{"id":23403,"date":"2016-04-05T14:24:36","date_gmt":"2016-04-05T19:24:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/trigo-y-cizana\/"},"modified":"2016-04-05T14:24:36","modified_gmt":"2016-04-05T19:24:36","slug":"trigo-y-cizana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/trigo-y-cizana\/","title":{"rendered":"Trigo y ciza\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Para identificar quien es leg\u00edtimo y quien no, debemos prestar atenci\u00f3n a las actitudes y comportamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Mateo 13                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    Jes\u00fas refiri\u00f3 una segunda par\u00e1bola a la multitud que le escuchaba, utilizando tambi\u00e9n la analog\u00eda del trabajo de sembrar la tierra. En esta par\u00e1bola, sin embargo, el enemigo vino y sembr\u00f3 ciza\u00f1a mientras dorm\u00edan los hombres que hab\u00edan plantado trigo. La ciza\u00f1a es pr\u00e1cticamente igual que el trigo. De hecho, las plantas son muy dif\u00edciles de distinguir entre s\u00ed. Hasta que llega el tiempo del fruto, ambas plantas parecen id\u00e9nticas. Del mismo modo existen, dentro del seno de la iglesia, personas que tienen toda la apariencia de ser cristianos comprometidos.Hemos sido llamados a vivir en santidad, \u00abde tal manera que el diablo no tenga nada malo que decir de nosotros\u00bb No obstante, sus frutos delatan que no son verdaderos disc\u00edpulos de Cristo, pues brota de sus vidas \u00abenemistades, inmoralidad, impureza, pleitos, celos, enojos, rivalidades y disensiones\u00bb (G\u00e1 5.20). A la hora de evaluar su compromiso no debemos guiarnos por sus palabras, ni tampoco por los votos que hacen. Al igual que el pueblo que denuncia Isa\u00edas, es muy f\u00e1cil que honremos al Se\u00f1or de labios, pero que alejemos nuestro coraz\u00f3n de \u00e9l (v. 29.13). Debemos, m\u00e1s bien, prestar atenci\u00f3n a las actitudes y comportamientos que hablan de la realidad del coraz\u00f3n. El enemigo vino y plant\u00f3 la ciza\u00f1a durante la noche, mientras los obreros descansaban. Si hubieran montado guardia toda la noche lo podr\u00edan haber evitado, pero ning\u00fan campesino puede pasarse la vida vigilando sus tierras. El hecho es que en todo grupo cristiano siempre va haber personas que han sido plantadas por el enemigo. El ap\u00f3stol Juan advierte a la iglesia que \u00abno todos son de nosotros\u00bb (1Jn 2.19), para que supieran que tales manifestaciones eran normales. Parte de la formaci\u00f3n de todo disc\u00edpulo incluir\u00e1 el aprender no solamente a sobrellevar la oposici\u00f3n y las dificultades que vienen de afuera, sino tambi\u00e9n las que vienen de su propio entorno. Cristo convivi\u00f3 con un Judas y Pablo tuvo que sobrellevar las traiciones de diferentes personas que fueron parte de las congregaciones que plant\u00f3. Cuando los obreros del campo constataron que hab\u00eda ciza\u00f1a entre el trigo fueron al due\u00f1o con una pregunta concreta: \u00ab\u00bfQuieres, pues, que vayamos y la arranquemos?\u00bb (v. 28). Esta es una pregunta importante, pues debemos saber si es parte de nuestra labor denunciar todo aquello que, a nuestro entender, es impuro e indigno dentro el cuerpo de Cristo. En la par\u00e1bola, el due\u00f1o del campo les prohibi\u00f3 tal acci\u00f3n, \u00abno sea que al arrancar la ciza\u00f1a arranqu\u00e9is tambi\u00e9n con ella el trigo\u00bb (29). El hecho es que las ra\u00edces de la ciza\u00f1a se entreveran con las del trigo y es imposible arrancar una planta sin da\u00f1ar la otra. Del mismo modo, nuestro af\u00e1n por mantener pura y santa a la iglesia puede acabar da\u00f1ando la vida de las mismas personas que estamos intentando proteger. Hay un tiempo designado para esta tarea y ha sido reservado para los segadores. Nosotros, mientras tanto, hemos sido llamados a vivir en santidad, \u00abde tal manera que el diablo no tenga nada malo que decir de nosotros\u00bb. Nuestro testimonio debe, de esta manera, avergonzar a la ciza\u00f1a. Que nuestra mejor contribuci\u00f3n sea siempre el de mostrar un camino m\u00e1s excelente (1Co 12.31).\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9Copyright 2010, DesarrolloCristiano.com. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Para identificar quien es leg\u00edtimo y quien no, debemos prestar atenci\u00f3n a las actitudes y comportamientos. Vers\u00edculo: Mateo 13 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo Leer todo el capitulo Jes\u00fas refiri\u00f3 una segunda par\u00e1bola a la multitud que le escuchaba, utilizando tambi\u00e9n la analog\u00eda del trabajo de sembrar la tierra. En esta par\u00e1bola, sin &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/trigo-y-cizana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTrigo y ciza\u00f1a\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23403","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23403"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23403\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}