{"id":23340,"date":"2016-04-05T14:21:27","date_gmt":"2016-04-05T19:21:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-factor-sorpresa\/"},"modified":"2016-04-05T14:21:27","modified_gmt":"2016-04-05T19:21:27","slug":"el-factor-sorpresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-factor-sorpresa\/","title":{"rendered":"El factor sorpresa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La manera m\u00e1s sencilla de abrir una vida al toque de Dios es cuando nos salimos del \u00abmolde\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Juan 4:1-42                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>4:1<\/b>   Jes\u00fas se enter\u00f3 de que los *fariseos sab\u00edan que \u00e9l estaba haciendo y bautizando m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan <b>4:2<\/b>   (aunque en realidad no era Jes\u00fas quien bautizaba sino sus disc\u00edpulos). <b>4:3<\/b>   Por eso se fue de Judea y volvi\u00f3 otra vez a Galilea. <b>4:4<\/b>   Como ten\u00eda que pasar por Samaria, <b>4:5<\/b>   lleg\u00f3 a un pueblo samaritano llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le hab\u00eda dado a su hijo Jos\u00e9. <b>4:6<\/b>   All\u00ed estaba el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se sent\u00f3 junto al pozo. Era cerca del mediod\u00eda. <b>4:9<\/b>   Pero como los jud\u00edos no usan nada en com\u00fan con los samaritanos, la mujer le respondi\u00f3: __\u00bfC\u00f3mo se te ocurre pedirme agua, si t\u00fa eres jud\u00edo y yo soy samaritana?<b>4:10<\/b>   Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te est\u00e1 pidiendo agua \u0014 contest\u00f3 Jes\u00fas\u0014 , t\u00fa le habr\u00edas pedido a \u00e9l, y \u00e9l te habr\u00eda dado agua que da vida.<b>4:11<\/b>   Se\u00f1or, ni siquiera tienes con qu\u00e9 sacar agua, y el pozo es muy hondo; \u00bfde d\u00f3nde, pues, vas a sacar esa agua que da vida? <b>4:12<\/b>   \u00bfAcaso eres t\u00fa superior a nuestro padre Jacob, que nos dej\u00f3 este pozo, del cual bebieron \u00e9l, sus hijos y su ganado?<b>4:13<\/b>   Todo el que beba de esta agua volver\u00e1 a tener sed \u0014 respondi\u00f3 Jes\u00fas\u0014 , <b>4:14<\/b>   pero el que beba del agua que yo le dar\u00e9, no volver\u00e1 a tener sed jam\u00e1s, sino que dentro de \u00e9l esa agua se convertir\u00e1 en un manantial del que brotar\u00e1 vida eterna.<b>4:15<\/b>   Se\u00f1or, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aqu\u00ed a sacarla.<b>4:16<\/b>   Ve a llamar a tu esposo, y vuelve ac\u00e1 \u0014 le dijo Jes\u00fas.<b>4:17<\/b>   No tengo esposo \u0014 respondi\u00f3 la mujer. __Bien has dicho que no tienes esposo. <b>4:18<\/b>   Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad.<b>4:19<\/b>   Se\u00f1or, me doy cuenta de que t\u00fa eres profeta. <b>4:20<\/b>   Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los jud\u00edos dicen que el lugar donde debemos adorar est\u00e1 en Jerusal\u00e9n.<b>4:21<\/b>   Cr\u00e9eme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e1n ustedes al Padre. <b>4:22<\/b>   Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvaci\u00f3n proviene de los jud\u00edos. <b>4:23<\/b>   Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendir\u00e1n culto al Padre en esp\u00edritu y en verdad, porque as\u00ed quiere el Padre que sean los que le adoren. <b>4:24<\/b>   Dios es esp\u00edritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad.<b>4:25<\/b>   S\u00e9 que viene el Mes\u00edas, al que llaman el *Cristo \u0014 respondi\u00f3 la mujer\u0014 . Cuando \u00e9l venga nos explicar\u00e1 todas las cosas.<b>4:26<\/b>   \u00c9se soy yo, el que habla contigo \u0014 le dijo Jes\u00fas. <b>4:27<\/b>   En esto llegaron sus disc\u00edpulos y se sorprendieron de verlo hablando con una mujer, aunque ninguno le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pretendes?\u00bb o \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 hablas con ella?\u00bb<b>4:28<\/b>   La mujer dej\u00f3 su c\u00e1ntaro, volvi\u00f3 al pueblo y le dec\u00eda a la gente:<b>4:29<\/b>   Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9ste el *Cristo?<b>4:30<\/b>   Salieron del pueblo y fueron a ver a Jes\u00fas. <b>4:31<\/b>   Mientras tanto, sus disc\u00edpulos le insist\u00edan: __Rab\u00ed, come algo.<b>4:32<\/b>   Yo tengo un alimento que ustedes no conocen \u0014 replic\u00f3 \u00e9l.<b>4:33<\/b>   \u00ab\u00bfLe habr\u00e1n tra\u00eddo algo de comer?\u00bb, comentaban entre s\u00ed los disc\u00edpulos.<b>4:34<\/b>   Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y terminar su obra \u0014 les dijo Jes\u00fas\u0014 . <b>4:35<\/b>   \u00bfNo dicen ustedes: \u001c Todav\u00eda faltan cuatro meses para la cosecha\u001d ? Yo les digo: \u00a1Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha est\u00e1 madura; <b>4:36<\/b>   ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos. <b>4:37<\/b>   Porque como dice el refr\u00e1n: \u001c Uno es el que siembra y otro el que cosecha.\u001d  <b>4:38<\/b>   Yo los he enviado a ustedes a cosechar lo que no les cost\u00f3 ning\u00fan trabajo. Otros se han fatigado trabajando, y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo. <b>4:39<\/b>   Muchos de los samaritanos que viv\u00edan en aquel pueblo creyeron en \u00e9l por el testimonio que daba la mujer: \u00abMe dijo todo lo que he hecho.\u00bb <b>4:40<\/b>   As\u00ed que cuando los samaritanos fueron a su encuentro le insistieron en que se quedara con ellos. Jes\u00fas permaneci\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas, <b>4:41<\/b>   y muchos m\u00e1s llegaron a creer por lo que \u00e9l mismo dec\u00eda.<b>4:42<\/b>   Ya no creemos s\u00f3lo por lo que t\u00fa dijiste \u0014 le dec\u00edan a la mujer\u0014 ; ahora lo hemos o\u00eddo nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente \u00e9ste es el Salvador del mundo.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Nos hemos ubicado en el pozo de Jacob, en la regi\u00f3n de Samaria, para presenciar un intercambio entre Cristo y una mujer samaritana. Sin duda exist\u00edan tensiones en el encuentro. Ella es samaritana. \u00c9l es Jud\u00edo ( y Juan mismo testifica que jud\u00edos y samaritanos no se tratan entre s\u00ed). Ella es mujer. \u00c9l es hombre. Ella es de la zona. \u00c9l es forastero. No es usual, ni normal que haya intercambios entre personas como ellos. Ambos se encuentran en una situaci\u00f3n inc\u00f3moda. Adem\u00e1s de esto, Jes\u00fas sabe que esta mujer es una consumada ad\u00faltera. No sabemos c\u00f3mo iba a proceder la mujer pero es evidente que Cristo la sorprende con su pedido: \u00abdame agua\u00bb, pues ella inmediatamente pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides a a mi de beber, que soy samaritana?\u00bb Cuando la persona est\u00e1 esperando condenaci\u00f3n, extendemos gracia. Este quiebre de estructuras produce vulnerabilidad que puede ser nuestra mejor oportunidad para tocar sus corazones. Deteng\u00e1monos por un instante en este primer intercambio. Cada uno de nosotros tiene una profunda necesidad de sentir que estamos en control de las circunstancias en las que nos encontramos. No hay nada que produzca mayor inseguridad que aquellas situaciones en las que uno desconoce por completo las reglas de juego del ambiente. Cuando estamos en \u00e1mbitos conocidos, nos movemos con facilidad porque sabemos c\u00f3mo pueden llegar a reaccionar los dem\u00e1s y acomodamos nuestras palabras y comportamiento para obtener los resultados deseados. Esta estrategia, aunque es autom\u00e1tica en nosotros, nos da una grado de seguridad que muchas veces esconde nuestra verdadera vulnerabilidad. La Mujer Samaritana no est\u00e1 esperando que Cristo le hable. Probablemente tampoco tiene inter\u00e9s en hablarle. El odio y desprecio entre las dos naciones ten\u00eda cientos de a\u00f1os de historia. Ella entiende el idioma del desprecio, de ser ignorada. Pero Jes\u00fas no mira para otro lado cuando ella se acerca para sacar agua. Se dirige a ella y le pide agua. En este primera \u00abmovida\u00bb de Cristo encontramos una de las pistas para acercarnos a los dem\u00e1s. Dios es especialista en romper esquemas. Nos sorprende siempre porque no respeta las reglas de juego que nosotros tenemos. La manera m\u00e1s sencilla de abrir una vida al toque de Dios es cuando nos salimos del \u00abmolde\u00bb que los dem\u00e1s esperan de nosotros. Cuando la otra persona est\u00e1 esperando que la ignoren, nos acercamos a saludar. Cuando est\u00e1 esperando condenaci\u00f3n, extendemos gracia. Cuando se ha preparado para la confrontaci\u00f3n, ponemos la otra mejilla. Este quiebre de estructuras produce una moment\u00e1nea vulnerabilidad que puede ser nuestra mejor oportunidad para tocar sus corazones. La mujer est\u00e1 sorprendida. Cristo, sin embargo, intensifica la sorpresa. Como observa el autor Juan Piper, lo sorprendente no es que \u00e9l le pide agua, sino que ella no le ha pedido a \u00e9l agua. La mujer no percibe el significado espiritual de lo que le est\u00e1 diciendo este jud\u00edo, porque se mueve en el mundo de lo f\u00edsico. Cristo, sin embargo, no se desanima. Ha despertado en ella la curiosidad. Tiene una puerta abierta. No tiene intenci\u00f3n de desaprovecharla. Lea los vers\u00edculos 13 al 15. \u00bfC\u00f3mo la conduce hacia la esfera de lo espiritual? \u00bfQu\u00e9 caracter\u00edsticas tiene el agua que le ofrece? \u00bfPor qu\u00e9 menciona una fuente de agua? \u00bfqu\u00e9 funci\u00f3n puede tener esta fuente?<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92009 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La manera m\u00e1s sencilla de abrir una vida al toque de Dios es cuando nos salimos del \u00abmolde\u00bb. Vers\u00edculo: Juan 4:1-42 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 4:1 Jes\u00fas se enter\u00f3 de que los *fariseos sab\u00edan que \u00e9l estaba haciendo y bautizando m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan 4:2 (aunque en realidad no era Jes\u00fas quien &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-factor-sorpresa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl factor sorpresa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23340"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23340\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}