{"id":23786,"date":"2016-04-05T14:46:34","date_gmt":"2016-04-05T19:46:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/huya-por-su-vida\/"},"modified":"2016-04-05T14:46:34","modified_gmt":"2016-04-05T19:46:34","slug":"huya-por-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/huya-por-su-vida\/","title":{"rendered":"\u00a1Huya por su vida!"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">La atracci\u00f3n de la sensualidad funciona como un im\u00e1n, acercando mutuamente a dos fuerzas \u201cs\u00fabitas e impetuosas\u201d: el deseo interno y la carnada externa. Seamos honestos: usted no puede escapar de la carnada extrema si vive en el mundo real. En realidad, si de alguna manera se las arregla para aislarse del mundo real, su mente no le dejar\u00e1 escapar de la carnada externa. Pero recuerde que no hay pecado en la carnada. El pecado est\u00e1 en dar la mordida. Si la lujuria de otra persona le tienta para que usted ceda a su propio deseo, tanto as\u00ed que su resistencia se debilita, usted habr\u00e1 sido cautivado. Habr\u00e1 cedido al encanto de la tentaci\u00f3n. El secreto de la victoria est\u00e1 ejemplificado a la perfecci\u00f3n por Jos\u00e9. \u00c9l se neg\u00f3 a flaquear. Sigui\u00f3 resistiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La esposa de Potifar dejaba caer la carnada d\u00eda tras d\u00eda. Y todas las veces Jos\u00e9 se negaba a tomarla; \u201cno, no, no\u201d, respond\u00eda. Pero no s\u00f3lo no le hac\u00eda caso, sino que tampoco quer\u00eda estar cerca de ella. Porque no era prudente estar en su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Jos\u00e9 la hab\u00eda rechazado una y otra vez, neg\u00e1ndose a ceder a sus requerimientos amorosos, finalmente, la mujer le puso una trampa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Jos\u00e9 hab\u00eda entrado a la casa para hacer sus tareas del d\u00eda. Not\u00f3 que todo estaba en silencio. No hab\u00eda criados cerca. Ella estaba sola con Jos\u00e9 en la casa, y de nuevo hizo sus insinuaciones. S\u00f3lo que esta vez no iba a aceptar un no como respuesta. De modo que fue m\u00e1s all\u00e1 de la propuesta verbal y se aferr\u00f3 a Jos\u00e9 f\u00edsicamente. Lo apret\u00f3 tanto a su cuerpo que cuando \u00e9l trat\u00f3 de zafarse de ella para salir corriendo a la calle, le dej\u00f3 el manto en sus manos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00a1Qu\u00e9 imagen tan clara y pr\u00e1ctica sobre la verdad a partir de la vida de Jos\u00e9! \u00a1Qu\u00e9 consejo b\u00edblico tan grande! Siempre que el Nuevo Testamento habla del tema de la sensualidad nos da un mandamiento: \u00a1CORRA! No nos dice que nos pongamos a razonar con ella. No nos dice que nos pongamos a pensar en ella y a citar vers\u00edculos b\u00edblicos. \u00a1Nos dice que \u00a1HUYAMOS! Yo he descubierto que uno no puede ceder a la sensualidad si est\u00e1 huyendo de ella. \u00bfEntonces? \u00a1Huya por su vida! \u00a1Salga de all\u00ed! Porque si trata de razonar con la lujuria o perder el tiempo con los deseos sensuales, finalmente ceder\u00e1. Usted no podr\u00e1 vencerlos. Es por eso que el Esp\u00edritu de Dios ordena en\u00e9rgicamente: \u201c\u00a1Huye!\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"tweet\">\n<blockquote>\n<p align=\"justify\"><span class=\"tweet-quote\">El pecado est\u00e1 en dar la mordida.<\/span><span class=\"tweet-author\">&mdash;Charles R. Swindoll<\/span><\/p>\n<\/blockquote><\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\">\n<p align=\"justify\"><span><em><span><em><span>Tomado del libro Buenos D\u00edas con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (<a href=\"http:\/\/www.editorialmundohispano.org\">www.editorialmundohispano.org<\/a>). Copyright \u00a9 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.<\/span><\/em><\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La atracci\u00f3n de la sensualidad funciona como un im\u00e1n, acercando mutuamente a dos fuerzas \u201cs\u00fabitas e impetuosas\u201d: el deseo interno y la carnada externa. Seamos honestos: usted no puede escapar de la carnada extrema si vive en el mundo real. 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