni\u00f3n o unidad de esposo y esposa incluye la sumisi\u00f3n mutua: sumisi\u00f3n de parte de la mujer, y amor-entrega, cuidado y sacrificio de parte del hombre.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>8. Aprovechemos<\/B> los resultados de estudios recientes e intentemos conocer aspectos de las diferentes culturas de la \u00e9poca b\u00edblica para comprender la manera en que los cristianos se relacionaron con su medio. Para comprender los pasajes con instrucciones para los matrimonios cristianos, por ejemplo, debemos entender las condiciones de vida de la mujer en la sociedad pagana y apreciar las tensiones que viv\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00b7 \u00abLas mujeres&#8230; se callen\u00bb (1 Co 14.34). Si Pablo escribi\u00f3 estas palabras (y hay eruditos evang\u00e9licos que piensan que no son de Pablo), es probable que ten\u00eda en mente el testimonio de la iglesia en su sociedad. Su preocupaci\u00f3n era que la iglesia cristiana se diferenciara de los cultos paganos con sus org\u00edas ext\u00e1ticas, en las cuales participaban mayormente las mujeres en una de sus pocas actividades fuera del hogar. En el vers\u00edculo 14.23 desaf\u00eda a los creyentes a que eviten dar oportunidad para la cr\u00edtica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 \u00abEst\u00e1n locos\u00bb. La expresi\u00f3n traducida \u00abestar loco\u00bb tambi\u00e9n significa \u00abestar fuera de s\u00ed\u00bb o \u00abestar pose\u00eddo de furor b\u00e1quico\u00bb. En otras palabras, que eviten la acusaci\u00f3n: \u00ab\u00bfNo es igual al culto de Baco?\u00bb, refiri\u00e9ndose a las org\u00edas en honor a Baco, el dios del vino.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 Las instrucciones de los ap\u00f3stoles se encuadran en un marco cultural muy diferente del nuestro. Todos somos llamados a vivir la contra-cultura cristiana, pero dentro de ciertos l\u00edmites culturales, para dar un testimonio positivo y relevante. El caso en Corinto fue evitar acusaciones que identificaran a la iglesia con los cultos paganos, etc\u00e9tera. (Cf. 1 Co 14.34\u009635, Ef 5.22ss., etc\u00e9tera.).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00b7 En cuanto a las instrucciones acerca del matrimonio, tenemos una doble tarea: 1) encontrar los principios detr\u00e1s de las aplicaciones espec\u00edficas para los creyentes que viv\u00edan en la sociedad del primer siglo, y 2) llevar esos principios a la pr\u00e1ctica en modelos de vida matrimonial que tendr\u00e1n el mismo efecto en nuestra cultura.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>9.<\/B> <B>Pongamos<\/B> en pr\u00e1ctica nuestra teolog\u00eda del sacerdocio de todos los creyentes (y no de solo una parte de ellos, los hombres).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ejemplo:Varias de las as\u00ed llamadas \u00abautoridades\u00bb sobre temas de familia ense\u00f1an que el esposo es sacerdote de la familia. Rechacemos esta idea, sobre la base de 1 Pedro 2 y el tenor de todo el Nuevo Testamento, especialmente la ep\u00edstola a los Hebreos. A diferencia del tiempo del Antiguo Testamento, en Cristo no tienen significado todas las distinciones humanas de raza, sexo y clase social (G\u00e1 3.28).<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>10.<\/B> <B>Reconozcamos<\/B>, como hombres y como mujeres, que todos, esposos y esposas, tenemos nuestra responsabilidad en la familia. Si tradicionalmente se ha dado al hombre la tarea de cumplir con el mandato cultural (el cuidado de la naturaleza y la cultura) y a la mujer el cuidado de la familia, afirmemos que Dios dio ambos mandatos a ambos sexos. Tengamos cuidado de mantener estos dos mandatos en equilibrio. Apelamos a los hombres a tomar en serio su responsabilidad como esposos y padres. A las mujeres atadas a los quehaceres dom\u00e9sticos con restricciones tradicionales, apelamos a que comiencen a valorarse como personas capaces de cumplir con el \u00abmandato cultural\u00bb. A las mujeres embellecidas con las nuevas oportunidades que les ofrece una carrera en el mundo o la participaci\u00f3n en el \u00abministerio\u00bb fuera del hogar, apelamos a que busquen el equilibrio y que no desprecien el \u00abministerio\u00bb de cuidar a sus hijos y encaminarlos en el seguimiento de Cristo.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Conclusi\u00f3n:<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La iglesia cristiana primitiva ofreci\u00f3 a las mujeres nuevas oportunidades, d\u00e1ndoles libertad y participaci\u00f3n; as\u00ed plant\u00f3 las semillas de la restauraci\u00f3n de la igualdad con los hombres. La mujer y el hombre entran en relaci\u00f3n con Dios sobre la misma base de fe en Cristo muerto y resucitado. Los dos, mujer y hombre, por igual reciben al Esp\u00edritu Santo y sus dones. Esta igualdad, expresada en esas dos realidades, deber\u00eda manifestarse en la pr\u00e1ctica de la vida de la comunidad cristiana. Las \u00fanicas restricciones sobre la participaci\u00f3n de la mujer \u0097y del hombre\u0097 deber\u00edan ser ciertas limitaciones de su libertad condicionadas por su cultura. Limitaciones que se acepten con el prop\u00f3sito de contribuir a la edificaci\u00f3n de la iglesia, su testimonio en la sociedad y la proclamaci\u00f3n del evangelio de una manera comprensible en esa cultura. Se requiere mayor estudio y reflexi\u00f3n para que la iglesia contempor\u00e1nea comprenda los principios universalmente v\u00e1lidos de la ense\u00f1anza del Nuevo Testamento. Estos principios deber ser diferenciados de las aplicaciones culturales en el primer siglo. Esto nos permitir\u00e1 vivir creativamente la tensi\u00f3n entre la libertad en Cristo y las limitaciones y sacrificios aceptados voluntariamente para el avance del evangelio hoy.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tomado y adaptado con permiso de La relaci\u00f3n hombre-mujer en perspectiva cristiana, CLADE IV \u0096 Panel, por Catalina F. de Padilla y Elsa T\u00e1mez, Ediciones Kair\u00f3s, Buenos Aires, Argentina, 2002, pp. 9-30.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La autora es estadounidense, con m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de residencia en Am\u00e9rica Latina, actualmente reside en Argentina. Tiene una maestr\u00eda en literatura b\u00edblica por el Wheaton College. De soltera, trabajaba con adolescentes delincuentes; despu\u00e9s con Inter Varsity Christian Fellowship, EE.UU. Es profesora de hermen\u00e9utica y griego en el Instituto B\u00edblico Buenos Aires, y Decana del Centro de Estudios Teol\u00f3gicos Interdisciplinarios (CETI) de la Fundaci\u00f3n Kair\u00f3s, Buenos Aires, Argentina. Est\u00e1 casada con Ren\u00e9 Padilla y tienen cinco hijos adultos: cuatro mujeres y un var\u00f3n, todos casados y todos con hijos.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>\u00a9 Apuntes Mujer L\u00edder , Edici\u00f3n octubre \u0096 diciembre de 2003<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Volumen 1 \u0096 N\u00famero 3<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Catalina F. de Padilla Segunda parte de: de la rivalidad y opresi\u00f3n a la igualdad y confianza. Mujeres y hombres en el nuevo pacto deben relacionarse bas\u00e1ndose en la igualdad y confianza. 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