{"id":2288,"date":"2015-12-01T00:42:53","date_gmt":"2015-12-01T05:42:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-iv\/"},"modified":"2015-12-01T00:42:53","modified_gmt":"2015-12-01T05:42:53","slug":"el-amor-de-dios-parte-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-iv\/","title":{"rendered":"El Amor de Dios, Parte IV"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cuarta entrega sobre la serie, El Amor de Dios. Dios nunca se sacia de amar, y \u00c9l quisiera que todos entr\u00e1ramos a ese c\u00edrculo de su intimidad, quiz\u00e1 a alguno de nosotros Dios nos llam\u00f3 en determinado momento de un modo especial y no respondimos a ese llamado, no nos atrevimos a entregarle todo; tuvimos miedo de arriesgar demasiado por su causa&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Dios ama a todos sin acepci\u00f3n de personas, esto es, sin distingos, dicen la Escrituras en muchos lugares (Hch 10:34; Rm 2:11) y no cabe duda de que es as\u00ed. Sin embargo, el Evangelio nos dice que hab\u00eda un disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba en especial (Jn 13:23;19:26;21:7). Y en diversos pasajes de las Escrituras se nos dice que hay personas que son especialmente amadas por Dios (Dn 10:11,19). Pero no hay contradicci\u00f3n entre esas afirmaciones. Lo que ocurre es que, aunque Dios ama a todos por igual, no todos penetran por igual en el c\u00edrculo de su intimidad. Unos lo hacen m\u00e1s que otros, de acuerdo con su disposici\u00f3n interior o de alguna gracia especial recibida. Y algunos, aun amando a Dios, se mantienen relativamente alejados. Les basta saber que Dios los ama como ama a todos. En cambio, \u00c9l nunca se sacia de amar y quisiera que todos perteneci\u00e9ramos a ese c\u00edrculo de privilegiados que han penetrado en su intimidad. Es cierto que \u00c9l llama a algunos en especial a estar m\u00e1s unidos a \u00c9l para una labor o una misi\u00f3n particular. Son personas que atravesar\u00e1n tambi\u00e9n, precisamente por ese motivo, grandes pruebas en sus vidas, como se ha se\u00f1alado en otra ocasi\u00f3n, y que har\u00e1n grandes haza\u00f1as para \u00c9l. Es decir, la elecci\u00f3n especial es una elecci\u00f3n para el sufrimiento. El ap\u00f3stol Pablo es un buen ejemplo (v\u00e9ase al respecto Hch 9:15,16; 2Cor 11:23-33). Pero quiz\u00e1 a alguno de nosotros Dios nos llam\u00f3 en determinado momento de un modo especial y no respondimos a ese llamado, no nos atrevimos a entregarle todo; tuvimos miedo de arriesgar demasiado por su causa. Si \u00e9se fuera el caso, nos perdimos una gran oportunidad. Y si acaso nos sentimos moment\u00e1neamente aliviados entonces, a la larga hemos salido perdiendo. Sea como fuere, aunque \u00c9l ama ciertamente a todas sus criaturas y m\u00e1s especialmente a sus hijos, hay una ventaja en pertenecer al c\u00edrculo de sus favoritos. \u00bfC\u00f3mo podemos entrar nosotros en el c\u00edrculo de esos privilegiados? Proponi\u00e9ndonoslo y haciendo lo necesario. Esto es, estando dispuestos a pagar <B>el precio exigido <\/B>y a hacer todo lo necesario para manifestarle <B>un amor sin l\u00edmite<\/B>, tal como se ense\u00f1a en las Escrituras. Veamos c\u00f3mo:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nosotros manifestamos nuestro amor por Dios de diversas maneras. La primera es obedeci\u00e9ndole: \u00abEl que tiene mis mandamientos y los guarda, \u00e9se es el que me ama\u00bb (Jn 14:21). El hijo que ama a su padre le obedece. El ni\u00f1o engre\u00eddo, malcriado, que no le obedece, demuestra con su rebeld\u00eda que no le ama. Ha sido mal ense\u00f1ado a amarse a s\u00ed mismo sobre todas las cosas, y s\u00f3lo obedece a su padre cuando le conviene. Pero cuanto m\u00e1s ame un hijo a su padre m\u00e1s le obedecer\u00e1, hasta en sus m\u00e1s m\u00ednimos deseos cualquiera que sea el costo. Jes\u00fas nos ha dado ejemplo (Jn 14:31). Nosotros manifestamos nuestro amor a Dios en que no s\u00f3lo obedecemos su voluntad expl\u00edcita, expuesta en su palabra, digamos a grandes rasgos, sino en que tratamos de profundizar en ella y entender todas sus implicancias pr\u00e1cticas para apropi\u00e1rnoslas y hacerlas realidad en nuestra vida. Pero vamos a\u00fan m\u00e1s lejos: estamos a la escucha de los deseos que Dios nos inspira en el alma para obedecerlos. Cu\u00e1nto m\u00e1s sigamos esas inspiraciones internas, m\u00e1s nos hablar\u00e1 el Se\u00f1or al coraz\u00f3n. Este es un secreto de nuestra relaci\u00f3n con Dios: Escuchar su voz que habla como un susurro apenas perceptible y obedecerla. En otras palabras, tratamos de hacer su voluntad en sus menores detalles, viviendo constantemente en su presencia como un esclavo delante de su Se\u00f1or esperando sus \u00f3rdenes, tal como hac\u00edan El\u00edas y Eliseo (1R 18:15). Eso exige, en cierta medida, un apartarse de las ocupaciones normales del mundo y una dedicaci\u00f3n especial a la obra de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En segundo lugar manifestamos nuestro amor por Dios habl\u00e1ndole. \u00c9l est\u00e1 dentro de nosotros. Es el amigo que siempre nos acompa\u00f1a. Nadie le hace hielo a un amigo que viene a vernos o a quien encontramos en la calle o que camina al lado nuestro, sino, al contrario, le hablamos, conversamos y bromeamos con \u00e9l, le contamos nuestros asuntos con toda confianza. Se le habla a Dios de palabra o con el pensamiento, porque \u00c9l escucha nuestros pensamientos, dice la Escritura (Is 66:18; Mt 9:4;12:25). <B>El enamorado piensa todo el tiempo en su enamorada<\/B>. El hombre que ama a Dios, piensa todo el tiempo en \u00c9l. <B>Tanto le amas, tanto piensas en \u00c9l<\/B>. Cuanto m\u00e1s le amas, m\u00e1s pensar\u00e1s en \u00c9l. Cuantos m\u00e1s pienses en \u00c9l, m\u00e1s le amar\u00e1s. Ese es un c\u00edrculo no vicioso, sino virtuoso. Pero tambi\u00e9n, cuanto m\u00e1s pienses en \u00c9l, m\u00e1s y mejor le conocer\u00e1s, mayor intimidad tendr\u00e1s con \u00c9l y \u00c9l te prestar\u00e1 sus pensamientos, de manera que alg\u00fan d\u00eda no tengas otros pensamientos sino los que \u00c9l te inspire. Entonces \u00c9l podr\u00e1 realmente guiarte. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Si viene un invitado a nuestra casa a visitarnos no lo dejamos solo en el sal\u00f3n y nos vamos a hacer nuestros asuntos. Al contrario, le dedicamos toda nuestra atenci\u00f3n. Y si tenemos que hacer algo, le pedimos disculpas para ausentarnos un momento, y tan pronto terminamos, regresamos donde \u00e9l. Hagamos lo mismo con Jes\u00fas, que es nuestro hu\u00e9sped interno. Orar es hablar y nosotros tenemos tantas cosas que decirle a Dios. \u00bfO no tienes nada personal que decirle? \u00bfEn qu\u00e9 andas pensando cuando vas a tu trabajo, sea a pie o en la movilidad? Quiz\u00e1 en tonter\u00edas, o dejas vagar tu pensamiento. O quiz\u00e1 pienses en algo que te preocupa. Si lo segundo, en lugar de ir d\u00e1ndole vueltas en la cabeza, devan\u00e1ndote los sesos, conversa el asunto con el Se\u00f1or; plant\u00e9ale tus preocupaciones y analiza el problema con \u00c9l. Si eso haces, le est\u00e1s pasando el problema a \u00c9l. \u00c9l no se molestar\u00e1 por ello, sino, m\u00e1s bien, te agradecer\u00e1 la confianza y te dar\u00e1 la soluci\u00f3n, te dar\u00e1 una idea a seguir. Y como ya te la dio, te va a ayudar a llevarla a cabo. \u00bfNo actuamos los amigos as\u00ed unos con otros? Cu\u00e1nto m\u00e1s \u00c9l, que es nuestro mejor amigo. El amigo sin falla. El amigo de quien est\u00e1 dicho que tiene cuidado de nosotros. (1P5:7). Esto es especialmente \u00fatil en las noches, cuando tenemos una preocupaci\u00f3n que no nos deja dormir. En lugar de atormentarnos, habl\u00e9mosle a Dios del problema y despu\u00e9s de haberlo repasado con \u00c9l, apartemos todo pensamiento y conciliemos el sue\u00f1o repitiendo en la cabeza el nombre de Jes\u00fas. De repente nos despertamos en la ma\u00f1ana con la soluci\u00f3n a nuestro problema en la mente. Dios nos lo habr\u00e1 dado durante el sue\u00f1o.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero hay otra ventaja en hablarle a Dios con frecuencia. Cu\u00e1nto m\u00e1s le hables, m\u00e1s le conocer\u00e1s. Cu\u00e1nto m\u00e1s le conozcas, m\u00e1s le amar\u00e1s, y m\u00e1s confianza tendr\u00e1s con \u00c9l. Cu\u00e1nto m\u00e1s confianza tengas con \u00e9l, m\u00e1s transparentes ser\u00e1n sus deseos para ti, y m\u00e1s transparentes ser\u00e1n tus deseos para \u00c9l. Su palabra dice que si te deleitas en \u00c9l, \u00c9l te dar\u00e1 lo que tu coraz\u00f3n desea (Sal 37:4). Te conceder\u00e1 tus deseos m\u00e1s ocultos sin que tengas necesidad de ped\u00edrselos. \u00bfY c\u00f3mo nos deleitamos en \u00c9l? Am\u00e1ndole, alab\u00e1ndole y ador\u00e1ndole sin cesar. Nuestra vida deber\u00eda ser un acto de amor continuo. Naturalmente, si tienes intimidad con \u00c9l y conoces sus deseos, los tuyos no ser\u00e1n contrarios a los suyos, sino que m\u00e1s bien coincidir\u00e1n con los de El. Y si tus deseos coinciden con los de \u00c9l \u00bfc\u00f3mo te los va a negar?<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. Cuarta entrega sobre la serie, El Amor de Dios. 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