{"id":23417,"date":"2016-04-05T14:25:16","date_gmt":"2016-04-05T19:25:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/identidad-perdida\/"},"modified":"2016-04-05T14:25:16","modified_gmt":"2016-04-05T19:25:16","slug":"identidad-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/identidad-perdida\/","title":{"rendered":"Identidad perdida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre Creador y criaturas ha sufrido un da\u00f1o irreversible, la cual solamente podr\u00e1 ser restaurada por la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Juan 1:1-14                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>1:1<\/b>   En el principio ya exist\u00eda el *Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.<b>1:2<\/b>   \u00c9l estaba con Dios en el principio.<b>1:3<\/b>   Por medio de \u00e9l todas las cosas fueron creadas; sin \u00e9l, nada de lo creado lleg\u00f3 a existir.<b>1:4<\/b>   En \u00e9l estaba la vida, y la vida era la luz de la *humanidad.<b>1:5<\/b>   Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. <b>1:6<\/b>   Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envi\u00f3 <b>1:7<\/b>   como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de \u00e9l todos creyeran. <b>1:8<\/b>   Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. <b>1:9<\/b>   Esa luz verdadera, la que alumbra a todo *ser humano, ven\u00eda a este mundo. <b>1:10<\/b>   El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de \u00e9l, pero el mundo no lo reconoci\u00f3. <b>1:11<\/b>   Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. <b>1:12<\/b>   Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. <b>1:13<\/b>   \u00c9stos no nacen de la sangre, ni por deseos *naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.<b>1:14<\/b>   Y el Verbo se hizo hombre y habit\u00f3 entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo *unig\u00e9nito del Padre, lleno de gracia y de verdad.                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    La visita de la Luz del mundo a los hombres deber\u00eda haber sido motivo de profundo regocijo entre las personas. No obstante, Juan revela una reacci\u00f3n muy diferente a la esperada. Lea los versos 7 al 11 de este cap\u00edtulo. \u00bfCu\u00e1l fue la reacci\u00f3n de los hombres? \u00bfQu\u00e9 indica esto acerca de nuestra condici\u00f3n como pecadores? \u00bfQu\u00e9 debe suceder para que seamos capaces de ver la luz que brilla en las tinieblas?&#160; <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\" class=\"p6\">La descripci\u00f3n que nos ofrece Juan acerca de la persona de Cristo pareciera dirigirse hacia un desenlace natural: la luz que tanto necesita el mundo se presenta entre nosotros e \u00abilumina a todo hombre\u00bb (v. 9). Estos, extasiados porque finalmente han encontrado lo que tanto tiempo han buscado, reciben con gratitud la presencia de la luz y reordenan sus vidas conforme a la visi\u00f3n que ahora poseen. El relato de este evangelio, sin embargo, da un giro inesperado. \u00abExist\u00eda la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de El, y el mundo no le conoci\u00f3. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron\u00bb (vv. 10-11).<\/p>\n<p>\u00c9l es la respuesta a todas nuestras preguntas, el objeto de nuestros m\u00e1s profundos anhelos, la raz\u00f3n por la que existimos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\" class=\"p6\">La llegada del Mes\u00edas representa una oportunidad sin igual en la historia de la humanidad. No se trata de conocer a alguien que puede auxiliarnos a la hora de descifrar los misterios de la vida, sino a uno que nos ofrece la posibilidad de entrar en contacto con Aquel de quien fluye la existencia de todo lo que habita en el universo. \u00c9l es la respuesta a todas nuestras preguntas, el objeto de nuestros m\u00e1s profundos anhelos, la raz\u00f3n por la que existimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\" class=\"p6\">Frente a la extraordinaria posibilidad que esto representa, los textos que acabamos de leer revelan una tragedia de incalculables proporciones. Juan afirma que el mundo no lo reconoci\u00f3. Se entiende por esto que la desfiguraci\u00f3n sufrida por el pecado ha sido tan profunda y absoluta que el pecador ya no reconoce en su Creador ninguna similitud con su propia persona. La distancia que lo separa de Aquel que dio inicio a la vida es tan enorme que ya no guarda ning\u00fan registro de lo que alguna vez signific\u00f3 haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.&#160;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\" class=\"p6\">La misma actitud es la que identifica el ap\u00f3stol Pablo en su carta a la iglesia en Roma: \u00abNO HAY JUSTO, NI AUN UNO; NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS\u00bb. A pesar de nuestra convicci\u00f3n de ser personas que \u00abbuscamos\u00bb a Dios, la verdad es que Cristo no es bienvenido entre aquellos que moran en las tinieblas. La relaci\u00f3n entre Creador y criaturas ha sufrido un da\u00f1o irreversible, la cual solamente podr\u00e1 ser restaurada por la intervenci\u00f3n directa del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\" class=\"p6\">Por esto, no estamos errados al afirmar que no es por iniciativa propia que nos acercamos a Dios, sino siempre en respuesta a los pasos que \u00e9l toma en nuestra direcci\u00f3n. Este principio es importante para el ejercicio de una vida espiritual sana, porque nos ubica en el plano que nos corresponde, el de gente que reacciona frente a la intervenci\u00f3n divina. Recordarlo servir\u00e1 para mantener, en todo momento, una actitud de profunda gratitud por la incomparable gracia de nuestro Se\u00f1or. <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Se tom\u00f3 del libro Dios en Sandalias, de Christopher Shaw, Desarrollo Cristiano Internacional, \u00a92008-2010. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La relaci\u00f3n entre Creador y criaturas ha sufrido un da\u00f1o irreversible, la cual solamente podr\u00e1 ser restaurada por la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or. Vers\u00edculo: Juan 1:1-14 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 1:1 En el principio ya exist\u00eda el *Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.1:2 \u00c9l estaba con Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/identidad-perdida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIdentidad perdida\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23417","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23417"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23417\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}