{"id":23424,"date":"2016-04-05T14:25:35","date_gmt":"2016-04-05T19:25:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/orar-por-costumbre\/"},"modified":"2016-04-05T14:25:35","modified_gmt":"2016-04-05T19:25:35","slug":"orar-por-costumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/orar-por-costumbre\/","title":{"rendered":"Orar por costumbre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Toda actividad tiende a convertirse en rutina despu\u00e9s de un tiempo, y la rutina adormece el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Lucas 1:5-25                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>1:5<\/b>   En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacar\u00edas, miembro del grupo de Ab\u00edas. Su esposa Elisabet tambi\u00e9n era descendiente de Aar\u00f3n. <b>1:6<\/b>   Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedec\u00edan todos los mandamientos y preceptos del Se\u00f1or. <b>1:7<\/b>   Pero no ten\u00edan hijos, porque Elisabet era est\u00e9ril; y los dos eran de edad avanzada.<b>1:8<\/b>   Un d\u00eda en que Zacar\u00edas, por haber llegado el turno de su grupo, oficiaba como sacerdote delante de Dios, <b>1:9<\/b>   le toc\u00f3 en suerte, seg\u00fan la costumbre del sacerdocio, entrar en el *santuario del Se\u00f1or para quemar incienso. <b>1:10<\/b>   Cuando lleg\u00f3 la hora de ofrecer el incienso, la multitud reunida afuera estaba orando. <b>1:11<\/b>   En esto un \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 a Zacar\u00edas a la derecha del altar del incienso. <b>1:12<\/b>   Al verlo, Zacar\u00edas se asust\u00f3, y el temor se apoder\u00f3 de \u00e9l. <b>1:13<\/b>   El \u00e1ngel le dijo: __No tengas miedo, Zacar\u00edas, pues ha sido escuchada tu oraci\u00f3n. Tu esposa Elisabet te dar\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Juan. <b>1:14<\/b>   Tendr\u00e1s gozo y alegr\u00eda, y muchos se regocijar\u00e1n por su nacimiento, <b>1:15<\/b>   porque \u00e9l ser\u00e1 un gran hombre delante del Se\u00f1or. Jam\u00e1s tomar\u00e1 vino ni licor, y ser\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo aun desde su nacimiento. <b>1:16<\/b>   Har\u00e1 que muchos israelitas se vuelvan al Se\u00f1or su Dios. <b>1:17<\/b>   \u00c9l ir\u00e1 primero, delante del Se\u00f1or, con el esp\u00edritu y el poder de El\u00edas, para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabidur\u00eda de los justos. De este modo preparar\u00e1 un pueblo bien dispuesto para recibir al Se\u00f1or.<b>1:18<\/b>   \u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 estar seguro de esto? \u0014 pregunt\u00f3 Zacar\u00edas al \u00e1ngel\u0014 . Ya soy anciano y mi esposa tambi\u00e9n es de edad avanzada.<b>1:19<\/b>   Yo soy Gabriel y estoy a las \u00f3rdenes de Dios \u0014 le contest\u00f3 el \u00e1ngel\u0014 . He sido enviado para hablar contigo y darte estas buenas *noticias. <b>1:20<\/b>   Pero como no cre\u00edste en mis palabras, las cuales se cumplir\u00e1n a su debido tiempo, te vas a quedar mudo. No podr\u00e1s hablar hasta el d\u00eda en que todo esto suceda.<b>1:21<\/b>   Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacar\u00edas y les extra\u00f1aba que se demorara tanto en el santuario. <b>1:22<\/b>   Cuando por fin sali\u00f3, no pod\u00eda hablarles, as\u00ed que se dieron cuenta de que all\u00ed hab\u00eda tenido una visi\u00f3n. Se pod\u00eda comunicar s\u00f3lo por se\u00f1as, pues segu\u00eda mudo.<b>1:23<\/b>   Cuando terminaron los d\u00edas de su servicio, regres\u00f3 a su casa. <b>1:24<\/b>   Poco despu\u00e9s, su esposa Elisabet qued\u00f3 encinta y se mantuvo recluida por cinco meses. <b>1:25<\/b>   \u00abEsto \u0014 dec\u00eda ella\u0014  es obra del Se\u00f1or, que ahora ha mostrado su bondad al quitarme la verg\u00bbuenza que yo ten\u00eda ante los dem\u00e1s.\u00bb                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">El mensaje que el \u00e1ngel le trae a Zacar\u00edas le fue enviado porque \u00absu petici\u00f3n ha sido o\u00edda\u00bb. No dudo de que Zacar\u00edas y Elizabeth hubieran derramado su coraz\u00f3n delante de Dios durante largos a\u00f1os. Pocas condiciones parecen movilizar tanto nuestra alma como el no poder concebir un hijo. Imagino, tambi\u00e9n, que con el pasar de los a\u00f1os llegaba a ser dif\u00edcil mantener viva la llama de la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda ser\u00edan padres. Ciertamente, desde una perspectiva humana, ya hab\u00eda pasado el tiempo en el que fuera posible que llegara el anhelado v\u00e1stago.<\/p>\n<p>Lo que vos est\u00e1s haciendo es lo que debe marcar la diferencia en mi vida, porque mi llamado siempre ser\u00e1 a seguirte, dondequiera que vayas. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">\u00bfSer\u00e1 por esto que Zacar\u00edas respondi\u00f3 de la forma que lo hizo? \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada\u00bb La respuesta es inocente, pero delata un descreimiento de que tal cosa pudiera, en realidad, ocurrir. Por experiencia propia s\u00e9 lo f\u00e1cil que es caer en la costumbre de repetir algunas peticiones delante del trono de gracia, aunque desde hace tiempo ya hemos dejado de creer en que realmente pueda ocurrir algo al respecto. Seguimos pronunciando las palabras, pero la pasi\u00f3n que alguna vez las moviliz\u00f3 ya la hemos perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">La situaci\u00f3n presenta uno de los grandes peligros que erosiona la vida espiritual: vivir nuestra relaci\u00f3n con Cristo en \u00abpiloto autom\u00e1tico\u00bb. Toda actividad tiende a convertirse en rutina despu\u00e9s de un tiempo, y la rutina adormece el esp\u00edritu. Seguimos con las mismas actividades, pero el coraz\u00f3n ha dejado de participar en ellas. Cuando entramos en este plano, nuestra vida espiritual indefectiblemente comenzar\u00e1 a apagarse. De hecho, el reproche del Se\u00f1or contra Israel fue precisamente por esta clase de comportamiento: \u00abeste pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de m\u00ed su coraz\u00f3n, y su veneraci\u00f3n hacia m\u00ed es s\u00f3lo una tradici\u00f3n aprendida de memoria\u00bb (Isa\u00edas 29.13).&#160;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">Si alguna vez ha cantado en una reuni\u00f3n mientras pensaba en otras cosas, o se ha sorprendido de que pas\u00f3 cinco minutos orando sin saber qu\u00e9 dijo, entender\u00e1 cu\u00e1n f\u00e1cil es caer en una rutina religiosa. Aun la lectura de este libro puede ser simplemente parte de una rutina diaria, sin que usted realmente experimente todo lo que el Se\u00f1or quiere que viva cada d\u00eda. Es por esto que necesitamos cambiar peri\u00f3dicamente nuestras rutinas, para no quedar presos del aburrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" style=\"text-align: left;\">\u00abSe\u00f1or, pensar en lo f\u00e1cil que resulta desconectar mi esp\u00edritu mientras realizo mis actividades cotidianas me da temor. Quiz\u00e1s no he entendido que el secreto de la vida espiritual no est\u00e1 en las actividades que yo desarrollo, Se\u00f1or, sino en seguirte a vos. Lo que vos est\u00e1s haciendo es lo que debe marcar la diferencia en mi vida, porque mi llamado siempre ser\u00e1 a seguirte, dondequiera que vayas. \u00a1Dame ojos para verte, Se\u00f1or!, a\u00fan en medio de las actividades del quehacer cotidiano. Deseo que me sorprendas, me inquietes, me desaf\u00edes y, a\u00fan m\u00e1s\u0085 que me confundas. Lo que no quiero, Se\u00f1or, es quedarme dormido mientras transcurre la vida alrededor de m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9Copyright 2010, DesarrolloCristiano.com.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Toda actividad tiende a convertirse en rutina despu\u00e9s de un tiempo, y la rutina adormece el esp\u00edritu. Vers\u00edculo: Lucas 1:5-25 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 1:5 En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacar\u00edas, miembro del grupo de Ab\u00edas. Su esposa Elisabet tambi\u00e9n era descendiente de Aar\u00f3n. 1:6 Ambos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/orar-por-costumbre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOrar por costumbre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23424","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23424\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}