{"id":2281,"date":"2015-12-01T00:42:45","date_gmt":"2015-12-01T05:42:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-iii\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:45","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:45","slug":"el-amor-de-dios-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-iii\/","title":{"rendered":"El Amor de Dios, Parte III"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Tercera parte sobre esta serie acerca del Amor de Dios. Hemos estado hablando sobre el amor de Dios en las anteriores entregas y preguntamos alguna vez \u00bfPorqu\u00e9 es que Dios nos manda amarle cuando el amor es algo que brota o no brota espont\u00e1neamente en una persona, pero que no puede surgir a pedido?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Dios tiene muy buenas razones para pedirnos que le amemos. Ya he mencionado algunas de ellas y por eso no voy a repetirlas. Pero hay algunas que no he mencionado y a esas quiero dedicar este art\u00edculo. Hay entre ellas una muy importante y es la siguiente: El amor de Dios cuida nuestro coraz\u00f3n, nos guarda del mal camino. \u00bfDe qu\u00e9 manera? La persona que ama trata de agradar en todo a su amado, se desvive por serle grato. Si nosotros amamos a Dios trataremos igualmente de serle gratos, trataremos de que ni siquiera el menor de nuestros pensamientos le sea contrario. Nos esforzaremos en serle fieles. Si yo amo a Dios tratar\u00e9 de evitar todo aquello que pueda desagradarle. Entonces se cumplir\u00e1 en m\u00ed lo que dice el salmo 23: Que Dios \u00abme gu\u00eda por senderos de justicia por amor de su nombre.\u00bb (v.3) Por amor de su nombre, esto es, por amor de s\u00ed mismo, Dios me gu\u00eda por senderos justos. Pero tambi\u00e9n yo mismo, por el amor que le tengo tratar\u00e9 de no apartarme de sus caminos. El amor es pues una barrera, una defensa contra las tentaciones.La mujer que ama a un hombre de veras es indiferente a los halagos y las miradas admirativas que le dirigen otros hombres. El amor que tiene por su amado la guarda y la vuelve indiferente a los que la cortejan. Ello es as\u00ed porque el amor tiende a ser exclusivo, a concentrarse en una persona. El que es capaz de amar realmente, concentra su amor en una persona, no lo dispersa. De manera semejante, si nosotros amamos a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n, todos los halagos del mundo que pudieran alejarnos de Dios no tendr\u00e1n mucho valor para nosotros, empalidecer\u00e1n al lado suyo. Se cumplir\u00e1 entonces en nosotros lo que afirma Pablo en Filipenses cuando dice: \u00abconsidero todas las cosas como p\u00e9rdida&#8230;y todo lo tengo por basura por ganar a Cristo.\u00bb (Flp 3:8).Todas las satisfacciones que ofrece el mundo representar\u00e1n poco para m\u00ed si Dios ocupa realmente el centro de mi coraz\u00f3n: lujos, autom\u00f3viles, dinero, posici\u00f3n, fama, etc. Esas cosas por las cuales los seres humanos se desviven no me cautivar\u00e1n hasta el extremo de abandonarlo a \u00c9l por conseguirlas. Y aunque hay muchas cosas sin las cuales no nos es posible vivir en el mundo, el amor de Dios las ordenar\u00e1 de tal manera que cada una ocupe el lugar sano que les corresponde y no me dominen.Pero si yo vivo obsesionado por alcanzar s\u00f3lo metas materiales, si me desvivo por figurar, por tener \u00e9xito o mucho dinero, por lograr una posici\u00f3n de poder, y todo lo sacrifico por esa causa, tendr\u00e9 ah\u00ed una buena se\u00f1al de que no amo a Dios sobre todas las cosas, sino m\u00e1s bien, de que hay algunas cosas que tienen precedencia en mi coraz\u00f3n, que me importan m\u00e1s que \u00c9l.Es interesante observar c\u00f3mo muchos cristianos persiguen en el contexto cristiano esos mismos fines que persegu\u00edan en el mundo. Quieren triunfar en ese medio, ser reconocidos como l\u00edderes. Han trasferido sus ambiciones de un mundo a otro, del pagano al cristiano. Pero no hay mucha diferencia entre las dos ambiciones, con la salvedad de que, en el caso de la segunda, muchas veces la ambici\u00f3n se ti\u00f1e de hipocres\u00eda porque usa a Dios como pretexto.Dios no quiere precisamente que yo ame lo terrenal m\u00e1s de lo que lo amo \u00c9l. \u00c9l desea ocupar el primer lugar en mi coraz\u00f3n, porque desea mi bien y sabe que \u00ablos que quieren enriquecerse, caen en tentaci\u00f3n y lazo y en muchas codicias necias y enga\u00f1osas\u00bb (1Tm 6:9) que llevan a los hombres a la destrucci\u00f3n.Y si eso ocurre conmigo, como buen padre amante, usar\u00e1 la disciplina para corregirme. Sabe que amarle a \u00c9l sobre todas las cosas es lo que m\u00e1s nos conviene, porque es lo que mejor fruto produce en nuestras vidas, sea en la presente o en la futura. Entonces, por diversos medios tratar\u00e1 de que nos desprendamos de aquellas cosas que nos separan de \u00c9l, que compiten con \u00c9l, o que disminuyen nuestro amor por \u00c9l. Aun, si fuera necesario, empleando una disciplina dolorosa para lograr lo que conduce a nuestro bien.Los padres castigan a sus hijos traviesos, pero no por ello dejan de amarlos. Al contrario la severidad que a veces pueden mostrar con ellos es una muestra de su amor. Los padres que nunca corrigen a sus hijos, que les consienten todo, les hacen un terrible da\u00f1o y demuestran que no les aman realmente: \u00abEl que detiene el castigo a su hijo aborrece; mas el que le ama desde temprano lo corrige\u00bb (Pr 13:24). As\u00ed tambi\u00e9n Dios puede en ocasiones hacernos sentir el desagrado que le provoca nuestra conducta. Aquello que la Biblia llama la ira de Dios y que se manifiesta en pruebas y tribulaci\u00f3n. No obstante, cualquiera que sea la adversidad de las circunstancias, nosotros podemos estar seguros de la permanencia del amor de Dios, de la inmutabilidad de su amor. Como dice el p\u00e1rrafo que ya citamos en nuestra primera charla sobre el tema, no hay nada que pueda separarnos del amor de Dios: \u00abNi la muerte ni la vida, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos puede separar del amor de Dios que es Cristo Jes\u00fas.\u00bb (Rm 8:38,39)No hay nada tampoco que el hombre pueda hacer para que Dios deje de amarlo. Como dice Isa\u00edas, \u00c9l nos lleva esculpidos en sus manos (49:15,16), de tal modo que si aun nuestro padre o nuestra madre nos dejaran \u00c9l nunca nos abandonar\u00e1 (Is 66:13). Hay tatuajes que no pueden ser borrados por mucho que se laven. Podr\u00edamos decir que Dios nos lleva tatuados en sus manos y por mucho que nosotros hagamos para borrarnos nunca lo lograremos. Dios est\u00e1 condenado a amarnos, como dije alguna vez, porque est\u00e1 en su naturaleza amar.Sin embargo, si bien es cierto que nada puede separarnos del amor de Dios, nosotros, en cambio, s\u00ed podemos separarnos de los beneficios que nos brinda su amor. Cuando estamos cerca de \u00c9l, \u00c9l nos cubre con sus alas como la gallina hace con sus polluelos (Sal 91:4), pero si el polluelo rebelde se sale de la protecci\u00f3n que le ofrecen las alas de su madre, se expone a las garras de los gavilanes que sobrevuelan el gallinero (Mt 23:37). Algo semejante hace con frecuencia el hombre cuando desobedece a Dios. Se expone a los zarpazos y a las fauces del le\u00f3n rugiente que merodea buscando a quien devorar (1P 5:8).Entonces empiezan los problemas, los conflictos, las dificultades que nos agobian. Entonces comemos el fruto de nuestro camino (Pr 1:31). Por eso es que Jes\u00fas ordena a aquellos a quienes Dios ha recibido por hijos que permanezcan en su amor (Jn 15:9). Y \u00bfC\u00f3mo permanecemos en su amor? \u00c9l mismo contesta: Guardando sus mandamientos (v.10). Esto es, obedeciendo a Dios como un buen hijo obedece al padre a quien ama. Las situaciones dif\u00edciles que se nos presentan cuando nos alejamos de Dios son una llamada de atenci\u00f3n que \u00c9l nos dirige para que recapacitemos y volvamos a \u00c9l. Como dice el salmista, \u00abBienaventurado el hombre a quien t\u00fa Se\u00f1or corriges y en tu ley instruyes.\u00bb (Sal 94:12). O como se advierte en Hebreos: \u00abNo menosprecies la disciplina del Se\u00f1or, ni desmayes cuando eres reprendido por \u00c9l. Porque el Se\u00f1or al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.\u00bb (Hb 12:5,6; Jb 5:17; Pr 3:11,12). (31.08.03)<\/P><br \/>\n<P align=justify><\/p>\n<p>Espere la cuarta parte de esta serie el pr\u00f3ximo Martes 10 de febrero, \u00a1 No se la pierda! <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. Tercera parte sobre esta serie acerca del Amor de Dios. 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