{"id":23217,"date":"2016-04-04T16:44:02","date_gmt":"2016-04-04T21:44:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-ministerios-de-gracia-necesitan-de-la-graciapor-paul-tripp\/"},"modified":"2016-04-04T16:44:02","modified_gmt":"2016-04-04T21:44:02","slug":"los-ministerios-de-gracia-necesitan-de-la-graciapor-paul-tripp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-ministerios-de-gracia-necesitan-de-la-graciapor-paul-tripp\/","title":{"rendered":"Los Ministerios de Gracia necesitan de la Gracia\nPor Paul Tripp"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\nYo era un hombre muy iracundo. El problema era que no sab\u00eda que yo era un hombre iracundo. Mi esposa, Luella, sab\u00eda que yo era iracundo. Mis hijos sab\u00edan que yo era iracundo. Pero yo no lo sab\u00eda. Luella fue muy fiel en presentar esa ira ante m\u00ed con las consecuentes faltas de amor hacia mi familia. Ella lo hac\u00eda con frecuencia y mucha gracia. Pero yo no quise escuchar. Una y otra vez me envolv\u00eda a mi mismo en mantos de virtud y le dec\u00eda a ella el gran esposo que era yo. Le dije que iba a rezar por su problema de descontento. (\u00a1Eso la ayud\u00f3!) Yo era un hombre en plena destrucci\u00f3n de mi matrimonio, mi familia y mi ministerio, y no lo sab\u00eda.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es vergonzoso admitirlo, pero en una ocasi\u00f3n cuando Luella me estaba confrontando yo pronunci\u00e9 estas humildes y profundas palabras: \u00abAl noventa y cinco por ciento de las mujeres de nuestra iglesia les encantar\u00eda estar casadas con un hombre como yo\u00bb. (\u00a1Luella con mucha presteza me inform\u00f3 que ella formaba parte del 5 por ciento!). Yo estaba convencido de que nadie m\u00e1s que yo ten\u00eda una idea exacta de mi mismo. Y en mi ceguera tambi\u00e9n fall\u00e9 en ver y temer el desastre hacia el que me dirig\u00eda.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">De camino a casa, luego de un fin de semana de capacitaci\u00f3n para el ministerio, mi hermano Tedd me sugiri\u00f3 que deber\u00edamos llevar a la pr\u00e1ctica en nuestras vidas personales las cosas que aprendimos. Luego, \u00e9l comenz\u00f3 a preguntarme sobre mi matrimonio. Conforme preguntaba, era como si Dios arrancara las cortinas y por primera vez en muchos a\u00f1os me vi y me escuch\u00e9 a m\u00ed mismo con precisi\u00f3n. Alabado sea Dios por la especificidad del ministerio de condenaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. A medida que se abr\u00edan mis ojos, no pod\u00eda creer lo que hab\u00eda dicho y hecho. Estaba destrozado y afligido. Para mi fue dif\u00edcil creer que el hombre al que estaba mirando era yo. No ve\u00eda la hora de llegar a casa.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando esa noche entr\u00e9 en la casa, Luella not\u00f3 que algo estaba pasando debido a mi seriedad. Le pregunt\u00e9 si pod\u00edamos hablar. Despu\u00e9s de sentarnos le dije: \u00abS\u00e9 que durante a\u00f1os has intentado hablarme sobre mi ira y mi falta de amor hacia ti y los ni\u00f1os, y que no he estado dispuesto a escucharte. Esta noche puedo decirte con toda honestidad que estoy dispuesto a escuchar. Quiero escuchar\u00bb. Nunca olvidar\u00e9 lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s. Luella empez\u00f3 a llorar, me dijo que me amaba y despu\u00e9s habl\u00f3 durante dos horas. En esas dos horas Dios inici\u00f3 el proceso de destruir y reconstruir radicalmente mi coraz\u00f3n. El tipo de trabajo que s\u00f3lo Su gracia puede realizar. La palabra clave es proceso. No me golpe\u00f3 un rayo divino, pero yo era ahora un hombre con los ojos y o\u00eddos abiertos, y el coraz\u00f3n dispuesto.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Las semanas siguientes fueron extremadamente dolorosas a medida que ve\u00eda la ira en todas partes. Pero experiment\u00e9 el dolor transformador de la gracia. Dios estaba provocando que esa ira me resultar\u00e1 tan repulsiva que nunca m\u00e1s deseara estar de nuevo ah\u00ed. Por la gracia de Dios se ha ido esa ira que dominaba mi vida. Claro, soy capaz de vivir momentos de irritaci\u00f3n, pero la gracia elimin\u00f3 de mi coraz\u00f3n el poder de esa antigua ira.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">He contado mi historia en las reuniones de pastores en todo el mundo. Siempre que la cuento me abordan hermanos pastores que me confiesan que ellos comparten la misma lucha. Cuento aqu\u00ed mi historia ya que \u00e9sta recopila los temas que conformar\u00e1n el contenido de mis columnas semanales.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>1. La realidad de la ceguera espiritual en la vida del pastor.<\/b> Si el pecado ciega, y de hecho lo hace, entonces mientras el pecado permanezca en el coraz\u00f3n del pastor habr\u00e1 lapsos de ceguera espiritual. Y tal como lo he escrito en otras ocasiones, lo m\u00e1s alarmante de las personas que son ciegas espiritualmente es que no ven su ceguera. Lo que significa que el pastor necesita en su vida de los \u00abinstrumentos de la visi\u00f3n\u00bb al igual que las personas a las cuales \u00e9l ministra (ver Heb. 3:12-13).\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>2. El hecho de que un pastor es un hombre en medio de su propia santificaci\u00f3n.<\/b> Definitivamente, ser pastor no significa que seas un licenciado en gracia. \u00bfQu\u00e9 tan en serio nos tomamos la continua necesidad de un mayor crecimiento y cambio en los corazones y las vidas de aquellos de nosotros que lideramos o de aquellos que nos lideran? Es imposible para un pastor ense\u00f1ar o predicar sobre algo que \u00e9l mismo no necesita con desesperaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>3. La necesidad del pastor para el ministerio del cuerpo de Cristo.<\/b> \u00bfC\u00f3mo es que hemos construido en muchas iglesias una cultura en donde el pastor vive por encima o fuera del cuerpo de Cristo? Pi\u00e9nselo: si Cristo es la cabeza de su cuerpo, entonces todo lo dem\u00e1s es s\u00f3lo cuerpo. Ya que el pastor es un miembro del cuerpo de Cristo, necesita plenamente de lo que el cuerpo fue dise\u00f1ado para hacer y producir (ver Ef. 4:1-16).\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>4. Las tentaciones propias del ministerio.<\/b> Existe un conjunto espec\u00edfico de \u00eddolos enga\u00f1osos y seductores que acompa\u00f1an al ministerio pastoral. En el ministerio es muy f\u00e1cil confundir la edificaci\u00f3n del reino del yo con la construcci\u00f3n del reino de Dios, ya que en el pastorado \u00a1construyes ambos reinos con la pr\u00e1ctica del ministerio!\n<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>5. La b\u00fasqueda incesante de la gracia en la vida del pastor.<\/b> La seguridad personal y ministerial de un pastor no descansa en su conocimiento, experiencia o habilidad. No, su lugar de descanso y esperanza es exactamente el mismo de aquellos a quienes \u00e9l ministra: la gracia salvadora y transformadora de Jesucristo. Esa gracia nunca dejar\u00e1 de seguirlo y lo rescatar\u00e1 de si mismo una y otra vez, incluso en momentos en que \u00e9l ni se imagina que necesita ser rescatado. Con una honestidad bien analizada, la esperanza eterna y escrito de un pastor para los pastores, es que por esa gracia esta columna semanal est\u00e1 escrita para celebrar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo era un hombre muy iracundo. El problema era que no sab\u00eda que yo era un hombre iracundo. Mi esposa, Luella, sab\u00eda que yo era iracundo. Mis hijos sab\u00edan que yo era iracundo. Pero yo no lo sab\u00eda. 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