{"id":23669,"date":"2016-04-05T14:37:56","date_gmt":"2016-04-05T19:37:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/valle-de-sombras\/"},"modified":"2016-04-05T14:37:56","modified_gmt":"2016-04-05T19:37:56","slug":"valle-de-sombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/valle-de-sombras\/","title":{"rendered":"Valle de sombras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La angustia es el trampol\u00edn que nos impulsa a presentarnos ante el trono de gracia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Hebreos 5:7                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>5:7<\/b>   En los d\u00edas de su vida *mortal, Jes\u00fas ofreci\u00f3 oraciones y s\u00faplicas con fuerte clamor y l\u00e1grimas al que pod\u00eda salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisi\u00f3n.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    La confianza sin reservas, que podemos desplegar a la hora de acercarnos al trono de gracia, se apoya en un hecho: El Sumo Sacerdote puede entendernos porque \u00e9l ha vivido, en carne propia, las mismas limitaciones que nosotros. Conoce nuestro mundo, y esa comprensi\u00f3n le permite obrar con benignidad y misericordia hacia nosotros.  El autor de Hebreos escoge, ahora, ilustrar la debilidad a la que estuvo expuesto aludiendo a la m\u00e1s intensa prueba que soport\u00f3 durante su peregrinaje terrenal: Getseman\u00ed. A la escena conmovedora  del texto de hoy podemos sumar el cuadro que nos presenta el autor del primer Evangelio: \u00abSe llev\u00f3 a Pedro y a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y comenz\u00f3 a afligirse y angustiarse. Les dijo: \u201cMi alma est\u00e1 destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Qu\u00e9dense aqu\u00ed y velen conmigo\u201d\u00bb. (Mateo 26.37-38 \u2013 NTV).  Jes\u00fas, de cara a la cruz,  experiment\u00f3 una angustia tan intensa que confes\u00f3 a sus tres disc\u00edpulos que sent\u00eda que se mor\u00eda. La abrumadora tristeza lo impuls\u00f3 a buscar el mismo socorro que el autor de Hebreos nos anima que busquemos nosotros. Y, al igual que el Hijo del Hombre, debemos presentarnos ante el trono de gracia con oraciones, s\u00faplicas, clamor y l\u00e1grimas. La actitud del que ora es m\u00e1s importante que las palabras que pronuncia.Vemos, entonces, que Cristo est\u00e1 familiarizado con la desolaci\u00f3n y soledad que a veces vivimos. Ha experimentado la sensaci\u00f3n de ahogo que provoca la tristeza cuando abruma nuestras defensas. Entiende lo que es sentirse incomprendido y abandonado, porque nuestros amigos se han quedado dormidos cuando m\u00e1s necesit\u00e1bamos de su compa\u00f1\u00eda.  La forma en que se present\u00f3 delante de Dios nos ofrece una mirada al misterio de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es intensa, desesperada, urgente, apremiante, dolorosa, angustiante. Nos encontramos ante un hombre que, literalmente, derrama su alma en presencia del Se\u00f1or y, entre sollozos y gemidos, comparte su necesidad con el Padre.   Esta oraci\u00f3n nace en las profundidades del ser. Lo que parece tener peso aqu\u00ed no es tanto el contenido de su pedido, sino la actitud con que ora. Y es la actitud la que recibe respuesta, no las palabras, pues el texto nos dice que fue o\u00eddo por su temor reverente.  Entiendo, por esto, que orar se refiere m\u00e1s a una postura que a un mensaje. Si bien la oraci\u00f3n puede contener palabras, existen oraciones que son tan intensas que no pueden ser expresadas en ninguna frase. Lo que llega al trono de gracia es la convicci\u00f3n del que suplica, la inamovible confianza de que se ha presentado ante un Dios que es bondadoso y compasivo. Este Dios no est\u00e1 pendiente de lo teol\u00f3gicamente acertado del pedido ni de lo convincente que resultan nuestros argumentos. Lo que toca su coraz\u00f3n es la actitud de absoluta entrega con que nos presentamos ante \u00e9l.   Es en esa direcci\u00f3n que quiere que nos movamos el autor de Hebreos. &#160;\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9 Desarrollo Cristiano Internacional 2013. Se reservan todos los derechos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La angustia es el trampol\u00edn que nos impulsa a presentarnos ante el trono de gracia Vers\u00edculo: Hebreos 5:7 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 5:7 En los d\u00edas de su vida *mortal, Jes\u00fas ofreci\u00f3 oraciones y s\u00faplicas con fuerte clamor y l\u00e1grimas al que pod\u00eda salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/valle-de-sombras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abValle de sombras\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23669","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23669","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23669"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23669\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23669"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23669"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23669"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}