{"id":2319,"date":"2015-12-01T00:43:39","date_gmt":"2015-12-01T05:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/escape-de-la-mediocridad\/"},"modified":"2015-12-01T00:43:39","modified_gmt":"2015-12-01T05:43:39","slug":"escape-de-la-mediocridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/escape-de-la-mediocridad\/","title":{"rendered":"Escape de la mediocridad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los corazones han sido examinados, las obras evaluadas. En ellos se encuentran todos los datos necesarios para un an\u00e1lisis acertado del estado espiritual de la iglesia. El veredicto, cuando finalmente es pronunciado, \u00a1contiene una revelaci\u00f3n devastadora!: \u00abNo eres fr\u00edo ni caliente.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00a1Ojal\u00e1 fueras fr\u00edo o caliente! As\u00ed, puesto que eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, te vomitar\u00e9 de mi boca.\u00bb (Ap 3.15-16) Con una contundencia que no admite discusiones, la iglesia de Laodicea, que se jactaba de ser tan especial, es llamada miserable y digna de l\u00e1stima, pobre, ciega y desnuda (Ap 3.17).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Y no era para menos! De todas las condiciones que pueden afligir al ser humano ninguna es tan triste como aquella que seduce a la persona a creer que es rica cuando en realidad vive en la pobreza m\u00e1s desdichada. Como pastores, con seguridad el lamentable cuadro de la iglesia de Laodicea nos ha dejado pensativos en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si el Se\u00f1or pronunciara un veredicto similar acerca de las congregaciones donde nos ha puesto como pastores? Sin embargo, tal veredicto parece poco probable cuando recordamos nuestros permanentes esfuerzos por movilizar a las personas hacia vidas de mayor entrega y pasi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sospecho, aun as\u00ed, que nuestras fogosas denuncias contra la tibieza y la mediocridad revelan algo m\u00e1s que el deseo de lograr un mayor compromiso en nuestra gente. Muchas veces, lo que m\u00e1s nos asusta es ver las incipientes manifestaciones de la mediocridad en nuestras propias vidas. F\u00e1cilmente reconocemos los s\u00edntomas en el ministerio que llevamos a cabo: sermones preparados a las corridas, estudios improvisados para salir del paso, compromisos no cumplidos, consejos huecos que no practicamos nosotros, oraciones sin pasi\u00f3n y ministerios faltos de entusiasmo. Por donde miremos vemos que la tibieza est\u00e1 al acecho.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nuestras denuncias producen la ilusi\u00f3n de estar combatiendo con fervor los efectos de la mediocridad. Pero rara vez logran frenar el avance de este mal.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La mediocridad delata la ausencia de una relaci\u00f3n profunda con el Se\u00f1or. El \u00e1ngel no le recomend\u00f3 a la iglesia involucrarse en m\u00e1s actividades, sino que abriera la puerta de su coraz\u00f3n y permitiera que \u00e9l fuera una vez m\u00e1s el protagonista de eventos tan \u00edntimos y c\u00e1lidos, como el cenar juntos (Ap 3.20). Lo que necesitamos, entonces, es recuperar esa relaci\u00f3n apasionada que produce un fuego divino en nuestro ser y permite que seamos calificados como \u00abcalientes\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Quisiera sugerir que nuestra relaci\u00f3n con el Se\u00f1or es con frecuencia tibia porque gran parte de las actividades de nuestra vida cristiana no conducen hacia una mejor relaci\u00f3n con \u00e9l. Nos mantienen ocupados en lo que aparentemente son actividades espirituales, pero no producen una profundizaci\u00f3n en nuestra relaci\u00f3n con el Dios que servimos. La verdad es que una relaci\u00f3n \u00edntima con \u00e9l es m\u00e1s el producto de lo que \u00e9l hace, que de lo que nosotros hacemos. Nuestro esfuerzo solamente puede servir para responder a la obra que \u00e9l est\u00e1 haciendo en nuestro coraz\u00f3n. Observemos, entonces, tres elementos que pueden colocarnos en esa posici\u00f3n donde el Alfarero Divino puede actuar sobre nuestros corazones.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Tres herramientas para cultivar una vida de intimidad con Dios<\/P><\/B><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>1. La disciplina<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Entre las variadas exhortaciones que Pablo le deja a su disc\u00edpulo Timoteo, encontramos esta: \u00abPero nada tengas que ver con las f\u00e1bulas profanas propias de viejas. M\u00e1s bien discipl\u00ednate a ti mismo para la piedad.\u00bb (De la versi\u00f3n La Biblia delas Am\u00e9ricas 1Ti 4.7) Dos important\u00edsimas verdades se desprenden de esta exhortaci\u00f3n:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La primera verdad es que la vida espiritual no se mide por las muchas palabras. Tan fuerte es la tendencia de los hombres a hablar m\u00e1s de la cuenta, que Pablo exhorta al joven Timoteo, al menos siete veces en sus dos cartas, a que evite a toda costa \u00ablas palabrer\u00edas vac\u00edas y profanas, y las objeciones de lo que falsamente se llama ciencia\u00bb (1 Ti 6.20).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esto no se debe a que Timoteo ten\u00eda una particular debilidad por las discusiones y contiendas de palabras, sino al hecho de que el cristiano en general tiende a creer que hablar de las verdades del Reino es lo mismo que practicarlas. Hemos perdido de vista, por ejemplo, que no es lo mismo hablar de la oraci\u00f3n, que orar. Ni es la misma cosa enumerar las virtudes de la evangelizaci\u00f3n que salir a compartir la fe con otros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si bien nuestras palabras pueden alentar a la pr\u00e1ctica en algunos, la verdad es que las palabras sobran entre los que son de la casa de Dios. Pero la vida espiritual pasa por otro lado. El sabio Salom\u00f3n advert\u00eda hace m\u00e1s de 3.000 a\u00f1os: \u00abGuarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y ac\u00e9rcate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios&#8230; no te des prisa en hablar, ni se apresure tu coraz\u00f3n a proferir palabra delante de Dios.\u00bb (Ec 5.1 y 2). No est\u00e1 de m\u00e1s recordar que las palabras no solamente son poco eficaces para producir cambios, sino que tambi\u00e9n en la abundancia de ellas hay pecado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La segunda es que la alternativa se\u00f1alada por Pablo al joven Timoteo es el camino de la disciplina. El ap\u00f3stol escoge la palabra griega gimnazo del cual sacamos el t\u00e9rmino gimnasia, y que tambi\u00e9n podr\u00eda traducirse \u00abejercicio, disciplina, o entrenamiento\u00bb. En lo que al cuerpo se refiere, la gimnasia consiste en una serie de ejercicios cuyo fin es asegurar un buen estado de salud. Los ejercicios no son un fin en s\u00ed; la meta es el estado que produce en nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, no somos personas acostumbradas a exigirle mucho ni a nuestros cuerpos, \u00a1ni tampoco a nuestras almas! Es que, por naturaleza, somos un tanto holgazanes. Al igual que los disc\u00edpulos, el menor esfuerzo produce en nosotros fatiga y nos quedamos dormidos (Mt 26.41). Pero Pablo conoc\u00eda el valor de la disciplina. Usando la misma analog\u00eda, hab\u00eda escrito a los Corintios: \u00abyo golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo personal, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado\u00bb (1 Co 9.27).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En el \u00e1mbito espiritual tambi\u00e9n existen ejercicios, disciplinas que podemos usar para mantener en buen estado nuestros esp\u00edritus. Algunos de ellos incluyen pr\u00e1cticas como el ayuno, la oraci\u00f3n, el estudio de la Palabra, el silencio, el servicio, la alabanza, la adoraci\u00f3n y el servicio. El valor de estas es que nos colocan en ese lugar donde Dios puede profundizar su relaci\u00f3n con nosotros. Pero para llegar a ese lugar, debemos acostumbrarnos a exigirle m\u00e1s a nuestro esp\u00edritu que cinco minutos diarios con el Se\u00f1or. Quien aspire a caminar en intimidad con Dios deber\u00e1 ser una persona dispuesta a practicar esas actividades que abren el camino hacia una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con \u00e9l, y en la medida en que procuramos su rostro, \u00e9l ir\u00e1 produciendo en nosotros la transformaci\u00f3n tan anhelada (2 Co 3.18).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>2. El sufrimiento<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Un segundo elemento que Dios usa para cultivar su relaci\u00f3n con nosotros salta a la vista a medida que recorremos las p\u00e1ginas de las Escrituras. Es una constante en la trayectoria de los grandes siervos. A todos, sin excepci\u00f3n, les toc\u00f3 transitar por el camino del sufrimiento.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Abraham esper\u00f3 veintinueve interminables a\u00f1os para que Dios cumpliera la promesa que le hizo cuando sali\u00f3 de la casa de sus padres, y convivi\u00f3 gran parte del tiempo con el silencio. Jos\u00e9 bebi\u00f3 de la copa amarga de la traici\u00f3n y experiment\u00f3 trece a\u00f1os de esclavitud y prisiones en una tierra extra\u00f1a. Mois\u00e9s, habiendo expresado con violencia su pasi\u00f3n por su propio pueblo, tuvo que vivir cuarenta a\u00f1os en el desierto, lejos de la riqueza, el favor y la comodidad que hab\u00edan caracterizado su vida en Egipto. David, por su parte, pas\u00f3 doce a\u00f1os en el desierto, huyendo del mismo rey cuyo prestigio hab\u00eda salvado venciendo a Goliat. Lleg\u00f3 al extremo de fingir locura y procurar refugio entre sus enemigos mortales, los filisteos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En el Nuevo Testamento encontramos tambi\u00e9n esta asombrosa afirmaci\u00f3n acerca de Jes\u00fas: \u00abCristo, en los d\u00edas de su carne, habiendo ofrecido oraciones y s\u00faplicas con gran clamor y l\u00e1grimas al que pod\u00eda librarle de la muerte, fue o\u00eddo a causa de su temor reverente; y aunque era Hijo, aprendi\u00f3 obediencia por lo que padeci\u00f3.\u00bb (He 5.7-8) Tambi\u00e9n en 2 Corintios 11 podemos observar la lista de experiencias por las cuales pas\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo. Incluye azotes, apedreos, naufragios, c\u00e1rceles, fr\u00edo, hambre, desnudez y un sinn\u00famero de otras \u00abcalamidades\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>As\u00ed, el Se\u00f1or forma el coraz\u00f3n de sus siervos por medio del sufrimiento. No podemos escapar a esta verdad. Es parte del testimonio del pueblo de Dios desde tiempos inmemoriales.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La cultura occidental, sin embargo, no contempla la existencia del sufrimiento como parte de la vida, pues la incansable b\u00fasqueda de la comodidad y la satisfacci\u00f3n personal resulta ser uno de los grandes pilares sobre el cual se construye nuestra sociedad materialista. Adem\u00e1s, al igual que los disc\u00edpulos, creemos que el sufrimiento es una inevitable manifestaci\u00f3n de alg\u00fan pecado (Jn 9.2). \u00abQui\u00e9n vive en santidad\u00bb, dir\u00eda nuestra teolog\u00eda popular, \u00ab\u00a1no sufre!\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La iglesia del primer siglo tambi\u00e9n parece haber luchado con conceptos similares, al punto de que Pedro les escribi\u00f3: \u00abAmados, no os sorprend\u00e1is del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extra\u00f1a os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compart\u00eds los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que tambi\u00e9n en la revelaci\u00f3n de su gloria os regocij\u00e9is con gran alegr\u00eda. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Esp\u00edritu de gloria y de Dios reposa sobra vosotros.\u00bb (1 Pe 4.12-14)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Claro que nadie en su sano juicio saldr\u00eda a buscar el sufrimiento. Tampoco ser\u00edamos tan necios como para pedirle al Padre que traiga sufrimiento a nuestras vidas. \u00a1Nada de eso! Sin embargo, hay algo claro y es que, lo busquemos o no, todos vamos a transitar por momentos de sufrimiento y dolor. La diferencia en el hombre maduro en Cristo es que ve en estas experiencias una oportunidad para profundizar su relaci\u00f3n con Dios y tomarse m\u00e1s fuerte de la mano de su Se\u00f1or. Por eso, Pablo testificaba que en el sufrimiento \u00abaunque el hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de d\u00eda en d\u00eda&#8230; al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven, porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas\u00bb (2 Co 4.16-18).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Al igual que las disciplinas de la vida espiritual, el sufrimiento no es lo que nos santifica. El sufrimiento, si tenemos la actitud correcta, simplemente nos coloca en ese lugar donde podemos ser tratados m\u00e1s profundamente por el Esp\u00edritu de Dios. De manera que si aspiramos a mayor madurez en nuestra experiencia cristiana, tendremos que familiarizarnos y hasta \u00abamigarnos\u00bb con el sufrimiento, entendiendo las maneras que Dios lo usa para traer mayor santidad a nuestras vidas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>3. Las relaciones profundas<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Un tercer elemento que act\u00faa profundamente en la transformaci\u00f3n de nuestro ser es la posibilidad de entablar relaciones significativas con otros peregrinos que est\u00e1n avanzando hacia la madurez.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esto tambi\u00e9n es algo muy resistido por nuestra cultura occidental. Vivimos en tiempos en los cuales el egocentrismo del hombre ha llegado a niveles nunca vistos en el pasado. Se ha perdido el sentido de comunidad y en su lugar, tenemos sociedades que no son m\u00e1s que la suma de individuos deseando avanzar hacia el cumplimiento de sus propias metas. En la iglesia, nuestra definici\u00f3n de comuni\u00f3n es compartir la vida con otros durante las dos o tres horas que estamos reunidos juntos cada semana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 diferente es el panorama del Nuevo Testamento! En sus p\u00e1ginas, el crecimiento nunca se ve como el fruto del esfuerzo individual, sino m\u00e1s bien como producto del buen funcionamiento del cuerpo. En Efesios se afirma que \u00abhablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir Cristo, de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesi\u00f3n que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo, para su propia edificaci\u00f3n en amor.\u00bb (Ef 4.15, 16) Entonces, cuando abrimos nuestras vidas a este tipo de relaciones profundas, podemos experimentar un crecimiento que nunca se podr\u00e1 alcanzar a solas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jesucristo mismo nos ense\u00f1\u00f3 que la \u00fanica caracter\u00edstica que verdaderamente nos identificar\u00eda como sus disc\u00edpulos era el amor de los unos por los otros (Jn 13.35 y 17.21). Y la medida de ese amor es la del Hijo de Dios, que le dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abun nuevo mandamiento os doy, que os am\u00e9is los unos a los otros; que como yo os he amado, as\u00ed tambi\u00e9n os am\u00e9is los unos a los otros.\u00bb (Jn 13.34) En esas palabras est\u00e1n encerradas todas las actitudes y acciones que caracterizaron la vida del Mes\u00edas entre nosotros, una vida de devoci\u00f3n, servicio, paciencia, ternura, firmeza y compromiso sin igual.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las cartas del Nuevo Testamento adem\u00e1s, dedican mucho espacio a las implicaciones de este amor. La descripci\u00f3n m\u00e1s clara y pr\u00e1ctica la encontramos en Filipenses 2, cuando Pablo nos anima: \u00abNada hag\u00e1is por ego\u00edsmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como m\u00e1s importante que a s\u00ed mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino m\u00e1s bien los intereses de los dem\u00e1s.\u00bb (Fil 2.3 y 4) De esta forma se nos llama a entablar una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con los dem\u00e1s de lo que actualmente muchos practicamos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De igual manera, el compartir en intimidad nuestra vida con otros tiene tres grandes beneficios. En primer lugar, nos permite aprender de lo que otros est\u00e1n viviendo y experimentando en su vida espiritual. Nuestro entendimiento de lo que es el reino y el accionar de Dios siempre va a ser m\u00e1s completo cuando incorporamos a nuestras vidas las perspectivas y experiencias de otros. Es inadmisible dentro del cuerpo que alg\u00fan miembro le diga a otro \u00abno te necesito\u00bb (1 Co 12.21). Recordemos c\u00f3mo hemos sido llamados a atesorar la vida de los que est\u00e1n a nuestro alrededor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En segundo lugar, tambi\u00e9n es valiosa la comuni\u00f3n con otros porque tengo a qui\u00e9n rendirle cuentas. Todos nosotros perdemos la objetividad cuando analizamos nuestras propias vidas. Comportamientos que no tolerar\u00edamos en otros siempre parecen ser justificables en nuestra propia vida, mas cuando damos a otros la libertad y el acceso para que nos corrijan y orienten, podremos avanzar concretamente sobre aquellos puntos ciegos que no vemos con nuestros propios ojos. Entonces, la exhortaci\u00f3n de Santiago \u00abconfesaos vuestros pecados unos a otros\u00bb (5.16), tiene mucho m\u00e1s valor de lo que nos damos cuenta, pues los pecados que est\u00e1n a la luz ya no pueden atormentar nuestra vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por \u00faltimo, aprendemos la verdadera dimensi\u00f3n de lo que significa el amor cuando nos relacionamos con otros. No debemos olvidar que las personas no son m\u00e1quinas y que tampoco responden a reglas o a leyes sever\u00edsimas. Por eso, el caminar con ellos demanda de nosotros que seamos flexibles, perseverantes, pacientes y misericordiosos. Estas caracter\u00edsticas, sin embargo, solamente son posibles cuando deseamos ir m\u00e1s all\u00e1 de un contacto fugaz con el coraz\u00f3n de otros. La trivialidad de nuestros sentimientos hacia otros queda expuesta cuando queremos acercarnos para caminar juntos. All\u00ed comienza la verdadera expresi\u00f3n del amor, y \u00a1qu\u00e9 preciosa experiencia es el compartir la vida a los niveles m\u00e1s profundos!<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Conclusi\u00f3n<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando nos detenemos por un momento a pensar en estos tres elementos, podemos f\u00e1cilmente entender por qu\u00e9 existe tanta mediocridad a nuestro alrededor: no forman parte de lo que la mayor\u00eda de la iglesia considera importante en la vida. En su lugar, existe una interminable rueda de reuniones que nos dan la ilusi\u00f3n de estar trabajando esforzadamente hacia una vida de mayor compromiso. No obstante, la obra m\u00e1s profunda del Se\u00f1or no se realiza en estas actividades que tan f\u00e1cilmente asociamos con la vida espiritual. Su obra m\u00e1s eficaz, es poco visible a nuestros ojos y se lleva a cabo en aquellas actividades consideradas com\u00fanmente como \u00abmenos espirituales\u00bb. Por esta raz\u00f3n, quien desea crecer debe estar dispuesto a valorar y cultivar la espiritualidad por medio del buen uso de la disciplina, el sufrimiento y las relaciones significativas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Idea b\u00e1sica de este art\u00edculo<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>La mediocridad delata la ausencia de una relaci\u00f3n profunda con el Se\u00f1or. Tres elementos pueden ayudarnos; la disciplina, el sufrimiento y las relaciones profundas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Preguntas para pensar y dialogar<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<\/B>\u00bfQu\u00e9 pautas da el autor para que usted pueda discernir si est\u00e1 viviendo en la mediocridad o no?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfEn qu\u00e9 contribuyen la disciplina, el sufrimiento y las relaciones profundas a que usted cultive una vida de intimidad con Dios? Explique cada una.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfPuede calificar a su relaciones de profundas? Si usted todav\u00eda no sostiene relaciones profundas \u00bfqu\u00e9 necesita hacer para que esto ocurra? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda propiciar que en su iglesia se den las relaciones profundas?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfTiene usted relaciones profundas? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda propiciar las relaciones profundas en su iglesia y en usted?<\/LI><\/p>\n<p><P align=justify>El autor tiene vasta experiencia en el ministerio de formaci\u00f3n de l\u00edderes tanto en la iglesia local como en las misiones. Tiene una maestr\u00eda en formaci\u00f3n y discipulado y un doctorado en misiones y liderazgo y es Director General de Desarrollo Cristiano Internacional \/ Apuntes Pastorales. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Los corazones han sido examinados, las obras evaluadas. En ellos se encuentran todos los datos necesarios para un an\u00e1lisis acertado del estado espiritual de la iglesia. El veredicto, cuando finalmente es pronunciado, \u00a1contiene una revelaci\u00f3n devastadora!: \u00abNo eres fr\u00edo ni caliente. \u00a1Ojal\u00e1 fueras fr\u00edo o caliente! 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