{"id":23463,"date":"2016-04-05T14:27:43","date_gmt":"2016-04-05T19:27:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-asunto-serio\/"},"modified":"2016-04-05T14:27:43","modified_gmt":"2016-04-05T19:27:43","slug":"un-asunto-serio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-asunto-serio\/","title":{"rendered":"Un asunto serio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Debemos saber el peso espiritual de nuestras palabras y que de ellas tendremos que rendir cuentas a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Mateo 11:1                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>11:1<\/b>   Cuando Jes\u00fas termin\u00f3 de dar instrucciones a sus doce disc\u00edpulos, se fue de all\u00ed a ense\u00f1ar y a predicar en otros pueblos.                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    En el proceso de darle instrucciones a sus disc\u00edpulos, Cristo les indica: \u00abPero en cualquier ciudad o aldea donde entr\u00e9is, informaos de qui\u00e9n en ella es digno y quedaos all\u00ed hasta que salg\u00e1is. Al entrar en la casa, saludad. Y si la casa es digna, vuestra paz vendr\u00e1 sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volver\u00e1 a vosotros. Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el d\u00eda del juicio ser\u00e1 m\u00e1s tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad\u00bb.Aquellos que andan en luz pueden pronunciar palabras que tienen impacto sobre la vida de los que las escuchan. De veras que estas palabras suenan extra\u00f1as a nuestros o\u00eddos modernos. En medio de una cultura saturada de palabras, quiz\u00e1s hemos perdido la capacidad de entender el peso que tienen. Acostumbramos a hablar lo primero que se nos viene a la cabeza y rara vez nos detenemos a meditar en el efecto de esos pronunciamientos. No obstante, entre los temas que Jes\u00fas abord\u00f3, en sus instrucciones a los disc\u00edpulos, se encontraba una clara referencia al poder que ejerc\u00edan para bendecir o maldecir. Cabe se\u00f1alar que el idioma, de por s\u00ed, es un medio para ejercer control sobre nuestro entorno y las personas que la conforman. Por esta raz\u00f3n Dios dej\u00f3 en manos de Ad\u00e1n la tarea de ponerle nombre a las especies que eran parte del mundo creado. Hasta el momento que comenz\u00f3 la tarea de separar e identificar cada uno de los animales, no exist\u00eda la posibilidad de ejercer dominio sobre ellos. No podemos movernos con autoridad en un lugar donde desconocemos la identidad de las cosas que nos rodean. Precisamente por la autoridad y el control que el idioma otorga Dios descendi\u00f3 y confundi\u00f3 las lenguas de los pueblos reunidos para construir Babel. Sin la posibilidad de comunicarse los unos con los otros el fundamento mismo del proyecto de aquella generaci\u00f3n qued\u00f3 anulado. Conocemos, tambi\u00e9n, los devastadores efectos que sobre los ni\u00f1os han tenido los pronunciamientos de los padres durante sus a\u00f1os formativos. Muchas veces estas palabras, que comunicaban desprecio y condenaci\u00f3n, contin\u00faan atormentando a sus v\u00edctimas mucho tiempo despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de quienes las declararon. Cu\u00e1nto m\u00e1s peso contienen, entonces, las palabras de aquellos que han recibido autoridad para moverse en los \u00e1mbitos espirituales de la vida. Aquellos que andan en luz pueden pronunciar palabras que tienen verdaderamente un sano impacto sobre la vida de los que las escuchan, como claramente se\u00f1ala la referencia al saludo de paz en el pasaje de hoy. Resulta evidente que la llegada de los disc\u00edpulos a un hogar era mucho m\u00e1s que una simple visita social. Debemos saber que nuestras palabras tienen un peso espiritual y que de \u00abtoda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella dar\u00e1n cuenta en el d\u00eda del juicio\u00bb (Mt 12.36-37).\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y\u00a0editado por Desarrollo Cristiano Internacional para\u00a0DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92003-2009 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Debemos saber el peso espiritual de nuestras palabras y que de ellas tendremos que rendir cuentas a Dios. Vers\u00edculo: Mateo 11:1 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 11:1 Cuando Jes\u00fas termin\u00f3 de dar instrucciones a sus doce disc\u00edpulos, se fue de all\u00ed a ense\u00f1ar y a predicar en otros pueblos. Leer todo el capitulo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-asunto-serio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn asunto serio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23463","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23463","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23463"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23463\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23463"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23463"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23463"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}