{"id":23333,"date":"2016-04-05T14:21:11","date_gmt":"2016-04-05T19:21:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabiduria\/"},"modified":"2016-04-05T14:21:11","modified_gmt":"2016-04-05T19:21:11","slug":"sabiduria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabiduria\/","title":{"rendered":"Sabidur\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">No busquemos la sabidur\u00eda en la abundancia de argumentos, sino busqu\u00e9mosla en la sencillez y en la mansedumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Santiago 3:1-10                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>3:1<\/b>   Hermanos m\u00edos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con m\u00e1s severidad. <b>3:2<\/b>   Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona *perfecta, capaz tambi\u00e9n de controlar todo su cuerpo.<b>3:3<\/b>   Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. <b>3:4<\/b>   F\u00edjense tambi\u00e9n en los barcos. A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un peque\u00f1o tim\u00f3n a voluntad del piloto. <b>3:5<\/b>   As\u00ed tambi\u00e9n la lengua es un miembro muy peque\u00f1o del cuerpo, pero hace alarde de grandes haza\u00f1as. \u00a1Imag\u00ednense qu\u00e9 gran bosque se incendia con tan peque\u00f1a chispa! <b>3:6<\/b>   Tambi\u00e9n la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros \u00f3rganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.<b>3:7<\/b>   El *ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; <b>3:8<\/b>   pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.<b>3:9<\/b>   Con la lengua bendecimos a nuestro Se\u00f1or y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. <b>3:10<\/b>   De una misma boca salen bendici\u00f3n y maldici\u00f3n. Hermanos m\u00edos, esto no debe ser as\u00ed.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>Todos nosotros deber\u00edamos meditar sobre la pregunta del ap\u00f3stol Santiago, especialmente los que tenemos responsabilidades de liderazgo en medio del pueblo de Dios. El ap\u00f3stol no plantea la pregunta en el vac\u00edo. A lo largo de todo el cap\u00edtulo describe los estragos que causa el mal uso de la lengua.Utilizando un tono directo y claro declara: \u00abla lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua est\u00e1 puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creaci\u00f3n, y ella misma es inflamada por el infierno\u00bb (v. 7). No necesitamos grandes ejercicios de ex\u00e9gesis para darnos cuenta de que su pregunta contin\u00faa desarrollando el mismo tema.Nuestras obras predican m\u00e1s que mil sermones, y nuestras actitudes se\u00f1alan a Dios tan claramente como si estuvi\u00e9ramos testificando de \u00e9l con la boca. De hecho, el mundo en el cual viv\u00eda Santiago hab\u00eda sido influenciado principalmente por la cultura griega; en esto no se diferencia mucho del nuestro. Esta cultura elevaba el conocimiento intelectual a tal grado que lo consideraba la m\u00e1s preciada de las posesiones humanas. Entre los h\u00e9roes de la sociedad hel\u00e9nica estaban aquellos grandes oradores que pod\u00edan, por medio de una elaborada dial\u00e9ctica, deslumbrar con el manejo de los conceptos m\u00e1s complejos y profundos. La sabidur\u00eda, en esta cultura, se demostraba por medio de los iluminados discursos de los grandes pensadores. \u00bfNo es as\u00ed tambi\u00e9n entre nosotros? \u00bfCu\u00e1ndo hemos visto que se elijan a personas de trayectoria comprobada para ense\u00f1ar en nuestros seminarios e institutos? Casi sin excepci\u00f3n, la regla general pareciera ser que se busca a hombres y mujeres que poseen grandes conocimientos intelectuales sobre la materia a ense\u00f1ar en el curso. Y en la iglesia, frecuentemente hemos sido testigos de las m\u00e1s acaloradas discusiones entre aquellas personas que pretenden definir el rumbo de un programa o la doctrina para una situaci\u00f3n. Erradamente pensamos que en la elocuencia de nuestros argumentos est\u00e1 la demostraci\u00f3n de la verdadera sabidur\u00eda. Santiago se\u00f1ala para nosotros que esta \u00abmal llamada\u00bb sabidur\u00eda, no es la que vale en el reino de los cielos. En el reino operan principios que est\u00e1n en abierta contradicci\u00f3n con aquellos valores que tanto atesora el hombre. La sabidur\u00eda b\u00edblica es aquella que se ve en los hechos, no en las palabras. Esta sabidur\u00eda no es la que est\u00e1 adornada con abundancia de argumentos, sino que se viste de mansedumbre. \u00a1Hasta podr\u00edamos afirmar que se demuestra en la escasez de palabras! Tal es la sabidur\u00eda de Abraham, cuando sub\u00eda el monte para ofrecer a Isaac en sacrificio. Ante la pregunta del hijo no se lanz\u00f3 a elocuentes explicaciones.Con sencillez, declar\u00f3: \u00abDios proveer\u00e1.\u00bb As\u00ed tambi\u00e9n la sabidur\u00eda de Mois\u00e9s que, ante la rebeli\u00f3n de los hijos de Cor\u00e9, se postr\u00f3 en tierra. Exist\u00eda en estas personas una mansedumbre que demostraba que hab\u00edan alcanzado los m\u00e1s elevados niveles de conocimiento espiritual, aquel estado en el cual conocemos nuestra verdadera peque\u00f1ez. Por esta raz\u00f3n, nuestras palabras deben ser pocas. Para pensar: \u00a1Qu\u00e9 importante es ser un l\u00edder cuya vida posee estas caracter\u00edsticas! Nuestras obras predican m\u00e1s que mil sermones, y nuestras actitudes se\u00f1alan a Dios tan claramente como si estuvi\u00e9ramos testificando de \u00e9l con la boca. Procuremos vestirnos de sabia mansedumbre, que es vestirnos de Cristo.<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y\u00a0editado por Desarrollo Cristiano Internacional para\u00a0DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw No busquemos la sabidur\u00eda en la abundancia de argumentos, sino busqu\u00e9mosla en la sencillez y en la mansedumbre. Vers\u00edculo: Santiago 3:1-10 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 3:1 Hermanos m\u00edos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con m\u00e1s severidad. 3:2 Todos fallamos mucho. 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