{"id":2279,"date":"2015-12-01T00:42:42","date_gmt":"2015-12-01T05:42:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/solo-nosotras-nos-esforzamos\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:42","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:42","slug":"solo-nosotras-nos-esforzamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/solo-nosotras-nos-esforzamos\/","title":{"rendered":"\u00a1S\u00f3lo Nosotras Nos Esforzamos!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Dorotea de Pentecost<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Si uno escucha hablar a un grupo de esposas de pastores, tendr\u00eda la impresi\u00f3n que somos las personas m\u00e1s perseguidas, maltratadas y sobrecargadas de trabajo. Pero consultar a otras mujeres, con maridos dedicados a otras tareas, me ense\u00f1\u00f3 varias cosas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL MARIDO QUE NO APARECE<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Una de las quejas m\u00e1s comunes de la esposa del ministro es que su mando no tiene suficiente tiempo para estar con ella y los hijos. Sin embargo, otras mujeres tambi\u00e9n tienen este problema. Un cirujano, en cuyo hogar mi esposo dirige una clase b\u00edblica, no se hab\u00eda acostado antes de las tres de la ma\u00f1ana por tres d\u00edas seguidos, \u00a1y deb\u00eda estar en el hospital a las siete todas las ma\u00f1anas! Su esposa me dijo que antes de eso hab\u00eda estado en casa para cenar s\u00f3lo tres veces en dos semanas. La esposa de un siquiatra me cont\u00f3 que no s\u00f3lo deb\u00eda enfrentar el constante riesgo de que las pacientes se enamoraran de su esposo y procuraran cautivarlo, sino que ella y su familia ten\u00edan que \u00abmedir\u00bb cada palabra antes de hablar con \u00e9l; en m\u00e1s de una oportunidad \u00e9l interpretaba los pensamientos y acciones de la familia a la luz de su profesi\u00f3n. Un contador p\u00fablico pas\u00f3 por nuestra casa a la hora de cenar para darle un mensaje a mi esposo. Hablando sobre su trabajo, nos dijo que no hab\u00eda cenado en su casa por dos semanas y s\u00f3lo regresaba temprano esa noche porque su esposa estaba enferma y ten\u00edan ni\u00f1os de corta edad. Dijo que se iba de casa a la ma\u00f1ana, antes de que se levantaran los hijos y que no hab\u00eda regresado antes de que se acostaran durante varias semanas. Su hijo mayor lleg\u00f3 a preguntar \u00ab\u00bfHa llegado carta de pap\u00e1 recientemente, mam\u00e1?\u00bb Pens\u00f3 que su padre estaba de viaje.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Un di\u00e1cono de nuestra iglesia abri\u00f3 un negocio. Su esposa trabaja varias horas con \u00e9l, adem\u00e1s de atender a sus hijos y el hogar. Varios hombres de nuestra iglesia son viajantes, vendedores en otras ciudades y muchos de ellos s\u00f3lo pueden estar en casa los fines de semana; algunos de ellos se ausentan por dos semanas cada vez. Tambi\u00e9n est\u00e1n los pilotos a\u00e9reos que tienen horarios muy dif\u00edciles; a veces se ausentan por varios d\u00edas, luego est\u00e1n en casa dos o tres; cuando ya est\u00e1n acostumbr\u00e1ndose a cierta rutina, sus horarios cambian y todo el orden de la vida de hogar tiene que acomodarse de nuevo. Las esposas de granjeros trabajan de sol a sol junto a sus maridos y, a menudo, no tienen todas las ayudas para hacer el trabajo hogare\u00f1o que tenemos nosotras que vivimos en la ciudad.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA SOBRECARGA DE TRABAJO<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Pero, quiz\u00e1s, el caso m\u00e1s dif\u00edcil que observ\u00e9 fue el de un hombre que acababa de comprarse una estaci\u00f3n de servicio, una gasolinera. Por cuesti\u00f3n de fondos, s\u00f3lo pod\u00eda tener un empleado. Eso significaba que deb\u00eda trabajar desde las cinco de la ma\u00f1ana hasta las diez de la noche. Su hijos menores estaban en la escuela secundaria y su esposa se hab\u00eda empleado para ayudar con los gastos hasta que el negocio fuera rentable. \u00bfSe imaginan qu\u00e9 vida familiar?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Podr\u00edamos dar muchas m\u00e1s ilustraciones. Generalmente, tanto el comerciante o el profesional trabajan tantas horas como algunos pastores, y a veces m\u00e1s. Est\u00e1n aquellos casos en donde el hombre trabaja en una f\u00e1brica u oficina, ocho horas diarias y cinco d\u00edas a la semana, pero la mayor\u00eda necesita hacer horas extras o tener otro empleo complementario para adaptarse a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds. Muy pocos pueden mantener una familia sin esfuerzo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Todos estos hombres de que hablamos suelen ser tambi\u00e9n muy generosos en el tiempo que dedican gratis al trabajo en la iglesia. Tienen el mismo problema de darle m\u00e1s tiempo a sus esposas e hijos como el ministro. Sin embargo, fue interesante notar que ninguna de las personas entrevistadas sobre este tema se quej\u00f3 o estaba resentida. Las largas horas de trabajo eran aceptadas como una parte necesaria de la vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Debemos admitir que existen dos diferencias. La esposa laica s\u00f3lo trabaja para su marido, mientras que la esposa del pastor procura complacer a cientos de personas. Hay tambi\u00e9n otra diferencia: la esposa del comerciante o profesional gana dinero directamente de su trabajo, o recibe el beneficio econ\u00f3mico de ayudar a su esposo. En cambio, pocas parejas pastorales gozan de remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica acorde con la educaci\u00f3n requerida para su trabajo y la cantidad de tiempo que dedican.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>EL SALARIO Y OTRAS YERBAS<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Este \u00faltimo tema, los ingresos limitados, es la segunda queja en importancia que la esposa del pastor tiene. A menudo, sus quejas surgen del hecho de que no pueden vivir al nivel de las personas que los rodean. Muchas no tienen problema en mencionar la remuneraci\u00f3n aparentemente peque\u00f1a que reciben de la iglesia, pero est\u00e1n las que omiten decir que no pagan alquiler por su casa y muchas veces con luz, gas, etc. incluidos. Tampoco consideran los ahorros que les representan los regalos que reciben de la congregaci\u00f3n, las ni\u00f1eras que no les cobran, las contribuciones para sus vacaciones. Estos beneficios var\u00edan, por supuesto, de acuerdo a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la iglesia y la sensibilidad de los miembros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hemos recibido tantas atenciones de la iglesia que a menudo pienso que deber\u00eda escribir un libro de memorias con todas ellas. Mi oficina es un rinc\u00f3n de nuestro lavadero y pieza de planchado. Al escribir esto, levant\u00e9 la vista para ver las cosas que estaban en el cuarto y que hab\u00eda recibido de los miembros de la iglesia. La m\u00e1quina de escribir me la dio una familia; el archivo, que est\u00e1 a mi derecha, nos lo dio un ejecutivo; el plato de adorno que cuelga encima de la c\u00f3moda lo recib\u00ed de una maestra; un florero pintado a mano por la esposa de un anciano, el infaltable almanaque sobre la pared del comercio de otra se\u00f1ora, el cuadro de manos orando que me dio otra familia, as\u00ed como los arbustos en flor y los \u00e1rboles que veo por la ventana tambi\u00e9n los recib\u00ed de la congregaci\u00f3n. \u00a1Con cu\u00e1nta facilidad nos olvidamos de los maravillosos amigos que Dios nos ha dado en la iglesia!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La tercera queja, la m\u00e1s seria, se refiere a la salud quebrantada de la esposa del ministro. Ya s\u00e9 que hay muchas que se sienten cansadas, trabajadas y enfermas, esto es comprensible pero no se justifica. Nadie quiere o\u00edr acerca de la salud de otro, aunque es costumbre preguntar: \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb Invariablemente se responde: \u00abMuy bien\u00bb, y nada m\u00e1s. Si una amiga m\u00e1s cercana insiste m\u00e1s, dile lo menos posible acerca de tu estado de salud. Nadie quiere oir \u00abun recital de \u00f3rgano\u00bb aunque sea necesario para mostrarlo ver\u00eddico. Recuerda 2 Corintios 4.16. Aun cuando el \u00abhombre exterior\u00bb est\u00e9 produciendo mucho dolor, el \u00abinterior\u00bb debe ser renovado por el Se\u00f1or, cada d\u00eda, en la medida que se lo permitamos. Debemos o\u00edr detalles de la salud de muchos miembros de la congregaci\u00f3n, quer\u00e1moslo o no. Ellos necesitan que alguien los escuche y conforte y quiz\u00e1 seas la \u00fanica persona a quien pueden recurrir. Admito que nosotras necesitamos la misma ayuda, pero debemos buscar nuestros consoladores fuera de la iglesia. Nuestros esposos deben ayudamos en esto, pero, como tienen que escuchar tantos problemas durante el d\u00eda, no me parece justo ni acertado descargar nuestras quejas sobre ellos ni bien lleguen a casa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Un compa\u00f1ero del seminario de mi esposo se cas\u00f3 con una hermosa chica; promet\u00eda ser una buena esposa de pastor. Sin embargo, ella se quejaba constantemente de su salud de tal modo que ten\u00edan que cambiar de iglesia a menudo. Su reputaci\u00f3n de quejosa era tan notoria que ninguna iglesia deseaba tenerlo a \u00e9l como pastor. Su ministerio termin\u00f3 arruinado porque ella no pensaba en otra cosa que en s\u00ed misma, y s\u00f3lo hablaba de c\u00f3mo sufr\u00eda f\u00edsicamente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Consideremos las circunstancias que nos son contrarias, pero tengamos cuidado de no estar echando la culpa a Dios por los problemas, quej\u00e1ndonos y rebel\u00e1ndonos contra lo que, en definitiva. El ha permitido, en su voluntad, para nuestro bien. Es bueno leer y releer la historia de N\u00fameros 21 para recordar c\u00f3mo le disgustan a Dios las quejas. La terrible plaga de serpientes venenosas que El envi\u00f3 a los hijos de Israel nos debe ense\u00f1ar una solemne lecci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>EXIGENCIAS<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Muchas esposas de pastores se ofenden porque tienen que ser aprobadas por la congregaci\u00f3n antes de que sus esposos sean llamados a pastorearla. Sienten que tal proceder s\u00f3lo se cumple en su caso. Sin embargo, muchas empresas no emplean a un hombre hasta que algunos de los directores hayan tenido oportunidad de conocer a su esposa para ver si es apta para el tipo de vida que \u00e9l tendr\u00e1 que llevar. Esperan que ella encuadre dentro de las normas que la compa\u00f1\u00eda ha establecido para las esposas de sus empleados. Si no re\u00fane las condiciones, el hombre no obtiene el empleo. O si ya est\u00e1 empleado, a menudo no se le toma en cuenta para promociones o ascensos por causa de su esposa. Y no estoy analizando si est\u00e1 bien o no, s\u00f3lo se\u00f1alo que no somos las \u00fanicas en pasar por ese tipo de filtro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las esposas de los ejecutivos, al igual que las de los pastores, tienen el mismo problema en cuanto a ofrecer hospitalidad, aunque quiz\u00e1 en diferentes maneras. Nosotras estamos limitadas por falta de fondos y de ayuda en la casa, pero podemos dar hospitalidad a cristianos o por lo menos a los que se comportan como tales cuando est\u00e1n en la casa pastoral. Muchos cristianos comprometidos est\u00e1n obligados a invitar a sus hogares a otros hombres de negocios y clientes que est\u00e1n de visita o con los cuales deben desarrollar relaciones sociales ligadas al trabajo; de pronto encuentran que sus hogares son invadidos por humo de cigarrillo, a veces palabras obscenas y personas de car\u00e1cter indecente, lo que a veces deben tolerar por varias horas. Uno de nuestros ancianos se niega a servir bebidas alcoh\u00f3licas de modo que, por respeto a su testimonio cristiano, las visitas ya no llevan sus botellas con ellos, pero llegan bien \u00abrociados\u00bb de antemano. Nosotras, las esposas de pastores, ofrecemos hospitalidad al pueblo de Dios y recibiremos nuestra recompensa de El, mientras que otros cristianos tienen que hacerlo sencillamente por su trabajo. A veces tienen la dicha de poder hablarles de Cristo, pero muchas veces no.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>ASI ES LA VIDA<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Claro que hay particularidades y diferencias, pero, sustancialmente, as\u00ed es la vida. Y m\u00e1s aun, as\u00ed ser\u00e1 siempre la vida ministerial, por lo que debemos entenderlo como tal y desarrollar madurez en funci\u00f3n de eso. No somos las \u00fanicas en tener poco a nuestro marido en casa y no s\u00f3lo nosotras soportamos situaciones ajustadas; a muchas familias de la iglesia les ocurre algo parecido. Si nos quejamos \u00abde nuestra particular situaci\u00f3n\u00bb, muchas mujeres comparar\u00e1n que lo que a ellas les toca no es diferente y ya no tendremos autoridad para con ellas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El damos cuenta de esto tiene tambi\u00e9n su aporte al ministerio. En primer lugar, nos ayuda a no sentimos tan \u00ab\u00fanicas\u00bb en la desdicha. Si bien hay un dicho popular que dice: \u00abMal de muchos, consuelo de tontos\u00bb, en este caso tiene mucho que ver el saber que lo que me sucede no es \u00abparticularmente a m\u00ed\u00bb sino que es algo m\u00e1s general. Como dec\u00eda antes, as\u00ed es la vida para muchas mujeres, igual que para nosotras. Tratar de cambiarlo totalmente es buscar lo imposible. S\u00ed debemos, como parejas pastorales, administrar bien el tiempo, la agenda, el dinero y lo dem\u00e1s, evitando excesos innecesarios o tareas que bien puede (y debe) hacer otro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, las situaciones como \u00e9stas nos capacitan para entender mejor las penurias y situaciones de esas otras mujeres que quisi\u00e9ramos ver crecer m\u00e1s r\u00e1pido en la iglesia o a las que quisi\u00e9ramos \u00abver en todas las reuniones de mujeres\u00bb que nos toca programar. Esta realidad nos anima a buscar soluciones de aplicaci\u00f3n m\u00e1s general, ya que deben ser aprovechadas por m\u00e1s mujeres de lo que al principio cre\u00edamos.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Apuntes Pastorales, Volumen VI \u0096 N\u00famero 3<\/P><\/B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Dorotea de Pentecost Si uno escucha hablar a un grupo de esposas de pastores, tendr\u00eda la impresi\u00f3n que somos las personas m\u00e1s perseguidas, maltratadas y sobrecargadas de trabajo. Pero consultar a otras mujeres, con maridos dedicados a otras tareas, me ense\u00f1\u00f3 varias cosas. 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