{"id":23336,"date":"2016-04-05T14:21:18","date_gmt":"2016-04-05T19:21:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espiritu-ensenable\/"},"modified":"2016-04-05T14:21:18","modified_gmt":"2016-04-05T19:21:18","slug":"espiritu-ensenable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espiritu-ensenable\/","title":{"rendered":"Esp\u00edritu ense\u00f1able"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Debemos estar siempre preparados  para aquietar nuestro esp\u00edritu y buscar las directrices de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Salmos 32:8-9                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>32:8<\/b>   El SE\u00d1OR dice: \u00abYo te instruir\u00e9, yo te mostrar\u00e9 el *camino que debes seguir; yo te dar\u00e9 consejos y velar\u00e9 por ti.<b>32:9<\/b>   No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo br\u00edo hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.\u00bb                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>El Salmo 32 es uno de los tres salmos que nos ofrecen una perspectiva m\u00e1s completa del efecto del pecado sobre la vida del ser humano (ver tambi\u00e9n Salmos 36 y 51). En este texto en particular el salmista celebra el alivio que acompa\u00f1a al momento de confesi\u00f3n, y anima a que \u00abtodo santo ore a ti en el tiempo en que puedas ser hallado\u00bb (v. 6).La problem\u00e1tica del pecado requiere que seamos un pueblo que practica a diario la disciplina de la confesi\u00f3n. Es la \u00fanica forma en que podremos andar en santidad, pues d\u00eda a d\u00eda ofendemos a Dios de muchas y diferentes maneras. No obstante, el salmista incluye en el texto una palabra recibida del Se\u00f1or: el pasaje en el cual reflexionamos este d\u00eda. En ella el Se\u00f1or revela lo que podr\u00edamos llamar un camino preventivo para evitar caer en pecado con tanta frecuencia.En cada situaci\u00f3n donde exista la posibilidad de caer, el Se\u00f1or proveer\u00e1 la directiva necesaria para salir adelante. \u00bfCu\u00e1l es la soluci\u00f3n que propone nuestro Padre?Que seamos un pueblo dispuesto a aprender \u00abel camino por el que debemos andar\u00bb. El pecado resulta, muchas veces, de nuestra ignorancia de los designios de nuestro Dios. Mas el Se\u00f1or desea guiarnos para que conozcamos el camino que es agradable delante de sus ojos. Como un padre que est\u00e1 ense\u00f1ando a su hijo a caminar, el Se\u00f1or se compromete a \u00abfijar sus ojos sobre nosotros\u00bb. Es decir, estar\u00e1 vigilando de cerca nuestro andar. En cada situaci\u00f3n donde exista la posibilidad de caer, el Se\u00f1or proveer\u00e1 la directiva necesaria para salir adelante. En cierto sentido, este cuadro nos presenta el mismo cuidado tierno que Cristo profetiz\u00f3 en Juan 14 y 16 con respecto al ministerio del Consolador.El Se\u00f1or, no obstante, conoce el coraz\u00f3n terco y obstinado del ser humano. Tampoco ignora que muchos de nuestros pecados no son el resultado de la ignorancia, sino de la rebeld\u00eda. Al igual que en tantos otros ense\u00f1anzas en su Palabra el Se\u00f1or se vale de una clara ilustraci\u00f3n para ayudarnos a entender la postura que debemos evitar: \u00abNo se\u00e1is como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.\u00bb La terquedad del mulo y la naturaleza arisca del caballo se\u00f1alan claramente la dificultad que el hombre enfrenta en su deseo de caminar con Dios: somos un pueblo que preferimos andar en nuestros propios caminos que en los caminos del Se\u00f1or, que creemos m\u00e1s en nuestra propia sabidur\u00eda que en la de Dios. No obstante, \u00e9l nos anima a que resistamos la tendencia a un comportamiento rebelde, no sea que tambi\u00e9n se haga necesario que nos controlen con \u00abcabestro y freno\u00bb. Como esta postura obstinada es natural en nosotros, deberemos estar atentos a su manifestaci\u00f3n. Cada vez que se revele tendremos que optar por aquietar nuestro esp\u00edritu para buscar las directivas de nuestro buen Dios. Solamente de esta forma podremos ser ense\u00f1ados por \u00e9l.Para pensar:\u2028 El camino del necio es recto a sus propios ojos, mas el que escucha consejos es sabio. Proverbios 12.15<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Debemos estar siempre preparados para aquietar nuestro esp\u00edritu y buscar las directrices de Dios. Vers\u00edculo: Salmos 32:8-9 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 32:8 El SE\u00d1OR dice: \u00abYo te instruir\u00e9, yo te mostrar\u00e9 el *camino que debes seguir; yo te dar\u00e9 consejos y velar\u00e9 por ti.32:9 No seas como el mulo o el caballo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espiritu-ensenable\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEsp\u00edritu ense\u00f1able\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23336","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23336\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}