{"id":23364,"date":"2016-04-05T14:22:34","date_gmt":"2016-04-05T19:22:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/demostracion-gratuita\/"},"modified":"2016-04-05T14:22:34","modified_gmt":"2016-04-05T19:22:34","slug":"demostracion-gratuita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/demostracion-gratuita\/","title":{"rendered":"Demostraci\u00f3n gratuita"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La palabra final de que haya o no evidencias de nuestro llamado al ministerio, la debe tener el Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Marcos 2:1-12                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>2:1<\/b>   Unos d\u00edas despu\u00e9s, cuando Jes\u00fas entr\u00f3 de nuevo en Caperna\u00fam, corri\u00f3 la voz de que estaba en casa. <b>2:2<\/b>   Se aglomeraron tantos que ya no quedaba sitio ni siquiera frente a la puerta mientras \u00e9l les predicaba la palabra. <b>2:3<\/b>   Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paral\u00edtico. <b>2:4<\/b>   Como no pod\u00edan acercarlo a Jes\u00fas por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jes\u00fas y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paral\u00edtico. <b>2:5<\/b>   Al ver Jes\u00fas la fe de ellos, le dijo al paral\u00edtico: __Hijo, tus pecados quedan perdonados.<b>2:6<\/b>   Estaban sentados all\u00ed algunos *maestros de la ley, que pensaban: <b>2:7<\/b>   \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 habla \u00e9ste as\u00ed? \u00a1Est\u00e1 *blasfemando! \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\u00bb<b>2:8<\/b>   En ese mismo instante supo Jes\u00fas en su esp\u00edritu que esto era lo que estaban pensando. __\u00bfPor qu\u00e9 razonan as\u00ed? \u0014 les dijo\u0014 . <b>2:9<\/b>   \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decirle al paral\u00edtico: \u001c Tus pecados son perdonados\u001d , o decirle: \u001c Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda\u001d ? <b>2:10<\/b>   Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados \u0014 se dirigi\u00f3 entonces al paral\u00edtico\u0014 : <b>2:11<\/b>   A ti te digo, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa.<b>2:12<\/b>   \u00c9l se levant\u00f3, tom\u00f3 su camilla en seguida y sali\u00f3 caminando a la vista de todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios. __Jam\u00e1s hab\u00edamos visto cosa igual \u0014 dec\u00edan.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Los escribas se mostraron indignados de que Cristo hubiera pronunciado el perd\u00f3n de pecados para el paral\u00edtico. Claramente los caminos de Dios son escandalosos para aquellos que andan en la carne. La vida en el Esp\u00edritu siempre est\u00e1 en conflicto con las estructuras y la sabidur\u00eda de nuestra mentalidad humana. En infinidad de ocasiones he visto a diferentes personas en la iglesia efectuando indignadas denuncias contra ense\u00f1anzas o pr\u00e1cticas que \u00abno son de Dios\u00bb, como si los caminos de nuestro Se\u00f1or fueran l\u00f3gicos y f\u00e1ciles de entender. La verdad es que la mayor\u00eda de las veces \u00e9l act\u00faa en forma inesperada y hacemos bien en guardar silencio, buscando que el Esp\u00edritu traiga luz sobre aquello que no entendemos. Nuestro peor error es el del juicio acelerado, cayendo en el pecado de los doctores de la ley, de quienes Pablo afirma que \u00abno entienden ni lo que hablan ni lo que afirman\u00bb (1 Tim 1.7)<\/p>\n<p>Cristo percibi\u00f3 las dudas que ten\u00edan muchos de los presentes y cre\u00eda necesario una demostraci\u00f3n adicional de su investidura como hijo de Dios.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Por otro lado, observamos, de nuevo, en todos aquellos que son religiosos, la tendencia a guardar las formas, ejerciendo un cuidado excesivo de no dar de \u00abque hablar\u00bb. Los escribas claramente condenaban las pr\u00e1cticas de Jes\u00fas, pero a\u00fan no se animaban a hacerlo en forma p\u00fablica. De todos modos, es bueno que recordemos que los pensamientos secretos de nuestro coraz\u00f3n no est\u00e1n ocultos a los ojos de Dios. Es lo mismo que las pensemos en secreto o que las digamos en voz alta, pues \u00e9l todo lo ve y todo lo conoce. En nuestra b\u00fasqueda de la santidad debemos, eventualmente, trasladar nuestra mirada a lo que est\u00e1 pasando dentro del secreto de nuestro coraz\u00f3n. Los pensamientos de cr\u00edtica, condena y rencor afectan nuestra vida y nuestro testimonio, eventualmente torn\u00e1ndose visibles aunque nuestro comportamiento externo sea impecable. Cristo \u00abescuch\u00f3\u00bb el juicio de los escribas tan claro como si lo hubieran pronunciado con palabras. \u00a1Tal es la ventaja del ministro que camina de la mano del Esp\u00edritu!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Jes\u00fas en muy pocas ocasiones provey\u00f3 una demostraci\u00f3n visible de su autoridad, prefiriendo descansar en el respaldo del Padre. Es una se\u00f1al de un liderazgo d\u00e9bil el que nos sintamos obligados a proveer \u00abevidencias\u00bb de nuestro llamado. Pablo lo hizo en la segunda carta de Corintios, pero calific\u00f3 su acci\u00f3n como un \u00abpoco de insensatez\u00bb (2 Cor 11.1; 12.11). No obstante, existen momentos en los cuales tal demostraci\u00f3n es necesaria. As\u00ed aconteci\u00f3 con la iglesia naciente, donde Dios provey\u00f3 con el caso de Anan\u00edas y Safira una dram\u00e1tica demostraci\u00f3n de la autoridad que descansaba sobre los ap\u00f3stoles (Hechos 5). Quiz\u00e1s Cristo percibi\u00f3 las dudas que ten\u00edan muchos de los presentes y cre\u00eda necesario una demostraci\u00f3n adicional de su investidura como hijo de Dios. Entendemos, de todos modos, que la palabra final en esto, como en todas las cuestiones relacionadas al ministerio, la deb\u00eda tener el Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Lea, una vez m\u00e1s, el dram\u00e1tico final de esta historia. \u00bfCu\u00e1l fue el resultado del encuentro? \u00bfQu\u00e9 efectos secundarios tuvo este incidente? \u00bfQu\u00e9 lecciones nos deja a nosotros el relato?<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para www.DesarrolloCristiano.com.  Copyright 2010, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La palabra final de que haya o no evidencias de nuestro llamado al ministerio, la debe tener el Padre. Vers\u00edculo: Marcos 2:1-12 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 2:1 Unos d\u00edas despu\u00e9s, cuando Jes\u00fas entr\u00f3 de nuevo en Caperna\u00fam, corri\u00f3 la voz de que estaba en casa. 2:2 Se aglomeraron tantos que ya no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/demostracion-gratuita\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDemostraci\u00f3n gratuita\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23364","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23364"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23364\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}