{"id":23410,"date":"2016-04-05T14:24:56","date_gmt":"2016-04-05T19:24:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-grito-de-los-desesperados\/"},"modified":"2016-04-05T14:24:56","modified_gmt":"2016-04-05T19:24:56","slug":"el-grito-de-los-desesperados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-grito-de-los-desesperados\/","title":{"rendered":"El grito de los desesperados"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La desesperaci\u00f3n nos provee a menudo una fuerza y un valor que no hubi\u00e9ramos podido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Mateo 15:21-28                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>15:21<\/b>   Partiendo de all\u00ed, Jes\u00fas se retir\u00f3 a la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. <b>15:22<\/b>   Una mujer cananea de las inmediaciones sali\u00f3 a su encuentro, gritando: __\u00a1Se\u00f1or, Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada.<b>15:23<\/b>   Jes\u00fas no le respondi\u00f3 palabra. As\u00ed que sus disc\u00edpulos se acercaron a \u00e9l y le rogaron: __Desp\u00eddela, porque viene detr\u00e1s de nosotros gritando.<b>15:24<\/b>   No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel \u0014 contest\u00f3 Jes\u00fas.<b>15:25<\/b>   La mujer se acerc\u00f3 y, arrodill\u00e1ndose delante de \u00e9l, le suplic\u00f3: __\u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadame!<b>15:26<\/b>   \u00c9l le respondi\u00f3: __No est\u00e1 bien quitarles el pan a los hijos y ech\u00e1rselo a los *perros.<b>15:27<\/b>   S\u00ed, Se\u00f1or; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.<b>15:28<\/b>   \u00a1Mujer, qu\u00e9 grande es tu fe! \u0014 contest\u00f3 Jes\u00fas\u0014 . Que se cumpla lo que quieres. Y desde ese mismo momento qued\u00f3 sana su hija.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    Los disc\u00edpulos mostraron incomodidad por causa de la mujer que persegu\u00eda a Jes\u00fas, pidiendo a gritos socorro para su hija. El comportamiento de esta mujer resultaba inapropiado para un lugar p\u00fablico, lo cual seguramente molestaba al pu\u00f1ado de hombres que acompa\u00f1aban al Maestro de Galilea. Creo, sin embargo, que tambi\u00e9n podemos identificar en los disc\u00edpulos la misma incomodidad que nos produce la presencia de otros que manifiestan m\u00e1s pasi\u00f3n que la nuestra, incluso, a pesar de que esa pasi\u00f3n, a nuestros ojos, est\u00e9 mal expresada.  En esta pasi\u00f3n quisiera que nos concentr\u00e1ramos en la reflexi\u00f3n de hoy. Sin duda, la desesperaci\u00f3n de esta mujer se relaciona con esa especial dedicaci\u00f3n que tienen las madres por sus hijos. Recuerdo haber le\u00eddo en un diario una nota sobre un hecho asombroso de una mujer que, para rescatar a su beb\u00e9 atrapado debajo de un auto, levant\u00f3 el veh\u00edculo sin ayuda. La desesperaci\u00f3n le provey\u00f3 una fuerza que no hubiera podido desplegar en ninguna otra circunstancia. La Palabra afirma que encontraremos al Se\u00f1or cuando lo busquemos \u00abde todo coraz\u00f3n y con todo el alma\u00bb (Dt 4.29).  No obstante su vocaci\u00f3n, la madre tambi\u00e9n manifiesta la desesperaci\u00f3n de quien ha \u00abquemado sus \u00faltimos cartuchos\u00bb. No sabemos a qu\u00e9 otros tratamientos hab\u00eda recurrido hasta el momento. Lo que s\u00ed resulta claro es que la mujer vio en Cristo la salvaci\u00f3n para su hija. Seguramente hab\u00eda recibido reportes de los asombrosos acontecimientos que acompa\u00f1aban el ministerio del hombre de Galilea. Se acerc\u00f3 a Jes\u00fas dando rienda suelta a la desesperaci\u00f3n que golpeaba contra su coraz\u00f3n, sin considerar por un instante la necesidad de la discreci\u00f3n.  En ese momento encontramos una las escenas m\u00e1s extra\u00f1as de los evangelios. Jes\u00fas, que en otras ocasiones hubiera atendido su necesidad, sigui\u00f3 caminando serenamente en silencio. La mujer, lejos de desistir, sigui\u00f3 gritando de manera que provoc\u00f3 en los disc\u00edpulos la incomodidad que hemos mencionado. Frente a la demanda de ser atendida Jes\u00fas insisti\u00f3 en negarse: \u00abNo est\u00e1 bien tomar el pan de los hijos y ech\u00e1rselo a los perrillos\u00bb (v. 26). La frase claramente alude a una limitaci\u00f3n que el Padre le hab\u00eda impuesto al Hijo: su misi\u00f3n era ministrar a la casa de Israel. Sin necesidad de escudri\u00f1ar las razones por las cuales se dieron estas directivas podemos ver, una vez m\u00e1s, la absoluta sumisi\u00f3n de Cristo a esta limitaci\u00f3n. Claramente revela que no toda oportunidad que tenemos enfrente para ministrar necesariamente forma parte del proyecto de Dios para nuestras vidas.  Observamos que la mujer no se dio por vencida. Lejos de volver a su casa, insisti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s para que Jes\u00fas atendiera a su hija. \u00a1Es esta insistencia la que hace la diferencia en el reino! La Palabra afirma que encontraremos al Se\u00f1or cuando lo busquemos \u00abde todo coraz\u00f3n y con todo el alma\u00bb (Dt 4.29). La raz\u00f3n por la que est\u00e1 semi-apagada la llama de la vida espiritual en nuestros corazones no es por la intensidad de la maldad que nos rodea sino por la debilidad de nuestra propia pasi\u00f3n. Para aquel que busca a Dios a medias, \u00a1su experiencia con al Se\u00f1or resultar\u00e1 a medias!  <b>COMENTE: \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda en mente Jes\u00fas cuando se refiri\u00f3 a la comida para los hijos? \u00bfPor qu\u00e9 se asombr\u00f3 ante la respuesta de la mujer?<\/b>\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y editado por DesarrolloCristiano.com, \u00a9 Copyright 2010, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La desesperaci\u00f3n nos provee a menudo una fuerza y un valor que no hubi\u00e9ramos podido. Vers\u00edculo: Mateo 15:21-28 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 15:21 Partiendo de all\u00ed, Jes\u00fas se retir\u00f3 a la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n. 15:22 Una mujer cananea de las inmediaciones sali\u00f3 a su encuentro, gritando: __\u00a1Se\u00f1or, Hijo de David, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-grito-de-los-desesperados\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl grito de los desesperados\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23410","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23410"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23410\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}