{"id":2368,"date":"2015-12-01T00:44:54","date_gmt":"2015-12-01T05:44:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-calvario-de-la-mujer-golpeada\/"},"modified":"2015-12-01T00:44:54","modified_gmt":"2015-12-01T05:44:54","slug":"el-calvario-de-la-mujer-golpeada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-calvario-de-la-mujer-golpeada\/","title":{"rendered":"El calvario de la mujer golpeada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por C. Donaldo Cole<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs el abuso de las esposas un problema generalizado? La respuesta es s\u00ed. Sin embargo es dif\u00edcil de determinar cu\u00e1n serio es. Aun en los hogares llamados cristianos se padece, y las mujeres cristianas no se inclinan a hablar de ello. Muchas mujeres cristianas agredidas no consultan a sus pastores porque el discurso que reciben es una exhortaci\u00f3n a orar con fervor y a ser sumisas. Creen que con ello el abuso terminar\u00e1. \u00bfC\u00f3mo ayudar realmente a estas mujeres?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Pocos a\u00f1os atr\u00e1s la escuela cristiana de nuestro barrio hab\u00eda programado una actividad para mujeres, tal como lo hac\u00eda cada a\u00f1o. A las invitadas se les hab\u00eda anticipado que en esta ocasi\u00f3n contar\u00edan con la presencia de una reconocida conferencista femenina, en medio de un programa bien atractivo. Ante esas expectativas, cuando todas las presentes esperaban que el programa diera comienzo de manera festiva y divertida igual que cada a\u00f1o, la conferencista tom\u00f3 una silla y se sent\u00f3 delante del auditorio y comenz\u00f3 en forma muy distinta, con una charla larga sobre el abuso que sufren las esposas por parte de sus maridos. Durante el discurso era visible el enojo de las organizadoras. No pod\u00edan imaginar un mensaje \u00abm\u00e1s inapropiado\u00bb, a su entender.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, imag\u00ednese el asombro de estas mismas mujeres cuando, despu\u00e9s del mensaje, y cuando pensaban que la actividad estaba torn\u00e1ndose desagradable para las presentes, la conferencista fue literalmente \u00abasaltada\u00bb por las mujeres que la hab\u00edan escuchado. Apenas hab\u00eda terminado cuando las mujeres comenzaron a bajar por las escaleras, pidiendo tener una entrevista privada con ella. La actividad dur\u00f3 todo el d\u00eda, pero a cada minuto se ve\u00eda a la oradora aconsejando a distintas mujeres cuyas vidas hab\u00edan sido entristecidas por el abuso en sus hogares.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La irritaci\u00f3n inicial de las organizadoras es f\u00e1cilmente comprensible. Muchos asumen prematuramente que este tipo de problemas s\u00f3lo ocurre en hogares aislados donde hay alcoh\u00f3licos y gente de mal vivir, por lo que no vale la pena hablar sobre el mismo, \u00a1y menos en una actividad as\u00ed, de gente normal y la mayor\u00eda cristiana!<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>ALCANCES<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfEs el abuso de las esposas un problema generalizado? La respuesta es s\u00ed. Sin embargo es dif\u00edcil de determinar cu\u00e1n serio es. Aun en los hogares llamados cristianos se padece, y las mujeres cristianas no se inclinan a hablar de ello. Craig Massey, un reconocido consejero familiar, dice que muchas de las mujeres que buscan su ayuda son esposas que han sufrido golpizas y maltrato. Y seg\u00fan \u00e9l, las estad\u00edsticas realizadas por fuentes seculares se aplican en igualdad para las familias cristianas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su libro Sin lugar para esconderse, Esther L Olson dice que m\u00e1s de la mitad de las mujeres abusadas son \u00abreligiosas\u00bb o \u00abprofundamente religiosas\u00bb. Catalina Santucci, otra consejera cristiana, dice que un alto porcentaje de quienes concurren a su consultorio son mujeres cristianas que tratan de hacer frente a un inflexible abuso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sospecho que muchas mujeres cristianas infelices no consultan a sus pastores ni a consejeros profesionales. Saben por experiencia que, la mayor\u00eda de las veces, lo \u00fanico que consiguen es un impotente encogimiento de hombros y una exhortaci\u00f3n a orar con m\u00e1s fervor, a tratar de ser alegres y calladamente sumisas. De esta manera, se les dice, ganar\u00e1n a sus esposos y entonces el abuso terminar\u00e1.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despu\u00e9s de diez o m\u00e1s a\u00f1os de sufrimiento, las esposas abusadas no son f\u00e1cilmente alentadas por una homil\u00eda sobre las virtudes de la sumisi\u00f3n. Podr\u00e1 servir para algunas mujeres, pero no para ellas; sus esposos siguen siendo tan crueles como siempre. Muchas esposas que han sufrido por mucho tiempo no quieren consultar a un consejero matrimonial. Sienten que todo el consejo del mundo no puede cambiar sus circunstancias o hacerles m\u00e1s f\u00e1cil el encarar a sus violentos e insensibles esposos. \u00abPor qu\u00e9 ir a un consejero?\u00bb, piensan. Y se guardan sus problemas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed las cosas, el abuso en ellas es privadamente administrado y privadamente soportado.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA INFORMACI\u00d3N TRASCIENDE<\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>Es muy duro mantener un secreto tan doloroso. A la corta o a la larga, todo se sabe. Recientemente vi los resultados de un cuestionario realizado por un consejero matrimonial a cuarenta mujeres que ten\u00edan entre 25 y 65 a\u00f1os de edad. Todas eran miembros de alguna iglesia y casadas con hombres que se llamaban cristianos. Las mujeres respondieron sobre el matrimonio, y la pregunta m\u00e1s fuerte era si hab\u00edan considerado alguna vez el suicidio. Casi la mitad contestaron que s\u00ed. Continuando el cuestionario, casi todas dijeron que a\u00fan estaban perturbadas por las cosas que las hab\u00edan hecho pensar en la autodestrucci\u00f3n como una posible soluci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9 esas mujeres hab\u00edan considerado aun por un momento el pensamiento del suicidio? Entre las varias razones, la mayor\u00eda era por el abuso y el maltrato que recib\u00edan en su casa. Sus esposos las golpeaban o insultaban continuamente, o las trataban como si fueran sirvientas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estas mujeres eran terriblemente infelices. M\u00e1s de la mitad del total hab\u00edan pensado seriamente en tener una aventura con otro hombre. Todo esto no hace m\u00e1s que revelar la permanente infelicidad de muchas mujeres que suelen parecernos contentas. Son infelices porque sus esposos abusan de ellas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>GOLPES DE BOCA<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Al escuchar el t\u00e9rmino \u00ababuso\u00bb, la mayor\u00eda piensa inmediatamente en violencia f\u00edsica, y casi todos conocemos a alguna mujer cuyo esposo la golpea de tanto en tanto. Pero el abuso emocional es el m\u00e1s com\u00fan, especialmente en la comunidad cristiana. Los hombres cristianos que no pueden pensar en golpear a sus esposas \u00abporque la religi\u00f3n se los prohibe\u00bb, las insultan y maltratan de palabra, y a veces hasta lo hacen p\u00fablicamente. Muchas veces estos \u00abgolpes de boca\u00bb son tan o m\u00e1s dolorosos que los de pu\u00f1o. Solamente Dios sabe del grado de sufrimiento soportado por mujeres cuyos maridos las tratan con desprecio o que las enga\u00f1an abiertamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La infidelidad es dolorosa, y la mujer latina ha soportado por muchos a\u00f1os la tolerancia popular hacia la infidelidad masculina, como \u00abmenos grave\u00bb que la femenina. Sin embargo hay otras formas de desprecio que pueden ser m\u00e1s dolorosas a trav\u00e9s del tiempo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Durante la boda el novio realiza sonrientes promesas. \u00c9l amar\u00e1 y cuidar\u00e1 a su esposa hasta que la muerte los separe. Unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde el amor y el cuidado son olvidados. No hay ning\u00fan tipo de cuidado, y si hay amor, no es el amor que describ\u00eda el pastor o el sacerdote aquella noche de ceremonia, o el que describe la Biblia en 1 Corintios 13 o Efesios 5, donde se les pide a los esposos cristianos que amen a sus esposas \u00abcomo Cristo am\u00f3 a la iglesia\u00bb (vv. 25). En su lugar, hay una dura indiferencia, y a veces un estudiado desprecio, acompa\u00f1ado de un horrible abuso verbal.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPROBLEMA \u00cdNTIMO O DE TODOS?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Que muchas mujeres sean golpeadas en la intimidad de sus hogares no hace que ese sea un \u00abproblema de pareja\u00bb. Nosotros, como cristianos, no podemos permanecer indiferentes a estas realidades. El resto de la sociedad deja pasar todas esas cosas, pero nuestros patrones son m\u00e1s elevados si en verdad Cristo ha comenzado una nueva vida en nosotros y nuestro inter\u00e9s por la gente debe ser m\u00e1s sincero. La iglesia debe ense\u00f1ar a los esposos c\u00f3mo amar a sus esposas. Los sermones sobre el amor no son suficientes. Son necesarios m\u00e9todos m\u00e1s directos para con los hombres. Cuando las mujeres son abusadas f\u00edsicamente se necesita m\u00e1s que una homil\u00eda o un serm\u00f3n. Ellas necesitan protecci\u00f3n. Esther Lee Olson cuenta de una mujer golpeada. Su esposo es un encantador hombre en la iglesia y en el trabajo, pero golpea a su mujer en el hogar. Si ella llegara a decir algo de su esposo, la mayor\u00eda no le creer\u00eda, o ser\u00eda indiferente.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQU\u00c9 HACE LA V\u00cdCTIMA?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Tal vez la parte m\u00e1s angustiosa es el constante fracaso de voluntad de la esposa. Despu\u00e9s de una particular y salvaje golpiza, ella resuelve abandonar a su esposo\u0085 la pr\u00f3xima vez. Entonces esa \u00abpr\u00f3xima vez\u00bb se repite una y otra vez, y a\u00fan ella retuerce angustiosamente sus manos, incapaz de la acci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Son varias las razones por las cuales muchas mujeres quedan sin hacer nada. Est\u00e1 el miedo a ser abandonada por la sociedad, no tener como sobrevivir con los hijos, el miedo a perder a \u00e9stos, la esperanza de que \u00abtal vez cambie\u00bb, etc\u00e9tera. Pero hay una raz\u00f3n que es casi paralizante y es ni m\u00e1s ni menos que el temor de que los golpes sean por su propia culpa; al fin y al cabo merecidos. Muchas de las esposas golpeadas han sido condicionadas a pensar que merecen los golpes que ellos les proporcionan. Si sus padres las golpeaban, pues \u00abera porque lo merec\u00edan\u00bb, y de adultas la historia se repite. La sic\u00f3loga Paula J. Caplan deplora el hecho de que muchas mujeres que tratan de evitar el dolor y buscan ayuda son acusadas de \u00abdesear el dolor por razones masoquistas\u00bb. Despu\u00e9s de a\u00f1os de horrorosos golpes, una amiga m\u00eda consult\u00f3 a un psiquiatra cristiano, solamente para que se le dijera que ella \u00abdeb\u00eda conseguir algo de los golpes\u00bb, que deb\u00eda aprender algo con ellos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La mujer del estudio de Olson tal vez nunca escuch\u00f3 del masoquismo pero ella probablemente sent\u00eda que pod\u00eda obtener poca ayuda de consejeros profesionales. Adem\u00e1s, sus miedos hab\u00edan sido confirmados por subsecuentes eventos. Despu\u00e9s de a\u00f1os de golpizas, cientos de golpes, algunos terriblemente salvajes, finalmente esa mujer hizo algo: le dijo a su pastor que iba a abandonar a su esposo, y lo hizo. Dos meses m\u00e1s tarde hab\u00eda regresado. Hab\u00eda sucumbido a la presi\u00f3n, mayormente la de su pastor.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQU\u00c9 HACEMOS CON LA V\u00cdCTIMA?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Atribuy\u00e9ndole la culpa a ella, su pastor la persuadi\u00f3 de volver con el hombre que la hab\u00eda tratado como una \u00abbolsa de box\u00bb durante casi veinte a\u00f1os. Le dijo que su matrimonio era demasiado precioso para que terminara por cosas que pod\u00edan ser salvadas. Ya que su esposo hab\u00eda cambiado en los dos meses que ella se hab\u00eda ido, \u00bfno le dar\u00eda otra oportunidad? R\u00e1pidamente ella sucumbi\u00f3. Volvi\u00f3 con su marido. Para el pastor, esa hab\u00eda sido una victoria f\u00e1cil. \u00c9l hab\u00eda salvado el matrimonio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9 el pastor la hizo regresar?, es la pregunta cr\u00edtica. La respuesta cae esencialmente en tres convicciones correctas, no obstante fundamentalmente enga\u00f1osas. La primera, concerniente a la santidad del matrimonio; la segunda es sobre la importancia de la sumisi\u00f3n en un saludable matrimonio. La tercera es el perd\u00f3n cristiano.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El pastor se enter\u00f3 de los golpes dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s que se iniciaron, y determin\u00f3 \u00absalvar\u00bb el matrimonio. Seg\u00fan \u00e9l razon\u00f3, el objetivo era la reconciliaci\u00f3n con su esposo. Ese fue su primer error. La reconciliaci\u00f3n es el \u00faltimo objetivo en la consejer\u00eda matrimonial, y no siempre es el objetivo inmediato. Cuando una mujer abandona a su esposo por abuso f\u00edsico, el objetivo inmediato es el bienestar f\u00edsico y emocional de la mujer; la restauraci\u00f3n de los da\u00f1os en su alma. El consejero deber\u00eda creerle cuando ella le cuenta que ha sido golpeada cientos de veces, y no deber\u00eda creer tan r\u00e1pido al esposo cuando \u00e9l le dice que ha cambiado. Creer r\u00e1pido al esposo fue el segundo error que el consejero realiz\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Un hombre cambiado despu\u00e9s de dos meses es insuficiente! Con Dios nada es imposible, pero ese hombre era un cristiano profesante durante todo el tiempo que golpe\u00f3 a su esposa. \u00c9l es quien debe, ahora, probar que es un hombre cambiado, y para probarlo toma tiempo; mucho tiempo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es com\u00fan que cr\u00f3nicos \u00abgalanes\u00bb que golpean a sus esposas, decidan acercarse a un consejero o al ministro de la iglesia buscando ayuda, especialmente cuando sus sufrientes esposas han decidido no sufrir m\u00e1s y los dejan. Un hombre dijo: \u00abHe cambiado! \u00a1Soy una nueva criatura en Cristo!\u00bb, y la iglesia, que cree en conversiones dram\u00e1ticas, inmediatamente cree en \u00e9l. Luego se realiza la presi\u00f3n sobre la esposa para que vuelva con \u00e9l. \u00abEsta es su obligaci\u00f3n como cristiana\u00bb, dicen.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ella necesita tiempo, mucho tiempo, \u0085pero no se le da ese tiempo. El pastor vuelve con el marido y juntos presionan a la mujer. S\u00fabitamente, la mujer que ha sido abusada al punto de llegar a ser intolerable para ella, es tratada en el rol inverso. Ahora ella es la pecadora del drama, no la v\u00edctima contra quien se ha pecado. La presi\u00f3n suele ser abrumadora, y la mayor\u00eda de las mujeres eventualmente sucumben ante ella. Vuelven al hogar, y para los de afuera se ha conseguido una aparente reconciliaci\u00f3n. Ante esa presi\u00f3n, la mujer generalmente vuelve. Vencida y quebrantada, no tiene alternativa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abEl matrimonio ahora est\u00e1 bien; ha sido reconstruido\u00bb, dicen. Pero una mujer ha sido gravemente tratada, y s\u00f3lo Dios sabe lo que sucede en el alma de una mujer que pidi\u00f3 pan y se le dio una piedra. Y aun cuando ella tome la piedra y diga: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bueno este pan!\u00bb, debemos preguntarnos si no lo dice por sucumbir a la presi\u00f3n socioreligiosa de quienes la rodean. Recordemos que una persona que ha sido largamente maltratada puede llegar a decir cualquier cosa que sus oyentes quieran escuchar, con tal de conseguir algo de aceptaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA BIBLIA, EL AMOR Y LA SUJECI\u00d3N DE LA ESPOSA<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>La mujer debe estar sujeta a su marido, seg\u00fan nos ense\u00f1a la Biblia. No obstante a veces esta gran verdad suele tener un \u00e9nfasis equivocado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aunque creamos que, personalmente, somos equilibrados, debemos reconocer que nuestras tendencias naturales tiran hacia los extremos. Para nosotros el equilibrio no es f\u00e1cil, sin embargo debemos procurarlo. El concepto de que un matrimonio cristiano saludable es aquel en que la tarea del esposo es amar a su esposa, y la de la esposa es someterse al esposo, es bastante simplista e incompleto. Supuestamente, est\u00e1 basado en el extenso pasaje de Efesios 5 y se afirma una falsa distinci\u00f3n entre amor y sumisi\u00f3n. En realidad son las dos caras de una misma moneda. El principio b\u00e1sico sobre el matrimonio est\u00e1 en G\u00e9nesis 2.24: \u00abPor tanto, dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer, y ser\u00e1n una sola carne\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La unidad es el significado del matrimonio. Este concepto de unidad es restablecido en Efesios 5, pero tiende a perderse en la contemplaci\u00f3n de otros temas como sumisi\u00f3n, amor y la relaci\u00f3n entre Cristo y la Iglesia. Tambi\u00e9n se pierde la mutualidad de la sumisi\u00f3n. Lo que el ap\u00f3stol Pablo dice a las esposas y a los esposos fluye de su exhortaci\u00f3n a vivir una vida llena del Esp\u00edritu. Lo que significa estar lleno del Esp\u00edritu est\u00e1 expresado en cuatro gerundios: hablando uno al otro, cantando al Se\u00f1or, dando gracias a Dios el Padre, y someti\u00e9ndose uno al otro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Entonces le dice a las esposas que se sometan a sus propios maridos, y a los esposos que amen a sus esposas. Eso es precisamente lo que las esposas y los esposos necesitan o\u00edr, all\u00e1 entonces y aqu\u00ed ahora. Pero es obvio que el decirle a una esposa que se someta a su esposo no exime al esposo de la necesidad de someterse a ella.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tampoco la fuerte exhortaci\u00f3n a los esposos de amar a sus esposas implica que las esposas no deben amar a sus esposos o que el amor a sus esposos es autom\u00e1tico. En Tito 2, el mismo ap\u00f3stol Pablo les dice a las ancianas que \u00abense\u00f1en a las j\u00f3venes a amar a sus esposos\u00bb, in\u00fatil exhortaci\u00f3n si el amor a los esposos fuera autom\u00e1tico. Amar y someterse son obligaciones mutuas en un matrimonio cristiano. Cada uno es la imagen del otro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En 1 Corintios 13 se clarifica cualquier duda sobre la responsabilidad del esposo de amar a su esposa: El amor se da solamente cuando los hombres tratan a sus esposas con un profundo respeto. El amor \u00abno es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor \u0085todo lo soporta\u00bb (versos 5 y 7).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cualquiera que piense que esa clase de amor no llama a la sujeci\u00f3n, pues nunca lo ha probado. Nunca ha amado a su esposa de la manera en que Dios lo propone.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es m\u00e1s dif\u00edcil ense\u00f1ar a un hombre cristiano a amar a su esposa que forzar a una mujer cristiana a someterse a la autoridad de su marido. De aqu\u00ed el desequilibrio que ha causado tanto dolor a tantas mujeres.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los hombres que deber\u00edan conocer mejor 1 Corintios 13 lo leen como si fuera una hermosa poes\u00eda, pero no como la pr\u00e1ctica exhortaci\u00f3n que es. Ellos asumen que nadie puede amar realmente a su esposa \u00abcomo Cristo am\u00f3 a la iglesia\u00bb. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 insistir en una aplicaci\u00f3n literal? Es dif\u00edcil amar a la esposa. Es m\u00e1s f\u00e1cil dominarla.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es f\u00e1cil ver por qu\u00e9 las esposas abusadas obtienen poca ayuda. Aun sus padres las tratan como si los golpes o el abuso verbal fueran por su culpa. Los padres unen sus manos al pastor para hacerla volver al hogar. Nadie se pregunta si ella puede tener justas razones para no querer volver. Sin embargo es precisamente esa la pregunta que deber\u00edan hacerse. Ciertamente Pablo entend\u00eda que algunos matrimonios eran intolerables; \u00e9l mismo admiti\u00f3 que una mujer cristiana pod\u00eda no permanecer en la misma casa que su marido pagano. En algunos casos s\u00ed, en otros no (1 Corintios 7).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los tiempos est\u00e1n cambiando. El mundo secular est\u00e1 tomando otra visi\u00f3n de la inc\u00f3moda y hasta ahora indisputable forma de tratar a las mujeres. Las mujeres golpeadas no ser\u00e1n m\u00e1s tildadas de masoquistas; muchos profesionales est\u00e1n comenzando a admitir que la mayor\u00eda de ellas ni buscan ni les agrada ser golpeadas. Es hora tambi\u00e9n que la Iglesia cambie algunas de sus actitudes hacia las mujeres que sufren el calvario de ser golpeadas. Los cristianos del mundo deben a sus hermanas abusadas un mejor trato que el que han venido experimentando hasta ahora.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a9 Moody, 1990. Usado con permiso. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 1.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por C. Donaldo Cole \u00bfEs el abuso de las esposas un problema generalizado? La respuesta es s\u00ed. Sin embargo es dif\u00edcil de determinar cu\u00e1n serio es. Aun en los hogares llamados cristianos se padece, y las mujeres cristianas no se inclinan a hablar de ello. 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