{"id":23445,"date":"2016-04-05T14:26:51","date_gmt":"2016-04-05T19:26:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-perla-de-gran-valor\/"},"modified":"2016-04-05T14:26:51","modified_gmt":"2016-04-05T19:26:51","slug":"la-perla-de-gran-valor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-perla-de-gran-valor\/","title":{"rendered":"La perla de gran valor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En la conversi\u00f3n el ser humano no tiene ning\u00fan rol protag\u00f3nico, es Dios quien se mueve buscando al hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Mateo 13                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    Como ya hemos visto en las anteriores par\u00e1bolas, Cristo ilustr\u00f3 la misma verdad con historias similares. Al relato del hombre que encontr\u00f3 un tesoro en la tierra le a\u00f1adi\u00f3 esta otra par\u00e1bola: \u00abTambi\u00e9n el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendi\u00f3 todo lo que ten\u00eda y la compr\u00f3.\u00bb (Mt 13.46). En la par\u00e1bola anterior, el labrador encontr\u00f3 el tesoro escondido puramente por accidente. No obstante, entendi\u00f3 inmediatamente que hab\u00eda encontrado algo de tan gran valor que fue y vendi\u00f3 todo lo que pose\u00eda. En la historia del comerciante de perlas Cristo apela, una vez m\u00e1s, a una figura que ser\u00eda bien conocida por la mayor\u00eda de sus oyentes. Las perlas eran consideradas de gran valor en el Medio Oriente y exist\u00eda un gran n\u00famero de comerciantes que se dedicaban a la compra y venta de estas piezas. Detr\u00e1s del reino se mueve un Dios que est\u00e1 buscando la forma de invitar al hombre a una comuni\u00f3n con \u00e9l. El comerciante de perlas al que hace referencia la par\u00e1bola seguramente era una persona que se dedicaba a la compra al por mayor. Hemos de entender, entonces, que este era un hombre acostumbrado a efectuar negocios en forma cautelosa, calculando cuidadosamente los riesgos y beneficios de cada transacci\u00f3n. No obstante, cuando encontr\u00f3 la perla preciosa, ech\u00f3 por la borda su habitual cautela y vendi\u00f3 todo lo que ten\u00eda para comprarla. A pesar de que era una persona conocedora de perlas, no sal\u00eda del asombro por el descubrimiento que hab\u00eda hecho. De este modo se perfilan dos clases de personas que ingresan al reino. El campesino representa a aquellas personas que encuentran el reino sin estar busc\u00e1ndolo. Probablemente no tienen siquiera conocimiento de su existencia. No obstante, cuando se les presenta la oportunidad de acceder a ella, la toman gozosamente. El comerciante de perlas podr\u00eda representar a la persona que se ha abocado al cultivo de una sensibilidad a las cosas espirituales. Posee un inter\u00e9s en entablar una relaci\u00f3n con Dios, mas su propia ceguera no le permite encaminar su vida por el camino correcto. Hemos de notar que en ambos casos las dos personas encuentran el tesoro de gran valor sin estar busc\u00e1ndolo. El campesino, por supuesto, ni siquiera so\u00f1aba de la existencia de algo enterrado en la tierra. El comerciante de perlas hab\u00eda dedicado su vida a buscar perlas, pero no sab\u00eda de la existencia de esta perla de gran valor. La encontr\u00f3 sin estar busc\u00e1ndola. Estas dos situaciones ponen de manifiesto que el reino no es algo que podamos encontrar por nuestros propios medios, a pesar de que nuestros testimonios frecuentemente le otorgan al ser humano un rol protag\u00f3nico en la conversi\u00f3n. Es m\u00e1s acertado decir que el reino se nos presenta en forma sorpresiva, porque detr\u00e1s del reino se mueve un Dios que est\u00e1 buscando la forma de invitar al hombre a una relaci\u00f3n de comuni\u00f3n e intimidad con \u00e9l. El \u00fanico m\u00e9rito que tienen el campesino y el comerciante de perlas es que supieron aprovechar bien la situaci\u00f3n inesperada que se les present\u00f3. Somos, por siempre, personas que reaccionamos a las iniciativas de Dios, lo que indica que nuestra vida total est\u00e1 envuelta en un manto de gracia.\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y\u00a0editado por Desarrollo Cristiano Internacional para\u00a0DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw En la conversi\u00f3n el ser humano no tiene ning\u00fan rol protag\u00f3nico, es Dios quien se mueve buscando al hombre. Vers\u00edculo: Mateo 13 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo Leer todo el capitulo Como ya hemos visto en las anteriores par\u00e1bolas, Cristo ilustr\u00f3 la misma verdad con historias similares. 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