{"id":23724,"date":"2016-04-05T14:40:34","date_gmt":"2016-04-05T19:40:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-ojos-fijos-en-cristo\/"},"modified":"2016-04-05T14:40:34","modified_gmt":"2016-04-05T19:40:34","slug":"los-ojos-fijos-en-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-ojos-fijos-en-cristo\/","title":{"rendered":"Los ojos fijos en Cristo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Las batallas m\u00e1s importantes de la vida se deciden en lo secreto del coraz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculo\"><b>Vers\u00edculo:<\/b> Hebreos 12:2                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','expand'); colexp('leerversiculo','colapse'); colexp('ocultarversiculo','expand'); \" id=\"leerversiculo\">Leer vers\u00edculo <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"link\" onclick=\"colexp('versiculotexto','colapse'); colexp('leerversiculo','expand'); colexp('ocultarversiculo','colapse');\" id=\"ocultarversiculo\" style=\"display:none;\">Ocultar vers\u00edculo <\/p>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"versiculotexto\" id=\"versiculotexto\" style=\"display:none;\">\n<p>                        <b>12:2<\/b>   Fijemos la mirada en Jes\u00fas, el iniciador y *perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soport\u00f3 la cruz, menospreciando la verg\u00bbuenza que ella significaba, y ahora est\u00e1 sentado a la *derecha del trono de Dios.                         <\/p>\n<p>                        <b>Leer todo el capitulo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"texto\">\n<p>                    Una de las caracter\u00edsticas que distingui\u00f3 a los h\u00e9roes de la fe es que pose\u00edan la capacidad de ver lo que a\u00fan no exist\u00eda. De hecho, el autor se\u00f1al\u00f3 esta realidad mientras recorr\u00edamos el museo de la fe: \u00abTodas estas personas murieron a\u00fan creyendo lo que Dios les hab\u00eda prometido. Y aunque no recibieron lo prometido lo vieron desde lejos y lo aceptaron con gusto. Coincidieron en que eran extranjeros y n\u00f3madas aqu\u00ed en este mundo\u00bb (11.13 \u2013 NTV). Transitaron por la vida con la vista puesta en algo que poco ve\u00edan, pero que ellos no solamente ve\u00edan con nitidez, sino que tambi\u00e9n les prove\u00eda de una intensa motivaci\u00f3n para seguir adelante.   La visi\u00f3n del momento en que se cruza la meta es uno de los m\u00e1s fuertes est\u00edmulos que posee el atleta. Durante gran parte de la carrera, que tiene 42 km de extensi\u00f3n, ni siquiera puede ver la l\u00ednea de llegada. No obstante, toda persona que ha participado de semejante competencia conoce la forma en que la mente visualiza, una y otra vez, ese momento de intensa emoci\u00f3n y satisfacci\u00f3n personal que solamente se experimenta al cruzar la l\u00ednea de llegada. Anticiparse a esa experiencia \u2013saborearla de antemano\u2013 es, en ocasiones, la \u00fanica herramienta que posee el corredor para no abandonar la competencia. La persona de visi\u00f3n ve lo que otros no ven.   Del mismo modo, el disc\u00edpulo que ha emprendido un camino en respuesta al llamado de su Se\u00f1or, requiere de alg\u00fan est\u00edmulo para seguir adelante. El autor de Hebreos sugiere que este est\u00edmulo lo recibimos al mantener los ojos firmemente puestos en la persona de Jes\u00fas. La experiencia de Pedro, cuando camin\u00f3 sobre las aguas, nos recuerda cu\u00e1n vital resulta este ejercicio. Ni bien dejamos de mirar al Se\u00f1or, las dificultades y tormentas que nos rodean nos llenan de temor y comenzamos a hundirnos.  La m\u00e1s excelente ilustraci\u00f3n de esta disciplina la provee el mismo Jes\u00fas. Su momento de m\u00e1xima crisis fue en Getseman\u00ed. All\u00ed confes\u00f3 a sus disc\u00edpulos su fuerte deseo de abandonar la carrera: \u00abMi alma est\u00e1 destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte\u2026\u00bb ( Mt 26.38 &#8211; NTV). Apel\u00f3 al cari\u00f1o que le ten\u00edan para que lo acompa\u00f1aran en tan dif\u00edcil momento. \u00c9l, por su parte, se apart\u00f3 y se concentr\u00f3 en la intensa batalla que se hab\u00eda apoderado de su coraz\u00f3n, una batalla entre el deseo de hacer la voluntad del Padre y el deseo de hacer la voluntad propia. Finalmente, logr\u00f3 lo que hac\u00eda falta para seguir en carrera: quit\u00f3 los ojos de la cruz y de la inminente agon\u00eda de la muerte, para fijarla en algo que lo inspiraba plenamente. Esto era el gozo del reencuentro con su Padre celestial.   La disciplina de volver a fijar los ojos en Jes\u00fas en los momentos m\u00e1s duros de la vida es la que nos permitir\u00e1 seguir avanzando con confianza. Requiere de disciplina precisamente porque, en esos momentos, la tentaci\u00f3n de abandonar es intensa. \u00a1Bienaventurados son los que deciden perseverar! &#160;\n                    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" class=\"pie\">\u00a9 Desarrollo Cristiano Internacional 2013. Se reservan todos los derechos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Las batallas m\u00e1s importantes de la vida se deciden en lo secreto del coraz\u00f3n Vers\u00edculo: Hebreos 12:2 Leer vers\u00edculo Ocultar vers\u00edculo 12:2 Fijemos la mirada en Jes\u00fas, el iniciador y *perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soport\u00f3 la cruz, menospreciando la verg\u00bbuenza que ella significaba, y ahora &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-ojos-fijos-en-cristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos ojos fijos en Cristo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-23724","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23724"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23724\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}