{"id":23500,"date":"2016-04-05T14:29:28","date_gmt":"2016-04-05T19:29:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvaventurado\/"},"modified":"2016-04-05T14:29:28","modified_gmt":"2016-04-05T19:29:28","slug":"bienvaventurado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvaventurado\/","title":{"rendered":"\u00a1Bienvaventurado!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Aquellos que obedecen el impulso divino de actuar en obediencia a la Palabra alcanzar\u00e1n la plenitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Santiago 1:25                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>1:25<\/b>   Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha o\u00eddo sino haci\u00e9ndolo, recibir\u00e1 bendici\u00f3n al practicarla.                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>El ap\u00f3stol Santiago, el maestro eminentemente pr\u00e1ctico en los escritos del Nuevo Testamento, nos da las claves para no convertirnos en oidores olvidadizos. La frase describe con admirable sencillez la condici\u00f3n de no poder retener la informaci\u00f3n que gu\u00eda la conducta o el proceder en la vida. Esto puede tratarse de algo tan sencillo como llegar a un cuarto y no poder recordar por qu\u00e9 raz\u00f3n vino a \u00e9l, o algo mucho m\u00e1s complejo como lo puede ser la p\u00e9rdida de memoria que es producto de enfermedades tan temibles como el Alzheimer.Dios promete respaldar la vida de aquellos que viven conforme a sus designios, a\u00fan cuando les toque transitar por situaciones de extrema dificultad. Para los efectos, los resultados son los mismos, pues uno queda desorientado y no sabe como proceder. Del mismo modo se podr\u00eda describir a la persona que no retiene la Palabra de Dios. Este se regocija en la proclamaci\u00f3n de la misma pero no le da ninguna utilidad en su vida personal. Al igual que el man\u00e1 recogido por los israelitas en el desierto, la palabra se \u00abecha a perder\u00bb y r\u00e1pidamente queda olvidada. No debemos desesperar por esta condici\u00f3n, tan com\u00fan en estos tiempos donde estamos sobresaturados de la Palabra. Santiago nos da claras instrucciones para llegar a ser bienaventurados en TODO lo que hacemos. Esas may\u00fasculas no se metieron en el texto por error. Est\u00e1n aqu\u00ed para que usted y yo recordemos que el que vive la Palabra tiene promesa de bendici\u00f3n, y bendici\u00f3n \u00aben abundancia\u00bb como afirm\u00f3 Cristo. No debe confundirse esto con una vida sin problemas, que es la interpretaci\u00f3n humanizada del texto. Dios promete respaldar la vida de aquellos que viven conforme a sus designios, a\u00fan cuando les toque transitar por situaciones de extrema dificultad. A la misma vez, no se nos debe escapar que esta bienaventuranza alcanza a los que hacen, no a los que oyen, estudian o memorizan la Palabra de Dios. Existe una gran diferencia entre el ejercicio intelectual que implican las \u00faltimas opciones y el esmero que es condici\u00f3n indispensable de la primera. \u00bfCu\u00e1les son estas instrucciones de Santiago? En primer lugar, debemos mirar \u00abatentamente\u00bb a la ley perfecta. Esta actitud indica una concentraci\u00f3n de los sentidos que no puede ser lograda en una le\u00edda superficial del texto. Es el fruto de la convicci\u00f3n de que los tesoros m\u00e1s preciosos de la Palabra est\u00e1n al alcance de aquellos que realmente est\u00e1n dispuestos a buscarlos, esperando la revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu. Presupone el deseo de ocuparse con seriedad a la lectura de sus mandamientos. En segundo lugar, Santiago exhorta a perseverar en ella, siendo un \u00abhacedor de la obra\u00bb. \u00bfA que obra se refiere? Precisamente a la que resulta del estudio de la Palabra. Dios no entrega su verdad para informar, ni entretener, sino m\u00e1s bien para orientar hacia una acci\u00f3n concreta. El resultado incontestable del estudio ser\u00e1 que nos mueve a hacer algo. Solamente aquellos que obedecen ese impulso divino alcanzar\u00e1n la plenitud de la bendici\u00f3n, pues la obediencia desata el respaldo del Alt\u00edsimo. Para pensar: La perseverancia es necesaria porque ni la carne ni el mundo nos acompa\u00f1ar\u00e1n en el deseo de vivir en luz. La victoria es de aquellos que no desisten f\u00e1cilmente de lo que se han propuesto. &#160;<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Producido y editado por Desarrollo Cristiano Internacional para DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92003-2010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Aquellos que obedecen el impulso divino de actuar en obediencia a la Palabra alcanzar\u00e1n la plenitud. Vers\u00edculo: Santiago 1:25 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 1:25 Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha o\u00eddo sino haci\u00e9ndolo, recibir\u00e1 bendici\u00f3n al practicarla. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvaventurado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Bienvaventurado!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}