{"id":23828,"date":"2016-04-05T14:47:18","date_gmt":"2016-04-05T19:47:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maravilloso-es\/"},"modified":"2016-04-05T14:47:18","modified_gmt":"2016-04-05T19:47:18","slug":"maravilloso-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maravilloso-es\/","title":{"rendered":"\u00a1Maravilloso Es!"},"content":{"rendered":"<div>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda comenzaron su viaje con direcci\u00f3n sur hasta Bel\u00e9n, probablemente pensaron que tendr\u00edan tiempo suficiente para hacer el viaje, registrarse en el censo y luego regresar a Nazaret antes que el beb\u00e9 naciese. El clima era favorable y aunque un burro cargaba sus provisiones, la jornada fue m\u00e1s larga de lo que esperaban. Mar\u00eda estaba por dar a luz.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para cuando ellos llegaron a Bel\u00e9n, Mar\u00eda estaba agotada. Para empeorar las cosas, el peque\u00f1o pueblo estaba lleno de viajeros cansados. Jos\u00e9 intent\u00f3 encontrar un lugar para hospedarse, sin ning\u00fan resultado. Una familia amable les permiti\u00f3 quedarse en un establo. No era un refugio agradable pero les permit\u00eda protegerse de los elementos clim\u00e1ticos. Sin duda, una fogata peque\u00f1a calent\u00f3 el aire en esa fr\u00eda noche.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Una vez instalados, Mar\u00eda descansaba mientras Jos\u00e9 intentaba registrarse en un censo que de por s\u00ed ya era corrupto. Antes de lo esperado, un fuerte dolor invadi\u00f3 el abdomen de Mar\u00eda. Quer\u00eda avisarle a Jos\u00e9 pero sab\u00eda que \u00e9l no regresar\u00eda hasta la tarde. Ella hab\u00eda visto anteriormente otras mujeres dando a luz as\u00ed que intent\u00f3 calmarse y preparar su peque\u00f1o refugio para la llegada de su beb\u00e9. Una t\u00fanica ser\u00eda Su pa\u00f1al; una peque\u00f1a cama hecha de paja fresca en el abrevadero se convertir\u00eda en la cuna del reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al caer la noche, los dolores de parto se intensificaron y fueron m\u00e1s frecuentes. Jos\u00e9 regres\u00f3 de la ciudad para descubrir que Mar\u00eda estaba a punto de dar a luz. No existen dolores m\u00e1s fuertes que los dolores del parto. Ninguno tan intenso y a la vez tan esperado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tal vez era bien entrada la noche, cuando Jos\u00e9 puso la peque\u00f1a esperanza de Israel en los brazos de Mar\u00eda. Durante los nueve meses antes de Su nacimiento, Mar\u00eda hablaba con su beb\u00e9, le cantaba, sent\u00eda como Su cuerpo se mov\u00eda y esperaba con anhelo el d\u00eda cuando finalmente lo tendr\u00eda en sus brazos. Ahora le miraba a Sus ojos; Emanuel, \u00abDios con nosotros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es dif\u00edcil saber si en esas primeras horas, Dios le dio a Mar\u00eda una breve premonici\u00f3n de los a\u00f1os por venir, cuando alguien se\u00f1alar\u00eda a su Hijo y dir\u00eda: \u00abHe aqu\u00ed el cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u00bb o aquel momento cuando la promesa se cumplir\u00eda y una espada penetrar\u00eda Su alma. Ya sea que lo haya anticipado o no, esos d\u00edas llegar\u00edan. El peque\u00f1o cordero de Mar\u00eda estaba destinado para el sacrificio. Pero esa noche ella sosten\u00eda a su beb\u00e9 cerca, le bes\u00f3 sus mejillas y sollozaba calladamente pensando en cu\u00e1n \u00a1maravilloso es su Hijo!<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"field-field-footnotes\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda comenzaron su viaje con direcci\u00f3n sur hasta Bel\u00e9n, probablemente pensaron que tendr\u00edan tiempo suficiente para hacer el viaje, registrarse en el censo y luego regresar a Nazaret antes que el beb\u00e9 naciese. 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