{"id":2313,"date":"2015-12-01T00:43:27","date_gmt":"2015-12-01T05:43:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-v\/"},"modified":"2015-12-01T00:43:27","modified_gmt":"2015-12-01T05:43:27","slug":"el-amor-de-dios-parte-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-v\/","title":{"rendered":"El Amor de Dios, Parte V"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Hemos estando hablando acerca de las diversas formas como se manifiesta nuestro amor por Dios. Mencionamos la primera, que consiste en obedecerle; y la segunda, que consiste en hablarle constantemente en la intimidad del coraz\u00f3n, hoy hablamos de la tercera.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Hoy llegamos a\u00a0nuestra tercera consideraci\u00f3n. No hay nada que agrade m\u00e1s a una mujer que un hombre le diga que es bonita o atractiva. Y a un var\u00f3n lo m\u00e1s agradable que una mujer puede decirle es que es muy varonil o muy inteligente. Ahora bien, a Dios \u00bfqu\u00e9 cosa podemos decirle que m\u00e1s le agrade? \u00bfQue es todopoderoso u omnisciente? Bueno, \u00c9l ya lo sabe y no necesita que le pasemos la franela. Aunque a \u00c9l le agrada ciertamente que le alabemos, hay algo que le agrada a\u00fan m\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si yo quiero agradar a Dios, halagarle, lo mejor que puedo hacer es confiar en \u00c9l. No hay nada que le agrade m\u00e1s a Dios que el hombre conf\u00ede en \u00c9l. \u00abSin fe es imposible agradar a Dios&#8230;\u00bb (Hb 11:6) Y no hay nada que le desagrade m\u00e1s, que le ofenda m\u00e1s, que desconfiar de \u00c9l. Si t\u00fa conf\u00edas en \u00c9l para cualquier asunto que te preocupe, le est\u00e1s diciendo que es sabio y que conoce cu\u00e1l es la mejor soluci\u00f3n, que es poderoso y puede llevar a cabo todo lo que se propone, que es fiel para cumplir todo lo que promete. Si t\u00fa conf\u00edas en \u00c9l, har\u00e1 todo lo necesario, todo lo posible, hasta lo humanamente imposible, para honrar tu confianza, para no defraudarte. De ah\u00ed que una de las mejores oraciones que podemos hacer al Padre es aquella conforme a lo que dice el salmo 37:5: \u00abEncomienda al Se\u00f1or tus caminos, conf\u00eda en \u00c9l y \u00c9l obrar\u00e1.\u00bb. Si tienes alguna cosa que te preocupa, enc\u00e1rgasela a Dios y \u00c9l la resolver\u00e1. El ap\u00f3stol Pedro escribi\u00f3: \u00abEchad todas vuestras ansiedades sobre \u00c9l, porque \u00c9l tiene cuidado de vosotros.\u00bb (1P 5:7). Pero si nosotros oramos con desconfianza, pensando que no nos dar\u00e1 lo que le pedimos, le ofendemos y actuar\u00e1 tal como hemos pensado, porque \u00abconforme a vuestra \u00a0fe os sea hecho\u00bb (Mt 9:29).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por \u00faltimo, nosotros manifestamos nuestro amor por Dios amando al pr\u00f3jimo. Para comenzar, notemos que Dios no nos ha ordenado amarle a \u00c9l como nos amamos a nosotros mismos, a pesar de que \u00e9sa es la medida suprema de nuestro amor, ya que, en verdad, a nadie amamos m\u00e1s de lo que nos amamos a nosotros mismos, a nuestro yo. Pero \u00c9l quiere que nosotros le amemos a \u00c9l a\u00fan m\u00e1s, como dice el Catecismo: que le amemos sobre todas las cosas, esto es, m\u00e1s a\u00fan de lo que nos amamos a nosotros mismos. Por eso nos dice tambi\u00e9n que nos neguemos a nosotros mismos por amor a \u00c9l. El que se niega a s\u00ed mismo, ama a Dios m\u00e1s de lo que se ama a s\u00ed mismo. Jes\u00fas nos am\u00f3 as\u00ed, puesto que dio su vida por nosotros. Su amor por nosotros es la medida del amor que nosotros debemos tener por \u00c9l. Pero \u00c9l quiere que nosotros amemos al pr\u00f3jimo como nos amamos a nosotros mismos. Y eso es ya muy bravo. \u00bfC\u00f3mo lo voy a amar tanto como a m\u00ed mismo? Yo me cuido a mismo, me alimento, me engr\u00edo, me admiro, me miro al espejo, me compro lo que me gusta si puedo, etc. \u00bfY voy a tener que hacer todo eso por otro? En verdad \u00c9l nos ha dado un mandamiento nuevo: \u00abAmaos unos a otros&#8230;\u00bb (Jn 13:34). Eso no es nuevo. Eso ya lo sabemos. Pero s\u00ed es nuevo, porque ah\u00ed se nos dice algo m\u00e1s que no est\u00e1 en el mandamiento conocido, algo que va m\u00e1s all\u00e1: que nos amemos unos a otros tal como \u00c9l nos ha amado, hasta dar la vida por nosotros. Es decir, que amemos al pr\u00f3jimo m\u00e1s de lo que nos amamos a nosotros mismos. Ya que dar la vida supone eso: amar al pr\u00f3jimo m\u00e1s de lo que uno se ama a s\u00ed mismo. Jes\u00fas nos am\u00f3 de esa manera: hasta el extremo de dar su vida por nosotros. Nosotros debemos amar al pr\u00f3jimo hasta el extremo de dar la vida por \u00e9l. (1Jn 3:16). El que entrega la vida por otro le ama m\u00e1s de lo que ama su propia vida. De lo contrario no la sacrificar\u00eda en bien del pr\u00f3jimo.\u00a0Por lo general, nosotros no amamos de esa manera porque s\u00f3lo amamos a los que nos aman y nos hacen bien, y aborrecemos a los que nos hacen da\u00f1o. Esa es nuestra reacci\u00f3n natural. Pero Dios no quiere que actuemos as\u00ed, sino que siempre amemos como ama \u00c9l. Que amemos con un amor imperturbable, indiferente a la forma como nos trate el pr\u00f3jimo, sea buena o mala, al extremo de que amemos a nuestros enemigos, y les devolvamos bien por mal, como \u00c9l hace. Y si eso es lo que Dios demanda de m\u00ed \u00bfVoy yo a odiar a aquel a quien Dios ama? Porque Dios no odia a \u00e9se que yo odio, sino que lo ama igual que a m\u00ed. \u00bfPuedo yo odiarlo? Jes\u00fas dijo \u00abAmad a vuestros enemigos&#8230;\u00bb Dios ama a mis enemigos \u00bfno los amar\u00e9 yo a mi vez? (1Jn 4:21-5:1)\u00a0En verdad, la expresi\u00f3n suprema de nuestro amor por Dios es nuestro amor al pr\u00f3jimo. La medida, el term\u00f3metro, de nuestro amor por Dios es nuestro amor al pr\u00f3jimo. Amamos tanto a Dios como amamos a nuestro pr\u00f3jimo. Porque el amor a Dios nos empuja a amar al pr\u00f3jimo. Y a amarle en hechos y en verdad, no s\u00f3lo en palabras. No obstante, aunque nos esforcemos, tenemos que reconocer que hay muchas cosas que no podemos hacer o que no querr\u00edamos hacer por el pr\u00f3jimo, por mucho que digamos que le amamos. Conocemos nuestros l\u00edmites. Ocuparnos de un \u00abclochard\u00bb, de un vagabundo, por ejemplo, de uno de esos locos sucios que vagan por la calle, recogerlo, traerlo a nuestra casa, limpiarlo, alimentarlo. Eso no. Nos da asco. No podemos. Va m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fuerzas.\u00a0Pues bien, si \u00e9se el caso, \u00e9se el l\u00edmite de nuestro amor por Dios. Hasta ah\u00ed no m\u00e1s llegamos. Nuestro asco es m\u00e1s fuerte que nuestro amor por Dios. Al amar al pr\u00f3jimo, en realidad nosotros estamos amando a Dios, porque \u00c9l est\u00e1 en sus criaturas. Y es en ellas donde tenemos que descubrirlo. Por algo dijo Jes\u00fas: \u00abPorque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber&#8230;Y lo que hicisteis al m\u00e1s peque\u00f1o de \u00e9stos, a mi lo hiciste&#8230;\u00bb (Mt 25:35,40). Cada vez que hicimos algo por el m\u00e1s peque\u00f1o de \u00e9stos, a \u00c9l se lo hicimos. Y cada vez que nos negamos a hacer algo por el m\u00e1s repugnante de los hombres, a \u00c9l se lo negamos.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. Hemos estando hablando acerca de las diversas formas como se manifiesta nuestro amor por Dios. Mencionamos la primera, que consiste en obedecerle; y la segunda, que consiste en hablarle constantemente en la intimidad del coraz\u00f3n, hoy hablamos de la tercera. Hoy llegamos a\u00a0nuestra tercera consideraci\u00f3n. No hay nada que agrade m\u00e1s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-de-dios-parte-v\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Amor de Dios, Parte V\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}