{"id":23525,"date":"2016-04-05T14:30:44","date_gmt":"2016-04-05T19:30:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hosanna\/"},"modified":"2016-04-05T14:30:44","modified_gmt":"2016-04-05T19:30:44","slug":"hosanna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hosanna\/","title":{"rendered":"\u00a1Hosanna!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Las m\u00e1s apasionadas expresiones de devoci\u00f3n solamente tienen valor cuando est\u00e1n respaldadas por una vida de entrega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Marcos 11:1-11                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>11:1<\/b>   Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n y llegaron a Betfagu\u00e9 y a Betania, junto al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos <b>11:2<\/b>   con este encargo: \u00abVayan a la aldea que tienen enfrente. Tan pronto como entren en ella, encontrar\u00e1n atado un burrito, en el que nunca se ha montado nadie. Des\u00e1tenlo y tr\u00e1iganlo ac\u00e1. <b>11:3<\/b>   Y si alguien les dice: \u001c \u00bfPor qu\u00e9 hacen eso?\u001d , d\u00edganle: \u001c El Se\u00f1or lo necesita, y en seguida lo devolver\u00e1.\u001d  \u00bb<b>11:4<\/b>   Fueron, encontraron un burrito afuera en la calle, atado a un port\u00f3n, y lo desataron. <b>11:5<\/b>   Entonces algunos de los que estaban all\u00ed les preguntaron: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacen desatando el burrito?\u00bb <b>11:6<\/b>   Ellos contestaron como Jes\u00fas les hab\u00eda dicho, y les dejaron desatarlo. <b>11:7<\/b>   Le llevaron, pues, el burrito a Jes\u00fas. Luego pusieron encima sus mantos, y \u00e9l se mont\u00f3. <b>11:8<\/b>   Muchos tendieron sus mantos sobre el camino; otros usaron ramas que hab\u00edan cortado en los campos. <b>11:9<\/b>   Tanto los que iban delante como los que iban detr\u00e1s, gritaban: __\u00a1Hosanna! __\u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! <b>11:10<\/b>   \u00a1Bendito el reino venidero de nuestro padre David! __\u00a1Hosanna en las alturas!<b>11:11<\/b>   Jes\u00fas entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n y fue al *templo. Despu\u00e9s de observarlo todo, como ya era tarde, sali\u00f3 para Betania con los doce.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>Los que iban delante y los que ven\u00edan detr\u00e1s gritaban, diciendo: \u00ab\u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00a1Bendito el reino de nuestro padre David que viene! \u00a1Hosanna en las alturas!\u00bb (Marcos 11.1-11)Que nuestro mejor sacrificio, entonces, sea el que ofrecemos d\u00eda a d\u00eda en nuestro caminar con el Mes\u00edas. En la entrada triunfal de Cristo vemos con mayor claridad el principio que acompa\u00f1\u00f3 la totalidad de su vida p\u00fablica. Su ministerio no fue el resultado de los impulsos de un momento, de las buenas sugerencias de sus disc\u00edpulos ni de las presiones constantes de las multitudes a su alrededor. Jes\u00fas, demostrando una sujeci\u00f3n radical, no hac\u00eda nada sino por indicaci\u00f3n de su Padre Celestial (Jn 5.19). Por esto, la llegada a Jerusal\u00e9n se conforma al plan establecido desde tiempos inmemoriales y anunciado por una diversidad de profetas a lo largo de la tumultuosa historia del pueblo jud\u00edo. En otras ocasiones Jes\u00fas dio instrucciones escuetas a sus disc\u00edpulos, generando as\u00ed oportunidades preciosas para que se ejercitaran en la fe. En esta instancia, sin embargo, les da directivas precisas acerca del pollino que deb\u00edan buscar, a\u00fan anticip\u00e1ndose con una posible respuesta si alguien les exigiera explicaciones durante la ejecuci\u00f3n del pedido. Qu\u00e9 precioso observar que los disc\u00edpulos siguieron al pie de la letra las palabras que hab\u00edan recibido, aun cuando es probable que no entendieran la raz\u00f3n de aquella extra\u00f1a misi\u00f3n. No obstante, cumplieron con lo encomendado, la prueba m\u00e1s concreta de nuestra devoci\u00f3n hacia aquel que hemos llamado Se\u00f1or. El hecho de que Cristo entrara en Jerusal\u00e9n montado sobre un pollino nunca antes utilizado para trabajos dom\u00e9sticos estaba cargado de un rico simbolismo para los jud\u00edos. Las instrucciones de la ley (Nm 19.2, Dt 21.3 ) claramente asignaban un rol santo a aquellas animales j\u00f3venes que no hab\u00edan sido a\u00fan domesticados. Del mismo modo David dio instrucciones para que los bueyes que tiraban el carro que devolv\u00eda a Israel el arca fueran bestias nunca antes empleadas para este trabajo. Del mismo modo la entrada de Cristo, al final de su peregrinaje terrenal, no es la simple conclusi\u00f3n de un viaje, sino el cumplimiento de una misi\u00f3n sagrada de la cual se desprende todo lo dem\u00e1s que dijo e hizo durante su paso por la tierra. \u00abMuchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que hab\u00edan cortado de los campos\u00bb (v. 8), mientras entonaban estrofas de los salmos que tradicionalmente acompa\u00f1aban el final de la peregrinaci\u00f3n a la ciudad santa. Es evidente, por la forma en que el pueblo acompa\u00f1\u00f3 su entrada, que muchos percib\u00edan algo de la autoridad divina en la persona de Cristo. Este recibimiento constituye una forma muy visible de honrar a quienes ocupaban un lugar de supremac\u00eda en el pueblo. Al tender sobre el piso sus mantos ellos revelaban su deseo de someterse a quien pasaba delante de ellos. No obstante la devoci\u00f3n del pueblo, es dif\u00edcil ver esta escena sin recordar las palabras de Cristo, pronunciadas al principio de su ministerio. En otra ocasi\u00f3n, Jes\u00fas escogi\u00f3 \u00abno confiar de ellos, porque conoc\u00eda a todos y no ten\u00eda necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues el sab\u00eda lo que hab\u00eda en el hombre\u00bb (Jn 2.24-25). Las m\u00e1s apasionadas expresiones de devoci\u00f3n solamente tienen valor cuando est\u00e1n respaldadas por una vida de entrega. Que nuestro mejor sacrificio, entonces, sea el que ofrecemos d\u00eda a d\u00eda en nuestro caminar con el Mes\u00edas.<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Por: Christopher Shaw, Director General de Desarrollo Cristiano Internacional. Producido y editado para DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Las m\u00e1s apasionadas expresiones de devoci\u00f3n solamente tienen valor cuando est\u00e1n respaldadas por una vida de entrega. Vers\u00edculo: Marcos 11:1-11 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 11:1 Cuando se acercaban a Jerusal\u00e9n y llegaron a Betfagu\u00e9 y a Betania, junto al monte de los Olivos, Jes\u00fas envi\u00f3 a dos de sus disc\u00edpulos 11:2 con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hosanna\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Hosanna!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23525","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23525"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23525\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}