{"id":2277,"date":"2015-12-01T00:42:38","date_gmt":"2015-12-01T05:42:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/restaurando-a-los-caidos\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:38","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:38","slug":"restaurando-a-los-caidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/restaurando-a-los-caidos\/","title":{"rendered":"Restaurando a los Ca\u00eddos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Amaris Toro de Sieber<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de diecinueve a\u00f1os de trabajo pastoral entre j\u00f3venes quebrados, la autora nos comparte las estrategias que Dios les ha dirigido a usar, a ella y a su esposo, a fin de restaurar a estos chicos.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Me parece que fue solo ayer cuando los vi entrar, con sus ojitos expectantes por las actividades que \u00edbamos a realizar ese d\u00eda. Su mirada lo dec\u00eda todo: \u00bfc\u00f3mo ser\u00edan recibidos ellos en esta reuni\u00f3n, donde nadie los conoc\u00eda? En sus barrios ya se les conoc\u00eda por formar parte de una \u00abpatota\u00bb, o tal vez por ser siempre fieles al baile, al trasnoche y al licor. En esta ocasi\u00f3n, hab\u00edan sido invitados por algunos de los j\u00f3venes, sus compa\u00f1eros, en los cuales ellos hab\u00edan visto cambios muy notables. <\/P><br \/>\n<P align=justify>La reuni\u00f3n fue sencilla. Alabamos juntos a Dios y compartimos la Palabra. Luego tuvimos algunos juegos y, para terminar, compartimos algunos alimentos. Fue all\u00ed, en la parte social, que los j\u00f3venes se acercaron a saludarlos y los invitaron para el d\u00eda siguiente, a jugar al f\u00fatbol y al voleibol en el centro recreativo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Los a\u00f1os han pasado y hoy encontramos a estos j\u00f3venes estudiando las Escrituras y ocup\u00e1ndose de otros. As\u00ed como les pas\u00f3 a ellos, otros tambi\u00e9n necesitan que se les dedique tiempo para ense\u00f1arles la realidad del amor y los cambios que produce Cristo. De la misma manera que ellos, otros tantos fueron sum\u00e1ndose al grupo. La mayor\u00eda de estos j\u00f3venes comparten un com\u00fan denominador: provienen de hogares destruidos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En los \u00faltimos a\u00f1os el porcentaje de divorcios, de separaciones y de madres solteras se ha elevado a cifras incre\u00edbles. Por ello recibimos en nuestras iglesias muchos adolescentes y j\u00f3venes que buscan identidad, amor y l\u00edmites. A manera de ilustrar esta problem\u00e1tica, quisiera compartir dos historias (los nombres de las personas han sido cambiados) que vivimos en ese ministerio:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Marisa ten\u00eda la costumbre de no contestar cuando se le ped\u00eda la participaci\u00f3n en la lectura de alg\u00fan texto. Miraba con menosprecio a quien le hac\u00eda preguntas y hasta sonre\u00eda burlonamente. Pronto se gan\u00f3 el rechazo de una parte del grupo de j\u00f3venes por sus actitudes de orgullo, siempre acompa\u00f1adas por su cabeza bien erguida. Sin embargo, Marisa parec\u00eda otra en el tiempo de la alabanza y adoraci\u00f3n. Muchas veces la descubr\u00ed limpiando las l\u00e1grimas de sus ojos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despu\u00e9s de varios intentos fallidos de llegar a un acercamiento, le compart\u00ed que Dios entend\u00eda su soledad y dolor y que \u00e9l era un Padre amoroso, experimentado en sanar heridas. Comenz\u00f3 a llorar. Se estremeci\u00f3 de tal modo que adopt\u00f3 la posici\u00f3n fetal. En ese momento me cont\u00f3 que hab\u00eda sido v\u00edctima de abuso sexual durante su temprana ni\u00f1ez. Como consecuencia de ello, Marisa no tuvo \u00e9xito en la escuela. Luego de varios intentos por parte de la maestra por ayudarle a aprender a leer, su madre la calific\u00f3 como \u00abburra\u00bb y la retir\u00f3 del lugar de ense\u00f1anza. Sus padres se hab\u00edan separado hac\u00eda a\u00f1os y la forma de vida de su familia era un desorden. Carec\u00eda adem\u00e1s de buenos ejemplos para imitar. La raz\u00f3n por la cual no participaba en la lectura de la Palabra era porque \u00a1nunca hab\u00eda aprendido a leer! Adoptaba esa actitud orgullosa como una defensa para que nadie le preguntara al respecto. No se sent\u00eda amada ni aceptada en ning\u00fan medio. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Alberto se cri\u00f3 con su mam\u00e1. Al principio su situaci\u00f3n econ\u00f3mica era dif\u00edcil y pr\u00e1cticamente viv\u00edan de la buena voluntad de la gente. Entre sus amigos, uno le comenz\u00f3 a hablar de Jes\u00fas, aquel que se ocupa verdaderamente de las personas. Comenz\u00f3 a asistir al grupo de j\u00f3venes. La sensaci\u00f3n de soledad que ten\u00eda era tremenda. All\u00ed, en el grupo, los chicos se interesaron por \u00e9l. No necesitaba hacer esfuerzos para que le brindaran respeto y cari\u00f1o. Alberto quiso conocer en forma personal al Dios que empez\u00f3 a descubrir por los estudios b\u00edblicos y poco tiempo despu\u00e9s se comprometi\u00f3 a seguirle. Animado por sus compa\u00f1eros, tom\u00f3 especial inter\u00e9s en el estudio, algo que antes no pasaba. Termin\u00f3 la secundaria y hoy est\u00e1 estudiando en la universidad. Su madre tambi\u00e9n conoci\u00f3 a Cristo y consigui\u00f3 un buen empleo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los j\u00f3venes sin un hogar estable pueden mostrarse altivos, tener conductas agresivas o volcarse al sexo libre en busca de amor y contenci\u00f3n. Al principio parece que adrede buscaran el rechazo de los dem\u00e1s. Su comportamiento, sin embargo, no es m\u00e1s que producto del rechazo sentido de parte del padre que nunca tuvieron al lado. Ese mismo desprecio lo sienten por ellos mismos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos j\u00f3venes tienen una profunda necesidad de ser amados y valorados. Jes\u00fas vino para ser padre de hu\u00e9rfanos y nos ha hecho una familia. Nosotros somos la muestra viviente de ese amor profundo que se brind\u00f3 a s\u00ed mismo por nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hoy, al mirar atr\u00e1s, veo j\u00f3venes dedicados al ministerio en diferentes \u00e1reas. Muchos de ellos han sido desafiados a trabajar en los barrios con chicos que viven las realidades de las que ellos salieron, otros est\u00e1n en el campo misionero; algunos ya formaron una familia y otros est\u00e1n solos. Todos, no obstante, tienen profundas ra\u00edces en aquel que cambi\u00f3 sus vidas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No todos los muchachos que est\u00e1n en nuestra congregaci\u00f3n son de hogares destruidos, pero muchos de ellos s\u00ed. Igualmente debemos ocuparnos de los j\u00f3venes que vienen de hogares cristianos, mostr\u00e1ndoles el mismo inter\u00e9s que a los dem\u00e1s, ya que, como ha se\u00f1alado Luis Palau, \u00abno por nacer en un aeropuerto uno se convierte en avi\u00f3n\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si tuviera que resumir el servicio al Se\u00f1or en estos diecinueve a\u00f1os entre los j\u00f3venes y adolescentes, junto a las lecciones que \u00e9l me ha ense\u00f1ado, podr\u00eda decir que Dios nos ha guiado por medio de las siguientes estrategias:<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nMantener el compromiso de orar y clamar a Dios por la vida de los j\u00f3venes que nos ha dado. Dios cultiva nuestro coraz\u00f3n pastoral y funde nuestro compromiso con ellos cuando pasamos mucho tiempo pidiendo por sus vidas.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nMostrar un genuino inter\u00e9s en sus vidas, y no solamente por su asistencia a las reuniones que organizamos.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDedicarles tiempo fuera de las reuniones. Esto, m\u00e1s que cualquier otra cosa, es lo que les muestra que realmente son importantes para nosotros.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAbrirles nuestro hogar para recibirlos en todo momento y aun, si fuera necesario, para hospedarlos (ya sea por unos d\u00edas o por tiempo indeterminado). Nuestro hogar puede ser el ejemplo para sus futuros hogares y es un poderoso instrumento de formaci\u00f3n en la vida de los j\u00f3venes.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nInstruirlos en las Escrituras, pues hemos entendido que es la Palabra de Dios la que produce las transformaciones m\u00e1s dram\u00e1ticas en nuestras vidas. <\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEnse\u00f1arles cuan fundamental es, para su vida espiritual, la realidad del se\u00f1or\u00edo de Jesucristo y mostrarles el efecto de esto en sus vidas.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPoner l\u00edmites claros para el abandono de sus malos h\u00e1bitos, acompa\u00f1\u00e1ndolos en el proceso de transformaci\u00f3n. Esto demanda mucha paciencia, misericordia y templanza.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEnse\u00f1arles que su llamado tambi\u00e9n involucra un compromiso con \u00abbuenas obras\u00bb. Ocuparse de otros les ayuda a enfocar sus vidas en las necesidades de los dem\u00e1s. Muchas veces las heridas que Dios ha sanado en ellos les hacen tener compasi\u00f3n de los que las tienen todav\u00eda y llevarlos a los pies del que los san\u00f3.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAnimarlos cuando Dios los llama a servirle, sea en el mismo lugar o en otro, para que sigan desarrollando los dones con los cuales el buen Padre les ha capacitado para la extensi\u00f3n de su Reino.<\/LI><\/p>\n<p><P align=justify>Todav\u00eda hay cientos de j\u00f3venes a nuestro alrededor que necesitan a Jesucristo. Nosotros somos los portadores de Su vida. \u00c9l nos ha llamado a participar en la obra de sanar a los quebrados, vendar a los heridos y restaurar a los ca\u00eddos. En todos aquellos que tienen disposici\u00f3n de hacerlo, \u00e9l proveer\u00e1 de todo lo necesario para que el Reino se extienda cada d\u00eda m\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La autora naci\u00f3 en Colombia. En la actualidad reside en Argentina donde, junto a su esposo Juan, pastorea una iglesia Menonita en la ciudad de Choele Choel, en la Patagonia Argentina. Amaris y Juan tienen tres hijos varones.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Apuntes Pastorales, Edici\u00f3n enero \u0096 marzo 2004Volumen XXI \u0096 N\u00famero 2<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Amaris Toro de Sieber Despu\u00e9s de diecinueve a\u00f1os de trabajo pastoral entre j\u00f3venes quebrados, la autora nos comparte las estrategias que Dios les ha dirigido a usar, a ella y a su esposo, a fin de restaurar a estos chicos. 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