{"id":2270,"date":"2015-12-01T00:42:29","date_gmt":"2015-12-01T05:42:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-cometido-adulterio\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:29","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:29","slug":"he-cometido-adulterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-cometido-adulterio\/","title":{"rendered":"\u00a1He Cometido Adulterio!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por David Constance<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un testimonio pastoral de ca\u00edda y restauraci\u00f3n. El recuento de un pastor que vivi\u00f3 la experiencia del fracaso moral y que para su restauraci\u00f3n escogi\u00f3 el camino m\u00e1s costoso, dif\u00edcil doloroso y angustiante.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Estoy sentado en la sala de nuestra casa, junto a mi esposa. Frente a nosotros se encuentra un colega pastor, molesto por la situaci\u00f3n en la que se encuentra y me pregunta, con indignaci\u00f3n:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bb \u00bfC\u00f3mo pudiste hacer esto? \u00ab<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es la pregunta que yo mismo me hab\u00eda hecho vez tras vez en los d\u00edas posteriores a la confesi\u00f3n de mi fracaso moral: \u00ab\u00bfc\u00f3mo pude haber hecho esto?\u00bb. Jam\u00e1s, en mis muchos a\u00f1os de pastor, hubiera imaginado que yo tendr\u00eda que contestar esta pregunta. Mi conducta era indigna de un cristiano y mucho m\u00e1s, de un pastor. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Tengo que admitir que en ese momento no pod\u00eda contestar la pregunta de mi colega. M\u00e1s bien me sent\u00eda ofendido por el tono de indignaci\u00f3n y juicio que revelaba su pregunta. Lo que m\u00e1s me dol\u00eda no era el pecado en s\u00ed, sino la humillaci\u00f3n que estaba viviendo al verme expuesto ante la condena de los dem\u00e1s. En cada mirada me parec\u00eda ver el repudio a mi persona, la censura sin piedad de quienes ahora me daban la espalda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por supuesto que yo sab\u00eda que el fracaso moral tambi\u00e9n ocurre en la vida de los pastores. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n yo hab\u00eda formado parte de un comit\u00e9 de disciplina y hab\u00eda sentenciado con severidad a alg\u00fan colega que hab\u00eda manchado la imagen inmaculada que nosotros los pastores preferimos creer que es nuestro distintivo. Yo tambi\u00e9n hab\u00eda buscado separarme r\u00e1pidamente de aquella persona que hab\u00eda traicionado, por inmoralidad, su voto ministerial. Ahora, sin embargo, yo era el culpable, el blanco del juicio implacable de otros. Frente a la condena abierta o silenciosa de mis colegas, me sent\u00eda sofocado por una avalancha de emociones nunca antes experimentadas. En ese momento tampoco pod\u00eda imaginar todo lo que me esperaba en los meses y a\u00f1os que vendr\u00edan. El precio de reconstruir mi vida me llevar\u00eda a una intensa lucha, la cual vino acompa\u00f1ada de la m\u00e1s aguda y profunda angustia personal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ahora, tres a\u00f1os despu\u00e9s de esa ag\u00f3nica experiencia, me siento una persona nueva y muy distinta. S\u00e9 que nunca podr\u00e9 recuperar lo perdido. Por la gracia de Dios, sin embargo, he vuelto a ejercer tareas pastorales y diversos ministerios. Hoy, escribo estas palabras como un testimonio de la vasta e incomprensible gracia de Dios y con el af\u00e1n de describir lo que he aprendido acerca de los pasos necesarios para una restauraci\u00f3n completa de mi vida y ministerio. No es un proceso f\u00e1cil. Tampoco va a ser igual para todos. Lo que s\u00ed puedo afirmar es que si se desea producir restauraci\u00f3n, este proceso es absolutamente necesario.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPecado inesperado?<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El Nuevo Testamento es claro en cuanto a la necesidad de vivir en pureza sexual. \u00bfC\u00f3mo es posible, entonces, que el cristiano caiga en pecado sexual? Perm\u00edtame decirle que nadie \u00abcae en este pecado\u00bb, como si fuera algo sorpresivo o indeseado: uno elige cometerlo. La probabilidad de realizar esa decisi\u00f3n, no obstante, aumenta en forma vertiginosa si no se da la importancia necesaria a las experiencias sexuales del pasado. Esas experiencias nos predisponen a volver a cometer el mismo acto, u otros similares. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Todos nosotros estamos expuestos a una diversidad de experiencias sexuales en la ni\u00f1ez y adolescencia. Las experiencias de la infancia por un lado, pueden ser consideradas como algo normal, que responden a la curiosidad del ni\u00f1o por entender su sexualidad. Frecuentemente, sin embargo, son mucho m\u00e1s que esto. A veces \u0097y me temo que con mayor frecuencia de lo que creemos\u0097 esas experiencias incluyen abusos sexuales cometidos por un adulto. En la mayor\u00eda de los casos, el abusador es parte de la familia de la v\u00edctima. En otros casos uno ha perpetrado estos actos sexuales inapropiados contra otros. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Estas experiencias sexuales tienen un profundo efecto sobre nosotros por dos razones: en primer lugar no las podemos olvidar; en segundo lugar, establecen fortalezas mentales que condicionan nuestras conductas. En la vida nos olvidamos de muchas cosas, pero no de las agresiones sexuales porque cada una de ellas invade nuestra intimidad, ese halo misterioso que marca nuestra individualidad. Aun cuando no lo reconozcamos, esas memorias condicionan nuestro autoconcepto. Cuando uso el t\u00e9rmino \u00abfortaleza mental\u00bb me estoy refiriendo al hecho de que las experiencias sexuales establecen en la mente una forma de pensar en cuanto al sexo. Entre otros efectos, queda el temor de que no podamos dejar de cometer el mismo pecado. Es decir, como me dijo un hermano, \u00abtemo que voy a repetir mi conducta con otra mujer\u00bb. Esta duda representa una predisposici\u00f3n hacia cierta conducta sexual. Tampoco podemos negar que el diablo, quien conoce nuestras debilidades, utiliza esto para derribarnos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Solamente podemos librarnos del poder de estas experiencias del pasado cuando asumimos responsabilidad por ellas. Esto incluye el dejar de culpar a otros y buscar un consejero experimentado que nos ayude a entender su importancia y efecto. A lo largo de toda una vida yo hab\u00eda enterrado estas experiencias, sabiendo que en la iglesia nunca encontrar\u00eda un espacio seguro para hablar de ellas. Tem\u00eda siempre la reacci\u00f3n y el repudio que causar\u00eda si confesaba que necesitaba ayuda en esta \u00e1rea de mi vida. \u00a1Y mucho m\u00e1s por ser yo un pastor! El silencio sobre el tema del sexo, que es tan com\u00fan en la iglesia evang\u00e9lica, finalmente sirvi\u00f3 para destruirme.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La confesi\u00f3n de pecados<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hemos perdido el h\u00e1bito de la confesi\u00f3n p\u00fablica en los cultos. En algunas iglesias, de larga tradici\u00f3n, todav\u00eda existe una liturgia que incluye un acto de confesi\u00f3n como parte del culto. En la gran mayor\u00eda de las iglesias evang\u00e9licas de Am\u00e9rica Latina, sin embargo, no practicamos la confesi\u00f3n los unos a los otros. En el mejor de los casos, el pastor, o alg\u00fan hermano, pronuncia una ligera frase en su oraci\u00f3n como, por ejemplo: \u00abperd\u00f3nanos todos nuestros pecados\u00bb. Entonces, al no practicar la confesi\u00f3n en p\u00fablico, damos la impresi\u00f3n de que no es importante y en todo caso, argumentamos que la confesi\u00f3n se hace a Dios \u00fanicamente (una reacci\u00f3n contra el confesionario cat\u00f3lico romano).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En t\u00e9rminos generales, identifico dos formas de manejar el tema cuando se trata de la confesi\u00f3n de pecados sexuales. Una de estas es la confesi\u00f3n privada, hecha al pastor. En esas ocasiones, a veces ocurre que quien reconoce una falta moral demanda confidencialidad del pastor antes de entrar en los detalles. Quiz\u00e1s el pastor le promete a esta persona que nadie m\u00e1s ha de saber lo que ha sido confesado en la privacidad de la oficina pastoral. Hay algunos pastores que han aconsejado al individuo no declarar a su c\u00f3nyuge lo ocurrido, supuestamente para \u00abprotegerlo\u00bb. Este tipo de confesi\u00f3n y consejo tiene el efecto de aliviar la culpa de quien ha sido infiel. No obstante, le resta importancia a lo que ha hecho, pues lo libra de la obligaci\u00f3n de ser honesto y consecuente con su conducta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es posible tambi\u00e9n que el pastor le diga: \u00abEst\u00e1 bien, hermano. Dios ha escuchado su confesi\u00f3n. \u00c9l conoce nuestras debilidades y ya lo ha perdonado en Cristo. Sepa que esto queda entre nosotros. Vaya en paz y no vuelva a cometer este pecado.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El hermano se retira, creyendo que m\u00e1gicamente el asunto est\u00e1 resuelto y que no volver\u00e1 a repetirse. Sin embargo, aun cuando el pecado queda como algo secreto, varias personas han sido profundamente afectadas por \u00e9l: el c\u00f3nyuge (aunque desconozca la verdad), la persona con quien se cometi\u00f3 la infidelidad (quien carga con su propia culpa) y, a veces, otras personas en la congregaci\u00f3n conocedoras de la situaci\u00f3n (incluido el pastor que lo encubre). En ese caso, no se ha ayudado al individuo a reconocer el da\u00f1o que ha cometido y, mucho menos, a buscar la reparaci\u00f3n por la ofensa. Tampoco \u00e9l se ha apropiado de la gracia divina que redime y cambia las conductas. Todo ha pasado al plano de lo secreto, donde se vive la vida cristiana sin transparencia y honestidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La otra forma de \u00abconfesi\u00f3n\u00bb utilizada, es aquella en la cual el pecado trasciende y se hace p\u00fablico. En estos casos, el liderazgo de la iglesia se ve obligado a actuar para condenar la conducta inaceptable del individuo y a aplicar la disciplina. En la mayor\u00eda de los casos esa disciplina consiste en prohibir la participaci\u00f3n del individuo en la Cena del Se\u00f1or por un per\u00edodo determinado. Adem\u00e1s, se le quitan todos los cargos o responsabilidades que pueda tener en la iglesia y, en ocasiones, se le separa de la membres\u00eda. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Este tipo de disciplina generalmente deja un malestar en la congregaci\u00f3n porque no se explica cu\u00e1l ha sido la ofensa ni se justifican las formas de disciplina que han sido aplicadas. Tampoco considera las consecuencias para la vida de la familia involucrada. Casi siempre la persona afectada deja de asistir a la iglesia y desaparece de la comunidad cristiana porque la verg\u00fcenza lo consume y lo \u00fanico que recibe de los hermanos es censura. En todo este proceso, solamente en raras ocasiones alg\u00fan l\u00edder de la iglesia se acerca al ca\u00eddo para ofrecer su apoyo o para iniciarlo en un programa de restauraci\u00f3n. Debemos reconocer con tristeza, que tales programas de restauraci\u00f3n hoy son pr\u00e1cticamente inexistentes en la iglesia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En mi caso, supe desde un comienzo que el \u00fanico camino era la confesi\u00f3n. Comenc\u00e9 con mis colegas en el equipo pastoral (la otra persona afectada ya hab\u00eda hecho llegar la noticia al pastor titular). \u00a1Es imposible describir la angustia de ese primer encuentro! Luego, la confesi\u00f3n a mi propia esposa y a mis hijos result\u00f3 ser infinitamente m\u00e1s dolorosa, mas ellos me mostraron la gracia que no merec\u00eda y me perdonaron inmediatamente. Despu\u00e9s confes\u00e9 mi pecado a los dirigentes de la denominaci\u00f3n; escrib\u00ed una carta a todos los pastores, a la iglesia donde era miembro y hab\u00eda servido como parte del equipo pastoral y, finalmente, a mis amigos y conocidos sin fin. Sent\u00eda que mi vida se iba despedazando poco a poco. El fuego de la verg\u00fcenza consum\u00eda mis entra\u00f1as y todos los elementos que hab\u00edan definido mi vida se desplomaban en un catastr\u00f3fico colapso. Qued\u00e9 quebrado y herido en medio de los escombros de mi ruina. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Este paso de confesi\u00f3n es incre\u00edblemente dif\u00edcil. Varios meses despu\u00e9s, un pastor que lleg\u00f3 a saber de mi situaci\u00f3n me dijo:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bb Fuiste un tonto al confesar tu pecado. F\u00edjate todo lo que perdiste.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>No s\u00e9 si logr\u00e9 disimular mi asombro. Por dentro, sin embargo, me preguntaba: \u00ab\u00bfqu\u00e9 estar\u00e1 escondiendo \u00e9l?\u00bb. Si uno mide la posibilidad de la confesi\u00f3n por las consecuencias que producir\u00e1, jam\u00e1s practicar\u00eda la confesi\u00f3n, pues el pecado siempre produce p\u00e9rdidas, especialmente cuando de adulterio se trata. En un instante queda destruida la confianza entre los c\u00f3nyuges, la otra persona se siente traicionada, e incluso violada. Surgen dudas acerca de la continuidad de la pareja y cuestionamientos sobre cu\u00e1les han sido las bases que unen a las dos personas. Yo nunca hab\u00eda pensado en todo lo que podr\u00eda cambiar en mi pareja como consecuencia de mi pecado. <\/P><br \/>\n<P align=justify>A pesar de todo esto, no encuentro otra alternativa que la confesi\u00f3n. Si he de ser consecuente con mi fe en Dios, no me queda otro camino. De esta manera he aprendido que la confesi\u00f3n p\u00fablica me impone la necesidad de una humillaci\u00f3n absoluta, una actitud que siempre deber\u00eda haber estado presente en mi relaci\u00f3n con Dios. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero la confesi\u00f3n tambi\u00e9n abre las puertas para la misericordia, pues no puedo ser perdonado si nadie conoce cu\u00e1l ha sido mi pecado. Al admitir la verdad, escog\u00ed ponerle fin a la especulaci\u00f3n que siempre acompa\u00f1a estas situaciones. Todos pod\u00edan entender la raz\u00f3n de mi repentina retirada del ministerio (por dos a\u00f1os la denominaci\u00f3n me prohibi\u00f3 ejercer toda actividad ministerial). En el momento m\u00e1s amargo de mi vida pude recibir de mis hermanos el abrazo, las l\u00e1grimas y la promesa de apoyo en oraci\u00f3n. Adem\u00e1s, al confesar la verdad, me hice responsable de mi conducta y la resoluci\u00f3n de todas las consecuencias posteriores.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Confesi\u00f3n M\u00c1S arrepentimiento<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Muchas veces tomamos por sentado que la confesi\u00f3n representa una actitud de arrepentimiento. Esto no necesariamente es as\u00ed. La confesi\u00f3n puede ser producto de la obligaci\u00f3n, porque ya no queda otra salida y cuando la evidencia condena, queda la opci\u00f3n de negarla o admitirla. Para el cristiano que busca integridad de vida solo le resta la confesi\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El arrepentimiento, sin embargo, es el paso necesario que sigue a la confesi\u00f3n porque expresa pena por el pecado cometido y el deseo de no reincidir. Los cambios de conducta solo son posibles cuando hay verdadero arrepentimiento y si no lo hay, caemos en la trampa de querer justificar nuestra conducta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfDe qu\u00e9 manera hacemos esto? Culpando a otros. La confesi\u00f3n de una conducta sexual il\u00edcita es tan desgarrante, que uno trata de echarle la culpa a cualquiera. Puede ser al c\u00f3nyuge, a los padres, a las experiencias del pasado, o cualquier otro elemento que venga a la mano (\u00abes tu culpa\u00bb; \u00abno me satisfaces sexualmente\u00bb; \u00abella\/\u00e9l me sedujo\u00bb; \u00aben mi ni\u00f1ez sufr\u00ed\u0085\u00bb, etc.). Existe en nosotros una desesperaci\u00f3n por aliviar los sentimientos de culpa y \u00bfqu\u00e9 mejor forma que echar la responsabilidad sobre la vida de los dem\u00e1s? Yo me convierto en v\u00edctima y, en el proceso, eludo la responsabilidad por mi conducta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El arrepentimiento, en cambio, es una actitud espiritual que expresa profundo pesar por el pecado cometido. Es una actitud de quebrantamiento, en la cual reconozco la impotencia de controlar mis acciones y acudo a Dios, en humildad, para que \u00e9l cambie mi vida y conducta. Esto es posible \u00fanicamente por la obra del Esp\u00edritu Santo. Pablo claramente afirma, en 2 Timoteo 2.25, que es Dios quien concede el arrepentimiento y que este conduce a la verdad. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Desde que he vivido esta experiencia, he debido examinar continuamente mi vida para ver si esta es la actitud que tengo ante Dios. La reacci\u00f3n inicial a mi fracaso fue querer dejar todo esto atr\u00e1s, no pensar m\u00e1s en ello y creer que pod\u00eda encontrar soluciones f\u00e1ciles para recuperar lo perdido. Llegu\u00e9 a entender que todos esos atajos eran formas de eludir la ansiedad y el disgusto que deb\u00eda sentir por mi acci\u00f3n. El arrepentimiento necesario, en cambio, me lleva a postrarme continuamente ante Dios en verdadero quebrantamiento. La actitud que debemos cultivar es la expresada por David en el Salmo 86: \u00abAti\u00e9ndeme, Se\u00f1or, resp\u00f3ndeme, pues pobre soy y estoy necesitado. T\u00fa, Se\u00f1or, eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todo los que te invocan. Eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad. Vu\u00e9lvete hacia m\u00ed, y tenme compasi\u00f3n \u0085 \u00a1salva a tu hijo fiel!\u00bb (vv. 1, 5 y 15 NVI). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s de esto, el arrepentimiento permite reconstruir las relaciones interpersonales quebradas, empezando con el c\u00f3nyuge y los hijos y siguiendo por todas las personas que se han sentido traicionadas por la conducta de aquel en quien hab\u00edan depositado su confianza. Tambi\u00e9n esto es producto de un proceso lento, solamente posible por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Es necesario que la experimente tanto quien ha cometido la ofensa como los afectados. Por todo esto, podemos afirmar que el arrepentimiento no es una opci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Restaurado totalmente: \u00bfcu\u00e1ndo?<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hoy puedo decir que soy una persona diferente. Pero lo digo en quietud, casi como un susurro. No \u00absaco pecho\u00bb, como para decir \u00abmiren lo que Dios ha hecho en m\u00ed\u00bb. Siento que todas mis palabras y acciones deben ser revestidas de una profunda insuficiencia e inseguridad, una actitud que deber\u00eda haber caracterizado todo mi ministerio. Hasta siento verg\u00fcenza por toda la auto-confianza que quise proyectar en los a\u00f1os pasados, crey\u00e9ndome suficiente para cumplir con todas las demandas del pastorado. Tambi\u00e9n me da profunda tristeza haber tenido que pasar por esta experiencia, con todas sus p\u00e9rdidas, para permitir, reci\u00e9n ahora, que Dios obrara ciertos cambios en mi vida. Pero al mismo tiempo, no cambiar\u00eda el haber pasado por esta \u00abescuela de l\u00e1grimas\u00bb. Me sorprende lo mucho que me falta a\u00fan para ser formado a la imagen del Hijo de Dios. Por eso pido al Padre que no deje de humillarme, porque s\u00f3lo as\u00ed puedo aprender. \u00bfHa terminado en m\u00ed el proceso de restauraci\u00f3n? De ninguna manera.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El autor ha sido pastor y misionero de la Alianza Cristiana y Misionera por cuarenta a\u00f1os, y ha servido a Dios mayormente en la Argentina. Actualmente reside con su esposa, Betty, en Miami, Florida, donde ambos siguen en ministerios relacionados con la educaci\u00f3n cristiana en Am\u00e9rica Latina y en iglesias hispanas en los Estados Unidos. En un segundo art\u00edculo \u00e9l examinar\u00e1 las actitudes que se ven en la iglesia sobre el pecado sexual y pasos que pueden darse para restaurar a hermanos ca\u00eddos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Ideas b\u00e1sicas de este art\u00edculo<\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>1. El art\u00edculo tiene dos prop\u00f3sitos: dar testimonio de la vasta e incomprensible gracia de Dios y compartir el descubrimiento del autor sobre los pasos necesarios para una restauraci\u00f3n completa de vida y testimonio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>2. El pecado sexual no es algo sorpresivo o indeseado; uno elige cometerlo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>3. Un factor que aumenta en forma vertiginosa la probabilidad de tomar la decisi\u00f3n de pecar sexualmente es <B>no darle importancia <\/B>a las experiencias sexuales del pasado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>4. Dos son las razones por las cuales las experiencias sexuales pasadas tienen profundo efecto sobre nosotros: no las podemos olvidar y establecen fortalezas mentales que condicionan nuestras conductas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>5. La \u00fanica manera de poder librarse de las experiencias sexuales del pasado es asumiendo responsabilidad por ellas. Para ello, es necesario dejar de culpar a otros y buscar un consejero experimentado que nos ayude a entender su importancia y efecto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>6. Hay dos formas de manejar la confesi\u00f3n de pecados sexuales: la confesi\u00f3n privada exclusivamente a un pastor y la \u00abconfesi\u00f3n\u00bb cuando el pecado trasciende y se hace p\u00fablico. Ambas son inoperantes para restaurar y m\u00e1s bien tienden a da\u00f1ar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>7. La confesi\u00f3n que voluntariamente expone a luz el pecado personal a todos los afectados directa e indirectamente es altamente costosa, dif\u00edcil, doloroso y angustiante, pero es la \u00fanica que garantiza la restauraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>8. La confesi\u00f3n no necesariamente representa una actitud de arrepentimiento. El arrepentimiento necesario nos lleva a postrarnos continuamente ante Dios en verdadero quebrantamiento.<\/P><\/p>\n<p><B><br \/>\n<P align=justify>Preguntas para pensar y dialogar<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>1. \u00bfCu\u00e1l fue el \u00fanico camino que el autor consider\u00f3 para su restauraci\u00f3n?<\/P><br \/>\n<P align=justify>2. \u00bfCu\u00e1les fueron los pasos espec\u00edficos que dio en la confesi\u00f3n?<\/P><br \/>\n<P align=justify>3. Describa los sentimientos que el autor experiment\u00f3 en el proceso de confesi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>4. \u00bfCu\u00e1les principios de restauraci\u00f3n surgen a la luz del proceso de confesi\u00f3n del autor?<\/P><br \/>\n<P align=justify>5. \u00bfQu\u00e9 es lo que impide la verdadera confesi\u00f3n?<\/P><br \/>\n<P align=justify>6. \u00bfCu\u00e1les son las p\u00e9rdidas que produce el pecado de adulterio?<\/P><br \/>\n<P align=justify>7. \u00bfCu\u00e1l fue la necesidad que tuvo el autor para confesar p\u00fablicamente su pecado sexual?<\/P><br \/>\n<P align=justify>8. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre la confesi\u00f3n y el arrepentimiento?<\/P><br \/>\n<P align=justify>9. \u00bfA qu\u00e9 conduce el arrepentimiento?<\/P><br \/>\n<P align=justify>10. Describa la actitud que caracteriza al autor despu\u00e9s de su restauraci\u00f3n. En cuanto a la actitud hacia su vida y ministerio \u00bfcu\u00e1les cambios espec\u00edficos necesita hacer usted a la luz de este testimonio?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Apuntes Pastorales, Volumen XXI \u0096 N\u00famero 2, todos los derechos reservados.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por David Constance Un testimonio pastoral de ca\u00edda y restauraci\u00f3n. El recuento de un pastor que vivi\u00f3 la experiencia del fracaso moral y que para su restauraci\u00f3n escogi\u00f3 el camino m\u00e1s costoso, dif\u00edcil doloroso y angustiante. Estoy sentado en la sala de nuestra casa, junto a mi esposa. Frente a nosotros se encuentra un colega &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-cometido-adulterio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1He Cometido Adulterio!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2270","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2270"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2270\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}