{"id":23614,"date":"2016-04-05T14:35:21","date_gmt":"2016-04-05T19:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-aqui-tu-sierva-2\/"},"modified":"2016-04-05T14:35:21","modified_gmt":"2016-04-05T19:35:21","slug":"he-aqui-tu-sierva-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-aqui-tu-sierva-2\/","title":{"rendered":"\u00a1He aqu\u00ed tu sierva!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El que desee involucrarse con Cristo deber\u00e1 entender que se ganar\u00e1 el desprecio y la condenaci\u00f3n de los que andan en tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Lucas 1:26-38                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>1:26<\/b>   A los seis meses, Dios envi\u00f3 al \u00e1ngel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, <b>1:27<\/b>   a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba Jos\u00e9, descendiente de David. La virgen se llamaba Mar\u00eda. <b>1:28<\/b>   El \u00e1ngel se acerc\u00f3 a ella y le dijo: __\u00a1Te saludo, t\u00fa que has recibido el favor de Dios! El Se\u00f1or est\u00e1 contigo.<b>1:29<\/b>   Ante estas palabras, Mar\u00eda se perturb\u00f3, y se preguntaba qu\u00e9 podr\u00eda significar este saludo.<b>1:30<\/b>   No tengas miedo, Mar\u00eda; Dios te ha concedido su favor \u0014 le dijo el \u00e1ngel\u0014 . <b>1:31<\/b>   Quedar\u00e1s encinta y dar\u00e1s a luz un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. <b>1:32<\/b>   \u00c9l ser\u00e1 un gran hombre, y lo llamar\u00e1n Hijo del Alt\u00edsimo. Dios el Se\u00f1or le dar\u00e1 el trono de su padre David, <b>1:33<\/b>   y reinar\u00e1 sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendr\u00e1 fin.<b>1:34<\/b>   \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 suceder esto \u0014 le pregunt\u00f3 Mar\u00eda al \u00e1ngel\u0014 , puesto que soy virgen? <b>1:35<\/b>   El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. As\u00ed que al santo ni\u00f1o que va a nacer lo llamar\u00e1n Hijo de Dios. <b>1:36<\/b>   Tambi\u00e9n tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que dec\u00edan que era est\u00e9ril ya est\u00e1 en el sexto mes de embarazo. <b>1:37<\/b>   Porque para Dios no hay nada imposible.<b>1:38<\/b>   Aqu\u00ed tienes a la sierva del Se\u00f1or \u0014 contest\u00f3 Mar\u00eda\u0014 . Que \u00e9l haga conmigo como me has dicho. Con esto, el \u00e1ngel la dej\u00f3.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>Involucrarse con la persona de Jes\u00fas no siempre resulta en la experiencia tan placentera que imaginamos. El Se\u00f1or puede invitarnos a transitar por un camino que despertar\u00e1 la censura en aquellos que son parte de nuestro entorno cotidiano. La \u00fanica forma de responder es rendirnos a sus pies. De hecho, caminar con \u00e9l es un llamado a volver a convertirnos cada d\u00eda. Desde la comodidad de quienes conocemos la totalidad de la historia de Jes\u00fas es muy f\u00e1cil que le otorguemos al encuentro de Gabriel con Mar\u00eda una irresistible m\u00edstica. \u00bfQu\u00e9 mujer no hubiera querido estar en el lugar de ella, escogida para tan sublime llamado? Los argumentos, la incertidumbre, y aun la vida misma quedan rendidos ante la grandeza de aquel en cuyas manos est\u00e1 nuestro destino. Si nos ubicamos en el lugar de la joven israelita, sin embargo, quiz\u00e1s podamos percibir algo del profundo desconcierto que le produjo el anuncio del \u00e1ngel. Resultar embarazada fuera del matrimonio era, en esa sociedad, un asunto que pod\u00eda acarrear las m\u00e1s serias consecuencias para la mujer. \u00bfQu\u00e9 explicaci\u00f3n pod\u00eda ofrecer ella ante tan escandalosa situaci\u00f3n? M\u00e1s all\u00e1 de las burlas y el desprecio de la gente de su pueblo, Mar\u00eda corr\u00eda el peligro de perder a su prometido. \u00bfQui\u00e9n iba a querer casarse con una que, ante los ojos del mundo, no era m\u00e1s que una ordinaria \u00abmujerzuela\u00bb? Los m\u00e1s radicales pod\u00edan incluso creer que era necesaria una severa disciplina para semejante desliz moral. Nada de esto parece preocupar al Se\u00f1or. El que desee involucrarse con Cristo deber\u00e1 entender que se ganar\u00e1 el desprecio y la condenaci\u00f3n de los que andan en tinieblas. El mismo Hijo de Dios llegar\u00eda un d\u00eda a interceder ante el Padre por sus seguidores, diciendo: \u00abYo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo\u00bb. Solamente aquellos que est\u00e1n dispuestos a darle la espalda a la aprobaci\u00f3n de los hombres podr\u00e1n constituirse en verdaderos disc\u00edpulos de \u00e9l. \u00bfSer\u00e1 esta la raz\u00f3n por la que muchos de nosotros imponemos fuertes restricciones a nuestra vida espiritual, limitando nuestros encuentros con Jes\u00fas a unos pocos momentos por semana? Darle mayor libertad a \u00e9l podr\u00eda producir semejante descalabro en nuestro ordenado mundo y nunca m\u00e1s ser\u00edamos iguales. La propuesta de Dios claramente implica para Mar\u00eda la posibilidad de una vida de incomprensi\u00f3n y humillaci\u00f3n. Es precisamente por esta raz\u00f3n que la respuesta de ella es tan sublime: \u00abHe aqu\u00ed la sierva del Se\u00f1or; h\u00e1gase conmigo conforme a tu palabra\u00bb. Ante la incertidumbre de un futuro desconocido ella escoge la sumisi\u00f3n a Dios. \u00a1Cuanta grandeza revelada en esta sencilla actitud! La m\u00e1s intensa lucha interior debe, finalmente, desembocar en este punto. Los argumentos, las dudas, la incertidumbre, y aun la vida misma quedan rendidos ante la grandeza de aquel en cuyas manos est\u00e1 escondido nuestro destino. No vemos claridad sobre lo que nos depara el futuro, pero se ha apoderado de nosotros una extra\u00f1a paz que no encuentra explicaci\u00f3n. Se instalar\u00e1 en lo profundo de nuestro ser la inconfundible convicci\u00f3n de que hemos escogido la vida, y quien escoge la vida no ser\u00e1 defraudado.<\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9Copyright 2010, DesarrolloCristiano.com. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw El que desee involucrarse con Cristo deber\u00e1 entender que se ganar\u00e1 el desprecio y la condenaci\u00f3n de los que andan en tinieblas. Vers\u00edculo: Lucas 1:26-38 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 1:26 A los seis meses, Dios envi\u00f3 al \u00e1ngel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, 1:27 a visitar a una joven virgen comprometida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/he-aqui-tu-sierva-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1He aqu\u00ed tu sierva!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23614","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23614\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}