{"id":23527,"date":"2016-04-05T14:30:54","date_gmt":"2016-04-05T19:30:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-ensenanza-magistral\/"},"modified":"2016-04-05T14:30:54","modified_gmt":"2016-04-05T19:30:54","slug":"una-ensenanza-magistral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-ensenanza-magistral\/","title":{"rendered":"Una Ense\u00f1anza Magistral"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas no pod\u00eda alterar en nada el curso que el Padre hab\u00eda trazado para su vida, ni pod\u00eda asegurar alg\u00fan tipo de beneficio personal en su decisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Juan 13:1-15                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>13:1<\/b>   Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jes\u00fas sab\u00eda que le hab\u00eda llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin. <b>13:2<\/b>   Lleg\u00f3 la hora de la cena. El diablo ya hab\u00eda incitado a Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n, para que traicionara a Jes\u00fas. <b>13:3<\/b>   Sab\u00eda Jes\u00fas que el Padre hab\u00eda puesto todas las cosas bajo su dominio, y que hab\u00eda salido de Dios y a \u00e9l volv\u00eda; <b>13:4<\/b>   as\u00ed que se levant\u00f3 de la mesa, se quit\u00f3 el manto y se at\u00f3 una toalla a la cintura. <b>13:5<\/b>   Luego ech\u00f3 agua en un recipiente y comenz\u00f3 a lavarles los pies a sus disc\u00edpulos y a sec\u00e1rselos con la toalla que llevaba a la cintura.<b>13:6<\/b>   Cuando lleg\u00f3 a Sim\u00f3n Pedro, \u00e9ste le dijo: __\u00bfY t\u00fa, Se\u00f1or, me vas a lavar los pies a m\u00ed?<b>13:7<\/b>   Ahora no entiendes lo que estoy haciendo \u0014 le respondi\u00f3 Jes\u00fas\u0014 , pero lo entender\u00e1s m\u00e1s tarde.<b>13:8<\/b>   \u00a1No! \u0014 protest\u00f3 Pedro\u0014 . \u00a1Jam\u00e1s me lavar\u00e1s los pies! __Si no te los lavo, no tendr\u00e1s parte conmigo.<b>13:9<\/b>   Entonces, Se\u00f1or, \u00a1no s\u00f3lo los pies sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza!<b>13:10<\/b>   El que ya se ha ba\u00f1ado no necesita lavarse m\u00e1s que los pies \u0014 le contest\u00f3 Jes\u00fas\u0014 ; pues ya todo su cuerpo est\u00e1 limpio. Y ustedes ya est\u00e1n limpios, aunque no todos.<b>13:11<\/b>   Jes\u00fas sab\u00eda qui\u00e9n lo iba a traicionar, y por eso dijo que no todos estaban limpios.<b>13:12<\/b>   Cuando termin\u00f3 de lavarles los pies, se puso el manto y volvi\u00f3 a su lugar. Entonces les dijo: __\u00bfEntienden lo que he hecho con ustedes? <b>13:13<\/b>   Ustedes me llaman Maestro y Se\u00f1or, y dicen bien, porque lo soy. <b>13:14<\/b>   Pues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, les he lavado los pies, tambi\u00e9n ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. <b>13:15<\/b>   Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>Nuestra tendencia a separar lo espiritual de lo no espiritual nos ha llevado a mirar con cierto desprecio las tareas m\u00e1s ordinarias de la vida cotidiana. En ocasiones hasta habremos apresurado la realizaci\u00f3n de alg\u00fan quehacer dom\u00e9stico para que nos quede m\u00e1s tiempo para las actividades que consideramos m\u00e1s \u00abproductivas\u00bb, como la lectura de la Palabra, la oraci\u00f3n o el asistir a alguna reuni\u00f3n de la iglesia. Cristo, en la escena de hoy, revela que aun las tareas m\u00e1s insignificantes pueden estar cargadas de significado espiritual. La diferencia no se encuentra en la faena, sino el coraz\u00f3n de quien la realiza.Solo pueden ejercitar esta clase de grandeza aquellos que se sienten seguros de su posici\u00f3n delante del Padre y entienden que no pierden nada al escoger ser humilde. La decisi\u00f3n de lavar los pies a sus disc\u00edpulos est\u00e1 cargada de significado eterno. Juan narra que Jes\u00fas sab\u00eda \u00abque su hora hab\u00eda llegado para que pasara de este mundo al Padre\u00bb (v. 1) y que \u00abel diablo ya hab\u00eda puesto en el coraz\u00f3n de Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n, que lo entregara\u00bb (v. 2). Adem\u00e1s de esto, Jes\u00fas tambi\u00e9n era consciente de que \u00abel Padre le hab\u00eda dado todas las cosas en las manos, y que hab\u00eda salido de Dios y a Dios iba\u00bb (v. 3). Lo interesante, sin embargo, es que las profundas connotaciones de este momento no afectaron para nada su conexi\u00f3n con el mundo real y palpable de todos los d\u00edas. Es decir, su espiritualidad no lo llev\u00f3 a perder contacto con lo cotidiano, sino que le ofreci\u00f3 el marco para que su presencia en el mundo fuera de mayor impacto. Jes\u00fas no pod\u00eda alterar en nada el curso que el Padre hab\u00eda trazado para su vida, ni pod\u00eda asegurar alg\u00fan tipo de beneficio personal en su decisi\u00f3n de lavarle los pies a los suyos. No obstante, se entreg\u00f3 a esa tarea con el mismo amor y la misma ternura que lo hab\u00edan caracterizado durante sus tres a\u00f1os de servicio. Su actitud revela la m\u00e1s pura expresi\u00f3n del servicio, aquella prestaci\u00f3n que est\u00e1 libre de alguna expectativa de un beneficio personal, \u00abno esperando nada a cambio\u00bb (Lc 6.35). Hemos de notar, a la vez, que el amor hacia los que nos rodean tiene aspectos sumamente pr\u00e1cticos. Es com\u00fan entre nosotros las expresiones verbales de nuestro cari\u00f1o mutuo, las cuales son necesarias y buenas. Mas el amor tambi\u00e9n identifica las oportunidades reales que se prestan para su demostraci\u00f3n. En ocasiones estas oportunidades pueden ser tan ordinarias como el ver que los pies de nuestros compa\u00f1eros est\u00e1n sucios. Se traduce, entonces, en una acci\u00f3n concreta que requiere levantarse de la cena, llenar una vasija con agua, tomar una toalla y comenzar el proceso de lavar los pies. La sorpresa de los disc\u00edpulos revela la eficacia del impacto que tan sencillo gesto puede producir. Cristo era absolutamente consciente de que hab\u00eda entregado una valiosa lecci\u00f3n, pr\u00e1cticamente sin usar palabras. Quedaba, ahora, que ellos incorporaran a sus vidas la misma actitud. Frente a su preocupaci\u00f3n en precisar qui\u00e9n era el m\u00e1s grande entre ellos, Jes\u00fas acababa de demostrarles que la grandeza en el reino tiene otra cara, una completamente diferente a la de la grandeza entre los hombres. Solo pueden ejercitar esta clase de grandeza aquellos que se sienten absolutamente seguros de su posici\u00f3n delante del Padre y entienden que no pierden nada al escoger el camino de la humildad.<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">Por: Christopher Shaw, Director General de Desarrollo Cristiano Internacional. Producido y editado para DesarrolloCristiano.com. Copyright \u00a92003-2010 por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Jes\u00fas no pod\u00eda alterar en nada el curso que el Padre hab\u00eda trazado para su vida, ni pod\u00eda asegurar alg\u00fan tipo de beneficio personal en su decisi\u00f3n. Vers\u00edculo: Juan 13:1-15 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 13:1 Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jes\u00fas sab\u00eda que le hab\u00eda llegado la hora de abandonar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-ensenanza-magistral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUna Ense\u00f1anza Magistral\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}