{"id":2357,"date":"2015-12-01T00:44:39","date_gmt":"2015-12-01T05:44:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-espejo-de-violencia-multiple-la-prostitucion-femenina\/"},"modified":"2015-12-01T00:44:39","modified_gmt":"2015-12-01T05:44:39","slug":"un-espejo-de-violencia-multiple-la-prostitucion-femenina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-espejo-de-violencia-multiple-la-prostitucion-femenina\/","title":{"rendered":"Un espejo de violencia m\u00faltiple: La prostituci\u00f3n femenina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Gabriela Segura F.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l debe ser nuestra respuesta como comunidad cristiana ante la prostituci\u00f3n femenina? La autora nos ayuda no s\u00f3lo a entender qu\u00e9 es la prostituci\u00f3n y qu\u00e9 lleva a una mujer a involucrarse en ella, sino que tambi\u00e9n nos dirige a buscar una respuesta a esta interrogante.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=center><\/B>\u00abAquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra\u00bb (Jn. 8.7).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las mujeres en prostituci\u00f3n hist\u00f3ricamente han llevado sobre sus hombros un estigma que las excluye de la posibilidad de contar con una existencia social positiva; se las ha considerado \u00abmujeres de la mala vida\u00bb, \u00abcualquieras\u00bb, \u00abcallejeras\u00bb, y la gente se refiere a ellas con muchos otros calificativos que no viene al caso mencionar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debido a la forma en que son identificadas, es usual que la sociedad las rechace y haga de ellas el chivo expiatorio de una serie de prejuicios, los que se descargan en m\u00faltiples formas de violencia sobre este grupo en particular. Pero, \u00bfqu\u00e9 lleva a una mujer a involucrarse en la prostituci\u00f3n? Sin embargo, antes de tratar de dar respuesta a este interrogante, se establecer\u00e1 qu\u00e9 se entiende por prostituci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>I. La prostituci\u00f3n: una forma de violencia<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Dos investigadoras costarricenses han elaborado la siguiente definici\u00f3n: la prostituci\u00f3n es una \u00abforma de violencia, explotaci\u00f3n y victimizaci\u00f3n de la mujer; donde a trav\u00e9s de la cosificaci\u00f3n de su cuerpo y sexualidad, se asumen estas como mercanc\u00eda, permiti\u00e9ndose as\u00ed comprar acceso a ella por parte del cliente prostituyente\u00bb. (Treguear y Carro, 1994). A ello se agrega tambi\u00e9n que se trata de una forma de obtenci\u00f3n de ingresos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La violencia a la que hacen referencia estas autoras es de \u00edndole estructural. En palabras de Sa\u00fal Franco se trata de \u00abviolencias que no matan pero que deterioran las condiciones y la calidad de vida de las personas y de los grupos\u00bb (Franco, 1993, p. 220). Es decir, consiste en violencia ejercida desde las estructuras sociales hacia ciertos miembros de la comunidad. La mujer en prostituci\u00f3n constituye uno de ellos: la misma forma en que se la denomina usualmente \u00abprostituta\u00bb es un claro ejemplo de esto, pues reduce todo su ser a lo que hace:<\/P><br \/>\n<P align=center>\u0085 Consideramos inapropiado utilizar el t\u00e9rmino \u00abtrabajadoras del sexo\u00bb en tanto desde la prostituci\u00f3n estas mujeres no tienen ning\u00fan reconocimiento social como trabajadoras y ciudadanas. Llamarlas \u00abprostitutas\u00bb es reducir una vez m\u00e1s su identidad a lo que hacen, sin mirar lo que son como personas: mujeres particularizadas y con historia. (Ortiz y otras, 1998, p. 10).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las autoras recomiendan entonces utilizar los t\u00e9rminos \u00abmujeres en prostituci\u00f3n\u00bb, o \u00abmujeres en relaci\u00f3n con la prostituci\u00f3n\u00bb. Estos t\u00e9rminos permiten conceptualizar la prostituci\u00f3n como una pr\u00e1ctica institucionalizada socialmente, en donde la mujer en relaci\u00f3n con dicha pr\u00e1ctica cumple un papel como tambi\u00e9n lo hacen los clientes y proxenetas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>II. La historia de la mujer en prostituci\u00f3n: una senda de victimizaci\u00f3n<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En numerosos casos la mujer en prostituci\u00f3n proviene de estratos socioecon\u00f3micos bajos en la estructura social. Muchas de ellas son a su vez hijas de mujeres relacionadas con la prostituci\u00f3n o hijas de clientes. Desde peque\u00f1as han experimentado una serie de vivencias que las han llevado a convertirse en v\u00edctimas. Vienen de familias compuestas por personas de muy escasos recursos econ\u00f3micos y que son incapaces de proteger adecuadamente a sus miembros y brindarles afecto de manera acertada. Esta mujeres han crecido en comunidades peligrosas en las que impera la delincuencia, la indiferencia gubernamental y la carencia generalizada de recursos. No solo han carecido de modelos adultos sanos sino que tambi\u00e9n tienen escasas posibilidades de permanecer en el sistema educativo formal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Diversas investigaciones desarrolladas en Costa Rica han permitido determinar que un elevado porcentaje de las mujeres involucradas en prostituci\u00f3n fueron v\u00edctimas de abuso sexual desde mucho tiempo antes de su ingreso p\u00fablico a esta actividad. Las cifras oscilan entre 63% y 78% del total de participantes en estas investigaciones (Treguear y Carro, 1994; Ortiz y otras, 1998). Esto, aunado a las condiciones expuestas en el p\u00e1rrafo anterior, permite entender que la mujer que llega a introducirse en la prostituci\u00f3n en realidad se percibe a s\u00ed misma como \u00abprostituta\u00bb mucho antes de exhibirse p\u00fablicamente en una calle.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed, en numerosos casos el involucramiento de las j\u00f3venes en la prostituci\u00f3n forma parte de una imbricada red de experiencias subjetivas e intersubjetivas de abuso y desvalorizaci\u00f3n que ellas han interiorizado desde mucho tiempo atr\u00e1s. Desde ni\u00f1as aprendieron que su cuerpo \u00absirve\u00bb para obtener afecto por parte de los hombres, pero tambi\u00e9n que \u00abes natural\u00bb que los mismos hagan uso de \u00e9l para alcanzar su propio placer. Se trata, en \u00faltima instancia, de cuerpos-mujeres prostituidos mucho antes de que ingresen formalmente a la actividad. Hablando de manera simb\u00f3lica, \u00abconvertirse en prostituta\u00bb representa para ellas \u00fanicamente el siguiente paso inevitable en la direcci\u00f3n que ha tomado su vida desde peque\u00f1as. No encuentran alternativa, pues no logran visualizar otras posibilidades de alcanzar ingresos econ\u00f3micos para su supervivencia. Otro factor determinante es que no se consideran a s\u00ed mismas seres humanos valiosos, merecedores de algo mejor, pues sus experiencias vitales las han llevado a pensar y sentir lo contrario.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s, una vez que se encuentran dentro del \u00abambiente\u00bb o \u00abla pulseada\u00bb \u0097utilizando su propio lenguaje\u0097 cada encuentro con un cliente constituye una nueva experiencia de victimizaci\u00f3n. Este encuentro las despoja del control sobre sus vidas y las convierte en objetos intercambiables con valor comercial. Son innumerables la experiencias de abuso y violencia de que son objeto por parte de clientes, polic\u00edas, taxistas y compa\u00f1eros que viven a sus expensas. A esa lista se suman los due\u00f1os de hoteles, bares y agencias de viajes que tambi\u00e9n forman parte de la cadena de explotaci\u00f3n que las utiliza.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De ah\u00ed que la gran mayor\u00eda afirme que desea \u00absalir\u00bb, es decir, abandonar la prostituci\u00f3n, \u00abcambiar\u00bb su vida. Pero, al mismo tiempo, se sienten incapaces de hacerlo y enfrentan grandes temores acerca de sus verdaderas posibilidades y recursos. Tambi\u00e9n temen la reacci\u00f3n de las dem\u00e1s personas que est\u00e1n acostumbradas a identificarlas como lo que hacen, es decir, como prostitutas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfCu\u00e1l debe ser entonces nuestra respuesta como comunidad cristiana?<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>III. El papel de la Iglesia: una renovaci\u00f3n integral<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>A lo largo de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios se manifiesta como un ser justo. Su preocupaci\u00f3n y su deseo de bendecir se extienden desde el pueblo de Israel hasta todas las naciones de la tierra (Gn. 12.3). Su misericordia por la humanidad es vasta e integral. La entrega sacrificial de nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la cruz constituye la m\u00e1xima manifestaci\u00f3n de su amor por todos nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La justicia que el Se\u00f1or demanda de nuestra parte no es s\u00f3lo personal, sino tambi\u00e9n con repercusiones sociales. La voz de los profetas del Antiguo Testamento muchas veces estaba permeada de connotaciones pol\u00edticas que confrontaban a gobiernos, funcionarios y pueblos enteros con sus injusticias y pecados estructurales. En estos casos, el llamado al arrepentimiento y el retorno sincero a Dios constitu\u00eda la alternativa que se les presentaba.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto representar\u00eda <B>el primer reto<\/B> que la Iglesia del Se\u00f1or deber\u00eda asumir ante la prostituci\u00f3n de j\u00f3venes y mayores: levantarse con voz prof\u00e9tica para desenmascarar la corrupci\u00f3n de personas, instituciones y estructuras que las utilizan como chivos expiatorios y productos de mercado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En <B>segundo lugar<\/B>, son las mismas mujeres en prostituci\u00f3n las que anhelan profundamente liberarse \u00abdel ambiente\u00bb y empezar de nuevo. En lo profundo de su ser hacen referencia a un proceso de conversi\u00f3n, puesto que un cambio como el que sue\u00f1an s\u00f3lo se alcanza con el toque maravilloso del Esp\u00edritu de Dios. Empero, deber\u00e1 tenerse en cuenta que al presentarles el Evangelio es necesario hacer un \u00e9nfasis especial en la posibilidad que nos da el Se\u00f1or de decidir sobre nuestra propia existencia y controlarla, para someterla a \u00c9l de manera voluntaria. La conversi\u00f3n no es m\u00e1gica, ni nuestra transformaci\u00f3n tampoco. Nuestros valores van siendo renovados poco a poco, y son puestos a prueba una y otra vez. Es aqu\u00ed donde es necesario que ellas asuman el control de sus vidas, quiz\u00e1 por primera vez.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, la actitud que Jes\u00fas manifest\u00f3 ante la mujer ad\u00faltera cuando los dem\u00e1s quer\u00edan darle muerte por \u00abpecadora\u00bb puede ense\u00f1arnos mucho acerca de c\u00f3mo acercarnos a las mujeres en prostituci\u00f3n. No estamos libres de pecado, por lo tanto nuestra aproximaci\u00f3n hacia ellas debe ser la de un ser humano a otro; la \u00fanica diferencia radica en que nosotros hemos tenido la oportunidad de ser alcanzados por la misericordia de Dios y ahora es nuestra responsabilidad compartir este milagro maravilloso con otros que a\u00fan no lo conocen.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>NOTA: Este art\u00edculo se fundamenta en la investigaci\u00f3n realizada para la tesis El cuerpo habitado: Un an\u00e1lisis de la representaci\u00f3n de su cuerpo en mujeres adolescentes relacionadas con la prostituci\u00f3n, de la Escuela de Psicolog\u00eda de la Universidad de Costa Rica.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Gabriela Segura Fonseca, costarricense, es licenciada en Psicolog\u00eda y obrera de ECU (Estudiantes Cristianos Universitarios y de Secundaria).<\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText style=\"MARGIN: 0in 0in 0pt\" align=justify>Participe en nuestro foro correspondiente a este art\u00edculo haciendo click AQU\u00ed<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/B>:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nFranco, S. (1993). \u00abViolencia y Adolescencia\u00bb. En: Quinta Antolog\u00eda Adolescencia y Salud. Programa Integral de Adolescencia. Caja Costarricense del Seguro Social.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nOrtiz, M.; Zamora, A. Rodr\u00edguez, A. Chac\u00f3n, L y Guti\u00e9rrez, A. (1998). \u00abSoy una mujer de ambiente\u0085\u00bb Las mujeres en prostituci\u00f3n y la prevenci\u00f3n del VIH\/SIDA. Editorial UCR, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nTreguear, T. y Carro, C. (1994). Ni\u00f1as prostituidas: caso Costa Rica. Fundaci\u00f3n PROCAL, Costa Rica.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales. Volumen XVII, n\u00famero 1 \/ octubre-diciembre 1999<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gabriela Segura F. \u00bfCu\u00e1l debe ser nuestra respuesta como comunidad cristiana ante la prostituci\u00f3n femenina? 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