{"id":23713,"date":"2016-04-05T14:40:03","date_gmt":"2016-04-05T19:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-museo-de-la-fe-moises\/"},"modified":"2016-04-05T14:40:03","modified_gmt":"2016-04-05T19:40:03","slug":"en-el-museo-de-la-fe-moises","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-museo-de-la-fe-moises\/","title":{"rendered":"En el museo de la fe: Mois\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Las circunstancias proveen la oportunidad necesaria para crecer en la fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Hebreos 11:24-28                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>11:24<\/b>   Por la fe Mois\u00e9s, ya adulto, renunci\u00f3 a ser llamado hijo de la hija del fara\u00f3n. <b>11:25<\/b>   Prefiri\u00f3 ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los ef\u00edmeros placeres del pecado. <b>11:26<\/b>   Consider\u00f3 que el oprobio por causa del *Mes\u00edas era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque ten\u00eda la mirada puesta en la recompensa. <b>11:27<\/b>   Por la fe sali\u00f3 de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. <b>11:28<\/b>   Por la fe celebr\u00f3 la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primog\u00e9nitos no tocara a los de Israel.                        <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    Mois\u00e9s nos presenta con una figura interesante con respecto a la fe. Es, sin lugar a duda, el referente para el pueblo del Antiguo Pacto. La ley que entreg\u00f3 a la naci\u00f3n, de parte del Se\u00f1or, reglamentaba la vida cotidiana de los Israelitas y prove\u00eda los par\u00e1metros necesarios para ser el pueblo escogido de Dios. Su majestuosa presencia, que domina la historia del \u00e9xodo y el peregrinaje por el desierto, marca un pronunciado contraste con la mezquina e incr\u00e9dula actitud de los hebreos.  Mois\u00e9s, sin embargo, es el ejemplo de un hombre que creci\u00f3 en la fe, por el ejercicio de la misma. El texto de hoy pareciera indicar que su intervenci\u00f3n ante la crueldad de un guardia egipcio fue motivada por la fe. Su motivaci\u00f3n fue buena, pero el m\u00e9todo que escogi\u00f3 para implementar la fe no coincid\u00eda con los medios que Dios emplea. Al igual que Jacob, quiso hacerse de la bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 empleando las estrategias de la carne.  Cuando el Se\u00f1or se le vuelve a presentar en la zarza que arde no observamos en la respuesta de Mois\u00e9s una fe ejemplar. M\u00e1s bien transit\u00f3 por todas las alternativas que apagan la fe. Despleg\u00f3 un argumento detr\u00e1s del otro para justificar el no responder al llamado de Dios. A pesar de esto, no logr\u00f3 persuadir al Se\u00f1or y fue llevado, casi a pesar de sus manifestaciones, de vuelta a Egipto. Nadie nace con una fe robusta y osada. A partir del regreso observamos como Mois\u00e9s, que cosecha una gran diversidad de problemas por el camino, crece notablemente en el ejercicio de la fe. Comienza a ser testigo de la naturaleza absolutamente confiable de Aquel que lo llam\u00f3 y le resulta cada vez m\u00e1s f\u00e1cil retener su confianza en \u00e9l. Es a este mismo proceso que nos llama el autor de Hebreos. Nadie nace con una fe robusta y osada. M\u00e1s bien, la fe se vuelve fuerte en el ejercicio de la misma mientras atravesamos una diversidad de situaciones apropiadas.  \u00bfCu\u00e1les eran los elementos que intentaban arrastrar a Mois\u00e9s en la direcci\u00f3n opuesta de la fe? Seg\u00fan el texto de hoy, debi\u00f3 escoger entre el prestigio y la comodidad, o la identificaci\u00f3n con un pueblo que viv\u00eda en deplorables condiciones de opresi\u00f3n. Tambi\u00e9n debi\u00f3 escoger darle la espalda a los placeres moment\u00e1neos del pecado. Pareciera una tarea sencilla pero solamente aquellos que han vivido rodeados del lujo y la abundancia pueden realmente entender lo que significa dejar todo eso atr\u00e1s, para asumir la precaria vida de un n\u00f3made.   Cuando Dios se acerca para llamarlo, Mois\u00e9s ha perdido parte del esp\u00edritu soberbio e impetuoso que muchas veces caracteriza a los que viven en la opulencia. La soledad del desierto lo ha convertido en un hombre temeroso, sin iniciativa. Es el candidato ideal para un emprendimiento de fe, porque la fe suple lo que nosotros no poseemos por naturaleza propia. &#160;\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9 Desarrollo Cristiano Internacional 2013. Se reservan todos los derechos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Las circunstancias proveen la oportunidad necesaria para crecer en la fe Vers\u00edculo: Hebreos 11:24-28 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 11:24 Por la fe Mois\u00e9s, ya adulto, renunci\u00f3 a ser llamado hijo de la hija del fara\u00f3n. 11:25 Prefiri\u00f3 ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los ef\u00edmeros placeres del pecado. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-museo-de-la-fe-moises\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEn el museo de la fe: Mois\u00e9s\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23713","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23713\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}