{"id":23646,"date":"2016-04-05T14:36:50","date_gmt":"2016-04-05T19:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-endurecidos\/"},"modified":"2016-04-05T14:36:50","modified_gmt":"2016-04-05T19:36:50","slug":"corazones-endurecidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-endurecidos\/","title":{"rendered":"Corazones endurecidos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El darle la espalda a la Palabra de Dios es el fruto de una decisi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Hebreos 3:7-9                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>3:7<\/b>   Por eso, como dice el Esp\u00edritu Santo: \u00abSi ustedes oyen hoy su voz,<b>3:8<\/b>   no endurezcan el coraz\u00f3n como sucedi\u00f3 en la rebeli\u00f3n, en aquel d\u00eda de *prueba en el desierto.<b>3:9<\/b>   All\u00ed sus antepasados me *tentaron y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras cuarenta a\u00f1os.                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    El autor de Hebreos nos ha exhortado a prestar mucha atenci\u00f3n a lo que Dios nos ha hablado por medio de Cristo. Tambi\u00e9n nos ha animado a examinar con cuidado a la persona de Jes\u00fas, para imitar su fidelidad. Estas dos recomendaciones ayudar\u00e1n a evitar que nos desviemos de la verdad.  A medida que avanza la carta el autor se acerca cada vez m\u00e1s a la ra\u00edz del problema que debemos combatir. En el texto de hoy nos exhorta a que no \u00abendurezcamos los corazones\u00bb, un proceso que est\u00e1 enteramente en nuestras manos. No podemos reprocharle a otros nuestra tozudez espiritual, porque es el fruto de una decisi\u00f3n en lo m\u00e1s \u00edntimo del ser. La frase \u00abendurecer el coraz\u00f3n\u00bb podr\u00eda traducirse \u00abvolverse terco, asumir una postura de obstinaci\u00f3n, empecinarse en una actitud de intransigencia\u00bb.   Debemos prestar especial atenci\u00f3n al condicional que precede a la exhortaci\u00f3n: \u00abSi ustedes oyen hoy su voz\u2026\u00bb. Es decir, el endurecimiento (como quisi\u00e9ramos a veces argumentar) no se produce porque Dios no nos haya hablado, sino precisamente porque lo ha hecho. El problema es que en ocasiones no nos gusta lo que nos dice, porque su Palabra siempre implica un llamado a alinearse con su verdad. Y si llega este llamado es porque existe un estado que debemos modificar. El endurecimiento de coraz\u00f3n es m\u00e1s que rehusarse a hacer lo que Dios nos est\u00e1 pidiendo.El endurecimiento, no obstante, es m\u00e1s que rehusarse a hacer lo que Dios nos est\u00e1 pidiendo. Es invertir nuestra posici\u00f3n y dictarle nosotros al Se\u00f1or lo que \u00e9l tiene que hacer. Es una actitud de absoluta irreverencia, que encierra una batalla tit\u00e1nica para ver quien pronunciar\u00e1 la \u00faltima palabra en nuestras vidas.  Esto es lo que implica la palabra \u00abtentar\u00bb, con la que el autor asocia el proceso de endurecimiento. El sentido del t\u00e9rmino es muy fuerte: \u00absometer a otro a prueba para conocer su verdadera naturaleza o car\u00e1cter; prueba que tiene el prop\u00f3sito de hacer que la persona tropiece\u00bb (Diccionario de Idiomas B\u00edblicos).   En Salmos 81 Dios revela, sin rodeos, que \u00aben las aguas de Meriba te prob\u00e9\u00bb (7 \u2013 NBLH). El Se\u00f1or, que no act\u00faa con malicia, provey\u00f3 a los israelitas de la oportunidad \u00fanica para demostrar su confianza en Dios. En un ins\u00f3lito rev\u00e9s, sin embargo, los israelitas se dieron vuelta y ordenaron a Dios que \u00e9l demostrara que era confiable. \u00a1En esto radica el pecado de provocar a Dios!  El endurecimiento del coraz\u00f3n siempre encubre un cuestionamiento hacia la persona de Dios. Puede llegar acompa\u00f1ado de muchos argumentos muy convincentes, de justificaciones inobjetables, pero al final de cuentas, sigue siendo un pecado de proporciones grotescas.   La costumbre de decidir nosotros por d\u00f3nde vamos a caminar nos lleva a volvernos insensibles al endurecimiento que se produce con cada decisi\u00f3n que contradice la Palabra de Dios. Nuestra salvaci\u00f3n est\u00e1 en que el Esp\u00edritu nos conceda la sensibilidad necesaria para percibir este proceso, para que podamos intervenir oportunamente y evitar una decisi\u00f3n que inevitablemente nos alejar\u00e1 del Se\u00f1or. &#160;\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9 Desarrollo Cristiano Internacional 2013. Se reservan todos los derechos<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw El darle la espalda a la Palabra de Dios es el fruto de una decisi\u00f3n Vers\u00edculo: Hebreos 3:7-9 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 3:7 Por eso, como dice el Esp\u00edritu Santo: \u00abSi ustedes oyen hoy su voz,3:8 no endurezcan el coraz\u00f3n como sucedi\u00f3 en la rebeli\u00f3n, en aquel d\u00eda de *prueba en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-endurecidos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCorazones endurecidos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23646","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23646"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23646\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}