{"id":23164,"date":"2016-04-04T16:41:40","date_gmt":"2016-04-04T21:41:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdon-la-clave-para-la-unidad-pastoralpor-paul-tripp\/"},"modified":"2016-04-04T16:41:40","modified_gmt":"2016-04-04T21:41:40","slug":"el-perdon-la-clave-para-la-unidad-pastoralpor-paul-tripp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdon-la-clave-para-la-unidad-pastoralpor-paul-tripp\/","title":{"rendered":"El Perd\u00f3n: La Clave Para la Unidad Pastoral\nPor Paul Tripp"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Algo que puedes saber de cierto, pastor, es que en el transcurso de tu ministerio pecar\u00e1n contra ti. Ser\u00e1s mal entendido, falsamente acusado, e injustamente juzgado. A menudo suceder\u00e1 en tus relaciones con aquellos a los que ministras. Cuando eso pase puedes elegir llevar cuenta de ello. Puedes ceder a la tentaci\u00f3n de castigar a la otra persona. Puedes elegir que la decepci\u00f3n se convierta en distancia, que el afecto se convierta en disgusto, y que el compa\u00f1erismo en el ministerio se transforme en la b\u00fasqueda de una forma de escape. Puedes probar la triste cosecha del distanciamiento relacional en el que tantos equipos ministeriales de iglesias viven, o puedes plantar mejor semilla y celebrar una cosecha mucho mejor. La cosecha del perd\u00f3n, enraizada en el perd\u00f3n de Dios hacia ti, es el tipo de relaci\u00f3n ministerial que todo el mundo quiere.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8216;<b>El perd\u00f3n estimula el aprecio y el afecto.<\/b>Cuando perdonamos diariamente a la gente con la que vivimos y ministramos, no los miramos a trav\u00e9s de la lente de sus peores fallos y debilidades m\u00e1s grandes. Conforme hablamos con honestidad, lloramos y oramos, nos arrepentimos y reconciliamos, nuestro aprecio unos por otros y nuestro afecto se profundiza. Dejamos de mirar a la otra persona como un enemigo. Dejamos de protegernos a nosotros mismos de aquellos que trabajan y viven m\u00e1s cerca de nosotros y comenzamos a trabajar juntos para construir muros de defensa contra las muchas amenazas a las relaciones ministeriales que existen en este mundo ca\u00eddo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i><b>El perd\u00f3n produce paciencia.<\/b><\/i> Al responder a la manera de Dios en un estilo de vida diario de confesi\u00f3n y perd\u00f3n, comenzamos a experimentar cosas que nunca pens\u00e1bamos ver en nuestras relaciones. Comenzamos a ver como los malos patrones se rompen, comenzamos a vernos unos a otros cambiar, y comenzamos a ver el amor que se hab\u00eda vuelto fr\u00edo convertirse otra vez en nuevo y vibrante. Cuando experimentamos momentos dif\u00edciles y Dios nos da la gracia para no dar lugar a las poderosas emociones y deseos que nos llevar\u00edan en la direcci\u00f3n equivocada, experimentamos el rescate y la ayuda pr\u00e1ctica que su sabidur\u00eda nos da una y otra vez. Todo esto significa que nunca m\u00e1s entramos en p\u00e1nico cuando algo malo sucede entre nosotros y aquellos con los que o a los que ministramos. Nunca m\u00e1s tomamos el asunto en nuestras manos en medio del p\u00e1nico del dolor y el castigo. Nunca m\u00e1s intentamos ser la conciencia del otro o juzgar. No, estamos mucho m\u00e1s relajados frente al fallo y deseosos de seguir pacientemente el plan de comprometerse, confrontar, confesar y perdonar de Dios. Las dificultades de las relaciones ministeriales nos han ayudado de forma pr\u00e1ctica a ver que su gracia es mayor que cualquier dificultad que vayamos a enfrentar nunca en nuestras relaciones. As\u00ed que podemos descansar y esperar, sabiendo que Dios est\u00e1 obrando, incluso cuando las relaciones ministeriales nos han dejado exhaustos y desanimados, y que \u00c9l no dejar\u00e1 de obrar hasta que su obra en nosotros y nuestras relaciones est\u00e9 completa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><i><b>El perd\u00f3n es la tierra f\u00e9rtil en la que la unidad en las relaciones crece.<\/b><\/i> Cuando est\u00e1s viviendo cada d\u00eda en el patr\u00f3n de confesi\u00f3n y perd\u00f3n del evangelio como pastor, est\u00e1s abandonando tu manera de hacer las cosas por una manera mejor. Tus relaciones dejan de ser una competici\u00f3n diaria por qui\u00e9n tiene el poder y qui\u00e9n es el que va a llevar la raz\u00f3n. Dejas de ver a la otra persona como una amenaza, pregunt\u00e1ndote cuando volver\u00e1 a meterse en medio de los deseos y metas de tu ministerio. No te obsesionas con tu comodidad, placer y tranquilidad y con el miedo a c\u00f3mo o cuando ser\u00e1n interrumpidos por la gente que tienes alrededor. No, el perd\u00f3n nos pone en sinton\u00eda con los dem\u00e1s. Ambos hab\u00e9is sometido los deseos a los deseos de Otro. Dej\u00e1is de intentar construir vuestros propios y peque\u00f1os reinos ministeriales. Ahora trabaj\u00e1is juntos para el reino de Dios. Ahora viv\u00eds con el mismo conjunto de expectativas y reglas. Ahora ten\u00e9is la misma manera de pensar y de enfrentar los problemas. Y juntos celebr\u00e1is lo que Dios os ha dado, sabiendo juntos que nunca lo podr\u00edais haber hecho por vosotros mismos. Ahora experiment\u00e1is unidad como nunca antes, porque la gracia perdonadora os ha liberado para un prop\u00f3sito mayor y un mejor plan diario.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Recuerda, Dios pone gente en nuestras vidas no solo para ayudar a acelerar nuestros planes ministeriales, sino para mostrarnos una manera mejor de su gracia. As\u00ed que aprendemos a hacer la guerra, pero ya no m\u00e1s unos contra otros. Juntos batallamos al \u00fanico Enemigo que est\u00e1 tras nosotros y nuestro ministerio. Al hacer esto, nos volvemos agradecidos de que la gracia nos haya liberado de la guerra de unos contra otros en la que sol\u00edamos ser tan buenos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo que puedes saber de cierto, pastor, es que en el transcurso de tu ministerio pecar\u00e1n contra ti. Ser\u00e1s mal entendido, falsamente acusado, e injustamente juzgado. A menudo suceder\u00e1 en tus relaciones con aquellos a los que ministras. 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