{"id":23205,"date":"2016-04-04T16:43:32","date_gmt":"2016-04-04T21:43:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tal-como-erespor-paul-tripp\/"},"modified":"2016-04-04T16:43:32","modified_gmt":"2016-04-04T21:43:32","slug":"tal-como-erespor-paul-tripp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tal-como-erespor-paul-tripp\/","title":{"rendered":"Tal como eres\nPor Paul Tripp"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\nAunque se ha destruido el poder del pecado, su presencia permanece. Por tanto es vital que recordemos la falsedad del pecado. Tendemos a y queremos creer que poseemos una perspectiva acertada y fiel de nosotros mismos. Pero, de este lado de la glorificaci\u00f3n no siempre es as\u00ed, precisamente porque el pecado vive disfrazado. Muchas veces, durante la consejer\u00eda a los pastores, me ha golpeado el hecho de que la persona sentada delante de m\u00ed carece de un profundo conocimiento de s\u00ed mismo. Y no puedes afligirte por lo que no ves, no puedes confesar lo que no te aflige y no puedes arrepentirte de lo que no confiesas.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El mal no siempre se ve como mal y a veces el pecado tiene muy buena apariencia&#8212;esto es, en parte, lo que lo hace tan da\u00f1ino. Para que el pecado pueda llevar a cabo sus malas obras, debe mostrarse como algo que no tiene nada de malo. Vivir en un mundo pecaminoso es como asistir a la \u00faltima fiesta de disfraces. Un momento de grito ansioso se viste del disfraz del celo por la verdad. La lujuria se hace pasar por amor a la belleza. La murmuraci\u00f3n vive bajo el antifaz del inter\u00e9s y la oraci\u00f3n. El ansia por el poder y el control lleva la m\u00e1scara del liderazgo b\u00edblico. El temor del hombre se viste de pacificador o de poseer un coraz\u00f3n dispuesto a servir. El orgullo de tener siempre la raz\u00f3n se hace pasar por un amor a la sabidur\u00eda b\u00edblica.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Nunca comprender\u00e1s las artima\u00f1as del pecado hasta que no reconozcas que una gran parte de su ADN es el enga\u00f1o. Como pecadores, todos somos unos autoestafadores muy decididos y talentosos. Nadie m\u00e1s que t\u00fa puede influir tanto en tu vida, ya que hablas m\u00e1s contigo mismo de lo que lo hacen los dem\u00e1s. Lo que te digas a ti mismo es sumamente importante. Tus palabras, bien pueden ayudar a la obra de condena y confesi\u00f3n de Dios o, pueden colaborar con el sistema de enga\u00f1o del pecado. Por lo tanto, es muy importante reconocer humildemente que todos estamos muy bien dotados para mirar lo malo en nosotros mismos como algo bueno. Somos mucho mejores para ver el pecado, la debilidad y el fracaso de los dem\u00e1s, que los propios. Somos muy buenos para no tolerar en los dem\u00e1s las mismas cosas que estamos dispuestos a consentir en nosotros mismos. La conclusi\u00f3n es que el pecado no nos permite escucharnos o vernos con exactitud. Y no s\u00f3lo tendemos a ser ciegos sino que, para empeorar a\u00fan m\u00e1s las cosas, tambi\u00e9n somos propensos a no ver nuestra ceguera.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 significa todo esto? Que incluso cuando llevas a cabo la obra del ministerio, es importante recordar que una autoevaluaci\u00f3n rigurosa es producto de la gracia. S\u00f3lo delante del espejo de la Palabra de Dios y con la ayuda del don de visi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, logramos vernos tal como somos. Puede ser que no nos sintamos amados en esos momentos tan dolorosos de vernos a nosotros mismos tal como somos, pero eso es exactamente lo que ocurre. Dios, quien nos ama lo suficiente como para sacrificar a su Hijo por nuestra redenci\u00f3n, trabaja de manera que podamos vernos claramente a nosotros mismos, para que no nos dejemos embaucar por la ilusi\u00f3n de nuestra propia virtud. El Se\u00f1or nos da un humilde sentido de la necesidad personal para que busquemos los recursos de la gracia que s\u00f3lo podemos encontrar en \u00c9l.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">De este modo, los dolorosos momentos de clarividencia, condena, aflicci\u00f3n y confesi\u00f3n son al mismo tiempo los momentos de mayor tristeza y felicidad. Es triste que todav\u00eda necesitemos confesar lo que debemos confesar. Pero al mismo tiempo, es un motivo de celebraci\u00f3n, cuando vemos nuestro pecado con exactitud y lo reconocemos plenamente. S\u00f3lo Jes\u00fas puede abrir los ojos que no ven. Cada vez que un pecador hace una evaluaci\u00f3n profunda de su pecado, los \u00e1ngeles del cielo se regocijan y nosotros debemos hacer lo mismo, incluso si ese pecador somos nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque se ha destruido el poder del pecado, su presencia permanece. Por tanto es vital que recordemos la falsedad del pecado. Tendemos a y queremos creer que poseemos una perspectiva acertada y fiel de nosotros mismos. Pero, de este lado de la glorificaci\u00f3n no siempre es as\u00ed, precisamente porque el pecado vive disfrazado. Muchas veces, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tal-como-erespor-paul-tripp\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTal como eres<br \/>\nPor Paul Tripp\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23205","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23205"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23205\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}