{"id":2280,"date":"2015-12-01T00:42:44","date_gmt":"2015-12-01T05:42:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-ii\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:44","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:44","slug":"el-amor-de-dios-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-ii\/","title":{"rendered":"El Amor de Dios, Parte II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Continuamos con nuestra serie acerca del amor de Dios. Hemos estado hablando acerca del amor de Dios por los hombres y del amor de los hombres por Dios. Vamos a retomar este tema recordando lo que nos dice Pablo en Romanos 5:8.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Dios nos dio la m\u00e1s grande muestra de su amor muriendo por nosotros cuando a\u00fan \u00e9ramos pecadores (5:8). Dios, en efecto, manifest\u00f3 su amor por los hombres enviando a su Hijo a morir por nosotros. Lo hizo no porque hubiera algo bueno en nosotros, o porque lo mereci\u00e9ramos, sino m\u00e1s bien, lo contrario. Nosotros no lo merec\u00edamos. Pero \u00c9l quer\u00eda salvarnos. Como dice el Evangelio de San Juan en el conocido vers\u00edculo: \u00abPorque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo que dio a su hijo unig\u00e9nito para que todo el que crea en \u00c9l no se pierda sino tenga vida eterna.\u00bb (3:16). \u00bfQui\u00e9n estar\u00eda dispuesto a morir por otra persona? Quiz\u00e1 una madre estar\u00eda dispuesta a morir por su hijo, o un hijo por su padre o por un hermano. A lo sumo morir\u00edamos por un amigo. Pero \u00bfqui\u00e9n morir\u00eda por un ser a quien no conoce? \u00bfqui\u00e9n morir\u00eda por un ser odioso, por un criminal, por un malvado? Peor a\u00fan \u00bfQu\u00e9 padre estar\u00eda dispuesto a entregar a su hijo a la muerte por un asesino, por un monstruo de maldad? \u00bfA la tortura m\u00e1s cruel y a la muerte m\u00e1s ignominiosa? Pues eso es lo que Dios hizo por nosotros. Entreg\u00f3 a su hijo a los verdugos m\u00e1s crueles para que muriera por criminales y desalmados; por hombres sensuales y deshonestos, por la escoria de la humanidad; lo hizo aun a sabiendas de que la mayor\u00eda de los hombres por los cuales mor\u00eda no se dar\u00edan por enterados, no apreciar\u00edan su sacrificio y no lo aprovechar\u00edan. Esto es, sabiendo que la mayor\u00eda de los hombres persistir\u00eda en su rebeli\u00f3n y se condenar\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 dolor m\u00e1s grande para Dios ver c\u00f3mo ese sacrificio supremo se vuelve in\u00fatil para la masa tan numerosa de seres humanos que \u00c9l quiso salvar! Creemos que la agon\u00eda de Jes\u00fas en el huerto de Getseman\u00ed en gran parte fue causada por el pensamiento de que \u00c9l morir\u00eda en vano para muchos. En su primera ep\u00edstola el ap\u00f3stol Juan expresa un pensamiento semejante al de Pablo que citamos antes: \u00abDios muestra su amor por nosotros en que envi\u00f3 a su Hijo a morir por nosotros, para que nosotros vivamos por \u00c9l.\u00bb (1Jn 4:9) \u00bfQu\u00e9 quiere decir que nosotros vivimos por \u00c9l? En primer lugar, vivimos por \u00c9l f\u00edsicamente porque \u00c9l \u00absostiene el mundo con su poder\u00bb, como se dice en la ep\u00edstola a los Hebreos (1:3). El mundo fue no s\u00f3lo creado por el Verbo, sino que adem\u00e1s, si \u00c9l dejara de sostener al mundo con la palabra de su poder, el mundo volver\u00eda a la nada. Si \u00c9l dejara de pensar en nosotros un instante, nosotros dejar\u00edamos de existir, desparecer\u00edamos, \u00abporque en \u00c9l vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.\u00bb (Hch 17:18) Y, en segundo, vivimos por \u00c9l espiritualmente porque \u00c9l nos ha dado su vida espiritual, es decir, la vida eterna, resucit\u00e1ndonos con \u00c9l. Vivimos por \u00c9l espiritualmente porque si no fuera por su sacrificio en la cruz todos estar\u00edamos irremediablemente condenados al infierno. Mucha gente se hincha la boca proclamando cu\u00e1nto aman a Dios, como si la iniciativa de amarlo fuera de ellos. Pero fue Dios quien tom\u00f3 la iniciativa de amarnos. Su amor no es respuesta al nuestro, sino, al rev\u00e9s: \u00abNosotros le amamos porque \u00c9l nos am\u00f3 primero.\u00bb (1Jn 4:19). Dios podr\u00eda haber condenado al mundo, y haber hecho desaparecer a la humanidad a causa de sus muchos pecados, como una vez lo hizo en \u00e9poca de No\u00e9 (Gn 7). Nosotros merecemos en verdad que \u00c9l nos trate as\u00ed. Hoy d\u00eda mismo, vista la gran maldad que impera en el mundo, \u00c9l podr\u00eda hacerlo. Pero \u00c9l ama a sus criaturas y su amor lo impulsa a salvarnos, a perdonar nuestros pecados y a reconciliarnos con \u00c9l a trav\u00e9s de su Hijo. (Jn 3:17) \u00bfTiene pues algo de extra\u00f1o que Dios, am\u00e1ndonos de esa manera, desee que nosotros le amemos sobre todas las cosas y que nos haya dado un mandamiento en ese sentido? Podr\u00eda quiz\u00e1 decirse que Dios no deber\u00eda pedirnos que le amemos, porque no se obtiene el amor de nadie dando una orden. En efecto \u00bfpodr\u00eda un hombre ordenar a una mujer que lo ame? Aunque fuera el m\u00e1s bello de todos los galanes dif\u00edcilmente obtendr\u00eda su amor de esa manera. Pero, en cambio, si se dedicara a tratarla con afecto, a llenarla de favores y regalos, y a satisfacer hasta sus menores deseos fielmente y sin exigirle nada a cambio, aunque fuese el hombre m\u00e1s feo de aspecto, acabar\u00eda por conquistar su coraz\u00f3n. Dios no nos ha dado el mandamiento de amarle como si fuera la orden perentoria de un amo exigente y altivo. No nos ordena algo que sea contrario a nuestras inclinaciones naturales; sino, al contrario, nos ordena amarle como hace el amante que se postra a los pies de su amada, despu\u00e9s de haberla colmado de bienes y de engre\u00edrla. \u00c9l ha hecho todo lo necesario, hasta lo m\u00e1s inconcebible, para que le amemos. No es dif\u00edcil amarle, sino todo lo contrario, pues \u00c9l es infinitamente amable y bueno. Su misericordia y su fidelidad son infinitas. \u00c9l merece nuestro amor y lo retribuye con infinita largueza. No es dif\u00edcil amarle, sino muy f\u00e1cil. Sin embargo, nos ha dado la orden de amarle sobre todas las cosas primero, porque \u00c9l se lo merece; segundo, porque nos conviene amarle; tercero porque \u00c9l es un Dios de verdad y era necesario que nos diera el patr\u00f3n, el modelo del amor que le debemos. Y en cuarto lugar, porque el hombre, como no le ve, tiende a enredar sus afectos en las cosas visibles, en personas y cosas que valen menos que \u00c9l, pero que est\u00e1n m\u00e1s cerca de nuestros sentidos y de nuestras percepciones; es decir, de nuestra realidad corriente, y por eso se olvida de Dios. No es dif\u00edcil amar a Dios de otro lado porque, como hemos sido hechos a su imagen y semejanza, y \u00c9l es amor, tenemos, aunque desfigurado, ese amor en nosotros que responde inmediatamente al amor de otro. Ese el motivo por el cual el ser humano suele amar a todo el que lo ama, y es amable con todo el que se muestra amable con \u00e9l. Nadie es insensible al amor que otro siente por uno, salvo que sea un amor perverso.  \u00bfY ser\u00edamos nosotros insensibles al amor que Dios nos ha mostrado? \u00bfHay alguien que, conoci\u00e9ndolo, no amar\u00eda a Dios? En verdad, s\u00f3lo los que no conocen a Dios, o los que no creen en \u00c9l pueden no amarle. Y no saben cu\u00e1nto es lo que se pierden. Dijimos en nuestra charla pasada que el hombre es feliz cuando ama. El s\u00f3lo hecho de amar lo colma de felicidad. Pues bien, no hay amor que pueda darnos mayor felicidad que amar a Dios. En primer lugar porque \u00c9l es el bien supremo y la felicidad que se reciba amando depende de cu\u00e1l sea y cu\u00e1nto valga el objeto amado. Y en segundo, porque el que ama y es amado posee. Pero el que ama a Dios y es amado por \u00c9l, lo posee todo. De ah\u00ed que nuestra gran tarea en esta vida sea conocer a Dios para aprender a amarle. Pero \u00bfc\u00f3mo se conoce a una persona? Trat\u00e1ndolo. Frecuentando su compa\u00f1\u00eda. Intimando con ella. Eso es lo que hacemos sin darnos quiz\u00e1 cuenta, cuando oramos. Tratamos con Dios. Intimamos con \u00c9l. \u00bfCu\u00e1ntas veces no hemos o\u00eddo a alguien decir: Esta persona no me ca\u00eda bien, pero ahora que lo he tratado me cae simp\u00e1tico? No le era simp\u00e1tico porque no lo conoc\u00eda, pero cuando lo trat\u00f3 descubri\u00f3 en \u00e9l, o en ella, muchas cualidades que lo hacen \u00abamable\u00bb, esto es, digno de ser amado. Muchas personas, como he dicho antes, no aman a Dios porque no le conocen. Si le conocieran, le amar\u00edan. El que lo conoce poco, le ama poco. El que lo conoce mucho, le ama mucho. Ese es el motivo por el cual cuanto m\u00e1s ora una persona, tanto m\u00e1s amar\u00e1 a Dios, porque cuanto m\u00e1s ora, tanto m\u00e1s le conocer\u00e1. Y tambi\u00e9n, porque en la intimidad Dios le har\u00e1 sentir su amor. Un amor que no se compara con ning\u00fan amor humano.  El otro d\u00eda escuch\u00e9 a un pastor amigo recitar de memoria este soneto que es una joya de la poes\u00eda espa\u00f1ola del Siglo de Oro y una pieza maestra de la piedad cristiana.<\/P><br \/>\n<P align=center><B>A JESUS CRUCIFICADO<\/B><\/P><\/p>\n<p><P align=justify><B>No me mueve mi Dios para quererteEl cielo que me tienes prometido;Ni me mueve el infierno tan temido,Para dejar por eso de ofenderte. T\u00fa me mueves, Se\u00f1or; mu\u00e9veme el verteClavado en una cruz y escarnecido;Mu\u00e9veme el ver tu cuerpo tan herido;Mu\u00e9venme tus afrentas y tu muerte. Mu\u00e9veme, en fin, tu amor de tal manera,Que aunque no hubiera cielo yo te amara,Y aunque no hubiera infierno te temiera. No me tienes que dar porque te quiera;Porque, aunque lo que espero no esperara,Lo mismo que te quiero te quisiera.<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El soneto ha sido atribuido a varios autores (Teresa de \u00c1vila, Francisco Javier, etc.) pero no hay seguridad alguna de qui\u00e9n sea su autor, de manera que figura como obra an\u00f3nima.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Continuamos con la tercera parte de esta serie el pr\u00f3ximo viernes 6\/2\/04. \u00a1No se la pierda!<\/P><br \/>\n<P align=justify><\/p>\n<p>Acerca del autor:Jos\u00e9 Belaunde N. naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Para m\u00e1s informaci\u00f3n puede escribir al hno. Jos\u00e9 a jbelaun@terra.com.pe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. Continuamos con nuestra serie acerca del amor de Dios. Hemos estado hablando acerca del amor de Dios por los hombres y del amor de los hombres por Dios. Vamos a retomar este tema recordando lo que nos dice Pablo en Romanos 5:8. 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