{"id":2354,"date":"2015-12-01T00:44:30","date_gmt":"2015-12-01T05:44:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-parabola-del-hijo-prodigo\/"},"modified":"2015-12-01T00:44:30","modified_gmt":"2015-12-01T05:44:30","slug":"la-parabola-del-hijo-prodigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-parabola-del-hijo-prodigo\/","title":{"rendered":"La par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La Par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo es una de las m\u00e1s conocidas del Evangelio y se han imprimido vol\u00famenes con comentarios acerca de ella. Podr\u00eda parecer pretencioso intentar una interpretaci\u00f3n nueva, algo diferente de las que ya se han escrito, pero eso quiero hacer con su permiso.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Lc 15. 11\u009612: \u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les reparti\u00f3 los bienes\u00bb. Si Dios es el <B>Padre<\/B>, \u00bfcu\u00e1l puede ser <B>la parte de los bienes que le corresponde<\/B> a un hombre? Lo que Dios le ha dado: su vida, su cuerpo, sus facultades, su tiempo. Toda persona que usa esos bienes a \u00absu manera\u00bb, sin tener en cuenta la voluntad de Dios, representa el hijo menor. Es como si el hombre le dijera a Dios: \u00abEsta es mi herencia a la que tengo derecho. Yo quiero usarla como me plazca. No te metas en mis asuntos. D\u00e9jame vivir mi vida.\u00bb El Padre accede porque sabe lo que va a ocurrir y que, al final, su hijo va a verse defraudado. Adem\u00e1s sabe que la libertad que desea conquistar lejos de \u00e9l, se va a convertir en una c\u00e1rcel. \u00a013. \u00abNo muchos d\u00edas despu\u00e9s, junt\u00e1ndolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada; y all\u00ed desperdici\u00f3 sus bienes viviendo perdidamente.\u00bb La <B>provincia apartada<\/B> representa vivir alejado de la voluntad de Dios y hacer lo que a uno le viene en gana. <B>Desperdiciar los bienes<\/B> es no usarlos de una manera provechosa (sea para uno mismo o para los dem\u00e1s) de acuerdo a los prop\u00f3sitos perfectos de Dios. Eso es algo a lo que est\u00e1 condenada toda persona que se aparta de la voluntad de Dios. <B>Vivir perdidamente<\/B> es vivir dedicado al placer, a la vida desordenada y lujuriosa.\u00a014. \u00abY cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenz\u00f3 a faltarle.\u00bb<B> \u00a0Malgastar los bienes<\/B> es perder el tiempo, arruinar la salud (como ocurre con todo aquel que se dedica a un vicio), no desarrollar las propias aptitudes naturales, frustrar el destino para el cual fue creado. La <B>hambruna<\/B> representa el vac\u00edo interior que el hombre siente cuando ha vivido para la carne. Se llega a un momento en que ya no se es joven, se cae el cabello y empiezan a salir canas. Cuando la persona comienza a sentir que la vida no dura para siempre y que se le escapa de las manos, observa en el horizonte su final.\u00a015,16. \u00abY fue y se arrim\u00f3 a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envi\u00f3 a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que com\u00edan los cerdos, pero nadie se las daba.\u00bb Seg\u00fan esta l\u00ednea de interpretaci\u00f3n, el <B>ciudadano de aquella tierra<\/B> (es decir, la tierra del desconocimiento de Dios) que se acerca podr\u00eda tener varios significados. Podr\u00eda ser una de esas escuelas filos\u00f3ficas que niegan la existencia del m\u00e1s all\u00e1, o una de esas capillas esot\u00e9ricas de origen oriental como las que existen actualmente (y que ya hab\u00eda en tiempos de Jes\u00fas). Podr\u00eda ser algunas de esas sectas pseudocristianas, que por uno u otro camino ofrecen no s\u00f3lo llenar el vac\u00edo espiritual que experimenta la gente sino tambi\u00e9n dar un sentido a sus vidas. Sin embargo, el alimento que le ofrecen (las <B>bellotas<\/B>) no satisface su hambre. Lo que a otros (es decir, a los <B>cerdos<\/B>) satisface, a \u00e9l no lo puedan contentar. Por el contrario, lo deja tan hambriento como antes, o a\u00fan m\u00e1s, porque \u00e9l alguna vez prob\u00f3 un alimento mucho mejor que s\u00ed lo satisfac\u00eda plenamente.\u00a017. \u00abY volviendo en s\u00ed dijo: \u00a1Cu\u00e1ntos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aqu\u00ed perezco de hambre!\u00bb<B> Volver en s\u00ed<\/B> es el acto fundamental. Tomar conciencia de la realidad. (Alguien ha escrito que el que se aleja de Dios se aleja de s\u00ed mismo; al volver en s\u00ed, regresa a Dios). Es el inicio de la \u00abmetanoia\u00bb que le permite ver las cosas tal como son en realidad. Salir del autoenga\u00f1o en que viv\u00eda. No es un movimiento emocional; es un acto racional. Los <B>jornaleros<\/B> de su padre son todos aquellos que est\u00e1n cerca de Dios y que viven colmados.\u00a018. \u00abMe levantar\u00e9 e ir\u00e9 a mi padre y le dir\u00e9: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.\u00bb El arrepentimiento, si es verdadero, conduce a una decisi\u00f3n: Confesar los propios pecados y pedirle perd\u00f3n a Dios. Como en la par\u00e1bola el padre es un ser humano, el hijo arrepentido se propone decirle: \u00abHe pecado contra el cielo* (es decir, contra Dios) y contra ti\u00bb. Dice contra Dios en primer lugar porque eso hacemos en realidad cada vez que pecamos (Sal 51.4).\u00a019. \u00abYa no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.\u00bb Arrepentirse implica humillarse:\u00abNo soy digno de que me recibas de nuevo en tu casa, no soy digno de que me perdones, de que me acojas. Tr\u00e1tame como al \u00faltimo de tus jornaleros porque, aunque yo soy tu hijo, no merezco serlo\u00bb. As\u00ed es. Para acercarse a Dios debe humillarse hasta el suelo. Entonces \u00e9l en su misericordia, y sin que lo merezca, lo levantar\u00e1 (1 Pe 5.6\u00968).\u00a020\u009621. \u00abY levant\u00e1ndose vino a su padre. Y cuando estaba a\u00fan lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corri\u00f3 y se ech\u00f3 sobre su cuello, y le bes\u00f3.\u00bb No basta con tomar una decisi\u00f3n, es necesario ponerla en pr\u00e1ctica, levantarse y marchar para que rinda fruto: \u00abDespi\u00e9rtate, t\u00fa que duermes, y lev\u00e1ntate de los muertos, y te alumbrar\u00e1 Cristo\u00bb (Ef 5.14). El Padre conoce los sentimientos que embargan a su hijo. Por eso, \u00e9l no espera que el hijo llegue hasta \u00e9l, sino corre a abrazarlo cuando todav\u00eda est\u00e1 lejos. As\u00ed ocurre en la pr\u00e1ctica cuando nos volvemos a Dios en verdadero arrepentimiento y humildad. \u00c9l lo llena de su amor, lo abraza y le da su paz. El dolor del arrepentimiento se torna entonces en una alegr\u00eda conmovida que se disuelve en l\u00e1grimas.\u00a0<B>Cuando estaba a\u00fan lejos<\/B> quiere decir que la gracia de Dios nos ayuda desde el momento en que iniciamos nuestros camino de vuelta. Dios acude apresurado, no s\u00f3lo porque su amor infinito lo impulsa a ello, sino tambi\u00e9n para prevenir que el enemigo ponga trabas a la conversi\u00f3n y desanime al arrepentido. La frase <B>\u00abmovido a misericordia\u00bb<\/B> significa el amor del Padre que se enternece por su hijo que regresa, lo perdona y olvida su rebeld\u00eda.\u00a0Al Padre no le importa que su hijo haya malgastado sus bienes. No le hace ning\u00fan reproche, como solemos hacer nosotros en situaciones similares, sino que lo acoge como si nada hubiera pasado, como si la ingratitud de su hijo no le hubiera dolido. En el Padre no existe ning\u00fan sentimiento de amargura o de rencor hacia su hijo. Durante todo el tiempo que dur\u00f3 su lejan\u00eda no ha hecho otra cosa sino aguardar el d\u00eda en que su hijo retornara y viera aparecer su silueta en el horizonte. Porque \u00e9l sab\u00eda que retornar\u00eda.\u00a022. \u00abPero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.\u00bb La recepci\u00f3n del Padre no es como el hijo la hab\u00eda imaginado ya que ni siquiera le permite terminar el discurso que hab\u00eda preparado. Posiblemente el hijo pensaba que el Padre lo mirar\u00eda austeramente tratando de adivinar si su arrepentimiento era sincero. Le har\u00eda algunas preguntas indagadoras para cerciorarse de su sinceridad. Y luego, con cierta condescendencia, pero con severidad, le dir\u00eda: \u00abBueno, te vas a ir donde el capataz y le vas a decir de mi parte que te a\u00f1ada el grupo de peones, que te d\u00e9 una litera en una covacha, y te asigne una tarea diaria. Seg\u00fan como te portes veremos qu\u00e9 hacemos contigo.\u00bb Cualquiera de nosotros obrar\u00eda igual con un hijo rebelde y perdido. Ser\u00eda humano y hasta conveniente. Sin embargo Dios no obra de esa manera. \u00c9l borra el pasado como si no hubiera existido.\u00a0\u00bfQu\u00e9 es <B>el mejor vestido<\/B> que el Padre ordena ponerle? Es el traje de bodas que menciona otra par\u00e1bola (Mt 22.12). La vestidura de la gracia y de la inocencia sin la cual no es posible entrar al banquete de su reino. El hijo est\u00e1 ahora delante de su Padre como si fuera un ni\u00f1o peque\u00f1o que nunca hubiera pecado. El <B>anillo<\/B> que le colocan en el dedo es signo de realeza. El hijo ha vuelto al Padre y al gozo pleno de sus derechos. El <B>calzado<\/B> que le ponen es se\u00f1al de se\u00f1or\u00edo porque s\u00f3lo los siervos y los indigentes caminan descalzos. \u00a023. \u00abY traed el becerro gordo y matadle y comamos y hagamos fiesta.\u00bb El <B>becerro gordo<\/B> representa lo mejor que el Padre tiene entre sus bienes, lo que est\u00e1 reservado para sus hu\u00e9spedes de honor. El Padre lo restaura a su herencia a pesar de que hab\u00eda dilapidado su parte. Lo colma de honores y lo presenta a sus amigos como el hijo perdido y encontrado para dicha suya.\u00a024. \u00abPorque \u00e9ste, mi hijo, muerto era y ha revivido; se hab\u00eda perdido y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse.\u00bb Su hijo hab\u00eda estado, en efecto, muerto en sus delitos y pecados, privado de la gracia. Sin embargo, ha sido restaurado a la plenitud de la vida, al gozo de la comuni\u00f3n con Dios. El hijo representa al creyente que, por haberse apartado, estuvo como muerto espiritualmente a causa del pecado, pero regresa a la vida con el arrepentimiento y el perd\u00f3n. No representa al incr\u00e9dulo que no viv\u00eda antes de nacer de lo alto.\u00a025,26. \u00abY su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino y lleg\u00f3 cerca de la casa, oy\u00f3 la m\u00fasica y las danzas; y llamando a uno de los criados, le pregunt\u00f3 qu\u00e9 era aquello.\u00bb El <B>hijo mayor<\/B> estaba en el <B>campo<\/B>,<B> <\/B>es decir, trabajando en la obra de Dios, sirviendo a su Padre fielmente. Se extra\u00f1a cuando regresa a casa y oye \u00a0el alboroto de la fiesta, y pregunta: \u00bfQu\u00e9 es eso? \u00a027. Entonces le dicen: \u00abTu hermano, el que se hab\u00eda marchado con su parte de la herencia a darse la gran vida hasta que la dilapid\u00f3 toda, ha regresado, y tu Padre se ha regocijado tanto por su retorno que ha hecho matar el becerro gordo y preparar esta gran fiesta para agasajarlo.\u00bb 28-30. Entonces el hermano mayor protesta: \u00bfC\u00f3mo? \u00a1Mi Padre hace una gran fiesta por ese sinverg\u00fcenza! Por alguien que le ha pagado tan mal y ha sido tan ingrato! \u00a1Hubiera debido rechazarlo y botarlo por haber desperdiciado sus bienes! \u00a1Y en lugar de eso lo halaga y lo festeja! Y a m\u00ed, que lo he servido fielmente durante tantos a\u00f1os \u00a1no me ha hecho nunca una fiesta! \u00a1As\u00ed recompensa mi fidelidad! \u00a1Esto es una injusticia!\u00a0Cuando su Padre oye que su hijo mayor est\u00e1 enojado sale a buscarlo y le dice: \u00abHijo, ven, entra y \u00a1g\u00f3zate con nosotros de que tu hermano haya vuelto!\u00bb Pero \u00e9l no quiere saber nada y repite su queja: \u00abYo te he servido durante tantos a\u00f1os y nunca me he apartado de ti; nunca he andado con malas mujeres ni por malos caminos, sino que he sido un modelo de rectitud. \u00a1Y nunca me has festejado! Pero a ese que te ha deshonrado y que te ha tratado con desprecio, \u00a1a ese s\u00ed lo tratas como a un pr\u00edncipe! Mejor me hubiera sido portarme como \u00e9l y darme a la gran vida y a la holganza. Entonces s\u00ed te hubieras alegrado cuando hubiera regresado hip\u00f3critamente como ese, porque tiene hambre, para mendigar tu pan. \u00a1Eso no es justo!\u00bb \u00a0El hijo mayor nunca le hab\u00eda pedido a su Padre que matara un becerro para \u00e9l, por eso, se molesta cuando su Padre lo hace por su hermano pr\u00f3digo. Se molesta por envidia y por causa de algo que \u00e9l tambi\u00e9n hubiera podido tener, pero que nunca pidi\u00f3.\u00a0A \u00e9l se podr\u00eda aplicar el viejo refr\u00e1n popular, ligeramente cambiado: \u00abNi come ni quiere que otros coman\u00bb. Se molesta por la fiesta que hay en la casa, no quiere participar de ella y se queda afuera.\u00a0En realidad, no quiere que el otro tenga ahora algo que \u00e9l tambi\u00e9n tiene, pero que no ha sabido aprovechar. Y al ver que otro s\u00ed puede aprovechar lo que \u00e9l ha despreciado, le hierve la sangre de c\u00f3lera y se indigna contra su padre que, sin embargo, est\u00e1 dispuesto a darle todo lo que desea.\u00a031,32. Pero el Padre le contesta: \u00abT\u00fa siempre has estado conmigo y has gozado de mi presencia. Todo lo m\u00edo es tuyo y no tienes sino que ped\u00edrmelo para que lo recibas. \u00bfAcaso tu labor en mi obra ha sido una tarea ingrata para ti? \u00bfNo ha sido para ti \u00a0servirme la mayor de las recompensas? \u00bfTe lamentas ahora de haberme agradado siempre y de haberme sido fiel? \u00bfAcaso no es tu tarea traer a los hombres al arrepentimiento, y no te alegras cada vez que ocurre? Y si as\u00ed es, \u00bfc\u00f3mo no te gozas conmigo de que tu hermano haya vuelto al buen camino? Si fuera un extra\u00f1o, \u00bfno te alegrar\u00edas acaso?\u00bb \u00a0Lo que no se sabe, porque la par\u00e1bola no lo dice, es si el hijo mayor lleg\u00f3 a entrar al banquete o si se qued\u00f3 afuera. Quiz\u00e1 no entr\u00f3 porque no quer\u00eda encontrarse cara a cara con el hermano que ahora detestaba. O de repente, haciendo de tripas coraz\u00f3n, s\u00ed entr\u00f3 y salud\u00f3 de manera reticente al hermano pr\u00f3digo, pero no lo abraz\u00f3.\u00a0Esta es una historia con final \u00abad libitum\u00bb y cada cual puede inventar el suyo, a su gusto. Jes\u00fas no lo indica porque el mensaje principal de la historia es se\u00f1alar la inmensidad de la misericordia de Dios y c\u00f3mo el Padre se alegra por cada pecador arrepentido. Sin embargo, debemos pensar, incluso los que ya hace tiempo hemos retornado a Dios, que todos somos pecadores que necesitamos arrepentirnos sin cesar, porque sin cesar lo ofendemos. Adem\u00e1s, tenemos la necesidad de ser constantemente tratados como el hijo pr\u00f3digo, aunque la fiesta que se celebre en el cielo no sea tan fastuosa como la que se celebr\u00f3 por nosotros la primera vez.\u00a0El hijo mayor tambi\u00e9n podr\u00eda ser tratado como el menor si no se creyera perfecto como el fariseo que subi\u00f3 al templo a orar, sino se comportara como el publicano que se humill\u00f3. As\u00ed ser\u00eda tratado si dejara de ver la paja en el ojo ajeno y viera m\u00e1s bien la viga que tiene en el propio.\u00a0Ya que esta es una par\u00e1bola sin final, tenemos libertad de invent\u00e1rselo, como si fuera uno de esos programas de televisi\u00f3n interactivos con los que los televidentes pueden jugar. Pero, \u00bfc\u00f3mo? \u00bfAcaso no dice la Escritura: \u00abNo a\u00f1adas nada a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso\u00bb? (Pr 24.6).\u00a0Pero lo que viene a continuaci\u00f3n no pretende ser Escritura sino s\u00f3lo una fantas\u00eda personal. Imagine que a la ma\u00f1ana siguiente el hijo mayor, tenso y con cara de no haber dormido, le dice al Padre: \u00abPadre, quiero que me des la parte de mi herencia, como se la diste a mi hermano\u00bb. Y el Padre dulcemente le contesta: \u00abHijo, todo lo que tengo aqu\u00ed es tuyo. \u00bfQu\u00e9 mas puedo darte?\u00bb Pero el hijo insiste: \u00abDame la parte de la herencia que me toca\u00bb. Al Padre no le queda m\u00e1s que reunir lo que al hijo mayor le corresponde y entreg\u00e1rselo. El hijo lo toma, lo carga en las mulas que ha tra\u00eddo, y lentamente se aleja por el camino, mientras que el Padre lo sigue con la mirada triste, hasta que desaparece en el horizonte. \u00a0El Padre regresa a casa arrastrando los pies, suspirando y con la cabeza gacha. Pero nunca m\u00e1s volver\u00e1 al camino para ver si su hijo retorna porque, con esa intuici\u00f3n segura que tienen los padres, \u00e9l sabe que su hijo mayor se ha ido para no regresar. (8.7.02)<\/P><br \/>\n<P align=justify>Notas<\/p>\n<p>\u00a0*En \u00e9poca de Jes\u00fas los jud\u00edos evitaban, por reverencia, \u00a0referirse a Dios directamente y por eso usaban expresiones como \u00abel cielo\u00bb, \u00abSe\u00f1or\u00bb, \u00abel Alt\u00edsimo\u00bb, y otras semejantes para dirigirse a \u00e9l. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. La Par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo es una de las m\u00e1s conocidas del Evangelio y se han imprimido vol\u00famenes con comentarios acerca de ella. 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